jueves, 15 de noviembre de 2018

Ángel González (1925/2008 )

Poética a la que intento a veces aplicarme




Escribir un poema: marcar la piel del agua.
Suavemente los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan, hasta
que el hombre que los mira
-adormecido el viento,
la luz alta-
o ve su propio rostro
o -transparencia pura, hondo
fracaso- no ve nada.



("el hacedor de sueños")


miércoles, 14 de noviembre de 2018

Eugenio Montale (1896/1981 )

La anguila



La anguila, la sirena
de los mares fríos que deja el Báltico
para alcanzar nuestros mares,
nuestros estuarios, los ríos
que remonta profundamente, bajo corriente adversa,
de ramal en ramal
y luego de cabello en cabello,
siempre más adentro, siempre más hacia el corazón
de la piedra, filtrando
en acequias de fango, hasta que un día
una luz arrojada desde los castaños
enciende su serpenteo en charcos de agua muerta,
en las zanjas que bajan
de los saltos de los Apeninos a la Romaña;
la anguila, antorcha, fusta,
flecha de amor en la tierra
que solo nuestros barrancos o disecados
arroyitos pirenaicos reconducen
a paraísos de fecundación;
el alma verde que busca
vida donde solo
muerde la aridez y la desolación,
la centella que dice
todo comienza cuando todo parece
carbonizarse, rama seca sepultada;
el iris breve, gemelo
del que engasta tus pestañas
y haces brillar intacto en medio de los hijos
del hombre, inmersos en tu fango, ¿puedes tú

no creerla hermana?


("estación quilmes", trad. jorge aulicino)

martes, 13 de noviembre de 2018

Vicente Gerbasi (1930/1992 )

Los huesos de mi padre



Los huesos de mi padre se perdieron
en el osario común
de Canoabo. Valle de grandes hojas lluviosas,
de insectos que vuelan como abanicos
y montañas que le dan la vuelta al día
y a la noche de los astros.
Los huesos de mi padre
se perdieron en el osario del Universo,
entre las piedras preciosas de Dios
vistas desde la selva mágica
hasta la aurora
que reinventa todos los colores
y el vuelo de las aves
abriendo sus ojos
en el sueño del paraíso.
Los huesos de mi padre suenan
con su color marfil
y se van pareciendo a mis propios huesos
hechos de silencio eterno.


("estación quilmes")

lunes, 12 de noviembre de 2018

Virgilio Piñera (1912/1979 )

El hechizado                                                     


                                    a lezama en su muerte


Por un plazo que no puedo señalar
Me llevas la ventaja de tu muerte:
Lo mismo que en la vida, fue tu suerte
Llegar primero. Yo, en segundo lugar.

Estaba escrito. ¿Dónde? En esa mar
Encrespada y terrible que es la vida.
A ti primero te cerró la herida:
Mortal combate del ser y del estar.

Es tu inmortalidad haber matado
A ese que te hacía respirar
Para que otro respire eternamente.

Lo hiciste con el arma Paradiso
- Golpe maestro, jaque mate al hado –

Ahora respira en paz. Vive tu hechizo.


("estación quilmes")

domingo, 11 de noviembre de 2018

Ángel González (1925/2008 )

Canción de invierno y de verano



Cuando es invierno en el mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el
puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo
en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico sur
bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte
—brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz—
es de noche en Valparaíso
— rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba —detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.

Pero jamás en el mismo día.


("el hacedor de sueños")

sábado, 10 de noviembre de 2018

Charles Simic (1938 )

Garabato ilegible



Estos harapos que el espíritu toma prestados
para abrigarse
contra el frío de la mortalidad.
Oh, alambre de púas de palabras tachadas,
corona de espinas,
retiro de ensueños sin salida,
cuentas de preocupaciones derramadas,
posos de café de una vidente,

son mis puntos de apoyo en el abismo.


+++

Seguro como la muerte



Los tortolitos se besuquean en la calle,
el fin del mundo se acerca.
Incluso el veterano amputado
que pide a las colegialas unas monedas
va a irse al infierno apresuradamente,
porque no deja de usar
el nombre de nuestro Señor en vano.
El viejo que sujeta el cartel
con un gesto sombrío en su cara
está seguro de que será el único en salvarse.


(tomados de fb de luis armenta malpica; trad. nieves prados garcía)

viernes, 9 de noviembre de 2018

Pedro Salinas (1891/1951 )



¡Si me llamaras, sí;


¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!

Lo dejaría todo,
todo lo tiraría;
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú que no eres mi amor,
¡si me llamaras!

Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí; si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca
desde la voz que dice: "No te vayas."


("el hacedor de sueños")