lunes, 25 de mayo de 2015

Jorge Teillier (1935/1996 )

Despedida



...el caso no ofrece
ningún adorno para la diadema de las Musas.
                                                   Ezra Pound

Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.

Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.

Me despido de las virtudes y de las gracias del planeta:
los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas en que las calles se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuya cara suelo ver en sueños
iluminada por la triste mirada de linternas
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
-la sal y el agua
de mis días sin objeto-

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:

que respiramos y dejamos de respirar.


("otra iglesia es imposible")

domingo, 24 de mayo de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Gota de agua


Me dicen que en alguna ciudad
divaga mi doble como dos
gotas de agua; que lo espere.

He pasado por los jardines
del mediodía y en cada
sombra frondosa alguien busca
                                         o espera.

Son cuerpos como sombras
agotadas por la luz, como
gotas de rocío rotas de sol.

Despacio, atento, he observado
la fila de taxis que llegan
y esperan viajeros.

Se acerca la hora del amigo,
el tiempo del almuerzo, el agua
de cebada y los vasos de hielo.

Me paso el paliacate por la
fisonomía del doble que no llega,
por el cuello sudoroso y los pliegues.

De pronto cae junto a mi sombra
procurada, la cadencia de acordeones
y guitarras antiguas como laúd.

sábado, 23 de mayo de 2015

Ana Rossetti (1950 )

Nana

El pez azul con su espada
Le ha cortado una tajada
A la luna
Para columpiar la cuna.

Y el pájaro carpintero
Con ramitas de romero
Verde y malva
Ha tallado la baranda.

La curruca costurera
Hilvanó en la cabecera
Un lucero
De los sueños compañero.

Y la araña zurcidora
Ha entretejido las hojas
Del laurel
Para arropar a Gabriel.


("poética y poesía", fundación juan march, madrid, mmvii)

viernes, 22 de mayo de 2015

José Watanabe (1946/2007 )

 Poema trágico con dudosos resultados cómicos



Mi familia no tiene médico

ni sacerdote ni visitas

y todos se tienden en la playa

saludables bajo el sol del verano.



Algunas yerbas nos curan los males del estómago

y la religión sólo entra con las campanas alborotando los canarios.



Aquí todos se han muerto con una modestia conmovedora,

mi padre, por ejemplo, el lamentable Prometeo

silenciosamente picado por el cáncer más bravo que las águilas.



Ahora nosotros

         ninguno doctor o notable

en el corazón de modestas tribus,

la tribu de los relojeros

la más triste de los empleados públicos

la de los taxistas

la de los dueños de fonda

de vez en cuando nos ponemos trágicos y nos preguntamos por la muerte.



Pero hoy estamos aquí saludables escuchando el murmullo

de la mar que es el morir.



Y este murmullo nos reconcilia con el otro murmullo del río

por cuya ribera anduvimos matando sapos sin misericordia,

reventándolos con un palo sobre las piedras del río tan metafórico

                            que da risa.



Y nadie había en la ribera contemplando nuestras vidas hace años

sino solamente nosotros

los que ahora descansamos colorados bajo el verano

como esperando el vuelo del garrote

        sobre nuestra barriga

        sobre nuestra cabeza

nada notable

nada notable.


("la raíz invertida")

jueves, 21 de mayo de 2015

Ricardo Zelayarán (1922/2010 )

Quince minutos después



                                                                   A Celia, siempre


Estaba ordenando las cosas para salir...

Y mientras ordenaba mis cosas
veía al lobo,
al lobo que fui
y no sé si al lobo que seré...

La palabra "cinzas",
una palabra en una canción de Wilson Simonal,
me atrae...

Una palabra que no puede traducirse como cenizas, en castellano.
Una palabra que resplandece como los ojos de los gatos en la oscuridad.
O los faros de los coches en la ruta pavimentada,
cuando la noche se hace madrugada
entre Córdoba y Villa María.

Salí de mi casa para verte,
con todas esas cosas en la cabeza...
lobo aullando junto a la "cinza" resplandeciente...
ojos de gato en la oscuridad,
faros de coches sonámbulos que se acercan y se alejan de Córdoba.

Y llegué quince minutos después...

No quisiste hablar.
"Ya se me va a pasar", dijiste.
Y durante un tiempo largo nos miramos en silencio.
El plato vacío,
el tuyo y el mío,
eran más blancos que nunca.
Y después vino el pedido.

¡A llenar el plato!
¡Tu plato y el mío!
Y empezaste a hablar...
¡Y hablamos!


Después de comer, un paseo.
El sol no estaba...
pero en ese momento, ¿qué importancia tenía?
Yo me sentía un inmenso pancito de azúcar
rodeado de árboles muy verdes.
Los trenes que pasaban a lo lejos
eran un poco tus caricias tímidas,
tus miradas.

Un perro trataba de jugar al fútbol
con dos chicos.
Un avioncito con motor giraba y giraba.
El paseo, el descanso, era un vuelo.
Y después el cine.
Un cine de domingo nublado.
Un cine de madera blanca,
donde la película, buena y todo,
al fin y al cabo,
fue lo de menos.
Después salimos.
Nos bastaban apenas
unas pocas palabras.

Y después...

Después siempre.


Pero yo recuerdo.


("emma gunst")

miércoles, 20 de mayo de 2015

Luis Cernuda (1902/1963 )

Aquí...




Aquí
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso más, caería
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
por ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No lo encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:

tu sueño era mi sueño.


("rua das petras" y "noctambulario")

martes, 19 de mayo de 2015

Kyra Galván (1956 )

 La muerte de lo masculino

                      A mi padre y a mi hermano que fallecieron con un mes de diferencia.

En mi papel de hija menor
la soledad cristalizó
en los ritos cotidianos de mi niñez.
A mí, a la que olvidaban en todo momento,
le llegó la muerte de lo masculino,
como un vendaval que rompe el palo mayor de los barcos,
que doblega el cuello áspero de las palmeras:
a mí, que nunca pensé que me hiciera falta.
Y me quedé huérfana de hombres.
Sin varones que protegieran el futuro de solemnes acontecimientos
o los nombres de familia o las propiedades.
Desprovista de Historia.
Me quedé rota y a la mitad,
con las fábulas truncas,
y enfurecida por mucho tiempo.
Me quedé con esta pequeñez en el alma
de mujer crecida.
Me quedé femenina, absolutamente femenina.

© Kyra Galván
en muro fb de la autora