domingo, 24 de julio de 2016

Gonzalo Rojas (1917/2011 )

Carta del suicida



Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Por que ella sale y entra como una bala loca,
Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
Así sople el verano o el invierno,
Así viva feliz sentado sobre el triunfo
Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
Así padezca el látigo del hambre,
así me acueste
O me levante, y me hunda de cabeza en el día
Como una piedra bajo la corriente cambiante.

Así toque mi citara para engañarme, así
Se habrá una puerta y entren diez mujeres desnudas,
Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
Unas sobre otras hasta consumirse.

Juro que ella perdura porque ella sale y entra
Como una bala loca,

Me sigue a donde voy y me sirve de hada.


("crepusculario siglo 21")

sábado, 23 de julio de 2016

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )





Está tendido...


Está tendido en la acera
Su alma está ausente
Su sensibilidad presente
No consigue conciliar el sueño
La cara sobre el dorso de la mano
Pretende una mínima comodidad
La gente pasa en sus raudos carros
Las estrellas brillan para el desdichado

¿Qué hacer en esta noche fatal?
Intenta dormir
Olvidar la intemperie

Sus pies tactan piedrecillas
En el descampado lecho incomodándolo

¡Vendrá esta noche el diablo
Con su conversación cautivante?
¿O llegará Jesucristo a increparlo
Diciéndole que es el peor hombre del universo?


("el libro de la locura", póstumo, fce, colombia, 2005)

viernes, 22 de julio de 2016

León Plascencia Ñol (1968 )

Boca de iguanas


Cuatro caballos en los ojos del caimán adormilado:
mi flaca lo vio quemarse al mediodía.
Un poco de agua y la instantánea para el recuerdo. Detengámonos
un poco: la sonrisa de paloma, el cuerpo
bronceado, las flores
blancas sobre fondo negro.
Cuatro extranjeros por allá, un bar y la playa sola.
No había olas, sólo las caderas
de mi flaca sumergidas en el agua.
Sentado sobre la arena habité en el rojo.
Nunca hubo castillos, viernes o lunes
o toda la semana para repetir el aleteo de las gaviotas.
Lo que más veo es el aire
y la espalda de mi flaca alejándose desnuda en nado mariposa.
Fui mar y murmullo erecto a su regreso.
Extendí la toalla para cubrirla de un frío inexistente.
Olfato y lengua: sólo olfato
y nube para estar en su párpado izquierdo.


("zoom", pdf)

jueves, 21 de julio de 2016

Francisca Aguirre (1930 )

Apenas si veía pájaros. 



Se oían voces y ruidos de vasos,
y una música triste, derrumbada,
una canción distinta, pero intensa.
Todo se hallaba absurdamente detenido
dentro de una burbuja de desdicha,
de distancia sin aire, de muralla de hielo.

Y la niebla besaba largamente
aquel rincón del mundo en que te hallabas,
aquella esquina mísera y absurda
desde la que mirabas hacia fuera,
hacia un lugar inhóspito y aislado,
un sitio que te rechazaba,
donde tú no existías,
donde nadie entendía tus palabras,
un sitio en donde sólo se podía llorar,
llorar como esa niebla que todo lo cubría.

Como una gasa vieja
aquel opaco manto te ocultaba
detrás de los cristales.
Allí, lejos del sol y falta de tu idioma
tu acorralada infancia descubrió
el castigo del abandono.

Cayó la noche sobre las aceras
como un charco de tinta:
apoyaste la frente en los cristales
y lloraste despacio en español.
Unos niños cantaban a lo lejos:
"Au clair de la lune/
mon ami Pierrot/
prete moi ta plume/
pour écrire un mot".

Y con la pluma que ellos te prestaron
has venido escribiendo sin reposo
la palabra tristeza.


("atlas de poesía")

miércoles, 20 de julio de 2016

Rubén Bonifaz Nuño (1923/2013 )

Del templo de su cuerpo

Viudas
1
Recuerda entonces, cuando enviudes
de mí, la cuna de presagios
venturosos que meciste; ajeno,
el bullicio inútil que acallaste
llegando, imprevista y esperada,
a la cita que jamás pactamos.

Abierta de buscas y preguntas,
poblada de intachables dádivas.

Y a mi ambición fuiste la fuente
en la sequía; la colmena
en las quiebras del peñón amargo;
sobre el escándalo, el silencio;
la flor incólume y viviente
que de los despojos muertos brota.

Cuando tu plástico linaje
de realidades consumadas,
evidencia fue de los arrumbable
que será ser ciego; y gusto y tacto
y sonido y olor, me hicieron,
múltiple, un sentido para asirte.


2
No conoceré tu casa nueva,
no quise conocer la antigua.
Sólo bajo el techo de un instante
entre las dos, quedó el espacio
que esperé seguro y compartible.

Al curioso afán de un huésped nuevo,
la puerta abrirá su bienvenida
dudosa. Temblarán sus pasos
entrando junto con los tuyos.

Yo no sabré del encalado
respaldo ciego a tus libreros.
Allí, tal vez, los libros míos
que nunca leerás, tendrán su sitio
sin esperanzas. Voz de ausentes.

Otro ha de sentir, en la cocina
alquímica, el arder del horno
donde transmutas los sabores
de harina y sal, en alma humana.

Yo, el excluido, el ignorado
perpetuamente de la alcoba,
no oleré tu cama destendida
y acaso un momento solitaria.

Un reloj de giros silenciados
se acompasa a tus palpitaciones
donde yo no estoy. Muy poco tiempo
dura el pesar de amor, que sólo
tiene que durar toda la vida.

No conocí tu casa antigua,
no conozco la nueva. Nunca
seré por ellas traicionado;
no supieron de mí. Yo, lejos;
también para ti desconocido.


("del templo de su cuerpo", fce, méxico, 1992)

martes, 19 de julio de 2016

Louise Glück (1943 )



Viudas


Mi madre juega a las cartas con mi tía,
Rencor y Malicia, el pasatiempo familiar, el juego
que mi abuela enseñó a  todas sus hijas.

Pleno verano: demasiado calor para salir.
Hoy, gana mi tía; le tocan las mejores cartas.
Mi madre está lenta, tiene problemas de concentración.
No se acostumbra a su propia cama este verano.
El verano pasado no tuvo problemas
para acostumbrase al piso. Aprendió a dormir ahí
para estar cerca de mi padre.
Él estaba muriendo; tenía una cama especial.

Mi tía no afloja, no tiene consideración
con el cansancio de mi madre.
Es como fueron criadas: muestras tu respeto peleando.
Aflojar es un insulto al oponente.

Cada jugador tiene una pila a la izquierda, cinco cartas en la mano.
Está bueno quedarse adentro en días como este,
quedarse donde está fresco.
Y este es mejor que otros juegos, mejor que el solitario.

Mi abuela se anticipó; preparó a sus hijas.
Ellas tienen cartas; se tienen una a la otra.
No necesitan más compañía.

El juego continúa durante toda la tarde, pero el sol no se mueve.
Solo sigue brillando, hasta dejar el pasto amarillo.
Eso debe parecerle a mi madre.
Y luego, de repente, algo termina.

Mi tía ha practicado por más tiempo; será por eso que juega mejor.
Sus cartas se evaporan: eso es lo que quieres, ese es el objetivo: al final,

el que no tiene nada gana.


("de sibilas y pitias", trad. silvia camerotto)

lunes, 18 de julio de 2016

Elsa López (1943 )





Hemigrammus Caudovittatus

                                          a juan antonio baños

Era un pez muy solemne.
Hablaba con los ángeles, los santos y las vírgenes
que los barcos piratas habían abandonado
en las criptas sin luz de los océanos.
Y, a pesar de lo oscuro de las profundidades,
le brillaban las escamas y le brillaban los ojos
como dos lentejuelas o dos ónices negros.
Cuando me presentía,
huían sus miradas al ruido de mis pasos
como si le asustasen los cantos y las voces
de esos seres huraños con los que convivía.
Y cuando se nublaba o se escondía el sol,
subía a lo más alto,
y me traía del fondo anillos y collares

para que yo supiera lo mucho que me amaba.


("portal de poesía")