lunes, 16 de septiembre de 2019

Rodrigo Olay (1989 )

Huellas en la arena

                                     pie de foto

Lleva el niño rizoso un bañador naranja
con una camiseta de letras de colores.
Tiene los pies desnudos. Corretea y escapa
de la perseverante música transparente
que las olas arrastran, pero el mar, caprichoso
perro manso, le moja los tobillos, aún blandos,
con su fresca saliva. La arena está tan limpia
que hace daño y parece un desierto de azúcar,
como si fuera nieve mentirosa que quema
las pisadas pero no las del niño.
 pesadas,
De repente, en la orilla, se detiene, asustado,
y se observa sumido bajo una tierra líquida
que engulle sus rodillas. Es entonces. Te mira.
Te preguntas que dónde juega ahora ese niño
en que nadie te encuentra y que no reconoces,
si se borran sus pasos en la piel de qué playa.

Te preguntas por qué ya no vives descalzo.


("portal de poesía")

domingo, 15 de septiembre de 2019

Uriel Martínez (1950 )



Pajarito, pajarito



1.
Jueves. Me agaché a recoger un papel hecho varios dobleces; lo levanté y guardé en la bolsa. Seguí mi camino mientras imaginaba que alguien me seguía para reclamar que ese billete le pertenecía. Ocho meses atrás recogí del piso cuatro billetes de cien y veinte pesos. Supuse que alguien había tendido un "cuatro" (trampa) al azar al primer incauto, pues nunca sobran ni faltan los Uriel. En enero y agosto me sonreía la suerte. Otra sospecha: los billetes eran falsos, alguien los había tirado con la certeza de que un ingenuo los levantaría.

2.
Ese mismo jueves entré a comprar Tabcín Noche. La chica que me atendió me ofreció una tarjeta de puntos de regalo, una especie de monedero electrónico con morralla a favor del cliente, me explicó. "No vivo aquí, gracias". De dónde viene, me inquirió. "De Dogville, allá no tenemos farmacia" Nos despedimos. Salí y me encaminé a la esquina. La imaginaba que desde la puerta me llamaba: "Señor, su billete es falso". Si no se percataba ella, perdería cien pesos, la denominación del billete recogido a medio día, afuera de la Central Camionera. Pasé más tarde con la idea de que al verme me identificaría. Pasé y pasé pero no la vi en el mostrador. Ya no quise tentar mi suerte.

3.
Antes de abandonar Dogville la víspera, temprano me enteré del fallecimiento de Toni Morrison, la primera autora negra norteamericana en acceder al Premio Nóbel de Literatura. En mi biblioteca tenía tres novelas suyas. Salí de la ciudad con su novela La isla de los caballeros. Al día siguiente de mi llegada a esa ciudad vecina, cayó una fuerte tormenta cerca de media noche. Fue el siguiente sábado que encontré en la librería Ghandi Beloved, que estuvo fuera del mercado algún tiempo. La suerte me sonreía. Me propuse terminar pronto la relectura del libro que vino conmigo en la maleta.

4.
El domingo 25 atravesaba una plaza muy concurrida -un día antes del regreso a clases-, los padres buscaban la tienda con los uniformes reglamentarios del colegio; revisaban las mejores ofertas en útiles escolares; hacían fila en los helados de medio dólar; llevaban y traían a infantes en carriola o tomados de la mano. Vi al pajarero con la jaula de la suerte. Me detuve, lo pensé: me acerqué. Tarifa de treinta pesos a cambio de cuatro profecías dobladas. Emilio se llamaba el ave (Rousseau). Antes de abrirle la jaula el señot Tiresias le extendió a su ayudante una piedrita verde y él cogió otra para sí. Se tomaron de la mano y cerraron los ojos. Salió Emilio: con el pico tomó uno, otro, otro y otro papelitos con pasado, presente y futuro del narrador. Tiresias me recomendó guardarlos y leerlos en casa: me entregaba en mano mi destino, mi fortuna, mi pasado y mi porvenir. Protegido de Venus, carácter recio, viernes mi día de suerte, viviré muchos años (friso los setenta), mayo y junio meses óptimos para negocios. Temperamento melancólico; supera sensiblerías. A huevo.



(Inédito)

sábado, 14 de septiembre de 2019

Denise Levertov (1923/1997 )


El crecimiento de un poeta



iii


Sordo hasta que oye

la respuesta:

campana

amable, que dobla

y habla

del Tiempo fiel, esa corriente

(incesante) de la sangre fiel.

Las respuestas echan abajo

los límites

(esos diques pretenciosos),

y la pregunta se revela.



Las preguntas, piedras

desprovistas de tierra,

golpes en la puerta, son un latido

en la sien:

la danza insistente

del Quién, el Cómo y el Dónde,

las manos en la cintura del Cuándo.



("revista altazor",versión sandra toro)

viernes, 13 de septiembre de 2019

Dionisio Ridruejo (1912/1975 )

Nostalgia del primer amor



Tu soledad de nieve reclinada,
virginal y sencilla, en mi memoria,
como agua fiel de fatigada noria
viene a regar mi voz enamorada.

¡Cómo recrea el alma sosegada
la penumbra y dulzor de aquella historia
con resplandores de tardía gloria
entre abejas y frutos constelada!

¡Oh, delicada llama, ardor primero
velado en llanto y celestial mirada,
par del trino, la fuente y la azucena!

Mírame combatido y prisionero
volver a tu ilusión breve y tronchada
como un temblor en la desierta arena.


("zendalibros·)

jueves, 12 de septiembre de 2019

Hilario Barrero (1946 )

Fado



Fuera llueve despacio y anochece,
es domingo y octubre, en la cama deshecha
se enfrían los tizones que ardieron por la tarde,
y Amalia canta en verso de Camoens,
ya su voz enterrada en un fado de agua,
la canción que compramos en la rúa do Carmo
después de conocer en el Rossío
aquel garoto tierno que nos abrió su cama.

Para tão longo amor tão curta a vida.



("trianarts")

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Westonia Murray (1938 )

Crecí apartada



Crecí apartada de mi familia

Y de un grupo literario

Hablé sola como el hongo

Debajo de los grandes bosques

Por mi pequeñez

Por mi veneno

¿Nadie más oyó mis poemas?



El saquito de té



El saquito de té
Suelta su secreto
A altas temperaturas
Me podía quedar quieta
Viendo la pava hervir
Silbar unos minutos su llamado
Como en su momento oí
Mi escritura bullendo    Guardada
Lo que puede permanecer
Tanto tiempo al fuego
Tiene que ser poderoso




("eterna cadencia" y ""la primera piedra", traducción tom maver)

martes, 10 de septiembre de 2019

Cesare Pavese (1908/1950 )

El amigo que duerme



¿Que le diremos esta noche al amigo que duerme?
La palabra más tenue nos trepa a los labios
desde la pena más atroz. Miraremos al amigo,
sus inútiles labios que no dicen nada,
hablaremos en voz baja.
La noche tendrá el rostro
del antiguo dolor, que resurge cada tarde,
vivo e impasible. El silencio remoto
sufrirá como un alma, mudo, en lo oscuro.
Hablaremos a la noche que respira en voz baja.

Oiremos cómo gotean los instantes en lo oscuro,
más allá de las cosas, en el ansia del alba,
que llegará súbitamente tallando las cosas
contra el muerto silencio. La luz inútil
revelará el rostro absorto del día. Los instantes

callarán. Y las cosas hablarán en voz baja.



("trianarts", trad. de carles josé i solsora)

lunes, 9 de septiembre de 2019

Rubén Bonifaz Nuño (1923/2013 )

Yesod


X

Detallado por mis insistentes
radares rústicos, descansa,
tendido y lánguido a la sombra
del reciente placer, tu cuerpo.

Acaso en sueños, corredora,
tu peso fluvial traspasa ríspidas
cumbres de bosques, precipicios
de corolas traspone; de alas
tus tobillos calzas y endiademas

Con tus suaves músculos, alegres
de enjambrarse con aromas tuyos,
santifica el aire los segundos
de esta hora sagrada: monumentos
de un tiempo niño todavía.

En tanto, el copal en tus braseros
suda sus imanes femeninos;
tuerce sus anillos de benignas
sierpes, su vibrátiles membranas,
sus narcóticas enredaderas.

Y se adensa su esencia en torno
de ti, y la regalas y te gozas.


("Del templo de su cuerpo", ed. fce, méxico, col. letras mexicanas, no.120, 1992)

domingo, 8 de septiembre de 2019

Manuel Maples Arce (1898/1981 )

Saudade



Estoy solo en el último tramo de la ausencia
y el dolor hace horizonte en mi demencia.


Allá lejos,
el panorama maldito.


¡Yo abandoné la Confederación sonora de su carne!
Sore todo su voz,
hecha pedazos
entre los tubos de la música!


En el jardín interdicto
-azoro unánime-
el auditorio congelado de la luna.


Su recuerdo es sólo una resonancia
entre la arquitectura del insomnio.


¡Dios mío,
tengo las manos llenas de sangre!


Y los aviones,
pájaros de estos climas estéticos,
no escribirán su nombre

en el agua del cielo.


("blogdepoemas")

sábado, 7 de septiembre de 2019

Basilio Sánchez (1958 )

Este es un buen lugar



De esta tierra ha manado leche y agua.
De esta tierra
las hojas del manzano
extrajeron su pudor y su fuerza.

De esta tierra sacaron nuestros muertos
el rojo de las bayas,
el silencioso verde de los campos.

Las historias
de los libros sagrados
debieron ser escritas por pastores
que, al final de la tarde,
aguardaban sentados a la sombra
el regreso de los rebaños

por las iluminadas laderas de los montes.


("trianarts")

viernes, 6 de septiembre de 2019

Dario Belleza (1944/1996 )

Voy como un fantasma por la casa



Voy como un fantasma por la casa:
releo los magníficos escritos del pasado
o salto la comida convertida en pesadilla
y martirio de su propio enunciado:
el hombre es lo que come.
¡Así me trago montañas de vino aguado
y la vida en la ciudad resplandece de horror
de aire tumefacto y sumiso al servicio
del cáncer más pestilente y sonoro!
No hay esperanzas de inmortalizarse
en el devenir de un día igual
a otro: ¡sólo los gatos insisten
en no huir, en calmar el deseo

de semen y sangre!



("revista altazor", traducción emilio coco)

jueves, 5 de septiembre de 2019

Jorge Fernández Granados (1965 )

Tao



mi madre era una mujer que llevaba su casa a todas partes
mi padre era un hombre que llevaba sus ruedas a todas partes

mi madre era una mujer que dondequiera que vivía buscaba arraigarse
mi padre era un hombre que dondequiera que vivía buscaba la hora de irse

mi madre era una persona que necesitaba un espacio para hacerlo suyo
mi padre era una persona que necesitaba un espacio para recorrerlo

ella quería saber siempre el nombre del lugar a donde llegaría
él quería saber la hora anticipada en la que emprenderían el viaje

ella hacía todo lo posible porque pasara lo que pasara las cosas volvieran a su sitio
él hacía todo lo posible por remover el lugar fijo de las cosas

ella medía el tiempo en círculos
él medía el tiempo en una línea de fuga

lo que aún es un enigma para mí
es por qué en los últimos años de sus vidas cambiaron de papeles
y cuando tuvieron un jardín
mi madre sembró plantas que dan flores
pero mi padre sembró plantas que dan frutos.



Los peces


Fuimos bajando hasta el fondo
por las calles del puerto. La noche
remaba en el abismo de los ojos. No recuerdo qué tanto
la brisa nos cubrió de sal y estrellas.
Es conveniente dormir a menos que amanezca, dijo,
pero éramos legión para esas horas ya rancias de cantinas.
El ron juntó a los peces
y a todas las criaturas que no duermen
esa noche de pescadores y viajantes, de grasa y aguacero.
Emigramos a La Luna,
que era una carpa improvisada en los
dudosos territorios del suburbio.
Sudores y cervezas, baile, sedimento
de géneros grotescos de alegría,
se fueron combinando con torpeza
hasta temblar en una sombra, un amasijo
de danza, alcohol y extrañas vidas.
Los círculos que lees con tu mirada
no están en realidad aquí,
pero a ti te fue dado contemplarlos,
—dijo sonriendo y se perdió bajo los cuerpos
en la anchurosa fiesta de esa carne.
El ritmo gobernaba la sordidez o la gracia
y en medio de su lago nos fundimos.
Más tarde, ya cansados
los pocos rezagados en La Luna,
sin sueño y con nostalgia de horizonte,
fuimos a buscar el mar:
la sonata del agua, el apetito de su hechizo,
en esa vigilia donde el límite
del cielo y el océano es todavía tiniebla.
Algo nos lleva ante la orilla
a ver cómo la luz se recomienza
y estar aquí sin comprenderlo,
testigos de este mar alucinado,
súbitamente viejos, silenciosos,
oyendo de su más oscuro corazón
una alabanza.
Sentados en el muelle esperamos el día:
poco a poco fue llegando su violeta,
la noticia azul de su marea,

y en el silencio de su gloria amanecimos.


("revista altazor")

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Malú Urriola (1967 )


Gatos


iv

Hey, malú, asume la vida de gato
que te toca saltar de techo en techo
porque ni siquiera un poco de sol
los hará volver
porque no nacimos para dar
pero tampoco para recibir
hay que asumir el costo
te estás chalando
nada te llena
y el hastío te agarra de espaldas
por eso le seguimos el juego
a los imbéciles
y corremos en esta carrera de equinos
de mala sangre
cuando el poeta canta su bar cecil
y Dios le guiña un ojo
y por el otro le cae un goterón de tinto
de aburrido tinto.
Hey, malú, nace una estrella
nadie quiere el nobel
pero se mueren de sólo pensarlo
los poetas se odian
toman juntos pero se odian
a quién le importa
que se maten
que se tengan pica hasta la muerte
total, de todas maneras
no tenemos quien nos abrace
porque los gatos se retiran de noche
quién sabe dónde.
Hay que asumir, pendeja
que estás sola
que te bailas un rock
para quitarte las ganas –tú sabes de qué–
porque de tanto perraje patriarcal trompeteado
estás hasta la tusa
y ellos siguen tirándose a partir
prejuiciados
amablemente discrepantes
hey, malú una raja, qué te importa
si ni siquiera encuentras algo que te importe
por eso callas y luego ríes
porque nadie te llena el hoyo,
ni el vino
ni los machitos
ni mirar sus traseros sin forma
no te queda más que caminar borracha
y llegar borracha a tu home
piedrita mendiga.


("revista altazor")

martes, 3 de septiembre de 2019

Carlos Bousoño (1923/2015 )

Alma solitaria



Mira los aires, alma solitaria,
alma triste que sola vas gimiendo.
Asciende, sube. Amor te espera.
La cima es alta. Escaso, el aparejo.

Aleteante, temblorosa y blanca,
te veo subir con retenido esfuerzo.
Hoy llega el sol donde hasta ayer la luna.
Llega la luna donde ayer el cierzo.

Al fin la vida con la luz se aclara.
Al fin la muerte con la luz ya se muerto.
¡Cantan las cumbres y los valles! ¡Cantan
los siempre vivos a los nunca muertos!

Cara con cara junto a Dios, escuchas
vibrar los aires y vivir los sueños.
Vida con vida, luz con luz amada,
y cielo, humano, en el amor, con Cielo.


("poesiacuatro")

lunes, 2 de septiembre de 2019

Ana Rossetti (1950 )

Confín


Se bucea una y otra vez
tras los restos del naufragio.
Y una y otra vez
se depositan las capturas
en la pulida lámina de la orilla.
¿Qué es lo que queda fuera?
¿La espuma que se desborda de las manos

o el océano denso del lenguaje?


("ruadaspretas")

domingo, 1 de septiembre de 2019

Uriel Martínez (1950 )


Rosa negra



Guardé no sé cuando en el libro
de Bécquer aquel de las oscuras golondrinas
una rosa que al paso de las noches
se hizo negra, negra oscura.

Profunda como algunos pubis
que a diferencia del mío, que es blanco
y ralo, que fueron tupidos y de cierto
(desierto) olor característico por desaseo
-decía-, falto de jabón y agua

Un día hube de abrir aquella página
ya tonsurada por años y polilla,
la abrí, la abrí, la abrí, y ahí
estaba ese amor que no muere
(porque al último muere el recuerdo
con uno)

Sí, ahí estabas de cuerpo presente, entero
como un árbol o un soldado que espera
descienda la bandera, en tarde tormentosa.


(Ïnédito)

sábado, 31 de agosto de 2019

Santa Teresa de Jesús (1515/1582 )

Dichoso el corazón enamorado



Dichoso el corazón enamorado
que en sólo Dios ha puesto el pensamiento,
por Él renuncia todo lo criado,
y en Él halla su gloria y su contento.
Aún de sí mismo vive descuidado,
porque en su Dios está todo su intento,
y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas de este mar tempestuoso.


("zendalibros")

viernes, 30 de agosto de 2019

Enrique González Llorca (1870/1929 )

Fin
                                      a rodolfo gonzález llorca

Ríos de llanto y ríos de veneno
he bebido en mi cáliz de amargura,
y en cien partes hendida mi armadura
por cien bocas desángrase mi seno.

He bregado en vórtices de cieno
con el crimen, el odio y la locura,
y a despecho de tanta desventura,
aún alienta en mi espíritu algo bueno.

Que si pena infinita me devora
y con saña el malvado la escarnece,
la esperanza me alumbra con su aurora.

¡Y del dolor entre la roja pira
mi corazón llagado resplandece
y abrillanta las notas de mi lira!


("poesía", ediciòn uv-xalapa, ver., mèx., 2008 )

jueves, 29 de agosto de 2019

María Luisa Iglesias

Herencia


Todas las noches
deshilo la luna
para tejer
una sábana de luces
y al alba la destejo
para bordar
con hilos de plata
los ojos del día



Todas las noches deshila la luna


Se le descompuso el amor con garantía de por vida
Secó la humedad de los besos en el tendedero
Desdobló los abrazos y los tendió como mantel sobre la mesa
Endulzó el café con palabras amorosas
Sazonó la sopa con hojas de olvido
Trapeó el residuo de soles antiguos
Remendó el corazón deslavado
Lo guardó en un cajón del buró junto a la cama
Algunas noches
Su monótono latir le quita el sueño


("atardecer del séptimo dìa", edición iced, col. cielo de palabras, durango, méx., 2005)

miércoles, 28 de agosto de 2019

María Mercedes Carranza (1945/2003 )

Oda al amor



Una tarde que ya nunca olvidarás
llega a tu casa y se sienta a la mesa.
Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación,
en las paredes y los muebles estarán sus huellas,
destenderá tu cama y ahuecará la almohada.
Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años,
se acomodarán a su gusto y semejanza,
cambiarán de lugar las fotos
Otros ojos mirarán tus costumbres,
tu ir y venir entre paredes y abrazos
y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores.
Cualquier tarde que ya nunca olvidarás
el que desbarató tu casa y habitó tus cosas
saldrá por la puerta sin decir adiós.
Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa,
reacomodar los muebles, limpiar las paredes,
cambiar las cerraduras, romper los retratos,
barrerlo todo y seguir viviendo.


("poesiacuatro")

martes, 27 de agosto de 2019

Àlvaro Mutis (1923/2013 )




Nocturno



Esta noche ha vuelto la lluvia sobre los cafetales.
Sobre las hojas de plátano,
sobre las altas ramas de los cámbulos,
ha vuelto a llover esta noche un agua persistente y vastísima
que crece las acequias y comienza a henchir los ríos
que gimen con su nocturna carga de lodos vegetales.
La lluvia sobre el zinc de los tejados
canta su presencia y me aleja del sueño
hasta dejarme en un crecer de las aguas sin sosiego,
en la noche fresquísima que chorrea
por entre la bóveda de los cafetos
y escurre por el enfermo tronco de los balsos gigantes.
Ahora, de repente, en mitad de la noche
ha regresado la lluvia sobre los cafetales
y entre el vocerío vegetal de las aguas
me llega la intacta materia de otros días
salvada del ajeno trabajo de los años.


(en muro fb de enzia verduchi)

lunes, 26 de agosto de 2019

Conrado Nalé Roxlo (1898/1971 )

Lo imprevisto



Señor nunca me des lo que te pida.
Me encanta lo imprevisto, lo que baja
de tus rubias estrellas; que la vlda
me presente de golpe la baraja

contra que he de jugar. Quiero el asombro
de ir silencioso por mi calle oscura,
sentir que me golpean en el hombro,
volverme, y ver la faz de la aventura.

Quiero ignorar en dónde y de qué modo
encontraré la muerte. Sorprendida,
sepa el alma a la vuelta de un recodo,
que un paso atrás se le quedó la vida.


("poesiacuatro")

sábado, 24 de agosto de 2019

Luisa Futoransky (1939 )


Lik, la de la foto



Un animal inquieto en su radiante madurez
un manojo de luz que se derrama con intermitencia de faro,
de estrella tan remota.
Y te duermes, nena, con tus juguetes acariciados con largueza
los nombres de ciudades ultramarinas donde pierdes leyes y ceñidores
ebria de absoluto en zoológicos y bazares donde impera desconcierto
Sobria, la foto retiene y revela la escueta timidez
en la arrogancia de algún gesto
En cambio tus lágrimas que nunca dejan presa
asoman detrás de la sombra, las perras
van así, de peñasco en peñasco, construyendo nido
en la comisura alzada de tu sonrisa
y alojándose en tu repentino desfallecimiento
Un escalofrío inextricable revelará, a deshoras
tu melancolía,
sin remedio.
Repican los grillos en los llanos del sur.
La más cálida aguarda el brazo de su abrazo y tiene dispuesto para el asombro, cree, el más secreto amor.
Desde la otra orilla el remolino parece un sistema solar.
Pajitas, troncos, serpientes de río, ahogados, bagres y viejas, bronca, esperanzas, marcos desquiciados; en el estuario, todo vale.
Hasta los hoyos negros del firmamento que no te ofrezco.
Te desgrané en las aspas de loas y blasfemias, de crónica y cantigas. Atrapando nada.


("poetas argentinos")

jueves, 22 de agosto de 2019

Dolores Etchecopar (1956 )


Hay palabras preciosas



hay palabras preciosas
gemas que se abren misteriosamente
cuyas facetas destellan algo que se quiebra
antes de completarse
así es la palabra aquiescencia
difícil de pronunciar
esquiva como un hilo de agua
que fluye entre las aristas filosas
de la palabra no


("poetas argentinos")

miércoles, 21 de agosto de 2019

Enrique González Llorca (1870/1929 )

El tahúr


Pálido rostro, con crispada mano
sobreel tapete su jornal coloca,
y a la fortuna con afán invoca,
pero la invoca el miserable en vano.

La baraja es su dios. Vil e inhumano
los mudamientos del deber sofoca,
y en el garito la honradez apoca
y de ser criminal se siente ufano.

Y mientras èl enloquecido juega,
abrumadora y arrollando todo,
a su hogar, imperiosa el hambre llega.

La seducción trabaja, el oro esplende,
y al lecho conyugal mancilla el lodo
o la primicia virginal se vende.


("poesía", edición uv-xalapa, veracruz, méxico, 2008)

martes, 20 de agosto de 2019

Toni Morrison (1931/2019 )








LAS ESPALDAS

Él conocía las espaldas, las observaba determinantemente, porque en las espaldas se descubría todo. No en los ojos, no en las manos, ni tampoco en las bocas, sino en las espaldas, porque se limitaban a estar allí, completamente al descubierto, sin protección y sin posibilidad de manipulación, como la espalda de Marinero, tensa como el camastro de un galpón donde podían pasar la noche los vagabundos. Una espalda en la que se había depositado el dolor de cada llaga, de cada nervio pellizcado entre las vértebras de la nuca, de cada dolor de muelas, de cada tren de regreso a casa que no había alcanzado a coger, cada buzón vacío, cada estación de autobuses cerrada, cada cartel de no-molesten y este-asiento-está-reservado que habían existido desde que Dios creó las aguas.



("la isla de los caballeros", ediciones b, trad. mireia bofill, barcelona, 1988, col. biblioteca de autor)

lunes, 19 de agosto de 2019

Sebastián Bianchi (1966 )

La novia del futbolista



Cuando la muchacha vampiro
vio que el sol asomaba entre las nubes,
una infinita tristeza anegó su corazón
y de sus ojos cayó una lágrima.
El futbolista yacía con el cuerpo desnudo en su regazo;
lo acarició lánguida, calladamente
y dejó guardado un beso en el labio superior.
El joven despertó con la conciencia aún velada por el sueño.
Hizo esfuerzos desesperados por levantarse,
pero de momento parecía dominar la modorra.
Ésta, con imaginarias cuerdas, lo sujetó hasta el mediodía.
Es cosa sabida en la naturaleza que al tomar el sol mayor altura,
mayor es la temperatura que proyecta con su luz.
Los animales, enterados de la situación,
aguardaban en sus madrigueras.
Las plantas doblaban los tallos para buscar protección.
Y las piedras indefensas,
¿a quién esperaban en medio del calor?
El futbolista dejó que la tarde se extinguiera
y salió con la pelota hacia el campo enemigo.
Pasaban a su lado árboles de pasto a gran velocidad.
Lo que producía fricción con el viento,
sacaba viento a los costados
El césped, así, onduló suavemente.
Una torcaza silbó compañera.
El cielo se cubrió de blanco.
Un sol parecido a una torta
y un niño que parece que se lo come.
Es dios,
está contento e inventa una nube.
El viento mostró en harapos lugares del cielo.
En su lastimadura titilaron plateadas las estrellas.
La luna, trepada al alambrado,
no sabía cómo hacer para bajar.
Para manifestarse el sentimiento requiere de sus partes.
Entraron en uso,
fueron abandonadas a la espontaneidad
que la vida se cuida de guardar en sus criaturas.


("poetasargentinos")

domingo, 18 de agosto de 2019

Uriel Martínez (1950 )


El tobogán

Ves aquel bosque de nopales,
Ahí vi la luz primera
Del mundo;

Si te adentras en esa danza
De árboles de pencas
Llenas de espinas

Encontrarás la mezquitera,
En cada brazo hay una
Historia de ahorcados

Muertos como péndulos
Por voluntad propia
Casi por desidia;

Nadie te dará razón de sus razones
Para cerrar sus días
En silencio, 

Es sólo un modo de abandonarse
En pendiente, en el tobogán
Que te lleva por inercia

Es otro modo de cerrar callado el telón.


(Inédito)

sábado, 17 de agosto de 2019

Pablo García Casado (1972 )

 Padre



en el ford por carreteras del norte
viajando junto a sara mi hija de ocho años
frías estaciones de servicio largos cafés con cristaleras

donde ella sopla una y otra vez las velas de una tarta

la veo crecer perdiéndose entre las mesas hablando con desconocidos
quedándose más tarde de las ocho luego de las diez luego de las doce
y yo buscándola en mac donalds hospitales comisarías
y ella gritando de rabia por qué te follaste a mamá

cabrón hijo de puta

demasiado cobarde
para buscar casa pagar impuestos un día detuve el coche
en mitad de la nieve puse el volante entre sus manos

saqué mi equipaje y mis pocas pertenencias
y ella se alejó en mi ford



Número seis



me besa me desnuda hace de mí lo que quiere
estoy borracha todo me da vueltas tengo que ir
al baño dos veces para no vomitarle encima

se marcha temprano a toda prisa no hay despedida
nota justificativa o teléfono de contacto sólo dudas
todos los hombres son príncipes a las cinco de la mañana


todas las putas son tú cuando despiertas y no hay nadie


("eldígoras")

viernes, 16 de agosto de 2019

Rocío González (1962/2019 )

Neurología 211


Tengo una cámara fría con paredes de hielo,
si te llevo, podría congelarte, hacerte finos cortes
que me hablaran de ti, de dónde vienes,
en qué estertor de mi memoria te fundaste.

Todo se congela en esa habitación,
en medio del calor, es un oasis;
antes de hacerse sólida, el agua en la garganta
es una redención y un hormigueo. Meto la mano en ella
y se pone morada, las gotas que salpican se ríen de mí.

Todo esto pasa mientras abren mi cráneo,
el frío del bisturí es el mismo de aquellas tardes,
sumerjo todo el cuerpo en ese recipiente de aluminio
rectangular y quepo exacta, como es exacto el corte
que empieza a separarte del cerebro. Yo juego
a las escondidas, oigo que gritan mi nombre,
me hago pequeña, no respiro, no quiero que me encuentren.
La operación es lenta y se ha trazado un mapa,
es vital que te extirpen completo, que no te hayas
convertido en rizoma, que no crezcas,
que yo tenga ocho años para seguir jugando.

A punto de volverme un bloque de hielo,
salgo de mi escondite
sé que he ganado el juego:
¡uno, dos, tres por mí y por todos mis amigos!


("neurologìa 211", trilce ediciones, méx., 2013)

jueves, 15 de agosto de 2019

Jaime Reyes (1947/1999 )





La Tora


9

E imposible será que traduzcáis el dormido lenguaje que bajo la tierra está cerrando puertas y ventanas cuya razón de ser nunca existió, y vano será vuestro peregrinar, ya vana será también la tierra que con vuestros hijos hayáis regado, y llegará el día y ningún testimonio quedará, pues el testimonio será un campo de sangre y ruinas en vientres de cuyo halo blanquecino pretenderéis cogeros y caeréis, pero en verdad, en verdad ya no habrá caída.


("isla de raìz amarga, insomne raíz", ed. era, mèx., 1976, col. alacena)

miércoles, 14 de agosto de 2019

María Luisa Iglesias

El secreto de decir lo que no se oye



El silencio no crece
se petrifica
Sueñan los fósiles con ser peces de colores
saltar fuera de la boca
en busca de un mar que ya no existe



("atardecer del séptimo día", ed. iced, durango, méx 2005, col. cielo de palabras)

martes, 13 de agosto de 2019

William Ospina (1954 )

El geólogo



Aquí hubo un mar hace un millón de años.
El hombre no lo sabe, mas la piedra se acuerda.
Pártela: hay un cangrejo en sus entrañas,
Todo de piedra ya, forma magnífica
Que se negó a ser polvo.
Ante el peñasco y el guijarro, piensa
Que acaso fueron seres dolorosos,
Sangre y pulmones palpitantes.
Entre la ciega roca
Y el trémolo extasiado de la salamandra

Tan sólo hay tiempo.


(muro fb de daniel montoly)

lunes, 12 de agosto de 2019

José Carlos Cataño (1954/2019 )

Amores ilustres



Yo también podría decir algo acerca de eso. Guardaos
vuestras estrellas polares, vuestras interminables
noches de amor, vuestras damas exquisitas, vuestras
hembras calientes como una mañana por Nyangabulé.
Tanto me da.

Acaso el amor sea el instante en que tiemblan dos
cuerpos demorando derramarse el uno en el otro, los
ojos en los ojos, la lengua en el secreto previo al
desfallecimiento.

Su rostro no era hermoso y era persona de pocas
palabras. Tenía desde noviembre no sé qué semilla en
agua, y ayer, como quien dice, se convirtió en un
tallo finísimo, imparable, en la alegría de la casa.

Tanto me río de lo que sobrevive al verano, que ya sé
lo que es suficiente.


("amediavoz")

domingo, 11 de agosto de 2019

Jesús Cárdenas Sánchez (1973 )

Dejar de ser unidad


Quiere ser una mota de polvo más,

un grupo de moléculas reunidas.

Quiere contar con una habitación

iluminada, un ajetreo cálido,

formar parte de un grupo,

salir al encuentro de la muchedumbre

hasta ser insufrible.



Se aleja de los actos solitarios,

se informa de las reuniones locales,

se apunta al gimnasio, a idiomas, a talleres.

Va al encuentro de la tertulia,

al roce de una tasca o una bodega.

Busca ser murmullo de vida,

caer en esas trampas comunes.

Busca en foros, en chats otros iguales,

la señal de palabras enlazadas.

Busca, en realidad, el equilibrio en los otros,

alguien a quien poder aferrarse ahora.



Aún entonces no da gracias a la vida,

pues dejará de ser una quimera

mientras solo un mantel aguante


con un cubierto y un vaso.


("portal de poesía")

sábado, 10 de agosto de 2019

Jesús Cárdenas Sánchez (1973 )

Llegar a un pueblo de la sierra



Llegas con la astilla hendida

de los que dejan que el amor se mueva por inercia

con la mirada lejana, con el olfato de un cazador,

sin escuchar el rumor del río

ni siquiera la labor de las cigüeñas.



Llegas con el temblor de la primera vez,

de una de tantas ciudades dormitorio,

demasiado ligero de ropa y con el pelo alborotado.

Fumas con aire de desprendido, queriendo agradar,

en busca de los bares típicos de los pueblos;

pronto deseas ser uno más, amante de lo ajeno.



Llegas de fuera y quieres comparar

lunas y crepúsculos, lugares y climas,

el aire y hasta la tierra,

cómo arde la luz;

el ritmo infinitamente distinto.

Intuyes que esto empieza bien.



Llegas con la herida profunda

sin frenos inmediatos,

con ganas de morder la guinda,

de acariciar la misma luna,

de sentirte cerca de la piel extranjera.



No sé si te conducirán a la nostalgia

este frío poco dócil

                                 y la lluvia que vendrá pálida

y la humedad adherida,


de algunas palabras que buscan la soledad.


("portal de poesía")

viernes, 9 de agosto de 2019

Rocío González (1962/2019)

Neurocirugía 211


Amanecì con un lobo hambriento en la cabeza,
tan asustado como yo,
tensa sus músculos,
mira sin parpadeos,
jadea...
tal vez ocupa tu lugar, astrocitoma,
ahora que te has ido.

Tiene un secreto
y escupe trozos que te ha robado,
se alimenta de lo que ya no eres,
en la falsa creencia de envenenarse con tu mal.
Ignora nuestro pacto
(que no se afilie el mar con tu cabello,
reminiscencia de la deformidad,
todo es uno y lo mismo: olas que van y vienen
¡Ese olor!
ese saber de nadie para nadie),
a tientas encuentro su pelaje
y lo acaricio,
incrédulo, se debate entre  el instinto
y el amor,
se va


("neurología 211, trilce ediciones, mèx., 2013)

jueves, 8 de agosto de 2019

Alfonso Costafreda (1926/1974 )

El silencio



No puedo hablar; aunque quisiera
no puedo hablar con alegría.
¿Qué he de decir? Ni tan siquiera
presentar puedo una página limpia.
No puedo hablar, sólo tinieblas crecieran
sobre la hierba maldita.
He de callar, pero yo diera
mi vida.


("zenda libros")

miércoles, 7 de agosto de 2019

Adam Zagajewski (1945 )

Maleta


Cracovia nublada por la mañana, las colinas humeaban.
En Múnich llovía, los Alpes, invisibles
y pesados, descansaban en los valles como piedras.
Hasta Atenas no vimos el sol que
provocó que el aire, todo el aire,
toda una inmensa flota de aire
se transformara en oro tembloroso.
Como dicen los escritores religiosos: de repente
me convertí en otra persona.
Soy tan sólo un turista en el mundo visible,
una de entre esas miles de sombras que
deambulan por las salas inmensas de los aeropuertos-
y detrás de mí como un perro fiel con sus pequeñas ruedas
tengo a mi maleta verde.
Soy tan sólo un turista distraído,
pero amo la luz.


("sureando", s/c al traductor)

martes, 6 de agosto de 2019

Juan Carlos Mestre (1957 )

Agosto



El verano
ha dejado solos
en la ciudad
a los muertos
y a los vendedores de helados


todos
se han ido
incluso los demás


en los andenes
vacíos del metro
permanece el lenguaje
visitado por el amor


la chica
mastica chicle
a la puerta del Centro
de Reclusión Penal


El gendarme
mira a su alrededor
quita la telaraña
seca la brocha
se encoge de hombros


se han ido
los fotógrafos
y los novios
pisan las colillas
olvidan sus nombres


personalmente
no tengo nada
contra agosto
las fresas
se pudren en los senderos


la noche desnuda
la Luna
un objeto perdido


("trianats")

lunes, 5 de agosto de 2019

Abigael Bohórquez (1936/1995 )

Reincidencia


dejó sus cabras el zagal y vino,
qué resplandor de vástago sonoro,
qué sabia oscuridad sus ojos mansos,
qué ligera y morena su estatura,
qué galanura enhiesta y turbadora,
qué esbelta desnudez túrgida y sola,
qué tamboril de niño sus pisadas,

dejó sus cabras el zagal y vino...
ah libertad amada dije
éste es mi cuerpo: laberinto, avena,
maduro grano que arderá en tus dientes,
esquila, choza, baladora oveja,
tecórbito y aceite, paja y lumbre;
baja a llamarme, a reprenderme, a herirme,
a serenar turbadas hendiduras;
baja, pupila de avellana, baja
rústico centelleo, ráfaga de rocío,
colibrí de ardimentos,
soy también tu ganado, ven, congrégame,
descíñete, descúbreme
asido a tu cintura, dulce ramo,
caramillo de azahares en mi boca.

y ante mis ojos,
como un tañido de frescura,
triunfal y apasionado desconcierto,
emergió de sus piernas trascendiendo
hacia todos mis dedos como galgos,
liebre espejeante, mórbida espesura,
la suntuosa epidermis respirando,
temblando, endureciéndose
en la gallarda péndola,
el orgulloso, endurecido bronce,
de su intocada parte de varón;
estallido, mordisco, ávida lengua, indómito pistilo,
dulzorosa penetración, pródigo arquero, novilúnido
   semen,
pleamar de su espasmo,
de su primer licor, abeja de oro,
se me quedó en el pecho, pecho a tierra,
un gemido de manso entre los árboles.
Luego estuvimos mucho tiempo mudos,
vencedores vencidos,
acribillados, cómplices sobre las pajas ásperas,
él junto a mí, sonando todavía,
y yo, mi cara sobre sus genitales de salvaje pureza.
Recordé que se olvida.
Que no se dijo nada más.

Dejó sus cabras el zagal y vino.
Qué balnco, que copioso y dul

ce
vino.


("poesida y otros poemas homoeróticos", coed. uacm-sría. cultura cdmx, 2019)

domingo, 4 de agosto de 2019

Uriel Martínez (1950 )


Verano


Antes que el cielo se abatiera en témpanos de agua
esperé tu respuesta como quien desea
aparezca el sol después de la tormenta
de verano.

Esperé, esperé y esperé mientras
las calles se anegaban y el asfalto
se volvía cientos de arroyos
que nunca fueron a la mar.

Es cierto: luego dormí como bebé fuera
de cuna, sin babero, sin teta,
sin leche recién hervida,
sin sonaja al alcance.

Luego desperté y el temporal ya no era,
era la serenidad del que vuelve
del cementerio con sandalias agotadas,
con los focos apagados.

Era un viernes de julio sin vacaciones
en puerta, sin murciélagos para cerrar
la noche, con lápices de punta negra,
y una hoja blanca que aún latía.



(Inédito)

sábado, 3 de agosto de 2019

Rocío González (1962/2019 )






Neurología 211



Mi hermana y yo jugamos a las comiditas
con flores del jardín: un pollo es una buganvilla
y la pequeña flor central, su corazón;
las gardenias, pescado fileteado
y los crotos, con su piel multicolor,
la ensalada de frutas del eterno verano.
Tù serías un tesoro en nuestro juego,
deforme como eres tientas a la imaginación
de nuestra infancia para devorarte de múltiples
maneras: está delicioso este guisado, señorita,
espere usted a probar los sesos con pimienta,
¿no seràn muy pesados, me harán daño?
¿cómo cree? Tómelos con sangrita



("neurología 211", ediciones trilce, mèxico, 2013)

viernes, 2 de agosto de 2019

Manuel Espinosa Sainos (1972 )

Ha comenzado el eclipse




Y crece tu vientre,
has bebido el agua del
pozo, te pones la faja roja,
proteges la semilla de tu vientre.
En tu cántaro de barro, conservas la
sonrisa de la luna, la que hace
madurar las manos, la que hace
madurar los ojos,
la que hace madurar los pies,
la que hace madurar los labios.
En el espejo del pozo cantor
vuelves a beber el agua,
la luna lanza flores rojas,
se opaca su pálido rostro,
es hora de volver a casa,
el eclipse ya comenzó.




Wamaka pa’pa’



Stakma min pan,
kgotnant kpuchuchut,
waliya xatsusokgo militampachi,
matliwakglha talhtsi kmimpulakni’.
Kmiagrasawat makiya xtalitsin pa´pa’,
wanti makatliy makan, wanti makatliy
lakgastapu, wanti makatliy tantun,
wanti makatliy kilhpín wanti makatliy
tawakat.
Amakgtam kgotnampalaya kxa walhten
puchuchut, liakgayuja pa’pa
lagtsutsokgon xanat, taxapay xlakan
kpuchuchut, katatsekgt, kapita kminchik,
ay nawakan pa’pa.

("cantan los totonacos", PDF)

jueves, 1 de agosto de 2019

David Castañeda (1984 )

Derrrelictos


1

Quizá siempre estamos a la deriva. Y flotamos como un pedazo de madera que luego se pudre con el agua. No lo sé con certeza. Dudo que perduren hasta la marea alta los cien pasos que di en torno de esta ciudad sin murallas. Naufrago, de eso sí estoy seguro. Y todo cuanto amé flotará sin rumbo fijo, y todos mis esfuerzos se borrarán como huellas en la playa.


                                                                La ola se lleva
                                                              un fragmento de mí
                                                              mi voz, mis huellas


("bitácoras de un desasosiego", izc, ed. texere, zacatecas, mèx., 2019)

miércoles, 31 de julio de 2019

Rocío González (1962/2019 )



                                                                            picasso


Neurología 211



No quiero un dios necesario,
su palpitación en una hoja sería suficiente
o el soplo en la cara del vecino que lo hace reír
o el retorno
                  cuando escampa
de esa navegación a tientas en el mar sin horizonte.

Los milagros del lenguaje son un dios gratuito,
innecesario como la alegría,
la pequeña que dice gatito al gatito,
la tristeza de mañana
cuando todavía podemos detenerla,
la oración sin deseo,
el vértigo sin atributos.

Te esto llamando, dios,
tan solo


("neurología 211", trilce ediciones, méx., 2013)

martes, 30 de julio de 2019

Jaime Reyes (1947/1999 )





Circe


1

Heme aquí, en tu vara, desnudo: estoy para que me tomes,
   estoy;
estoy ahogándome en esta ignominia, en este espera que me has
   designado.
   Rebotando en las paredes de este cuarto asfixiante, asfixiándome yo
   mismo,
llevo por las calles esta hoguera de cuartos vacíos generando vientres
   desnudos,
cayéndose a pedazos, rotos de lascivia, agusanados de impotente
   ternura.
Y, mientras, soy, en esta facilidad de ser, el culo hirviente de un dios
   despojado,
herido, haciendo con el amor fantasmas... Mi corazón a la altura
   de mi sexo busca,
acecha, encuentra donde tú nada sabes, asedia en los rincones el
   flujo,
el revenir de tu tiempo de virgen expuesta, desoída, lanzando alaridos
   en los cuartos del deseo.
He aprendido a esperar, en ti he aprendido a esperar lo que sé nunca
  vendrá, y espío,
asediado, el momento en que has de darte, en que romperás, hechizada,
el nudo de corrupción que desoyéndonos nos ata.


("isla de raíz amarga, insomne raíz", ediciòn era, colecciòn alacena, mèx., 1976)


lunes, 29 de julio de 2019

Mario Meléndez (1971 )

La danza del toro

                                    a carlos díaz loyola


Difícilmente olvidarte porque la sangre no se olvida
no se olvida el volcán o el cuchillo de tu boca
o la barba desgarrada en el muro de los siglos
o el eructo de la tierra con su llanto de trinchera
y su color de mosca y su veneno anónimo
Difícilmente la orina del mar con sus alas marchitas
y el grito funerario del cielo y el ojo del relámpago
y la muerte de los muertos y la vida de los muertos
y el mantel del infinito a saltos
sobre los pechos del destino que devora, araña
rompe las cavidades del pubis y su recuerdo ardiente
de cada memoria fría, de cada aullido en llamas
terrible como la cópula de las entrañas
o el latido de un trueno enfermo
terrible en su plumaje de holocausto
en su piel de cataclismo
en su cintura trizada por la sed y el hambre
en los labios del otro, en los huesos del otro
en el gran animal que somos
mientras la panza gime y se retuerce de lombrices
y las arrugas crecen y los bigotes crecen
y crece también la muerte como una muchedumbre
la muerte diaria que nos acompaña, oscura, macabra
deforme en su legado de grietas, en su acento de oruga
en el perfil de las hogueras y de los hipos del universo
Difícilmente olvidarte en la cascada de los sueños
en el gran litoral del miedo o en la vendimia de mi alma
en el vuelo rasante de las letras y de las piedras humanas
en la anatomía del fuego y en las momias recientes
Difícilmente olvidarte cuando caen los bostezos
y la luna tiene un raro parecido al aire
que sofoca las arterias
y aparecen los ciegos y aparecen los ciegos
y aparecen los ciegos cantando con tu voz de bestia
con tus uñas ancladas, con tu eco de tren deshabitado
y con tu noche de alambre y de esqueleto sonámbulo
Porque difícilmente podremos olvidarte, difícilmente
aunque no traigas regalos, aunque te canses del viento
aunque se apaguen tus muelas, difícilmente en el rugido
de un viejo corazón o una camisa de fuerza, difícilmente
en el olor a pólvora de los sesos, en la saliva ausente
y en el verso degollado a la luz de los infiernos


("los poetas")

domingo, 28 de julio de 2019

Luisa Futoransky (1939 )

Dentadura
             


Batallas sangrientas, perdidas de antemano por cada una de mis
muelas y mis dientes un mapa con banderilleo
de privaciones y cercenamiento cuyas trazas
se pierden en las mismas, reiteradas escaleras
que conducen a idénticos tronos de aprensión,
oprobio y pánico


Carradas de nombres, moldes en yeso vaciados de significado
como maxilares caninos molares
para quedar con una sola referencia elemental:
los de adelante, los de atrás
los de arriba, los de abajo;
como los primeros pasos de Buda
desnudo
en el mundo
hostil

Incisivos de vampiro   de morsa
roedores
caricaturas, puertas primeras que revelan
a los hombres
del poder


Romper/ no romper
rechinar
los dientes


Oh! mis dentistas con sus pinzas
gasas
jeringas
puentes
coronas
falsas anestesias del mundo entero
manos singulares que me arrancaron
una a una las raíces del juicio
y cada tanto, a falta de tantas cosas
me prescriben tabletas que adormecen
bacterias sin sosiego


Encías
residuos
sueños


Refulgente
la sonrisa kolinos o colgate
brilla desde nunca
por su permanente
desguarnecida
ausencia

Arles, enero 95


("poetaspoemas")

sábado, 27 de julio de 2019

Charles Simic (1938 )


Paraíso




En un barrio antes llamado “La cocina del infierno”,
donde un mendigo aseguraba haber tocado la lira de Nerón
mientras la ciudad ardía en el calor del verano;
donde una peluquera que se hacía llamar Cleopatra
empuñaba las tijeras del hado sobre mi cabeza
amenazando con cortarme las orejas y la nariz;
donde un hombre y una mujer paseaban desnudos
al atardecer por una de las más oscuras calles laterales.
Debo de estar soñando, me dije.
Era como encontrar una pareja de esfinges.
Esperaba que tuviesen alas, cuerpo de león;
él con el pecho tatuado estrafalariamente,
ella con sus enormes tetas balanceándose.
Ocurrió todo tan rápido, y fue hace tanto tiempo...
¿Sabes ese instante justo antes de que amanezca
en el que nada desearías más que acostarte entre sábanas frías
en una habitación con las persianas bajadas?
La hora en la que los hermosos suicidas
que yacen uno junto al otro en el depósito
se levantan y salen para ver la primera luz.
Las cortinas de los hoteles baratos vuelan a través de las ventanas
como gaviotas, pero todo lo demás está tranquilo...
El vapor asciende por las rendijas del metro...
Los cuerpos resplandecen de sudor... La locura, sí, pero podrías decir igualmente: el Paraíso.


("el cultural", trad. martín lópez-vega)

viernes, 26 de julio de 2019

Charles Bukowski (1920/1994 )

Enfermo




Estar muy enfermo y muy débil es algo
muy extraño.
Que ir desde tu cuarto al cuarto de baño
y volver te absorba toda la energía parece
una broma pero
no me produce risa.
De nuevo en la cama vuelves a pensar en la muerte
y llegas a lo mismo: cuando más te acercas
menos terrible resulta.
Tienes mucho tiempo para examinar las paredes,
y los pájaros,
en un cable telefónico cobran
mucha importancia.
Y la televisión: hombres jugando béisbol
un día tras otro.
Falta de apetito.

La comida sabe a cartón, te pone
enfermo, más que
enfermo.
Mi dulce esposa sigue insistiendo en que
coma.
"El médico, dijo..."
pobrecita mía.
Y los gatos.
Los gatos saltan a la cama y me miran.
Me miran fijamente y después
dan otro salto y se van.
Qué mundo este, piensas: comer, trabajar, follar,
morir.
Afortunadamente tengo una enfermedad contagiosa: no
hay visitas.
Me quedé en 70 Kg.
De 98 que pesaba.
Parezco de un campo de concentración.
Lo
soy.

Sin embargo soy afortunado: me deleito en la soledad, nunca voy a
extrañar la
multitud.
Podría leer grandes obras, pero las grandes obras no
me interesan.
Estoy sentado en la cama esperando que todo esto
se resuelva de una forma
u otra.
Simplemente como todos
los demás.


("poesia cuatro" s/c al traductor)

jueves, 25 de julio de 2019

Javier Galarza (1968 )

Salem



¿Era el alba –acaso- la claridad posterior
a la noche de los colgados, irrupción de luz
sobre los cadáveres de esas mujeres
que pendían de los árboles, cuerpos
de hechiceras al viento aterrando a los niños
en nombre de la cruz?
¿Era la claridad perturbada por la imagen
de los cuerpos profanados,
la brutal exposición de las ajusticiadas
expiando los pecados de la aldea,
las dueñas de pócimas y manzanas
las brujas, sus escobas?
¿Eran estas mujeres arrebatadas a sus lechos,
a sus solterías y excomuniones, sus pecados,
la difamación, las mentiras de los niños,
los calderos, los secretos de las hierbas del bosque,
el miedo de los hombres?
Qué magia evitaría el otoño de sus lapidaciones.
Qué cabelleras sobrevivirían a los cuentos.
Qué pudor podría redimirnos.
Qué escobas. Qué escondrijos de la noche.
Qué oscuros acertijos. Qué lugar.


(del muro fb del autor)

miércoles, 24 de julio de 2019

Claudio Rodríguez (1934/1999 )

Morderás esta lengua como el crótalo



Trazas con tu verso caracolas
prendida en espirales de olas marinas
y me llevas a un astral acuario íntimo
fluyente como la historia de la luna en la que arde
tanta pasión plural por la ternura.

Nuestra común lengua humedecida
se moja como el pastizal entregado al crepúsculo
y fértil devuelve las manzanas en auroras
y hace surgir la sierpe por el seto de la selva.
Me escribes en la lengua que nos une
que acaricia, penetra y que ilumina
que casi comunica lo que las manos comunican
y pronuncia casi lo que callan los labios.

Estaría dispuesto a renunciar al poema
y ser pasiva musa con tal que tu cantases
y ser la negra sombra o ser el huésped blanco.

Yo sé que bañarás en los mares de la dulzura
-de amor dirás palabras que tu cuerpo
escribirá mis versos liberado-
cada una de las palabras que me escribas
y sé que cada vez que arda tu boca
morderás esta lengua como el crótalo.


("cómo cantaba mayo")

martes, 23 de julio de 2019

José Ángel Valente (1929/2000 )

Hoy andaba debajo de mí mismo
sin saber lo que hacía.

Hoy andaba debajo de la pena
con risa inexplicable.

Hoy andaba debajo de la risa
con todo el llanto a cuestas.

Hoy andaba debajo de las aguas
sin que fuese milagro comparable.

Hoy andaba debajo de la muerte
y no reconocía sus cimientos.

Andaba a la deriva por debajo del cuerpo
confundiendo los dedos con los ojos.

Hoy andaba debajo de mí mismo
sin poder contenerme.


("trianarts")

lunes, 22 de julio de 2019

Charles Simic (1938 )

El significado



Oculto como aquel niño pequeño
que no pudieron encontrar
el día que jugaba a las escondidas
en un parque lleno de árboles muertos.

¡Nos damos por vencidos! Gritaron.

Estaba oscureciendo.
Tuvieron que llamar a su madre
para que le ordenara salir.
Primero ella lo amenazó,
luego tuvo miedo.

Al fin escucharon una ramita
Quebrarse tras sus espaldas,
¡y ahí estaba!
el enano de piedra, el ángel de la fuente.


("uchile", traducciòn oscar e. aguilera)

domingo, 21 de julio de 2019

Uriel Martínez (1950 )

 El baño



Salgo del agua matutina con la toalla húmeda en ciertas partes. Al aplicarme la crema humectante en el rostro trazo la A de tu nombre. Con el índice blanco me dibujo los bordes de labios, los párpados curvos, los pómulos impronunciables, las venas perfectamente trazadas.


(Inédito)

sábado, 20 de julio de 2019

John Better (1978 )

Pájaros Australes

                             a la memoria de daniel zamudio, víctima de homofobia.

Querido diario:
Hoy lo he vuelto a ver deambulando por la plaza donde hace unos días nos conocimos.
Se ha afeitado la barba.
¿Cómo no reconocer esa manera de caminar?
Esas manos que podrían construir una torre o echar abajo otra sin el menor esfuerzo.
Se ha sentado en la misma banca y finge leer un libro.
Desde aquí lo veo.
Se le han acercado varios chicos pero él no despega los ojos del libro.
Aunque se vea tan ausente debe estar buscándome.
Intuyo que desea reprocharme el hecho de haberle sacado dinero de su cartera y haberme ido sin avisar de aquel lugar.
Como me gustaría salir de aquí directo a donde está.
Pero ya es tarde.
Voy por la segunda cerveza que me ha invitado el sujeto con el que ahora me encuentro en esta cafetería.
Y ya le permití que rozara mi pierna por debajo de la mesa.
Y eso, en chicos como yo, es como firmar un pacto.



(texto tomado del muro fb del autor)

viernes, 19 de julio de 2019

William Ospina (1954 )

Sanzetti




¿Qué dibujos se forman entre las multitudes?
¿Quién asoma en la sombra detrás del procesado?
¿Qué coche negro es ese con su cortejo ecuestre?
¿Quién saltó por las rojas escaleras de incendio?

Había dos inocentes detrás de los barrotes.
Había un condenado con tristeza en los labios.
La calle inmensa estaba sola con tanta gente.
De los barcos lejanos se escuchaban los gritos.

Nadie cortó la rabia ni estrujó sus racimos,
Algo amargo y sin música se quedó en las gargantas,
Era tan nuevo todo que los ojos sangraban,
Todo había ocurrido hace ya tanto tiempo.



Thriller




El asesino viene buscando al asesino.
Un árbol, unas rejas, un cigarro, un revólver.
La tarde se detuvo en las bancas del parque.
El secreto se cierra como una caja fuerte.

Todo está en un rumor de fronteras y de islas,
En algún tren lejano ella esconde las llaves,
No hay nadie en el pasillo de la esperanza rota,
Las nubes van cayendo como lentos leopardos.

Pero tú no te creas que aquí termina todo,
La puerta está ensamblada con culpas y amenazas,
Algo vuelve a empezar en los relojes muertos,
Alguien arma el trapecio de los circos del cielo.




("zendalibros")

jueves, 18 de julio de 2019

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

Deslumbramiento por el deseo



Instantáneo relámpago
tu aparición
Te asomas súbitamente
en un vértigo de fuego y música
por donde desapareces


Deslumbras mis ojos
y quedas en el aire



Eròtico imaginario



Está quieto el jardín soportando la tarde
de un marzo que se anunciara ventoso

Tan fugaz que parece un enero

Penetrado de noche en limoneros y acacias
Opalino a lo lejos en la frente del cielo
El jardín se estremece por dentro

Entre ramas secas y hojas podridas
dormitan escarabajos Libélulas Lagartos
Un gato de ocio y maldad acecha una mariposa

De repente una casi invisible neblina desciende
y posa su penumbra en la fronda
acariciando el nudo de nuestros cuerpos
con la misma dulzura lentísima
con que yo mitad fuerza mitad miedo
beso tu cuello y tu barba de negro cristal
Está el jardín oloroso a sudor masculino
a saliva de besos profundos que anhelan
desatar el torrente del deseo en su cima
y que fluyan las savias y descansen los cuerpos



("blogpoemas")

miércoles, 17 de julio de 2019

Leòn de Greiff (1895/1976 )

Más breve



No te me vas que apenas te me llegas,
leve ilusión de ensueño, densa, intensa flor viva.

Mi ardido corazón, para las siegas
duro es y audaz…; para el dominio, blando…

Mi ardido corazón a la deriva…
No te me vas, apenas en llegando.

Si te me vas, si te me fuiste…: cuando
regreses, volverás aún más lasciva
y me hallarás, lascivo, te esperando…


("zendalibros")

martes, 16 de julio de 2019

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Reclinas la cara en la melancolìa



Reclinas la cara en la melancolía y ni siquiera
oyes el ruiseñor. ¿O es la totovía?
Soportas mal el aire, dividido
entre la fidelidad que debes
a la tierra de tu madre y al casi blanco
azul donde el ave se pierde.
La música, digámoslo así,
fue siempre tu herida, mas también
sobre las dunas fue la exaltación
No oigas el ruiseñor. O la totovía.
Dentro de ti es

donde toda la música es ave.



El amor



Estoy amándote como el frío
corta los labios.

Arrancando la raíz
a lo más diminuto de tus ríos.

Inundándote de dagas
de saliva esperma lumbre.

Estoy rodeado de agujas
tu boca más vulnerable.

Marcando en tus costados
el itinerario de la espuma.

Así es el amor: mortal y navegable.


("zendalibros", traductores anìbal nùñez y alberto ruy sànchez)

lunes, 15 de julio de 2019

Meira del Mar (1922/2009 )

Reminiscencia




Un breve instante se cruzaron
tu mirada y la mía.

Y supe de repente
—no sé si tú también—
que en un tiempo
sin años ni relojes,
otro tiempo,
tus ojos y mis ojos
se habían encontrado,
y esto de ahora
no era más que un eco,
la ola que regresa,
atravesando mares,

hasta la antigua orilla.



Huèsped sin sombra


Nada deja mi paso por la tierra.
En el momento del callado viaje
he de llevar lo que al nacer me traje:
el rostro en paz y el corazón en guerra.

Ninguna voz repetirá la mía
de nostálgico ardor y fiel asombro.
La voz estremecida con que nombro
el mar, la rosa, la melancolía.

No volverán mis ojos renacidos
de la noche a la vida siempre ilesa,
a beber como un vino la belleza
de los mágicos cielos encendidos.

Esta sangre sedienta de hermosura
por otras venas no será cobrada.
No habrá manos que tomen, de pasada,
la viva antorcha que en mis manos dura.

Ni frente que mi sueño mutilado
recoja y cumpla victoriosamente.
Conjuga mi existir tiempo presente
sin futuro después de su pasado.

Término de mí misma, me rodeo
con el anillo cegador del canto.
Vana marea de pasión y llanto
en mí naufraga cuanto miro y creo.

A nadie doy mi soledad. Conmigo
vuelve a la orilla del pavor, ignota.
Mido en silencio la final derrota.

Tiemblo del día. Pero no lo digo.


("sureando" y "ruadaspretas")

domingo, 14 de julio de 2019

Abraham Angel (1905/1924 )

Abraham Àngel, n. El Oro, Estado de Mèxico.

Manuel Rodrìguez Lozano: "Colorista ùnico que hacìa pensar en los frutos tropicales de Amèrica, en el color de nuestra loza popular, en la tierra de nuestro paisaje.
   Creaba armonìas nuevas, ignoraba la receta, los procedimientos, la cocina. Era puro, no habìa pisado la Academia.
   Sus reacciones ante las cosas eran directas, agudìsimas hasta enfermarlo, las poseìa y las comprendìa. -Las aniquilaba..."

Salvador Novo: "Sinfonìa estupenda del color y la lìnea, forma deforme llena de significaciòn. Ningunos fondos como los que èl soñaba y realizaba. Si el criterio que debe guiarnos en arte es el placer mismo de mirar o, mejor, de palpar con la vista, nadie como èl para darnos la impresiòn de caricia ruda y fuerte, para darnos una sensaciòn visual y tàctil de realidad mayor que la realidad misma."

Xavier Villaurrutia: "Como en el amigo de Verlaine (Rimbaud), habìa en Abraham Àngel una suerte de desdèn hacia aquello que tan fàcilmente, tan naturalmente, realizaba."



("abraham àngel y su tiempo", ed. museo biblioteca pape, monclova, coahuila, mèx., 1985)

sábado, 13 de julio de 2019

Alice Oswald (1966 )

Poema marino



Qué es el agua a los ojos del agua
suelta inquisitiva frágil ansiosa
una onda, una forma alada
quebrándose en agudos vistazos

cuál es el sonido del agua
después de que la lluvia pare puedes oír al mar
aseándose de la creciente complejidad del mundo,
perfeccionándolo de nuevo con perfecta arena

oscilación agitada interminablemente
hacia una por completo nueva estructura
qué es la profundidad del agua
de la cual el tiempo ha sido extirpado

la profundidad es la fuerza del agua
puede romper el cristal o hundir el acero
pisando a los ahogados hacia dentro
a qué sabe

agua profunda en su propio mundo
ramplas corrientes cálidas
carbón sal bacalao alga
dispersas fugas y vertidos

y el sol y su reflejo
proyectando dos sombras
cuál es la belleza del agua

el cielo es su belleza.


("ricardoclemente", traductor el mismo)

viernes, 12 de julio de 2019

Jacques Dupin (1927/2012 )

Dos poemas


Me crucè por la calle con la risa de un ciego. Las nubes, los acantilados, el mar : apretados contra su pecho. La mùsica comienza en las ventanas...



La arcilla agrietada, la pus, los sobresaltos, los ojos reventados, la sangre podrida, el terror, de donde salen unos cuantos destellos de calor...


("algo como un tragaluz", versiòn de jorge esquinca, ediciòn uanl, monterrey, mèx., 2018)

jueves, 11 de julio de 2019

Daiana Henderson (1988 )

Vi nevar, en Rosario, y con sol



A ver si alguien entiende lo que digo.
Estábamos en el primer piso de un
estacionamiento. Nos bajamos, encastrando
las manos en los huecos de la ropa.
Un señor pasó muy cerca con su auto,
dijo algo que sonó como que
estaba nevando en Fisherton,
dijimos "¿qué dijo?", "este tipo está loco",
miramos afuera y los copos perfectos
descendían sobre los parabrisas, fue como una
redención y me acordé de tantos libros
y de tantas películas. Quise llamar
a todos por teléfono, decirles que los amo.
Necesito algo que me haga concha el corazón,
Como cuando se te pega una canción espantosa
y necesitás otra pegadiza para reemplazar
esa pieza en tu cerebro automático.

Necesito algo que me destruya.



Dicha




Sigo encontrando cierta dicha
en ir en bicicleta hasta tu casa.
Remar no se trata de llegar a la isla,
es disfrutar el trayecto
–dijo Ricardo cuando nos enseñó.
Cada desplazamiento tiene su clave sensitiva.
Bajo los cambios para subir, después
apoyo el peso del cuerpo en los pedales
y me dejo caer en picada.
Se entretejen nudos en los pelos
cuando se ponen a flamear hacia atrás.
Las construcciones van perdiendo altura,
una estela de humo atraviesa el cielo,
dibujada con la punta de una fábrica.
Aterrizo en la entrada
de tu casa. Las cosas
andan bastante mal ahí adentro
o en cualquier otro reducto
que tengamos que compartir.
Puedo aceptar que ya no nos queremos como antes,
pero si insisto, es porque la distancia
fabricada entre nosotros
es tan hermosa y delicada
como ningún otro trayecto

que conozca hasta ahora.


("otraiglesiaesimposible")

miércoles, 10 de julio de 2019

Jaime Reyes (1947/1999 )

Memoria sea del fuego


Astillado contra la herida vegetal de  su mirada,
pàjaro cuya caìda incendia el aire
al tacto de su vuelo,
recojo los vestigios del abandono,
la devastada huella de sus pasos por mis alas
   y asciendo para que mi cuerpo de humo
cristalina cicatriz
memoria sea del fuego y quien lo amò.



Memoria


... para hablar, sobre todo, de su patètica desnudez
de torpe muchacho herido
con meticulosos gestos
pretendiendo enlistar el caos y el desorden
y de sus torpes gestos contrariàndolo
-su conmovedora ignorancia
derrumbando la casa para levantar un vaso, encontrando entre las cosas
y su destino laberintos y pasadizos, largos tùneles
y galerìas de asombrados despojos
cayendo sobre las aceras (tiempo entonces
en que un descuido de ceniza
bastaba al duende de sus labios
para flamear, su amarilla mirada hendiendo los muros, dèbiles hebras
de apenas carne al encontrar
la graneada catàstrofe de su esperanza
-su plateada iluminante espada
oponièndose a toda presencia,
derribo de toda cosa)
   para encontra el lento, turbio giramen
navegando con el rumor profundo y oscuro de un rìo
bajo su piel de volantes navajas
naranjas solares
erizada



("isla de raìz amarga, insomne raìz", editorial era, mèxico, 1976)

martes, 9 de julio de 2019

Robert Lowell (1917/1977 )

La muerte de un crítico



Aburridos, desagradables y agónicos,
los ancianos
el blanco de mi escarnio resultaron,
hasta que el tiempo, el recuperador, me hizo como  ellos.

Antes, en Nueva York, decíamos
“Si la vida pudiese escribir,
hubiese escrito como nosotros”.
Ahora el fluido vital huye
del encendedor desechable,
y palidece su brillo
cilíndrico, translúcido, carmesí—
Oh reina de las ciudades, estrella matutina.

Arde dentro de mí la edad

El camino se aclara cada año
y cada año lo cubre la maleza;
la naturaleza es nuestra colaboradora
y nosotros, después, ya no ayudamos


A la venta



Pobre juguete avergonzado,
organizado con despilfarradora animosidad,
vivió durante solo un año:
la casita de papá en Berverly Farms
ya estaba a la venta el mismo mes en que murió.
Vacía, abierta, íntima,
su mobiliario de casa de ciudad
tenía un aire provisorio
como si esperara a los de la mudanza,
que van pisando los talones a los sepultureros.
Preparada, asustada
de vivir sola hasta los ochenta,
mamá languidecía en la ventana
como si se hubiera quedado en el tren

una estación más allá de su destino.


("material de lectura" y "no me quites paz", trad. c. monsivàis y sergio coddou)

lunes, 8 de julio de 2019

Anna Crowe (1945 )





Caja de higos


Estos frutos
dispuestos como joyas
brillan como gotas de sangre
como los bebès que perdiste
embriones en bolsas arrugadas
de dorada filigrana
purpurando
enjutos y preciosos



Higuera en Finifarda


Tus bordados eran la fronda de una higuera en otoño:
colchas doradas con su juego de cabecera,
suèteres de la rojiza Isla Fair para èl y para ella
prendas leonadas para madre e hija
hilvanando lo imposible
malla de la vida
que de un tiròn la muerte
desenreda
como si nada



("figura en un paisaje", traducciòn de pedro serrano, ed. uanl, monterrey, mèx., 2018)

domingo, 7 de julio de 2019

Uriel Martìnez (1950 )


El fin







Sè que no vas a creerme

cuando llegues y te diga

que no he pensado en. ti

ni en nadie.

(con todo y que hoy

me hablaron de un repentino desenlace,

de un probable manuscrito

inèdito,

de un fin cercano)



No, no he contemplado

la posibilidad de una

herencia delegada

a mis seres vivos;

de una ventana abierta,

de una puerta franca,

de una edad pòstuma.



Sè que no vas a detenerte

y preguntarte si yo a ti,

si tù a mì, si nosotros,

a dos voces decidamos

aquì y ahora un acaso,

un quizà, un mañana;



un quièn sabe.





(inèdito)

sábado, 6 de julio de 2019

Angel González (1925/2008 )

Pastor de vientos



Pastor de vientos, desde
los infinitos horizontes
acuden los rebaños a tus manos.
Seguro el porvenir, miras el ancho
paisaje de colinas, esperando
la brisa que te traiga
aquel aroma dócil a tomillo
o el hondo olor a bosque del invierno.
La lluvia viene luego, infatigable,
y se acuesta a tus pies formando charcos
que emigran hacia el cielo en el verano.
Y por el aire bajan
pájaros y perfumes, hojas secas,
mil cosas
que tú dejas o guardas con mirada profunda.
Cada día te trae una sorpresa,
y tú cantas,
pastor,
cantas o silbas

a las altas estrellas también tuyas.



Otras veces



Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca algunas tardes.

Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.

Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos

de todo lo que nunca enterrará el olvido.


("trianarts")


viernes, 5 de julio de 2019

Jaime Reyes. (1947/1999 )


Poblador de oscura siembra


amo pues esta casa declaradamente cierta y ciega
   miro crecer lo indestructible y amoroso
poblador de oscura siembra
y enfermas criaturas ciegas y corteses
amigablemente rasguñando ante obeliscos salinos
donde crecen -entorchado pus y savia
aún otros caminos
   en tanto persevero
hundido siempre en otro sueño



Piedra cristalina


A la orilla de tu sexo en llamas
Matorral ardiendo  iluminado ardiente
Por él iluminados

Desde tu vientre
Desde tu sexo negras abejas vuelan
Se disparan hacia la arena de tu cuerpo
Extendido
Inmóvil

Tu sexo
Transparente moneda
Agua

Piedra cristalina de bordes renacientes
Abierta en la arena de tu cuerpo
En la que todo se hunde
Sin dejar huellas


("isla de raíz amarga, insomne raíz", ediciones era, méxico, col, alacena, 1976)



jueves, 4 de julio de 2019

Ted Hughes (1930/1998 )


          Los caballos   



        Subí a través del bosque en la hora oscura antes del alba.
        Un aire amenazante, una quietud de hielo;

        ni una hoja, ni un pájaro:
        un mundo hecho de escarcha. Llegué a lo alto del bosque

        donde creaba al respirar figuras retorcidas en la luz de hierro.
        Pero drenaban ya la oscuridad los valles

        y luego –ennegreciendo los vestigios grises– en la linde
        del claro se abrió el cielo. Y vi entonces los caballos.

        Enormes en la espesa niebla –diez en total–
        quietos como menhires. Respiraban inmóviles,

        sus crines lacias, sus precisos cascos angulados,
        sin hacer ningún ruido.

        Pasé a su lado. Ninguno resopló ni giró la cabeza.
        Fragmentos grises, silenciosos

        de un silencioso mundo gris.
        Y arriba en la ladera me detuve a escuchar el vacío.

        Y el lamento de un pájaro mostró su filo en el silencio.
        De a poco era posible percibir detalles. Luego

        brotó naranja, rojo el rojo sol
        en silencio, y rompiendo desde el centro una rasgada nube,

        sacudió el fondo abierto, hizo ver el azul
        y los grandes planetas suspendidos.

        Yo volví,
        tropezando en la fiebre de mi sueño, hacia el bosque

        desde las cimas encendidas,
        a donde estaban los caballos. Ahí seguían,

        ahora humeando y brillantes en la luz,
        sus lacias crines pétreas, sus cascos delicados

        conmoviéndose en el deshielo mientras todo alrededor
        fulguraba en los fuegos de la escarcha. Pero seguían en silencio.

        Ninguno hizo un sonido,
        con sus cabezas suspendidas, sin apuro, igual que el horizonte,

        muy arriba del valle, bajo los altos rayos rojos.
        En las calles ruidosas, a través de los años, las personas,

        ojalá pueda siempre recordar este sitio solitario
        entre los rayos y las nubes rojas, donde escuché los pájaros,
        donde escuché durar los horizontes.


       ("hablar de poesia", traducciòn de alejandro crotto y diego alfaro palma)

miércoles, 3 de julio de 2019

Minerva Margarita Villarreal (1957 )

La casa



La casa que construiste fue arrasada
Vi como sucedió
como se desprendían paredes y ladrillos
El techo voló
sobre los huesos
y el paisaje entre la hierba abrió
echó raíces bajo las plantas de mis pies
Estoy anclada
y esta casa mojada por la lluvia
esta casa azotada por el viento
hecha polvo
y materia que crece
Esta casa soy yo



("arquitrave", no.67)

martes, 2 de julio de 2019

Jesùs Flores Olague (1947 )

Ceniza del alba



El recado era muy claro,
debe esperar la llamada
entre las cuatro y las cinco;
el telèfono sonò puntual
seis, siete veces,
tal vez una docena inùtilmente;
me puse a leer
y me acordè de la mañana en que supe de tus ojos,
de tus sueños, de tu nombre,
y en pos de ella se fue mi pensamiento
con alas que alguna vez fueron doradas.



En la mesa de trabajo
una hoja blanca
retiene la tibia luz,
miro en atardecer
desde este rincòn tan familiar
mientras doy unos pasos
por la alfombra
dibujando fràgiles mapas,
en mi garganta se va afinando
el grito,
el milagro.



("ceniza del alba", ed. juan pablos, mèxico, 1995)