lunes, 31 de octubre de 2016

Czeslaw Milosz (1911/2004 )

Café


Entre aquellos que se sentaban a la mesa del café,
desde donde en mediodías de invierno
             el escarchado
jardín brillaba en las ventanas,
sólo yo he sobrevivido.
Bien podría si quisiera ir hasta allí
y al tamborilear de mis dedos contra el helado vacío
convocar sombras.
con incredulidad yo toco el frío mármol.
Con incredulidad yo toco mi propia mano.
Ella es, y yo soy, en un devenir eternamente nuevo.
Mientras ellos permanecen encerrados para siempre
en su última palabra, en su última mirada,
como el lejano emperador Valentiniano
o los jefes de los masagetas, de quienes nada sé,
aunque escasamente  ha transcurrido un año, o dos,
o tres.
Aún así puedo cortar árboles en bosques del lejano
norte,
puedo hablar desde un estrado o rodar un filme
usando técnicas de las que ellos jamás oyeron.
Puedo aprender el sabor de frutas de las islas del
                        océano
y ser fotografiado en apropiado traje
desde la segunda mitad del siglo.
Pero ellos siempre son como bustos en levita
y cuellos de holán
en alguna monstruosa enciclopedia.
A veces, cuando la aurora de la tarde
pinta los techos de una pobre calle
y yo contemplo el cielo, veo en las blancas nubes
una mesa bamboleante. El mesero da vueltas
con su bandeja
y ellos me miran y estallan en risas.
Porque si yo no sé lo que es morir a manos
de un hombre,

Ellos lo saben, ellos muy bien lo saben.


("el poeta ocasional", trad. bernardo gómez)

domingo, 30 de octubre de 2016

Uriel Martínez (1950 )






Metro Portales


entre una y otra estación
la mujer de al lado
se maquilla uno y otro
párpado, se mira al espejo,
responde llamada al móvil
"ya voy para allá", dice;
"no, no tengo saldo", aclara;
"o.k.: yo te marco";
no alcanza a peinarse,
no alcanza a pasarse
rubor en chapas, labios,
hoyuelos, barba partida;
no se aplica una gotita
de nada en lóbulos, ni
detrás de orejas, ni axilas;
no le alcanza el depilado
de apuros, preocupaciones,
pendientes, compromisos,
citas no pactadas, ni des-
encuentros, ni reconciliaciones.
Pero llegará a tiempo.


[Inédito]


sábado, 29 de octubre de 2016

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Ceremonia solitaria en compañía de tu cuerpo


Penetro tu cuerpo tu cuerpo

De carne penetro me hundo

Entre tu lengua y tu mirada pura

Primero con mis ojos

Con mi corazón con mis labios

Luego con mi soledad

Con mis huesos con mi glande

Entro y salgo de tu cuerpo

Como si fuera un espejo

Atravieso pelos y quejidos

No sé cuál es tu piel y cuál la mía

Cuál mi esqueleto y cuál el tuyo

Tu sangre brilla en mis arterias

Semejante a un lucero

Mis brazos y tus brazos son los brazos

De una estrella que se multiplica

Y que nos llena de ternura

Somos un animal que se enamora

Mitad ceniza mitad latido

Un puñado de tierra que respira

De incandescentes materias

Que jadean y que gozan

Y que jamás reposan



("círculo de poesía")

viernes, 28 de octubre de 2016

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )


Hay varios muchachos...


Hay varios muchachos a su alrededor
Le brindan frutas y café
Uno de ellos tiene un periódico a colores
"¿Es usted   verdad?" Dice una niña
Mira la foto que tiene una amarga sonrisa
Hay quienes celebran su exilio
Toma el café   Mordisquea un mango
"Sí   soy yo"
Quisiera lanzar un berrido de impotencia
Muy dentro oye estas palabras:
"Pobre débil artista   Pobre artista pobre"
Con esa foto hemos ganado millones en ventas
Con ella te amargamos la vida


("el libro de la locura, libro póstumo 2000", ed, fce, bogotá, 2005)

jueves, 27 de octubre de 2016

César Cañedo (1988 )



María y Magdalena

                               Pero mira cómo beben las vírgenes su río,

                               Pero mira cómo beben el fruto de su estío,

                               Beben y beben y vuelven a beber
                               Las vírgenes entre ellas para sentir placer.
                               Cantar de Pastor-ella.



María abrasa a Magdalena
se reconoce a sí misma
en cada espasmo,
en la perla tupida de floresta,
en el sándalo púrpura del dedo,
en la vestal concupiscencia oculta
de vírgenes ungidas de paráclito.
Vainas sagradas,
envueltas en un manto de estrellas que punzan,
rozan, amasijan, redoblan,
amamantan la tierna y blanda carne.
“Puerta del cielo eres,
Dios te salve, María”,
le dijo Magdalena
al oído, trémula, gimiendo.
“Y tú, consoladora y reina,
mi torre de marfil,
mi casa de oro, Magdalena”,
replicó la otra
entre mares de espuma suya.
Gozosas de concha nácar,
de melodías de salterio,
de ritual de palomas encontradas,
las vírgenes florecen
son lunas ascendentes de mareas
y mieles descendientes se ladean
y despiden un olor castísimo
de jazmines y flores de naranjo.
La Virgen mira al cielo
en éxtasis supremo
y se encuentra con Ése que vigila.
“No temas, María,
que serás Virgen eterna y Santa Altísima,
porque no te ha tocado Varón”.
Para un perfil de Manhunt.net



De hombre a hombre y de un lugar al tuyo,
cauce lascivo de tu áspid sigo
mas si descubro que no vales, ¡huyo!
y el ciclo de la búsqueda persigo.
Penetrar tus abismos, es, amigo,
provocación de este virtual barullo.
De la solaz chaqueta a estar contigo
lo segundo es mejor, ven, yo te instruyo.
Con frenesí tu retaguardia invoco
y entro y voy a donde diga y mande
el antifaz crecido de tu glande.
Mi humanidad entera te coloco
y para no hacerte el cuento grande
dejarás de temer hasta del coco.


("círculo de poesía" y "rostro cuir")

miércoles, 26 de octubre de 2016

Charles Simic (1938 )

¿Y quién es usted,caballero?


Apenas un viejo que arrastra los pies
el muñeco de ventriloquia
de un dios
que no me ha hablado una sola vez.

Soy el de los ojos de cabra
solitaria, pastando
en la elevada pradera de una montaña
mientras cae la larga noche veraniega.


("si le ha fallado la suerte", ed. cal y arena, méx., 2015, trad. rafael vargas)

martes, 25 de octubre de 2016

Juana Bignozzi (1937/2015 )

Soy una mujer sin problemas


Todos lo saben
y entonces buscan compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,

tan apropiados como tema de conversación.


("de sibilas y pitias")

lunes, 24 de octubre de 2016

Jordi Doce (1967 )

Para vivir


La mano escribe para no morir.
O cuenta el mundo en sílabas contadas
para decir: aquí termina el mundo,
fuera impera la noche
y el frío de la noche,
el lento gotear de las estrellas
y su terco silencio impenetrable.
La mano escribe para no morir.
Semeja su hermana, la lengua,
envuelta en un temblor que no comprende,
ajena a la raíz que la redime.
La mano escribe para no morir.
O dice el mundo en sílabas contadas
para decir: aquí termina el mundo,
fuera impera la noche
y el frío de la noche,
quietud de lo que nunca vive o muere

pues nunca tuvo nombre.


("portal de poesía")

domingo, 23 de octubre de 2016

Golgona (1979 )

Me despierto con forma de cubito de hielo


Mi cabeza es una cúpula de cristal

en la que Mourinho decidió introducir

en el último minuto de partido

una trompeta de plástico.

En el descanso, soy llevada en un trineo

por una horda de perros.

Atravesamos Siberia.

Pierdo una sandalia por el camino.

Me quedo sin batería en el móvil.

Y en el momento preciso en que consigo,

por fin, sujetar las riendas

y encontrar un horóscopo

en el bolsillo del pijama,

deciden tocar la campanita y me quedo

minutos de un tirón intentando entender

cómo funciona la mierda del intercomunicador.

Paso el punto álgido del día agarrada a los botones

sin saber, al final, qué querían:


leer el contador del gas o la pista de la semana.


("el cultural", tr. martín lópez-vega)

sábado, 22 de octubre de 2016

Alejandro Zambra (1975 )

Propiedad de la espera


Trata de sentir el suelo
Sus pies se hunden en la arena seca
Busca sus pies
Detiene el movimiento de sus manos
Ha encontrado sus pies pero no los mira
Todo es igual a como era antes
Necesito explicar que es así,
que todo es igual a un momento anterior,
doloroso.
Supongo que hay mar ante sus ojos
y que ella mira el mar

como mira el centro de un espejo difícil.


("revista facultad humanidades, santiago")

viernes, 21 de octubre de 2016

Tetsuo Nakagami (1939 )

Un día ofrecido como regalo


Como dejé el equipo de pesca en casa,
regresé por el camino del rio
y los pantalones se llenaron de cadillos.
Luego, en una hondonada donde había remolinos
escuché murmullos de insectos y discursos de pájaros.
Un par de ojos se sobrecogieron
ante el color violeta de las flores de arrurruz
y el plata de las espigas.
Cuando me puse en marcha,
voló una comadreja de mis pies,
y atravesó el vado un faisán.
No es cierto:
voló un faisán de mis pies
y atravesó el vado una comadreja.
Vi a lo lejos unos niños que lanzaban
y recogían
sucesivamente
los señuelos del estanque.
En el cielo planea despacio un milano,
y me quedé viéndolo hasta cuando
me dolió el cuello.
Pronto un hombre gritaría
al encontrar un nido de ruiseñor

entre las cañas.


("el poeta ocasional" y "arquitrave", s/c al trad.)

jueves, 20 de octubre de 2016

Joaquín Romero Murube (1904/1969 )

A mi amigo muerto



He subido las calles de Granada
para buscar tu voz y tu gemido
y en fría soledad ya voy perdido
por muro blanco y tarde desolada.
.
Mudó el rumor del monte y la llanada.
Sin flores ni canción, sin luz, tu nido.
Busco jardines altos que has vivido
y sólo encuentro pena soterrada.
.
¿Y aquél caudal de vida, aquel potente
ritmo de voz humana poderoso
hecho yema del mundo y luces bellas?
.
Ya no te ve Granada ni te siente.
Tu sangre es caño de agua silencioso.

Tu luz y tu temblor, de las estrellas.


(muro fb de marcos matacana martín)

miércoles, 19 de octubre de 2016

Silvio Mattoni (1969 )

Envío


¿Acaso le hablo a alguien que no está conmigo
ni siquiera en espíritu? Ya sé que para vos
no existe nada que no sea materia, pero
las palabras duplican hasta la ilusión
del simple vidrio de algún espejo. ¿A quién
podría apostrofar con un aire de prosa
y la propiedad del nombre? Acá está el mío
y otro que se aleja más y más, que irradia
una luz muy lejana, aunque sigue brillando
y vuelve a repetirse como el ritmo
de sílabas y acentos, como si puntuase
el espacio infinito a manera de círculo
verificable en una sola frase. Y ahí estás,
consumido y a solas bajo tu lámpara fría
que casi no precisa energías renovables
para alumbrar tu libro recién encontrado,
donde leés columnas de palabras
demasiado regulares para no ser siempre nuevas
y decir la insignificancia de lo mismo: vos,
que revisás las cosas de los muertos
para seguir tu vida, no te olvidés
de mandarme noticias, chispazos de un futuro
inaccesible, porque se hace difícil
mantener la vigilia, prestar la máxima atención
a las voces, al sol y a los chicos que nacen
en este antiguo minuto de felicidad

o ilusorio desahogo que me da haberte escrito.


("otra iglesia es imposible")

martes, 18 de octubre de 2016

Enrique Molina (1910/1997 )

Elegía



Esos cuerpos que alguna vez latieron en mis brazos
cuando el sol era un lento reverbero en su piel,
cuando sus cabelleras se volcaban como oleadas de fiebre y de nostalgia,
ahora perduran sólo como una vibración
o una angustia indeleble en el fondo del alma
mientras va la gaviota por las playas.
Relucen ya tan lejos llenos de tentaciones desesperadas,
se irisan en la espuma del mar,
llaman con el recuerdo de su piel y su aliento
y vuelven a hechizarnos como lagos dormidos
o tibias sombras prisioneras de la tierra.

Fueron cuanto tuvimos de más ardiente y hondo
-los dones más intensos de este mundo-,
arrasaron al corazón con las más altas llamas
hasta dejarnos en un ciego abandono
a orillas de su huella de brasas invisibles.

Cuerpos enamorados que una vez fueron míos,
palpitando con sus tiernas reverberaciones,
con la inolvidable tersura de sus espaldas
y sus bocas ansiosas, sus muslos de esplendor y mediodía.

Así abrieron de par en par el mundo,
llamaron a la tormenta y al relámpago, se deslizaron
por todos los rituales de la pasión,
y fueron arrastrados por la vorágine de los días
hasta perderse silenciosamente
como todos los dones más altos de esta vida
en el voraz horizonte donde nos extraviamos como niños errantes,
como todas las dádivas para siempre fugaces
que el azar y el destino nos dieron un instante.


("a media voz")

lunes, 17 de octubre de 2016

Mark Strand (1934/2014 )

Manual de poesía nueva


1.  Si un hombre entiende un poema,
tendrá dificultades.

2. Si un hombre vive con un poema
morirá solitario.

3. Si un hombre vive con dos poemas
le será infiel a uno.

4. Si un hombre concibe un poema,
tendrá un hijo menos,

5. Si un hombre concibe dos poemas,
tendrá dos hijos menos.

6. Si un hombre lleva puesta una corona cuando escribe,
será descubierto.

7. Si un hombre no lleva puesta una corona cuando escribe,
no engañará a nadie salvo a sí mismo.

8. Si un hombre se enfurece en un poema,
será despreciado por los demás hombres.

9. Si un hombre sigue enfurecido en un poema,
será despreciado también por las mujeres.

10. Si un hombre acusa públicamente a la poesía,
sus zapatos se llenarán de orines.

11. Si un hombre renuncia a la poesía por el poder,
tendrá mucho poder.

12. Si un hombre alardea de sus poemas,
será amado por los tontos.

13. Si un hombre alardea de sus poemas y ama a los tontos,
no escribirá más.

14. Si un hombre reclama atención por sus poemas,
será como un asno en un claro de luna.

15. Si un hombre escribe un poema y alaba el poema de un amigo,
tendrá una amante muy hermosa.

16. Si un hombre escribe un poema y alaba en exceso el poema de un amigo,
ahuyentará a su amante.

17. Si un hombre se arriesga por el poema de otro, su corazón crecerá el doble de tamaño.

18. Si un hombre deja a sus poemas ir desnudos,
tendrá miedo a la muerte.

19. Si un hombre tiene miedo a la muerte,
será salvado por sus poemas.

20. Si un hombre no tiene miedo a la muerte,
podrá ser salvado o no por sus poemas.

21. Si un hombre termina un poema,
se bañará en la estela vacía de su pasión,

será besado por la página blanca.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

domingo, 16 de octubre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Comida rápida


Llegué al supermercado sin
olfatear el peligro en el aire.
Escogí un té de menta, una bolsa
de arroz y tres muslos pálidos.
No encontré yogur a un precio
razonable y me abstuve.
Hice cola en el pollo dulce, el arroz integral y pagué.
Cerca de mi mesa los asiáticos
comían grano en bol sin palillos.
En el barandal que separa
a comensales de clientes del súper
esperaban chicas con solicitudes.
Impacientes esperaban un sí,
un no, un nosotros le llamamos.
Se acercó un joven con la mano
ávida de monedas. Se fue.
Terminé la comida rápida,
recogí mi charola y la llevé.
Al volver a la salida, encendí
tabaco, eructé sin percibir peligro alguno.


[Inédito]

sábado, 15 de octubre de 2016

Miguel Floriano (1992 )

Sólo el poema


¿Recuerdas, después del amor? Pasabas
tu mano por mi frente exhausta
casi como la luz por el crepúsculo.
Luego tu espalda me pertenecía
estricta, despaciosamente: dádiva
era su suavidad para mi tacto.
Más tarde, entrelazados, siempre
leíamos a Celan y a Kavafis,
y bajo la música excelsa de sus versos
la noche se encogía hasta volverse
indecible.

¿Recuerdas, después del amor? Si ahora
estuvieras leyendo estas palabras,
sagaz, astuta, lejanísima,
quisiera que en ellas pudieses revivir
aquellas pocas formas sublimes, aquellas
ciegas costumbres quebradizas

en cuyo hábito aprendimos el coraje.


(muro fb de francisco álvarez velasco)

viernes, 14 de octubre de 2016

Efraín Barquero (1931 )

El primer poema


El primer poema fue una mano abriéndose a la luz
con el estremecimiento de una serpiente al reptar
de un rayo al cruzarnos el rostro.

El primer poema fue escrito de una sola manotada
y el hombre de una mano fue estampado en la piedra
con esa herramienta de minero sin casco.

El primer poema fue una mano estampada en el muro
la palma de una mano
unos dedos abiertos
aguardando el amanecer
la sombra de otro hombre
unas líneas escritas con los ojos cerrados
con el sueño más terrible o más dulce.

Y es mi mano cuando la mido con la suya
haciéndola más grande que el cuerpo de un hombre
que el cuerpo de un bisonte.
Cuando la asumo haciendo retroceder las tinieblas.

No te escucho, te veo
eres una sola palabra carnal como un hombre
eres una sola imagen palpitante
reflejada en un grano de cuarzo
donde no estás tú ni yo
sino el mundo surgiendo de la oscuridad.

No puedo pensar en ti sino al verme a mí mismo
al ver brotar mis manos en el amanecer
y preguntarme a qué pertenecen, a qué se asemejan
a qué raíz de árbol, a qué arma sagrada
a qué querella del origen, a qué unidad perdida.

El hombre se levantó y dijo algo
qué dijo
dijo algo que resonó muy lejos
y él miró en esa dirección un largo rato
qué dijo
con un suspiro ahogado con que se dicen todas las cosas
con una sonrisa con que se descubre todo lo oculto.
Porque en ese corto soplo estaba todo el hombre
que nunca estuvo en parte alguna.

Háblame
y la tierra habló al mezclarse con el agua.

Ámame
y muda la mujer se hizo amar.

Canta tú
y cantó el pez convirtiéndose en pájaro.

Llora dijo el llanto
ríe dijo la risa mordiendo una manzana escarlata.

Y los labios del hombre se abrieron
como si alguien lo llamara y no pudiera responder.
Pero todo calló al animarse su cara.
Y el silencio de la creación cupo en su boca.

Cuando aún no existía el hombre
existía un nudo en el viento
y una vaga exclamación en el espacio.
Todo era demasiado grande y tenebroso
para que existiera una sola gota a punto de caer
y dos árboles unidos por una telaraña.
Existía el tiempo sin término
pero no el hilo roto
con que tejen los pájaros su paso de la luz a la sombra.
Cada día despuntaba sin el recuerdo de la víspera.
Y el primer animal nació y murió sin salir a buscar su presa.
La tierra era como un sepulcro vacío.
La lluvia caía sobre toda la vastedad
sin distinguir una hoja de otra.

El hombre apareció
al mismo tiempo que su lámpara.
El fuego, antes de verlo arder.

El hombre midió primero el arco
midió primero el grano
y después lo que se esfuma.
Alimentó su lámpara con su doble soplo
y después con su conjuro.

Nadie recuerda ese paso que damos hacia el fuego
ese paso tan largo que borra todos los otros.
Y estalla su cáscara adentro del árbol
adentro del fuego
como una flor de piedra.

Nombrado seas tú, nombrado sea yo
porque nombrados volvemos a ser el mismo hombre.
Y somos otra vez ese puñado de ceniza
arrojado hacia arriba
buscando la ceguera deslumbrante o la ceguera ciega
esas dos llamaradas del fuego del hombre.

Haz la máscara, dijo un hombre muy viejo
palpando largamente mis manos con sus manos frías.
Hazla para que me veas un día con mis propios ojos.

La máscara fue hecha
para mirar como un halcón adentro de su presa
y en dos se partió al enterrar la primera lanza
con un grito nunca oído hasta entonces.
Aún sentimos su mirada en nuestro cuello desnudo con un escalosfrío.
Aún nos muerde la mano cuando nos adueñamos de una vida.
Sus ojos chupan como las plantas la luz y la sombra.
Nunca está sola de ella misma
y vacía es como un cráneo mondo.
La máscara fue hecha para mirar adentro de los otros
adentro de la muerte.
Pero yo la arranqué
para ver el verdadero rostro del hombre.
Y al hacerlo se iluminaron los muros
con un destello de lámpara o de copa de piedra.



La tierra era como un sepulcro vacío.
La lluvia caía sobre toda la vastedad
sin distinguir una hoja de otra.

El hombre apareció
al mismo tiempo que su lámpara.
El fuego, antes de verlo arder.

El hombre midió primero el arco
midió primero el grano
y después lo que se esfuma.
Alimentó su lámpara con su doble soplo
y después con su conjuro.

Nadie recuerda ese paso que damos hacia el fuego
ese paso tan largo que borra todos los otros.
Y estalla su cáscara adentro del árbol
adentro del fuego
como una flor de piedra.

Nombrado seas tú, nombrado sea yo
porque nombrados volvemos a ser el mismo hombre.
Y somos otra vez ese puñado de ceniza
arrojado hacia arriba
buscando la ceguera deslumbrante o la ceguera ciega
esas dos llamaradas del fuego del hombre.

Haz la máscara, dijo un hombre muy viejo
palpando largamente mis manos con sus manos frías.
Hazla para que me veas un día con mis propios ojos.



La máscara fue hecha
para mirar como un halcón adentro de su presa
y en dos se partió al enterrar la primera lanza
con un grito nunca oído hasta entonces.
Aún sentimos su mirada en nuestro cuello desnudo con un escalosfrío.
Aún nos muerde la mano cuando nos adueñamos de una vida.
Sus ojos chupan como las plantas la luz y la sombra.
Nunca está sola de ella misma
y vacía es como un cráneo mondo.
La máscara fue hecha para mirar adentro de los otros
adentro de la muerte.
Pero yo la arranqué
para ver el verdadero rostro del hombre.
Y al hacerlo se iluminaron los muros

con un destello de lámpara o de copa de piedra.


(www.efrainbarquero.com)

jueves, 13 de octubre de 2016

Adélia Prado (1935 )

El poder de la oración


Ciertas mañanas, desrezo:
la vida humana es demasiado miserable.
Un pequeño desajuste en los huesitos
hace doler mi espalda.
Siento ganas de vociferar a Dios.
El está escondido pero responde:
“la tela de jean no encoge”.
Y yo entiendo perfecto
el conmovedor esfuerzo de la humanidad
que se hace ropa nueva para ir a la fiesta,
el plato esmaltado donde le gusta comer,
un plato hondo verde inmenso mar lleno de historias.
La vida humana es muy venturosa.
“¿La tela de jean no encoge?”
Mi corazón tampoco.
Cuando en ciertas mañanas desrezo
es por olvido,

sólo por desatención.


("el poeta ocasional", s/c al traductor)


Fotografía



Cuando mi madre posó
para éste que fue su único retrato,
apenas consintió en tener las sienes curvas.
De todos modos, hay un deseo de belleza en su rostro
que una doctrina dura ha contenido.
La boca es conspicua,
pero las orejas se muestran.
El vestido es negro y cerrado.
El temor de Dios circunda su semblante,
como una cadena. Luminosa. Pero cadena.
Sería un retrato triste
si no viese en sus ojos un jardín.
No de aquí. Pero jardín.


("la biblioteca de marcelo leites", trad. claudia schvartz y fernando noy)

miércoles, 12 de octubre de 2016

Anne Sexton (1928/1974 )

Sólo una vez


Sólo una vez supe para qué servía la vida.
En Boston, de repente, lo entendí;
caminé junto al río Charles,
observé las luces mimetizándose,
todas de neón, luces estroboscópicas, abriendo
sus bocas como cantantes de ópera;
conté las estrellas, mis pequeñas defensoras,
mis cicatrices de margarita, y comprendí que paseaba mi amor
por la orilla verde noche y lloré
vaciando mi corazón hacia los coches del este y lloré
vaciando mi corazón hacia los coches del oeste y llevé
mi verdad sobre un pequeño puente encorvado
y apresuré mi verdad, su encanto, hacia casa
y atesoré estas constantes hasta el amanecer

sólo para descubrir que se habían ido.


("cómo cantaba mayo en la noche", trad. ben clark)

martes, 11 de octubre de 2016

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Mi patria


Mi patria no es la lengua portuguesa.
Ninguna lengua es una patria.
Mi patria es la tierra tierna y untuosa donde nací
y el viento que sopla en Maceió.
Son los cangrejos que corren en el lodo de los manglares
y el océano cuyas olas continúan mojando mis pies cuando sueño.
Mi patria son los murciélagos colgados de la techumbre de las iglesias carcomidas,
los locos que danzan al atardecer en el hospicio junto al mar,
y el cielo encorvado por las constelaciones.
Mi patria son las bocinas de los navíos
y el faro en lo alto de la colina.
Mi patria es la mano del mendigo en la mañana radiante.
Son los astilleros podridos
y los cementerios marinos donde mis ancestros tuberculosos y palúdicos no paran de toser y temblar en las noches frías
y la fragancia del azúcar en los almacenes portuarios
y las tencas que se debaten en las redes de los pescadores
y las ristras de cebolla enroscadas en la tiniebla
y la lluvia que cae sobre los corrales de peces.
La lengua de que me valgo no es ni nunca ha sido mi patria.
Ninguna lengua engañosa es una patria.
Tan sólo sirve para que celebre mi gran y pobre patria muda,
mi patria disentérica y desdentada, sin gramática y sin diccionario,

mi patria sin lengua y sin palabras.


("neorrabioso", trad. guadalupe grande y juan carlos mestre)

lunes, 10 de octubre de 2016

Piedad Bonnett (1951 )

Tu boca viene a mí


Tu boca viene a mí, sólo tu boca.
Viene volando,
libélula de sangre, llamarada
que enciende ésta mi noche de ceniza.
Toda la sal del mar habita en ella,
todo el rumor del mar,
toda la espuma.
Boca para los besos dibujada,
donde duerme tu lengua tentadora.
Todo el vino del mundo está en tu boca,
todo el pecado
y la inocencia toda.
Boca que calla y cuando dice, oculta.
Capaz de toda la verdad tu boca,
de toda la verdad y la mentira.
Ríe tu boca y se despierta el día.
(Relámpagos de nieve hay en tu risa).
Como un tropel de potros me atropellan
los besos de tu boca deliciosa;
tu boca, mariposa equivocada,
tu boca ajena que se desdibuja

en mi noche de círculo y ceniza.


("life vest under your seat)

domingo, 9 de octubre de 2016

Eduardo Chirinos (1960/2016 )

Nunca te lo dije


Nunca te lo dije. Después de
tantos años lo confieso: soy la morsa.

De noche, mientras duermes, viajo
aguas arriba. Mis colmillos rompen

el hielo azul del ártico, mis bigotes
anuncian la dirección del viento,
el lugar exacto de mi presa:
                                             un pulpo,
un cardumen asustado, un narval viejo.

Mañana, cuando despiertes,
me hallarás tendido bajo el sol.

Los ojos abiertos, comidos por los pájaros.


("life vest under your seat")

viernes, 7 de octubre de 2016

Nuno Júdice (1949 )

Receta para hacer el azul


Si quieres hacer azul,
agarra un trozo de cielo y mételo en una olla grande,
que puedas llevar al fuego del horizonte;
después mezcla el azul con sobras de rojo
de la madrugada, hasta que se deshaga;
vacía todo en un bacín bien limpio,
para que no quede nada de las impurezas de la tarde.
Finalmente, criba los restos de oro de la arena
del mediodía, hasta que el color se adhiera al fondo de metal.
Si quieres, para que los colores no se desprendan
con el tiempo, deposita en el líquido un corazón de melocotón quemado.
Lo verás deshacerse, sin dejar señal de que alguna vez
allí lo pusiste; y ni el negro de la ceniza dejará restos de ocre
en la superficie dorada. Puedes, entonces, levantar el color
hasta la altura de los ojos, y compararlo con el azul auténtico.
Ambos colores te parecerán semejantes, sin que
puedas distinguir entre uno y otro.
Así lo hice – yo, Abraham ben Judá Ibn Haim,
iluminador de Loulé – y dejé la receta a quien quisiera,

algún día, imitar el cielo.


("life vest under your seat")

jueves, 6 de octubre de 2016

Gerard Smyth (1951 )

2. Grandes cielos



No hay cercas aquí donde el único visitante
es la ventisca o el tornado,
donde los tallos del maíz se secan y las largas carreteras se vacían.

Los silos se ven abandonados, expuestos –
pero cada uno contiene algo que es noble,
una cosecha de granos o cosechas de historias.

El águila, el jote, el pavo salvaje
están viviendo el instante en su mundo elemental.
En el mapa de cinco dólares hay rastros

de Francia en la nomenclatura: St Croix,
St Cloud, La Salle pero más cerca de la leyenda
Están Redwood Falls, Stillwater, Minnehaha.

No es el camino más rápido a través de la historia estadounidense,
este tren que rueda bajo grandes cielos
llevándonos a orillas abajo del Mississippi –

ese río que corre como una lenta mecha, de norte a sur
que atraviesa lugares donde no viven
sólo de pan, no buscan los consuelos de la ciudad.


("otra iglesia es imposible", trad. jorge fondebrider)

miércoles, 5 de octubre de 2016

Adam Zagajewski (1945 )

En la belleza ajena



Sólo en la belleza ajena
hay consuelo, en la música
ajena y en los poemas ajenos.
Sólo en los otros hay salvación,
aunque la soledad sepa como
el opio. No son el infierno los otros,
si se los ve por la mañana, cuando
limpia tienen la frente, lavada por los sueños.
Por eso pienso mucho qué
palabra emplear, «él» o «tú». Cada «él»
es una traición a cierto «tú», mas,
a cambio, en un poema ajeno fiel

aguarda un sereno diálogo.


("otra iglesia es imposible", trad. ángel enríquez díaz-pintado)

martes, 4 de octubre de 2016

César Moro (1903/1956 )

Antonio


ANTONIO es Dios
ANTONIO es el Sol
ANTONIO puede destruir el mundo en un instante
ANTONIO hace caer la lluvia
ANTONIO puede hacer oscuro el día o luminosa la noche
ANTONIO es el origen de la Vía Láctea
ANTONIO tiene pies de constelaciones
ANTONIO tiene aliento de estrella fugaz y de noche oscura
ANTONIO es el nombre genérico de los cuerpos celestes
ANTONIO es una planta carnívora con ojos de diamante
ANTONIO puede crear continentes si escupe sobre el mar
ANTONIO hace dormir el mundo cuando cierra los ojos
ANTONIO es una montaña transparente
ANTONIO es la caída de las hojas y el nacimiento del día
ANTONIO es el nombre escrito con letras de fuego sobre todos los planetas
ANTONIO es el Diluvio
ANTONIO es la época Megalítica del Mundo
ANTONIO es el fuego interno de la Tierra
ANTONIO es el corazón del mineral desconocido
ANTONIO fecunda las estrellas
ANTONIO es el Faraón el Emperador el Inca
ANTONIO nace de la Noche
ANTONIO es venerado por los astros
ANTONIO es más bello que los colosos de Memmón en Tebas
ANTONIO es siete veces más grande que el Coloso de Rodas
ANTONIO ocupa toda la historia del mundo
ANTONIO sobrepasa en majestad el espectáculo grandioso
del mar enfurecido
ANTONIO es toda la Dinastía de los Ptolomeos

México crece alrededor de ANTONIO


("antonio miranda"blogspot)

lunes, 3 de octubre de 2016

Michael Ondaatje (1943 )

El pelador de canela



Si fuera pelador de canela
cabalgaría en tu lecho
y dejaría el polvo de la corteza amarilla
en tu almohada.

Los pechos y los hombros te olerían
y jamás podrías cruzar los mercados
sin que la profesión de mis dedos
te envolviera. Al tropezar contigo
los ciegos te reconocerían
aunque el agua de los canalones
y del monzón te bañaran

Aquí, en lo alto del muslo,
en este suave prado
hermano de tu pelo
o en el pliegue
que divide tu espalda. El tobillo.
Los forasteros te reconocerán
como la mujer del pelador de canela.

Antes de la boda
apenas podía mirarte
y tocarte jamás:
-¡Ah! La astuta de tu madre, tus toscos hermanos.
Hundí las manos
en azafrán, me las tizné
con humo de alquitrán,
ayudé a los recolectores de miel …

Cierta vez cuando nadábamos
te rocé en el agua
y nuestros cuerpos fueron libres,
pudiste abrazarme y embriagarte con mi olor.
ganaste la la orilla y me dijiste:
es así como tocas a otras mujeres
a la mujer del segador, a la hija del calero.
Y buscaste en tus brazos
el perfume perdido
y supiste
lo que significa
ser la hija del calero
abandonada sin marca
amada sin el arrullo de la palabra
herida sin el placer de una cicatriz.

En la árida brisa
acercaste mi mano a tu vientre
y dijiste
soy la mujer del pelador de canela.

Huéleme.


("cómo cantaba mayo en la noche de enero", s/c al traductor)

domingo, 2 de octubre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Exequias


el poema que dediqué a
tu manzana de Adán, salió
a Alejandría, al festival Cavafis;

aquel que escribí al mármol
de tus nalgas, ya llegó a
Granada, para un aniversario luctuoso;

ese soneto señalado de oscuro
va con porte pagado al asilo
donde murió Gómez Jattin, al sur;

aunque este año no se celebra
nuestro aniversario de muerte,
te redacté una honra

que quizá sea leída en una
lápida serena de Italia,
a propósito de tu vocación maldita;

pero si nadie distingue
mi voz quemadura, no cejaré
de mal decirte


[Inédito]

sábado, 1 de octubre de 2016

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )


Hay varios muchachos...


Hay varios muchachos  su alrededor
 Le brindan frutas y café
Uno de ellos tiene un periódico a colores
Una foto de él brilla en la portada
"¿Es usted  verdad?" Dice una niña
Mira la foto que tiene una amarga sonrisa
Hay quienes celebran su exilio
Toma el café   Mordisquea un mango
"Sí    soy yo"
Quisiera lanzar un berrido de impotencia
Muy dentro oye estas palabras
"Pobre débil artista    Pobre artista pobre"
Con esa foto hemos ganado millones en ventas
Con ella te amargamos la vida


("el libro de la locura", en 'amanecer en el valle del sinú', fce-méx., 2005)