miércoles, 17 de enero de 2018

Miguel Ángel Ortiz (1984 )





Esta vez, poco antes...


Esta vez, poco antes de volver del sueño, nos miré apoyados en una pared, como el porvenir que -pensamos- nos puede esperar.
Pero qué sabemos, si ni siquiera intuimos el trayecto de esa lanza que cruza junto a nosotros. Hay un fuego en que brillan hilos, se nos ha enfriado tanto, tú sabes.
Pero en el sueño no: la pared nos hablaba del mundo y un cielo blanco cruzaba tu rostro.
El día sería muy extenso para poder llenarlo de música.


...hubiéramos, sí...



...hubiéramos, sí, en el pasado, en la alfombra, la televisión y tus pies, luego del reloj de agua de las nubes.
Un color sin color y las luces en descanso, pero no recuerdo si alguna vez, si fue posible entrar en uno, porque ¿cómo acercarse más, casi apretando las manos, si las palabras, las cosas, no nos alcanzaban para ello?


(textos cedidos por su autor)

martes, 16 de enero de 2018

José Villa (1966 )

Limones



Tras muchas averiguaciones, después de controlar,
fatigar mapas, hicimos nuestro viaje: sólo
recuerdo el brillo de los rieles y el polvo fino que
envolvía nuestros rostros. Por el inmenso pasillo:
las plantas secas, los tallos oxidándose, la cocina
intacta  (un punto vacío que se ha hundido en el tiempo)
y al fondo el correr de unas azules aguas: es el cielo.
Y el balanceo de unas hojas. Mientras,
más pesados, espectros estallantes, resplandecían
las partículas más claras -los limones- y se cifraba el paisaje
en un código secreto. Lejos, sobre la loma, se veía
la ventanilla de un auto; el lugar del regreso era
el lugar de la muerte. Preparamos la comida; los limones
realizaban una extraña colisión de contrastes con los
restos de la casa. Parte de las paredes y el amarillo tallado
de las frutas había empezado a fundirse. La mañana quedó
aislada. Ramas secas. Paredes húmedas. Proyecciones
deformes. Con un cuchillo oxidado se abre sobre el plato,
hondo, el limón. Corrosivo. Perecerá también cuando todo
esto no sea más que nuestro alimento y nuestro escombro.



("de sibilas y pitias")

lunes, 15 de enero de 2018

David Noria (1993 )

Careo ergo sum


Borges ciego,
Benveniste mudo:
¿agua al fuego,
geógrafo sin mundo?

Celda, no hüerto
a fray Luis maestro;
lento marinero
Ulises sin puerto.
Yo, ¿de qué carezco?


("la palabra y el hombre", no.41, julio/sept. 2017, xalapa, ver., méx.)

domingo, 14 de enero de 2018

Alfredo Vanín (1950 )

Nocturno a Elena


Usaba zapatillas doradas para protegerse del frío abismal de la sabana en los últimos años de un siglo que murió sin respiro era a su manera valiente como un sueño perdido entre usureros y tenía dos hijas que dormían como alondras nocturnas y correteaban como alondras despiertas
por los cuartos estrechos donde las tres cabían sin estorbo
y hasta quedaba espacio para beber un vino o fumar largamente mientras hacía guiño alguna estrella.
Despedida de los vendavales marinos
declamaba un poema de Neruda en el que un ancla jubilada
cruzaba la luz de Antofagasta
(decía haberlo conocido por mí y la verdad
he olvidado las anclas y Neruda se ha muerto).
Esta Elena nunca llegó a Troya, tal como aquel demiurgo lo constata
y por lo tanto todo fue una nube: las rabietas de Menelao
y hasta el regreso a Itaca.
Elena quedó entre sus alondras
sin importarle un higo el diente del invierno
ni la amenaza de los devoradores de caballos.


("no me quites paz")

sábado, 13 de enero de 2018

Wislawa Szymborska (1923/2012 )



Risa



A la muchacha que fui...
la conozco,  naturalmente.
Tengo varias fotografías
de su corta vida.
Siento una piedad alegre
por algunos de sus poemas.
Recuerdo unos cuantos acontecimientos.

Pero,
para que el que está aquí conmigo
sonría y me abrace,
recuerdo solo una historia graciosa:
el amor infantil
de esta pequeña fea.

Le cuento
que estaba enamorada de un estudiante,
es decir, que quería
que él la mirara.

Le cuento
que, sana, corrió a su encuentro,
con una venda en la cabeza
para que él preguntara al menos
qué le había pasado.
Qué graciosa chiquilla.
Cómo podía saber
que hasta la desesperación tiene ventajas
si por fortuna
se vive un poco más.

Le daría para pasteles.
Le daría para el cine.
Déjame, no tengo tiempo.

¿No ves
que la luz está apagada?
No me digas que no entiendes
que la puerta está cerrada.
No tires del picaporte...,
el que se reía,
el que me abrazaba
no es tu estudiante.

Lo mejor sería que te fueras
de donde has venido.
No te debo nada,
yo, una simple mujer,
que solo sabe
cuándo
revelar un secreto ajeno.

No nos mires así
con esos ojos tuyos
demasiado abiertos,
como los ojos de los muertos.


("de sibilas y pitias" trad. a. murcia y g. beltrán)

viernes, 12 de enero de 2018

Fray Cayetano Rodríguez (1761/1823 )

A una moza muy hablativa



Asombrado me tiene, Pancha mía,
Tu charlar eterno y portentoso,
Ese habladero cruel, tan afanoso
Que toca en los extremos de manía.

Hablas, mi Pancha, hablas noche y día,
Ora agitada estés, ora en reposo;
Así tu labio nunca está mohoso,
Y tu lengua jamás con perlesía.

¡Prodigioso charlar! Si la escultura
El busto de un locuaz hacer quisiera
¿Qué original mejor que tu figura?

Entonces, con asombro el mundo viera
Que hasta el sólido mármol, ¡cosa rara!
Por ser tu copia, sin cesar charlara.


("otra iglesia es imposible")

jueves, 11 de enero de 2018

Fernando Pessoa (1888/1935 )




"...Fernando era un poco confuso, principalmente cuando se presentaba como Alvaro de Campos..." En aquellas circunstancias me decía: "Hoy no soy yo quien  ha venido, sino mi amigo Alvaro de Cmpos..." Se comportaba, en esas ocasiones, de una manera totalmente diferente. [O Fernando e eu, Ophélia Queiroz]


("cartas de amor", ed. funambulista, madrid, 2017, trad. isabel lacruz)