viernes, 22 de junio de 2018

Satoko Tamura (1947 )

Pueblo natal




La adivina responde cualquier consulta

¿Dónde está la cartera? ¿Y el recuerdo extraviado?

También la suerte corrida por el cazador,

fue por unos  jabalíes y jamás regresa.

Ella señala la cresta del monte espeso

Le dice a su familia que tal vez esté muerto.

Realmente había muerto el cazador

junto a una barrera defensiva para jabalíes

donde el dedo prolongado.



Junto a los espíritus de los muertos,

sanguijuelas, el tsuchinoko (*), los dioses,

al fondo de las montañas profundas

la adivina da la espalda al desfiladero

donde la niebla hierve como un dragón,

Y reúne el mar bajo sus pies.

Por eso la tierra y la gente tienen que estar de puntillas

En el campo de batata  cómo  dónde  no se puede estar sino de puntillas

La vieja hace su tarea todo el tiempo encorvada,

Por esa cadera torcida nunca pudo ser bailarina

pero fue bendecida con hijos, uno tras otro, como batatas.



Al final del día

la vieja arranca un hoja de camelia

y cubre los tabacos, fuma a gusto.

Los humos difuminan la frontera de terrazas.

Pronto vuelven los barcos de bonito con luz

lentamente

y van demoliendo el horizonte curvado

igual que su cadera.




(*) Tsuchinoko (Animal imaginario que se dice en el pueblo)


("crear en salamanca", trad. de la misma autora)

jueves, 21 de junio de 2018

Minerva Margarita Villarreal (1957 )

Un animal vaga por mi vientre



Un animal vaga por mi vientre
se aloja se aduerme se está quieto
pero a veces lo escucho rugir
entre relámpagos
como una bestia que surge de la noche
y mi estómago empieza a inquietarse
como si serpenteara
entre rudos cólicos y espasmos
o retortijones
o se desata un ansia
un llamamiento
o flor de fuego
y el animal es lengua
un ansia de beber
un anhelo de lluvia
Tengo un vientre errante
y el animal se escapa



("vike, un animal dentro de mí", ed. an.alfa.beta, monterrey, n.l., méxico, 2018)

miércoles, 20 de junio de 2018

Concha García (1956 )

 Anomalía



No paseo. Ni ando. Voy a casa.
Cayó del monedero el bono-bus
y tengo cinco duros. Ni para
cerveza me queda. Te amé
escrupulosamente. Iba
a charcuterías y te invitaba
a cenar. Eso era una muestra
evidente de mi ternura. No
tengo nada. Nada.





Bajo los auspicios




La cosa más profunda que he vivido
ya la he olvidado. Ahora sólo me importa
arreglar la ventana si se rompiera, o
limpiar los cristales. Todas las verdades
han sido un largo pronunciamiento sin fecha,
de pronto no recuerdo ninguna. Se confunden
encaramadas bajo los auspicios de mi necedad
que tampoco se precia. A mí me gusta
el encantamiento de ciertas tardes, cuando
lo evidente no es real.


("poemas del alma")

martes, 19 de junio de 2018

Magaly Sánchez (1940 )

Confusión



No fueron de los que más se amaron.

Se compadecieron simplemente uno de otro

porque sabían que la vida resplandecía a veces

pero también que daba duros golpes

hasta en las espaldas más inocentes.

Planearon el porvenir como un pacto,

un apasionante episodio

en el que si uno caía el otro le tendería las manos.

Eran cobardes, sí, pero bondadosos,

y creyeron firmemente que aquello era el amor.



("zócalo poetas")

lunes, 18 de junio de 2018

Minerva Margarita Villarreal (1957 )



María Virginia González Chapa fue enterrada
a la vera del río que no es río sino un lecho desecado
donde las piedras brillan
y las espinas hieren
el cielo reverbera
y el viento hace milagros
Fue enterrada lejos de la iglesia
a la derecha de la carretera
en las orillas de El Vergel
cerca de la Casa del Anciano que habilitó el DIF
bajo el ángel que ha perdido los dedos
y extraviado su espada
Ahí fuiste a dormir
y tu cuerpo se ramifica
Vike
y su raíz filtra
tu rastro
tan hondo y diestro
que pareces pisar un suelo inédito



("vike, un animal dentro de mí", ed. an.alfa.beta, monterrey, n.l., méxico, 2018)

domingo, 17 de junio de 2018

Isla Correyero (1957 )

El aseo



Es imposible tener un sentimiento más deformado y cruel que
el que teníamos cuando entrábamos en la habitación del moribundo.

Cerrábamos la puerta y abríamos la ventana.

El enfermo se quejaba y podíamos oirle decir que en verdad no quería la muerte.

Sin embargo, alguien lo levantaba y lo sentaba en un sillón de plástico y él,
concentrando toda su energía,
nos miraba, levantando los párpados azules, con la cabeza
sobre el pecho, triste, extenuado,
dando pequeños estertores y, sin embargo, queriendo sonreír.

Nosotros destrozábamos su afán echándole colonia,
desnudándole, pegándole en la inocente cara limpia,
deleitándonos en su consternación y su amargura:

"No pasa nada... la muerte es un viaje... vete pronto y grita cuando llegues...
¿Hay ángeles ahí?... no seas quejica y siéntate mejor... como te vuelvas a mear..."

Y el moribundo miraba la pared como un cordero,
abatido, movía la garganta, sin dolor ya,
despojado de imágenes terrenas
y subía

con un miedo terrible hacia la muerte.


("apología de la luz")

sábado, 16 de junio de 2018

Erik Moya (1994 )




Niño cucaracha persiguiendo sombra



 a las 2:30 de la mañana    salen de los antros      algunos duermen en bancas

otros     despiertos      con los corazones fuera del pecho

buscan las sombras para ocultarse

aquí todos somos cucarachas      y el niño escupía al cielo

el que con mirada perdida salía de las coladeras a las doce de la noche

tenía las venas a punto de explotar por dentro

con tan pocos años su rostro nublado anunciaba una tormenta

por estómago tenía un hoyo negro     negrísimo     sin luz dentro

y esperaba bajo los árboles en búsqueda de un abrazo fuerte por la espalda

pedía dinero a cambio de besos a los chichifos drogados

a veces     por miedo a la oscuridad      avisaba a la policía

siempre le aterraba la fiebre de una mano que se atreve (1)

pero lo desaparecieron y lo aplastaron                                    como cucaracha de calle



(Mayo 2017. Centro Histórico. Morelia, Mich. Menor de edad se prostituía en Plaza de
Armas)



 (1) Xavier Villaurrutia, Nocturno.



("cruising morelia", inédito)