sábado, 20 de diciembre de 2014

Mariana Finochietto (1971 )

De Cuadernos de la breve ceguera


1

A veces,
sobre todo en las mañanas,
ella canta.
Y su voz
es un murmullo
que rebota
contra las paredes de la casa,
se pierde entre la ropa de los hijos,
en la cama tendida,
enorme, inmaculada.
Canta
bajito, quedamente,
para
no despertar a los fantasmas.
A veces,
sobre todo en las mañanas,
desde la ventana
mira el cielo.
Y no sabe
si esta herida en el pecho
es angustia

o son alas.


(fuente: "la biblioteca de marcelo leites")

viernes, 19 de diciembre de 2014

Kim Addonizio (1954 )

Al deseo


Dame el más fuerte de los quesos, aquél cuyo olor es más penetrante;
y quiero un buen vino, el que dibuja un remolino en el cristal
entregando el perfume de las zarzamoras , de las cerezas, un rico sorbo en el fondo
de mi garganta mientras lo mantengo ahí antes de bebérmelo.
Dame el amante que de un tirón abra la puerta
de su casa y me empuje contra la pared
en la oscuridad de la entrada, y me tenga ahí hasta que esté empapada y temblando, cuyos besos vengan por la barcada
y comiencen su deliciosa diáspora por las ciudades y pueblos de mi cuerpo.
Al diablo con los santos, con los mártires
de mi infancia puestos allí para instruirme
en la fuerza de la resistencia y la fe, al diablo con el otro mundo y con sus pálidos ángeles
desvaneciéndose y suspirando como muchachas victorianas.
Quiero este mundo, quiero correr hacia el océano y sentir cómo intenta arrastrarme
como si yo fuese tan sólo un trocito de vidrio rayado
y quiero ser capaz de resistirlo. Quiero caminar
tambaleándome y agitándome por los bares y los cuartos de atrás
por los hoteles relucientes y los campos cubiertos de girasoles abandonados y los parques
donde sueltan a los perros
a pesar de los carteles, donde se huelen
y ruedan juntos por la hierba, y quiero
acostarme en algún sitio y sufrir por amor hasta
que éste casi me mate, y luego quiero alzarme de nuevo
y ponerme ese vestido corto negro
y esperar a que tú, sí tú, vengas y te arrodilles

y me digas tan sólo lo jodidamente hermosa que estoy con él.


(fuente: "emma gunst", traducción: coeliquore)

jueves, 18 de diciembre de 2014

Rebeca Urbina Balbuena (1983 )

Boceto de teología


“El arte de hacer dioses”, rezaba el anuncio. Nos dieron
cubos de barro y nos mostraron una carta estelar.
Charles Simic

Nunca me costó creer en Dios porque siempre me gustaron los cuentos. Los paisajes exóticos, los animales en el arca y los nombres antiguos hicieron de la Biblia uno de mis cuentos favoritos.
Mi primera duda de fe:  si la serpiente que le ofreció la manzana a Eva sería la misma bruja que se la dio a Blancanieves muchos años después, cuando ya existían ropas y espejos.
Mi segunda duda fue por qué la manzana hizo despertar a una y dormir a la otra.
También me pregunté cómo pudieron ceder tan fácil ante una manzana, existiendo frutas mucho más ricas como las fresas, los mangos y las chirimoyas.
Una noche le hice estas preguntas a Dios durante mis oraciones antes de dormir.
Él se rió y luego me dijo que era solo un cuento, que yo podía cambiar las frutas, animales y nombres si me provocaba.
Al verme sonreír me hizo un guiño y cerró la ventana con un solo soplido, para que no me resfriara.

Ese día entendí por qué tiene tantos nombres alrededor del mundo. Seguro se los inventaron otros niños como yo.


(fuente: "urbanotopía")

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Anne Sexton (1928/1974 )

Cuando el hombre entra en la mujer


Cuando el hombre
entra en la mujer,
como las olas mordiendo la orilla,
una y otra vez,
y la mujer abre su boca con placer
y sus dientes resplandecen
como el alfabeto,
el Logos aparece ordeñando una estrella,
y el hombre
dentro de la mujer
hace un nudo
para que nunca más estén
otra vez separados
y la mujer
se trepa a una flor
y traga su tallo
y el Logos aparece
y da rienda suelta a los ríos.

Este hombre,
esta mujer
con su doble hambre
trataron de alcanzar
la cortina de Dios
y por un momento lo hicieron,
aunque Dios
en Su perversidad

desate el nudo.


(fuente: "hasta donde llega la voz", versión: tom maver)

martes, 16 de diciembre de 2014

Ingeborg Bachmann (1926/1973 )

Oscuro de decir

Yo como Orfeo toco
a la muerte en las cuerdas de la vida
y en la belleza de la tierra
y de tus ojos, que el cielo dirige,
sólo encuentro algo oscuro de decir.

No olvides que también tú, de repente,
aquella mañana, cuando tu campamento
aun húmedo de rocío estaba, y un clavel
cerca de tu corazón dormía,
viste la oscura corriente,
que ante ti atravesaba.

Cuerda del silencio
tensada en la corriente sanguínea,
yo toqué tu sonoro corazón.
Tus rizos estaban transformados
en el cabello sombrío de la noche,
los negros rizos de la oscuridad
nevaron tu rostro.

Y no te pertenezco.
Ambos nos lamentamos ahora.

Pero como Orfeo conozco
la vida del lado de la muerte
y se me torna azulado
tu ojo por siempre cerrado.


(fuente: ámbar y spunk", traducción: yannick bautista)

lunes, 15 de diciembre de 2014

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Vals fúnebre para Hermengarda


Heme aquí junto a tu sepultura, Hermengarda,
para llorar tu carne pobre y pura que ninguno de nosotros vio podrirse.


Otros vendrían lúcidos y de luto,
sin embargo, yo vengo borracho, Hermengarda, yo vengo borracho.
Y si mañana encontraran la cruz de tu tumba tirada en el suelo
no fue la noche, Hermengarda, ni fue el viento.
Fui yo.


Quise apoyar mi borrachera en tu cruz
y rodé por el suelo donde reposas
cubierta de margaritas, triste todavía.


Heme junto a tu tumba, Hermengarda,
para llorar nuestro amor de siempre.
No es la noche, Hermengarda, ni es el viento.
Soy yo.


(fuente: "Las imaginaciones/El soldado raso", Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, traducción de José Carlos de Nóbrega.)

domingo, 14 de diciembre de 2014

Juan Manuel Roca (1946 )

Lector de piedras


Las piedras:
Cuentas de un ábaco gigante,
Fósiles de nube, atrios de la luna,
Sílabas de tiempo.

Migas de un astro
Caídas desde el altar del cielo.

Antes de ser catedral,
Viento atrapado en su gótico gesto,
La piedra conoció el bautizo del río,
El cincel de la lluvia.

El lector de piedras
Recorre sus formas encantadas y ciegas:
Sabe que entre ellas
Moran los dioses de un país dormido.

Pero es la mano del albur, minero de Dios,
¿La que decide cuál piedra se hace cárcel,
Cuál piedra iglesia o tumba,
Paredón de lamentos, muro de fusilados?


(fuente: Las hipótesis de nadie, Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, Venezuela, 2012.)