lunes, 22 de septiembre de 2014

Sophia de Mello Breyner Andresen (1919/2004 )

Porque


Porque ellos se enmascaran y tú no 
Porque ellos utilizan la virtud 
para comprar lo que no halla perdón 
Porque ellos tienen miedo mas tú no

Porque son los sepulcros silenciosos 
en que germina sordo lo podrido 
Porque ellos se callan mas tú no

Porque ellos se compran y se venden 
y sus gestos dan siempre dividendo 
Porque son hábiles pero tú no

Porque buscan la sombra del abrigo 
mientras que tú te abrazas al peligro 

Porque siempre calculan y tú no



(fuente: "la biblioteca de marcelo leites", trad. Pilar Vázquez Cuesta)

domingo, 21 de septiembre de 2014

Abigael Bohórquez (1937/1995 )

Aposento III. Margarita Paz Paredes

(trozo)

A tientas te preciso,
rumor de cierva mansa,
árbol de sombra tierna,
jazmín fonal,
casta de patria ardiendo,
a tientas te preciso como si caminaras
buscando un asidero en los andenes de tu viaje postrero;
niña sanfelipeña,
muchacha de las eras y las iras,
llamé a tu corazón y ya no estabas,
simplemente no estabas,
no estarías,
y lo demás
lo derrumbó la muerte,
desmargarita en flor,
desmargarita.




Este cuarto...

Este cuarto tiene cama de piedra,
buró de piedra, silla de piedra,
tocador de piedra;
que sea para bien,
mientras el convidado
no se vuelva también de espaldas
y se ponga.
(fuente: Poesía en limpio, 1979/1989, edición Talleres Gráficos de la Universidad de Sonora, México, 1991.)
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viernes, 19 de septiembre de 2014

Adonis García vive en Jerez

El vampiro de la colonia Roma


Este libro fue la primera obra que compré de tema gay. Lo hice un par de años antes de estudiar Letras. Allí nunca la abordé, ni los maestros lo hicieron. De los colegas homo tampoco supe que la tuvieran. "Como que era" de las obras prohibidas.
   El libro lo miré en la sección pornográfica de un estanquillo de la estación de autobuses. Lo ojeé y me atrapó. Fue por el tema: la autobiografía de Adonis García; y más por la forma novedosa del relato. En primera persona relata su vida de prostituto y presenta el lenguaje tribal: buga, hetero, homo, etc.
   El negocio lo atendía una chica que me miró raro cuando se lo puse para que lo cobrara. No actuó como hacía ante los compradores de sopa de letras y crucigramas. Antes de entregármelo, lo metió en una bolsa negra, como si fueran toallas sanitarias.
   El sistema de registro de ventas me gustó. Anotó en una libreta profesional de cuadros pequeños: "1 libro el vampiro de la colonia roma 7,000 pesos."
   En el viaje de Localia-Aguas lo comencé a leer. Recuerdo que esta vez me senté en el asiento 6. No hice anotaciones. Lugar que me gustaba, doblaba la hoja. El libro terminó doblado.
   La primera frase me marcó para siempre y me hizo ateo por un tiempo: "Y tú, ¿qué vas a hacer cuando dios muera?
   Luego de esa lectura vino En jirones. También lo leí en los autobuses. Entonces desafiaba: leo y es literatura gay.
   Hace tiempo Cristian reseñó la obra de Zapata y lo publicaron en La Gualdra. El acto me emocionó, porque la gayés abrió camino en la prensa de Localia.



(fuente: suplemento cultural "La Gualdra", no. 165, 15. IX, 2014, año 4. El autor de este texto conmemorativo firma con el seudónimo Mateo Estrada Gaviria, a quien se le pidió permiso para la reproducción en este espacio.) 

Ahmad Al Shahawy (1960 )

Cada vez que muere alguien…

Cada vez que muere alguien,
balbucea el sepulturero una alabanza.
El vendedor de telas a Dios da gracias
por el corpulento cadáver.
El recitador del Corán sonríe
porque habrá funeral,
pero es más feliz
si en una noche recita en dos velorios.
Los usureros lloran
y se desesperan
por cobrar el préstamo perdido.
Sólo el muerto
vuela llevado sobre hombros,
y pasa la noche solo
y, sólo, piensa en el albañil
que levantó la tumba de prisa y corriendo.


(fuente: "arquitrave", no. 56, traducción: mohamed abuelata)

jueves, 18 de septiembre de 2014

Elizabeth Jennings (1926/2001 )

Tributo


A veces el gran poema se inclina sobre la hoja
y el mundo entero parece cercano, una cosa simple
Luego todas las artes de la mente y la mano se involucran
para hacer a la sombra tangible. Oh, blanca
como el silencio es la hoja donde las palabras cantarán
y donde todas las sombras se volverán luz.

Después, nadie más es necesario.
El poema es tan suficiente que me une
al mundo que pareciera demasiado distante para ser tomado cuando
las imágenes no alcanzan y las palabras son discursos incoherentes:
En esos momentos la claridad aparece en vos,
tu mente retiene significados que mi mente puede alcanzar

¿Sos remoto entonces, cuando las palabras cobran sentido
con una fina arrogancia dentro del poema?
¿Guardarán ellas todo lo que está alrededor de mi corazón,
inclusive a vos, mi prueba de vida y medida?
No, para vos es ese lugar donde los poemas hallan espacio,
la alta y abundante sombra sobre mi hoja.


(fuente: muro de Jorge Aulicino, versión de Marina C. Kohon)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Eduardo Anguita (1914/1992 )


Venus en el Pudridero

(fragmento)

Os contaré, amantes, qué hacéis cuando estáis juntos;
lo que yo hice y sentí
en aquel huerto de espigas corporales.
El gallo a mitad del día, erguido para el amor,
y la luna que espera al ave de fuego,
mojada, abierta y silenciosa.

La tomé por la mirada, rebanando con mi vista su entrecejo,
y desde ahí, humedecí con su vista mis manos y con
mi vista su cuerpo,
hasta que su cabeza derramóse en mi hombro.
Su cabeza era una blanda caverna donde se escondía el torrente,
el que me llevaría hacia abajo, a las zarzas de sigiloso esplendor.
Palpé sus sienes, oyendo latir la piedra,
la piedra azulada por la respiración y el anhélito.
Ella tomó mi boca con su boca, llenar un hueco con otro hueco,
para partir unidamente exhaustos.
Mis labios son yo que salgo; los suyos son yo que entro.
Y nos reconocimos íntimos y temblorosamente obvios.
Comencé a ser mi semejante.
Inquirí su cuello, la columna despierta
hecha de luz intencional explícita.
Besos en su garganta de cascada de nieve, y sus pechos,
paticulares bóvedas del cielo, copas de árbol, salidas
de sol y cualquier cosa aquí sólo representada.
Mi boca me ungió único entre dos calores contiguos.
De ser una la esfera,
Yo habría inventado la repetición.

Rodeaba mi cintura para ser ella copa y yo agua.
Quería aprisionarme, y no sólo por fuera,
pues podría escaparme hacia adentro,
y para que no me evadiera así, me insinuó encerrarse
ella dentro de mí.

Accediendo, la ceñí a mi vez por la cintura,
siendo ella ahora el agua y yo el vaso.
Y se hizo tan íntima, que aun durmiendo me
encontraba con ella
como si la hubiera habitado y comulgado.
Estrechamos la condena y caímos veloz
por la corriente que arrastra juntos al pájaro y al vuelo.

Su mano en mi nuca bordeaba la piel y el cabello.
Se ponía en la orilla: en la extrañeza y en la propiedad.
Estuve de acuerdo: también como ella deseé los contrarios.
Me adentré tanteando por el interior de sus muros
hasta esa cercanía más y más ajena,
pero, ¿entendéis?, sin llegar, sin llegar todavía
a decirle tú.
Sentí lo que ella sentía
y supe que yo era hombre porque ella así lo sentía.
Sentí por ella y me hice rápidamente mujer,
amándome a mí mismo.

Tú eres mujer, tú eres hombre.
Eres el muchacho y también la doncella.
Tú, como un viejo, te apoyas en el cayado.
Eres el pájaro azul oscuro
y el verde de ojos rojos.
Tú eres aquello. Y yo soy tú.
Pero no al mismo tiempo. Por eso entro y salgo.

Eduardoe-lisa ....Elisae-duardo
Elisaeduar-do ....Eduardoeli-sa

Luego giré en medio círculo y quedó mi conciencia
en dirección a sus pies, ella de espaldas y yo de bruces,
uno sobre el otro:
hicimos así lo que yo llamo
sinceramente
La clepsidra.


(fuente: "Letras.s5.com)

martes, 16 de septiembre de 2014

Henry Miller (1891/1982 )

CRÍTICA Y CENSURA 

Junio 8, 1938
París
Querido Laughlin


El problema con las críticas, en general, es un espíritu conservador innato, un deseo, de grado o por fuerza, de referir al autor ya sea  a una tradición o al marco de referencia del propio autor. Pero hay individuos que son como el mercurio, y eluden a los críticos. No es la perversidad lo que los vuelve elusivos o contradictorios -es su propio movimiento interior, su impulso y deseo más íntimo-. Cómo me gustaría que entendieras esto...


(fuente: Cartas selectas, HM y James Laughlin, ed. Textofilia-Fonca-Conaculta, traducción de Catalina Sherwell Hand, México, 2011.)