lunes, 26 de enero de 2015

Elder Silva (1955 )

Cuatro sugerencias para llevar minifalda


Una señorita que quiera llevar minifalda
y pretenda moverse con naturalidad
-tanto en la calle como en el pool debe
tener en cuenta cuatro cosas:
a.- Como primer paso, observar detenidamente si
es apta para llevarla. Recordar que Coco
Chanel
decía: la elegancia consiste en adaptar la
moda a cada caso en particular.
b.- Tener claro que la falda corta –inevitablemente obliga
a mostrar las piernas con toda
generosidad:
la depilación debe ser siempre impecable.
c.- Cuidar expresamente el bronceado. No hay
nada más
antiestético -anti poético, se diría que
unas piernas absolutamente blancas.
d.- Y sobre todo tener en cuenta que una tarde,
frente a ti,
puede sentarse un poeta, quien, ginebra en
mano,
palabra fácil,
intentará algún desborde de corte naturalista
y entonces medio país sabrá de tu anatomía
incluyendo, claro está, a los semióticos, los
académicos

y a toda la crítica especializada.

("la biblioteca de marcelo leites")

domingo, 25 de enero de 2015

Uriel Martínez (1950 )

La hoguera


estoy lejos de casa como una mano
se halla lejos de su par

estoy distante de mi calle como un ojo
puede estarlo del otro

estoy lejos del sol, del frío,
de la lluvia como un pie de otro pie

estoy lejos del café como el agua
puede estarlo del fuego y la garganta

estoy ajeno a los días nublados
como el sol se encuentra del cenit

estoy cerca de casa como el hijo
se encuentra de los primeros brazos

me encuentro lejos del derrumbe
como las altas catedrales del cielo

Pero no importa. Un día la hoguera
nos abrasará en un solo abrazo.

sábado, 24 de enero de 2015

Virgilio Piñera (1912/1979 )

La isla en peso
(fragmento)

Son las doce del día.

Todo un pueblo puede morir de luz como morir de peste.
Al mediodía el monte se puebla de hamacas invisibles,
y, echados, los hombres semejan hojas a la deriva sobre aguas metálicas.
En esta hora nadie sabría pronunciar el nombre más querido,
ni levantar una mano para acariciar un seno;
en esta hora del cáncer un extranjero llegado de playas remotas
preguntaría inútilmente qué proyectos tenemos
o cuántos hombres mueren de enfermedades tropicales en esta isla.
Nadie lo escucharía: las palmas de las manos vueltas hacia arriba,
los oídos obturados por un tapón de somnolencia,
los poros tapiados con la cera de un fastidio elegante
y de la mortal deglución de las glorias pasadas.

¿Dónde encontrar en este cielo sin nubes el trueno
cuyo estampido raje, de arriba abajo, el tímpano de los durmientes?
¿Qué concha paleolítica reventaría con su bronco cuerno el tímpano de los durmientes?
Los hombres-conchas, los hombres-macaos, los hombres-túneles.
¡Pueblo mío, tan joven, no sabes ordenar!
¡Pueblo mio, divinamente retórico, no sabes relatar!
Como la luz o la infancia aún no tienes un rostro.
De pronto el mediodía se pone en marcha,
se pone en marcha dentro de sí mismo,
el mediodía estático se mueve, se balancea,
el mediodía empieza a elevarse flatulentamente,
sus costuras amenazan reventar,
el mediodía sin cultura, sin gravedad, sin tragedia,
el mediodía orinando hacia arriba,
orinando en el sentido inverso a la gran orinada
de Gargantúa en las torres de Notre Dame,
y todas esas historias, leídas por un isleño que no sabe
lo que es un cosmos resuelto.


("otra iglesia es imposible")

viernes, 23 de enero de 2015

W. H. Auden (1907/1973 )


El que más ama

Mirando las estrellas, sé bien
que si fuera por ellas me puedo ir al infierno,
pero en la tierra la indiferencia es lo que menos
tenemos que temer de los hombres o las bestias.

¿Cómo nos sentiríamos si las estrellas ardieran
con una pasión que no pudiéramos corresponder?
Si el afecto no puede ser igual,
entonces que sea yo quien más ame.

Por más admirador que crea ser
de las estrellas a las que les importa un comino esto,
no puedo decir, ahora que las veo,
que haya extrañado terriblemente una en todo el día.

Si todas las estrellas desaparecieran o murieran
yo debería aprender a mirar un cielo vacío
y a sentir sublime su oscuridad total
por más que me lleve un tiempito.


("hasta donde llega la voz", versión de tom maver)

jueves, 22 de enero de 2015

Gloria Fuertes (1917/1998 )

El guía de la abadía

-Y ahora, pasen al salón
vean las tres reliquias
de San Palemón;
aquí en el Sacristorio
se conservan
limpias de polvo y paja
-niño abre la caja-;
vean las tres calaveras
del Santo Patrón,
calavera de San Palemón niño,
calavera de San Palemón adolescente
y aquí, la calavera de San Palemón ya anciano en el martirio
-niño sujeta el cirio-.
(Las estampitas benditas
y pasadas por sus cuencas
valen a treinta.)


("otra iglesia es imposible")

miércoles, 21 de enero de 2015

John Ashbery (1927 )

El idiota

¡Oh cómo me ignora este hosco,
indiferente mundo! Esas rocas, esas casas
no conocen el contacto de mi carne, ni hay un árbol
cuya sombra me haya amparado cual un amigo.
He vagado por el mundo entero.
No he conocido ningún hombre, ninguna fiera se acercó
pacíficamente y puso su hocico entre mis manos.
Ninguna muchacha acogió mi rostro con un beso.

Sin embargo una vez, durante una travesía
de Gibraltar al Cabo de Hornos
conocí a bordo amistosos marineros,
y mientras luchábamos para salvar la nave del naufragio
durante una tormenta, las mismas olas parecían amigas,
y el rumor que hacía la espuma al golpear la frente de la nave


("otra iglesia es imposible", trad. alberto girri)

martes, 20 de enero de 2015

Esther Seligson (1941/2010 )

Mátame


  "Mátame", te pedí, "mata a la hermana que es tu Esfinge como hizo Edipo con la suya. No quiero ser tu espejo, ni tu máscara. No soy tu madrastra ni el enemigo que te aguarda emboscado en el camino. Bastante tengo con mis propios acechos interiores..." Después, no quise abrazarte más.


("Todo aquí es polvo", Bruguera, México, 2010)