martes, 27 de septiembre de 2016

Olga Bernad (1969 )

Todos los héroes


Todos los héroes eran hombres solos

(los recuerdo en el cine y en los cuentos).

Mad Max y Máximo,

Satán y don Quijote

no tenían mujer, o la perdieron

o quedaron vagando ciegamente

en el infierno de inventarse una.

Casi siempre me aburren sus historias.

Los quería a pesar de sus historias

porque, pese a las trampas de la historia,

todos los héroes eran hombres tristes.



("antón castro")

lunes, 26 de septiembre de 2016

Jorge Teillier (1935/1996 )

Cuando yo no era poeta


Cuando yo no era poeta
por broma dije que era poeta
aunque no había escrito un solo verso
pero admiraba el sombrero alón del poeta del pueblo.

Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Me preguntó si yo era poeta.
Ella tenía catorce años.

La primera vez que hablé con ella
llevaba un ramo de ilusiones.
La segunda vez una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor
    y le pregunté el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme
ni tampoco mi profesora de botánica.

Ella había traducido para mí poemas de Christian
                                                          Morgenstern.
A mí no se me ocurrió darle nada en cambio.
La vida era para mí muy dura.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.
Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.

Cuando salí la encontré en la plaza y no me saludó.
Yo volví a mi casa y escribí mi primer poema.


("los dominios perdidos", ed. fce, 3a. reimpresión, 1995)

domingo, 25 de septiembre de 2016

Uriel Martínez (1950 )

Desfile


Luego vengo con más calma
me dijo la a mientras huía
despavorida, con el fleco revuelto.

Regreso otro día me prometió
la e mientras abría la puerta
del coche, con tacones altos.

No me olvides vengo pronto
me dijo la i, apenada
de no quedarse otro rato. Iba al gimnasio.

Voy de compras, era la o, tenía
tarjeta de crédito nueva e iba
a aprovechar rebajas de mes.

Mientras yo hacía corte de caja,
es media semana, se asomó la u
que me acompaña en la firma de papeles.


[Inédito]

sábado, 24 de septiembre de 2016

Francisco Ruiz Udiel (1977/2011 )

Cada cuatro años nace una poeta suicida


                                         a Sexton, Plath y Pizarnik
                                         nacidas en 1928, 1932 y 1936

 Cada cuatro años la muerte
abre la llave del gas de una cocina,
se fuma un cigarrillo en el sofá y espera.

Otras veces enciende el motor de un automóvil
dentro del garaje
y canta Chair in the Sky,
un poco de jazz no despertará
a las muñecas recién maquilladas, piensa.

Cada cuatro años la muerte toma
anfetaminas para adelgazar,
pero se le pasa un poco la mano
y ya no despierta.

No se pone triste, ni alegre, ni neurótica,  no.
Pero cada cuatro años
la muerte amanece lúgubre
y observa la tarde roja
desde una ventana.
Alguien trata de invocarme, dice,
y cierra amargamente los ojos.

A mí me da pesar, no sé,
es como si ella quisiera decirnos
o contarnos algo desde su delgado rostro blanco,
como si estuviera cansada de estrangular mujeres.
Yo la conozco muy poco,
pero me consta aborrece
su funéreo oficio.
Últimamente la han visto respirar
cierto aire suicida.

Cada cuatro años a la muerte
se le irritan los ojos,
sabemos que ha llorado, lo sabemos,
pero callamos,
sabemos también que busca algún vientre
y como ella no tiene el privilegio
de la carne materna
aferra entonces sus fríos y delgados dedos
en el primer ombligo que encuentra.

Por eso cada cuatro años algunas niñas
ya vienen muertas.


("arte poética")

viernes, 23 de septiembre de 2016

Josep Carner (1884/1970 )

Proximidad de la muerte

II


No es que te plazca el gemido de vidas enlutadas,
¡oh dulce Señor de los palacios radiantes!
Nomás es que en vano agotaste
a tus mensajeros blandos.
Se puede huir de tu beso piadoso,
de tus reproches gentiles,
de tus bálsamos secretos,
de tu casta y divina melancolía,
de los tenebrosos círculos
de tu altar ceñido de testas en pleno recogimiento,
de tu sonrisa que iluminan sólo
las lámparas rojas de tus cinco heridas.
Mas hete aquí la Muerte. Es la última,
es la grosera, es la mensajera baja.
De su casa primaveral y transparente
vino el Príncipe al mundo, y detrás suyo
senescales, mayordomos, gente de lo más florido.
Ya sólo queda la Muerte, que es la encargada
del establo, la fe del descreído.
Pero como todavía tu voluntad la manda,
te ofrezco acción de gracias
por la Muerte terrible que hacia Ti tira
de nos en el silencio negro. ¡Demasiado
hemos cedido a otro imperativo placentero!
¡Hay en nuestro hartazgo el olvido de Ti
y parece que Tú te empañes en nuestra fiesta!
Se ha desperdigado el Ayer detrás de mí.
Y ya que no me llevaron a la gracia nueva
ni la noche oscura ni el día carmesí
ni los regalos del gozo y de la prueba,
no merezco, Señor, sino morir.
Mas, viéndome Tú ennegrecido por el vicio,
¿no me expulsarás de tu claridad?
Si he perdido mi anillo esponsalicio,
reconocerme, oh Señor, ¿cómo podrás?
Yo sé que me condenaría tu justicia.
Ah, ¿qué cosa mía mejor te implorará?
¡No el oído, pleno de avaricia
ni los ojos, que sólo miran para envidiar;
la frente no, labrada por un rencor sañudo,
y la boca menos, donde reluce el adulterio
sino la mano que en mi crimen ponía

delante de mis ojos, avergonzado de Ti!


(en muro fb de orlando guillén, traducción suya)

jueves, 22 de septiembre de 2016

Janet Frame (1924/2004 )

Poetas


Si los poetas mueren jóvenes
le legan dos tercios de su vida a los críticos
para pastar y engordar
en pastos visionarios.

Si los poetas mueren viejos
viven su propia vida
escriben sus propios poemas
son sus propios pudieron-haber-sido.

Los poetas muertos en flor son cometas premiados.
Los críticos hacen fila con sus vagones vacíos listos para engancharse.

Los poetas viejos que aún viven
permanecen fielmente camuflados en su propio cielo.
Incluso puede olvidarse que han estado brillando por tanto tiempo.
El recordatorio llega a su caída
extinguidos en la tierra.
El cielo queda vacío, el sol y la luna se han ido lejos,
no hay suficientes farolas, luciérnagas, bichitos de luz que alumbren

y por un tiempo parece que ya no habrá estrellas.


("huesos de jilguero", ed. uv-xalapa, ver., méx., trad. irlanda villegas)

miércoles, 21 de septiembre de 2016

José Alcaraz (1983 )

Orden del día


No desatiendas nunca ni la tierra ni el cielo.
Cuida de tus principios, educa tus finales.
En un cuaderno limpio mantén al día siempre
tus sentimientos. Llora, para limpiar la atmósfera
de malas emociones. Y si algún día tiemblas

sin remedio, convéncete de que tú sólo vibras.


("las afinidades electivas")