Mi madre creía en dios...
1
mi madre creía en dios y hablaba con él en voz alta
mientras lavaba la ropa y la colgaba de la soga
sentado en un rincón del patio / después de la escuela
yo la escuchaba hablar sola y pensaba que mi madre estaba loca
¿cómo no iba a pensarlo? / yo tenía apenas doce años
la edad del mundo / la edad de todas las verdades de este mundo
pero un día llegué y ella no estaba
y fue como volver a nacer / aunque del lado de la desesperanza
eso pasó hace mucho tiempo, es cierto, pero de tarde en tarde
cuando el olvido me acorrala / me siento en el rincón de pensarla
y vuelvo a ser entonces ese niño al que la muerte le mordía los labios
2
y me pregunto qué va a ser de mí / con esta lluvia
con tanta agua corriendo calle abajo y esos despojos
que van a la deriva / si hoy el mundo es una boca de tormenta
hay que llegar / me digo / a la otra orilla
mientras trato de recordar cómo era que rezaba
aquel hombre que no salía de su casa sin paraguas
("otra iglesia es imposible")
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sábado, 5 de septiembre de 2020
sábado, 18 de noviembre de 2017
Yolanda Segura (1989 )
Angélica
La encontraron en un baño
como plantada en un jardín
aunque ya muerta.
Pasó ocho horas
lustrando pisos
para que las señoras de copete
pudieran mirarse los calzones
mientras compraban
sus regalitos de navidad.
Pero los últimos minutos
son un misterio:
maquillaron los golpes
perfumaron, acomodaron
y pusieron santacloses
sobre su memoria.
Se llamaba Angélica,
tuvo la indecencia
de ser asesinada
en la plaza comercial.
Tonta, quién se cree
ahora sus compañeras
tendrán que juntar los restos
limpiar sus zapatos
acomodarse el pelo
y aguardar el turno:
dentro de poco
entrarán los primeros clientes
a cagar aquí.
Esto es sólo para decirte
que me he comido
las certezas
que estaban en
la modernidad
y que probablemente
guardabas
para el siglo veintiuno
Perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y tan frágiles.
("el reverso de las piedras")
La encontraron en un baño
como plantada en un jardín
aunque ya muerta.
Pasó ocho horas
lustrando pisos
para que las señoras de copete
pudieran mirarse los calzones
mientras compraban
sus regalitos de navidad.
Pero los últimos minutos
son un misterio:
maquillaron los golpes
perfumaron, acomodaron
y pusieron santacloses
sobre su memoria.
Se llamaba Angélica,
tuvo la indecencia
de ser asesinada
en la plaza comercial.
Tonta, quién se cree
ahora sus compañeras
tendrán que juntar los restos
limpiar sus zapatos
acomodarse el pelo
y aguardar el turno:
dentro de poco
entrarán los primeros clientes
a cagar aquí.
Esto es sólo para decirte
que me he comido
las certezas
que estaban en
la modernidad
y que probablemente
guardabas
para el siglo veintiuno
Perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
y tan frágiles.
("el reverso de las piedras")
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