viernes, 20 de julio de 2018

George Bacovia (1881/1957 )

Madrugada



Una taza de café negro...y una lluvia helada.
En el cuarto, el espíritu arde aún coloridamente.
Un vistazo al libro, otro a mi armario,
y mis pasos me conducen hacia fuera, a la madrugada.

Me hace temblar el frío como a un niño
mientras pienso en lo tuyo y lo mío...
Más y más he perdido lo que he tenido;
y llueve, llueve arrepentimiento.

Si camino lo olvido: sigo enamorado...
He llegado a tiempo a mi destino y hay donde sentarse,
pero el pensamiento me presiona como un bloque pesado.
Hay visiones...¡Más ya no puedo hablar!


("plomo", versión aleqs garrigóz, inédito)

jueves, 19 de julio de 2018

Margaret Atwood (1939 )

Los exploradores



Los exploradores van a llegar
en pocos minutos
y van a descubrir esta isla.

(Es una isla seca,
rocosa, con sitio
para unos pocos árboles, una fina
capa de tierra; apenas
más grande que una cama.
Así es cómo
nunca la vieron
hasta ahora.)

Ya sus barcos se acercan,
sus banderas ondean,
sus remos empujan el agua.

Van a estar llenos de júbilo
y gritando, al encontrar
que había algo
que no habían encontrado antes,

aunque esta isla no les va a proporcionar
mucho más que un punto de apoyo:
poco para explorar;

pero van a estar sorprendidos

(todavía no los podemos ver;
sabemos que deben estar
llegando, porque siempre vienen
unos minutos demasiado tarde)

(no van a ser capaces
de decir cuánto tiempo
estuvimos perdidos, o por qué,
o, a partir de estos
roídos huesos,
quién fue el superviviente)

con los dos esqueletos.


("hasta donde llega la voz", versión tom maver)

miércoles, 18 de julio de 2018

Gladys González (1981 )

Despedida




me recuesto en la cama
mirando el techo
estas murallas
llenas de papeles adhesivos
escritos
tachados
abro
y cierro los ojos
encegueciéndome
con la luz de la ampolleta
salgo y entro al pasado
sin deseos de hacerlo
como un efecto
de esta despedida
que no tengo deseos
de perseguir
estiro un brazo
y observo mi mano
su aspecto
no es el que recordaba
una mano huesuda
venosa
los dedos engarfados
las uñas amarillas
tres nudillos rotos
el temblor intermitente
del alcohol
y la abstinencia
no tengo deseos
de jugar en la oscuridad
solo quiero estar aquí
observando
mi mano
las citas y fechas perdidas
que alguna vez
me comprometí a cumplir
y que dejé abandonadas
quiero dormir
hasta el día siguiente
sin despertar con resaca
con los ojos pegados
por la pintura negra
y los labios quemados
ya no quiero
estar en batalla
conmigo misma
tan sólo quiero
no levantarme de la cama
descansar

de estos últimos años.



Escarcha



paseo por la cocina
con una taza de té
de amapola
dibujando ciudades
con la escarcha
de mis huesos
escucho
motores de aviones
que practican
horas de vuelo
sobre el techo
de mi pequeña casa
el sonido
de la lluvia
golpeando
los cardos
de la calle
destrozando

la belleza de lo primitivo.


("internatural")


martes, 17 de julio de 2018

Louise Glück (1943 )

La terquedad de Penélope



Un pájaro llega a la ventana. Es un error

considerarlos solamente

pájaros, muy a menudo son

mensajeros. Por eso, una vez

se precipitan sobre el alfeizar, se quedan

perfectamente quietos, para burlarse

de la paciencia, alzando la cabeza para cantar

pobrecita, pobrecita, un aviso

de cuatro notas, para volar luego

del alfeizar al olivar como una nube oscura.

¿Pero quién enviaría a una criatura tan liviana

a juzgar mi vida? Tengo ideas profundas

y mi memoria es larga; ¿por qué iba a envidiar esa libertad

cuando tengo humanidad? Aquellos

que tienen el corazón más diminuto son dueños


de la mayor libertad.


("eterna cadencia", trad. andrés catalán)

lunes, 16 de julio de 2018

Mario Montalbetti (1953 )

Traducción radical



Enseñarle castellano a un perro
es la verdadera enseñanza.
“Nunca va a aprender”, dicen.
¿Por qué? ¿Acaso el castellano
es cuestión de inteligencia? Tal vez
será mejor aprender a ladrar entonces.
¿Por qué no lo podemos hacer?
¿Por qué somos demasiado inteligentes?
Me gustaría decir “yo te quiero”
ladrando. Un perro es un verdadero
otro. Alguien que no comparte
mis reglas. Casi ninguna. A veces
decimos algo y el perro acude.
A veces el perro ladra y lo ignoramos.
En comparación, aprender aymara
(dialecto moqueguano, digamos)
es sencillo. Se puede hacer.
Tal vez la pronunciación no sea
perfecta, pero nos dejamos entender.
¿Cómo será ladrar con acento humano?
Los perros reirían sin parar.

“¿Y este de dónde salió?” dirán.


Mi (poema de amor)

Vendí todas mis alcachofas

por un boleto al lugar en que vives.

Ningún percance.

El tren salió en horario

sol y vacas gordas todo el camino.


Pero tu pueblo no apareció nunca.



("eterna cadencia")

domingo, 15 de julio de 2018

Uriel Martínez (1950 )

El retablo



Doy gracias a san J
cada que salgo del sueño
y voy y orino
frente a la noche muda

Agradezco también abrirme
la bragueta con la mano
de siempre y esperar el goteo
hasta la última perla

Recibe santo milagroso
este retablo concebido
sin mala leche ni brizna
alguna de ironía

Permite entonces que nunca,
mientras viva, equivoque
el orden de agujetas, calzones
térmicos y medicinas
de la "a" a la "zeta"



[Inédito]

sábado, 14 de julio de 2018

Gabriel Jiménez Emán (1950 )




Oda a los licores en las tabernas

                                                   a orlando araujo


Luego de una noche parecida a un día despierto
Me dirigí a una de tantas barras
A consultar el oráculo de la existencia
Y éste me dijo lo siguiente sobre mi porvenir en las cálidas barras:
De la cerveza que remoja la memoria en canciones de antes
Es una cerbatana saltando de una a otra hoja húmeda del cuarto de baño
Una dulce agua egipcia para refrescar el alma
Con su espuma densa y seca ha sido nuestra cónyuge desde el bachillerato
Lloviendo sobre cada suspiro y cada congoja
Del whisky como oro en los placeres desconocidos debo decir que nunca
Me ha dejado plantado el muy pícaro siempre me sigue a las alcobas
Tratando de interpretar mi corazón
Salta sobre las sábanas como un animal rubio
Los hielos lo aman licúan sus lágrimas en la mañana
En cambio el transparente vodka me devuelve la memoria
Sobrelleva los recuerdos y los conduce por pasillos brillantes
Desenfunda sus limones y pone a conversar los tonics en patios verdes
Siempre es una promesa que me nombra con sus labios fragantes
La olorosa ginebra le hace competencia en tardes de piscinas
Transparencias turquesas se ahogan en los crepúsculos tratando de salir a flote
Nadando de la cosmopolita Italia viene el Campari a buscarnos
En la adolescencia nos hace probar su amargo sabor de mujer
Entonces nos sentimos más despiertos para compartir la sinuosa tarde
La ancha tarde de los bulevares primorosos
Cuba cubata libre azarosa de rones del trópico
Me hiciste sentir un marino en medio de puertos que decían adiós
Me hiciste oler a barril envejecido de barcos
A trasatlántico asombrado que se pierde en el humo
Mientras las melancólicas gaviotas custodian los caprichos del mar
Y qué decir de los bosques perdidos del anís
Donde la adolescencia se esfumó entre los tocadiscos en plazas y parques
Ahí donde la música salsosa nos sorprendió estudiando biología
Pero era más parecido a la palabra álgebra
El anís turgente blanqueado a veces con el cálido hielo del espíritu
La menta la fragante menta verdiblanca que en el centro de las mesas del gran restorán
Se desliza bajo los manteles y sopla con su aliento de golosinas callejeras
Y el brandy aquel que se derramaba en el páramo en busca de las nieves
Su olor espeso por sí solo me hacía palpitar las sienes y tenía que dejarlo
Qué lástima por ti brandy aunque pude vengarme en España por obra de los carajillos
De los cafés de las cinco de la tarde a orillas de las ramblas
Y dónde están ahora vinos míos arenques misteriosos reclamados por las uvas
En los prados de Francia o Chile
Qué importa son ellos vinos blancos en botellas ámbar ahora descorchadas quienes me permiten recordar
Los queridos diciembres míos donde baño mi nostalgia en vino tinto
En sedoso vino que curte mi lengua y la hace apta para el amor
Para probar la lengua de mujer con aliento de guanábana
El vino afrutado que busca a su hermano el queso en los rincones de las cocinas
Y las migas de pan en los desórdenes de la mañana
Uva amada mía madre de todos los vinos de esta tierra increíble
Yo te amo en tu verde dulce pequeñito o en tu glotón estado de rojo gozoso
En tu rosado paso por la brevedad de la vida
O tú lujoso champán que suenas en las fiestas donde van mujeres
Con jugosos senos orlados de vestidos negros y rubias pelucas
Joya de la espuma champán te pareces a un príncipe solitario te pareces
A los campos fértiles donde los buenos libros explayan su luz
Licores de todos los nombres vosotros me habéis dado de puntapiés en la conciencia
Me habéis castigado duro con vuestro terrible alcohol
Me habéis hundido en gloriosas pesadillas y hecho delirar al borde del viaje
En los ríos en las habitaciones desoladas de los suburbios
En los departamentos alquilados por viudas de ojos tristones
En los penthouses de los hoteles de cinco estrellas cabizbajas
En la soledad de las cocinas donde cavilo mientras trabo amistad con las moscas
Enajenado por el dulce suicidio he dejado mi pistola de píldoras
Al borde de la mesa de noche
Y he vuelto otra vez a la vida He caminado por las aceras como si
Estuviese naciendo
Naciendo ahora estoy al invocarlos compañeros crueles
Que aguardáis en las tabernas tan quietos
Tan míos y puntuales
Como mi nombre


("editorial letralia")