sábado, 23 de agosto de 2014

José Javier Villarreal (1959 )

Semana santa

xi
      Descendía
en la yarda    donde los niños    improvisan batallas
de santos y de mártires    colgados de las ramas
de los abedules    tan flacos    que alisaban la tarde,
le colocaban su cofia    y la sacaban a pasear    a la orilla del río;
tan peligrosamente    en silencio    como la nieve    que caía
con sus caras pegadas    sus miradas tan fijas,
como uñas muy negras    en dedos tan blancos.


(fuente: La santa, FCE, México, 2007)

viernes, 22 de agosto de 2014

Piedad Bonnett (1951 )

Precisamente

Mientras escribo este verso
millones y millones de seres respiran todavía en mi viejo planeta.
Prueba aquél una manzana y descubre un gusano entre su pulpa.
Una mujer escribe una carta y solloza.
Abre la tierra este otro con sus manos, y transpira y no piensa.
Y en una esquina una muchacha espera a un hombre que no llega.
Miles de hombres y mujeres abren sus ojos y recuerdan su cuerpo y sus tareas.
Cientos de esófagos, de glándulas, de hígados, hacen su inocente trabajo
y el amor resucita caricias a un millón por segundo
y alguien se juzga feliz
y un hombre compra una cuerda y la cuelga
del árbol que en su patio florece.
Tosen, cantan, defecan, multiplican, parten su pan, aceitan su paciencia,
bufan, escupen, besan, timan a su vecino,
mienten, mienten y ríen, mienten sinceramente y apuñalan
o leen un poema,
y éste se hace un bistec y aquél cae de bruces y ya no se levanta,
y Rosa estrena su vestido verde,
y Allan le ha pegado a su joven mujer y se emborracha
y Gore cría peces en su bidet y apesta
y Lina se masturba
y Pedro se masturba
y Amarilis se pinta las uñas y camina desnuda por su cuarto en penumbra.
Millones de hombres y mujeres respiran mientras que yo te busco en la memoria
y te maldigo a ti
imposible y único

precisamente a ti
precisamente.


(fuente: "la mirada del lobo")

jueves, 21 de agosto de 2014

John Better (1978 )

Fuego


Fuego: piñas de encendidas coronas
playas y mareas de lava
una cabeza de leopardo emergiendo en tu pecho
altas palmeras en llamas
fuego hecho labios de ceniza: tu marca ardiendo.
 
 
(fuente: "revista arquitrave" en línea)

miércoles, 20 de agosto de 2014

Derek Walcott (1930 )

Garcetas blancas

Qué elegantes, con picos naranjas, las garcetas
blancas, cada una como un aguamanil de airado
paso, los gruesos olivos, cedros que consuelan
el rugir de un arroyo torrencial en el tiempo
de las lluvias; en esa paz, más allá de penas
y anhelos, la que acaso un día pueda alcanzar,
cuyas palmeras se encorvan como un palanquín
al sol con sombras tigresas a sus pies. Allí
estarán, después de que a mi sombra la releguen
a un denso matorral verde de olvido, cargada
de pecados, al salir y ponerse cien soles
en el valle de Santa Cruz, cuando en vano amé


(fuente: "la silla prestada", traducción: Luis Ingelmo)

martes, 19 de agosto de 2014

Charles Simic (1938 )

En la biblioteca


Hay un libro llamado
"Diccionario de Ángeles".
Nadie lo ha abierto en cincuenta años,
lo sé, porque cuando lo abrí
sus tapas crujieron, las páginas
se derrumbaron. Allí descubrí

que los ángeles habían sido una vez tan numerosos
como especies de moscas.
El cielo al ocaso
Solía estar espeso de ellos.
Había que agitar las manos
para mantenerlos apartados.

Ahora el sol brilla
a través de las altas ventanas.
La biblioteca es un lugar apacible.
Ángeles y dioses se apilaban
en libros oscuros no abiertos.
El gran secreto está
en algún estante junto
al cual la Srta. Jones
pasa todos los días en sus rondas.

Ella es muy alta,
de modo que mantiene
su cabeza inclinada como si escuchara.
Los libros están susurrando.
Yo no oigo nada, pero ella sí.
 
 
(fuente: "emmagunst.blogspot", traducción: José Luis Justes Amador)

lunes, 18 de agosto de 2014

Eduardo Chirinos (1960 )

 Dedicar un libro...


Dedicar un libro es afirmar su condición manuscrita. Un vestigio medieval que nos recuerda que antes de ser impreso el libro fue parte vital de una persona. Para el lector la dedicatoria es un gesto que borra las huellas del intercambio comercial. La prueba que garantiza el libro como suyo porque ha sido tocado por la mano del autor. Para el autor dedicar un libro es continuar escribiéndolo. No terminarlo nunca.


(fuente: Anuario mínimo [1960-2010], ed. Conaculta, col. Práctica Mortal, México, 2014.)

domingo, 17 de agosto de 2014

Uriel Martínez (1950 )

La calle

Es falso que c/cigarro que te fumas
te reste un día de vida; como
también es mentira que cada
vez que ríes ríe un infante;
como igual es sofisma
la afirmación de que tu mascota
es pararrayos de la desgracia.

Nadie en su insano juicio
espere de las lluvias abundantes
un ciclo de cosechas gemelas.
Ninguno alegue fue tocado
por un rayo de linterna,
un brazo de sol metafísico:
la fotosíntesis es anterior al poema.

Que nadie espere nada de nadie:
la calle está ahí y sobre el asfalto
que la cubre va un ángel
ebrio sin que nadie le auxilie.