martes, 20 de agosto de 2019

Toni Morrison (1931/2019 )








LAS ESPALDAS

Él conocía las espaldas, las observaba determinantemente, porque en las espaldas se descubría todo. No en los ojos, no en las manos, ni tampoco en las bocas, sino en las espaldas, porque se limitaban a estar allí, completamente al descubierto, sin protección y sin posibilidad de manipulación, como la espala de Marinero, tensa como el camastro de un galpón donde podían pasar la noche los vagabundos. Una espalda en la que se había depositado el dolor de cada llaga, de cada nervio pellizcado entre las vértebras de la nuca, de cada dolor de muelas, de cada tren de regreso a casa que no había alcanzado a coger, cada buzón vacío, cada estación de autobuses cerrada, cada cartel de no-molesten y este-asiento-está-reservado que habían existido desde que Dios creó las aguas.



("la isla de los caballeros", ediciones b, trad. mireia bofill, barcelona, 1988, col. biblioteca de autor)

lunes, 19 de agosto de 2019

Sebastián Bianchi (1966 )

La novia del futbolista



Cuando la muchacha vampiro
vio que el sol asomaba entre las nubes,
una infinita tristeza anegó su corazón
y de sus ojos cayó una lágrima.
El futbolista yacía con el cuerpo desnudo en su regazo;
lo acarició lánguida, calladamente
y dejó guardado un beso en el labio superior.
El joven despertó con la conciencia aún velada por el sueño.
Hizo esfuerzos desesperados por levantarse,
pero de momento parecía dominar la modorra.
Ésta, con imaginarias cuerdas, lo sujetó hasta el mediodía.
Es cosa sabida en la naturaleza que al tomar el sol mayor altura,
mayor es la temperatura que proyecta con su luz.
Los animales, enterados de la situación,
aguardaban en sus madrigueras.
Las plantas doblaban los tallos para buscar protección.
Y las piedras indefensas,
¿a quién esperaban en medio del calor?
El futbolista dejó que la tarde se extinguiera
y salió con la pelota hacia el campo enemigo.
Pasaban a su lado árboles de pasto a gran velocidad.
Lo que producía fricción con el viento,
sacaba viento a los costados
El césped, así, onduló suavemente.
Una torcaza silbó compañera.
El cielo se cubrió de blanco.
Un sol parecido a una torta
y un niño que parece que se lo come.
Es dios,
está contento e inventa una nube.
El viento mostró en harapos lugares del cielo.
En su lastimadura titilaron plateadas las estrellas.
La luna, trepada al alambrado,
no sabía cómo hacer para bajar.
Para manifestarse el sentimiento requiere de sus partes.
Entraron en uso,
fueron abandonadas a la espontaneidad
que la vida se cuida de guardar en sus criaturas.


("poetasargentinos")

domingo, 18 de agosto de 2019

Uriel Martínez (1950 )


El tobogán

Ves aquel bosque de nopales,
Ahí vi la luz primera
Del mundo;

Si te adentras en esa danza
De árboles de pencas
Llenas de espinas

Encontrarás la mezquitera,
En cada brazo hay una
Historia de ahorcados

Muertos como péndulos
Por voluntad propia
Casi por desidia;

Nadie te dará razón de sus razones
Para cerrar sus días
En silencio, 

Es sólo un modo de abandonarse
En pendiente, en el tobogán
Que te lleva por inercia

Es otro modo de cerrar callado el telón.


(Inédito)

sábado, 17 de agosto de 2019

Pablo García Casado (1972 )

 Padre



en el ford por carreteras del norte
viajando junto a sara mi hija de ocho años
frías estaciones de servicio largos cafés con cristaleras

donde ella sopla una y otra vez las velas de una tarta

la veo crecer perdiéndose entre las mesas hablando con desconocidos
quedándose más tarde de las ocho luego de las diez luego de las doce
y yo buscándola en mac donalds hospitales comisarías
y ella gritando de rabia por qué te follaste a mamá

cabrón hijo de puta

demasiado cobarde
para buscar casa pagar impuestos un día detuve el coche
en mitad de la nieve puse el volante entre sus manos

saqué mi equipaje y mis pocas pertenencias
y ella se alejó en mi ford



Número seis



me besa me desnuda hace de mí lo que quiere
estoy borracha todo me da vueltas tengo que ir
al baño dos veces para no vomitarle encima

se marcha temprano a toda prisa no hay despedida
nota justificativa o teléfono de contacto sólo dudas
todos los hombres son príncipes a las cinco de la mañana


todas las putas son tú cuando despiertas y no hay nadie


("eldígoras")

viernes, 16 de agosto de 2019

Rocío González (1962/2019 )

Neurología 211


Tengo una cámara fría con paredes de hielo,
si te llevo, podría congelarte, hacerte finos cortes
que me hablaran de ti, de dónde vienes,
en qué estertor de mi memoria te fundaste.

Todo se congela en esa habitación,
en medio del calor, es un oasis;
antes de hacerse sólida, el agua en la garganta
es una redención y un hormigueo. Meto la mano en ella
y se pone morada, las gotas que salpican se ríen de mí.

Todo esto pasa mientras abren mi cráneo,
el frío del bisturí es el mismo de aquellas tardes,
sumerjo todo el cuerpo en ese recipiente de aluminio
rectangular y quepo exacta, como es exacto el corte
que empieza a separarte del cerebro. Yo juego
a las escondidas, oigo que gritan mi nombre,
me hago pequeña, no respiro, no quiero que me encuentren.
La operación es lenta y se ha trazado un mapa,
es vital que te extirpen completo, que no te hayas
convertido en rizoma, que no crezcas,
que yo tenga ocho años para seguir jugando.

A punto de volverme un bloque de hielo,
salgo de mi escondite
sé que he ganado el juego:
¡uno, dos, tres por mí y por todos mis amigos!


("neurologìa 211", trilce ediciones, méx., 2013)

jueves, 15 de agosto de 2019

Jaime Reyes (1947/1999 )





La Tora


9

E imposible será que traduzcáis el dormido lenguaje que bajo la tierra está cerrando puertas y ventanas cuya razón de ser nunca existió, y vano será vuestro peregrinar, ya vana será también la tierra que con vuestros hijos hayáis regado, y llegará el día y ningún testimonio quedará, pues el testimonio será un campo de sangre y ruinas en vientres de cuyo halo blanquecino pretenderéis cogeros y caeréis, pero en verdad, en verdad ya no habrá caída.


("isla de raìz amarga, insomne raíz", ed. era, mèx., 1976, col. alacena)

miércoles, 14 de agosto de 2019

María Luisa Iglesias

El secreto de decir lo que no se oye



El silencio no crece
se petrifica
Sueñan los fósiles con ser peces de colores
saltar fuera de la boca
en busca de un mar que ya no existe



("atardecer del séptimo día", ed. iced, durango, méx 2005, col. cielo de palabras)