martes, 19 de septiembre de 2017

John Ashbery (1927/2017 )

El problema de la ansiedad


Cincuenta años han pasado
desde que empecé a vivir en esos oscuros pueblos
de los que te contaba.
Y bueno, no mucho ha cambiado. Aún no entiendo
cómo llegar de la oficina de correos a los columpios del parque.
Los árboles de manzanas florecen en el frío, no de convicción,
y mi cabello es del tono de la pelusa del diente de león.

Supón que este poema fuera sobre ti  – ¿añadirías
las cosas que cuidadosamente he dejado fuera:
descripciones del dolor, y del sexo, y de lo cambiante
que es el trato de las personas entre sí? Nah, parece
que todo eso ya está en algún libro. Para ti
he guardado la descripción de los sándwiches de pollo
y el ojo de vidrio que me mira con sorpresa
desde la chimenea, y que nunca estará en calma.




("astillero",versión de ricardo suasnavar)

lunes, 18 de septiembre de 2017

Billy Collins (1941 )

Invención


Esta noche la luna es una galleta,
mordida en el borde
flotando en la noche,

y en una semana o por ahí
según el calendario
probablemente se parecerá

a una pelota plateada,
y nueve, o quizás diez días atrás
me recordaba a una delgada uña brillante.

Pero tarde o temprano-
a fin de mes,
calculo –

se consumirá
hasta ser nada,
nada más que estrellas en el cielo,

y tendré unas pocas noches
para mí,
algo de tiempo para que mi pluma agitada descanse.


("de sibilas y pitias", ver. silvia camerotto)

domingo, 17 de septiembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Agua o sueño


no sé quien llegue
al último, si la tormenta
o el sueño, en todo caso
dejaré abiertas las llaves
del agua y las canillas
del sueño;

si le yerro a uno me queda
la salida del otro hecho
intangible, el sueño
por etéreo y el agua
porque no le doy cuerpo;

aunque ambos se evaporan,
uno porque busca cauce
y el otro nos encierra
a todos; ambos nos rodean,
ambos son asedio;
uno como sed sin cantimplora,
el otro como guardián,
amante o amenaza, según.

Pero llegarán, es seguro.


[Inédito]

sábado, 16 de septiembre de 2017

Álvaro Mutis (1923/2013 )

Canción del este


A la vuelta de la esquina
un ángel invisible espera;
una vaga niebla, un espectro desvaído
te dirá algunas palabras del pasado.
Como agua de acequia, el tiempo
cava en ti su arduo trabajo
de días y semanas,
de años sin nombre ni recuerdo.
A la vuelta de la esquina
te seguirá esperando vanamente
ese que no fuiste, ese que murió
de tanto ser tú mismo lo que eres.
Ni la más leve sospecha,
ni la más leve sombra
te indica lo que pudiera haber sido
ese encuentro. Y, sin embargo,
allí estaba la clave
de tu breve dicha sobre la tierra.



("rua das pretas")

viernes, 15 de septiembre de 2017

Robin Myers (1987 )

Partir el pan



Comemos.
Él se tensa
sobre el hueso arqueado de su estatura.
Yo estoy desaforada, maltrecha, colorada,
poco fiable de mi estómago.
Buscamos, cada vez que nos peleamos,
elegantes comidas extranjeras:
ensalada de algas, traslúcida,
engarzada de sésamo;
espesos ñoquis a la crema de zapallo,
tan dulces que a la vez me calman y me caen mal;
carne argentina, su delicada sangre apenas más clara
que el vino.
Tomamos.
No tomamos lo suficiente.
Nos amamos,
pasamos hambre,
somos mezquinos.
Irrelevante la comida, extravagante,
prescindible, cara.
El cuerpo agradecido
de tener qué tragar
y desechar.
Volvemos en auto a casa.
Casi no hablamos.
Nos dormimos,
despertamos
con la panza vacía.


("astillero", trad. ezequiel zaidenwerg)

jueves, 14 de septiembre de 2017

Óscar Wong (1948 )

Estoy en ti



Estoy en ti
buscando vegetales en tu origen.
De tu vientre los musgos si levanto
el árbol humedeces
y transformas,
si canción o río desbordado
te yergues del ritmo
a las orillas.
Estoy en ti
-desnudo-
como niño que juega
a las auroras.
Reverbera la casa con tu nombre
compañera que fuerzas
a erigirme.
Materna niña
nuestra
vuestra,
heme aquí contigo
rescatando la hierba a los umbrales.



("no me quites paz")

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Elder Silva (1955 )

Proyecto de postal



En la fotografía hay una mancha oscura.
¿Una mosca? ¿Las patas de una mosca?
¿Las mandíbulas de una mosca justo
cuando abría el diafragma de la
cámara?
Tus ojos no quedaron
fijados para siempre en esa foto
a la cual te negabas.
Y ante la que
pusiste insostenible argumentos:
El acné. Las ojeras. El desarreglo
de los jeans.
Aunque imperfecta,
yo guardo esa fotografía entre otros
tantos papeles indelebles,
por si un día devengo entomólogo o
algo parecido,
y decido estudiar
el comportamiento de las moscas
con respecto a las vírgenes amadas,
o de cómo se frustran los poemas
en relación
a la KODAK, tu posterior olvido,
los insectos.


("el poeta ocasional")

martes, 12 de septiembre de 2017

Diego Roel (1980 )

Reja del lenguaje

                                               a jotaele andrade


Soledad, otra vez,
estás arriba y abajo, delante de mi cuerpo,
en el centro exacto de mi sangre.

Escucha la música que viene del pasado:
la bala se abrió como una flor en mi cabeza,
la bala hizo tres nidos en mi frente.

Me quebraron los ojos y los huesos.

Ya la órbita del sueño vierte el veneno
en toda palabra, en toda forma.
Ya la reja del lenguaje hunde su cuña,
clausura las vías del aliento.

Soledad, otra vez,
estás arriba y abajo.

Escucha la música que viene del pasado.

Recuerda:
la corriente que enlazó a dos almas
vence a la muerte y permanece.


("caína bella")

lunes, 11 de septiembre de 2017

Héctor Rojas Herazo (1920/2002 )

Un agujero



Le pregunté al tendero gordo,
con toda seriedad:
– ¿Usted es Dios, señor?
Y él me responde,
mientras corta trocitos de jamón,
mientras mueren
poco a poco sus ojos:
– No, no soy Dios, pero sí lo conozco.
–¿Cómo es él? – le pregunto.
Y el me responde: – Es así.
Y me da su tamaño, su peso, sus medidas.


("rua das pretas")

domingo, 10 de septiembre de 2017

Thomas Bernhard (1931/1989 )

Los que hoy están muertos



Los que hoy están muertos vienen a banquetes
te harían echar espuma del paladar y te parecería despreciable

la tierra que no te deja sentir el vino
y el verano y la dulce carne,
ni los maravillosos sótanos de los podridos
que dan sombra enteros a sus tumbas,
como si no aullaran junto al bosque los perros guardianes.

Surgidos de refugios podridos, como de los infiernos
de los padres, enterrados e inertes por la tristeza,
gritan en la noche los miembros muertos
de los hombres, aunque sus cuerpos
se pudrieron hace tiempo de la felicidad de morir y
sin brillo, porque fueron cubiertos
por sus tratantes y apenas se llenaron de  mar y de infamias.

Cómo cayeron las piedras sobre sus brazos,
que vivían por el júbilo y la alegría y querían
jarras llenas en los banquetes de los difuntos…
Música de los esqueletos radiantes
y hambre de lo efímero los empujó por los oscuros pasillos
como un ejército de veranos desmoronados
y en los valles se oían ruidos de guerreros mudos,
muertos por una piedra, un pene o una puta.

Los pasillos son tan profundos que no puedes atravesarlos
ni destruirlos con las carcajadas
de los príncipes y parturientas de la tierra,
y sus muslos resuenan como música en los establos miserables,
que llevan al encuentro de tu tormento
la cólera sorda de los animales.
Tracición, traición, o transitoriedad amarga
de la primavera tras los cascos grises y gastados
y ningún retoño de las tinieblas te lleva sobre las montañas.

Los he visto en invierno, y todavía hoy los veo,
llevando en sus pies impregnados de melancolía
y negras preocupaciones, bajar a las ciudades,
los lugares desgarrados sobre los que pasa un viento de verano
con su pureza, hacia valles enfermos, que extienden
al cielo su césped húmedo, hacia el mundo, hacia puertos,
tinieblas, campos cuyas semillas apestan
por los cielos vomitados del hombre; instantes
como musgo que, bajo la luna, vuelve al olvido,
a la jornada de algún albañil o alfarero.

De islas no hablaba nadie en la noche y nadie pagaba
cuando los posaderos imponían su tocino, las poesías
de la restauración, acumuladas sobre el río y oliendo
por la mucha miel y la mucha hambre de la tierra soñada,
en un mundo que sólo se asemejaba al tuyo en las entrañas;
no hablaban de cientos de casas, tumbas, colinas, puentes que eran
tu tristeza, ni de la belleza… pero todos se jactaban,
y sus sienes se hundían sin cesar y sin paz
en el olvido, en excrementos, y un agua, negra, que a nadie gustaba.


("caína bella", s/c al traductor)

sábado, 9 de septiembre de 2017

Yolanda Pantin (1954 )

El ciervo


Iba yo con mi hermano por el bosque,
cuando lo vi entre las ramas asomarse.

Puede verlo como era,
y él, mirarme:

macho, de alta cornamenta.

Aunque de noche,
los ojos clarearon en su estupor al verme.

Volvió la grupa,
temeroso.

Yo alcé el arma que llevaba
y apunté entre los cuernos.

Disparé. Y con ello la cabeza
se deshizo en el aire

 que había respirado.

Donde hubo belleza
quedó el cuerpo tendido

sobre la hierba.

Tomé el arma
y se la di a mi hermano.
“Ten”, le dije, “el rifle
con el que he matado sin deseo.”

Volví la espalda
y caminé hacia el auto

que había dejado
en el umbral del bosque.



("pájaros lanzallamas")

viernes, 8 de septiembre de 2017

Edna St. Vincent Millay (1892/1950 )

La tarde sobre los farallones



¡Voy a ser la cosa más feliz debajo del sol!
Tocaré a cientos de flores
sin tener que escoger una.
Voy a ver los farallones
y a las nubes absorta en la quietud
mirando cómo el viento
ferozmente aplasta las hierbas
viéndolas más tarde
levantarse nuevamente.
Y cuando las luces del pueblo
comiencen a encenderse
distinguiré cuál de entre ellas
es la luz de mi casa, entonces descenderé
despacio hasta el suelo.


(en muro fb de daniel montoly, trad. suya)

jueves, 7 de septiembre de 2017

John Ashbery (1927/2017 )

Dos escenas



Nos vemos como en realidad nos comportamos:
Desde cada esquina nos llega una singular ofrenda.
Llega el tren con su carga de alegría;
Las chispas que despide iluminan la mesa.
El destino guía al capitán, y eso es destino.
Hacía tiempo que no escuchábamos tantas noticias, ruido tal.
Era un día cálido y placentero.
«Te vemos en tu cabellera,
Aire que reposas en la cresta de los montes.»



Una fina lluvia engrasa la maquinaría del canal.
Este es quizá un día de común honestidad
Sin precedente en la historia de este mundo
Aunque sus vahos carezcan de un sello propio
Y estén tan secos como la miseria.
Indescriptibles unidades giran sobre un anciano
A la sombra azul de unas latas de pintura
Mientras sonrientes cadetes dicen: «En el crepúsculo

Todo tiene su hora, si sabes reconocerla».


("marcelo leites", trad. jeannette l. clariond)

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Gonçalo M. Tavares (1970 )

El error


Yo no cometo ese tipo de errores. Cometo otro tipo de errores.
(No cometer el error en un lado es cometer el error en otro. Porque hay un equilibrio entre las cosas. Hay dos lados que tienen cosas.)
Si no has fallado busca dónde no has fallado, porque no existe el no fallar; sólo existe la mirada al sitio donde no se falla.

Mira, entonces, a otro sitio. A tu espalda.


("pájaros lanzallamas", trad. antonio sáenz delgado)

martes, 5 de septiembre de 2017

Enrique Molina (1910/1997 )

Mientras corren los grandes días


Arde en las cosas un terror antiguo, un profundo y secreto soplo,
un ácido orgulloso y sombrío que llena las piedras de grandes agujeros,
y torna crueles las húmedas manzanas, los árboles que el sol consagró;
las lluvias entretejidas a los largos cabellos con salvajes perfumes
y su blanda y ondeante música;
los ropajes y los vanos objetos; la tierna madera dolorosa en los tensos violines
y honrada y sumisa en la paciente mesa, en el infausto ataúd,
a cuyo alrededor los ángeles impasibles y justos se reúnen a recoger su parte de muerte;
las frutas de yeso y la íntima lámpara donde el atardecer se condensa,
y los vestidos caen como un seco follaje a los pies de la mujer desnudándose,
abriéndose en quietos círculos en torno a sus tobillos como un espeso estanque
sobre el que la noche flamea y se ahonda, recogiendo ese cuerpo melodioso,
arrastrando las sombras tras los cristales y los sueños tras los semblantes dormidos;
en tanto, junto a la tibia habitación, el desolado viento plañe bajo las hojas de la hiedra.
¡Oh Tiempo! ¡Oh, enredadera pálida! ¡Oh, sagrada fatiga de vivir...!
Oh, estéril lumbre que en mi carne luchas! Tus puras hebras trepan por mis huesos,
envolviendo mis vértebras tu espuma de suave ondular.
Y así, a través de los rostros apacibles, del invariable giro del Verano,
a través de los muebles inmóviles y mansos, de las canciones de alegre esplendor,
todo habla al absorto e indefenso testigo, a las postreras sombras trepadoras,
de su incierta partida, de las manos transformándose en la gramilla estival.
Entonces mi corazón lleno de idolatría se despierta temblando,
como el que sueña que la sombra entra en él y su adorable carne se licúa
a un son lento y dulzón, poblado de flotantes animales y neblinas,
y pasa la yema de sus dedos por sus cejas, comprueba de nuevo
sus labios y mira una vez más sus desiertas rodillas,
acariciando en torno sus riquezas, sin penetrar su secreto,
mientras corren los grandes días sobre la tierra inmutable.



("el placard")

lunes, 4 de septiembre de 2017

Robert Hass (1941 )

Un cuento en torno al cuerpo



El joven compositor, huésped aquel verano en una colonia de artistas, la había estado observando toda una semana. Era japonesa, pintora, de unos sesenta años, y creyó que se había enamorado de ella. Le encantaba su trabajo, y su trabajo era la manera en que movía el cuerpo, usaba las manos, se le quedaba viendo a él directamente cuando ofrecía divertidas y consideradas respuestas a sus preguntas.  Una noche, de regreso del concierto, al llegar a su puerta, ella volteó a verlo y dijo: “Creo que te gustaría poseerme. A mí me gustaría también, pero he de decirte que me han hecho una doble mastectomía” y, al ver su perplejidad, “he perdido mis dos pechos”. El esplendor que él había llevado en el vientre y en la cavidad del pecho –como la música– se marchitó muy rápidamente, e hizo un esfuerzo para mirarla a los ojos cuando dijo: “Lo siento. No me creo capaz”. Regresó caminando a su propia cabaña entre los pinos, y en la mañana halló un pequeño tazón azul en el porche, junto a su puerta. Parecía lleno de pétalos de rosa, pero se dio cuenta al levantarlo que los pétalos de rosa sólo estaban encima; el resto del tazón –seguramente ella había barrido los rincones de su estudio– estaba lleno de abejas muertas.


("pájaros lanzallamas", trad. pura lópez colomé)

domingo, 3 de septiembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Pensé...


Pensé leer los restos del café, pero te vi en el fondo negro; y tuve miedo de ti y de mí.

+++

Los miércoles me encomiendo a san Juan de la Cruz para escribir poemas de pelo.


(muro fb del autor)

sábado, 2 de septiembre de 2017

Miyó Vestrini (1938/1991 )

Los paredones de primavera



No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
ni a oler la espiga
ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay arroyos cristalinos
ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
y planicies oscuras.

De gritos y gemidos.
De sequedad en los ojos y la garganta.
De martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo.

Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
y escuchará con pena el pájaro que canta,

la risa de los soldados
los escuadrones de la muerte
los paredones en primavera.

Tendrá la memoria que no tuvimos
                              y creerá en la violencia

                             de los que no creen en nada.


("pájaros lanzallamas")

viernes, 1 de septiembre de 2017

Luis Alberto de Cuenca (1950 )

Cómo te defendías de mí



Cómo te defiendes de mí.
Cómo resistes,
desde la torre de la ausencia,
agitando el pañuelo para siempre,
sin forma ni color,
humo tan sólo,
aérea y rígida en tu nube,
diciendo adiós al mundo y a mis brazos,
muerta y levísima.
Cómo te defiendes de mí.
Cómo, al fin, me derrotas
y me sepultas, también a mí,
en la tumba sin flores del olvido,
donde mis huesos no conozcan
la senda de tu cobardía.


("rua das pretas")

jueves, 31 de agosto de 2017

Arturo Corcuera (1935/2017 )

Fábula del caballo saliendo del Arca


                                                           a José Carlos Ramos



Piel de serpiente el arco iris anuncia el fin del diluvio.

Encalla el Arca en el Monte de Ararat.

Caen del cielo aerolitos de oro en forma de huevos.

El primero en salir al abrirse el portal es el caballo,

un caballo blanco, sin sombra, sin bridas. Corre ciego,

sin fatigarse, sin poderse detener. Monte abajo,

desciende, en desenfreno, perseguido por el espanto.

En su Carrera, echa espuma, sangran sus cascos, se le

salen los ojos… El eco devuelve el trote que va sin

destino, de risco en risco, por la montaña

solitaria…


("vallejo y co.)

miércoles, 30 de agosto de 2017

Billy Collins (1941 )

 Sin aliento



A algunos les gusta la montaña, a algunos la playa,

dice a cámara Jean-Paul Belmondo

en la escena inicial.


A algunos les gusta dormir bocarriba,

a algunos bocabajo,

pienso en mi cama:


algunos se acomodan como víctimas de homicidio

y yacen de espaldas la noche entera,

algunos flotan con el rostro hundido en el agua oscura.


Y están aquellos que como yo

prefieren dormir de lado,

las rodillas contra el pecho,


la cabeza apoyada en la curva de un brazo

y un suave puño rozando la barbilla,

justo el modo como quiero que me entierren:


hecho un ovillo en el ataúd,

vistiendo una fresca pijama de algodón,

una almohada bajo mi cráneo pesado.


Al cabo de una vida de alerta

y vigilancia nerviosa

estaré más que listo para dormir,


así que olviden el traje negro,

la absurda corbata

y las manos flojas y pálidas sobre el pecho.


Bájenme a mi letargo,

enroscado sobre mí mismo

como el feto más antiguo del mundo,


y mientras las vacas ven por encima del muro

del cementerio déjenme reposar aquí,

en mi pequeño dormitorio de tierra,


con las pestañas cubiertas de hielo

y las raíces de los árboles cada vez más cerca,

sin ningún sueño que vuelva a perturbarme.


("confabulario", versión mauricio montiel figueiras)

martes, 29 de agosto de 2017

Zbigniew Herbert (1924/1998 )

La gallina


La gallina es el mejor ejemplo de las consecuencias de una estrecha convivencia con los humanos. Perdió totalmente su ligereza de ave y su donaire. Su cola es un pegote plantado sobre un prominente trasero como un sombrerazo de mal gusto. Sus escasos momentos de arrobo, cuando se pone sobre una pata y sus membranosos párpados sellan sus ojos redondos, son de una repugnancia estremecedora. Añádase esa parodia de canto, entrecortados gritos de súplica sobre algo indescriptiblemente cómico: un redondeado, blanco, manchado huevo.


     La gallina me recuerda a ciertos poetas.


("pájaros lanzallamas", trad. xaverio ballester)

lunes, 28 de agosto de 2017

Donizete Galvao (1955/2014 )

El pozo


1

El pozo no es un hoyo con agua a cielo abierto,

sino cristal líquido, clavado en el lodo gris.



Cada día el pozo es uno y se transforma en otro:

a costa de tanto uso, cada mañana más nuevo.



Siempre otro es el baile de los círculos hasta el borde,

que poca piedra basta para infinitos movimientos.



La primera agua del pozo no sirve para el cántaro,

pues siempre tiene cisco, insectos o una capa de herrumbre.



Sin embargo, el fondo del pozo tiene bellezas de parto:

la mina lanza brotes de agua e insufla arena fina.



Si por la noche llueve, el pozo se enturbia como quien muere.

No amanece espejo y sí hoyo con agua sucia.



2

Beber agua del pozo, directamente, sin jarra, exige maña,

pues el cuenco de la mano no basta para quien tiene sed.



Un modo elegante de hacerle reverencia al pozo

es tirar el sombrero y sumergirlo, ahora transformado en vaso.



El sudor puede dar gusto a sal al agua dulce del sombrero,

pero lo que refresca la garganta, también la cabeza enfría.



Otro modo, es cuando hay cerca hojas de ñame.

El agua se desliza en el verde con su película de plata.



Y las gotas, en la cuerda floja, como acuáticas bailarinas,

bailan tan puras, que la gente siente pena de beberlas.



Otro modo más, es como se lanza el papa de cuerpo entero:

la boca besa el agua y, desde el fondo, otro ojo nos divisa.



Mientras engulle el agua, las costillas rozan el suelo.


No se sabe si el latir es de ella, tierra, o de él, corazón.


("vallejo y co., trad. joan navarro)

domingo, 27 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )

 Cuando vuelva



Cuando vuelva a Ítaca
no esperes flores,
no imagines chocolates
en mi alforja,
no supongas plumas
silenciosas en tus labios,
ni perfumes rozando
mi boca.
Imagina que vuelvo
no con piedras en la maleta,
ni con rastros de mi paso
por otros puertos,
pero traeré hojas secas
en cuadernos.

+++

Aquí



Aquí nunca hubo playa
si hubo olas fueron de piedra
si volaron alados eran de viento;
pero mares mares, nunca

Aquí caía la noche sin darnos
cuenta, se veía a oscuras
y no nos extrañaba;
todo era así, uniforme

Armonioso el sol, armonioso
el día, oscuro el cristal
con que se veía la lluvia,
todo, todo opaco.

Cuando el viento apagaba
velas, teas, quinqués,
nadie echaba de menos
las sombras proyectadas

en paredes de murciélagos,
los llantos de niños recortados,
los pasos del sueño;
no había planes 



(en muro fb del autor)

sábado, 26 de agosto de 2017

Ballerina Vargas Tinajero (1976 )

A veces de noche


Acaricio mi cabeza despacio
Como si esta mano no fuese mía
Y no sé quién es
Quién aparece pero
Su presencia me trae
El verano escondido en tu regazo
Un susurro de escamas de sal
El imposible descanso


("revista el humo")

viernes, 25 de agosto de 2017

Antonio Orihuela (1965 )

Me tomas de la mano...




Me tomas de la mano
y a mitad de un cigarro
me dices que la herida de la operación de hernia estrangulada
no termina de cerrar por falta de plaquetas en los glóbulos rojos,
que se te ha disparado el azúcar
y la tensión va a su puta bola
dispuesta a joderte el corazón en cualquier momento,
y además está lo del hígado, los pies, los pulmones...
y aun así
brilla en tus ojos
la extraña luz de los rebeldes.

Me dices que aquí no te va quedando nadie,
que tal vez te bajes al sur, con tus hijos,
definitivamente.

Me dices que España es una caverna
habitada por cuarenta millones de cadáveres.

Me dices que estás paseando por Picadilly
debajo de una gabardina
y llevas un ómnibus rojo en el bolsillo para tus hijos.

Me dices que en medio de la escasez y de las sombras
has decido casarte con una comunista
por la Iglesia.

Me dices que es domingo
y hombres sonrientes,
con un mundo nuevo en los corazones,
se agitan dentro de monos azules
y marchan hacia el Alcázar.

Me dices que estás jugando con metralla
en el último agujero de obús
en el Parque del Oeste
en el frente de Madrid.

Me dices que eres un niño,
pero yo
solo veo
a un hombre
que se está muriendo.


("rua das pretas")

jueves, 24 de agosto de 2017

Vicente Gallego (1963 )

 Octubre, 16



Despierto. Pesa el sol sobre mi rostro
y la arena ha tomado mi forma levemente.
Incorporo un momento la cabeza
y el cielo es todo mi horizonte,
un cielo de ningún color sino de cielo,
de cielo que yo veo en una vela,
la vela diminuta que recorta
y fija el universo en su contraste.
Y luego el mar,
el mar bajo la vela, ese mar que es inmenso
pues llega hasta mi vientre y no concluye.
Entre el cielo y el agua me detengo un instante,
y después me acomodo hasta quedar
sentado por completo.
El mar entonces me abandona, se retira,
y la arena se moja, avanza, se seca y se calienta
confluyendo en un punto y acercándose a mí,
pero un cangrejo cruza en ese instante
y mis ojos se van con el cangrejo,
y el cielo se hace rojo en su coraza,
y el mar se pierde y nada pesa.
Y al fijar la mirada atrapo el universo,
completo y detenido en su pasar efímero
a lomos de un cangrejo que lo arrastra,
sin saberlo, un segundo.

Y pienso que en las grandes creaciones
vida y arte no alientan en lo extenso,
sino en ese detalle que despierta
nuestro asombro.
El crustáceo se oculta
y nos apaga el mundo.

+++

Rogatorio

Por la esfera y la cruz
de perfección divinas,
por la idea de un alma
que nos salve en la muerte,
por el alma sin vida del que sufre
el silencio de Dios ante la saña
incomprensible y fría de sus dioses,
por esta soledad
planetaria y devota del amor,
por la arcana razón del sinsentido,
por el sueño de aquél
que en su vuelo encontró
el ciego pedernal de la vigilia;
porque no lo sabré, porque no me sabrá,
por lo que sí sabemos:
por la oscura ceniza
de la rosa de luz que pudo ser,
por el será y el fue
que son el nunca,
por el instante eterno de sentir
esta amarga piedad que es la alegría.


("poesi.as" + "life vest under your seat")

miércoles, 23 de agosto de 2017

Glauce Baldovin (1928/1995 )

Poema



Sus movimientos me incitan
me vuelven a la vida.
Tiemblo.
Palpito.
Y me urge ser mujer
amar sobre la hierba   los paredones     el asfalto
los puentes que unen a la muerte con la vida.


("emma gunst")

martes, 22 de agosto de 2017

Federico Díaz-Granados (1974 )

Hospedaje de paso



Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuándo salen, cuándo entran,
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.
Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.


("el poeta ocasional")

lunes, 21 de agosto de 2017

Vladimir Holan (1905/1980 )

Un día por la mañana



Un día por la mañana, al abrir la puerta,
encontraste en el umbral los zapatos de baile.
Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida
y volviste a sentir alegría después de tantos años,
todas las lágrimas largo tiempo contenidas
ascendieron a tu risa.
Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar
con la tranquilidad de la juventud...
No preguntaste qué hermosa
dejó los zapatos en el umbral.
Nunca lo averiguaste
y, sin embargo, de aquel feliz momento
aún vives con frecuencia...


("revista el humo", s/c al traductor)

domingo, 20 de agosto de 2017

Mario Trejo (1926/2012 )

Labios libres



Al cabo de las tierras y los días
de horarios y partidas y llegadas
y aeropuertos comidos por la niebla
enfermo de países y kilómetros
y rápidos hoteles compartidos

Luego de esperas
prisas
y rostros y paisajes diferentes
y seres encandilados por el olvido
o abiertamente besados por la vida

Después de aquella amada
y esa otra apenas entrevista
mujeres cogidas por mi soledad
y ahogadas por las bellas catástrofes

Luego de la violencia y el deseo
de comenzarlo todo nuevamente
y los errores
y los malentendidos cotidianos
y los hábitos torrenciales del trópico
y noches acariciadas por el alcohol
y tabaco fumado con tanta incertidumbre

Al cabo de un nombre que no me atrevo a decir
y de alguien que yo llamaba Irene
de cierta voz
cierta manera de clavar los ojos
al cabo de mi fe en el entendimiento de los hombres
y en el corazón de ciudades y pueblos
que nunca sabrán de mí

Luego de tanta tentativa de huirme o enfrentarme
y comprender que estoy solo
pero no estoy solo
al cabo de amores corroídos
y límites violados
y de la certidumbre de que toda la vida
no es más que los escombros
de otra que debió haber sido

Al cabo del hachazo irreparable del tiempo
sólo puedo blandir estas palabras
esta obstinación de años y distancias
que se llama poesía


("otra iglesia es imposible")

sábado, 19 de agosto de 2017

Cristian Aliaga (1962 )

Fuegos que la noche apaga



Al que canta mientras
se queman sus criaturas,
porque no lo sabe, porque no
siente el olor;

al que barre con la lengua
la alfombra de los dueños,
porque no puede, porque no
sabe si hay una técnica mejor;

al que se estira sin palabras
a pedir lo que no van a darle,
porque no entiende, porque no
quiere saber que no habrá;

al que enciende los fuegos
que la noche apaga,
porque aprecia la luz, porque no
olvida el calor que extravió.

Para esos escribo, que no
se detendrán a leer.


("rua das pretas")

viernes, 18 de agosto de 2017

Claudia Masin (1972 )

La lluvia



¿Viste cómo llueve? Llovió así toda la noche
y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras,
aunque fuera en el extremo más inalcanzable
de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía
pareciera que el mundo fuera a desprenderse de su eje,
pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina
y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden
que lentamente se transforma en armonía.
Desde niños, vivimos sobreviviendo a catástrofes como ésa,
a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó:
que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan
arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos
y restos de animales, un desperdicio más lo que hasta entonces
ha sido nuestra historia, los objetos
que confirman que somos seres físicos y no un soplo
filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia
que no se detiene jamás para incluirnos. ¿Soñaste alguna vez,
cuando llega la violencia del aguacero,
con que el río se salga de su cauce para siempre y nos empuje,
soñaste con la noche en que el rayo finalmente nos alcance,
descalzos bajo la luz, como esperando saber algo
que sólo el impacto de una fuerza sobre el cuerpo
podría revelarnos? Pero el rayo no cae, no cayó
y al día siguiente todo sigue a salvo en el mismo lugar.
Ese es el mayor desastre que conozco: haber estado al borde,
una noche, de que nos fuera concedida una verdad
extraordinaria, y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismos y no sabemos nada
que no supiéramos ya.


("el poeta ocasional")

jueves, 17 de agosto de 2017

Clara Fernández Moreno (1930 )

Mujer que llora



ella llora con ojos anegados como esos patios
por donde corren las grandes lluvias
o las paredes en que las tormentas resbalan
extendidamente
el ancho de una mano sobre su nivel

sus pestañas son breves aleros
donde el agua se acumula
resbala sobre las mejillas
toma la forma de la cara
cubre cada pliegue
baja sobre los labios
entre los labios y el mentón
hasta llegar al encuentro de garganta y nuca

está impregnada entre las ropas
las frentes de otros apoyadas en las suyas
no la calman
una voz cálida la desata
moja con lágrimas plomizas un pañuelo calado
llora ávidamente
estirando sus pelos
enjuta y apagada
con duelo
con lujuria

es que su llanto empieza en los tobillos
sube por las caderas
trepa
y le toma el pecho
hasta sentirlo fundido en láminas que se esparcen
como olas que poco a poco se acercan y mueren
a nuestros pies en la arena de las playas
y la arena las absorbe
hasta que queda fría y húmeda
se puede caminar
y las pisadas no se pierden

ella sigue llorando
va a caballo
va a pie
en la puerta
abriendo la puerta
por las escaleras
cada piso
el primero y el tercero
el segundo y el quinto
al firmar una carta
al bañarse
contra los pianos
junto a los retratos
tapando la voz de quienes le hablan de amor
con los puños en los ojos
con los zapatos plateados
con el otro vestido
en la enorme luz de la noche abierta
en el bosque entre estatuas
en el piso de las estrellas
llora por un modo de ser
una apostura
por un hombre que la mira entre mármoles con su vestido
griego

está apoyada en un ángulo
sus manos corren su frente
su brazo es un giro
su blusa es de satén
está brillante
tiene el corpiño mojado
está desnuda
está en el suelo
está vestida
no tiene ropa
tiene la camisa celeste
la espalda angosta
la voz quebrada
del que cruza y se va
del que parte y no vuelve


("marcelo leites")

miércoles, 16 de agosto de 2017

Nira Etchenique (1926/2005 )

Aquí me tienes


Aquí me tienes. ¿Recuerdas…? Así te dije.

No tienes que tomarme porque tuya soy desde hace siglos.

Desde el primer hombre y la primera mujer.
Nuestra historia no empieza…
¡Si los años lo saben de hace tanto…!

La escribimos nosotros; sí, nosotros;
otra carne, otra luz, otra distancia,
pero tu alma y la mía siempre fueron.
Tuya soy; desde el aire y la tumba, tuya soy;
desde el soplo primero de la vida
hasta el poderoso misterio de la nada.

No tienes que tomarme;
estoy en ti como puedes estarlo tú en ti mismo;
así estoy, porque existes, simplemente…

Lo nuestro no comienza…
con el primer latido de la tierra
mi piel y mi sueño fueron tuyos,
y heredados a través de los paisajes,
modelados por los siglos,
por las piedras durísimas y tristes de las horas,
aquí están…

Aquí están, piel y sueño de tu piel y sueño;
aquí están, en la arteria vital de tu silencio
y en el canto socavado de tu sangre.

Aquí me tienes.
Tuya soy sin razones y sin gestos;
así, simplemente, porque siempre,

desde siglos y siglos tuya fui…

+++

Sin amor

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras dibujado con tu mano cabal
la mansedumbre de mi cuerpo,
si me hubieras asaltado en silencio,
como el agua,
si hubieras venido a mí como un sonámbulo,
todo pulso, y calor, y piel, y lengua.

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
esta noche
esta noche tan amarga
me sería más fácil caminarla.

Caminarla sin ti que estás mordido
como pan de vagabundo en la ventana,
caminarla sin ti, que te has herido
como pájaro de vientre prolongado.

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras llegado con tu hoy
simple y rotundo como un cero
y nada más, y nada de tu ayer y tu castigo,
y tu culpa y tu viejo carro uncido.

Si me hubieras penetrado sin palabras,
sólo y único, en silencio, acorazado.
Si me hubieras medido con tu carne
con la boca afirmada a la moneda,
 si me hubieras logrado sin hablarme…

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras descendido oscuro
y anónimo y feroz y enmudecido,
qué fácil caminar por esta noche
de ciudad dilatada en bocacalles.

 Qué fácil detenerse en las esquinas
y en las manos que juegan a ser rosas
sobre el límpido cristal de las vidrieras
¡Qué fácil el otoño y el olvido!


("poemas de amor"+ "no me quites paz")

martes, 15 de agosto de 2017

Claudio Magris (1939 )

Marieluise Fleisser


El encuentro con Brecht fue para la escritora una fortuna intelectual y, probablemente, un infortunio existencial. En su relación sentimental con Brecht, de quien la Fleisser sintió la ardiente necesidad de distanciarse, la autora vivió y sufrió esa dominación masculina y esa sujeción femenina denunciadas por su arte, esa obligada mezcla de colaboración y subordinación, cultura y sexualidad, dedicación visceral y visceral rebelión que excluye la igualdad y acepta a priori, incluso protestando con rabia, la fatalidad de la violencia masculina sobre la mujer. Brecht, escribe la Fleisser, consumía a las personas y ella no escapó a ese papel de objeto de consumo.


("El Danubio", anagrama, tr. de joaquín jordá)

lunes, 14 de agosto de 2017

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Escuchar


Que nazca el día y de nuevo venga
a ofrecerme sus migajas:
eso pido a la noche casi extinta
y a la nube enrojecida suspendida del cielo como un globo.
Cuando surge la aurora comienzo a caminar
en dirección a las grandes claridades.
Hasta que anochezca escucharé
el torbellino de las voces que tropiezan en el aire
como crujido de cristales rotos.
¿Soy un mudo entre quienes hablan o quien habla entre los mudos?
Espero a que los hombres callen como calla el mar entre mareas
y se enciendan de nuevo los fuegos terrestres.
¿Soy un extranjero entre la multitud que camina
buscando los autobuses y los trenes jadeantes que avanzan en la niebla
o es esta mi patria, burbujeante e imperfecta?
La noche se abre como cola de pavo real
y yo soy un hijo de la noche y sé escuchar
el silencio que desciende de las estrellas.
El privilegio de estar solo me será devuelto
como única recompensa a mí reservada.
Dormiré, soñaré y aguardaré la aurora
para ir junto a ella al encuentro de los hombres
y escuchar de nuevo el lenguaje del día.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

domingo, 13 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Aguja de arria



Me encontré un instructivo
para escribir un poema;
pero no tengo una aguja
de arria para abrir
páginas de doble raya,
ni un desarmador de cruceta
para comprimir la lengua,
ni un muelle desde donde
apreciar el vapor que va
sin rumbo por las líneas
de papel pautado,
tampoco cinta de aislar
ni Resistol 5000 a la mano.

Opté por último abandonar
el instructivo debajo del colchón.


(fb del autor)

sábado, 12 de agosto de 2017

Leonardo Sanhueza (1974 )

Cómo escribí Pedro Páramo


Nunca me han gustado las playas, salvo una
que me hicieron a la medida, con botones de hueso
y un pingüino muerto al que picar con un palo:
¿Estás muerto? —Oh, sí, y quiero más.
Había un ex lobero, un doble de Melville,
que hablaba de las olas, de su continuidad,
y luego se estrujaba un limón en los ojos
para tenerlos más azules que un domingo
porque quién sabe, porque tal vez, porque a la vuelta
de la esquina. Como el pingüino, exactamente.
Entonces mi madre descorría las cortinas
de un solo golpe, chasquido de metal contra metal,
para anunciar que la cuarentena había terminado:
Nos vamos al mar, enano. Y partíamos, al fin,
a la playa que quiero por sobre todas las cosas.


("pájaros lanzallamas")

viernes, 11 de agosto de 2017

Josep M. Rodríguez (1976 )

Morgue





                                                                       El final es de donde                                                                                           arrancamos.


                                                                                      T.S.ELIOT

 Porque todos los cuerpos

encierran una historia,



quisiste ser forense.



Así aprendiste que la soledad

es la piel fría                                                                                                                                                            de una vieja puta



y que el amor

se hace más duradero dentro de un tatuaje:



los ojos leen aquello que las palabras tocan.

Y el silencio                                                                                                                                                             anuncia la amplitud,



la vastedad de lo que no conoces.



¿Alguna vez pensaste que tu cuerpo

es sólo la envoltura

del gusano de seda de la muerte?



Su crisálida deja tras de sí,

tumbado en la camilla,




un cadáver                                                                                                                                                          abierto.


("círculo de poesía")

jueves, 10 de agosto de 2017

Ángela Figuera Aymerich (1902/1984 )

Cañaveral


Entre las cañas tendida;
sola y perdida en las cañas.  

¿Quién me cerraba los ojos,  
que, solos, se me cerraban?  

¿Quién me sorbía en los labios
zumo de miel sin palabras?    

¿Quién me derribó y me tuvo
sola y perdida en las cañas?

¿Quién me apuñaló con besos
el ave de la garganta?    

¿Quién me estremeció los senos    
con tacto de tierra y ascua?  

¿Qué toro embistió en el ruedo
de mi cintura cerrada?  

¿Quién me esponjó las caderas      
con levadura de ansias?

¿Qué piedra de eternidad
me hincaron en las entrañas?

¿Quién me desató la sangre  
que así se me derramaba?      

...Aquella tarde de Julio,
sola y perdida en las cañas.


("no me quites paz")

miércoles, 9 de agosto de 2017

Sam Shepard (1942/2017 )

Salen de Winnemucca


Salen de Winnemucca a toda prisa
El padre guardándose en los bolsillos los mil dólares
                                                   que ha ganado al póker
El Hijo rogándole que le deje un Dólar de Plata
Sólo para tocar el Águila
El Padre diciéndole al Hijo que diga cara o cruz
mientras el coche ruge lanzado por la Highwey 80

El Hijo diciendo cruz y sale cruz
cuando la moneda cae en medio del mapa de Nevada.


("crónicas de motel", anagrama. trad. enrique murillo)

martes, 8 de agosto de 2017

José María Zonta (1961 )

Uno sale del trabajo


Uno sale del trabajo proporcionalmente feliz,
ojos contaminados
y compra unos vasos
casualmente dos.
Paga impuestos
recibe malas noticias y contra enfermedades.
Uno piensa improperios
para callárselos,
no acaba de entender la íntima relación
entre la juventud y la muerte.
Uno estudia filosofía
porque entiende que la vida es un tranvía,
recibe la lección y no la enciende,
uno es totalmente libre de hacer lo que quiera
dentro de su jaula.
Uno grita, quiere amar,
toma una cerveza,
no recoge el guante que dios le tira.
Envuelve la noche en hojas de soledad
y se aposenta en los bordes de alguna canción.
Uno hace esto y cree que es vivir,
pero se engaña quedamente.
Hasta que una mujer lo mira
lo aplaca, lo prende,
le atraganta la vida en los ojos.
Entonces uno ríe de sí
controla los gastos
ya no envidia a los gatos
y esparce amor.


("rua das pretas"

lunes, 7 de agosto de 2017

José María Cumbreño (1972 )

Identidad


Durante años, la ropa que me he puesto la he heredado de mi hermano mayor.
Mi nombre me lo pusieron por mi abuelo.
El primer coche que conduje era de segunda mano.
La primera mujer que me besó ya había besado a otros.
La casa en la que vivo es de alquiler.
Todo lo que escriba ya lo habrá escrito alguien mucho antes y mucho mejor.
El hermano de mi hija no es hijo mío.

Su padre hace como si no lo fuera y quien no es su padre se esfuerza por aprender a serlo.



Cosas que me sacan de quicio

Que en el supermercado sea yo la única
que se ponga guantes para coger los tomates
y la fruta.
Las espabiladas que intentan colarse.
Que el gilipollas de turno me pregunte si me ha gustado.
Tener que depilarme las axilas.
Ir a ducharme y que no haya agua.
Haberlo organizado todo y que mi jefe
me desbarate los planes en un minuto.
Que algún imbécil me suelte lo de lo nuestro
no puede ser porque eres mucha mujer para
mí y tú te mereces algo mejor.
La regla (cuando viene).
La regla (cuando no viene).
Estar continuamente a dieta y que ni se note.
Los pelos en la bañera.
Los pelos en la cama.
Los pelos.
Seguir viviendo con mis padres.
Que un tío en la discoteca me pregunte la edad que tengo.
La cara que pone cuando se la digo.
Quemarme la lengua con el café.
El pestazo a tabaco en la ropa.
La resaca de los domingos por la mañana.
No acordarme de nada de lo que hice la noche anterior.
La talla de mis pantalones
Que todavía me salgan granos.
Mirarme al espejo y preguntarme para qué coño voy al gimnasio.
Salir siempre en las fotos con los ojos cerrados.
Estas tetazas que tengo.
Que los novios de mis amigas me las miren cuando ellas van al servicio.
Mi nombre.
Los cereales con fibra.
Los cereales bajos en calorías.
Que mi madre me repita cada dos por tres que, como me descuide,
se me va a pasar el arroz.
Saber que encima tiene razón.
Las oposiciones.
Los anuncios de cremas contra la celulitis.
Cumplir años.
Ser incapaz de dejar de echar de menos al cabrón de Miguel.



("revista el humo" y "rua das pretas")


domingo, 6 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )



Pessoa huele lirios


Algún día me sorprenderá la luz
de un implacable atardecer y
no habré -para entonces, aún-
terminado de ordenar mis papeles...
Pero luego, en el adormecer previo
de las dos a las cinco,
me habré propuesto ordenarlos,
de ser posible, en cronológico.
De pie, junto a la ventana más
prójima al cielo, con una taza,
una cuchara y más papeles
en mente, caeré en cuenta
de que ya no tengo cigarros.
Y saldré de mí y pediré
otra moción antes de que la luz
decline su presencia y llegaré
a la esquina a comprar un paquete.

Algún día me sorprenderá
la piedad mortecina de una luz
antes de concluir la búsqueda
de todos, todos mis enmarañados cuadernos,
mis secretos papeles.


("aleph", no. 1, cuaderno cultural del museo biblioteca pape, monclova, coahuila, méxico, 1984)

sábado, 5 de agosto de 2017

Silvina López Medin (1976 )

De noche


Se bañó mientras todos dormían
se puso un camisón a oscuras
miró los ojos cerrados del otro una vez más
pisó suavemente las tablas del suelo y no crujieron
abrió la heladera
tomó agua bajo esa única luz
se quedó quieta, atenta a los sonidos: la casa, los suyos
respiraban. Abrió la ventana: en alguna parte había música
no distinguía dónde era la fiesta
unos volvían, otros iban
hacia ahí:
no siguió el ritmo de esa música no sacó el cuerpo por la ventana para ver más no abrió con desesperación una botella no dejó caer un bretel no se pintó la boca al rojo vivo no besó el vidrio no besó no se frotó los labios para no dejar marca no cerró los ojos para perderse no quiso llegar a esa fiesta en el centro de esa fiesta no hay nadie nadie, se dijo.
No cerró la ventana,
caminó hacia su habitación
ciega, guiada por el roce de las cosas
así volvía a la casa de sus padres cuando era tarde y el miedo
era algo preciso: ser descubierta.
Tocó el borde de la cama, se dejó caer
en esa otra oscuridad
esperó.


(muro fb de la autora)

viernes, 4 de agosto de 2017

Sam Shepard (1942/2017 )

Si todavía...


Si todavía rondaras por aquí
Te cogería
Te sacudiría por las rodillas
Te soplaría aire caliente en ambas orejas

Tú, que podías escribir como una Pantera
Todo lo que se te metiera en las venas
Qué clase de verde sangre
Te arrastró a tu destino

Si todavía rondaras por aquí
Te desgarraría hasta meterme en tu miedo
Te lo arrancaría
Para que colgara como un pellejo
Como jirones de miedo

Te daría la vuelta
Te pondría de cara al viento
Doblaría tu espalda sobre mi rodilla
Masticaría tu nuca
Hasta que abrieras tu boca a esta vida


("crónicas de motel", anagrama, trad. enrique murillo)

jueves, 3 de agosto de 2017

Sharon Olds (1942 )

La extracción



Cambia de hora en hora.
Pierde destrezas, viejos talentos.
Con las rodillas flexionadas, el cuerpo
color de hojalata y el cabello grasoso,
como de ungüento ritual, mi padre avanza
de hora en hora, de cabeza,
hacia la muerte. Siento cada centímetro suyo
acercándose a ella a través de mí,
como avanzaron mis hijos,
atravesando mi cuerpo sin prisa.
Como un dios percibo ríos
que tiran con firmeza a través mío.
Es la tierra abriéndose paso,
el universo entero arrastrándose dentro de mí,
pasando por mi cuerpo como un pañuelo por un aro:
como si mi padre pudiera vivir y morir
a salvo dentro de mí.


(muro fb de luis armenta malpica, trad. mori ponsowy)

miércoles, 2 de agosto de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )


El teléfono


Sueño que me despierto
porque oigo el teléfono.

Sueño la seguridad
de que me llama un muerto.

Sueño que estiro la mano
para alcanzar el teléfono.

Pero ese teléfono,
distinto al que era,
se ha vuelto pesado,
como si agarrara a algo,
como si se clavara en algo,
como si sus raíces se enredaran con algo.
Tendría que arrancarlo
junto con toda la Tierra.

Sueño mi forcejeo
inútil.

Sueño con el silencio
porque ya no suena.

Sueño que me duermo
y me despierto de nuevo.


Una niñita tira del mantel


Desde hace más de un año se está en este mundo,
y en este mundo no todo se ha examinado
y puesto bajo control.

Ahora a prueba están las cosas
que no pueden moverse solas.

Hay que ayudarlas en eso,
correrlas, empujarlas,
cogerlas de un lugar y trasladarlas.

No todas quieren, por ejemplo el armario,
la cómoda, la inflexible pared, la mesa.

Pero ya el mantel sobre la testaruda mesa
-si se lo agarra bien de las orillas-
muestra disposición al viaje.

Y sobre el mantel los vasos, los platitos,
una jarrita con leche, cucharitas y un tazón
hasta tiemblan de ganas.

Muy interesante,
qué movimiento elegirán
cuando se agiten en el borde:
¿recorrido por el techo?
¿vuelo alrededor de la lámpara?,
¿salto a la ventana y de ahí al árbol?

El señor Newton no tiene aún nada que ver con eso.
Que mire desde el cielo y agite los brazos.

Esta prueba tiene que hacerse.
Y se hará.




("szymoborska poesía", trad. abel murcia y gerardo beltrán)

martes, 1 de agosto de 2017

José Luis García Martín (1950 )

Remedio para melancólicos


             
                              All you have to do is take your clothes off
                                                                            Frank O´Hara

Cuando me veas deprimido, ansioso, malhumorado,
todo lo que tienes que hacer es quitarte la ropa,
y entonces brilla el sol y se revela el secreto:
que somos carne y respiramos y estamos
cerca el uno del otro.
Tu desnudez me vuelve invulnerable.
La lógica podrida, el corazón
borroso, gangrenadas tardes se curan
con la simetría perfecta de tus brazos y piernas.
Extendidos forman un círculo eterno, sendas
hacia una playa sola, la rúbrica de un Dios.
Todo lo que no eres tú, todo lo que no soy yo
deja de tener importancia: el dolor,
el sin sentimiento, el asco, son nimiedades
que nada tienen que ver con la vida.
Cuando me veas agonizante, quítate la ropa.

Aunque estuviera muerto resucitaría.


("poetas poemas")

lunes, 31 de julio de 2017

Charles Simic (1938 )

Primavera


Esto es lo que vi - nieve sucia en el suelo,
tres mirlos acicalándose,
y mi vecina saliendo en camisón
a colgar la ropa de su marido en la soga.

El viento de la mañana dificultaba el tendido.
Le alzaba tanto el camisón,
que tuvo que parar

y cubrirse, mientras reía a carcajadas.


("griselda garcía", trad. federico barea y maría negroni)

domingo, 30 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )


La prisionera

1.

Cuando despertó vio cerrada la bóveda. Con paciencia, esperará a que un pie o mano la abra y empiece a correr el agua a su cama, primero será fría, tibia, templada. Así cada mañana verá si es ella o él quien inicia sus abluciones. La tapa de la coladera le impide salir corriendo a la cocina.
2.
Cuando la bóveda queda franca, sale. Brinca la pantaleta mojada, el calcetín abandonado, sube al lavabo, pasa por encima del dentífrico abierto, olfatea la tapa y la cresta de pasta blanca o azul. Baja del mueble y va a la cocina; ahí recoge los restos de comida abandonados en los platos, las sartenes, los cubiertos. Actividades todas que realiza con los antenas desplegadas; alertas por si aparece el animal que la hostiga.
3.
Cuando pasan días sin que se corra la bóveda, recorre túneles hasta hallar otra puerta de salida. Hay otra bóveda que siempre halla franca. En su camino encuentra sondas para lavativas, jeringas, agujas desechables, paquetes de algodón esterilizado y bolsas para agua caliente; un tapete, chanclas, botes de astringosol y paquetes de prodolina y ketorolaco, etc. La primera vez que salió, simultáneamente alguien entró al mismo lugar. Estuvo a punto de morir aplastada por una suela de goma y dos gatos que entraron detrás del amo.
4.
Este espacio lo considera el último recurso para hallar comida. Además del olor a medicinas a veces percibe un olor a Baygón o algo parecido a compuestos químicos del campo -fungicidas y herbicidas-; es un sitio que prefiere evitar. Durante su última incursión encontró larvas, moscas y gusanos al ir en busca de comida a la cocina. Ya no estaban los gatos pintos que, de sólo verlos, le provocaban un rechazo enorme. Se fue por donde entró sin mirar atrás.

                                                                                                                                                                                Dogville, julio 2017

[Inédito]

sábado, 29 de julio de 2017

Aldo Luis Novelli (1957 )

Amigos

                                                   a todos aquellos que alguna vez
                                                     me golpearon el pecho


Juan y José nacieron en distintas ciudades.

vivieron cuarenta años sin conocerse.

una tarde cualquiera José
con el corazón inmóvil
cayó en medio del gentío.

la gente miraba al tipo tirado
y lograba esquivarlo.

Juan se detuvo
y se agachó a golpearle el pecho.

cuatro horas estuvo en eso
entre las sombras de una calle desolada
hasta que el tipo abrió los ojos:
- no sabía bien como se hacía esto...- dijo Juan.
- bueno, tuviste tiempo de aprender- balbuceó José.

desde ese día nunca más se vieron.
nunca se olvidaron.


("al pial de la palabra")

viernes, 28 de julio de 2017

Karmelo C. Iribarren (1959 )

Ingenuo


Creí que, como el mar
una noche de verano, tu sonrisa
me invitaba a sumergirme
(únicamente
a mí)
en tus aguas
profundas.

Pero salió la luna
y vi la playa llena
de exhaustos nadadores.


("apología de la luz")

jueves, 27 de julio de 2017

Beatriz Vallejos (1922/2007 )

Quise bordar


Quise bordar
una corola
la corola fue pájaro.

Quise bordar mi corazón
y regresó el pájaro

a llevarse las hebras.


("griselda garcía")

miércoles, 26 de julio de 2017

Claudio Magris (1939 )

La cabaña


Esas posadas son acogedores lugares de tertulia y copas, pero en los rincones un poco oscuros de la Stube  o en los dormitorios de techo inclinado el autor busca también algo diferente y antitético, la cabaña de la bruja en el bosque, descubierta en los libros de la infancia, con la cual ya nadie podrá encontrarse jamás. Es como si, al contrario de Tristam Shandy que temía no llegar a encontrarse nunca, él quisiera perderse y ofrecerse a sí mismo indicaciones desorientadoras.


("danubio", anagrama, 2009, trad. joaquín jordá)

martes, 25 de julio de 2017

Niní Bernardello (1940 )

Alguien en el correo...



Alguien en el correo
me decía: hay una carta
de Bellessi para vos.
Vi el sobre, era de papel
aéreo y de formato pequeño.
La aleta izquierda estaba despegada
y pude ver la supuesta carta
como un bulto
de papeles muy doblados
enrollados y colocados
hacia el lado abierto.
Pensé en la contradicción
entre el peso de la carta
y la levedad del sobre.
¿Por qué habías elegido
un sobre aéreo
que no soportó la carga
y abrió los bordes?
Debían lacrarlo, me dijeron,
antes de entregármelo.
Pero yo robé la carta
y ansiosamente
saqué el envoltorio
de papeles. No era
papel, era género.
Muy doblado, blanco
y ribeteado por una
puntilla delicadísima.
No lo desplegué.
Vi, en el doblez
unos elementos redondos.
Sin comprender me dije:
no me escribió nada,
me envió semillas
sólo semillas.


("griselda garcía")

lunes, 24 de julio de 2017

Mia Couto (1955 )

Primera palabra


Aproxima tu corazón
e inclina tu sangre
para que yo recoja
tus inaccesibles frutos
para que pruebe de tu agua
y repose en tu frente
Descubre tu rostro
sobre la tierra sin vestigio
prepara tu vientre
para la anunciada visita
hasta que en los labios se humedezca
la primera palabra de tu cuerpo.


("índigo horizonte, trad. nuria p. serrano)

domingo, 23 de julio de 2017

Margaret Atwood (1939 )

Canción de sirena



Esta es esa canción que todos
desean aprender: la canción
que es irresistible:

la canción que fuerza a los hombres
a saltar por la borda en escuadrones
aunque puedan ver cráneos en la arena

la canción que nadie conoce
porque cualquiera que la haya oído
está muerto, y los demás no pueden recordarla.
¿Puedo contarte un secreto, 
y si lo hago, podrías sacarme 
de este traje de pájaro?
No disfruto de estar aquí,
encuclillada en esta isla
viéndome pintoresca y mítica,
con estas dos maniacas emplumadas,
no disfruto cantar
este trío, fatal y valioso.

Te diré el secreto a ti, 
a ti, solamente a ti.
Acércate. Esta canción

es un grito de ayuda: ¡Ayúdame!
Sólo tú, solamente tú puedes, 
tú eres el único,

finalmente. Por desgracia
es una canción aburrida,
pero funciona todas las veces.


("periódico de poesía", no. 100, trad. daniela birt)

sábado, 22 de julio de 2017

Isobel Dixon (1969 )

En el Que no hay Tipo de Cambio Justo



El rublo cae, el yen se agita, y el bath tailandés
es un barco agujereado. El débil rand sudafricano
de nuevo por los suelos. Amor, pediré prestado
para fortalecer nuestro mañana,
aunque la tasa de alquiler de mi corazón ya esté hipotecada hasta el tope
y la devaluación sea inevitable. Aún así,
ahora es mejor que antes – de regreso en el que viejos tiempos regresan cuándo


("periódico de poesía", no. 100, trad. de emma julieta barreiro)

viernes, 21 de julio de 2017

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Deshacerme


Extiendo hacia mi pasado
vanos tentáculos de sueño
para capturar objetos, papeles
que quizás no existen más;
sin embargo,
como un remordimiento,
sé que mis riquezas
simbólicas todavía están allá,
en aquella casa hoy cerrada,
jaula de un loco y de una vieja:
mis retratos de entonces,
el sellito con mi nombre,
y yo, yo por todas partes,
en los espejos, sobre las paredes.
Vamos, debo ir a desmantelar
ese templo de mí mismo,
saquear, regalar
a los museos mis muebles
más insólitos y tirar lo demás,
exorcizar ese lugar
destinado a mi culto,
morir sin dejar
huellas vergonzosas u otras,
deshacerme de todo, irme
así como he venido.


("periódico de poesía", no. 100, trad. de jeremías bourbotte)

jueves, 20 de julio de 2017

Juan Carlos Bautista (1964 )

Caín y Abel



                        casi no hacía ruidos,          
pero desaforadamente                      
           su bestia comía de mi culo.          

Un hombre silencioso en tiempos de guerra.          
Y me abrí delicadamente                                
como un jacinto a la pisada del buey.          
manos que fueron pañuelos para su frente,          
mi espalda como un pan          
y ojos que supieron cerrarse a tiempo.
dije este hombre es mi hermano
y lo quiero
porque somos igual de pobres
y estamos igual de hambrientos.

Trepado en mí

Este hambriento –dije– es mi hermano.
Le di agua de mi boca,

Trepado en mí,

—Habla de un incesto—contestó Él
cuando terminé la lectura.

—Sí —respondí con cierta resignación.



Rezo coral por la tamalera asesina


Señor: perdónala Tú,
perdona a la mujer que hizo tamales al marido.
A la mujer que no lloró
y, antes bien, se dobló de placer
al hundir los dedos en la masa
y la manteca.

Perdónala:
era sólo una golosa
y en todo caso, una arrebatada,
una delirante.

¿Quiénes somos nosotros para juzgar su locura
cuando los tamales estaban buenísimos?

Perdónala:
no es poca cosa lograr delicia
de una carne embrutecida y vil.

No la juzgues a ella,
juzga su obra: la mezcla perfecta
de la carne del cerdo con la salsa dulce y picante del morita.

¡Perdónala! ¡Perdónala!

Retén su gesto de Verónica
cuando los periodistas llegaron
y le pidieron, para la foto,
que blandiera el cuchillo como una trágica.

¡Temblaba, Señor, temblaba
porque los olores la transían aún,
y ella iba abriéndose a las intuiciones de su lengua.


("poetas del grado cero")

martes, 18 de julio de 2017

Ángel González (1925/2008 )








Leo poemas



Leo poemas al azar,
leo casi sin pensar en lo que leo.
Cuando me encuentro un verso triste,
siento en el alma como una caricia.
No es que me alivie la tristeza ajena;

es que me siento menos solo.


Algunas tardes


Una tristeza insólita
me invade algunas tardes.
La de hoy es una de ellas.

En el sombrío cuarto de estar
triste,
permanezco a la espera
de que la luna certifique la defunción del día.

Este es por fin el cuarto
menguante de una luna llena
de macilenta luz
que me confirma lo que yo esperaba:
el día
que tanto me dolía ya se ha muerto.

Y la noche es el sueño: al fin, la nada.


("escomberoides")

lunes, 17 de julio de 2017

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Es un lugar al sur


Es un lugar al sur, un lugar donde
la cal
amotinada desafía la mirada.
Donde viviste. Donde a veces en sueños

aún vives. El nombre preñado de agua
rezuma en tu boca.
Por caminos de cabras descendías
a la playa, el mar batía

aquellas rocas, estas sílabas.
Los ojos se perdían ahogados
en el fulgor
del último o del primer día.
Era la perfección.


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

domingo, 16 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Cenicienta


tampoco hoy vino Cenicienta,
no te asomes a la cocina
donde pastan cucarachas
y ratones;
Cenicienta lleva un mes
ausente, lejos de casa,
lejos de la ciudad,
por favor no abras la recámara;
no te espantes si las sábanas,
colchas y cojines se han cubierto
de pelos, escamas o grietas;
Cenicienta no llama, no escribe,
no responde a mis guiños
rojos de emergencia, a mis
por favor, regresa;
Cenicienta se desvanece en
cada esquina, en cualquier
quicio, con cualquier vaquero
que le tira un lazo;
vuelve a casa, te mejoraré
el salario, las noches de asueto,
las madrugadas frías;
pero vuelve.


[Inédito]

sábado, 15 de julio de 2017

Sujana Bhatt (1956 )

Orfeo, te digo...



Orfeo, te digo que no estoy en el infierno,
este lugar se llama Maine.
Durante el invierno el viento helado me quema el rostro,
y yo sudo, hundiéndome en la nieve al caminar.
Pero ahora es primavera:
el ruido de la nieve al derretirse,
el gotear del agua en los aleros, anegando los azafranes y las arisemas.
El viento lanza piñas por mi camino.
Orfeo quiero quedarme aquí
con los suaves guijarro,
quiero quedarme aquí, en la orilla del océano
he encontrado a alguien nuevo

-no un dios, sino un hombre tranquilo que escucha.


(muro fb de susana bautista cruz, s/c traductor)

viernes, 14 de julio de 2017

Maria do Rosário Pedreira (1959 )

Dime tu nombre ahora que perdí



Dime tu nombre ahora que perdí
casi todo, un nombre puede ser el principio
de algo. Escríbelo en mi mano.

Como tus dedos – como el polvo se
inscribe, desazonado, en los caminos y los
lobos manchan el manto de la nieve con las
señales de su hambre. Susúrramelo al oído.

Como si trasladaras las palabras de un libro
hacia otros adentros - así conquista el viento
el tímpano de las cuevas y entra la calidez del verano
en la casa fría. Y, antes de partir, pósalo

en mis labios lentamente. Es un poema
azucarado que se derrite en la boca y arde
como la primera menta de la infancia.

Nadie olvida un cuerpo que tuvo
entre sus brazos un segundo – un nombre sí.


("índigo horizonte", versión nuria p. serrano)

jueves, 13 de julio de 2017

Alda Merini (1931/2009 )

Ambrosio, ningún carmen es tan devoto de Dios



Ambrosio, ningún carmen es tan devoto de Dios
como el carmen de la lujuria
que dora a los viejos como a panes ardientes
que los hace exultar y los hace creer en Dios.
Y dentro de sus ojos que han visto
el placer
y el absurdo riesgo de la muerte
saben que el Paraíso está hecho
de solitarias fronteras
y temen el infierno de la vida.


("noctambulario", s/c al traductor)

miércoles, 12 de julio de 2017

Jim Harrison (1937/2016 )

Es domingo


Es domingo
por la noche, verdaderamente soy
dichoso de tener todo
este vodka para mí solo
como regalo de Stolichnaya.
Y libros. Y una radio
tocando música “Country”
en vivo, directamente de Nashville.
Tengo cuatro cachorritos
en la habitación. La casa ronca.
Me duelen los dientes, es hora
de freírme un huevo.


Ladrando

La luna se levanta.

La luna desciende.

Esto es para informarte

que no morí joven.

La edad me sobrepasó

pero me emparejé.

La primavera ha empezado aquí, y cada día

trae nuevos pájaros desde México.

Ayer recibí una llamada desde el mundo

exterior pero dije no en el acto.

Yo era un perro con una cadena corta

y ahora ya no hay cadena.


(muro fb de daniel montoly y traducción de él mismo + "revista mandrágora", trad. fernando vérkell)

martes, 11 de julio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

Casa



durante la noche
la casa gime se agita y el frío arrecia
en el interior frío del ojo de tu sombra sentada
en la mecedora aparentemente vacía

esperas desvelado y sin sueño
que la temperatura de la casa se funda
con la temperatura incierta del mundo
después
escribes exactamente esto: el horror de los días
se secó entre los dientes y, ronco,
plegado hacia el interior de tu propio pensamiento
herido,
atraviesas las sílabas diáfanas del poema

te levantas tarde
aturdido
para extinguir la luz avivada
junto a la memoria de la casa –respiras hondo
para que el hielo se funda y ahogue
la vulgar noche del mundo

te miras en el espejo
te atribuyes un nombre un cuerpo un gesto
duermes
con el árbol de saliva de las islas –con un viento
que arrastra consigo esta lluvia de fósforo y
estos presagios de huesos tranquilos


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

lunes, 10 de julio de 2017

Jesús López Pacheco (1930/1997 )

A Noma y Wes Flint


Canadá, página de nieve. Empiezo
lentamente a escribir en ti los pasos
de la segunda parte de mi vida.
Casi temo mancharte la blancura
con huellas del dolor que me he traído.
Para escribir en nieve versos nuevos
yo quisiera ser blanco. Pero tengo
el color de la vida que he vivido.


("rua das pretas")

domingo, 9 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )





 Poesía lejos del mundo

                                     

1.
Viví el año 1968 en la periferia de México, acaso sin conciencia de clase y egresado, los primeros años de vida escolar, de una escuela confesional en que aprendí las tablas de la Ley sin poseer, tampoco, el significado de muchos dogmas y como se aprende, a esa edad, las tablas de multiplicación o el himno equis. De memoria y mecánicamente. Acaso empecé a expresarme por escrito sin saber que aquello era verso o prosa o nada. Cierto es que en mi escuela (secundaria) hubo "huelga" por lo que nos decían había sucedido en Tlatelolco pero yo no leía periódicos sino que veía tele, pero Jacobo (Zabludovsky) y el diario "Excélsior" contaban las cosas de otro modo, como de otro modo me habían contado la infancia de quienes nos dieron patria, libros de texto gratuito, desayunos escolares y elegías a este y aquel episodio de nuestro pasado. Todo contrapuesto al Génesis, al Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal y a la costilla de Adán. En un principio fui educado para "confesarme" de rodillas, frente a un hombre vestido de negro, desconocido para mí, y yo delante de él en el confesionario. Hasta que fui cambiado de escuela.

2.
Puedo decir que mis primeros pasos fueron marcados por una condición nómada: de niño me llevaron de la cuna a casa de los abuelos; luego de muerto mi padre, de mi lugar de origen a otra ciudad -como quien dice del campo a las luces de neón-; para avanzar en mis estudios, viajaba de un lugar a otro, igual para ver cine, para consultar libros y bibliotecas, para cumplir con las tareas escolares en grupo y para estudios y repasos de apuntes previo a los exámenes de fin de curso. Varias veces hube de pasar la noche fuera de casa a petición de algún compañero de escuela. Creo que primero viví mis primeros episodios sexuales que mis primerizos balbuceos literarios, aunque la inquietud homoerótica la había empezado a experimentar a una edad temprana. Sería en Torreón cuando viví la primera experiencia de que alguien me bajara los cortos (bóxer) más allá de las corvas.

3.
Dentro de ese nomadismo que me marcó, un día llegué a estudiar y trabajar a la ciudad de México (1973) y donde ya tenía amigos en dos talleres de creación literaria (UNAM) y fuera del ámbito estudiantil,. Uno de ellos, Carlos Eduardo Turón (1935-1992), amigo a su vez de Efraín Huerta, José Revueltas y Abigael Bohórquez -escritores todos-, me abrió camino con otros poetas, curiosamente todos ellos alejados de círculos oficiales. Por todo lo hasta aquí evocado, niego que yo sea un heredero directo de las "libertades sociales conseguidas" en la década de 1960 pues una primera distinción literaria obtenida mientras cursaba la Preparatoria en Durango fue gracias al jurado de un premio de poesía, jurado encabezado por José Joaquín Blanco y quien me abrió las puertas para mi única colaboración publicada en la capital, en el suplemento "México en la cultura", de la revista "Siempre!".

4.
No niego haber sido amigo cercano de los cabecillas del Infrarrealismo, sólo que a diferencia de ellos -hijos de familia-, yo vivía en ese entonces de mi trabajo y me costeaba los estudios, por lo cual no podía amanecerme en la farra y pulular de un café a otro, de un recital a otro ni organizando boicots a Juan Pérez o Juan de las Cuerdas. En este sentido fui independiente de los independientes y, como tal, me identificaba con los "raros" como el poeta Darío Galicia, con el pintor Enrique Guzmán, con el dramaturgo Manuel Herrera, muertos antes o después del fallecimiento de Mario Santiago Papasquiaro y Roberto Bolaño, también amigos entrañables. Cuando busqué una beca del Centro Mexicano de Escritores no la conseguí, hasta que un día recibí un recado de Fernando Curiel (UNAM) para impartir un taller de lírica en Casa del Lago.

5.
Con estas palabras espero haber desmentido a Sergio Téllez-Pon quien me hizo el "favor" de incluirme en su cuaderno La síntesis rara de un siglo loco, poesía homoerótica en México, edición Fondo Editorial Tierra Adentro, primera edición 2017. Ensayo endeble y superficial en que no se incluyó la poesía de Carlos Eduardo Turón, autor de La libertad tiene otro nombre (1979) y de las novelas "Sobre esta piedra" (1981) y "Las cenizas de Roma" (inédita). "Estudioso" que cita incompleto el nombre del cantante Mario Eduardo Rivas como integrante de la comitiva gay que asistió a la primera manifestación en la ciudad de México (1979) y donde, además, se ignoró al vate Dionicio Morales. Tampoco cita el año del fallecimiento de Francisco X. Alarcón en los EEUU.


[Inédito]

sábado, 8 de julio de 2017

Hans Magnus Enzensberger (1929 )

Nuevos motivos por los que los poetas mienten



Porque el instante
en que la palabra feliz
se pronuncia
no es nunca el instante de la felicidad.
Porque los labios del sediento
no hablan de sed.
Porque por boca de la clase obrera
nunca oiréis la palabra clase obrera.
Porque el desesperado
no tiene ganas de decir
"estoy desesperado".
Porque orgasmo y Orgasmo
son incompatibles.
Porque el moribundo, en lugar de decir,
"me estoy muriendo"
no emite más que un ruido sordo
que nos resulta incomprensible.
Porque los vivos
son los que rompen el tímpano de los muertos
con sus terribles noticias.
Porque las palabras acuden siempre demasiado tarde
o demasiado pronto.
Porque de hecho es otro,
siempre otro,
el que habla,
y porque aquel de quien se habla
calla.



("cómo cantaba mayo", traducción de heberto padilla)

viernes, 7 de julio de 2017

Darío Jaramillo (1947 )

Canto a mi cama


Mi cama es la cama de todos los días.
Aprendí hace mucho las sombras que se ven desde mi cama,
a tientas llego fácil en mi cama al volumen de la música,
al suiche de la lámpara, a mis gafas,
mi cama me acoge cada noche, se abre en la forma de cada  músculo mío,
mi cama tiene la prueba de que no existo sino en sueños
y mi peso que se tiende en ella como si flotara
respira para que bailen los dioses de la noche,
fantasmas varios y alucinaciones de la insomne duermevela,
cada noche jardín distinto o variado infierno,
estremecimientos que ni yo conozco y que mi cama conoce,
desgarraduras y éxtasis que mi cama sabe.
Cama que me conoces solitario, quieto, difunto casi,
cuánto te agradezco que me entrenes
para que la muerte así me llegue,
sobre ti,
y te queden mis sueños,
mi única sustancia.


("no me quites paz")

jueves, 6 de julio de 2017

Pável Grushkó (1931 )

Juramento


Siendo un liberto de la muerte,
al menos algo voy a hacer
en esta casa de la vida
antes que nuevamente
caiga en la esclavitud
de tierra dura,
antes que nuevamente
vuelva yo a ser el viento-gladiador
que a su hermano-aguacero
ha de embestir.


("tiempo personal", ed. factor, méxico 1989, versión eliseo diego)

miércoles, 5 de julio de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Ya ves qué tontería...


Ya ves qué tontería, 
me gusta escribir tu nombre, 
llenar papeles con tu nombre, 
llenar el aire con tu nombre; 
decir a los niños tu nombre 
escribir a mi padre muerto 
y contarle que te llamas así. 
Me creo que siempre que lo digo me oyes. 
Me creo que da buena suerte: 
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.


("rua das pretas")

martes, 4 de julio de 2017

Nuno Júdice (1949 )

Creación


Cansado, el escultor regresa al trabajo,
y ve erguirse de la piedra la figura que soñó. Un cuerpo
joven, al que dio la desnudez del sol; y un sexo ambiguo,
escondido tras un velo que dudó en rasgar como
si no quisiese determinar si las formas del busto
pertenecían a hombre o mujer. Pero el conjunto
tenía un movimiento que obedecía al soplo del deseo
y él mismo deseaba que el andrógino se revelase
en aquel rostro al que no infundió la expresión
final, pues aún buscaba el modelo. Y, en ese momento,
supo que nunca terminaría la estatua para
que ni él mismo supiese en qué dirección
iba su voluntad, y se entregase al vacío
de aquellos labios, a la indecisión de los párpados, a unos senos
apenas esbozados, como si tuviese ante sí
un espejo, y el espejo devolviese a su espíritu
la duda sobre sí mismo.


Dedicatoria



Para ti, de cuerpo abierto como la taza del
horizonte, donde se derrama el vino fresco
de la madrugada, es el poema que los dioses
olvidaron en una antigua encrucijada. Te leo
con la voz del viento cada una de sus
palabras; y ellas se sueltan del verso, como insectos
luminosos, robando a tus ojos un
escenario de claros y colinas.

En el suelo, donde la toalla del amor se extiende,
nacieron las flores inextinguibles de la mañana. Cuento
sus pétalos en un ejercicio de lenta
matemática, dando color a cada número; y
tus dedos se tiñen de su fulgor,
robando a la tierra los verdes que la primavera
declina, y al cielo los tonos de azul con que
el verano llenó tu sombra.

Sacrifico al rigor de la imagen el perfil
que la transparencia sueña; y saboreo el agua
fresca del riachuelo que corre en tus labios,
cuando me hablas, y todas las aves se juntan
en tu regazo de nube. Después, cae lenta la túnica
de la tarde; y un resto de melancolía envuelve
el gesto que hace madurar el deseo,
como un fruto, cuando los cuerpos caen.

Tú, cuyas manos se liberan del espejo,
diseñando la línea que el sueño atraviesa.



("índigo horizonte", traducción nuria p. serrano)