viernes, 27 de mayo de 2016

Cindy Jiménez Vera (1978 )

Guantes


Le puse la bufanda azul
el abrigo de invierno
los guantes negros
y el gorro que le tejió su nieta.
Lloré para que no se fuera
porque llovía.
Construí una barrera
entre la puerta y la lluvia.
Lloré mientras mi hermano
la sacaba y la llevaba a comprar
hojas de plátano que podía
arrancar en el patio de su casa
si estuviésemos en la isla.
Quise esconderla
en veinte bóvedas chinas.
Quise abrigarla
como si se fuese

a Islandia.


("revista ping pong")

jueves, 26 de mayo de 2016

Néstor Perlongher (1949/1992 )

Opus jopo


En el cordón del jopo, engominado, arisco, mecha o franja de sombras en la metáfora que avanza, sobra, sobre el condón del jopo la mirada que acecha despeinarlo, rodar la redecilla en las guedejas:
   un público pudor, irresistible, tieso en la goma del spray: la goma libidinizada, esa saeta de la mata en el enroque de la fima, el gime, el fimot: denuedo de las uñas en el mechón de grima. Guedeja en muslos enroscada, húmedo pelo, espesor de las cejas en lo ebúrneo cobrizo, un jaloneo de papilas en los estrechos del olor, jugoso, el ronroneo de los labios ante las curvas cuevas, su salitre, el tartaleo de la transpiración, sudores finos, atascaban al muslo en ese rulo. Jadean las haras sus aros de peltre, jaleo lúcido, luminiscente en el rebote de las ligas en la película infusa, taza de té en los bordes del revoque. La trama, en ese punto, en la lisura de ese cascabel, serpeante, de esa rima de jade en los jabones de los pies, melecas, masca en el erizar de los penachos la promesa de un guante.


("medusario, muestra de poesía latinoamericana", sel. y notas r. echavarren, j. kozer y jacobo sefamí, ed. fce, méxico, 1996)

miércoles, 25 de mayo de 2016

Juana de Ibarbourou (1892/1979 )

Olor frutal


Con membrillos maduros
Perfumo los armarios.
Tiene toda mi ropa
Un aroma frutal que da a mi cuerpo
Un constante sabor a primavera.
Cuando de los estantes
Pulidos y profundos
Saco un brazado blanco
De ropa íntima,
Por el cuarto se esparce
Un ambiente de huerto.

¡Parece que tuviera en mis armarios
Preso el verano!
Ese perfume es mío. Besarás mil mujeres
Jóvenes y amorosas, mas ninguna
Te dará esa impresión de amor agreste
Que yo te doy.

Por eso, en mis armarios
Guardo frutas maduras,
Y entre los pliegues de la ropa íntima
Escondo, con manojos secos de vetiver.
Membrillos redondos y pintones.

Mi piel está impregnada
De esta fragancia viva;
Besarás mil mujeres, mas ninguna
Te dará esta impresión de arroyo y selva

Que yo te doy.


("emma gunst")

martes, 24 de mayo de 2016

Linda Pastan (1932 )

Entra dócilmente



Te han crecido alas de dolor
y te agitas en la cama como una gaviota herida
pidiendo agua, té, uvas
cuyas pieles no puedes mascar.
¿Recuerdas cuando me enseñaste
a nadar? Suelta, dijiste,
el lago te sostendrá.
Ansío decir, suelta Padre
que la muerte te sostendrá.
Afuera el otoño prosigue sin nosotros.
Con qué facilidad ceden las hojas,
las oigo en el último soplo de aire,
dejando atrás este lugar que desaparece.


("emma gunst", trad. elisabet azcona cranwell)

lunes, 23 de mayo de 2016

Dr. Atl (1875/1964 )


Ernesto García Cabral no solamente es un caricaturista nato, sino que él mismo es una caricatura viviente. Desde el momento en que salió escapado de las selvas veracruzanas, fue acogido con entusiasmo entre los seres humanos, que lo bautizaron con el nombre que correspondía a los seres de su especie. Y el recién llegado levantó ese nombre como una bandera, y a su amparo, atravesó la vida política y social de México llenando las páginas de las revistas y los diarios con la magia de sus dibujos, siempre oportunos, saturados del más sano humorismo, dibujos ágiles, contundentes, que dan siempre en el punto vulnerable de la víctima sin aniquilarla.
   Cabral es el "eslabón perdido" -milagrosamente encontrado- que desde la prehistoria agita la sonaja del placer entre la gente, y ha llegado con la obligación de poner en la picota del ridículo a todo bicho viviente, con beneplácito hasta de los mismos ajusticiados.
   Las selvas veracruzanas han perdido al más valioso de sus habitantes, pero el mundo se ha llenado de alegría, con el chisporroteo del talento que El Chango ha traído en la mera punta de su cola.


("Las décadas del Chango García Cabral", editorial Domés, México, 1979)

domingo, 22 de mayo de 2016

Uriel Martínez (1950 )








Los reptiles



Durante un mes dejaré
abierta la entrada del sueño
para que vengas y veas
si duermo entre ceniza.
Verás que al remover rescoldos
ya no brota humo, ni
brasas vivas, ni mi aliento
empaña el agua.
Podrás asomarte al fondo
de ese estanque oscuro
en que me sumerjo
noche a noche.
Hallarás escaleras y peldaños
por donde suben o descienden
imágenes como se abre
un álbum sin hojas.
Pasado ese tiempo se habrán
separado rabo y tronco
del reptil que dimos
vida y dimos muerte.

[Inédito]

sábado, 21 de mayo de 2016

Cristian López Talavera (1985 )

Tú, el muerto


Siempre, cuando veas un charco de sangre
Aparecer por la puerta
No cierres los ojos,
Ni trates de nadar
Sumérgete
Y siéntele,
Ahógate
Puede ser el lago en tus sueños;
Ese laberinto de la muerte
Es parte del libreto en la vida.

Si ves a un muerto
Con una copa de vino en medio de sus manos
Aparecer como un espectro por la ventana
No llores, ni grites
Solo sonríele como un gato
Puede ser tu abuelo
Y solo viene para llevarte a un paseo
Por un lugar desconocido
-todos ya hemos pasado por ahí en alguna cama de un hospital-
O tal vez, tranquilo con nieve y árboles
Y nada de gente.

Si ves un hacha
Que recae sobre tu cabeza del lado derecho de tu cuerpo
Ni grites, no llores,
No duele;
Te puede hacer una melliza
Si te cae en la corona de la cabeza.
No mires al rostro del asesino
Porque puede ser tu padre borracho
Y él no quiere que mueras con rencor
Solo busca lo mejor para ti…

Si ves tu rostro
En una caja adornada con flores rojas
En medio de lágrimas y sonrisas
No te asustes
Eres tú al otro lado,
Eres el ser que guardaba el espejo
Eres vos y eres el otro,


Eres el muerto…


("revista ping pong")