domingo, 4 de diciembre de 2016

Katherine Mansfield (1888/1923 )

Té de manzanilla


Afuera el cielo está encendido de estrellas
un hueco bramido llega del mar
¡Y qué pena las pequeñas flores del almendro!
El viento estremece el almendro.

Nunca imaginé un año atrás
en aquella horrible casucha de la ladera
que Bogey y yo estaríamos sentados así
tomando una taza de té de manzanilla.

Leves como plumas vuelan las brujas
el cuerno de la luna es fácil de ver
sobre una luciérnaga debajo de un junquillo
un duende tuesta una abeja.

Podríamos tener cinco o cincuenta años
¡Estamos tan cómodos, juiciosos, cercanos!
Bajo la mesa de la cocina
la rodilla de Jack oprime la mía.

Pero los postigos están cerrados el fuego está bajo
gotea la canilla con suavidad
las sombras de la olla en la pared

son negras y redondas y fáciles de ver.


("otra iglesia es imposible", trad. mirta rosenberg y daniel samoilovich)

sábado, 3 de diciembre de 2016

André Breton (1896/1966 )

La unión  libre


Mi mujer con cabellera de fuego de leña
Con pensamientos de relámpagos de calor
Con talle de reloj de arena
Mi mujer con talle de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última magnitud
Con dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
Con lengua de ámbar y de vidrio frotados
Mi mujer con lengua de hostia apuñalada
Con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
Con lengua de piedra increíble
Mi mujer con pestañas de palotes que escriben los niños
Con cejas de borde de nido de golondrinas
Mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero
Y de vaho en los cristales
Mi mujer con hombros de champagne
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer con muñecas de fósforos
Mi mujer con dedos de azar y de as de corazón
Con dedos de heno segado
Mi mujer con axilas de marta y de bellotas
De noche de San Juan
De alheña y de nido de escalarias
Con brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla de trigo y de molino
Mi mujer con piernas de cohete
Con movimientos de relojería y desesperación
Mi mujer con pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer con pies de iniciales
Con pies de manojos de llaves con pies de pajaritos que beben
Mi mujer con cuello de cebada sin perlar
Mi mujer con garganta de Valle de Oro
De cita en el lecho mismo del torrente
Con senos nocturnos
Mi mujer con senos de topera marina
Mi mujer con senos de crisol de rubíes
Con senos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer con vientre de despliegue de abanico de los días
Con vientre de garra gigante
Mi mujer con espalda de pájaro que huye vertical
Con espalda de azogue
Con espalda de luz
Con nuca de piedra de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso en que se acaba de beber
Mi mujer con caderas de barca
Con caderas de araña y de plumas de flecha
Y de canutos de plumas de pavo real blanco
De balanza insensible
Mi mujer con nalgas de greda y de amianto
Mi mujer con nalgas de lomo de cisne
Mi mujer con nalgas de primavera
Con sexo de gladiolo
Mi mujer con sexo de yacimiento y de ornitorrinco
Mi mujer con sexo de alga y de bombones viejos
Mi mujer con sexo de espejo
Mi mujer con ojos llenos de lágrimas
Con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer con ojos de sabana
Mi mujer con ojos de agua para beber en prisión
Mi mujer con ojos de bosque siempre bajo el hacha

Con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego


("caína bella", trad. raúl gustavo aguirre)

viernes, 2 de diciembre de 2016

Ángel González (1925/2008 )

Estoy Bartok de todo


Estoy Bartok de todo,
bela
bartok de ese violín que me persigue,
de sus fintas precisas,
de las sinuosas violas,
de la insidia que el oboe propaga,
de la admonitoria gravedad del fagot,
de la furia del viento,
del hondo crepitar de la madera.

Resuena bela en todo Bartok: tengo
miedo
            La música
ha ocupado mi casa.
Por lo que oigo,
puede ser peligrosa.


Échenla fuera.


("life vest under your seat")


jueves, 1 de diciembre de 2016

Cristian Cottet (1955 )

Ella tomando desayuno



Ella tomando desayuno
parece un ave suelta entre las ramas
mirando de soslayo la otra mirada
que le sigue
ella tomando desayuno
sin ropas ni escondrijos
besando la taza con sus dedos
intentando decir algo que no sale
no es un adiós ni un buenosdías
ella tomando desayuno
despierta al barrio con su pelo
le digo que por favor
que no la olvido ni cuando está
frente a mi cara
tomando desayuno
ella sonríe también con sus dientes
un pan pide un pan con mermeladas
sus pies se enfrían de tanto mirarles
y ella descansa de la noche
descansa de los abrazos
no puedo más murmura
es hora de irnos no sé donde
es tiempo de morir para nosotros
y ríe de su lengua
y se enreda entre mis brazos
esta historia la recuperé de unos papeles
que sospechaba perdidos
y me viene un sollozo
no puedo llorar le digo
no importa
será para otra vez
quizás mañana
a la hora del desayuno
quizás mañana estemos solos en su cama
y no puedo soportar y lloro
de tanto
en tanto
lloro
sólo con verle
tomando desayuno.


("caína bellla")

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Wadih Saadeh (1948 )

Los nombres de los muertos


Abrió la mano y contó con los dedos
los nombres de los muertos,
Luego usó los dedos de la otra mano.
Añadió a la lista los colores que le rodeaban,
las ramas del árbol que estaba frente a su casa,
las plantas del camino y las hojas del bosque.
Y antes de dormirse,

Añadió su propio nombre.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

martes, 29 de noviembre de 2016

Jesús Munárriz (1940 )

Fast food


Frente al luciente centro comercial
recién inaugurado,
dos pobres -pobre y pobra-
dispuestos a almorzar:
comida rápida.

Dos bolsas negras llenas de basura
con cuidado escogidas
de las que embuten el contenedor
de una comunidad de propietarios.

Sentados en la acera sin asfaltar aún,
junto a una estaca de árbol de plantación reciente,
su botín escudriñan
y devoran:

huesos poco apurados, mondas de fruta, pan
seco, unos espaguetis, unos tomates pochos,
patatas fritas frías,
un menú equilibrado tal vez, asequible al menos,
que riega rojo el tinto.

Mutuamente se ofrecen con amor
los mejores hallazgos y preseas.
Fast food y todo gratis,
aquí no ahoga Dios, decir parecen,

aquí sólo desecha.


("apología de la luz")

lunes, 28 de noviembre de 2016

Luis García Montero (1958 )

Da vergüenza decirlo




Con los ojos vendados,
para que no pudieses recordar el camino,
intenté conducirte
al refugio sereno donde guardé mi vida.
Da vergüenza decirlo,
pero a veces los años construyen una casa
de medios sentimientos,
de verdades medianas,
de pasiones dormidas como animales viejos,
de cenizas y sueños humillados.
Y el cuerpo se acostumbra,
y las sombras apoyan su cabeza
en un pecho de sombra,
y el corazón se siente en paz o se doblega
a una derrota cómoda sin heridas mortales.

Da vergüenza decirlo.

Con los ojos vendados
para que no pudieses recordar el camino,
intenté conducirte
a mi mundo sereno de verdades a medias.
No me ha sido posible.

Esta noche insegura,
que mueve los relojes con la prisa
de tu pulso más vivo,
me envuelve y me repite:
no te ha sido posible.

Esta noche de viento,
que fue soltando amarras hasta quedarse tuya
como un delirio de melena negra,
me llama y me confirma:
no te ha sido posible.

Esta noche de gente
que pasa por las calles con tus ojos,
con la forma que tienes de vestirte,
con tu sonrisa de país lejano,
esta noche me empuja y me convence:
no te ha sido posible.

Y aquí estoy yo,
que voy soltando amarras hasta quedarme tuyo
y camino hacia el mar
con los ojos cerrados,
como una barca deja su refugio,
una barca feliz que se repite:
no me ha sido posible,
porque nada me importa,
sólo tu piel,
                  la piel de una tormenta.


Da vergüenza decirlo.


("rua das pretas")