lunes, 28 de julio de 2014

Fernando Molano Vargas (1961/1998 )

Como Bagoas

Ahora que has logrado
   con tiernas escaramuzas penetrar
los frágiles muros de mi alcázar
entra a saco en mi corazón
y conserva la mejor parte del botín
   -me haría feliz saber
   que para ti he guardado mis riquezas

No temas hacerme daño
sé severo conmigo
   enséñame a ser
   tu buen muchacho

Haz encender las brasas
y con candentes hierros
graba en mi piel tus iniciales
   pues quizás
         harto de mí
   partas mañana para emprender nuevas conquistas
   y quisiera poder testimoniar
   que he sido amado por ti
                hermoso caballero.


(fuente: Ajuste de cuentas. La poesía colombiana del siglo XX, de Harold Alvarado Tenorio, con un prólogo de Antonio Caballero, editorial Agatha, Palma de Mallorca, 2014.)

domingo, 27 de julio de 2014

Uriel Martínez (1950 )

Demasiado tarde...

Demasiado tarde me di cuenta
que llovería la noche entera;

A destiempo supe que no
volvería sobre sus pasos;

Fuera de hora y de lugar me percaté
que el timbre de casa se había desactivado;

Que mis alarmas biológicas
gradualmente habían languidecido;

Que el celo de mis mascotas
era ya historia;

Que mi ciclo de éxitos estaba
registrado en el polvo y las hojas secas;

Que el reflector de carpa, que los animales,
los domadores, el sketch, el guión,
todo era un fue.

Aunque de pronto cesó la lluvia.

sábado, 26 de julio de 2014

Mauricio Contreras Hernández (1960 )

San Sebastián y sus lebreles corporales

Ahí está de nuevo.
Adivino su presencia tras las cortinas de la ventana
que permanece cerrada.

Me vigila con insistencia me busca me encuentra.
Sé que quiere acariciarme
pero no me dice nada.

En la casa me repiten que no hable con extraños,
vive cerca y todas las mañanas nos cruzamos.
El aroma del perfume que usa me trastorna,
su mirada acezante me sonroja y apuro el paso para alejarme,
pero quisiera quedarme.

Cómo cansan diez y seis años.
¿Por qué no me habla?
¿Cómo debo comportarme?

Sólo sus miradas.
Saetas como lebreles lamiendo mi costado,
cosquilleo que sube por mi espalda.


(fuente: Harold Alvarado Tenorio, Ajuste de cuentas. La poesía colombiana del siglo XX, editorial Agatha, Palma de Mallorca, 2014.)

viernes, 25 de julio de 2014

Abilio Estévez (1954 )

24

Han creado para ti la casa en ruinas y el bosque calcinado. A ellos te llevan, vendados los ojos, por el camino de zarzas. Te prohíben el descanso. También a ti te ofrecen vinagre cuando pides agua y cuelgan de tu cuello la campanilla de leproso. Los niños escupen tres veces en tu puerta. Algún efebo se ausenta y  ríe y grita que ya nada necesita de ti. Todos se esconden para pronunciar tu nombre. Nadie viene con el cazo de caldo, el pan o la fruta. Saben que nunca habrá alguien tan osado de escalar los muros. Saben que no puedes escapar.
   (Déjalos en el error. Que ignoren de dónde vienen las canciones. Siempre es mejor ocultarles por qué permaneces velando cada noche en ese rincón en el que ellos han creído sepultarte.)


(fuente: Manual de tentaciones, Tusquets editores, col. Marginales 179, Barcelona, 1999.)

jueves, 24 de julio de 2014

Carlos López Beltrán (1957 )

Desabrigo


 Tuve un hijo.
Entre las ramas del bosque alemán
que rayan como ráfagas de grafito la ventana
de pronto adivino su perfil y siento su presencia.
Camina solo en una ciudad desconocida por mí,
entre dos barrios lúgubres, de inmigrantes.
Lleva un suéter muy grueso y muy gastado.
Y ha encendido un cigarro...

En este mismo instante en que se me aparece su sombra
él me entrevé en este vagón oscuro
junto a una mujer dormida, escribiendo.
Escribiendo sobre él...

Siente mi turbación dolorosa
y la siente distante, fría, amortiguada
bajo la paja astrosa de la ausencia.
Tuve un padre apenas se murmura
a sí mismo cuando una rata
corriendo entre dos cloacas lo distrae.

Tuve un hijo apenas me murmuro y mi mujer despierta
y me dice quedito una rata, una rata
corriendo entre dos cloacas, en mi sueño...


(fuente: "otra iglesia es imposible")

miércoles, 23 de julio de 2014

Mark Strand (1934 )

El cuerpo vacío

Las manos eran tuyas, los brazos eran tuyos,
Pero no estabas ahí.
Los ojos eran tuyos, pero estaban cerrados y no se abrirían.
El sol distante estaba ahí.
La luna suspendida sobre el blanco hombro de la colina estaba ahí.
El viento sobre Bedford Basin estaba ahí.
La pálida luz verde del invierno estaba ahí.
Tu boca estaba ahí,
Pero tú no estabas ahí.
Cuando alguien habló, no hubo respuesta.
Las nubes bajaron
Y sepultaron los edificios a lo largo del agua,
El agua era silente.
Las gaviotas contemplaban.
Los años, las horas, que no te encontrarían
Se volvieron las muñecas de los otros.
No había dolor. Se había ido.
No había secretos. No había nada que decir.
La sombra esparció sus cenizas.
El cuerpo era tuyo, pero no estabas ahí.
El aire tiritaba contra su piel.
La oscuridad se apoyó en sus ojos.
Pero no estabas ahí.

(fuente: "blog del amasijo", traductor: René Higuera)

martes, 22 de julio de 2014

Tomás Segovia (1927/2011 )

De Cinco sonetos votivos

Si del Amor, como Platón enseña,
nace en las almas el conocimiento,
en los cuerpos en cambio un mutuo y lento
conocer da al Amor su mejor leña.

Ésa fue tu enseñanza, oh mi pequeña:
con su ternura y su consentimiento,
ni ruin, ni avaricioso, ni violento,
tu goce yergue el mío y lo domeña.

Más dentro estallo cuanto más te entiendo,
poco a poco mi verga va aprendiendo
cómo excavar tu espasmo, aún invicta

cuando gimes mi nombre con locura;
y mi lengua a la larga se hace adicta
a tu vulva y su férvida textura.


(fuente: Casa del nómada, ed. Vuelta, col. La imaginación, México, 1992.)