sábado, 29 de agosto de 2015

Enriqueta Ochoa (1928/2008 )



Reencuentro


Eres tú
la que atraviesa el silencio y las tinieblas.
Qué cerca estás al fin.
Tu sonrisa se abre sobre mí
como flor de cristal llovido.
Me refresca la paz de tus pupilas
y en los nervios me duele
no haberte amado todo lo que necesitas.
Ambas debieron haber crecido en mí
Como una sola espiga,
alumbrando mis pasos de indecisa gacela.
Siempre temí perderlos
y fue mi corazón entre dos puntos
como un compás abierto goteando hieles.
Pero esta noche tu ternura me salva los temores
y te reencuentro a través de mis manos
que presionan la frente en horas duras.
Y en mis pasos macizos,
y en las miradas húmedas.

Lo ves, lámpara que iluminas mi pecho intrincado:
ya no puedo perderlos
aunque nos medie la distancia
y un secreto dolor nos martirice.
Voy a enfrentarme al mundo tímida y confusa,
intuitiva y humilde.
Porque tal es el patrimonio
de tu sangre en mis venas.


("emma gunst")

viernes, 28 de agosto de 2015

Will Rodríguez (1970 )

Inmueble


En esta casa nació mi madre.
En esta casa mi madre se casó con mi padre.
En esta casa mi madre y mi padre tuvieron siete hijos.
En esta casa mi madre y mi padre celebraron las bodas de sus hijos.
En esta casa mi madre y mi padre adoraron a veinte nietos.
En esta casa murieron mi madre y mi padre.
En esta casa se leyó el testamento.
En esta casa peleamos.

Se vende esta casa


(en muro FB de armando salgado)


jueves, 27 de agosto de 2015

Celso Emilio Ferreiro (1912/1979 )

Monólogo del viejo trabajador


Ahora tomo el sol. Pero hasta ahora
trabajé cincuenta años sin sosiego.
Comí el pan sudando día a día
en un trabajar continuo.
Gasté el tiempo con el jornal de los sábados,
pasó la primavera, vino el invierno.
Le di al patrón la flor de mi esfuerzo
y mi juventud. Nada tengo.
El patrón está rico a mi cuenta,
yo, a la suya, estoy viejo.
Bien pensado el patrón todo me lo debe.
Yo no le debo
ni siquiera este sol que ahora tomo.


Mientras lo tomo, espero.


("apología de la luz")

miércoles, 26 de agosto de 2015

José Watanabe (1945/2007 )

El guardián del hielo



Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.

Oh cuidar lo fugaz bajo el sol…

El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.

No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:

yo soy el guardián del hielo.


("life vest under your seat")

martes, 25 de agosto de 2015

Esther Seligson (1941/2010 )

Días de polvo

1
A gente entende pouco do semelhante. Cada um
de nos é un enigma que a mayor parte das vezes
fica por decifrar.                           Miguel Torga

Estás tan lejos me dicen tan sola
y respondo nunca lo suficiente
nunca lo bastante lejos la soledad
siempre hay quien la interrumpe el teléfono
el cartero vecinos y esa necia costumbre
de procurarse víveres no nunca lo bastante
sola lo suficientemente lejos transijo
pago cuentas hago fila en el correo
saludo sonrío tampoco el mar que me acompaña
está solo cuántos veleros barcos lanchas
guardacostas lo ocupan

A veces nos salamos el mar y yo
muy de mañana en un llanto mutuo
remojo los pies en su espuma fría
y escucho la risa de Adrián que se revuelca
me digo entonces que aún estoy cerca
demasiado cerca
que me ha anclado el dolor a la orilla
a este cuerpo nunca suficientemente solo
ligero lejano
ay tan presente


("negro es su rostro" + "simiente", fce, méxico, 2010)

lunes, 24 de agosto de 2015

Oliverio Girondo (1891/1967 )

Nocturno



Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más
solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote
hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los
patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las
mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a
veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas,
tiene algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el
lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura
comparable a la de acariciar algo que duerme.


("rua das petras")

domingo, 23 de agosto de 2015

Nilton Santiago (1979 )

Tejemanejes


Acabo de leerte un poema que ha centrifugado el pensamiento de un par de osos hormigueros
y los ha dejado muy mal parados, ya sabes, que sólo aspiran
a ser conserjes en los zoológicos o simples banqueros de caracoles marinos
y que no son trigo limpio. Como siempre tú te das por aludida
y, además de mandarme a dormir entre los escombros del sofá cama,
te has puesto a llorar, para ser exactos, 100 mil gotas de lavavajillas
como si quisieses sacarle la raíz cuadrada a tus aterciopeladas lágrimas.
Este no es un poema matemático ni tus pechos son dos terrones de uranio empobrecido
claro, hablo sin conocimiento de causa
pero sí que sé que tus muslos comulgan con mis labios cada año bisiesto
y que, cuando te duchas, todo el planeta se queda –por momentos- sin agua de mar.
Un cartero me acaba de traer una camionada de letras ilegibles
y me ha dado tu recado: que me vaya a tomar por saco y que te devuelva
todas las risas que me has dado y que, según tú, retengo de mala manera
bajo un pisapapeles.
Nuestro amor ha durado lo que dura la ingestión de 100 mililitros de jarabe lunar
o, lo que es lo mismo, ha sido más corto que el latido de un colibrí en aprietos.
Es cierto, tampoco soy yo trigo limpio y también soy culpable
de utilizar nuestras lágrimas como monedas de curso legal en los zoológicos
así que nada de quejas ni cucharadas de besos para las anginas de la soledad.
Todo esto que digo aquí lo acabo de leer en la portada de un periódico gratuito
que me ha salido más caro que reparar mi corazón en un restaurante para obispos,
esto pasa cuando se está más solo que el número 1 en un reloj de arena
y ya no hay ninguna minotaura que te pueda aplaudir las gracias. C’est la vie,

a veces, cuando está a solas con la Luna, también el pobre perro duda que es un perro.


("el poeta ocasional")