sábado, 22 de julio de 2017

Isobel Dixon (1969 )

En el Que no hay Tipo de Cambio Justo



El rublo cae, el yen se agita, y el bath tailandés
es un barco agujereado. El débil rand sudafricano
de nuevo por los suelos. Amor, pediré prestado
para fortalecer nuestro mañana,
aunque la tasa de alquiler de mi corazón ya esté hipotecada hasta el tope
y la devaluación sea inevitable. Aún así,
ahora es mejor que antes – de regreso en el que viejos tiempos regresan cuándo


("periódico de poesía", no. 100, trad. de emma julieta barreiro)

viernes, 21 de julio de 2017

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Deshacerme


Extiendo hacia mi pasado
vanos tentáculos de sueño
para capturar objetos, papeles
que quizás no existen más;
sin embargo,
como un remordimiento,
sé que mis riquezas
simbólicas todavía están allá,
en aquella casa hoy cerrada,
jaula de un loco y de una vieja:
mis retratos de entonces,
el sellito con mi nombre,
y yo, yo por todas partes,
en los espejos, sobre las paredes.
Vamos, debo ir a desmantelar
ese templo de mí mismo,
saquear, regalar
a los museos mis muebles
más insólitos y tirar lo demás,
exorcizar ese lugar
destinado a mi culto,
morir sin dejar
huellas vergonzosas u otras,
deshacerme de todo, irme
así como he venido.


("periódico de poesía", no. 100, trad. de jeremías bourbotte)

jueves, 20 de julio de 2017

Juan Carlos Bautista (1964 )

Caín y Abel



                        casi no hacía ruidos,          
pero desaforadamente                      
           su bestia comía de mi culo.          

Un hombre silencioso en tiempos de guerra.          
Y me abrí delicadamente                                
como un jacinto a la pisada del buey.          
manos que fueron pañuelos para su frente,          
mi espalda como un pan          
y ojos que supieron cerrarse a tiempo.
dije este hombre es mi hermano
y lo quiero
porque somos igual de pobres
y estamos igual de hambrientos.

Trepado en mí

Este hambriento –dije– es mi hermano.
Le di agua de mi boca,

Trepado en mí,

—Habla de un incesto—contestó Él
cuando terminé la lectura.

—Sí —respondí con cierta resignación.



Rezo coral por la tamalera asesina


Señor: perdónala Tú,
perdona a la mujer que hizo tamales al marido.
A la mujer que no lloró
y, antes bien, se dobló de placer
al hundir los dedos en la masa
y la manteca.

Perdónala:
era sólo una golosa
y en todo caso, una arrebatada,
una delirante.

¿Quiénes somos nosotros para juzgar su locura
cuando los tamales estaban buenísimos?

Perdónala:
no es poca cosa lograr delicia
de una carne embrutecida y vil.

No la juzgues a ella,
juzga su obra: la mezcla perfecta
de la carne del cerdo con la salsa dulce y picante del morita.

¡Perdónala! ¡Perdónala!

Retén su gesto de Verónica
cuando los periodistas llegaron
y le pidieron, para la foto,
que blandiera el cuchillo como una trágica.

¡Temblaba, Señor, temblaba
porque los olores la transían aún,
y ella iba abriéndose a las intuiciones de su lengua.


("poetas del grado cero")

martes, 18 de julio de 2017

Ángel González (1925/2008 )








Leo poemas



Leo poemas al azar,
leo casi sin pensar en lo que leo.
Cuando me encuentro un verso triste,
siento en el alma como una caricia.
No es que me alivie la tristeza ajena;

es que me siento menos solo.


Algunas tardes


Una tristeza insólita
me invade algunas tardes.
La de hoy es una de ellas.

En el sombrío cuarto de estar
triste,
permanezco a la espera
de que la luna certifique la defunción del día.

Este es por fin el cuarto
menguante de una luna llena
de macilenta luz
que me confirma lo que yo esperaba:
el día
que tanto me dolía ya se ha muerto.

Y la noche es el sueño: al fin, la nada.


("escomberoides")

lunes, 17 de julio de 2017

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Es un lugar al sur


Es un lugar al sur, un lugar donde
la cal
amotinada desafía la mirada.
Donde viviste. Donde a veces en sueños

aún vives. El nombre preñado de agua
rezuma en tu boca.
Por caminos de cabras descendías
a la playa, el mar batía

aquellas rocas, estas sílabas.
Los ojos se perdían ahogados
en el fulgor
del último o del primer día.
Era la perfección.


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

domingo, 16 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Cenicienta


tampoco hoy vino Cenicienta,
no te asomes a la cocina
donde pastan cucarachas
y ratones;
Cenicienta lleva un mes
ausente, lejos de casa,
lejos de la ciudad,
por favor no abras la recámara;
no te espantes si las sábanas,
colchas y cojines se han cubierto
de pelos, escamas o grietas;
Cenicienta no llama, no escribe,
no responde a mis guiños
rojos de emergencia, a mis
por favor, regresa;
Cenicienta se desvanece en
cada esquina, en cualquier
quicio, con cualquier vaquero
que le tira un lazo;
vuelve a casa, te mejoraré
el salario, las noches de asueto,
las madrugadas frías;
pero vuelve.


[Inédito]

sábado, 15 de julio de 2017

Sujana Bhatt (1956 )

Orfeo, te digo...



Orfeo, te digo que no estoy en el infierno,
este lugar se llama Maine.
Durante el invierno el viento helado me quema el rostro,
y yo sudo, hundiéndome en la nieve al caminar.
Pero ahora es primavera:
el ruido de la nieve al derretirse,
el gotear del agua en los aleros, anegando los azafranes y las arisemas.
El viento lanza piñas por mi camino.
Orfeo quiero quedarme aquí
con los suaves guijarro,
quiero quedarme aquí, en la orilla del océano
he encontrado a alguien nuevo

-no un dios, sino un hombre tranquilo que escucha.


(muro fb de susana bautista cruz, s/c traductor)

viernes, 14 de julio de 2017

Maria do Rosário Pedreira (1959 )

Dime tu nombre ahora que perdí



Dime tu nombre ahora que perdí
casi todo, un nombre puede ser el principio
de algo. Escríbelo en mi mano.

Como tus dedos – como el polvo se
inscribe, desazonado, en los caminos y los
lobos manchan el manto de la nieve con las
señales de su hambre. Susúrramelo al oído.

Como si trasladaras las palabras de un libro
hacia otros adentros - así conquista el viento
el tímpano de las cuevas y entra la calidez del verano
en la casa fría. Y, antes de partir, pósalo

en mis labios lentamente. Es un poema
azucarado que se derrite en la boca y arde
como la primera menta de la infancia.

Nadie olvida un cuerpo que tuvo
entre sus brazos un segundo – un nombre sí.


("índigo horizonte", versión nuria p. serrano)

jueves, 13 de julio de 2017

Alda Merini (1931/2009 )

Ambrosio, ningún carmen es tan devoto de Dios



Ambrosio, ningún carmen es tan devoto de Dios
como el carmen de la lujuria
que dora a los viejos como a panes ardientes
que los hace exultar y los hace creer en Dios.
Y dentro de sus ojos que han visto
el placer
y el absurdo riesgo de la muerte
saben que el Paraíso está hecho
de solitarias fronteras
y temen el infierno de la vida.


("noctambulario", s/c al traductor)

miércoles, 12 de julio de 2017

Jim Harrison (1937/2016 )

Es domingo


Es domingo
por la noche, verdaderamente soy
dichoso de tener todo
este vodka para mí solo
como regalo de Stolichnaya.
Y libros. Y una radio
tocando música “Country”
en vivo, directamente de Nashville.
Tengo cuatro cachorritos
en la habitación. La casa ronca.
Me duelen los dientes, es hora
de freírme un huevo.


Ladrando

La luna se levanta.

La luna desciende.

Esto es para informarte

que no morí joven.

La edad me sobrepasó

pero me emparejé.

La primavera ha empezado aquí, y cada día

trae nuevos pájaros desde México.

Ayer recibí una llamada desde el mundo

exterior pero dije no en el acto.

Yo era un perro con una cadena corta

y ahora ya no hay cadena.


(muro fb de daniel montoly y traducción de él mismo + "revista mandrágora", trad. fernando vérkell)

martes, 11 de julio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

Casa



durante la noche
la casa gime se agita y el frío arrecia
en el interior frío del ojo de tu sombra sentada
en la mecedora aparentemente vacía

esperas desvelado y sin sueño
que la temperatura de la casa se funda
con la temperatura incierta del mundo
después
escribes exactamente esto: el horror de los días
se secó entre los dientes y, ronco,
plegado hacia el interior de tu propio pensamiento
herido,
atraviesas las sílabas diáfanas del poema

te levantas tarde
aturdido
para extinguir la luz avivada
junto a la memoria de la casa –respiras hondo
para que el hielo se funda y ahogue
la vulgar noche del mundo

te miras en el espejo
te atribuyes un nombre un cuerpo un gesto
duermes
con el árbol de saliva de las islas –con un viento
que arrastra consigo esta lluvia de fósforo y
estos presagios de huesos tranquilos


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

lunes, 10 de julio de 2017

Jesús López Pacheco (1930/1997 )

A Noma y Wes Flint


Canadá, página de nieve. Empiezo
lentamente a escribir en ti los pasos
de la segunda parte de mi vida.
Casi temo mancharte la blancura
con huellas del dolor que me he traído.
Para escribir en nieve versos nuevos
yo quisiera ser blanco. Pero tengo
el color de la vida que he vivido.


("rua das pretas")

domingo, 9 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )





 Poesía lejos del mundo

                                     

1.
Viví el año 1968 en la periferia de México, acaso sin conciencia de clase y egresado, los primeros años de vida escolar, de una escuela confesional en que aprendí las tablas de la Ley sin poseer, tampoco, el significado de muchos dogmas y como se aprende, a esa edad, las tablas de multiplicación o el himno equis. De memoria y mecánicamente. Acaso empecé a expresarme por escrito sin saber que aquello era verso o prosa o nada. Cierto es que en mi escuela (secundaria) hubo "huelga" por lo que nos decían había sucedido en Tlatelolco pero yo no leía periódicos sino que veía tele, pero Jacobo (Zabludovsky) y el diario "Excélsior" contaban las cosas de otro modo, como de otro modo me habían contado la infancia de quienes nos dieron patria, libros de texto gratuito, desayunos escolares y elegías a este y aquel episodio de nuestro pasado. Todo contrapuesto al Génesis, al Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal y a la costilla de Adán. En un principio fui educado para "confesarme" de rodillas, frente a un hombre vestido de negro, desconocido para mí, y yo delante de él en el confesionario. Hasta que fui cambiado de escuela.

2.
Puedo decir que mis primeros pasos fueron marcados por una condición nómada: de niño me llevaron de la cuna a casa de los abuelos; luego de muerto mi padre, de mi lugar de origen a otra ciudad -como quien dice del campo a las luces de neón-; para avanzar en mis estudios, viajaba de un lugar a otro, igual para ver cine, para consultar libros y bibliotecas, para cumplir con las tareas escolares en grupo y para estudios y repasos de apuntes previo a los exámenes de fin de curso. Varias veces hube de pasar la noche fuera de casa a petición de algún compañero de escuela. Creo que primero viví mis primeros episodios sexuales que mis primerizos balbuceos literarios, aunque la inquietud homoerótica la había empezado a experimentar a una edad temprana. Sería en Torreón cuando viví la primera experiencia de que alguien me bajara los cortos (bóxer) más allá de las corvas.

3.
Dentro de ese nomadismo que me marcó, un día llegué a estudiar y trabajar a la ciudad de México (1973) y donde ya tenía amigos en dos talleres de creación literaria (UNAM) y fuera del ámbito estudiantil,. Uno de ellos, Carlos Eduardo Turón (1935-1992), amigo a su vez de Efraín Huerta, José Revueltas y Abigael Bohórquez -escritores todos-, me abrió camino con otros poetas, curiosamente todos ellos alejados de círculos oficiales. Por todo lo hasta aquí evocado, niego que yo sea un heredero directo de las "libertades sociales conseguidas" en la década de 1960 pues una primera distinción literaria obtenida mientras cursaba la Preparatoria en Durango fue gracias al jurado de un premio de poesía, jurado encabezado por José Joaquín Blanco y quien me abrió las puertas para mi única colaboración publicada en la capital, en el suplemento "México en la cultura", de la revista "Siempre!".

4.
No niego haber sido amigo cercano de los cabecillas del Infrarrealismo, sólo que a diferencia de ellos -hijos de familia-, yo vivía en ese entonces de mi trabajo y me costeaba los estudios, por lo cual no podía amanecerme en la farra y pulular de un café a otro, de un recital a otro ni organizando boicots a Juan Pérez o Juan de las Cuerdas. En este sentido fui independiente de los independientes y, como tal, me identificaba con los "raros" como el poeta Darío Galicia, con el pintor Enrique Guzmán, con el dramaturgo Manuel Herrera, muertos antes o después del fallecimiento de Mario Santiago Papasquiaro y Roberto Bolaño, también amigos entrañables. Cuando busqué una beca del Centro Mexicano de Escritores no la conseguí, hasta que un día recibí un recado de Fernando Curiel (UNAM) para impartir un taller de lírica en Casa del Lago.

5.
Con estas palabras espero haber desmentido a Sergio Téllez-Pon quien me hizo el "favor" de incluirme en su cuaderno La síntesis rara de un siglo loco, poesía homoerótica en México, edición Fondo Editorial Tierra Adentro, primera edición 2017. Ensayo endeble y superficial en que no se incluyó la poesía de Carlos Eduardo Turón, autor de La libertad tiene otro nombre (1979) y de las novelas "Sobre esta piedra" (1981) y "Las cenizas de Roma" (inédita). "Estudioso" que cita incompleto el nombre del cantante Mario Eduardo Rivas como integrante de la comitiva gay que asistió a la primera manifestación en la ciudad de México (1979) y donde, además, se ignoró al vate Dionicio Morales. Tampoco cita el año del fallecimiento de Francisco X. Alarcón en los EEUU.


[Inédito]

sábado, 8 de julio de 2017

Hans Magnus Enzensberger (1929 )

Nuevos motivos por los que los poetas mienten



Porque el instante
en que la palabra feliz
se pronuncia
no es nunca el instante de la felicidad.
Porque los labios del sediento
no hablan de sed.
Porque por boca de la clase obrera
nunca oiréis la palabra clase obrera.
Porque el desesperado
no tiene ganas de decir
"estoy desesperado".
Porque orgasmo y Orgasmo
son incompatibles.
Porque el moribundo, en lugar de decir,
"me estoy muriendo"
no emite más que un ruido sordo
que nos resulta incomprensible.
Porque los vivos
son los que rompen el tímpano de los muertos
con sus terribles noticias.
Porque las palabras acuden siempre demasiado tarde
o demasiado pronto.
Porque de hecho es otro,
siempre otro,
el que habla,
y porque aquel de quien se habla
calla.



("cómo cantaba mayo", traducción de heberto padilla)

viernes, 7 de julio de 2017

Darío Jaramillo (1947 )

Canto a mi cama


Mi cama es la cama de todos los días.
Aprendí hace mucho las sombras que se ven desde mi cama,
a tientas llego fácil en mi cama al volumen de la música,
al suiche de la lámpara, a mis gafas,
mi cama me acoge cada noche, se abre en la forma de cada  músculo mío,
mi cama tiene la prueba de que no existo sino en sueños
y mi peso que se tiende en ella como si flotara
respira para que bailen los dioses de la noche,
fantasmas varios y alucinaciones de la insomne duermevela,
cada noche jardín distinto o variado infierno,
estremecimientos que ni yo conozco y que mi cama conoce,
desgarraduras y éxtasis que mi cama sabe.
Cama que me conoces solitario, quieto, difunto casi,
cuánto te agradezco que me entrenes
para que la muerte así me llegue,
sobre ti,
y te queden mis sueños,
mi única sustancia.


("no me quites paz")

jueves, 6 de julio de 2017

Pável Grushkó (1931 )

Juramento


Siendo un liberto de la muerte,
al menos algo voy a hacer
en esta casa de la vida
antes que nuevamente
caiga en la esclavitud
de tierra dura,
antes que nuevamente
vuelva yo a ser el viento-gladiador
que a su hermano-aguacero
ha de embestir.


("tiempo personal", ed. factor, méxico 1989, versión eliseo diego)

miércoles, 5 de julio de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Ya ves qué tontería...


Ya ves qué tontería, 
me gusta escribir tu nombre, 
llenar papeles con tu nombre, 
llenar el aire con tu nombre; 
decir a los niños tu nombre 
escribir a mi padre muerto 
y contarle que te llamas así. 
Me creo que siempre que lo digo me oyes. 
Me creo que da buena suerte: 
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.


("rua das pretas")

martes, 4 de julio de 2017

Nuno Júdice (1949 )

Creación


Cansado, el escultor regresa al trabajo,
y ve erguirse de la piedra la figura que soñó. Un cuerpo
joven, al que dio la desnudez del sol; y un sexo ambiguo,
escondido tras un velo que dudó en rasgar como
si no quisiese determinar si las formas del busto
pertenecían a hombre o mujer. Pero el conjunto
tenía un movimiento que obedecía al soplo del deseo
y él mismo deseaba que el andrógino se revelase
en aquel rostro al que no infundió la expresión
final, pues aún buscaba el modelo. Y, en ese momento,
supo que nunca terminaría la estatua para
que ni él mismo supiese en qué dirección
iba su voluntad, y se entregase al vacío
de aquellos labios, a la indecisión de los párpados, a unos senos
apenas esbozados, como si tuviese ante sí
un espejo, y el espejo devolviese a su espíritu
la duda sobre sí mismo.


Dedicatoria



Para ti, de cuerpo abierto como la taza del
horizonte, donde se derrama el vino fresco
de la madrugada, es el poema que los dioses
olvidaron en una antigua encrucijada. Te leo
con la voz del viento cada una de sus
palabras; y ellas se sueltan del verso, como insectos
luminosos, robando a tus ojos un
escenario de claros y colinas.

En el suelo, donde la toalla del amor se extiende,
nacieron las flores inextinguibles de la mañana. Cuento
sus pétalos en un ejercicio de lenta
matemática, dando color a cada número; y
tus dedos se tiñen de su fulgor,
robando a la tierra los verdes que la primavera
declina, y al cielo los tonos de azul con que
el verano llenó tu sombra.

Sacrifico al rigor de la imagen el perfil
que la transparencia sueña; y saboreo el agua
fresca del riachuelo que corre en tus labios,
cuando me hablas, y todas las aves se juntan
en tu regazo de nube. Después, cae lenta la túnica
de la tarde; y un resto de melancolía envuelve
el gesto que hace madurar el deseo,
como un fruto, cuando los cuerpos caen.

Tú, cuyas manos se liberan del espejo,
diseñando la línea que el sueño atraviesa.



("índigo horizonte", traducción nuria p. serrano)

lunes, 3 de julio de 2017

Carlos Drummond de Andrade (1902/1987 )


Papá Noel al revés 



Papá Noel entró por la puerta del fondo
(en Brasil las chimeneas no son practicables)
entró cauteloso que ni marido después de la juerga.
A tientas en la oscuridad pulsó el interruptor
y la electricidad golpeó las cosas resignadas,
cosas que seguían cosas en el misterio de la Navidad.
Papá Noel exploró la cocina con ojos astutos,
encontró un queso y se lo comió.

Después sacó del bolsillo un cigarro que no quiso encender.
Tuvo miedo tal vez de prender fuego a la barba postiza
(en Brasil todos los papanoeles tienen la cara afeitada)
y avanzó por el pasillo blanco de luz de luna.
Aquel cuarto es el de los niños.
Papá entró convencido.

Los niños dormían soñando con otras navidades mucho más hermosas
pero sus zapatos estaban llenos de juguetes
soldados mujeres elefantes barcos
y un presidente de república de celuloide.

Papá Noel se agachó y recogió todo aquello
en el interminable pañuelo de yerbas rojo.
Cerró el fardo e hizo un nudo, pero lo apretó tanto
que allí dentro mujeres elefantes soldados presidente peleaban por causa de la aglomeración.

Los pequeños seguían durmiendo.
A lo lejos un gallo comunicó el nacimiento de Cristo.
Papá Noel volvió silenciosamente a la cocina,
apagó la luz, salió por la puerta del fondo.
En el huerto, la luz de luna de Navidad bendecía las legumbres.


("rima interna", versión martín lópez-vega)

domingo, 2 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Me dijeron...


Me dijeron de niño No juegues
volibol porque te haces joto;
no te juntes con las niñas
porque serás marica;
no juegues a los trastecitos
ni a las muñecas porque
No eres niña;
ve a misa y te hincas
con los niños, No con niñas;
si juegas a los Encantados
hazlo con ellos; te traes
tus soldaditos, esconde
las muñecas, no te escarbes
los oídos ni las narices,
sécate con la toalla azul;
la playera de Minnie No
es tuya, quítatela; No
hables con desconocidos,
No aceptes dulces ni refrescos,
no toques ese cable, ni te quedes
bobeando al equipo ése;
Cállate la boca, cabrón.

                                             
[Inédito]


Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Misterio


¿por qué estoy vivo
y el vaso lleno de agua
y la puerta cerrada
y el cielo igual que ayer
y los pájaros dorados
y mi lengua mojada
y mis libros en orden?


¿por qué estoy muerto
y el vaso igual que ayer
y la puerta dorada
y el cielo lleno de agua
y los pájaros en orden
y mi lengua cerrada
y mis libros mojados?


Poesía



En mi mesa muerta, candelabros
De oro, platos vacíos, poesía
De mis dientes en ruina, poesía
De la fruta rosada y el vaso
De nadie en la alfombra. Poesía
De mi hermana difunta, amarilla,
Pintada y vacía en su silla;
Poesía del gato sin vida, el reloj
Y el ladrón en el polvo. Poesía
Del viento y la luna que pasa,
Del árbol frondoso o desnudo
Que un fósforo cruza. Poesía
Del polvo en mi mesa de gala,
Orlada de coles, antigua y triste
Cristalería, dedos y tenedores.



("marcelo leites")

sábado, 1 de julio de 2017

Frank Báez (1979 )

Llegó el fin del mundo a mi barrio

8

Perder una pierna
trabajando de operario
en una zona franca
duele menos que cuando
los gringos te donan
una prótesis de plástico
que te pondrás para emborracharte
en los colmados y que apoyarás
con fuerza en la acera al retornar a casa
temeroso de que los perros
puedan morderla y arrancártela.


("llegó el fin del mundo a mi barrio", antología, ed. valparaíso, méxico, 2017)