miércoles, 23 de agosto de 2017

Glauce Baldovin (1928/1995 )

Poema



Sus movimientos me incitan
me vuelven a la vida.
Tiemblo.
Palpito.
Y me urge ser mujer
amar sobre la hierba   los paredones     el asfalto
los puentes que unen a la muerte con la vida.


("emma gunst")

martes, 22 de agosto de 2017

Federico Díaz-Granados (1974 )

Hospedaje de paso



Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida.
No he sabido cuándo salen, cuándo entran,
en qué estación desconocida descansan sus miserias.
Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos
quejándose de mi tristeza,
en algunas temporadas se han quejado de humedad
de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena.
Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida
y el patio queda nuevamente solo
en este hotel de paso donde siempre es de noche.


("el poeta ocasional")

lunes, 21 de agosto de 2017

Vladimir Holan (1905/1980 )

Un día por la mañana



Un día por la mañana, al abrir la puerta,
encontraste en el umbral los zapatos de baile.
Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida
y volviste a sentir alegría después de tantos años,
todas las lágrimas largo tiempo contenidas
ascendieron a tu risa.
Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar
con la tranquilidad de la juventud...
No preguntaste qué hermosa
dejó los zapatos en el umbral.
Nunca lo averiguaste
y, sin embargo, de aquel feliz momento
aún vives con frecuencia...


("revista el humo", s/c al traductor)

domingo, 20 de agosto de 2017

Mario Trejo (1926/2012 )

Labios libres



Al cabo de las tierras y los días
de horarios y partidas y llegadas
y aeropuertos comidos por la niebla
enfermo de países y kilómetros
y rápidos hoteles compartidos

Luego de esperas
prisas
y rostros y paisajes diferentes
y seres encandilados por el olvido
o abiertamente besados por la vida

Después de aquella amada
y esa otra apenas entrevista
mujeres cogidas por mi soledad
y ahogadas por las bellas catástrofes

Luego de la violencia y el deseo
de comenzarlo todo nuevamente
y los errores
y los malentendidos cotidianos
y los hábitos torrenciales del trópico
y noches acariciadas por el alcohol
y tabaco fumado con tanta incertidumbre

Al cabo de un nombre que no me atrevo a decir
y de alguien que yo llamaba Irene
de cierta voz
cierta manera de clavar los ojos
al cabo de mi fe en el entendimiento de los hombres
y en el corazón de ciudades y pueblos
que nunca sabrán de mí

Luego de tanta tentativa de huirme o enfrentarme
y comprender que estoy solo
pero no estoy solo
al cabo de amores corroídos
y límites violados
y de la certidumbre de que toda la vida
no es más que los escombros
de otra que debió haber sido

Al cabo del hachazo irreparable del tiempo
sólo puedo blandir estas palabras
esta obstinación de años y distancias
que se llama poesía


("otra iglesia es imposible")

sábado, 19 de agosto de 2017

Cristian Aliaga (1962 )

Fuegos que la noche apaga



Al que canta mientras
se queman sus criaturas,
porque no lo sabe, porque no
siente el olor;

al que barre con la lengua
la alfombra de los dueños,
porque no puede, porque no
sabe si hay una técnica mejor;

al que se estira sin palabras
a pedir lo que no van a darle,
porque no entiende, porque no
quiere saber que no habrá;

al que enciende los fuegos
que la noche apaga,
porque aprecia la luz, porque no
olvida el calor que extravió.

Para esos escribo, que no
se detendrán a leer.


("rua das pretas")

viernes, 18 de agosto de 2017

Claudia Masin (1972 )

La lluvia



¿Viste cómo llueve? Llovió así toda la noche
y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras,
aunque fuera en el extremo más inalcanzable
de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía
pareciera que el mundo fuera a desprenderse de su eje,
pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina
y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden
que lentamente se transforma en armonía.
Desde niños, vivimos sobreviviendo a catástrofes como ésa,
a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó:
que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan
arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos
y restos de animales, un desperdicio más lo que hasta entonces
ha sido nuestra historia, los objetos
que confirman que somos seres físicos y no un soplo
filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia
que no se detiene jamás para incluirnos. ¿Soñaste alguna vez,
cuando llega la violencia del aguacero,
con que el río se salga de su cauce para siempre y nos empuje,
soñaste con la noche en que el rayo finalmente nos alcance,
descalzos bajo la luz, como esperando saber algo
que sólo el impacto de una fuerza sobre el cuerpo
podría revelarnos? Pero el rayo no cae, no cayó
y al día siguiente todo sigue a salvo en el mismo lugar.
Ese es el mayor desastre que conozco: haber estado al borde,
una noche, de que nos fuera concedida una verdad
extraordinaria, y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismos y no sabemos nada
que no supiéramos ya.


("el poeta ocasional")

jueves, 17 de agosto de 2017

Clara Fernández Moreno (1930 )

Mujer que llora



ella llora con ojos anegados como esos patios
por donde corren las grandes lluvias
o las paredes en que las tormentas resbalan
extendidamente
el ancho de una mano sobre su nivel

sus pestañas son breves aleros
donde el agua se acumula
resbala sobre las mejillas
toma la forma de la cara
cubre cada pliegue
baja sobre los labios
entre los labios y el mentón
hasta llegar al encuentro de garganta y nuca

está impregnada entre las ropas
las frentes de otros apoyadas en las suyas
no la calman
una voz cálida la desata
moja con lágrimas plomizas un pañuelo calado
llora ávidamente
estirando sus pelos
enjuta y apagada
con duelo
con lujuria

es que su llanto empieza en los tobillos
sube por las caderas
trepa
y le toma el pecho
hasta sentirlo fundido en láminas que se esparcen
como olas que poco a poco se acercan y mueren
a nuestros pies en la arena de las playas
y la arena las absorbe
hasta que queda fría y húmeda
se puede caminar
y las pisadas no se pierden

ella sigue llorando
va a caballo
va a pie
en la puerta
abriendo la puerta
por las escaleras
cada piso
el primero y el tercero
el segundo y el quinto
al firmar una carta
al bañarse
contra los pianos
junto a los retratos
tapando la voz de quienes le hablan de amor
con los puños en los ojos
con los zapatos plateados
con el otro vestido
en la enorme luz de la noche abierta
en el bosque entre estatuas
en el piso de las estrellas
llora por un modo de ser
una apostura
por un hombre que la mira entre mármoles con su vestido
griego

está apoyada en un ángulo
sus manos corren su frente
su brazo es un giro
su blusa es de satén
está brillante
tiene el corpiño mojado
está desnuda
está en el suelo
está vestida
no tiene ropa
tiene la camisa celeste
la espalda angosta
la voz quebrada
del que cruza y se va
del que parte y no vuelve


("marcelo leites")

miércoles, 16 de agosto de 2017

Nira Etchenique (1926/2005 )

Aquí me tienes


Aquí me tienes. ¿Recuerdas…? Así te dije.

No tienes que tomarme porque tuya soy desde hace siglos.

Desde el primer hombre y la primera mujer.
Nuestra historia no empieza…
¡Si los años lo saben de hace tanto…!

La escribimos nosotros; sí, nosotros;
otra carne, otra luz, otra distancia,
pero tu alma y la mía siempre fueron.
Tuya soy; desde el aire y la tumba, tuya soy;
desde el soplo primero de la vida
hasta el poderoso misterio de la nada.

No tienes que tomarme;
estoy en ti como puedes estarlo tú en ti mismo;
así estoy, porque existes, simplemente…

Lo nuestro no comienza…
con el primer latido de la tierra
mi piel y mi sueño fueron tuyos,
y heredados a través de los paisajes,
modelados por los siglos,
por las piedras durísimas y tristes de las horas,
aquí están…

Aquí están, piel y sueño de tu piel y sueño;
aquí están, en la arteria vital de tu silencio
y en el canto socavado de tu sangre.

Aquí me tienes.
Tuya soy sin razones y sin gestos;
así, simplemente, porque siempre,

desde siglos y siglos tuya fui…

+++

Sin amor

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras dibujado con tu mano cabal
la mansedumbre de mi cuerpo,
si me hubieras asaltado en silencio,
como el agua,
si hubieras venido a mí como un sonámbulo,
todo pulso, y calor, y piel, y lengua.

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
esta noche
esta noche tan amarga
me sería más fácil caminarla.

Caminarla sin ti que estás mordido
como pan de vagabundo en la ventana,
caminarla sin ti, que te has herido
como pájaro de vientre prolongado.

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras llegado con tu hoy
simple y rotundo como un cero
y nada más, y nada de tu ayer y tu castigo,
y tu culpa y tu viejo carro uncido.

Si me hubieras penetrado sin palabras,
sólo y único, en silencio, acorazado.
Si me hubieras medido con tu carne
con la boca afirmada a la moneda,
 si me hubieras logrado sin hablarme…

Si por lo menos
no hubieras dicho que me amabas,
si sólo hubieras descendido oscuro
y anónimo y feroz y enmudecido,
qué fácil caminar por esta noche
de ciudad dilatada en bocacalles.

 Qué fácil detenerse en las esquinas
y en las manos que juegan a ser rosas
sobre el límpido cristal de las vidrieras
¡Qué fácil el otoño y el olvido!


("poemas de amor"+ "no me quites paz")

martes, 15 de agosto de 2017

Claudio Magris (1939 )

Marieluise Fleisser


El encuentro con Brecht fue para la escritora una fortuna intelectual y, probablemente, un infortunio existencial. En su relación sentimental con Brecht, de quien la Fleisser sintió la ardiente necesidad de distanciarse, la autora vivió y sufrió esa dominación masculina y esa sujeción femenina denunciadas por su arte, esa obligada mezcla de colaboración y subordinación, cultura y sexualidad, dedicación visceral y visceral rebelión que excluye la igualdad y acepta a priori, incluso protestando con rabia, la fatalidad de la violencia masculina sobre la mujer. Brecht, escribe la Fleisser, consumía a las personas y ella no escapó a ese papel de objeto de consumo.


("El Danubio", anagrama, tr. de joaquín jordá)

lunes, 14 de agosto de 2017

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Escuchar


Que nazca el día y de nuevo venga
a ofrecerme sus migajas:
eso pido a la noche casi extinta
y a la nube enrojecida suspendida del cielo como un globo.
Cuando surge la aurora comienzo a caminar
en dirección a las grandes claridades.
Hasta que anochezca escucharé
el torbellino de las voces que tropiezan en el aire
como crujido de cristales rotos.
¿Soy un mudo entre quienes hablan o quien habla entre los mudos?
Espero a que los hombres callen como calla el mar entre mareas
y se enciendan de nuevo los fuegos terrestres.
¿Soy un extranjero entre la multitud que camina
buscando los autobuses y los trenes jadeantes que avanzan en la niebla
o es esta mi patria, burbujeante e imperfecta?
La noche se abre como cola de pavo real
y yo soy un hijo de la noche y sé escuchar
el silencio que desciende de las estrellas.
El privilegio de estar solo me será devuelto
como única recompensa a mí reservada.
Dormiré, soñaré y aguardaré la aurora
para ir junto a ella al encuentro de los hombres
y escuchar de nuevo el lenguaje del día.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

domingo, 13 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Aguja de arria



Me encontré un instructivo
para escribir un poema;
pero no tengo una aguja
de arria para abrir
páginas de doble raya,
ni un desarmador de cruceta
para comprimir la lengua,
ni un muelle desde donde
apreciar el vapor que va
sin rumbo por las líneas
de papel pautado,
tampoco cinta de aislar
ni Resistol 5000 a la mano.

Opté por último abandonar
el instructivo debajo del colchón.


(fb del autor)

sábado, 12 de agosto de 2017

Leonardo Sanhueza (1974 )

Cómo escribí Pedro Páramo


Nunca me han gustado las playas, salvo una
que me hicieron a la medida, con botones de hueso
y un pingüino muerto al que picar con un palo:
¿Estás muerto? —Oh, sí, y quiero más.
Había un ex lobero, un doble de Melville,
que hablaba de las olas, de su continuidad,
y luego se estrujaba un limón en los ojos
para tenerlos más azules que un domingo
porque quién sabe, porque tal vez, porque a la vuelta
de la esquina. Como el pingüino, exactamente.
Entonces mi madre descorría las cortinas
de un solo golpe, chasquido de metal contra metal,
para anunciar que la cuarentena había terminado:
Nos vamos al mar, enano. Y partíamos, al fin,
a la playa que quiero por sobre todas las cosas.


("pájaros lanzallamas")

viernes, 11 de agosto de 2017

Josep M. Rodríguez (1976 )

Morgue





                                                                       El final es de donde                                                                                           arrancamos.


                                                                                      T.S.ELIOT

 Porque todos los cuerpos

encierran una historia,



quisiste ser forense.



Así aprendiste que la soledad

es la piel fría                                                                                                                                                            de una vieja puta



y que el amor

se hace más duradero dentro de un tatuaje:



los ojos leen aquello que las palabras tocan.

Y el silencio                                                                                                                                                             anuncia la amplitud,



la vastedad de lo que no conoces.



¿Alguna vez pensaste que tu cuerpo

es sólo la envoltura

del gusano de seda de la muerte?



Su crisálida deja tras de sí,

tumbado en la camilla,




un cadáver                                                                                                                                                          abierto.


("círculo de poesía")

jueves, 10 de agosto de 2017

Ángela Figuera Aymerich (1902/1984 )

Cañaveral


Entre las cañas tendida;
sola y perdida en las cañas.  

¿Quién me cerraba los ojos,  
que, solos, se me cerraban?  

¿Quién me sorbía en los labios
zumo de miel sin palabras?    

¿Quién me derribó y me tuvo
sola y perdida en las cañas?

¿Quién me apuñaló con besos
el ave de la garganta?    

¿Quién me estremeció los senos    
con tacto de tierra y ascua?  

¿Qué toro embistió en el ruedo
de mi cintura cerrada?  

¿Quién me esponjó las caderas      
con levadura de ansias?

¿Qué piedra de eternidad
me hincaron en las entrañas?

¿Quién me desató la sangre  
que así se me derramaba?      

...Aquella tarde de Julio,
sola y perdida en las cañas.


("no me quites paz")

miércoles, 9 de agosto de 2017

Sam Shepard (1942/2017 )

Salen de Winnemucca


Salen de Winnemucca a toda prisa
El padre guardándose en los bolsillos los mil dólares
                                                   que ha ganado al póker
El Hijo rogándole que le deje un Dólar de Plata
Sólo para tocar el Águila
El Padre diciéndole al Hijo que diga cara o cruz
mientras el coche ruge lanzado por la Highwey 80

El Hijo diciendo cruz y sale cruz
cuando la moneda cae en medio del mapa de Nevada.


("crónicas de motel", anagrama. trad. enrique murillo)

martes, 8 de agosto de 2017

José María Zonta (1961 )

Uno sale del trabajo


Uno sale del trabajo proporcionalmente feliz,
ojos contaminados
y compra unos vasos
casualmente dos.
Paga impuestos
recibe malas noticias y contra enfermedades.
Uno piensa improperios
para callárselos,
no acaba de entender la íntima relación
entre la juventud y la muerte.
Uno estudia filosofía
porque entiende que la vida es un tranvía,
recibe la lección y no la enciende,
uno es totalmente libre de hacer lo que quiera
dentro de su jaula.
Uno grita, quiere amar,
toma una cerveza,
no recoge el guante que dios le tira.
Envuelve la noche en hojas de soledad
y se aposenta en los bordes de alguna canción.
Uno hace esto y cree que es vivir,
pero se engaña quedamente.
Hasta que una mujer lo mira
lo aplaca, lo prende,
le atraganta la vida en los ojos.
Entonces uno ríe de sí
controla los gastos
ya no envidia a los gatos
y esparce amor.


("rua das pretas"

lunes, 7 de agosto de 2017

José María Cumbreño (1972 )

Identidad


Durante años, la ropa que me he puesto la he heredado de mi hermano mayor.
Mi nombre me lo pusieron por mi abuelo.
El primer coche que conduje era de segunda mano.
La primera mujer que me besó ya había besado a otros.
La casa en la que vivo es de alquiler.
Todo lo que escriba ya lo habrá escrito alguien mucho antes y mucho mejor.
El hermano de mi hija no es hijo mío.

Su padre hace como si no lo fuera y quien no es su padre se esfuerza por aprender a serlo.



Cosas que me sacan de quicio

Que en el supermercado sea yo la única
que se ponga guantes para coger los tomates
y la fruta.
Las espabiladas que intentan colarse.
Que el gilipollas de turno me pregunte si me ha gustado.
Tener que depilarme las axilas.
Ir a ducharme y que no haya agua.
Haberlo organizado todo y que mi jefe
me desbarate los planes en un minuto.
Que algún imbécil me suelte lo de lo nuestro
no puede ser porque eres mucha mujer para
mí y tú te mereces algo mejor.
La regla (cuando viene).
La regla (cuando no viene).
Estar continuamente a dieta y que ni se note.
Los pelos en la bañera.
Los pelos en la cama.
Los pelos.
Seguir viviendo con mis padres.
Que un tío en la discoteca me pregunte la edad que tengo.
La cara que pone cuando se la digo.
Quemarme la lengua con el café.
El pestazo a tabaco en la ropa.
La resaca de los domingos por la mañana.
No acordarme de nada de lo que hice la noche anterior.
La talla de mis pantalones
Que todavía me salgan granos.
Mirarme al espejo y preguntarme para qué coño voy al gimnasio.
Salir siempre en las fotos con los ojos cerrados.
Estas tetazas que tengo.
Que los novios de mis amigas me las miren cuando ellas van al servicio.
Mi nombre.
Los cereales con fibra.
Los cereales bajos en calorías.
Que mi madre me repita cada dos por tres que, como me descuide,
se me va a pasar el arroz.
Saber que encima tiene razón.
Las oposiciones.
Los anuncios de cremas contra la celulitis.
Cumplir años.
Ser incapaz de dejar de echar de menos al cabrón de Miguel.



("revista el humo" y "rua das pretas")


domingo, 6 de agosto de 2017

Uriel Martínez (1950 )



Pessoa huele lirios


Algún día me sorprenderá la luz
de un implacable atardecer y
no habré -para entonces, aún-
terminado de ordenar mis papeles...
Pero luego, en el adormecer previo
de las dos a las cinco,
me habré propuesto ordenarlos,
de ser posible, en cronológico.
De pie, junto a la ventana más
prójima al cielo, con una taza,
una cuchara y más papeles
en mente, caeré en cuenta
de que ya no tengo cigarros.
Y saldré de mí y pediré
otra moción antes de que la luz
decline su presencia y llegaré
a la esquina a comprar un paquete.

Algún día me sorprenderá
la piedad mortecina de una luz
antes de concluir la búsqueda
de todos, todos mis enmarañados cuadernos,
mis secretos papeles.


("aleph", no. 1, cuaderno cultural del museo biblioteca pape, monclova, coahuila, méxico, 1984)

sábado, 5 de agosto de 2017

Silvina López Medin (1976 )

De noche


Se bañó mientras todos dormían
se puso un camisón a oscuras
miró los ojos cerrados del otro una vez más
pisó suavemente las tablas del suelo y no crujieron
abrió la heladera
tomó agua bajo esa única luz
se quedó quieta, atenta a los sonidos: la casa, los suyos
respiraban. Abrió la ventana: en alguna parte había música
no distinguía dónde era la fiesta
unos volvían, otros iban
hacia ahí:
no siguió el ritmo de esa música no sacó el cuerpo por la ventana para ver más no abrió con desesperación una botella no dejó caer un bretel no se pintó la boca al rojo vivo no besó el vidrio no besó no se frotó los labios para no dejar marca no cerró los ojos para perderse no quiso llegar a esa fiesta en el centro de esa fiesta no hay nadie nadie, se dijo.
No cerró la ventana,
caminó hacia su habitación
ciega, guiada por el roce de las cosas
así volvía a la casa de sus padres cuando era tarde y el miedo
era algo preciso: ser descubierta.
Tocó el borde de la cama, se dejó caer
en esa otra oscuridad
esperó.


(muro fb de la autora)

viernes, 4 de agosto de 2017

Sam Shepard (1942/2017 )

Si todavía...


Si todavía rondaras por aquí
Te cogería
Te sacudiría por las rodillas
Te soplaría aire caliente en ambas orejas

Tú, que podías escribir como una Pantera
Todo lo que se te metiera en las venas
Qué clase de verde sangre
Te arrastró a tu destino

Si todavía rondaras por aquí
Te desgarraría hasta meterme en tu miedo
Te lo arrancaría
Para que colgara como un pellejo
Como jirones de miedo

Te daría la vuelta
Te pondría de cara al viento
Doblaría tu espalda sobre mi rodilla
Masticaría tu nuca
Hasta que abrieras tu boca a esta vida


("crónicas de motel", anagrama, trad. enrique murillo)

jueves, 3 de agosto de 2017

Sharon Olds (1942 )

La extracción



Cambia de hora en hora.
Pierde destrezas, viejos talentos.
Con las rodillas flexionadas, el cuerpo
color de hojalata y el cabello grasoso,
como de ungüento ritual, mi padre avanza
de hora en hora, de cabeza,
hacia la muerte. Siento cada centímetro suyo
acercándose a ella a través de mí,
como avanzaron mis hijos,
atravesando mi cuerpo sin prisa.
Como un dios percibo ríos
que tiran con firmeza a través mío.
Es la tierra abriéndose paso,
el universo entero arrastrándose dentro de mí,
pasando por mi cuerpo como un pañuelo por un aro:
como si mi padre pudiera vivir y morir
a salvo dentro de mí.


(muro fb de luis armenta malpica, trad. mori ponsowy)

miércoles, 2 de agosto de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )


El teléfono


Sueño que me despierto
porque oigo el teléfono.

Sueño la seguridad
de que me llama un muerto.

Sueño que estiro la mano
para alcanzar el teléfono.

Pero ese teléfono,
distinto al que era,
se ha vuelto pesado,
como si agarrara a algo,
como si se clavara en algo,
como si sus raíces se enredaran con algo.
Tendría que arrancarlo
junto con toda la Tierra.

Sueño mi forcejeo
inútil.

Sueño con el silencio
porque ya no suena.

Sueño que me duermo
y me despierto de nuevo.


Una niñita tira del mantel


Desde hace más de un año se está en este mundo,
y en este mundo no todo se ha examinado
y puesto bajo control.

Ahora a prueba están las cosas
que no pueden moverse solas.

Hay que ayudarlas en eso,
correrlas, empujarlas,
cogerlas de un lugar y trasladarlas.

No todas quieren, por ejemplo el armario,
la cómoda, la inflexible pared, la mesa.

Pero ya el mantel sobre la testaruda mesa
-si se lo agarra bien de las orillas-
muestra disposición al viaje.

Y sobre el mantel los vasos, los platitos,
una jarrita con leche, cucharitas y un tazón
hasta tiemblan de ganas.

Muy interesante,
qué movimiento elegirán
cuando se agiten en el borde:
¿recorrido por el techo?
¿vuelo alrededor de la lámpara?,
¿salto a la ventana y de ahí al árbol?

El señor Newton no tiene aún nada que ver con eso.
Que mire desde el cielo y agite los brazos.

Esta prueba tiene que hacerse.
Y se hará.




("szymoborska poesía", trad. abel murcia y gerardo beltrán)

martes, 1 de agosto de 2017

José Luis García Martín (1950 )

Remedio para melancólicos


             
                              All you have to do is take your clothes off
                                                                            Frank O´Hara

Cuando me veas deprimido, ansioso, malhumorado,
todo lo que tienes que hacer es quitarte la ropa,
y entonces brilla el sol y se revela el secreto:
que somos carne y respiramos y estamos
cerca el uno del otro.
Tu desnudez me vuelve invulnerable.
La lógica podrida, el corazón
borroso, gangrenadas tardes se curan
con la simetría perfecta de tus brazos y piernas.
Extendidos forman un círculo eterno, sendas
hacia una playa sola, la rúbrica de un Dios.
Todo lo que no eres tú, todo lo que no soy yo
deja de tener importancia: el dolor,
el sin sentimiento, el asco, son nimiedades
que nada tienen que ver con la vida.
Cuando me veas agonizante, quítate la ropa.

Aunque estuviera muerto resucitaría.


("poetas poemas")