jueves, 20 de septiembre de 2018

Virgilio Piñera (1912/1979 )

Yo lo veo



Mejor sería que la muerte alzara
esa corona de tu vida,
así la pesaría,
y en la frente donde la luna mete sus reflejos
esplendería hasta vencer su propia rigidez.

Estás desnudo
como si los días resbalaran sin horas por tu cuerpo,
como si un veloz animal interpusiera su carrera
entre el reposo y los recuerdos.

Ya el día empieza su ascensión,
y tú terminas en el abrupto pico de la inercia.
Me estás llamando como si en mi oído
cayeran una a una las mortajas impentrables
de la destrucción.

Y yo también te llamo destruido,
alcanzo tus contornos,
te inflamo con esos soles de mi condolencia,
te meto en tu caja de lamentos,
me alcanza tu pavor y rompo el aire
con vibraciones de su impedimento,
te veo por los aires como un astro muerto
deshaciéndose en lunas enfriadas,
te veo con tus zapatos y tu perfección.

                                                             (1945)

("la vida entera", ed. lectorum, méxico, 2012)

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Ocean Vuong (1988 )

Sin título (azul, verde y marrón): óleo sobre tela. Mark Rothko: 1952




En la tele dijeron que los aviones se estrellaron en los edificios
y yo dije sí cuando pediste que me quedara.
Tal vez rezamos de rodillas porque El Señor
sólo escucha cuando se está así de cerca
del demonio. Quiero decirte tantas cosas:
mi premio más grande fue el caminar
por el puente de Brooklyn y no pensar
en los aviones. Vivimos como el agua: tocando
una lengua nueva sin decir
todo lo que hemos pasado. Ellos dicen que el cielo es azul
pero yo sé que es negro cuando lo miras entre mucho aire.
Siempre recordarás lo que hacías
cuando duela mucho. Quiero decirte tantas cosas
pero sólo me he ganado una vida, y ya no tengo nada. Nada. Sólo
un par de dientes. La tele sigue diciendo los aviones...
los aviones... y yo sigo esperando en esta habitación
hecha de pájaros muertos. Sus alas vibran entre
los muros borrosos. Sólo tú estabas ahí.
Tú eras la ventana.



DetoNación




Hay un chiste que termina con un: ¿qué?
Es la bomba que dice aquí está tu padre.

He aquí tu padre
dentro de tus pulmones. Mira qué liviana

es la tierra después de todo.
Incluso luego de escribir la palabra padre

se siente como esculpir un fragmento del día
en una página iluminada por la explosión.

Hay demasiada luz como para ahogarse
pero no la suficiente como para que entre a los huesos

y permanezca. No te quedes aquí, mi niño
roto por el nombre de las flores. No sufras

más. Así que corrí hacia la noche.
La noche: mi sombra extendiéndose

hacia mi padre.



("leche de bruja", trad. jesús carmona-robles)


martes, 18 de septiembre de 2018

Ricardo Jaimes Freyre (1866/1933 )

Lo fugaz



La rosa temblorosa
se desprendió del tallo
y la arrastró la brisa
sobre las aguas turbias del pantano.

Una onda fugitiva
le abrió su seno amargo,
y estrechando a la rosa temblorosa
la deshizo en sus brazos.

Flotaron sobre el agua
las hojas como miembros mutilados,
y confundidas con el lodo negro,
negras, aún más que el lodo, se tornaron.

Pero en las noches puras y serenas
se sentía vagar en el espacio
un leve olor de rosa

sobre las aguas turbias del pantano.


("asamblea de palabras")

lunes, 17 de septiembre de 2018

María Emilia Cornejo (1949/1972 )

En la mitad del camino





entro lentamente por tus venas
hasta inundar
todos los rincones de tu cuerpo
rescato tu nombre milenario
en cada arteria
te pierdo y me encuentro
en la profundidad de tu mirada
sin compañía alguna
invado tus pulmones
y vivo
y me recreo
con el aire que respiras
avanzo por debajo de tu piel
y organizo con exactitud
el metabolismo de tus penas
y tu cuerpo se convierte
en la zona sagrada de mi vida.
sin embargo,
hoy es mañana
y mañana será nunca.

+++



quiero volver a encontrarte
en los sillones tímidos de tu patio,
amoroso patio empedrado de tiernos olores.
quiero oír tu voz en las mañanas
y
en la inquietud de tu cama encontrar
todo amor
el lenguaje de tu boca.
quiero tu palabra como piedra que cae
amorosa piedra de tu patio
patio tuyo
escondido.
quiero tu presencia de silencios
como ecos que no acaban
tu presencia de helechos frescos
suaves helechos de tu patio
patio tuyo que he perdido.


("contranatura.org")


viernes, 14 de septiembre de 2018

William Carlos Williams (1883/1963 )

La carretilla



Tantas
cosas se amontonan
dentro
una carretilla
con
ruedas rojas
que barnizada
por la lluvia
resplandece
al lado
de los pollos
blancos.


(muro fb de daniel montoly, traductor y poeta)

jueves, 13 de septiembre de 2018

Moisés Pascual (1955)

El último sol



3

puede que te esfumes en un ocaso
de inviernos como candelabros de nubes
y yo no sepa qué hacer
con tus heridas,
estas mínimas palabras
de musgo
para salvarte de la muerte que te lleva
contra mi voluntad sin armas

puede que el viento te deshaga en mis manos
y yo me ponga a llorar
inútilmente
sin saber
amar
los números exactos,
el ritmo de las ostras
al desovar sus acuáticos destinos ,

sé que eres tú esa luz que sin alas
en el aire danza
como luciérnaga,
de puntillas y lápiz,
como un niño que con la arena juega
a vivir
crucigramas
y construye relojes, mapas y sueños,
hace versos,
y estrellas siderales,
circunferencias de hielo

puede que te esfumes en un ocaso
y yo no sepa vivir
mañana
tan atento al aliento
de los astros impuros
en su materia oscura,
con esta carga de ausencias,
cuando hostil me escupa el alba,
y yo como un animal adolorido
huya
del mundo y sus placeres,
y solo sepa maldecir las reliquias de las cenizas
con estos ojos de miedo,
escondido en mi cofre de lagartijas pálidas

¡júrame, que nunca morirás
como ese inmóvil árbol
sin hojas,
donde aprendí a besar mariposas y calandrias,
Venus, estatua de mi amor,
triste tiranía sosegada,
mi agonía!


("fabricioestrada.blogspot")

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Williams Carlos Williams (1883/1963 )

Paisaje con la caída de Ícaro



De acuerdo
a Bruegel la caída de Ícaro
ocurrió a principio
de la primavera
justo cuando comenzaban
los preparativos
para la cosecha anual.
Un agricultor
estaba arando
con tesón la tierra
y el mar bullía
en constantes cosquilleos
pareciendo
no contentarse
con los bordes trazados
por su existencia.
Era un día caluroso
y de frente al sol, Ícaro
vio cómo la cera
que sostenían sus alas
pegadas a su cuerpo
se derretía. En la distancia,
casi invisible
de la costa marina
alcanzó a verse,
inadvertido, el chapoteo
de una silueta
ahogándose.


(muro de daniel montoly, traducción de él mismo)