martes, 16 de julio de 2019

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Reclinas la cara en la melancolìa



Reclinas la cara en la melancolía y ni siquiera
oyes el ruiseñor. ¿O es la totovía?
Soportas mal el aire, dividido
entre la fidelidad que debes
a la tierra de tu madre y al casi blanco
azul donde el ave se pierde.
La música, digámoslo así,
fue siempre tu herida, mas también
sobre las dunas fue la exaltación
No oigas el ruiseñor. O la totovía.
Dentro de ti es

donde toda la música es ave.



El amor



Estoy amándote como el frío
corta los labios.

Arrancando la raíz
a lo más diminuto de tus ríos.

Inundándote de dagas
de saliva esperma lumbre.

Estoy rodeado de agujas
tu boca más vulnerable.

Marcando en tus costados
el itinerario de la espuma.

Así es el amor: mortal y navegable.


("zendalibros", traductores anìbal nùñez y alberto ruy sànchez)

lunes, 15 de julio de 2019

Meira del Mar (1922/2009 )

Reminiscencia




Un breve instante se cruzaron
tu mirada y la mía.

Y supe de repente
—no sé si tú también—
que en un tiempo
sin años ni relojes,
otro tiempo,
tus ojos y mis ojos
se habían encontrado,
y esto de ahora
no era más que un eco,
la ola que regresa,
atravesando mares,

hasta la antigua orilla.



Huèsped sin sombra


Nada deja mi paso por la tierra.
En el momento del callado viaje
he de llevar lo que al nacer me traje:
el rostro en paz y el corazón en guerra.

Ninguna voz repetirá la mía
de nostálgico ardor y fiel asombro.
La voz estremecida con que nombro
el mar, la rosa, la melancolía.

No volverán mis ojos renacidos
de la noche a la vida siempre ilesa,
a beber como un vino la belleza
de los mágicos cielos encendidos.

Esta sangre sedienta de hermosura
por otras venas no será cobrada.
No habrá manos que tomen, de pasada,
la viva antorcha que en mis manos dura.

Ni frente que mi sueño mutilado
recoja y cumpla victoriosamente.
Conjuga mi existir tiempo presente
sin futuro después de su pasado.

Término de mí misma, me rodeo
con el anillo cegador del canto.
Vana marea de pasión y llanto
en mí naufraga cuanto miro y creo.

A nadie doy mi soledad. Conmigo
vuelve a la orilla del pavor, ignota.
Mido en silencio la final derrota.

Tiemblo del día. Pero no lo digo.


("sureando" y "ruadaspretas")

domingo, 14 de julio de 2019

Abraham Angel (1905/1924 )

Abraham Àngel, n. El Oro, Estado de Mèxico.

Manuel Rodrìguez Lozano: "Colorista ùnico que hacìa pensar en los frutos tropicales de Amèrica, en el color de nuestra loza popular, en la tierra de nuestro paisaje.
   Creaba armonìas nuevas, ignoraba la receta, los procedimientos, la cocina. Era puro, no habìa pisado la Academia.
   Sus reacciones ante las cosas eran directas, agudìsimas hasta enfermarlo, las poseìa y las comprendìa. -Las aniquilaba..."

Salvador Novo: "Sinfonìa estupenda del color y la lìnea, forma deforme llena de significaciòn. Ningunos fondos como los que èl soñaba y realizaba. Si el criterio que debe guiarnos en arte es el placer mismo de mirar o, mejor, de palpar con la vista, nadie como èl para darnos la impresiòn de caricia ruda y fuerte, para darnos una sensaciòn visual y tàctil de realidad mayor que la realidad misma."

Xavier Villaurrutia: "Como en el amiga de Verlaine (Rimbaud), habìa en Abraham Àngel una suerte de desdèn hacia aquello que tan fàcilmente, tan naturalmente, realizaba."



("abraham àngel y su tiempo", ed. museo biblioteca pape, monclova, coahuila, mèx., 1985)

sábado, 13 de julio de 2019

Alice Oswald (1966 )

Poema marino



Qué es el agua a los ojos del agua
suelta inquisitiva frágil ansiosa
una onda, una forma alada
quebrándose en agudos vistazos

cuál es el sonido del agua
después de que la lluvia pare puedes oír al mar
aseándose de la creciente complejidad del mundo,
perfeccionándolo de nuevo con perfecta arena

oscilación agitada interminablemente
hacia una por completo nueva estructura
qué es la profundidad del agua
de la cual el tiempo ha sido extirpado

la profundidad es la fuerza del agua
puede romper el cristal o hundir el acero
pisando a los ahogados hacia dentro
a qué sabe

agua profunda en su propio mundo
ramplas corrientes cálidas
carbón sal bacalao alga
dispersas fugas y vertidos

y el sol y su reflejo
proyectando dos sombras
cuál es la belleza del agua

el cielo es su belleza.


("ricardoclemente", traductor el mismo)

viernes, 12 de julio de 2019

Jacques Dupin (1927/2012 )

Dos poemas


Me crucè por la calle con la risa de un ciego. Las nubes, los acantilados, el mar : apretados contra su pecho. La mùsica comienza en las ventanas...



La arcilla agrietada, la pus, los sobresaltos, los ojos reventados, la sangre podrida, el terror, de donde salen unos cuantos destellos de calor...


("algo como un tragaluz", versiòn de jorge esquinca, ediciòn uanl, monterrey, mèx., 2018)

jueves, 11 de julio de 2019

Daiana Henderson (1988 )

Vi nevar, en Rosario, y con sol



A ver si alguien entiende lo que digo.
Estábamos en el primer piso de un
estacionamiento. Nos bajamos, encastrando
las manos en los huecos de la ropa.
Un señor pasó muy cerca con su auto,
dijo algo que sonó como que
estaba nevando en Fisherton,
dijimos "¿qué dijo?", "este tipo está loco",
miramos afuera y los copos perfectos
descendían sobre los parabrisas, fue como una
redención y me acordé de tantos libros
y de tantas películas. Quise llamar
a todos por teléfono, decirles que los amo.
Necesito algo que me haga concha el corazón,
Como cuando se te pega una canción espantosa
y necesitás otra pegadiza para reemplazar
esa pieza en tu cerebro automático.

Necesito algo que me destruya.



Dicha




Sigo encontrando cierta dicha
en ir en bicicleta hasta tu casa.
Remar no se trata de llegar a la isla,
es disfrutar el trayecto
–dijo Ricardo cuando nos enseñó.
Cada desplazamiento tiene su clave sensitiva.
Bajo los cambios para subir, después
apoyo el peso del cuerpo en los pedales
y me dejo caer en picada.
Se entretejen nudos en los pelos
cuando se ponen a flamear hacia atrás.
Las construcciones van perdiendo altura,
una estela de humo atraviesa el cielo,
dibujada con la punta de una fábrica.
Aterrizo en la entrada
de tu casa. Las cosas
andan bastante mal ahí adentro
o en cualquier otro reducto
que tengamos que compartir.
Puedo aceptar que ya no nos queremos como antes,
pero si insisto, es porque la distancia
fabricada entre nosotros
es tan hermosa y delicada
como ningún otro trayecto

que conozca hasta ahora.


("otraiglesiaesimposible")

miércoles, 10 de julio de 2019

Jaime Reyes (1947/1999 )

Memoria sea del fuego


Astillado contra la herida vegetal de  su mirada,
pàjaro cuya caìda incendia el aire
al tacto de su vuelo,
recojo los vestigios del abandono,
la devastada huella de sus pasos por mis alas
   y asciendo para que mi cuerpo de humo
cristalina cicatriz
memoria sea del fuego y quien lo amò.



Memoria


... para hablar, sobre todo, de su patètica desnudez
de torpe muchacho herido
con meticulosos gestos
pretendiendo enlistar el caos y el desorden
y de sus torpes gestos contrariàndolo
-su conmovedora ignorancia
derrumbando la casa para levantar un vaso, encontrando entre las cosas
y su destino laberintos y pasadizos, largos tùneles
y galerìas de asombrados despojos
cayendo sobre las aceras (tiempo entonces
en que un descuido de ceniza
bastaba al duende de sus labios
para flamear, su amarilla mirada hendiendo los muros, dèbiles hebras
de apenas carne al encontrar
la graneada catàstrofe de su esperanza
-su plateada iluminante espada
oponièndose a toda presencia,
derribo de toda cosa)
   para encontra el lento, turbio giramen
navegando con el rumor profundo y oscuro de un rìo
bajo su piel de volantes navajas
naranjas solares
erizada



("isla de raìz amarga, insomne raìz", editorial era, mèxico, 1976)

martes, 9 de julio de 2019

Robert Lowell (1917/1977 )

La muerte de un crítico



Aburridos, desagradables y agónicos,
los ancianos
el blanco de mi escarnio resultaron,
hasta que el tiempo, el recuperador, me hizo como  ellos.

Antes, en Nueva York, decíamos
“Si la vida pudiese escribir,
hubiese escrito como nosotros”.
Ahora el fluido vital huye
del encendedor desechable,
y palidece su brillo
cilíndrico, translúcido, carmesí—
Oh reina de las ciudades, estrella matutina.

Arde dentro de mí la edad

El camino se aclara cada año
y cada año lo cubre la maleza;
la naturaleza es nuestra colaboradora
y nosotros, después, ya no ayudamos


A la venta



Pobre juguete avergonzado,
organizado con despilfarradora animosidad,
vivió durante solo un año:
la casita de papá en Berverly Farms
ya estaba a la venta el mismo mes en que murió.
Vacía, abierta, íntima,
su mobiliario de casa de ciudad
tenía un aire provisorio
como si esperara a los de la mudanza,
que van pisando los talones a los sepultureros.
Preparada, asustada
de vivir sola hasta los ochenta,
mamá languidecía en la ventana
como si se hubiera quedado en el tren

una estación más allá de su destino.


("material de lectura" y "no me quites paz", trad. c. monsivàis y sergio coddou)

lunes, 8 de julio de 2019

Anna Crowe (1945 )





Caja de higos


Estos frutos
dispuestos como joyas
brillan como gotas de sangre
como los bebès que perdiste
embriones en bolsas arrugadas
de dorada filigrana
purpurando
enjutos y preciosos



Higuera en Finifarda


Tus bordados eran la fronda de una higuera en otoño:
colchas doradas con su juego de cabecera,
suèteres de la rojiza Isla Fair para èl y para ella
prendas leonadas para madre e hija
hilvanando lo imposible
malla de la vida
que de un tiròn la muerte
desenreda
como si nada



("figura en un paisaje", traducciòn de pedro serrano, ed. uanl, monterrey, mèx., 2018)

domingo, 7 de julio de 2019

Uriel Martìnez (1950 )


El fin







Sè que no vas a creerme

cuando llegues y te diga

que no he pensado en. ti

ni en nadie.

(con todo y que hoy

me hablaron de un repentino desenlace,

de un probable manuscrito

inèdito,

de un fin cercano)



No, no he contemplado

la posibilidad de una

herencia delegada

a mis seres vivos;

de una ventana abierta,

de una puerta franca,

de una edad pòstuma.



Sè que no vas a detenerte

y preguntarte si yo a ti,

si tù a mì, si nosotros,

a dos voces decidamos

aquì y ahora un acaso,

un quizà, un mañana;



un quièn sabe.





(inèdito)

sábado, 6 de julio de 2019

Angel González (1925/2008 )

Pastor de vientos



Pastor de vientos, desde
los infinitos horizontes
acuden los rebaños a tus manos.
Seguro el porvenir, miras el ancho
paisaje de colinas, esperando
la brisa que te traiga
aquel aroma dócil a tomillo
o el hondo olor a bosque del invierno.
La lluvia viene luego, infatigable,
y se acuesta a tus pies formando charcos
que emigran hacia el cielo en el verano.
Y por el aire bajan
pájaros y perfumes, hojas secas,
mil cosas
que tú dejas o guardas con mirada profunda.
Cada día te trae una sorpresa,
y tú cantas,
pastor,
cantas o silbas

a las altas estrellas también tuyas.



Otras veces



Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca algunas tardes.

Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.

Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos

de todo lo que nunca enterrará el olvido.


("trianarts")


viernes, 5 de julio de 2019

Jaime Reyes. (1947/1999 )


Poblador de oscura siembra


amo pues esta casa declaradamente cierta y ciega
   miro crecer lo indestructible y amoroso
poblador de oscura siembra
y enfermas criaturas ciegas y corteses
amigablemente rasguñando ante obeliscos salinos
donde crecen -entorchado pus y savia
aún otros caminos
   en tanto persevero
hundido siempre en otro sueño



Piedra cristalina


A la orilla de tu sexo en llamas
Matorral ardiendo  iluminado ardiente
Por él iluminados

Desde tu vientre
Desde tu sexo negras abejas vuelan
Se disparan hacia la arena de tu cuerpo
Extendido
Inmóvil

Tu sexo
Transparente moneda
Agua

Piedra cristalina de bordes renacientes
Abierta en la arena de tu cuerpo
En la que todo se hunde
Sin dejar huellas


("isla de raíz amarga, insomne raíz", ediciones era, méxico, col, alacena, 1976)



jueves, 4 de julio de 2019

Ted Hughes (1930/1998 )


          Los caballos   



        Subí a través del bosque en la hora oscura antes del alba.
        Un aire amenazante, una quietud de hielo;

        ni una hoja, ni un pájaro:
        un mundo hecho de escarcha. Llegué a lo alto del bosque

        donde creaba al respirar figuras retorcidas en la luz de hierro.
        Pero drenaban ya la oscuridad los valles

        y luego –ennegreciendo los vestigios grises– en la linde
        del claro se abrió el cielo. Y vi entonces los caballos.

        Enormes en la espesa niebla –diez en total–
        quietos como menhires. Respiraban inmóviles,

        sus crines lacias, sus precisos cascos angulados,
        sin hacer ningún ruido.

        Pasé a su lado. Ninguno resopló ni giró la cabeza.
        Fragmentos grises, silenciosos

        de un silencioso mundo gris.
        Y arriba en la ladera me detuve a escuchar el vacío.

        Y el lamento de un pájaro mostró su filo en el silencio.
        De a poco era posible percibir detalles. Luego

        brotó naranja, rojo el rojo sol
        en silencio, y rompiendo desde el centro una rasgada nube,

        sacudió el fondo abierto, hizo ver el azul
        y los grandes planetas suspendidos.

        Yo volví,
        tropezando en la fiebre de mi sueño, hacia el bosque

        desde las cimas encendidas,
        a donde estaban los caballos. Ahí seguían,

        ahora humeando y brillantes en la luz,
        sus lacias crines pétreas, sus cascos delicados

        conmoviéndose en el deshielo mientras todo alrededor
        fulguraba en los fuegos de la escarcha. Pero seguían en silencio.

        Ninguno hizo un sonido,
        con sus cabezas suspendidas, sin apuro, igual que el horizonte,

        muy arriba del valle, bajo los altos rayos rojos.
        En las calles ruidosas, a través de los años, las personas,

        ojalá pueda siempre recordar este sitio solitario
        entre los rayos y las nubes rojas, donde escuché los pájaros,
        donde escuché durar los horizontes.


       ("hablar de poesia", traducciòn de alejandro crotto y diego alfaro palma)

miércoles, 3 de julio de 2019

Minerva Margarita Villarreal (1957 )

La casa



La casa que construiste fue arrasada
Vi como sucedió
como se desprendían paredes y ladrillos
El techo voló
sobre los huesos
y el paisaje entre la hierba abrió
echó raíces bajo las plantas de mis pies
Estoy anclada
y esta casa mojada por la lluvia
esta casa azotada por el viento
hecha polvo
y materia que crece
Esta casa soy yo



("arquitrave", no.67)

martes, 2 de julio de 2019

Jesùs Flores Olague (1947 )

Ceniza del alba



El recado era muy claro,
debe esperar la llamada
entre las cuatro y las cinco;
el telèfono sonò puntual
seis, siete veces,
tal vez una docena inùtilmente;
me puse a leer
y me acordè de la mañana en que supe de tus ojos,
de tus sueños, de tu nombre,
y en pos de ella se fue mi pensamiento
con alas que alguna vez fueron doradas.



En la mesa de trabajo
una hoja blanca
retiene la tibia luz,
miro en atardecer
desde este rincòn tan familiar
mientras doy unos pasos
por la alfombra
dibujando fràgiles mapas,
en mi garganta se va afinando
el grito,
el milagro.



("ceniza del alba", ed. juan pablos, mèxico, 1995)

lunes, 1 de julio de 2019

Manuel Ulacia (1953/2001 )

Fiesta en un jardín de Tánger



A medianoche,
cuando la bóveda
estaba cuajada de estrellas
y los cometas,
uno tras otro,
caían sobre el mar,
entraste en el jardín secreto
para hallar en él otro cielo:
cien tortugas llevaban
sobre el caparazón
una veladora encendida;
al caminar formaban
constelaciones imprevistas,
titilantes y luminosas rimas,
otra escritura,
por el azar creada.



("arquitrave", no. 67)

domingo, 30 de junio de 2019

Thomas Mc Carthy (1954 )

Una miscelànea celta


Lluvia mágica bruma mágica rocío mágico granizo mágico
oscuridad mágica mar mágico olas mágicas río
mágico fuente mágica pozo mágico surgente mágico
que brota cuando una lanza mágica parte
la roca roble mágico ceniza mágica árbol de lima mágico
rama mágica tejo mágico espino mágico árbol
mágico para volverte joven otra vez árbol
mágico para evitar el hambre espina mágica enredadera mágica helecho
mágico floración mágica muérdago y mandrágora
hierbas silvestres mágicas maíz mágico aliento mágico
sangre mágica pluma mágica estiércol mágico pis
mágico manto mágico pantalones mágicos velo mágico
sombrero mágico cadena mágica espada mágica escudo
mágico estufa mágica banco mágico puerta mágica
berrido mágico de un ciervo o berrido de un ciervo mágico
siete como número mágico mágica la cabeza
del humano que adivina mágica también la cabeza
de un perro  mágicos dos navíos que explotan en el fuego
para revelar la desobediencia mágico el río
que se levanta para ahogar a los mentirosos mágica la piedra
que causa silencio mágico el lago profundo
que causa olvido mágica la avellana
que vuelve a un amante tonto mágica la piedra
que aleja la pena mágico el amuleto comprado
barato en la forma de pequeños libros de poesía,
o nueve el número mágico y siete el número
mágico otra vez y el mágico doce también
y verde como ese color violeta mágico como
rojo mágico como negro mágico como blanco mágico como
violeta mágico también como un tinte mágico y el rojo otra vez;
mágica también la tala de dos robles en un bosque
y la varita mágica usada por los Druidas para
encontrar a tu amada raptada por las hadas-
Y cuando todo lo demás falla, mágicas las bendiciones
modernas de los cristianos que llenan nuestro Bosque
de robles ahora, que logran que hasta los desaparecidos hablen.


("ogham", versiòn marina kohon)

sábado, 29 de junio de 2019

Li-Young Lee (1957 )

Pequeño padre



Enterré a mi padre
en el cielo.
Desde entonces, los pájaros
lo limpian y peinan cada mañana
y lo cubren con la manta hasta el mentón
todas las noches.

Enterré a mi padre bajo tierra.
Desde entonces, mis escaleras
sólo bajan,
y toda la tierra se convirtió en una casa
cuyas habitaciones son las horas, cuyas puertas
permanecen abiertas a la tarde, recibiendo
huésped tras huésped.
Algunas veces veo más allá de ellos,
hacia las mesas distribuidas para una fiesta de bodas.

Enterré a mi padre en mi corazón.
Ahora crece en mí, mi hijo extraño,
mi pequeña raíz que no quiere beber leche,
pequeño pálido pie hundido en lo inaudito de la noche,
pequeño espiral de reloj recién mojado
en el fuego, pequeña uva, padre del futuro
vino, un hijo fruto de su propio hijo,
pequeño padre, yo te rescato con mi vida.

(tomado del muro FB del poeta y traductor enrique solinas)

viernes, 28 de junio de 2019

Ciarán Carson (1948 )


Propuesta



Sucedió  por una manzana. Estábamos en un mercado,
luz solar y lloviznas de agosto parpadeaban a través del techo acristalado

sobre un barril de manzanas, verdes con un rubor rojizo,
el rocío aún parecía relucir sobre ellas. Tomaste una.

Pruébela y vea señorita, dijo el vendedor. Asentiste, y mordiste
la pulpa crujiente. Sentiste el jugo explotar en tu boca

al igual que yo cuando me la pasaste para la segunda mordida.
Se llaman Descubrimiento,  dijo el vendedor, una muy buena

manzana para comer. Compramos una libra de ellas, algo de vino y queso,
y acudimos al campo, donde hicimos un picnic junto a un arroyo.

Me ofreciste una Descubrimiento. Esta vez pude sentir
tu boca a través del jugo.  Mordida a mordida

hasta que la terminamos como uno. Tiramos el centro.
Luego nos preguntamos cosas que nunca nos habíamos preguntado antes.


("ogham", versiòn marina kohon)

jueves, 27 de junio de 2019

Padraig Pearse (1979/1916 )

La madre



No les tengo rencor: Señor, no guardo rencor.
Mis dos hijos fuertes que he visto partir
quebrarse su fortaleza y morir, ellos y unos pocos,
en la sangrienta protesta por una causa gloriosa,
se hablará de ellos entre su gente,
las generaciones los recordarán,
y  los llamarán los bendecidos;
pero diré sus nombres para mi propio corazón
en las largas noches,
los pequeños nombres que fueron familiares alguna vez
alrededor de mi hogar muerto.
Señor, eres duro con las madres:
sufrimos cuando llegan y cuando se van;
Y aunque no guardo rencor, estoy agotada, agotada
de mi largo penar- Y no obstante, tengo mi dicha:
mis hijos fueron leales y combatieron.


("ogham",  versiòn marina kohon)

miércoles, 26 de junio de 2019

Luis Rosales (1910/1992 )

La transfiguraciòn



Siento tu cuerpo entero junto al mío;
tu carne
                es
                        como un ascua,
fresca e imprescindible
que está fluyendo hacia
mi cuerpo, por un puente
de miel lenta y silábica.
Hay un solo momento en que se junta
el cuerpo con el alma,
y se sienten recíprocos,
                                                y viven
su trasfiguración,
                                  y se adelantan
el uno al otro en una misma entrega,
desde su mismo origen deseada.
Siento tus labios en mis labios, siento
tu piel desnuda y ávida,
y siento,
                ¡al fin!
                            esa frescura súbita

como una llamarada
de eternidad, en que la carne deja
de serlo y se desata,
se dispersa en el vuelo,
                                                y va cayendo
en la tierra sonámbula
de tu cuerpo que cede interminable-
mente cediendo,
                                  hasta
que el vuelo acaba y ya la carne queda
quieta, milagreada,
y me devuelve al cuerpo,
                                                      y todo ha sido

un pasmo, un rebrillar y luego nada.


("poesi.as")

martes, 25 de junio de 2019

Williams Carlos Williams (1883/1963 )

El descenso



El descenso nos llama
como nos llamó el ascenso
La memoria es como
un logro,
una especie de renovación
casi
una iniciación, nuevos espacios abiertos
habitados por hordas
y por tanto, no implica
nuevas especies –
pues su movimiento
se dirige hacia destinos nuevos
(aunque hayan sido abandonados)

Ninguna derrota se compone sólo de derrota – pues
el mundo que abre siempre es un lugar
hasta entonces
insospechado. Un
mundo perdido,
un mundo insospechado,
nos llama a nuevos lugares
y ninguna blancura (perdida) es tan blanca como
el recuerdo de la blancura

Con la tarde, el amor despierta
aunque sus sombras
vivas por el brillo
del sol –
somnolientas ahora se abandonen
al deseo
El amor sin sombras surge ahora
comienza a despertar
conforme la noche
avanza.

El descenso
hecho de desesperanza
sin logros
cae en la cuenta
del nuevo despertar:
que es el revés
de la desesperanza.
Así, lo que no logramos,
lo negado al amor,
lo que hemos perdido antes –
se hace descenso

sin fin, indestructible.


("material de lectura", trad. pura lòpez colomè)

lunes, 24 de junio de 2019

Heberto Padilla (1932/2000 )

Retrato del poeta como un duende joven (1)




Buscador de muy agudos ojos
hundes tus nasas en la noche. Vasta es la noche,
pero el viento y la lámpara,
las luces de la orilla,
las olas que te levantan con un golpe de vidrio
te abrevian, te resumen
sobre la piedra en que estás suspenso,
donde escuchas, discurres,
das fe de amor, en lo suspenso.

       Oculto,
suspenso como estás frente a esas aguas,
caminas invisible entre las cosas.
A medianoche
te deslizas con el hombre que va a matar.
A medianoche
andas con el hombre que va a a morir.
Frente a la casa del ahorcado
pones la flor del miserable.
Bajo los equilibrios de la noche
tu vigilia hace temblar las estrellas más fijas.
Y el himno que se desprende de los hombres
como una historia,
entra desconocido en otra historia.
Se aglomeran en ti
formas que no te dieron a elegir
que no fueron nacidas de tu sangre.


("poemas del alma")

domingo, 23 de junio de 2019

Uriel Martìnez (1950 )

San Lunes


La guera de las verduras cae
al jugarle una mala pasada
el huarache;
la huichola espulga a la hija
en el callejòn de arriba;
el empleado de la telefònica
desayuna tamal con salsa:
una gota le cae en la camisa;

pago mi recibo y salgo;

me busco la bic que olvidè
en casa; me siento triste
en la banca indiferente;

"es lunes", me digo, luego recobro la paciencia.



(inèdito)

jueves, 20 de junio de 2019

Carina Sedevich (1972 )

He decidido



He decidido mirar por la ventana.
Todo cae mientras yo miro por la ventana.
Mientras me caliento el pecho con el sol.
Miro las telarañas entre las rejas
finas, tornasoladas.
Miro las volutas de hierro, sencillas
las que eligió Rodolfo.
He decidido mirar por la ventana
de esta casa enorme.
Acá iba a crecer un hijo nuestro.
Las piñas se amontonan en los árboles.
Acá íbamos a tener una pileta.
Y el color de las paredes iba a ser arena.
He decidido mirar por la ventana
Inmóvil en la silla, como en un hospicio.
Ver los rosales plantados y olvidados
que crecieron sin darnos una flor.
Los yuyos del invierno, las agujas
que caen de los pinos, las gramillas.
El gris de los ladrillos que costaron tanto.
He decidido mirar por la ventana.
Repasar en silencio la alegría perdida
con esta ropa vieja de todos los inviernos.


("la mirada del lobo")

miércoles, 19 de junio de 2019

Fernando Pessoa (1888/1935 )

Me he quitado la màscara



Me he quitado la máscara y me miro al espejo.
Era el niño de hace cuántos años...
no había cambiado nada...

Esta es la ventaja de saberse quitar la máscara.
Seguimos siendo niños,
ese pasado que permanece,
el niño.

Me he quitado la máscara y me la he vuelto a poner.
Así está mejor.
Así soy la máscara.

Y vuelvo a la normalidad como a una terminal de línea.

Hace más de media hora
que estoy sentado al escritorio
con la única intención
de mirarlo.

(Estos versos están fuera de mi ritmo.
Yo también estoy fuera de mi ritmo.)

Tintero (grande) delante.
Plumas con sus plumines, menos delante.
Más hacia aquí papel muy limpio.
A la izquierda, un tomo de la Enciclopedia Británica,
a la derecha
¡ah, a la derecha!
ese abrecartas con el que ayer
no tuve paciencia para abrir completamente
ese libro que me interesa y que no voy a leer.

¡Quién pudiese hipnotizar todo esto!

Los antiguos invocaban a las Musas.
Nosotros nos invocamos a nosotros mismos.
No sé si las Musas se aparecían,
dependería sin duda del invocado y de la invocación,
pero sé que nosotros no nos aparecemos.
Cuántas veces me he asomado
sobre el pozo que me supongo ser
y ululado “¡Uh!” sólo para oír un eco
y no he oído más de lo que he visto:
ese tenue albor oscuro con que el agua resplandece
en la inutilidad del fondo.
Ningún eco para mí...
Sólo tenuemente una cara, que debe de ser la mía porque
no puede ser la de otro,
es una cosa casi invisible,
excepto cómo luminosamente surge
en el fondo...
En el silencio y en la luz falsa del fondo...


¡Qué Musa!


("marcelo leites", trad. eloìsa àlvarez)

martes, 18 de junio de 2019

Josè Revueltas (1914/1976 )





Canto irrevocable


Yo, que tengo una juventud llena de voces,

de relámpagos, de arterias vivas,

que acostado en mis músculos, atento a cómo corre y llora mi sangre,

a como se agolpan mis angustias

como mares amargos

o como espesas losas de desvelo,

oigo que se juntan todos los gritos

cual un bosque de estrechos corazones apretados;

oigo lo que decimos todavía hoy

todo lo que diremos aún,

de punta sobre nuestros graves latidos,

por boca de los árboles, por boca de la tierra.



Yo, que irrevocablemente sé de nuestra eternidad definitiva

de nuestra juventud de atentos sueños

y lágrimas despiertas;

de los tercos tambores tercamente sonando

que hay en nuestro oscuro fondo.



Que tengo un par de rotos ojos vivos,

mirando, aún no calcinados,

y unos brazos largos inmensos, eternos como piedras,

como piedras duras y varoniles y tristes.



Que con esos ojos abiertos y sufriendo

sé ver nuestra tierra por la sal blanqueada,

blanqueada por la amarga leche de los senos,

cómo se apaga con los huesos.



Y cómo se apaga y se seca de ceniza la sed

y se pudren las manos, y se curva el silencio.



Yo, que tengo un pobre e inútil corazón

para toda la tristeza

que dejo de sufrir a cualquier hora,

he visto a las madres arenosas y clavadas,

las madres de tezontle, las madres de piedra de metate,

llorando cuantas vivas de cal,

granos amargos,

gotas de plomo.



Lloran piedras de río

sentadas como viejas raíces,

las madres de tierra de la tierra.



He visto y llorado todo esto, yo.

Pero no he llorado todavía.

Hay un océano grande de tristeza.



Quisiera tener un corazón lleno de trigo

y mi pobre corazón es muy pequeño.



Hay que hacer un gran río del mundo,

juntar nuestros pulsos hasta formar un gran cielo.



Un cielo del que llovamos redivivos,

nuevos, virtuosamente limpios y dispuestos.

                                                                              Mèrida, 1938


(texto leìdo en las jornadas del Encuentro Internacional de Escritores Josè Revueltas, junio 2019, Durango, Dgo.)


lunes, 17 de junio de 2019

Josè Villa (1966 )

Trabajo misterioso



No sabe lo lejos que está, toca timbre en una casa,
no sabe  a quien debe mirar
Buscará creer, hará su vida

La veo que camina tomada de una apariencia,
hace la suya

La verdad es que durante tanto tiempo no la había mirado:
pensaba más bien en la mezcla, en la rueca
de fieles y estambres, de trozos de mosaico y perros
enroscados, botellas y fragmentos
que me callé

A tal punto, que estas vías conducen a una lápida
Y sí, no parecía que entre su triste retrato y su perdida
unión hubiera algo.


("de sibilas y pitias")

domingo, 16 de junio de 2019

Jane Yeh

Breve historia de la migración




Embarcamos en una concha marina para surcar las olas.
La mitología de nuestro viaje incluyó suciedad, tiburones, un zepelín y cables.
Comimos siempre lo mismo durante diecisiete días seguidos (panqueques).
Aprendimos a decir sí, por favor en cuatro idiomas diferentes.

Nuestros gorros forrados en piel no servían de nada en el dulce aire de septiembre.
El misterio de nuestra estirpe era un sarape sobre nuestras espaldas.
En la pradera, los lugareños intentaron tomarnos por lo que éramos.
Aprendimos qué eran el esturión, las lavadoras, el tedio y el falso bronceado.

Nos apuntamos al club de La fruta del mes para ampliar horizontes.
El dominio de nuestro follaje implicaba un mar interminable de cortar
césped.
Asistimos a ferias de dulces con un grado sospechoso de fervor.
Sobrecargamos a nuestros hijos con violines, malos peinados y diplomas.

Nuestros nombres cambiaron para hacerse más fáciles de recordar.
El monasterio de nuestra herencia fue reconvertido en prácticos aperitivos.
Vendimos frigoríficos a gente que ya tenía frigoríficos.
Vivíamos en la gloria suburbana de nuestros adosados sobre plano.

Nuestros hijos cambiaron para hacerse más gordos y mezquinos.
La memoria de nuestra verborrea era como un escalope al viento.
Guardábamos el dinero cerca, y nuestros sentimientos más cerca aún.
En caso de emergencia, siempre había un bate de béisbol a mano.


("perros en la playa", tra. jordi doce)

jueves, 13 de junio de 2019

Basilio Sànchez (1958 )

Fracturas




Donde se desmoronan las ciudades,

junto a los sumideros,

los muchachos se entretienen jugando

con las llantas metálicas

que afloran en el agua como los promontorios

de un mar sin pretensiones.



En las salas comunitarias de los asilos,

las vísperas de fiesta los ancianos

siguen con movimientos de cabeza

el ritmo de la música

con la que se acostumbran a la muerte.



Acechante, sentado ante mí mismo

como un gato silvestre ante la puerta

cerrada de una casa,

en el jardín tranquilo que rodea al hospital

nadie me reconoce


mezclado con los locos.



Amo lo que se hace lentamente



Amo lo que se hace lentamente,
lo que exige atención,
lo que demanda esfuerzo.

Amo la austeridad de los que escriben
como el que excava en un pozo
o repara el esmalte de una taza.

Mi habla es un murmullo,
una simple presencia que en la noche,
en las proximidades del vacío,
se impone por sí sola contra el miedo,
contra la soledad que nos revela
lo pequeños que somos.

El poeta no ha elegido el futuro.

El poeta ha elegido descalzarse en el umbral del desierto.



("portal de poesìa" y "life vest under your seat")

miércoles, 12 de junio de 2019

Patrick Kavanagh (1904/1967 )

Inocencia



Se rieron de mi amada…
la colina triangular que pendía
bajo Big Forth. Dijeron
que estaba encadenado a los setos de espino
de la vieja granja y no conocía el mundo.
Pero yo sabía que la puerta del amor a la vida
es la misma puerta en todas partes.

Avergonzado de la que amaba,
la arrojé de mí y la llamé zanja,
aunque me sonreía con violetas.

Pero ahora he vuelto a sus brazos de brezo;
el rocío de San Martín cubre
los tallos blanqueados de las patas.
¿Qué edad tengo?

No sé mi edad,
no tengo edad mortal.
Nada sé de mujeres,
nada sé de ciudades,
no puedo morir

si no salgo de estos setos de espino.


Conmemòrame



Conmemórame donde haya agua,
agua de canal, a ser posible,
tan calma y verde en el hondo verano.
Hermano, conmemórame así, bello,
junto a una esclusa donde ruge un Niágara
de cascadas para el tremendo silencio
de quien se sienta a mediados de julio. No
hablará en prosa
quien encuentre el camino a estas islas-
Parnaso.
Un cisne inclina la cabeza con sus muchas
disculpas,
la fantástica luz cruza ojos de puentes…
y, mirad, una barcaza llega llena de mitos
de Athy y de otras villas remotas.
Conmemórame sin tumbas de héroes bravos,
basta un banco en el canal para el paseante.



("fernando nombela", trad. fruela fernàndez)

martes, 11 de junio de 2019

Ida Vitale (1923 )

Otoño




Otoño, perro
de cariñosa pata impertinente,
mueve las hojas de los libros.
Reclama que se atienda
las fascinantes suyas,
que en vano pasan del verde al oro al rojo al púrpura.
Como en la distracción,
la palabra precisa
que pierdes para siempre.



("estaciòn quilmes")

lunes, 10 de junio de 2019

Marìa Luisa Iglesias

Fruto de otros tiempos



Viejo el crepùsculo que visita al zaguàn por las mañanas
Viejo el aire que atraviesa los cuartos como el tren que sabe su camino
Viejo el reflejo enjaulado en las ventanas
Viejo el blanco que deslinda los jazmines en el patio
Viejo el espejo que hunde a la noria en el pozo de la noria
Viejo el madero que entreteje el emparrado
Viejo el dìa sobre tu casa
Viejo el sol que ya no sigue a tu sombra por la tarde



("atardecer del sèptimo dìa", ediciòn instituto de cultura de durango, mèxico, 2005, col. cielo de palabras.)

domingo, 9 de junio de 2019

Uriel Martìnez (1950 )

Apago las luces



Apago las luces y escucho
el silencio que guarda
en boca, vientre y oìdos
la niebla;
me asomo a la noche
como el voyeur que espera
ver un cuerpo rodeado
de frìo, quizà
por la nieve que viene
del norte;
me canso de la espera
pronto, suelto la cortina,
tenso el cuerpo pese a todo,
veo ceniza en los rincones;
toco las cejas ralas
del sueño, las vèrtebras
cervicales del dìa;
sè que este mes buscarè
guarecerme en termòmetros
pares, alejado un poco
de làpidas pacientes,
del silencio que vuelve
como mar obstinado.


(Inèdito)

sábado, 8 de junio de 2019

Luis Alberto de Cuenca (1950 )

Te he encontrado en la calle



Te he encontrado en la calle
y, luego, hemos cenado juntos.
Te lo he dicho otra vez:
mi vida quiere ser lo que llamaba Bowra
"the pursuit of honour through risk".
Y tu sonrisa se transforma
en una mueca obscena,
y sigues sin saber qué es el pudor.
Antes de medianoche
estabas muerta ya, amor mío.


("poesi.as")

viernes, 7 de junio de 2019

Fernando Pessoa (1888/1935 )

El pastor amoroso



I

Cuando no te tenía
amaba la Naturaleza como un monje calmo a Cristo
Ahora amo la Naturaleza
como un monje calmo a la Virgen María
religiosamente, a mi modo, como antes,
pero de otra manera más conmovida y próxima.
Veo mejor los ríos cuando voy contigo           
por los campos hasta la orilla de los ríos;
sentado a tu lado miro las nubes
y las veo mejor...
No me quitaste la Naturaleza...
No me cambiaste la Naturaleza...
Trajiste la Naturaleza a mis pies.
Porque existes la veo mejor, y es la misma,
porque me amas, la amo del mismo modo, pero más,
porque me elegiste para tenerte y amarte,
mis ojos la contemplaron más detalladamente
en todas las cosas.

No me arrepiento de lo que fui antes
porque todavía lo soy.
Sólo me arrepiento de no haberte amado antes.


("la biblioteca de marcelo leites", trad. teresa arijòn y bàrbara belloc)

jueves, 6 de junio de 2019

Al Berto (1948/1997 )

Oficio de amar


ya no te necesito
tengo la compañía nocturna de los animales y la peste
tengo el grano enfermo de las ciudades levantadas al principio
de otras galaxias, y el remordimiento

un día presentí la música estelar de las piedras, me abandoné al silencio
es lentísimo este amor que progresa con el latido del corazón
no, ya no me necesito
poseo la enfermedad de los espacios inconmensurables
y los secretos pozos de los nómadas

asciendo al conocimiento pleno de mi desierto
he dejado de estar disponible, perdóname
si cultivo regularmente la añoranza de mi cuerpo.


("còmo cantaba mayo", trad. del transcriptor)

miércoles, 5 de junio de 2019

Roberto Bolaño (1953/2003 )

Los detectives



Soñé con detectives perdidos en la ciudad oscura.
Oí sus gemidos, sus náuseas, la delicadeza
De sus fugas.
Soñé con dos pintores que aún no tenían
40 años cuando Colón
Descubrió América.
(Uno clásico, intemporal, el otro
Moderno siempre,
Como la mierda.)
Soñé con una huella luminosa,
La senda de las serpientes
Recorrida una y otra vez
Por detectives
Absolutamente desesperados.
Soñé con un caso difícil,
Vi los pasillos llenos de policías,
Vi los cuestionarios que nadie resuelve,
Los archivos ignominiosos,
Y luego vi al detective
Volver al lugar del crimen
Solo y tranquilo
Como en las peores pesadillas,
Lo vi sentarse en el suelo y fumar
En un dormitorio con sangre seca
Mientras las agujas del reloj
Viajaban encogidas por la noche
Interminable.


("otra iglesia es imposible")

martes, 4 de junio de 2019

Maria do Rosário Pedreira (1959 )

Dime tu nombre ahora que perdì



Dime tu nombre ahora que perdí
casi todo, un nombre puede ser el principio
de algo. Escríbelo en mi mano

Como tus dedos – como el polvo se
inscribe, desazonado, en los caminos y los
lobos manchan el manto de la nieve con las
señales de su hambre. Susúrramelo al oído.

Como si trasladaras las palabras de un libro
hacia otros adentros - así conquista el viento
el tímpano de las cuevas y entra la calidez del verano
en la casa fría. Y, antes de partir, pósalo

en mis labios lentamente. Es un poema
azucarado que se derrite en la boca y arde
como la primera menta de la infancia.

Nadie olvida un cuerpo que tuvo

entre sus brazos un segundo – un nombre sí.


("indigohorizonte", ver. nuria p. serrano)

domingo, 2 de junio de 2019

Uriel Martinez (1950 )







Poema frutal


quisiera pasar en limpio
la semana; y después
seguirme con el mes;

quisiera iniciar uno de
los siete dias soleados,
con viento; y lluvias
por la tarde;

quisiera tenderme a la sombra
y que el viento me
columpie; que la noche
me lleve y me traiga;

y así, limpio, todo mayo;

quisiera que el año iniciara
en el quinto mes, el mes
en que nacì, cuando alguien
escogió mi nombre
como se escoge con el dedo
el melocotòn maduro.


(Inèdito)



sábado, 1 de junio de 2019

Walt Whitman (1819/1892 )

Veintiocho muchachos



Veintiocho muchachos se bañan en la orilla,
veintiocho muchachos , y todos tan cariñosos;
veintiocho años de vida femenil y todos tan solos.

Ella es dueña de la bonita casa que se alza sobre la ribera,
se oculta elegante y ricamente vestida tras las persianas.

¿Cual de los muchachos es el que más le gusta?
Ah, el más feúcho es el que parece más bello.

¿Adónde va, señora? Que la veo,
salpica allí en el agua, aunque permanece totalmente
inmóvil en su cuarto.

Bailando y riendo por la playa vino la vigésimo novena bañista,
los demás no la vieron, pero ella sí que los vio y los amó.

Las barbas de los muchachos relucían húmedas, el agua
corría por sus largos cabellos,
arroyuelos recorrían sus cuerpos.

Una mano invisible también pasaba por sus cuerpos,
por sienes y costillas descendía temblorosa.

Los muchachos flotan boca arriba, sus vientres sobresalen
bajo el sol, no preguntan quién se les prende con fuerza,
no saben quién jadea y declina con un arco colgante
y que se curva,
no piensan a quién empapan de espuma.


("trianarts", trad. antonio rivero taravillo)

viernes, 31 de mayo de 2019

Juan Ramòn Jimènez (1881/1958 )

Pureza negra


Me puso sus dos ojos sobre
mis dos ojos. Y todo
lo vi ya negro… Las estrellas
enlutaron, con el jazmín de agosto,
en un fondo infinito de Sevilla,
Giraldas, con crespones alegóricos.
¡Sombra que encandilaste
mi corazón! ¡Serenos, negros ojos
que, en un tranquilo juego de osadías
y dulzuras, trocasteis el tesoro
mejor del mundo!
¡Ojos, lo puro
es ahora negro, por vosotros!


Mar en calma


Mar en calma, la noche plateada
se ofrece inmensa a mi amargura;
ruta total de puro azul
para ultraocasos solos de ventura última.

¡Si a ti yo llegara,

nadando en esta despejada luna.


("trianarts")

jueves, 30 de mayo de 2019

Mario Santiago Papasquiaro (1953/1998 )


Correspondencia infra



El mar toca nuestros cuerpos
para sentir su cuerpo
Lo mismo en Manzanillo pedregoso
que en Neviot / isla de corales del desierto
Nosotros devolvemos su sonrisa de sal
dibujando nuestros nombres & apetencias
en el caparazón de los cangrejos
que parecen buscar viejas patas de palo devoradas
                                               por la arena
El mar se para de cabeza
& nos canta / en el idioma más desnudo & afín
                                       a nuestro tacto
Port Vendrés Ville ruge como atún encolerizado
                                       en nuestros ojos
Bernard prende 1 de sus aretes verde flúor en la cabellera
                                             alfilereada de 1 erizo
Los demás pescadores del Saint Joan / Fetiche II
desde sus camarones se sinceran a su modo
con éste también su mar que los filma fijamente
Ahí donde ellos se aflojan su nervioso pantalón
& sus labios no dejan de ulular
cuando ven hasta las anginas del Peñón de Gibraltar
moviéndose como dados o peces plateados
en la sombra de sus vasos de ron.


("el placard")

miércoles, 29 de mayo de 2019

Alicia Ostriker (1937 )

La bendición de la anciana, el tulipán y el perro



Estar bendecida
dijo la anciana
es tener tantos
nietos que
el amor de Dios
pase a través tuyo
como la leche a través de una vaca.

Estar bendecido
dijo el tulipán rojo oscuro
es voltearles los ojos
con el golpe de lujuria
implícito en
tu pollera levantada

Estar bendecido
dijo el perro
es tener una pizca
de Dios
adentro
y que todos los demás perros
puedan olerla.


("el placard", versiòn sandra toro)

martes, 28 de mayo de 2019

Amalia Bautista (1962 )

Hay alguien en el mundo


Hay alguien en el mundo, no sé dónde,
o sí lo sé, pero mejor lo olvido,
que me desnuda sólo con mirarme
y me sueña vestida de princesa.
Alguien con quien no puedo resistirme
a arder bajo la ducha.
Alguien con quien resulta inevitable
sudar en un iglú


("el almirante ruina")

lunes, 27 de mayo de 2019

Catalina Gonzàlez Restrepo (1976 )

En vez de la pàgina



Yo,

acostumbrada a hurgar en las bibliotecas,

lastimada por el olor a moho,

alérgica al polvo,

prefiero hundirme en tus piernas cálidas,

ávida de beber esa humedad que calma la sed

sólo por un instante.

Yo,

decidida a abandonarme,

acepto tus arbustos,

en vez de la página fría y estéril


que al fin y al cabo viene de ti.



Alimento


Revisamos nuestros buzones

esperando siempre la última carta,

vivimos para recibir.



Somos como pájaros que guardan las alas

mientras sus corazones laten

en pechos calientes.



—Yo cargo tus palabras en la cartera

como una limosna extra—.



No podemos dormir,

soñamos con anillos en cada dedo,

que mides mi torso con tus manos

y descubres la piel

antes de que se marchen los invitados.


("omi-bus")

domingo, 26 de mayo de 2019

Chantal Maillard (1951 )

Llevo acostada


Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra…
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.


Si pregunto a los hombres


Si pregunto a los hombres
qué es aquel cuerpo inmenso
que vibra al otro lado de los bosques,
me contestan: «el mar».
Si te pregunto qué es el mar
me dices:
«un animal de lluvia que sin tregua recorre
la distancia infinita que de sí mismo le separa».
Quieres ponerme a prueba, pretendes confundirme.
Sé que aquel cuerpo inmenso
eres tú
cuando sales del bosque

y arrojas tu saliva sobre el mundo.


("poesìa cuatro")

sábado, 25 de mayo de 2019

Olvido García Valdés (1950 )

A Miguel



Te habías quedado todo el día
allí, de pie, mirando las montañas,
y era, dijiste, alimento
para los ojos, corazón
quebrantado. Yo pasaba, parece,
en el atardecer,
andando en bicicleta por un sendero.
Lo cuentas y quedo contemplándolo
con esperanza, una buena esperanza
nodriza de la vejez. Yo lo llamo
dulzura, la música dulzura que conforta
o hidrata la aspereza. Algunos niños
cercanos al autismo, cuando crecen,
imprimen o padecen movimiento
constante, un ritmo de hombros
ajeno a cualquier música, latido,
circulatoria sangre propia, sin contacto.
Sólo a veces sus ojos buscan
engañosamente; no hay dulzura
ni aspereza, un sonido
interior los envuelve, sangre roja.
Contemplo las montañas de tu sueño,
busco en ellas tus ojos.
Y escruto, sin embargo, el corazón,
las junturas y médula, los sentimientos
y pensamientos del corazón. Nada hidrata.
Nada amortigua. Escrutar es áspero
y no lame. Las horas últimas
de la vigilia: sabia
la disciplina monacal que impone
levantarse a maitines. Enjugar,
sostener, confortar: mirar la noche.
Volver al corazón. Entonces ya la música
es azul, azul es la dulzura. Pedir.


("zendalibros")

viernes, 24 de mayo de 2019

Amalia Bautista (1962 )

Nada sabemos



Nunca sabremos si los engañados
son los sentidos o los sentimientos,
si viaja el tren o viajan nuestras ganas,
si las ciudades cambian de lugar
o si todas las casas son la misma.
Nunca sabremos si quién nos espera
es quién debe esperarnos, ni tampoco
a quién tenemos que aguardar en medio
de un frío andén. Nada sabemos.
Avanzamos a tientas y dudamos
si esto que se parece a la alegría
es la señal definitiva
de que hemos vuelto a equivocarnos.



("ruadaspretas")

jueves, 23 de mayo de 2019

José Ángel Valente (1929/2000 )

El crimen



Hoy he amanecido
como siempre, pero
con un cuchillo
en el pecho. Ignoro
quién ha sido,
y también los posibles
móviles del delito.

Estoy aquí
tendido
y pesa vertical
el frío.

La noticia se divulga
con relativo sigilo.

El doctor estuvo brillante, pero
el interrogatorio ha sido
confuso. El hecho
carece de testigos.
(Llamada de portera,
dijo
que el muerto no tenía
antecedentes políticos.
Es una obsesión que la persigue
desde la muerte del marido.)

Por mi parte no tengo
nada que declarar.
Se busca al asesino;
sin embargo,
tal vez no hay asesino,
aunque se enrede así el final de la trama.

Sencillamente yazgo
aquí, con un cuchillo…
Oscila, pendular y
solemne, el frío.
No hay pruebas contra nadie. Nadie
ha consumado mi homicidio.


(·zendalibros")

miércoles, 22 de mayo de 2019

Olvido García Valdés (1950 )

Hundir los dedos entre sus cabellos



Hundir los dedos entre sus cabellos
o pájaros jugando,
muy despacio, a caerse de un cable
de la luz,
muy despacio, abanico
de mirlos.
Cerca hay una charca y un árbol
en el centro.
Reverbera la fiebre,
el amarillo hiere sobre el agua.


("zendalibros")

martes, 21 de mayo de 2019

José Angel Valente (1929/2000 )

Latitud





No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza.

Se disuelve en el aire el llanto roto,
al pie de las estatuas
recupera la hiedra
y tu mano me busca
por la piel de tu vientre
donde duermo extendido.

El pensamiento melancólico
se tiende, cuerpo, a tus orillas,
bajo el temblor del párpado, el delgado
fluir de las arterias,
la duración nocturna del latido,
la luminosa latitud del vientre,
a tu costado, cuerpo, a tus orillas,
como animal que vuelve a sus orígenes.


("marcelo leites")

lunes, 20 de mayo de 2019

Golgona Anghel (1979 )



Poeta en la Plaza de la Alegría:



No soy infeliz. No, no me quiero matar.
Tengo hasta cierta simpatía por esta vida
pasada en los coches de línea
de un lado al otro.
Me gustan mis vacaciones
frente al televisor.
Adoro a esas mujeres de aire banal
que entran en directo en el canal.
Me gustan esos hombres con bigotes y pulseras gruesas.
Creo en los milagros de Fátima
y en el bacalao con broa.
Me gusta toda aquella gente.
Quiero ser uno de ellos.

No, no guardo ningún sentido escondido.
Estas palabras, por cierto, pueden ser encontradas
en todos los números de la revista Caras.
El orden a veces cambia.
No quiero que me hagan ningún análisis del poema.
No, no escriban tesis, por favor.
Esto es apenas un croché
olvidado encima de la nevera.

Gracias por haber venido hasta aquí a besarme el anillo.

Gracias por haber buscado la eternidad de la raza.
Pero la poesía, mes chers, no salva, no brilla, sólo caza.


("eg", trad. anibal cristobo)