miércoles, 23 de abril de 2014

Miriam Reyes (1974 )

Hay cenizas

Hay cenizas por todas partes:
en las sábanas
en mi ropa
por el suelo.

Mancha el humo
lo que la ceniza no alcanza.
Arden y arden los papeles que jugamos
dispuestos a pagar lo que sea
por conservar este calor.


(fuente: "emmagunst.blogspot")

martes, 22 de abril de 2014

Edgar Lee Masters (1868/ 1950)

Amanda Barker

Henry me embarazó
sabiendo que yo no podía dar a luz una vida
sin perder la propia.
Por eso atravesé en mi juventud las puertas del polvo.
Viajero, en el pueblo donde viví
creen que Henry me amó con amor de esposo.
Pero yo proclamo desde el polvo
que él me mató para satisfacer su odio.




(fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Gerardo Gambolini.)

lunes, 21 de abril de 2014

James Schuyler (1923/ 1991 )

Un cuchillo de piedra

26 de diciembre, 1968


Querido Kenward,
Qué perla
de abrecartas. Es justo
lo que necesitaba, algo
donde descansar los ojos, siempre
deseado, es decir
es eso que
sentía que me
faltaba pero
no lo sabía, sin uso
real y sin embargo
esencial como una caja
de botones, o los mapas, los verdes
cielos mañaneros, las islas y
canales en la avena, el vapor
del guiso de ostras. Ágata
marrón, veteada como un bosque
por un humo que presenta
la acuosa torsión de la zostera
en rápida concavidad desteñida de
herrumbre. Ondulantes líneas de
atardecer norteño –un Munch
sin la ansiedad– una
insinuación de casi ámbar:
a la nariz, un pensamiento
resinoso, al ojo,
una aguja laqueada, verde
allí donde no hay verde, una
post-imagen presente.
Pulido como un hacha, desnudo
y elegante como un lago,
varonil como un lingam,
petrificado clima de noviembre,
es la cosa justa
¿para hacer qué? ¿Para
abrir cartas? No,
es justamente la cosa, un
objeto, oscuro, feroz
y hermoso en el que
la sorpresa es que
la sorpresa, una vez
que pasa, sigue estando:
en el que disfrutar
no es consumir. Lo i-
rrecuperable retorna
en un mundo marrón
hecho de madera,
jaspeado de nieve, epi-
centro de tempestad
todavía en piedra.


(fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Laura Wittner)

domingo, 20 de abril de 2014

EL EXILIO

Abril

¿Qué poeta dijo que abril es el mes más cruel? Durante la semana santa, en 1974, murió el escritor José Revueltas, entre los que le acompañamos al cementerio, recuerdo al amigo Guillermo Villar, al profesor Vicente Francisco Torres. Pero no recuerdo a otros. Hace de eso demasiados años.

Exilio

¿Qué es el exilio sino una situación que nos obliga a sustituir con palabras escritas la relación entre los amigos más queridos, que están lejos, ausentes, diseminados cada uno en lugares y ciudades distintas? Y, además, ¿qué relación podemos mantener con el país que hemos perdido, el país que nos han obligado a abandonar, qué otra presencia de ese lugar ausente, sino el testimonio de su existencia que nos traen las cartas (esporádicas, elusivas, triviales) que nos llegan con noticias familares?

R. Piglia


Septiembre 1985

Amaneciste ebrio. Alfredo te invitaba a abandonar el edificio de Avenida Amsterdam antes del derrumbe. "Ya va a pasar", le respondiste en lo que veías que el librero se venía abajo y escuchabas el estruendo del càntaro de barro al estrellarse contra el piso, en lo que oías como se fracturaban las costillas invisibles del departamento que habitaste siete años.

Mensaje

Mi estimado U, llegas en un momento interesante, hoy falleció García Márquez y hoy hospitalizo a mi madre. Me comunico contigo en cuanto pueda. Saludo.

Eclipse

Un día antes, de madrugada, hubo un eclipse que muchos vieron, yo no. Después supe que se apreció una luna roja. Ese mismo día, ya tarde, viajaba a la ciudad de México, donde me tocaría el sismo mientras cruzaba la Alameda Central en dirección a la farmacia. Me detuvo la voz de una chica de anteojos, sentada en una piedra: "¡Está temblando!" Me detuve: vi que los árboles se movían como cuando hace mucho aire. El movimiento no terminaba. "Luego vendrán las réplicas", le dije mientras veía a la distancia esperando el momento de que se viniera abajo un edificio. Pero nunca sucedió. 

sábado, 19 de abril de 2014

Carlos Drummond de Andrade (1902/ 1987 )

La flor y la náusea


Preso de mi clase y de algunas ropas,
voy de blanco por la calle gris.

Melancolías, mercancías me acechan.

¿Debo seguir hasta el asco?

¿Puedo, sin armas, revolverme?


Ojos sucios en el reloj de la torre:
No, el tiempo no alcanzó la justicia completa.
El tiempo aún contiene heces, malos poemas, alucinaciones y espera.
El tiempo pobre, el poeta pobre
se funden en el mismo impasse.

Intento explicarme en vano, los muros son sordos.
Bajo la piel de las palabras hay cifras y códigos.
El sol consuela a los enfermos y no los renueva.
Las cosas. Qué tristes son las cosas, consideradas sin énfasis.

Vomitar ese tedio sobre la ciudad.
Cuarenta años y ningún problema
resuelto, ni siquiera encarrilado.
Ninguna carta escrita ni recibida.
Todos los hombres vuelven a casa.
Son menos libres pero llevan periódicos
y deletrean el mundo, sabiendo que lo pierden.

Crimenes de la tierra, ¿cómo perdonarlos?
Tomé parte en muchos, otros los escondí.
Algunos los encontré bellos y fueron publicados.
Crimenes suaves, que ayudan a vivir.
Ración diaria de error, distribuida en casa.
Los feroces panaderos del mal.
Los feroces lecheros del mal.

Meterle fuego a todo, incluso a mí.
Al niño de 1918 le llamaban anarquista.
Sin embargo mi odio es lo mejor de mí.
Con él me salvo
y doy a pocos una esperanza mínima.

¡Una flor ha nacido en la calle!
Pasen de largo, tranvías, autobuses, río de acero del tráfico.
Una flor incluso descolorida
elude a la policía, rompe el asfalto.
Guarden completo silencio, paralicen los negocios,
garantizo que ha nacido una flor.

Su color no se percibe.
Sus pétalos no se abren.
Su nombre no está en los libros.
Es fea. Pero es realmente una flor.
Me siento en el suelo de la capital del país a las cinco horas de la tarde
y lentamente paso la mano por esa forma insegura.
Del lado de las montañas, nubes macizas se adensan.
Pequeños puntos blancos se mueven en el mar, gallinas en pánico.
Es fea. Pero es una flor. Atravesó el asfalto, el tedio, el asco y el odio.


(fuente: "la mirada del lobo", versión de Andrés Vara.)

viernes, 18 de abril de 2014

Charles Cros (1848/ 1888 )

El arenque ahumado

Había un gran muro blanco, desnudo, desnudo, desnudo
Contra el muro una escalera, alta, alta, alta
Y en el piso un arenque ahumado, seco, seco, seco

Entonces él llega y sube a la escalera, alta, alta, alta
Y clava un clavo puntiagudo, toc, toc, toc
A lo alto del gran muro blanco, desnudo, desnudo, desnudo

El deja caer el martillo, que cae, que cae, que cae
Ata al clavo una cuerda, larga, larga, larga
Y a su punta el arenque ahumado, seco, seco, seco

El desciende la escalera, alta, alta, alta
Se la lleva con su martillo, pesado, pesado, pesado
Y luego parte, lejos, lejos, lejos

Y después el arenque ahumado, seco, seco, seco
Colgando del piolín, largo, largo, largo
Muy lentamente se balancea, lento, lento, lento
  
He escrito esta historia, simple, simple, simple
Para enfurecer a las personas, serias, serias, serias
Y divertir a los niños, pequeños, pequeños, pequeños


(fuente: "el poeta ocasional", traducción de Alberto Gagetti)

jueves, 17 de abril de 2014

Malcolm Lowry (1909/ 1957 )

Salida del sol

Sin rastros de ebriedad cabalgué hacia la aurora,
con mano firme empuñé la única rienda,
recién calzado, recién absuelto -pero no recién nacido-
en la grandilocuente, la cordial pradera.
Desatado como el cielo corría mi corcel
y en armonía con el cielo brotaba mi canción.
Ah, los años a mi espalda parecían perdidos, perdida la proeza,
cuando olvidados los estribos yo cabalgaba.
-Pero qué cactus son estos en mis manos,
perros salvajes y espectros, ¿lo envuelven todo?
y regresé a esa tierra crepuscular,

galopando, galopando, galopando

Amarrado a este fatuo, a este inexorable caballo
de ojos sin párpados y de nombre, remordimiento.


(fuente: "el poeta ocasional", versión de Laura Nicastro)