sábado, 31 de diciembre de 2016

Ruy Belo (1933/1978 )

Empleo y desempleo del poeta


 Dejad que en sus manos crezca el poema
         como el sonido del avión en el cielo sin nubes
o en el sordo verano las mañanas de domingo
No le digais que es mano de obra y además
que el tiempo no está para la poesía

Publicar versos en periódicos que tiran millares
tal vez hasta algunos millones de ejemplares
¿habrá algo que se le compare?
Grandes mujeres como semíramis
publia hortênsia de castro o victoria colonna
todas aquellas que más íntimamente murieron
no hicieron tanto por inmortalizarse

Oh qué agradable es ver a un poeta en ejercicio
llegar incluso a hacer versos por encargo
versos que al leerlos el más astuto crítico en vano buscaría
quién evitase la guerra mayúsculas-minúsculas mejor
Bastante más que la armonía entre los hermanos
El poeta en ejercicio es como aceite precioso derramado
en la cabeza y en la barba de Aarón

Llorad profesionales de la caridad
por el pobre poeta retirado
que ya no sabe a donde ir a buscar los versos
oh que largos son para él los días

ni sabe donde poner las manos


("antonio miranda", trad. xosé lois garcía)

viernes, 30 de diciembre de 2016

Enriqueta Ochoa (1928/2008 )

Estos templos que somos


Ahora sé por qué me mantuviste en cautiverio
calcinándome bajo el ojo sin párpado del desierto.
Por qué soltaste dentro de mi cabeza
un viento oscuro que azotaba, soplando sin descanso;
por qué pusiste por nervios, en mi cuerpo,
esta red enfermiza de cristales;
por qué me fuiste haciendo mínima:
pasita seca en el corazón de la miseria.
Y por qué hoy,
justo antes de partir,
levantas mi castigo
y rompes el sello que invalidaba mi lengua.
Ha sido para que mi esencia encontrara en ti
su fuente de contacto,
para que aprendiera a beberme el mar
en una sola de tus lágrimas,
para que en el dolor te conociera
al conocer la dimensión del hombre
y pudieran, a través de mis labios,
transminar su agua todos los muros
de estos templos que somos, sin saberlo.


("bajo el oro pequeño de los trigos", ed. uach, méxico, 1984)

jueves, 29 de diciembre de 2016

Karmelo C. Iribarren (1959 )

La mujer de mis sueños


En todas las ciudades  que he pisado
 me ha parecido verte:

un autobús que arranca
y que no cojo,
o un ascensor cerrándose,
o doblando una esquina hacia
la noche,
o al fondo,
entre humo y voces,
de un bar de madrugada...

En cualquier sitio, siempre,
tu imagen que aparece

y desaparece.


("no me quites paz")

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Ingrid Bringas (1985 )

Hospital general


Cada dolor habla, tiene un lenguaje propio
el del miedo, habla con las líneas de las manos y la suerte rancia
un cuerpo habla ¡ay!

la sangre se afila abriéndome lentamente
hubo una noche de aire quemado-golpeando todos los males del mundo
el problema con la muerte es su mala elección

elige al perro a la abuela al amigo
cada parte guarda un secreto-palabras y huesos
cada dolor habla con una dentadura postiza

la muerte nos habita como una casa
solo responde a la necesidad de estar solo

de mirarnos al espejo y ver como se nos caen  los pétalos.


("periódico de poesía")

martes, 27 de diciembre de 2016

Mascha Káleko (1907/1975 )

Los primeros años


Abandonada
por la noche me lancé
a una barca
y alcancé una orilla.
Contra la lluvia, me apoyé en las nubes.
Contra el viento airado, en colina de arena.
No se podía confiar en nada,
sólo en la sorpresa.
Comí las frutas florecientes de la añoranza,
bebí del agua que da sed.
Extranjera, muda en regiones extrañas,
me helé de frío en los años lúgubres.

Como patria me elegí el amor.


("cómo cantaba mayo en la noche" y "emma gunst", trad. inmaculada moreno)

lunes, 26 de diciembre de 2016

Inger Christensen (1935/2009 )

Alfabeto



4
las palomas existen; los soñadores, las muñecas
los asesinos existen; las palomas, las palomas;
niebla, dioxina y días; los días
existen; los días la muerte; y los poemas
existen; los poemas, los días, la muerte

5
el otoño existe; el regusto y la reflexión
existen; y el lugar retirado existe; los ángeles,
las viudas y el alce existen; las particularidades
existen, el recuerdo, la luz del recuerdo;
y el resplandor crepuscular existe, el roble y el olmo
existen, y el enebro, la semejanza, la soledad
existen; y el éider y la araña existen,
y el vinagre existe, y la posteridad, la posteridad

6
la garza real existe, con su abovedada espalda
gris azulada existe, con su negro copete
y sus claras plumas caudales existe; en colonias
existe; en el llamado Viejo Mundo;
también los peces existen; y el águila pescadora, la
perdiz nival
el halcón; la poa común y los colores de las ovejas;
los productos de la fisión existen y la higuera existe;
los errores existen, los gruesos, los sistemáticos,
los fortuitos; el control remoto existe y los pájaros;
y los árboles frutales existen y las frutas en el huerto donde
los albaricoqueros existen, los albaricoqueros existen
en países donde el calor producirá precisamente
el color de la carne que tienen los albaricoques

7
las fronteras existen, las calles, el olvido
y hierba y pepinos y cabras y retama,
el entusiasmo existe, las fronteras existen;
las ramas existen, el viento que las levanta
existe y el dibujo único de las ramas
justo del árbol que se llama roble existe,
justo del árbol que se llama fresno, abedul,
el cedro existe y el dibujo repetido
existe, en la gravilla del sendero del jardín; existe
también el llanto, y el epilobio y la artemisa existen,
los rehenes, el ánsar común, las crías del ánsar.

Y los fusiles existen, un misterioso jardín trasero,
Asilvestrado, yermo y adornado sólo con grosellas,
Los fusiles existen: en mitad del iluminado
Gueto químico existen los fusiles,
Con su anticuada, pacífica precisión existen

Los fusiles, y las plañideras existen, saciadas
Como lechuzas voraces, el lugar del crimen existe;
El lugar del crimen, somnoliento, normal y abstracto,
Bañado en una luz encalada, abandonada,
Este poema venenoso, blanco, que está desintegrándose

8
Los susurros existen, los susurros existen,
El otoño, la historia existen y el cometa

Halley; los ejércitos, las hordas
Los generales, las cuevas, y dentro de las cuevas
La penumbra, dentro de la penumbra a veces

Las liebres, a veces el follaje delante de las cuevas donde
Los helechos existen; y zarzamoras, zarzamoras,
A veces las liebres escondidas bajo el follaje

Y los jardines existen, el arte de la jardinería, las pálidas
Flores del saúco inmóviles como un himno
Efervescente; y la media luna existe, la media seda;
Toda la niebla heliocéntrica que ha soñado
Estos cerebros entregados, su suerte; y la piel,
La piel y las casas existen, y el Hades que
Realoja al caballo y al perro y las sombras
De la gloria, la esperanza; y el río de la venganza, granizo
Bajo el cielo de piedra, existe, las nieblas del sueño de la
Hortensia, blancas, luminosamente luminosas
Azules o verdosas, a veces rojos pálido, algunas
Lascas estériles existen; y bajo la inclinación
De la bóveda celeste Armagedón, el veneno,
La susurrante arpa del helicóptero del veneno sobre zurrón,
Vísceras de gallina y lino; zurrón de pastor, vísceras de gallina
Y lino, esta última escritura hermética,
Que por lo demás sólo la escriben los niños; y el trigo,
El trigo en los trigales existe, la vertiginosa
Ciencia horizontal del trigal, el período de semidesintegración
Hambrunas y miel; y en lo más profundo del corazón
Como siempre sólo en lo más profundo del corazón
Las raíces del avellano, el avellano plantado
En la montaña del corazón, robusto y sobrio,
Un día laborable acumulado de las jerarquías angélicas;
Rápida, jacíntica en su descomposición la vida,

Así en la tierra como en el cielo


("otra iglesia es imposible", trad. francisco j. uriz)

domingo, 25 de diciembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Aquí


Aquí nunca hubo playa
si hubo olas fueron de piedra
si volaron alados eran de viento;
pero mares mares, nunca
Aquí caía la noche sin darnos
cuenta, se veía a oscuras
y no nos extrañaba;
todo era así, uniforme
Armonioso el sol, armonioso
el día, oscuro el cristal
con que se veía la lluvia,
todo, todo opaco.
Cuando el viento apagaba
velas, teas, quinqués,
nadie echaba de menos
las sombras proyectadas
en paredes de murciélagos,
los llantos de niños recortados,
los pasos del sueño;
no había planes
desconocimos el después,
el antes, el había una vez,
nunca se tuvo sueños,

no despertamos.


(en muro del autor)

sábado, 24 de diciembre de 2016

Joan Margarit (1938 )

Saturno


Destrozaste mis libros de poemas.
Los lanzaste después por la ventana.
Las páginas, extrañas mariposas,
planeaban encima de la gente.
No sé si ahora nos entenderíamos,
viejos, exhaustos y decepcionados.
Seguramente no. Mejor dejarlo así.
Querías devorarme. Yo, matarte.

Yo, el hijo que tuviste en plena guerra.


("página oficial")

viernes, 23 de diciembre de 2016

Rogelio Guedea (1974 )

Ella es yo


Porque te conozco
porque adivino a qué horas
en qué rincón

porque te descubro leyendo las cartas
tristes que te envío
los besos al mayoreo
los regaños que firmas con tu nombre

porque entiendo que no gustas de lavar
un calcetín
y no de salir en las mañanas a comprar
para el almuerzo
el pan de ausencia que habrá de consolarte

porque un botón de la camisa que me pongo
a diario
de la única camisa de hombre bueno
que me queda
te hace llorar hasta el fondo de mí
y me hiere

porque estás conmigo
y sé lo que tú eres


me conozco.


("no me quites paz")

jueves, 22 de diciembre de 2016

Circe Maia (1932 )

Blusa


A veces puede el pensamiento apoyarse
fuertemente sobre un objeto sin importancia -
esa blusa colgada fuera, por ejemplo, como quién
apoya la punta de un compás y gira luego. Mira
la blusa: ya debe estar casi seca, por la forma en
que el viento sacude las mangas. Toda clase de
gestos aparecen ahora esbozados: abrazos,
saludos, despedidas.

Más tal vez: los gestos desesperados parecen
sugerir un deseo de soltarse, de volar libremente
sobre las azoteas entregándose al viento. Pero ahí
está la hipocresía del objeto comediante, que se
sabe seguro, bien sostenido por los dos palillos
en los hombros. Puede entonces fingir esos
arrebatos, esos místicos vuelos.
Lo que no ha sido calculado es el momento-
ya cercano- en que subirían los pasos por la
escalera oscura, se abrirá la puerta de la azotea y
la blusa será descolgada, doblada y guardada en

cajón inmóvil.


("otra iglesia es imposible")

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Carlos Pellicer (1897/1977 )

Agua crepuscular, agua sedienta...


Agua crepuscular, agua sedienta,
se te van como sílabas los pájaros tardíos.
Meciéndose en los álamos el viento te descuentan
la dicha de tus ojos bebiéndose en los míos.

Alié mi pensamiento a tus goces sombríos
y gusté la dulzura de tus palabras lentas.
Tú alargaste crepúsculos en mis manos sedientas:
yo devoré en el pan tus trágicos estíos.

Mis manos quedarán húmedas de tu seno.
De mis obstinaciones te quedará el veneno,
flotante flor de angustia que bautizó el destino.

De nuestros dos silencios ha de brotar un día
el agua luminosa que dé un azul divino

al fondo de cipreses de tu alma y de la mía.


("no me quites paz")

martes, 20 de diciembre de 2016

Elías Nandino (1900/1993 )

Nocturno


Cada mañana, al despertar, resucitamos;
porque al dormir morimos unas horas
en que, libres del cuerpo, recobramos
la vida espiritual que antes tuvimos
cuando aún no habitábamos la carne
que ahora nos define y nos limita,
y éramos, sin ser, misterio puro
en el ritmo total del Universo.

Porque al dormir morimos sin saberlo;
nos vamos al espacio en ágil vuelo
sin perder la unidad que nos integra,
y somos como somos: idénticos, sin cambio,
extensos y desnudos
como el azul en el temblor del aire.
No extrañamos el cuerpo; no sufrimos
la ausencia de la piel que nos cobija;
somos como antes de nacer: etéreos,
vivos en plenitud de firmamento
y penetrantes como luz en sombras.

Y nadie, cuando duerme, acaso piense
que yace en los dominios de la muerte:
porque el cansancio, apenas agonía,
nos borra la razón,
desciende con ternura nuestros párpados,
apaga nuestros ojos,
anestesia la carne y nos separa de ella
para dejarnos vivos en el sueño.

Y esta costumbre de morir a diario,
sin dolor, sin sorpresa,
natural como el agua
que se deja atraer por el declive,
no nos deja pensar que es una muerte
cada vez que dormimos,
y que, de cada muerte transitoria,
aprende nuestro ser

la verdad de morir su muerte eterna.


("no me quites paz")

lunes, 19 de diciembre de 2016

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Un amigo es a veces un desierto



Un amigo es a veces el desierto,
otras el agua.
Despréndete del ínfimo rumor
de agosto; no siempre
un cuerpo es el lugar de la furtiva
luz desnuda, de cargados
limoneros de pájaros
y el verano en el pelo;
en el follaje oscuro del sueño
es donde brilla
la piel mojada,
la floración difícil de la lengua.
Lo cierto es la palabra.


("no me quites paz", versión de aníbal núñez)

domingo, 18 de diciembre de 2016

Alfonso Brezmes (1966 )

       No eches la culpa...


      No eches la culpa al polen de tus lágrimas.
      Todos los mares están mágicamente conectados
      a una misteriosa maquinaria que nutre nuestros ojos
      y, por un antiguo mecanismo de condensación,
      logra que llorar sea un asunto geográfico.
      No eches la culpa al polen de tus lágrimas:
      estudia física, y química, y anatomía, conócete
      de una vez por todas a ti mismo y, sólo después,
      llora, llora fuerte y abundantemente
      todo eso que, tras lo que ahora ya sabes,

      sigue sin tener explicación.


     ("no me quites paz")

sábado, 17 de diciembre de 2016

Abigael Bohórquez (1936/1995 )

Y digo entonces...


Y digo entonces
para no estar tan solo,
que ésta es mi voz,
no otra;
la que se duerme en ti:
soledad en mi casa
de terrestre ceniza y flor remota;
y desde ti me nombro
puerta quemada, ojo
que el amor se ha comido,
topacio de la oscura violencia,
mordedura del hombre donde, acaso,
estuvo alguna vez el paraíso.
Y digo entonces que no es
mi voz;
que es otra: ésta;
porque pensar en ti
es un poco pensar en todo
lo que ha precedido,
en todo lo que vendrá después
y en lo que no será nunca
y estoy triste
por todo esto demasiado tarde
o demasiado temprano;
y digo que estaré esperando,
aún sin esperanzas,
de regreso de todo,
hasta de ti,
aunque ni a ti te importe
y no escuches.


("no me quites paz")

viernes, 16 de diciembre de 2016

Luis Alberto Arellano (1976/2016 )

Efecto nocturno


No mire a sus espaldas/ no hay nadie

No camine a sus espaldas/ no hay nadie

No entienda las voces a sus espaldas/ no hay nadie

No finja conocer el barrio a sus espaldas/ es de Nadie

No mire de frente a los hombres a sus espaldas/ se llaman
Nadie

No esconda sus plumas en el puño cerrado a sus espaldas/ el
muro es de Nadie

No escriba su nombre completo a sus espaldas/ es lectura de
Nadie

No escuche consejos de viajeros a sus espaldas/ es tierra
de Nadie

No pague con billetes en público a sus espaldas/ nada es el
valor de Nadie

No vaya a lugares públicos a sus espaldas/ el festejo es de
Nadie

No se quede en casa sólo a sus espaldas/ lo visitará Nadie

No encienda aparatos electrónicos durante el despegue a sus
espaldas/ el vuelo lo pilota Nadie

No recline su asiento antes de que se encienda la luz roja
a sus espaldas/ caemos por culpa de Nadie

No registre su teléfono a sus espaldas/ es trabajo de Nadie

No espera detrás de la puerta a sus espaldas/ la escucha es
para favorecer a Nadie

No intente esto en casa a sus espaldas/ usted vive en casa
de Nadie

No discuta cuando le pidan sus objetos de valor a sus
espaldas/ Todo pertenece a Nadie

No exponga a sus hijos al fuego a sus espaldas/ la materia
es porosa como Nadie

No se deje al alcance de los niños a sus espaldas/ la
precaución es objeto de estudio de Nadie

No conteste el teléfono a cualquiera a sus espaldas/ su
posición en el mapa es saber de Nadie

No camine por calles sin iluminación a sus espaldas/ la
oscuridad es premisa de Nadie

No finja que sabe la respuesta a sus espaldas/ la pregunta
la formula Nadie

No negocie con terroristas a sus espaldas/ no tiene permiso

de Nadie


("bonzo", pdf)

jueves, 15 de diciembre de 2016

Abdulla Pashew (1946 )

Si vuelvo una vez más



Si vuelvo una vez más,
por las mañanas,
festejaré en los campos exuberantes como un cordero
masticaré una brizna de hierba amarga
y humedeceré mis pies en el rocío hasta que me caiga.

Si vuelvo una vez más,
subiré a los nogales,
como una ardilla.
Como una nube baja,
iré a la deriva sobre verdes prados.
Como un sauce triste,
¿debería inclinarme por arroyos,
tocando con ternura las piedras en sus bancos?
Oh, ¿sólo para volver una vez más?

Si vuelvo una vez más,
Con ojos asombrados observaré
cómo las cabezas de maíz amarillean;
cómo maduran las manzanas y las granadas,
cómo los pájaros hacen sus nidos;
cómo los jóvenes aprenden a volar;
cómo las golondrinas migrantes
se sientan en fila en los cables de telégrafo;
¡donde se originan los arroyos
y a donde ellos fluyen!

Si vuelvo una vez más,
beberé un sorbo de agua
en el seno de cada primavera
para hacerlas a todas mis madres.
En cada cueva
pondré mi cabeza sobre una piedra cada noche
para hacerlas a todas mis cunas.

Si vuelvo una vez más,
traeré lenguas de fuego
a aquellos que no pueden hablar.
Traeré alas de fuego
a las aves que no pueden volar.

Si vuelvo una vez más,
no permitiré a los jóvenes romper las flores
para colocarlas en floreros muertos.

Les enseñaré cómo colocarlas
en los pechos de sus amantes
antes de abrazarlas.

Si vuelvo una vez más,
celebraré los cumpleaños de los niños
que no han conocido celebraciones.
En lugar de velas,
quemaré mis dedos,
quemaré las pupilas de mis ojos,
quemaré el más joven de mis versos.

Si vuelvo una vez más,
me inclinaré sobre cualquier cuna.
Cumpliré mi palabra:
¡Ah, niños, si tan solo regreso una vez más!


("periódico de poesía", trad. moshen emadi y arturo loera)

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Sherko Bikas (1940/2013 )

Separación



Si quitas las flores de mis poemas
Una de mis cuatro estaciones morirá
Si les quitas el viento,
Dos temporadas morirán
Si quitas el pan,
Tres temporadas van a morir
Si les quitas la libertad

Todo el año va a morir y yo también.


("periódico de poesía", trad. mohsen emadi y arturo loera)

martes, 13 de diciembre de 2016

Edmond Jabès (1912/1991 )

Soy un silencioso



Soy un silencioso. Me pregunto, gracias a la distancia que tomo, ahora, de mi vida, si este gusto pronunciado por el silencio no tiene su origen en la dificultad que, desde siempre, fue mía, la de sentirme de algún lugar.
Antes de conocer el desierto, sabía que era mi universo. Sólo la arena puede acompañar una palabra muda hasta el horizonte.
Escribir sobre la arena, a la escucha de una voz de otro tiempo, abolidos los límites. Voz violenta del viento o, inmóvil, del aire, esta voz le sostiene la mirada. Le anuncia lo que lo agrede o aplasta. Voz de las abisales profundidades de las que usted sólo es el ruido ininteligible; la sonora o inaudible presencia.
Si le hiciera falta una imagen a la Nada, la arena nos la procuraría.


Polvo de nuestras ataduras. Desierto de nuestros destinos.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

lunes, 12 de diciembre de 2016

Andrés Eloy Blanco (1897/1955 )

Cuántas estrellas tiene el cielo?



La última noche que pasamos juntos,
lo preguntó:
-Cuántas estrellas tiene el cielo?
-Trescientas cincuenta mil.
-A que no?
-A que sí?



-Cállate. Esta noche
no quiero que preguntes esas cosas.
Esta noche, si quieres preguntar
cuántas estrellas tiene el cielo,
o cualquier otra cosa,
pregunta algo así como: me quieres?
tienes frío? quién dice que tiene hambre?



Esta noche, pregunta algo que sea
contestado en el mundo sin palabras.
Interroga con toda tu sangre
algo en que toda la vida del mundo
esté preguntando,
algo así como: quién llora?
hace falta algo?



Y verás como todo hace falta
y sabrás cuántas estrellas tiene el cielo
cuando sepas que el cielo tiene una sola estrella
para cada momento,
porque con una que se pierda

dará un paso de sombra la luz del Universo.


("rua das pretas")

domingo, 11 de diciembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Cómo me hice hermafrodita

                                    

a.
Yo no sé cómo. Un día me senté a escribir tiradas de líneas separadas como mi respiración, quebradas por mis balbuceos. Cuando hube terminado vi destellos como las plumas encrespadas de los gallos de pelea, eran plumas, juraría, tornasol. No sé qué descubrí primero, si mis primerizas inquietudes sexuales -con la aparición de los tempranos pelos del pubis, en axilas o labio superior-, o esa forma elemental y primitiva de expresarme por escrito. En algún cuaderno olvidado, en algún cajón, en alguna caja de zapatos, en algún fólder  han de reposar los primeros escritos pasados por los rodillos de aquella Olivetti prestada -primero- y luego adquirida para llevar conmigo como un lunar, un tic, una posesión secreta.

b.
Uno va por la vida como quien va y vuelve por los corredores de la Preparatoria, por los callejones silenciosos de la noche, a la vera del alcohol, la mariguana, los estanques de aguas negras, el sexo inmediato y anónimo. De esos episodios semiclandestinos a veces se concretan perlas, diamantes o enfermedades de transmisión sexual (ETS) intuidas, procuradas, encontradas. Cuando agotamos la carga de diábolos, volteamos, en la feria, a ver las figuras de lámina caídas; hacemos un recuento callado de los patitos muertos: José, Juan, Ricardo, Raúl, Mauricio, fueron abatidos por la enfermedad o cualquier otra aventura procurada, asediada, hostigada, intuida. Deseada, sí, deseada.

c.
Un día me dijeron: asiste a los talleres del décimo piso de Rectoría; y fuí, en las vacaciones escolares. Hubo pruebas de fuego, vicios de escritura evidenciados, deficiencias de lenguaje, lecturas no realizadas. Ahí escuché por vez primera el nombre de un desconocido, Fernando Pessoa, luego vinieron sus heterónimos; después Huidobro, Girondo, Vallejo, los metafísicos ingleses, qué sé yo. Y volví a esos talleres una y otra vez, a los amigos, a la ciudad que me esperaba. Me inscribí en Letras Hispánicas, al tiempo que trabajaba medio día en alguna parte. En el taller de novela leí Orlando, que un día despierta trocado en el otro; descubrí la capacidad camaleónica del escritor, la voz andrógina del creador, el Cástor y el Pólux que habita en él.

d.
Ya no aspiraba a encontrar aquellas envolturas de chicles y caramelos que el niño pasaba por la flama y aparecía una leyenda, una frase, una profecía; ya no procuraría aquellos papelitos que el ave del Pajarero saca de una caja y la extiende con un destino, cualquier medio día de mercado. El "pájaro de la suerte" que ilumina la mañana por un rato. Me avoqué a la lectura de Contemporáneos. Aunque muchos años después, saqué de la cajita que me extendió la Santa Muerte plateada, una tira de papel cuidadosamente impresa: lo leí y lo guardé en la billetera.


[Inédito]

sábado, 10 de diciembre de 2016

Luis García Montero (1958 )

Canción presentimiento


Seguramente
nadie pudo decirnos
que la luz era un túnel sin salida,
que el sol era la sombra
y el mar un sentimiento de la piedra.

Seguramente nadie,
nadie quiso advertir en los periódicos
una flor que era invierno,
una ley que era espada
y esta nube, sospecha de la roca.

Así,
amaneció de negro el día blanco,
y la luna fue escombro
a las dos de la tarde,
cuando salió la víbora de los grandes desiertos
para buscar almohadas y conocer la nieve.

Y los años perdían la memoria,
y el desván se cerraba en las alas del águila,
y cada huella presentía el hielo,
y cada uno se aferró a su nombre
como a un leño en el mar,
navegando en la herida de una frase,
en las puestas de sol,
entre las cartas y los documentos.

Así, con la rutina
de las salas de urgencia,
vino el sapo viscoso de la lluvia,

y nos besó en la boca.


("life vest under your seat")

viernes, 9 de diciembre de 2016

José Hierro (1922/2002 )

El muerto


Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría
no podrá morir nunca.

Yo lo veo muy claro en mi noche completa.
Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la hierba que encima de mí balancea su fresca verdura.
Ahora el aire, allá arriba, más alto que el suelo que pisan los vivos,
será azul. Temblará estremecido, rompiéndose,
desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas,
por el curvo volar de los gorriones,
por las flores doradas y blancas de esencias frutales.
(Yo una vez hice un ramo con ellas.
Puede ser que después arrojara las flores al agua,
puede ser que le diera las flores a un niño pequeño,
que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo,
que a mi madre llevara las flores:
yo quería poner primavera en sus manos.)

¡Será ya primavera allá arriba!
Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca.


Aunque muera mi cuerpo, y no quede memoria de mí.


("ni un día sin poesía")

jueves, 8 de diciembre de 2016

Fabio Morábito (1955 )

Miro a esos dos...


Miro a esos dos de la mesa del fondo
y aunque no oigo lo que dicen,
por las caras que ponen,
por sus gestos,
por cómo cada uno escucha al otro
y asiente convencido
o lo interrumpe,
los envidio.
Quisiera unirme a ese fervor
que apenas necesita de palabras,
gesticular con ellos
sin el volumen de la voz,
como los veo de mi lugar;
dejar al fin brillar los labios,
comunicarnos con la sola mímica
y acalorarnos con el puro cuerpo.


("alguien de lava", conaculta-era, méx., 2002)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Alfonsina Storni (1892/1938 )

Tentación


Afuera llueve; cae pesadamente el agua
que las gentes esquivan bajo abierto paraguas.
Al verlos enfilados se acaba mi sosiego,
me pesan las paredes y me seduce el riego
sobre la espalda libre. Mi antecesor, el hombre
que habitaba cavernas desprovisto de nombre,
se ha venido esta noche a tentarme sin duda,
porque, casta y desnuda,
me iría por los campos bajo la lluvia fina,

la cabellera alada como una golondrina.


("de sibilas y pitias")

martes, 6 de diciembre de 2016

Efraín Barquero (1931 )

La mesa servida


Si arrancas el cuchillo del centro de la mesa
y lo entierras en el muro a la altura del hombre,
estás maldiciendo el pan con su semilla,
estás profanando el cuchillo que usa tu padre
para rebanarse la mano, para que la sangre sea más pura.
Y los hijos se reconozcan. Y no se oculten de sus hermanos.
Sólo el padre la recibe en su cabeza desnuda
ensordecido por el trueno, encandilado por el relámpago.
La recibe como el anuncio de un hijo tardío
o como el signo de una pronta desgracia.

No es una mesa, es una piedra. Tócala en la noche.
Es helada como el espejo de la sangre
donde nadie está solo sino juzgado por su rostro.
Tócala y pídele que vuelva a ser ella misma
porque si no existiera, no podríamos tocar
el sol con una mano y la luna con la otra.
Y comeríamos a oscuras como los ratones el grano.

Es la vieja mesa que nadie pudo mover.
Sólo la luz de la estación la cambia de sitio.
O los nuevos convidados con su voz nunca oída.
Y el ausente la encuentra siempre donde mismo,
siempre dándole su rostro, nunca a sus espaldas.
Porque el hombre tiene la edad de su primer recuerdo.
Y el ausente crece al caminar hacia ella.

Si la mesa está puesta es que alguien va a venir.
¿No la ha visto servida en la casa más sola?
¿No la ha visto surgir de la oscuridad
iluminada sólo por el brillo de las copas
y el color de sal fresca de todas las mesas?
Y es más bella que en el día más esperado
porque la ves con los ojos de un niño que ha crecido
o de la vieja mujer que dispone las flores.

Huelen las casas amadas a la limpieza de su mesa
y está servida en esa espera agrupada del árbol
que nadie puede recordar ni tampoco olvidar
porque todo lo que existe nació a la misma hora.
Y en el punto invisible que guía a las abejas
han puesto el pan y el vino a nuestro alcance.
Para que siempre te acuerdes al extender la mano
que estás tocando la mano de todos los hombres.


("otra iglesia es imposible")

lunes, 5 de diciembre de 2016

Marianne Moore (1887/1972 )


En los días de color prismático



no en los días de Adán y Eva, sino cuando Adán
estaba solo; cuando no había humo y el color era
fino, no con el refinamiento
del arte primitivo, sino a causa
de su originalidad; sin nada que la modificara salvo la

niebla que subía, la oblicuidad era una varia-
ción de la perpendicular, simple de ver y
de explicar: ya no
lo es, ni tampoco la banda de incandescencia
azul-roja-amarilla, que era el color, conserva sus franjas; también es
una de

esas cosas en las que mucho de peculiar puede
leerse: la complejidad no es un crimen, pero llévenla
hasta el punto de lo
sombrío y nada es simple. Más aún,
la complejidad que se ha comprometido con la oscuridad, en vez de
reconocerse a sí misma

como la pestilencia que es, gira en torno
como para aturdirnos con la funesta
falacia de que la insistencia
es la medida del logro y de que toda
verdad debe ser oscura. Principalmente garganta, la sofisticación está
donde

siempre ha estado -en las antípodas de las grandes
verdades iniciales. "Una parte se arrastraba, otra parte
estaba a punto de arrastrarse, el resto
estaba aletargado en su cubil." En el avance espasmódico
de piernas cortas, en el gorgoteo y todas las trivialidades -tenemos
la clásica

multitud de pies. ¡Con qué propósito! La verdad no es Apolo
Belvedere, ni algo formal. La ola puede pasarle por encima si
quiere
Sepan que estará allí cuando dice:
"Estaré allí cuando la ola haya pasado".


("otra iglesia es imposible", trad. mirta rosenberg y hugo padeletti)

domingo, 4 de diciembre de 2016

Katherine Mansfield (1888/1923 )

Té de manzanilla


Afuera el cielo está encendido de estrellas
un hueco bramido llega del mar
¡Y qué pena las pequeñas flores del almendro!
El viento estremece el almendro.

Nunca imaginé un año atrás
en aquella horrible casucha de la ladera
que Bogey y yo estaríamos sentados así
tomando una taza de té de manzanilla.

Leves como plumas vuelan las brujas
el cuerno de la luna es fácil de ver
sobre una luciérnaga debajo de un junquillo
un duende tuesta una abeja.

Podríamos tener cinco o cincuenta años
¡Estamos tan cómodos, juiciosos, cercanos!
Bajo la mesa de la cocina
la rodilla de Jack oprime la mía.

Pero los postigos están cerrados el fuego está bajo
gotea la canilla con suavidad
las sombras de la olla en la pared

son negras y redondas y fáciles de ver.


("otra iglesia es imposible", trad. mirta rosenberg y daniel samoilovich)

sábado, 3 de diciembre de 2016

André Breton (1896/1966 )

La unión  libre


Mi mujer con cabellera de fuego de leña
Con pensamientos de relámpagos de calor
Con talle de reloj de arena
Mi mujer con talle de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última magnitud
Con dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
Con lengua de ámbar y de vidrio frotados
Mi mujer con lengua de hostia apuñalada
Con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
Con lengua de piedra increíble
Mi mujer con pestañas de palotes que escriben los niños
Con cejas de borde de nido de golondrinas
Mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero
Y de vaho en los cristales
Mi mujer con hombros de champagne
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer con muñecas de fósforos
Mi mujer con dedos de azar y de as de corazón
Con dedos de heno segado
Mi mujer con axilas de marta y de bellotas
De noche de San Juan
De alheña y de nido de escalarias
Con brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla de trigo y de molino
Mi mujer con piernas de cohete
Con movimientos de relojería y desesperación
Mi mujer con pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer con pies de iniciales
Con pies de manojos de llaves con pies de pajaritos que beben
Mi mujer con cuello de cebada sin perlar
Mi mujer con garganta de Valle de Oro
De cita en el lecho mismo del torrente
Con senos nocturnos
Mi mujer con senos de topera marina
Mi mujer con senos de crisol de rubíes
Con senos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer con vientre de despliegue de abanico de los días
Con vientre de garra gigante
Mi mujer con espalda de pájaro que huye vertical
Con espalda de azogue
Con espalda de luz
Con nuca de piedra de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso en que se acaba de beber
Mi mujer con caderas de barca
Con caderas de araña y de plumas de flecha
Y de canutos de plumas de pavo real blanco
De balanza insensible
Mi mujer con nalgas de greda y de amianto
Mi mujer con nalgas de lomo de cisne
Mi mujer con nalgas de primavera
Con sexo de gladiolo
Mi mujer con sexo de yacimiento y de ornitorrinco
Mi mujer con sexo de alga y de bombones viejos
Mi mujer con sexo de espejo
Mi mujer con ojos llenos de lágrimas
Con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer con ojos de sabana
Mi mujer con ojos de agua para beber en prisión
Mi mujer con ojos de bosque siempre bajo el hacha

Con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego


("caína bella", trad. raúl gustavo aguirre)

viernes, 2 de diciembre de 2016

Ángel González (1925/2008 )

Estoy Bartok de todo


Estoy Bartok de todo,
bela
bartok de ese violín que me persigue,
de sus fintas precisas,
de las sinuosas violas,
de la insidia que el oboe propaga,
de la admonitoria gravedad del fagot,
de la furia del viento,
del hondo crepitar de la madera.

Resuena bela en todo Bartok: tengo
miedo
            La música
ha ocupado mi casa.
Por lo que oigo,
puede ser peligrosa.


Échenla fuera.


("life vest under your seat")


jueves, 1 de diciembre de 2016

Cristian Cottet (1955 )

Ella tomando desayuno



Ella tomando desayuno
parece un ave suelta entre las ramas
mirando de soslayo la otra mirada
que le sigue
ella tomando desayuno
sin ropas ni escondrijos
besando la taza con sus dedos
intentando decir algo que no sale
no es un adiós ni un buenosdías
ella tomando desayuno
despierta al barrio con su pelo
le digo que por favor
que no la olvido ni cuando está
frente a mi cara
tomando desayuno
ella sonríe también con sus dientes
un pan pide un pan con mermeladas
sus pies se enfrían de tanto mirarles
y ella descansa de la noche
descansa de los abrazos
no puedo más murmura
es hora de irnos no sé donde
es tiempo de morir para nosotros
y ríe de su lengua
y se enreda entre mis brazos
esta historia la recuperé de unos papeles
que sospechaba perdidos
y me viene un sollozo
no puedo llorar le digo
no importa
será para otra vez
quizás mañana
a la hora del desayuno
quizás mañana estemos solos en su cama
y no puedo soportar y lloro
de tanto
en tanto
lloro
sólo con verle
tomando desayuno.


("caína bellla")

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Wadih Saadeh (1948 )

Los nombres de los muertos


Abrió la mano y contó con los dedos
los nombres de los muertos,
Luego usó los dedos de la otra mano.
Añadió a la lista los colores que le rodeaban,
las ramas del árbol que estaba frente a su casa,
las plantas del camino y las hojas del bosque.
Y antes de dormirse,

Añadió su propio nombre.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

martes, 29 de noviembre de 2016

Jesús Munárriz (1940 )

Fast food


Frente al luciente centro comercial
recién inaugurado,
dos pobres -pobre y pobra-
dispuestos a almorzar:
comida rápida.

Dos bolsas negras llenas de basura
con cuidado escogidas
de las que embuten el contenedor
de una comunidad de propietarios.

Sentados en la acera sin asfaltar aún,
junto a una estaca de árbol de plantación reciente,
su botín escudriñan
y devoran:

huesos poco apurados, mondas de fruta, pan
seco, unos espaguetis, unos tomates pochos,
patatas fritas frías,
un menú equilibrado tal vez, asequible al menos,
que riega rojo el tinto.

Mutuamente se ofrecen con amor
los mejores hallazgos y preseas.
Fast food y todo gratis,
aquí no ahoga Dios, decir parecen,

aquí sólo desecha.


("apología de la luz")

lunes, 28 de noviembre de 2016

Luis García Montero (1958 )

Da vergüenza decirlo




Con los ojos vendados,
para que no pudieses recordar el camino,
intenté conducirte
al refugio sereno donde guardé mi vida.
Da vergüenza decirlo,
pero a veces los años construyen una casa
de medios sentimientos,
de verdades medianas,
de pasiones dormidas como animales viejos,
de cenizas y sueños humillados.
Y el cuerpo se acostumbra,
y las sombras apoyan su cabeza
en un pecho de sombra,
y el corazón se siente en paz o se doblega
a una derrota cómoda sin heridas mortales.

Da vergüenza decirlo.

Con los ojos vendados
para que no pudieses recordar el camino,
intenté conducirte
a mi mundo sereno de verdades a medias.
No me ha sido posible.

Esta noche insegura,
que mueve los relojes con la prisa
de tu pulso más vivo,
me envuelve y me repite:
no te ha sido posible.

Esta noche de viento,
que fue soltando amarras hasta quedarse tuya
como un delirio de melena negra,
me llama y me confirma:
no te ha sido posible.

Esta noche de gente
que pasa por las calles con tus ojos,
con la forma que tienes de vestirte,
con tu sonrisa de país lejano,
esta noche me empuja y me convence:
no te ha sido posible.

Y aquí estoy yo,
que voy soltando amarras hasta quedarme tuyo
y camino hacia el mar
con los ojos cerrados,
como una barca deja su refugio,
una barca feliz que se repite:
no me ha sido posible,
porque nada me importa,
sólo tu piel,
                  la piel de una tormenta.


Da vergüenza decirlo.


("rua das pretas")

sábado, 26 de noviembre de 2016

Eduardo Bechara (1972 )

Llanto


Treinta años pidiendo que
no lloráramos tu muerte.

La primera vez en uno
de esos almuerzos de domingo:
Carolina tenía diez años,
Daniel seis
y yo ocho…

Nos miramos,
un ácido quemó
mi estómago,
te pedimos que no hablaras
de esas cosas.

Mamá en silencio…
sus ojos perdidos
ocultaban su miedo.

Te gustaba traer el tema
cuando estábamos juntos.
Empezaste a sumarle al discurso
tu última voluntad:
lanzar tu cuerpo al mar
para volver a la naturaleza.

Siempre que te escuchaba
regresaba la amargura,
el desencanto,
y el ácido volvía a quemar
la boca de mi estómago.

Un año nuevo en Manhattan
te oí decir que habías llevado una
vida larga,
yo tenía treinta y cinco…

Cada vez que lo decías volvía
el desasosiego
para envolvernos
a mamá y a mí.

Entonces, ya respirabas
con dificultad,
te cansabas,
preferías no salir a caminar…

Hoy tengo treinta y ocho,
ella te susurra
y te veo resistir
conectado a una máquina
que respira por ti.

Lloro,
todos lloran,

tú nos miras en silencio.


("marcelo leites")

viernes, 25 de noviembre de 2016

Pedro S. Sanz (1970 )

Memoria de la tierra


Sólo somos memoria,

quebradizos los huesos,

tomados del primer

cañaveral, muy débil, inexperto,

por el viento batido.

Lo demás sólo barro,

masa informe de donde surge el alma.

La muerte sea quizás

depositar las cañas, más el lodo

gris de nuestras miserias,

ante la puerta cerrada del cielo.

Quizá la muerte sea


perder la memoria de nuestras manos.


("crepusculario siglo 21")

jueves, 24 de noviembre de 2016

Manuel Bandeira (1886/1968 )

Desencanto


Yo hago versos como quien llora
De desaliento… de desencanto…
Cierra mi libro, si por ahora
No tienes motivo alguno de llanto.

Mi verso es sangre. Voluptuosidad ardiente
Tristeza esparcida… remordimiento vano…
Me duele en las venas. Amargo y caliente
Cae, gota a gota, del corazón.

Y en estos versos de angustia ronca
Así de los labios la vida corre,
Dejando un acre sabor en la boca.

–Yo hago versos como quien muere.


("poéticas", trad. helga maria saboia becerra)

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Alda Merini (1931/2009 )

La Tierra Santa


He conocido Jericó.
he tenido también yo mi Palestina,
las murallas del manicomio
eran las murallas de Jericó
y una charca de agua infectada
nos ha bautizado a todos.
Ahí adentro éramos hebreos
y los Fariseos estaban arriba
y allí estaba también el Mesías
confundido en la multitud:
un loco que aullaba al Cielo
todo su amor por Dios.

Todos nosotros, rebaño de ascetas
éramos como los pájaros
y cada tanto una red
oscura nos aprisionaba
pero íbamos a las misas
las misas de nuestro Señor
y Cristo Salvador.

Fuimos lavados y sepultos,
olíamos a incienso.
Y después, cuando amábamos
nos hacían los electroshocks
porque, decían, un loco
no puede amar a nadie.

Pero un día dentro del sepulcro
también yo fui reanimada
y también yo como Jesús
he tenido mi resurrección,
pero no subí a los cielos
descendí al infierno
desde donde vuelvo a mirar atónita
las murallas de la antigua Jericó.



("otra iglesia es imposible", versión j. aulicino)

martes, 22 de noviembre de 2016

Xosé Bolado (1946 )

Escrituras sagradas



Quién, cerca de la muerte,
no se acobarda por la blancura del papel,
por el silencio de la tierra deshabitada,
por la corriente que se despeña indiferente
a los abedules nuevos como arriba
lo fuese a la luz festiva del serbal.
Quién en esta circunstancia cotidiana
puede negarse a darle madre a la voz
y a no testar en líneas largas y claras
todas las palabras en las que sintió la vida.

Cómo irse callando
sin tapiarle la herencia a una ventana,

sin dejarle al compañero las escrituras sagradas.


("portal de poesía")

lunes, 21 de noviembre de 2016

Alberto Blanco (1951 )

Declaración de amor a la orilla del mundo


 Todo lo que no alcanzamos a decirnos

lo dijeron los árboles temblando por nosotros:

las espigas rosadas al borde del camino,

los pájaros hundidos en su canto invisible

y un rumor que venía de todas partes y de ninguna.



Recuerdo que me detuve a recoger una piedra

y la levanté con gran cuidado -amorosamente-

como si hubiera sido un pajarillo

que acabara de caerse de su nido.



La puse junto a tu oído y te dije:

- Cierra los ojos… ¿la escuchas?



- Sí, ¿qué es?

- Es la niebla.


("portal de poesía")

domingo, 20 de noviembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

La mesa servida


qué ventaja llevan sobre
nosotros nuestros muertos,
cuántos grafitos y cuadernos
hemos acumulado ante
la imposibilidad de mostrarlos,
de exhibirlos en sueños,
en recuerdos, en camas derruidas

cuántos silencios les debemos
a ellos, los fallecidos; cuántas
moscas se posaron sobre párpados
inertes, labios blancos, fríos,
mojados en ausencia

cuántos calendarios más
nos faltan para olvidarlos,
para no llevarlos al lado,
en la parte más secreta
de chamarras, camisas, abrigos
y botones perdidos

cuántos muertos en orden
alfabético siguen ahí, guardados
sin reposo, sin nosotros
con ellos, sin café, sin mesa,
no más con su silencio,
su ausencia tan querida.

Como cáncer presentido, adivinado,
acurrucados dormimos, los dedos
trenzados a la distancia;

sí, a la distancia, en aquella
luz que apenas titila.


[Inédito]

sábado, 19 de noviembre de 2016

Juan Carlos Mestre (1957 )

Asamblea




Queridos compañeros carpinteros y ebanistas,
les traigo el saludo solidario de los metafísicos,
también para nosotros la situación se ha hecho insostenible,
los afiliados se niegan a seguir pagando cuotas,
a partir de este momento la lírica no existe,
con el permiso de ustedes la poesía
ha decidido dar por terminadas sus funciones este invierno,
no lo tomen a mal,
pero aún quisiéramos pedirles una cosa,
mis viejos camaradas amigos de los árboles,

acuérdense de nosotros cuando canten La Internacional.


("rua das pretas")

viernes, 18 de noviembre de 2016

Juan Vicente Piqueras (1960 )

Víspera de quedarse



Todo está preparado: la maleta,
las camisas, los mapas, la fatua esperanza.

Me estoy quitando el polvo de los párpados.
Me he puesto en la solapa
la rosa de los vientos.

Todo está a punto: el mar, el aire, el atlas.

Sólo me falta el cuándo,
el adónde, un cuaderno de bitácora,
cartas de marear, vientos propicios,
valor y alguien que sepa
quererme como no me quiero yo.

El barco que no existe, la mirada,
los peligros, las manos del asombro,


todo está preparado: en serio, en vano.


("rua das pretas)

jueves, 17 de noviembre de 2016

Karmelo C. Iribarren (1959 )

¡Claro!



Me miro en una foto
 de cuando tenía veinte años
 y no me reconozco.
 "No puede ser -me digo-
que ese inocente con cara de pan
 ázimo, sea yo. Qué ha hecho
 de mí, la vida". Y me sirvo
 otro trago. Y luego otro. Y otro.
 Y empiezo a verlo todo

 muchísimo más claro.


("rua das pretas")

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Alfonsina Storni (1892/1938 )

Espera


He de darte las manos, espera, todavía
está llena la tierra del murmullo del día.
La bóveda celeste no deja ver ninguna
de sus estrellas... duerme en los cielos la luna.

He de darte las manos, pero aguarda, que ahora
todo piensa y trabaja -la vida es previsora-
Pero el corazón mío se esconde solitario,
desconsolado y triste por el bullicio diario.

Hace falta que todo lo que se mueve cobre
una vaga pereza, que el esfuerzo zozobre,
que caiga sobre el mundo un tranquilo descanso,
un medio todo dulce, consolador y manso.

Espera... dulcemente, balsámica de calma,
se llegará la noche, yo te daré las manos,
pero ahora lo impiden esos ruidos mundanos;

hay luz en demasía, no puedo verte el alma.


("de sibilas y pitias")

martes, 15 de noviembre de 2016

Moya Cannon (1956 )

Manos


                                              para eamonn y kathleen



Fue en algún lugar sobre la costa noreste de Brasil,
sobre Fortaleza, una ciudad de la que nada sé,
salvo que está llena de gente
cuyas vidas son un misterio
mayor que el río Amazonas;

fue ahí, mientras el avioncito del monitor de vuelo
se desplazaba al ecuador
y viraba al este hacia Marruecos,
cuando empecé de nuevo a pensar en las manos,
en lo extraño que es que nuestras vidas
–la vida de la francesita pelirroja a mi izquierda,
la vida del niño argentino a mi derecha,
mi vida y las vidas de todos los pasajeros dormidos
que están siendo rápidamente transportados en la oscuridad
sobre el oscurecido Atlántico–,
todas esas vidas ahora estuvieran siendo sujetadas
por las manos del piloto,
y pienso en otras manos que pueden sostener nuestras vidas,
las manos del cirujano
a quien tendré que volver a ver cuando llegue a casa,
las manos de la inteligente enfermera de cabello negro
que desenrolló de mi cuello el cordón umbilical,
las suaves manos de mi madre,
las manos de esos otros
que me quisieron
hasta que parece casi
como si esto fuera lo que es la vida humana:
ser pasado de mano en mano,

ser, improbablemente, llevado sobre un océano.


("el poeta ocasional", versión jorge fondebrider)

lunes, 14 de noviembre de 2016

Sharon Olds (1942 )

Ahogándose



Las madres están sentadas en la cocina, las últimas
horas de la tarde, la luz como resina
sólida en el agua junto a los tallos dorados,
el té como ámbar de bailarinas; se sumergen
en su lengua, charlan. Están siempre temiendo
lo peor para sus hijos; la grieta entre las tablas,
el clavo, el gancho, las escaleras al sótano,
toda la sangre de sus pequeños cuerpos –
Si mirás por la ventana mientras la oscuridad se filtra
y el cuarto es como una jarra amarilla,
hay un ángulo, hay un momento, en que se puede ver que cada
            madre
lleva una mujer colgada al cuello
arrastrándola– su propia madre que la agarra y la hunde
en la luz que se apaga.


("malón malón", pdf, trad. de maver y foglia)

domingo, 13 de noviembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

  El regreso de Arturo Belano



1. Si viviera hoy 8 de noviembre, habría vuelto a México para reunirse con Arturo Belano. Al enterarse que ya habría muerto, organizaría la poesía inédita que dejó el autor de "Jeta de santo" y retiraría del mercado editorial las antologías apócrifas que circulan desde Oaxaca (almadía), Cuernavaca (la ratona cartonera) y actualizaría el índice de "Muchachos desnudos bajo el arco iris de fuego". Llegaría con sus hijos a iniciar una nueva vida y se instalaría en un departamento de renta congelada del centro histórico, la colonia Doctores o Jardín Balbuena.

2. Su regreso, por supuesto, incomodaría a muchos, a miles. Lima representaría, para ellos, una amenaza metafísica, la salida de su ataúd de Frankenstein, que regresa para acabar con Mary Shelley y sus imitadores. Ya instalado en su nueva vida, el autor de "Amuleto" rastrearía el final incierto de Darío Galicia, el poeta evaporado misteriosamente cuando descendía los escalones en la boca del metro Balderas. Despertaría al imbécil que dormido teje distintas hipótesis sobre el fin del autor de "Narraciones cinematográficas".

3. De modo sistemático se negaría a participar en mesas redondas y encuentros acerca de la herencia literaria de los Infrarrealistas; y recogería de la circulación las versiones falsas del Manifiesto redactado por él y Arturo Belano. Daría a la prensa las fotos inéditas que conservó toda su primera vida de sus reuniones en el café La Habana, de los convivios en casa de Blanca Haro y en el depa de Elena Milán, de los cuartos de azotea de Tacubaya donde se cocinaron los poemas aún inéditos de Belano yel propio Lima.

4. Ya anciano, dominado por su bipolaridad, el último día de su vida: a) se arrojaría a las vías del metro, b) se daría un tiro con un arma decomisada a un poli pacheco; c) moriría de un pasón una madrugada fría en la Alameda aunque la autopsia precisaría que falleció de hipotermia; etcétera.

5. Incluso en el último instante recordaría al primer amor de su vida mexicana, Lisa.


(en muro fb 'la azotea')

sábado, 12 de noviembre de 2016

Felipe Benítez Reyes (1960 )

Playa en octubre



Todo es un tanto gris, pero la luz
tiende, despreocupada, ante nosotros
la nostalgia dorada de otros días.
Aún no somos mayores
y el tiempo es voz lejana.
En la vieja amistad reconocidos,
sabemos que el año próximo
tendrán palabras nuevas nuestras vidas,

y serán luminosas.


("life vest under your seat")





viernes, 11 de noviembre de 2016

Rosario Bléfari (1965 )

Nogal


Yo tuve un nogal amigo que era un elefante
sus hojas eran ojos que vibraban con el viento
y el estuche verde de sus nueces teñía las manos
su corteza se desprendía en anillos
era mi hermano gris
generoso y suave

era fácil treparlo
abrazarlo
acariciarlo
llegar muy alto
esconderse entre sus brazos
mis ojos latiendo entre sus ojos
sintiendo el perfume de las cercanas cerezas maduras

debería haber llorado sobre las marcas
cuando la soga de la hamaca fue retirada
porque ya era la despedida

ahora él sigue en el mismo lugar
tal vez más gruesos sus brazos más finos
tal vez haya sobrepasado el tejado
y sigan cerca los frutales vecinos
y cuando yo ya no esté en este mundo
él seguirá creciendo y reconstruyéndose
y no seré más la que lo abandonó para seguir su camino
sino parte de todo lo que él deja atrás

en el transcurrir de su larga vida enraizada.



("marcelo leites")

jueves, 10 de noviembre de 2016

Philip Larkin (1922/1985 )


Contar



Pensar de a uno
Se hace fácil:
Un cuarto, una cama, una silla,
Una persona allí,
Tiene un sentido cabal; una serie
De deseos pueden cumplirse
Un ataúd llenarse.
Pero contar hasta dos
Es más difícil de hacer;
Porque uno debe ser negado
Antes de intentarlo.


("otra iglesia es imposible", versión jorge fondebrider)

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Armando Roa Vial (1966 )

Escala al infinito, relectura de Leopardi



Entre hontanares y marjales
el tenue clamor del viento
despeina estas orillas
dispersando las gaviotas.

El horizonte se agolpa indeciso
sobre la quilla impaciente del atardecer:
olas remolcadas bajo la estela del sol
en los arrecifes de un litoral adormecido.

El flujo y reflujo de la marea:
sargazos, tumultos de espuma,
la sal silenciosa de los días
en los archipiélagos de la soledad.

Y todo para que mares de otros tiempos
bañen mi silueta
con el dulce naufragio de un hombre.

Cuando las riberas del lenguaje han dejado de abrevar.


("otra iglesia es imposible")

martes, 8 de noviembre de 2016

Darío Rojo (1964 )

Una tabla sostenida por monstruos marinos



eso es el fin. Pero al no poder soportar
una verdad tan simple
tuvimos que inventar la noción de infinito.
Un complejo sistema de combinatorias que sólo
es posible cuando olvidamos el par de tortugas
que todo lo sostiene: una de espaldas a la otra.


("otra iglesia es imposible")

lunes, 7 de noviembre de 2016

Sharon Olds (1942 )

Innombrable


Ahora empiezo a mirar el amor
distinto, ahora que sé que no
estoy bajo su luz. Quiero preguntarle a mi
casi–ya–no marido cómo es esto de no
amar, pero él no quiere hablar de eso,
él quiere calma para el n de lo nuestro.
Y a veces siento como si yo, ahora,
no estuviera acá – estoy bajo su mirada
de treinta años, no bajo la mirada del amor,
siento una invisibilidad
como un neutrón en una cámara de niebla
perdido en un acelerador gigante, donde
lo que no se puede ver es inferido
a partir de lo visible.
Después de que suena la alarma,
lo acaricio, mi mano es como una cantante
que canta a lo largo de él, como si fuera
la carne de él la que canta, en todo su registro,
tenor de la vértebra más alta,
barítono, bajo, contrabajo.
Quiero decirle, ahora, ¿Cómo
era amarme –cuando me mirabas,
qué veías? Cuando él me amaba, yo miraba
hacia el mundo como desde adentro
de una profunda morada, una madriguera, o un pozo, yo miraba jo
hacia arriba, al mediodía, y veía a Orión brillando
– cuando pensaba que él me amaba, cuando pensaba
que estábamos unidos no solo por el tiempo de la respiración,
sino por la larga continuidad,
los caramelos duros del fémur y la piedra,
lo inalterable. Él no parece enojado,
yo no parezco enojada
salvo en chispazos de mal humor,
todo es cortesía y horror. Y después
cuando digo, ¿esto tiene que ver
con ella?, él dice, No, tiene que ver con

vos, no estamos hablando de ella.


("salto de ciervo", pdf, trad. patricio foglia y natalia leiderman)

domingo, 6 de noviembre de 2016

Fabián Iriarte (1963 )


Dichtung und warheit



quise hacer una lista para el supermercado
tan lista y original como para que resultara poema
(aquel poeta lo hizo, por qué no, de cuyo nombre
no puedo acordarme) / pero
me di cuenta de que no podría
comprar esos artículos de lujo: faisán o caviar beluga
o pétalos de orquídea piel de tigre
solamente pan de nuez
quizás y almendras ahumadas y galletitas de trigo partido
y mostaza a la miel / ¿ves?
no alcanza para un poema


("marcelo leites")

sábado, 5 de noviembre de 2016

Jacqueline Goldberg (1966 )

Dublín

           (Fragmento)

He comprado una guía turística de Dublín.
Habla de su centro histórico
y de sobrecogedores parajes alrededor de la bahía.
Cuenta de leyendas celtas, inviernos tranquilos,
siglos en un vistazo.

Se sabe, nunca iré a Dublín.

Tampoco habrá tiempo para volver a Viena,
al cementerio judío de Praga,
a la Villa Savoye, en Poissy.

Bram Stoker era de Dublín.
Oscar Wilde era de Dublín.
James Joyce era de Dublín.
Handel estrenó su Mesías en el Music Hall de Fishamble Street.
Samuel Beckett nació en el sur de Dublín.

Son imanes, aunque jamás comprenda Dublín.

No quedan aviones que partan desde mi cama.
La cárcel es el país.
El país lo incesante.

Llevo garganta de espinas,
manos sísmicas e incurables.

Ahora mismo escribo un libro sobre mi temblor.
La enfermedad es un género literario:
gustan tanto los padecimientos,
la transparencia de los jarabes amargos.

La guía habla de un paseo de noventa minutos
por el Dublín literario y georgiano.
Atraviesa plazas, recorre un tramo del Grand Canal.
No veo hospitales.

—Mauricio, ¿cuánto vale un pasaje a Irlanda?
—No sé, es engorroso averiguarlo hoy domingo.
—Déjalo. Nunca iré a Dublín.

No basta amanecer con un libro entre las piernas.
Mejor leerse en sólido.

El mediodía barre papeles en mi escritorio.
Acopio lo absurdo, lo templado, cierto ruido.

Alguien llora.
Quizá el niño con cáncer un piso más arriba.
Tal vez el pianista dos pisos más abajo.
Estamos en cautiverio,
cada quien en su naturaleza muerta.

«Todo de antes. Nada más jamás. Pero jamás tan fracasado. Peor
fracasado. Con cuidado jamás peor fracasado», escribe Samuel
Beckett en Rumbo a peor.

Detesto lo maravilloso que puede ser Beckett.
Yo merecía ser de su Dublín de castillos y faros,
pero nací en ciudad de tierra negra.

Tenue es la dicha.

Salgo, emprendo lo que puedo.
Luzco normal, tengo una muela fracturada.
Es tanto lo que no se sabe de mí.

Así los improperios.

(…)


("otra iglesia es imposible")

viernes, 4 de noviembre de 2016

Charles Simic (1938 )

Mentes que divagan


Mi vecina me estaba contando
sobre su gato ciego
que de noche va a -
-¿A dónde va?- pregunté.

Justo en ese momento mi madre
me gritó que entrara para lavarme las manos
porque la cena ya estaba servida:
el ratoncito que el gato había atrapado.


("si le ha fallado la suerte", ed. cal y arena, méx., 2015, trad. rafael vargas)

jueves, 3 de noviembre de 2016

Theodore Roethke (1908/1963 )

Dolor



He conocido la inexorable tristeza de los lápices,
ordenados en sus cajas, el dolor de los blocks y los pisapapeles,
toda la miseria de las carpetas y las gomas de pegar,
la desolación en los inmaculados lugares públicos,
la solitaria sala de recepción, el baño, la caja de interruptores eléctricos,
el inalterable pathos de la palangana y la jarra,
el rito de la multicopiadora, el sujetapapeles y la coma,
una eterna duplicación de vidas y objetos.
Y he visto el polvo de las paredes de las instituciones
filtrarse, casi invisible, a través de las interminables tardes de tedio,
infinitamente más fino que la harina, vivo, más peligroso que el sílice
dejando caer una delgada capa sobre las uñas y las delicadas pestañas
barnizando el cabello claro, y los rostros duplicados, convencionales y grises.



("otra iglesia es imposible", trad. diana dunkelberger y marcelo rioseco)


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Eunice Odio (1922/1974 )

Posesión en el sueño


Ven
Amado
Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche.
Tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía;
y porque somos llenos de congoja
mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
es que te amo en principio por tu boca.
Ven
Comeremos en el sitio de mi alma.
Antes que yo se te abrirá mi cuerpo
como mar despeñado y lleno
hasta el crepúsculo de peces.
Porque tú eres bello,
hermano mío,
eterno mío dulcísimo,
Tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas,
tu decisión de amar,
de súbito,
desembocando inesperado a mi alma,
Tu sexo matinal
en que descansa el borde del mundo
y se dilata.
Ven
Te probaré con alegría.
Manojo de lámparas será a mis pies tu voz.
Hablaremos de tu cuerpo
con alegría purísima,
como niños desvelados a cuyo salto
fue descubierto apenas, otro niño,
y desnudado su incipiente arribo,
y conocido en su futura edad, total, sin diámetro,
en su corriente genital más próxima,
sin cauce, en apretada soledad.
Ven
te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche,
y anudarán aromas caídos nuestras bocas.
Te poblaré de alondras y semanas

eternamente oscuras y desnudas.


(en muro fb hernán vargascarreño)

martes, 1 de noviembre de 2016

Rodolfo Hinostroza (1941 )

Del infante difunto



La llamada de mi padre, alta como un penacho de plumas
y al tacto como la pringamosa de aquellos baños…

¿Recuerdas?
Las aguas ferrosas que calentaban tu cuerpo tenían

colores,
de serpiente plana, y la tierra se había descosido en sus
espacios,

y llevábamos nuestra infancia como un estandarte
sin sombras, entre paraísos de yeso, y ángeles larvados
y la tía apócrifa.

De ella digo, ¿qué digo?, que en sus ojos ardían

mis espadas de estaño y que se había fugado
cuando las hogueras carcomían la noche de San Juan.
Se me había advertido, se me había repetido:  «Octavio,

Octavio,
una gran ola salió del río cuando tú nacías. Nos salvamos
porque las campanas sonaron a muerto

y la familia había cavilado toda esa madrugada.

Trepamos a los cerros
y durante todo un día vimos morir al pueblo.

El Huascarán
nos miraba y entonces fue que sentimos esa blancura
imperdonable».
(Nosotros tres habíamos enterrado ceremoniosamente,
en un rincón del patio, bajo la gotera,

al canario muerto entre las trenzas de mi hermana.

Las campanas del ángelus nos doblaban las rodillas
y de la muerte sabíamos que era una bella palabra.

Sí,

porque mirábamos a los púlpitos de arcilla achacosa
en donde dormitaban ángeles bonachones, y nosotros sabíamos
llevar el domingo en los hombros, como una prenda nueva.)
No volverás a aquello, ni hallarás ese patio cuadrado
con una fecha dibujada en piedras negras. Los países se encogen
como esa tía abuela que olía a alcanfor,
y los hierros de las capitales inundan esos claros espacios
donde tu corazón anclaba, como un canto rodado.



No sentirás
los pasos de tu padre midiendo las estancias

donde los retratos negreaban, como párpados muertos.

No volverás
¿Recuerdas ahora?
¿Ahora recuerdas?:

«Júrame que no dirás a nadie

que esa lechecita que tienen los mayores

entra al estómago, y después dicen que nace el hijo.

Como a la Asunción, ¿te acuerdas de su barriga?

No lo digas a nadie».



Y nosotros espiábamos, porque en el pórtico de esa casa
que olía a jazmines, las hermanas Cárdenas besaban,
y se hacían besar por los soldados.
Entonces los sudores repentinos desleían las sábanas de lino,
y yo había creído en los cuentos de la india desdentada
que vendía yerbas contra el mal de ojos, y cuando vi
esa mano huesuda en el terrado, bajo ese cielo rojo,
ella rió y lloró, cubriéndome de besos.
¡Oh, los sueños, los sueños que tomaban la forma de cestos de mimbre
donde un Niño Dios nadaba entre dos aguas!

Yo no conocía el mar

y todo era sólido al tacto, como aquella familia
que se había procreado entre cerros y estrellas

en tiempos tan lejanos como la lengua que hablaban los sirvientes.

Pedro Granados me cargaba conmovido:

Sus más jóvenes hijos eran muertos en un aluvión de piedra y lodo

y yo había oído que en ciertos días perdía la memoria.



Oh, y la hermosa caligrafía de tu madre, y sus manos que dibujaban

catedrales de barro cocido, y los prohibidos baúles de cuero,

donde los libros se agitaban como peces asustados.
De qué se llora, di de qué se llora

cuando se tiene padres sólidos, y la saliva invade la boca,
y se ha recibido una vieja cuchara de plata,
y se pasea, a la luz de la luna, por un bosque de cedros
conteniendo las ganas de orinar. De qué se llora entonces
cuando en las tardes de yodo hemos prendido velas
a los Santos Patronos, cuando nada ha caído, salvo, tal vez,
el nido de ese pájaro en un charco. De qué se llora
cuando los días se cierran como un aro y El Mundo
es una palabra que salta y produce escozor en nuestras lenguas?
Recuerdas, exiliado por tu brutal sonambulismo, recuerdas
las alcantarillas de tu ciudad que nutrieron al río de oro,
¿Recuerdas el abrevadero, junto a la alameda de los muertos
marcada con enormes piedras blancas como el llanto de un dios,
donde se encontraban los talismanes y los palos torcidos
que inundaban de majestad tu frente?
(Seres, nombres de seres.

Deslumbramiento de monos habladores bajo el cielo feriado,
tambores de piel de chivo alejando cosas y cosas de bronce
hacia las capitales escarlata, mientras mi madre,

partícipe de mi sueño, aguardaba por unas bellas frutas que yo había visto
en el mercado, al fondo, junto a las ollas pintadas.)
De este destino diré hoy que lo vi crecer
como el arco de yeso de la casa, cuando mi sombra huía
como una llama muerta. Y del llanto que pendió
de los dedos monótonos, digo que puede ser ternísimo
cuando se tiene una espada de lata
y las estrellas llegan a abrevar sus distancias
en la mirada parda.
Porque yo recuerdo

que tuve todo eso, y que vi reposar a un burro blanco
en el sol de Enero y que oí comentar a los mayores
las noticias de cierta lejana guerra. Y el movimiento del caballo
y ese rey perezoso me retuvieron horas y horas
en el perfume de la media mañana
esperando la brillante jugada de mi padre.


("vallejo & co.")

lunes, 31 de octubre de 2016

Czeslaw Milosz (1911/2004 )

Café


Entre aquellos que se sentaban a la mesa del café,
desde donde en mediodías de invierno
             el escarchado
jardín brillaba en las ventanas,
sólo yo he sobrevivido.
Bien podría si quisiera ir hasta allí
y al tamborilear de mis dedos contra el helado vacío
convocar sombras.
con incredulidad yo toco el frío mármol.
Con incredulidad yo toco mi propia mano.
Ella es, y yo soy, en un devenir eternamente nuevo.
Mientras ellos permanecen encerrados para siempre
en su última palabra, en su última mirada,
como el lejano emperador Valentiniano
o los jefes de los masagetas, de quienes nada sé,
aunque escasamente  ha transcurrido un año, o dos,
o tres.
Aún así puedo cortar árboles en bosques del lejano
norte,
puedo hablar desde un estrado o rodar un filme
usando técnicas de las que ellos jamás oyeron.
Puedo aprender el sabor de frutas de las islas del
                        océano
y ser fotografiado en apropiado traje
desde la segunda mitad del siglo.
Pero ellos siempre son como bustos en levita
y cuellos de holán
en alguna monstruosa enciclopedia.
A veces, cuando la aurora de la tarde
pinta los techos de una pobre calle
y yo contemplo el cielo, veo en las blancas nubes
una mesa bamboleante. El mesero da vueltas
con su bandeja
y ellos me miran y estallan en risas.
Porque si yo no sé lo que es morir a manos
de un hombre,

Ellos lo saben, ellos muy bien lo saben.


("el poeta ocasional", trad. bernardo gómez)

domingo, 30 de octubre de 2016

Uriel Martínez (1950 )






Metro Portales


entre una y otra estación
la mujer de al lado
se maquilla uno y otro
párpado, se mira al espejo,
responde llamada al móvil
"ya voy para allá", dice;
"no, no tengo saldo", aclara;
"o.k.: yo te marco";
no alcanza a peinarse,
no alcanza a pasarse
rubor en chapas, labios,
hoyuelos, barba partida;
no se aplica una gotita
de nada en lóbulos, ni
detrás de orejas, ni axilas;
no le alcanza el depilado
de apuros, preocupaciones,
pendientes, compromisos,
citas no pactadas, ni des-
encuentros, ni reconciliaciones.
Pero llegará a tiempo.


[Inédito]


sábado, 29 de octubre de 2016

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Ceremonia solitaria en compañía de tu cuerpo


Penetro tu cuerpo tu cuerpo

De carne penetro me hundo

Entre tu lengua y tu mirada pura

Primero con mis ojos

Con mi corazón con mis labios

Luego con mi soledad

Con mis huesos con mi glande

Entro y salgo de tu cuerpo

Como si fuera un espejo

Atravieso pelos y quejidos

No sé cuál es tu piel y cuál la mía

Cuál mi esqueleto y cuál el tuyo

Tu sangre brilla en mis arterias

Semejante a un lucero

Mis brazos y tus brazos son los brazos

De una estrella que se multiplica

Y que nos llena de ternura

Somos un animal que se enamora

Mitad ceniza mitad latido

Un puñado de tierra que respira

De incandescentes materias

Que jadean y que gozan

Y que jamás reposan



("círculo de poesía")

viernes, 28 de octubre de 2016

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )


Hay varios muchachos...


Hay varios muchachos a su alrededor
Le brindan frutas y café
Uno de ellos tiene un periódico a colores
"¿Es usted   verdad?" Dice una niña
Mira la foto que tiene una amarga sonrisa
Hay quienes celebran su exilio
Toma el café   Mordisquea un mango
"Sí   soy yo"
Quisiera lanzar un berrido de impotencia
Muy dentro oye estas palabras:
"Pobre débil artista   Pobre artista pobre"
Con esa foto hemos ganado millones en ventas
Con ella te amargamos la vida


("el libro de la locura, libro póstumo 2000", ed, fce, bogotá, 2005)

jueves, 27 de octubre de 2016

César Cañedo (1988 )



María y Magdalena

                               Pero mira cómo beben las vírgenes su río,

                               Pero mira cómo beben el fruto de su estío,

                               Beben y beben y vuelven a beber
                               Las vírgenes entre ellas para sentir placer.
                               Cantar de Pastor-ella.



María abrasa a Magdalena
se reconoce a sí misma
en cada espasmo,
en la perla tupida de floresta,
en el sándalo púrpura del dedo,
en la vestal concupiscencia oculta
de vírgenes ungidas de paráclito.
Vainas sagradas,
envueltas en un manto de estrellas que punzan,
rozan, amasijan, redoblan,
amamantan la tierna y blanda carne.
“Puerta del cielo eres,
Dios te salve, María”,
le dijo Magdalena
al oído, trémula, gimiendo.
“Y tú, consoladora y reina,
mi torre de marfil,
mi casa de oro, Magdalena”,
replicó la otra
entre mares de espuma suya.
Gozosas de concha nácar,
de melodías de salterio,
de ritual de palomas encontradas,
las vírgenes florecen
son lunas ascendentes de mareas
y mieles descendientes se ladean
y despiden un olor castísimo
de jazmines y flores de naranjo.
La Virgen mira al cielo
en éxtasis supremo
y se encuentra con Ése que vigila.
“No temas, María,
que serás Virgen eterna y Santa Altísima,
porque no te ha tocado Varón”.
Para un perfil de Manhunt.net



De hombre a hombre y de un lugar al tuyo,
cauce lascivo de tu áspid sigo
mas si descubro que no vales, ¡huyo!
y el ciclo de la búsqueda persigo.
Penetrar tus abismos, es, amigo,
provocación de este virtual barullo.
De la solaz chaqueta a estar contigo
lo segundo es mejor, ven, yo te instruyo.
Con frenesí tu retaguardia invoco
y entro y voy a donde diga y mande
el antifaz crecido de tu glande.
Mi humanidad entera te coloco
y para no hacerte el cuento grande
dejarás de temer hasta del coco.


("círculo de poesía" y "rostro cuir")

miércoles, 26 de octubre de 2016

Charles Simic (1938 )

¿Y quién es usted,caballero?


Apenas un viejo que arrastra los pies
el muñeco de ventriloquia
de un dios
que no me ha hablado una sola vez.

Soy el de los ojos de cabra
solitaria, pastando
en la elevada pradera de una montaña
mientras cae la larga noche veraniega.


("si le ha fallado la suerte", ed. cal y arena, méx., 2015, trad. rafael vargas)

martes, 25 de octubre de 2016

Juana Bignozzi (1937/2015 )

Soy una mujer sin problemas


Todos lo saben
y entonces buscan compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,

tan apropiados como tema de conversación.


("de sibilas y pitias")

lunes, 24 de octubre de 2016

Jordi Doce (1967 )

Para vivir


La mano escribe para no morir.
O cuenta el mundo en sílabas contadas
para decir: aquí termina el mundo,
fuera impera la noche
y el frío de la noche,
el lento gotear de las estrellas
y su terco silencio impenetrable.
La mano escribe para no morir.
Semeja su hermana, la lengua,
envuelta en un temblor que no comprende,
ajena a la raíz que la redime.
La mano escribe para no morir.
O dice el mundo en sílabas contadas
para decir: aquí termina el mundo,
fuera impera la noche
y el frío de la noche,
quietud de lo que nunca vive o muere

pues nunca tuvo nombre.


("portal de poesía")

domingo, 23 de octubre de 2016

Golgona (1979 )

Me despierto con forma de cubito de hielo


Mi cabeza es una cúpula de cristal

en la que Mourinho decidió introducir

en el último minuto de partido

una trompeta de plástico.

En el descanso, soy llevada en un trineo

por una horda de perros.

Atravesamos Siberia.

Pierdo una sandalia por el camino.

Me quedo sin batería en el móvil.

Y en el momento preciso en que consigo,

por fin, sujetar las riendas

y encontrar un horóscopo

en el bolsillo del pijama,

deciden tocar la campanita y me quedo

minutos de un tirón intentando entender

cómo funciona la mierda del intercomunicador.

Paso el punto álgido del día agarrada a los botones

sin saber, al final, qué querían:


leer el contador del gas o la pista de la semana.


("el cultural", tr. martín lópez-vega)

sábado, 22 de octubre de 2016

Alejandro Zambra (1975 )

Propiedad de la espera


Trata de sentir el suelo
Sus pies se hunden en la arena seca
Busca sus pies
Detiene el movimiento de sus manos
Ha encontrado sus pies pero no los mira
Todo es igual a como era antes
Necesito explicar que es así,
que todo es igual a un momento anterior,
doloroso.
Supongo que hay mar ante sus ojos
y que ella mira el mar

como mira el centro de un espejo difícil.


("revista facultad humanidades, santiago")

viernes, 21 de octubre de 2016

Tetsuo Nakagami (1939 )

Un día ofrecido como regalo


Como dejé el equipo de pesca en casa,
regresé por el camino del rio
y los pantalones se llenaron de cadillos.
Luego, en una hondonada donde había remolinos
escuché murmullos de insectos y discursos de pájaros.
Un par de ojos se sobrecogieron
ante el color violeta de las flores de arrurruz
y el plata de las espigas.
Cuando me puse en marcha,
voló una comadreja de mis pies,
y atravesó el vado un faisán.
No es cierto:
voló un faisán de mis pies
y atravesó el vado una comadreja.
Vi a lo lejos unos niños que lanzaban
y recogían
sucesivamente
los señuelos del estanque.
En el cielo planea despacio un milano,
y me quedé viéndolo hasta cuando
me dolió el cuello.
Pronto un hombre gritaría
al encontrar un nido de ruiseñor

entre las cañas.


("el poeta ocasional" y "arquitrave", s/c al trad.)

jueves, 20 de octubre de 2016

Joaquín Romero Murube (1904/1969 )

A mi amigo muerto



He subido las calles de Granada
para buscar tu voz y tu gemido
y en fría soledad ya voy perdido
por muro blanco y tarde desolada.
.
Mudó el rumor del monte y la llanada.
Sin flores ni canción, sin luz, tu nido.
Busco jardines altos que has vivido
y sólo encuentro pena soterrada.
.
¿Y aquél caudal de vida, aquel potente
ritmo de voz humana poderoso
hecho yema del mundo y luces bellas?
.
Ya no te ve Granada ni te siente.
Tu sangre es caño de agua silencioso.

Tu luz y tu temblor, de las estrellas.


(muro fb de marcos matacana martín)

miércoles, 19 de octubre de 2016

Silvio Mattoni (1969 )

Envío


¿Acaso le hablo a alguien que no está conmigo
ni siquiera en espíritu? Ya sé que para vos
no existe nada que no sea materia, pero
las palabras duplican hasta la ilusión
del simple vidrio de algún espejo. ¿A quién
podría apostrofar con un aire de prosa
y la propiedad del nombre? Acá está el mío
y otro que se aleja más y más, que irradia
una luz muy lejana, aunque sigue brillando
y vuelve a repetirse como el ritmo
de sílabas y acentos, como si puntuase
el espacio infinito a manera de círculo
verificable en una sola frase. Y ahí estás,
consumido y a solas bajo tu lámpara fría
que casi no precisa energías renovables
para alumbrar tu libro recién encontrado,
donde leés columnas de palabras
demasiado regulares para no ser siempre nuevas
y decir la insignificancia de lo mismo: vos,
que revisás las cosas de los muertos
para seguir tu vida, no te olvidés
de mandarme noticias, chispazos de un futuro
inaccesible, porque se hace difícil
mantener la vigilia, prestar la máxima atención
a las voces, al sol y a los chicos que nacen
en este antiguo minuto de felicidad

o ilusorio desahogo que me da haberte escrito.


("otra iglesia es imposible")