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lunes, 17 de junio de 2013

Indígenas empeñan tierras

Sin saber leer ni escribir, Raúl Sandoval Aguilar, presidente de la comunidad indígena Santa Catarina, de Ensenada, Baja California, entregó por 30 años el usufructo de una superficie superior a las 62 mil hectáreas a la filial mexicana de la empresa estadounidense Asociados PanAmericanos (APA).

Al plasmar su huella digital en el contrato, que se celebró el 20 de mayo de 2011 ante la Notaria 5 de esa entidad, el artesano de la comunidad Pai-Pai condenó a unas 90 familias a recibir mensualmente 900 pesos hasta 2041 como única compensación de esa trasnacional productora de energía.

APA, que paradójicamente se promociona con el slogan Energía para el crecimiento sustentable con justicia social y medio ambiente limpio, pone en riesgo una etnia extremadamente pobre, marginada históricamente, en extinción y una antigüedad superior a los tres mil 500 años.

Asociados PanAmericanos se especializa en producir electricidad eólica y en las tierras de los Pai-Pai aspira a generar más de 500 megawatts (mw) a partir del presente año y, más adelante, hasta dos mil megawatts para consumo regional y exportaciones al oeste de Estados Unidos, donde hay problemas de abasto.

Dicha firma, además, es muy conocida en México. En la ciudad de México posee la filial Eléctrica del Valle de México y explota en la zona oaxaqueña de La Ventosa, donde la población se ha manifestado en contra de la explotación de sus recursos sin el pago justo de ellos.

 El acuerdo suscrito en Ensenada, cuya copia poseemos, muestra ese rostro de la injusticia: más de 62 mil hectáreas disponibles para la explotación de sus vientos con el pago ridículo de 900 pesos mensuales: menos de diez pesos para cada comunero.

Esta realidad la conoció de viva voz Jaime Martínez Veloz, comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de la Secretaría de Gobernación (Segob) a finales de junio pasado al visitar la comunidad.

Los reclamos por el despojo llegaron a los oídos de Martínez Veloz porque la historia tiene un trasfondo que en los últimos 20 años se ha vuelto una constante en las comunidades indígenas en México: el presidente comunal firmó a espaldas de los miembros de su comunidad.

La historia no le sorprende al funcionario de la Segob, porque ha comprobado que fue el modus operandi de los anteriores tres gobiernos de la República, el del priista Ernesto Zedillo y los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.

“En 18 años se entregaron entre 96 y 98 millones de hectáreas a las compañías extranjeras, la mayoría para la explotación minera”, dice en entrevista realizada el pasado 11 de junio. En ese mismo periodo, añade, las condiciones de los indígenas, paradójicamente, “están peores”.

Por ello encabeza la gestión de la Segob para buscar la nulidad del contrato o, en el peor de los casos, conseguir mejores condiciones de arreglo económico con los Pai-Pai.

 Desde 2006, el crecimiento de empresas transnacionales dedicadas al desarrollo de proyectos de energía eólica en comunidades indígenas de México es innegable.

Los megaproyectos concesionados a las firmas Gas Fenosa y Renovables Mareña en el Itsmo de Tehuantepec, en Oaxaca, son un par de ejemplos de los litigios que se han abierto entre las comunidades y las transnacionales.


(nota parcialmente reproducida del sitio "24 horas".)

martes, 2 de octubre de 2012

Tarahumaras despojados

Las y los gobernadores rarámuris de Huetosáchi, Bacajipare y Mogotavo, en la Sierra Tarahumara han dicho que no. No asistieron ni asistirán a las reuniones del Consejo Consultivo Regional del Fideicomiso Barrancas del Cobre, convocadas por el Gobierno del Estado, mientras no se cumpla el mandato de la Suprema Corte de Justicia, en el sentido de que debe constituirse dicho consejo y a él deben convocarse todas las comunidades afectadas por el proyecto turístico Barrancas.

Las autoridades indígenas señalan que dicha convocatoria debe hacerse a todas las personas elegidas según los usos y costumbres de cada comunidad de la zona afectada, no sólo a cuatro de ellas. Exigen, además que para participar en dicho consejo, los diversos niveles de gobierno tomen en cuenta sus demandas, la mayoría interpuestas ante el cúmulo de problemas causados por el propio gobierno al implementar el proyecto turístico.

Desde 1996 el Gobierno del Estado, sin consulta previa ni tomar para nada en cuenta a las comunidades rarámuri de la zona, lanzó con toda espectacularidad el proyecto turístico Barrancas del Cobre. Contempla una serie de obras de infraestructura, de instalaciones hoteleras, restauranteras, de diversas atracciones, etc. Las obras comenzaron hace 12 años. Lo más reciente ha sido la instalación del teleférico que atraviesa buena parte de la imponente barranca.

Hasta ahora gobierno y particulares han invertido más de mil millones de pesos a través del Fideicomiso Barrancas en infraestructura urbana, sobre todo en Creel, remodelación de estaciones de tren, construcción de locales comerciales, etc. sin embargo, ni un centavo se ha destinado a mejorar las condiciones de vida de las comunidades rarámuri de la barranca: carecen de agua potable, de todo tipo de servicios, de atención adecuada a la salud.

Todas estas obras han afectado seriamente el hábitat, los lugares sagrados, los territorios, los terrenos agrícolas y de pastoreo de varias comunidades rarámuri, entre ellas, las de Huetosachi, Bacajípare y Mogotavo.

Y, aunque han llegado más turistas a la Barranca del Cobre, también han llegado vendedores externos de artesanías que desplazan a los rarámuri; se han contaminado sus aguajes con las descargas de los hoteles; se acumula basura en los predios. También se han expandido la drogadicción, el alcoholismo, y se ha intensificado la presión de los inversionistas y del mismo gobierno sobre la tierra y sus propietarios ancestrales.

Ante todo ello, la tenacidad de dos gobernadoras de la comunidad rarámuri de Huetosachi, María Monarca Lázaro y María Luisa Cruz las llevó a interponer un amparo ante las autoridades federales para que se respete su derecho a la tierra y se les consulte antes de realizar cualquier inversión en su territorio. El amparo fue atraído por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien en marzo pasado, emitió un fallo histórico que obliga a los tres niveles de gobierno a integrar a todas las comunidades rarámuri afectadas en el Consejo Consultivo del proyecto turístico Barrancas del Cobre en Chihuahua y a que cada año dicho consejo elabore una propuesta de inversión social para beneficio de la vida de las comunidades, misma que nunca se ha hecho.

La resolución de la Corte ha empoderado a las tres comunidades rarámuri. Desde hace cuatro meses han desatado un proceso de información y discusión entre ellas sobre los impactos del proyecto turístico y las exigencias que deben plantear al gobierno y a los inversionistas. Es así que, cuando les llegó la convocatoria a participar en la reunión del Consejo Consultivo para el pasado 25 de septiembre, decidieron no asistir. Además de exigir que se convoque por su nombre y apellidos a quienes todas las comunidades afectadas han elegido como sus representantes, señalan que no asistirán al Consejo hasta que no se resuelvan sus demandas:

Primero, que se paren las obras y las construcciones hasta que se informen sobre los planes del proyecto turístico como el aeropuerto, el parque de aventura, la deforestación y la extracción de materiales. Segundo, que se agilicen los trámites para solucionar sus demandas en torno a los derechos sobre su tierra. Tercero, que se les proporcione información sobre el proyecto para poder explicarla a todos los miembros de la comunidad, con el tiempo necesario para discutirla en las comunidades para poder dar su palabra y ésta sea respetada y llevada a la práctica.

La dignidad y la combatividad de las y los rarámuri, apoyada en esta resolución de la Corte y en el artículo 2º. Constitucional, vienen a sentar un formidable precedente. En esta coyuntura de despojos de recursos naturales, de imposición de megaproyectos turísticos, de expansión del extractivismo, las comunidades movilizadas, exigiendo participación, con todo el apoyo de la legalidad y las instancias que la vigilan, constituyen un instrumento inmejorable y una inspiración para los pueblos que defienden sus territorios, sus recursos naturales, los lazos, usos y costumbres que generan y reproducen su comunidad.


(No basta la hambruna que asuela a las comunidades rarámuris de Chihuahua y las enfermedades derivadas de la desnutrición en los niños indígenas sino que se enfrentan también con la plaga de langostas de los proyectos turísticos que sólo beneficiarán a empresas de capital extranjero, españoles algunos, seguramente. Editorial de Víctor M. Quintana S. en el sitio Diario de Juárez.)

viernes, 28 de septiembre de 2012

Hambruna en sierra de Chihuahua

La hambruna y las enfermedades que desencadenó este mes en la Sierra de Guadalupe y Calvo cobraron la vida de una niña rarámuri el pasado lunes y mantienen hasta este viernes en la agonía a otros cuatro menores en el Hospital General de Chihuahua capital.

Cuatro niños indígenas más en condiciones de desnutrición y deshidratación se encuentran hospitalizados en la cabecera municipal de Guachochi. Su condición también es grave.

La niña, de la etnia tarahumara, que falleció a consecuencia de una gastroenteritis aguda, bronconeumonía, desnutrición y paro respiratorio en el hospital de Guadalupe y Calvo, fue identificada como Susana Merichi Ramos, de dos años de edad.

Según información proporcionada a El Diario por Jesús Rivera, misionero de la Iglesia Bautista de Parral, que trasladó en su vehículo particular a al menos 10 de los niños más graves por desnutrición, desde la comunidad de Cumbre del Durazno hasta la cabecera municipal, para que recibieran atención médica de emergencia.

Hasta el cierre de esta edición las autoridades sanitarias en Chihuahua capital no habían realizado un reporte oficial y preciso de las condiciones de salud de los menores internados. Sólo confirmó el número de niños internados en el Hospital General: cuatro.

Cumbre del Durazno se ubica a ocho horas de trayecto de la cabecera municipal, en el ejido de Pino Gordo, entre la sierra más escarpada del estado cerca de la frontera con Sinaloa y Durango.

A pesar de los esfuerzos por preservarle la vida en el trayecto, Susana Merichi Ramos falleció el lunes por la tarde llegando al hospital de Guadalupe y Calvo, después de salir de Cumbre del Durazno alrededor de las 4 de la madrugada.

Dos niñas fueron trasladadas en una avioneta a Chihuahua capital para ser internadas de emergencia en el Hospital General, donde su estado de salud se reporta extraoficialmente como “reservado” por los especialistas que las atienden.

Una de estas menores está identificada como Francisca Rico Vicente, de dos años de edad. Por sus condiciones de desnutrición, Francisca pesa 8 kilogramos, describió Jesús Rivera, quien proporcionó fotografías a El Diario, donde se plasman las condiciones físicas adversas de los niños.

Otra menor permanece en la clínica de Guadalupe y Calvo “en recuperación”. Su nombre es Alicia Iglesias Aguirre, de 1 año y 10 meses de edad. Pesa 7 kilogramos.

“Cuando llegamos a la comunidad hace una semana encontramos a varios niños con desnutrición severa, diarrea, vómito y graves síntomas de deshidratación. Intentamos tratarlos con los medicamentos que llevamos comúnmente a esa población y pensamos que la situación se controlaría, pero las condiciones de hambruna en las que se encuentran por la falta de alimentos, agravó la condición de los menores. Tomamos mi camioneta y salimos de Cumbre del Durazno a las 4 de la mañana. Después de ocho horas de recorrido llegamos al mediodía a Guadalupe y Calvo, y de inmediato los internamos en el hospital, donde a pesar de que algunos niños estaban muy deshidratados, los dieron de alta”, relató el misionero cristiano.

Después de darlos de alta, refirió Jesús Rivera, los médicos y las enfermeras en Guadalupe y Calvo pidieron que los seis menores retornaran para recibir tratamiento, pues por la deshidratación corrían el riesgo de fallecer.

“En una camioneta iban de regreso a la sierra diez personas, seis niños entre ellas, que de inmediato fueron atendidos”.

En este punto, Jesús hace un paréntesis para destacar que el trato en el hospital en Guadalupe y Calvo “fue terrible. A los tarahumaras los tratan como animales, con prepotencia. El personal del hospital se creen que son los dueños del lugar”, manifestó.

Esta negligencia, dijo, pudo provocar que las condiciones de salud de al menos cuatro menores se agravara entre lunes y martes.

El martes por la mañana, el cadáver de Susana Merichi Ramos fue trasladado de regreso a Pino Gordo en una unidad de la Policía Municipal de Guadalupe y Calvo, donde fue sepultada.

Agregó que en Cumbre del Durazno hay decenas de enfermos de gastroenteritis, diarrea y vómito, “males que se están agravando porque no hay nada qué comer. Nada más lo que nosotros llevamos cada mes: granos, cereales y poco de leche”, apuntó.


(Hace unos meses se denunció en la prensa nacional que los tarahumaras, desesperados de ver a sus hijos que morían de hambre, se quitaban la vida al tirarse a los barrancos, llamada de atención que el gobernador de Chihuahua, desmintió. Pero la hambruna ahí está. Nota tomada del Diario de Juárez.)

domingo, 29 de enero de 2012

Tarahumara: enfermedades por desnutrición

Towi ko’nare, Towi narí chati binói akárachi” (“El niño está hambriento, el niño está malo en la cara). Con esta frase, comuneros rarámuri en la comunidad de Cusárare describen una extraña enfermedad que comenzó a presentarse en varios niños, y que ha generado marginación y burla a quienes la padecen.

Sacerdotes en Creel advirtieron a mediados de enero que en los poblados cercanos a las Barrancas del Cobre se estaba presentando una enfermedad en la piel similar a la sarna, que provocaba en los menores ronchas con sangre, escamación y en algunos casos úlceras que degeneran en malformaciones en los rostros de niños y adolescentes. “Los está desfigurando”, manifestó el presbítero Héctor Martínez.
Esta enfermedad está asociada a la sarna, la resequedad, las erupciones comunes de acné y hasta con el salpullido y las alergias al polvo. Sin embargo, se detectó que el padecimiento no se presenta en todos los menores, por tanto, no es contagioso y está más relacionado con la desnutrición que con algún agente patógeno.
Jesús Velázquez, vicario de Creel, refirió que con la sequía y la hambruna se agudizaron las enfermedades estomacales y respiratorias en los niños, y refirió que los males en la piel también habían incrementado su brote entre la población infantil.
El principal foco de esta enfermedad se registra en Cusárare, manifestaron los sacerdotes, aunque Diario TV documentó más casos en otras poblaciones del municipio de Guachochi y en Urique. Luego de encontrar casos graves en Rocheachi, en Cusárare se ubicaron tres casos crónicos.
El primero es un niño de 12 años llamado José Antonio. Es huérfano y por su condición de salud –graves escoriaciones en la cara y úlceras en nariz y cuello– su padre lo rechaza y en la escuela tiene serios problemas con sus compañeros, asegura su abuela paterna que lo recogió al morir su madre en labor de parto.
A la fecha, los médicos no han encontrado una solución permanente a su problema en la piel. José Antonio dice que usa las pomadas que le recomiendan los médicos y sigue las instrucciones de higiene, pero a la fecha, según su abuela, un especialista de los servicios públicos de salud no ha acudido a ver el problema a pesar de que no es el único.
Detrás de un cerro cercano a la vivienda de José Antonio vive Lupita, de 11 años, quien comparte una habitación con sus cinco hermanos menores.
Lupita comenzó a presentar este mal en la piel desde hace más de cinco años, pero a la fecha no hay una solución, solo paliativos como las pomadas que su maestra le aplica a veces en la escuela. Ella es la mayor en su familia, y por su condición, tiene que cuidar a sus hermanos mientras su padre labora en la tala de árboles y su madre pasa casi todo el día trasladando agua a la casa y buscando alimentos.
La menor tampoco ha recibido atención médica especializada y ya comienza a padecer las burlas de sus compañeros en la escuela y en el pueblo, pues sus lesiones son muy marcadas. Por eso, Lupita prefiere jugar con sus hermanos en las laderas de la sierra, que socializar con menores de su edad.
Claudia es otro caso. A sus 14 años vive en los márgenes del río Cusárare, muy cerca de casa de Lupita y de José Antonio, pero a pesar de que se conocen, casi no hablan entre ellos sobre su mal en la piel.
Aarón, su hermano de 19 años, asegura que cuando estaba en la escuela había otros casos similares al de Claudia, y que nunca mejoraron.
Estos tres casos, Claudia, Lupita y José Antonio, son la muestra de esta enfermedad que algunos en la comunidad vinculan con poca higiene personal y condiciones insalubres en casa y en las escuelas como la primaria y secundaria Ignacio Manuel Altamirano que cuenta con una matrícula de más de 200 alumnos del pueblo y de otras doce rancherías cercanas, pero que sólo tiene una letrina que da atención a todos: a la centena de alumnos que se albergan de lunes a viernes, y a los profesores.
Este factor ha derivado en enfermedades entre la comunidad estudiantil como hepatitis y erupciones en la piel, refirió Ana Luisa Álvarez, profesora de primaria.
Expuso que desde hace varios meses solicitaron a las autoridades educativas y municipales la construcción de baños, pero la respuesta en varias ocasiones ha sido la misma: no hay presupuesto.

El diagnóstico

Tras analizar el video de Diario TV donde se muestran los daños en la piel de estos niños, Francisco Goribar Escamilla, dermatólogo y maestro en salud pública, señala que estas lesiones son conocidas como Prúrigo Solar, un mal derivado de tres factores principales en la sierra: la altitud que provoca una exposición más directa al sol, el adelgazamiento de la capa de ozono, y el bajo valor nutricional de los menores.
Goribar Escamilla refiere que la radiación ultravioleta ha provocado esta dermatosis que se agrava con pocas medidas de higiene y tratamientos intermitentes.
Tras aclarar que no es una enfermedad contagiosa, el especialista subraya que está más relacionada con una baja ingesta de antioxidantes concentrados en frutas y verduras.
En resumen, por la desnutrición a la que niños y adolescentes están expuestos en las comunidades tarahumaras.
Advierte que de no tratarse con protectores solares y otras fórmulas de hidratación cutánea, estas lesiones podrían degenerar en cáncer de piel en el mediano plazo.
Adela Moreno Ayala es la líder de los docentes en la escuela primaria de Baquiriachi, y encargada de las bodegas donde la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas surte cada bimestre una despensa que permite preparar almuerzo, comida y cena a los 67 alumnos becados que forman parte de su programa de asistencia alimentaria y educativa.
Esta dotación le permite a la escuela mantener a los menores en las aulas tras el alimento que no obtienen en casa.
En la primaria de Baquiriachi, después de dos años de revisiones a los menores con beca alimentaria, los niveles de desnutrición han bajado considerablemente.


(La marginación de niños y adolescentes indígenas es doble: la propia de su edad y la condición de proceder de una etnia ignorada y olvidada por las auttoridades. La epidemia que asuela a la población en edad escolar asentada en los alrededores de la Barranca del Cobre, en Chihuahua, es reflejo de ello. Nota y documental de Antonio Rebolledo, tomados del Diario de Chihuahua y You Tube.)

sábado, 28 de enero de 2012

Trafican alimentos para Tarahumaras

Chihuahua, Chih.- En Baquiriachi, una comunidad rarámuri y mestiza ubicada en los límites entre Balleza y Guachochi, la ayuda del Gobierno estatal conformada por maíz, frijol, leche en polvo y salchicha se agorgoja y caduca en las bodegas de la Casa Ejidal, mientras parte de sus pobladores continúan padeciendo hambre como consecuencia de la sequía que ha hecho de la autosuficiencia alimentaria un mito en la Sierra Tarahumara.

La conserva o alacena para toda la comunidad es administrada por el representante del Ayuntamiento de Balleza, a quien los comuneros catalogan como un cacique. Es el dueño de la tienda de Liconsa, de la abarrotera, del taller mecánico sobre la carretera y de varias propiedades en la parte central del pueblo.
Además, es un ejidatario mayoritario y su esposa es la que administra la bodega de los alimentos en la Casa Ejidal.
La ayuda alimentaria fue proporcionada personalmente por el gobernador César Duarte a finales de diciembre pasado.
Jovita Estrada, cocinera de la escuela primaria de Baquiriachi y encargada de la bodega donde la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas deposita bimestralmente los alimentos que permiten nutrir con desayuno, comida y cena a los alumnos becados, detalla que en la bodega de la Casa Ejidal han permanecido varios sacos de maíz y frijol más de un mes sin repartirlos a la gente necesitada que, en esta población, rodea la escuela en espera de los sobrantes de la comida de los estudiantes becados.
Juana Cruz, esposa de un comunero que tuvo que migrar a Sinaloa por trabajo, se quejó porque durante el reparto de la ayuda sólo le entregaron una despensa que le duró cuatro días. Juana tiene seis hijos y no ha vuelto a recibir apoyos alimentarios.
En la Casa Ejidal, El Diario constató que estaban almacenados aproximadamente 200 sacos de maíz y frijol, 400 cajas de leche en polvo y unas cajas con embutidos tipo salchicha.
Ahí, una regidora del Cabildo de Balleza, encargada de la cartera de Desarrollo Rural e identificada como Karla Holguín, explicó que la ayuda fue y ha sido entregada paulatinamente conforme a una lista o censo elaborados con antelación para dar orden al reparto.
Sin embargo, los pobladores manifestaron que la repartición sólo beneficia a amigos y parientes de los caciques ejidales.
Al respecto, el vocal ejecutivo de la Coordinación Estatal de la Tarahumara, Jesús Velázquez Rodríguez, aseguró que en el reparto de la ayuda alimentaria en las comunidades serranas no hay actitudes caciquiles ni acaparadores.
Sin embargo, un día después de su declaración, durante la entrega de la ayuda que los juarenses enviaron a las comunidades indígenas, y cuya logística corrió a cargo de esa dependencia bajo la tutela de la Secretaría de Fomento Social, las “famosas” listas mencionadas por los pobladores de Baquiriachi salieron a relucir en Rocheachi, donde una parte de las despensas fue dotada a hombres que usaban sombrero, vestían pantalones de mezclilla, calzaban botas y conducían camionetas, algunas de reciente modelo; y a mujeres con chamarras costosas y ataviadas con joyas (lo cual se puede constatar en el video en Diario.tv).
En Baquiriachi, además, los pobladores se quejaron porque la ayuda no ha sido entregada como en años anteriores por la Coordinación Estatal de la Tarahumara, cuyas sedes en Baquiriachi, Guachochi y Balleza están abandonadas y prácticamente vandalizadas.
Aunque negó que estén abandonadas y que sean oficinas o sedes operativas, Velázquez Rodríguez confirmó que éstas no han sido usadas en mucho tiempo. “Son simplemente bodegas y por el momento están vacías”, indicó.
En Baquiriachi, en el interior de la sede de la Coordinadora de la Tarahumara sólo hay unas paletas de carga en el piso, un baño semidestruido, unas tablas y una caja con botes de polvo para hornear con plaga. Así, estas sedes incumplen con su propósito que es mejorar las condiciones sociales, económicas, culturales y políticas, para propiciar el desarrollo de los municipios serranos.
Los pobladores de las comunidades indígenas aseguran que en estas sedes, cuando la ayuda llega, es insuficiente y entregada en las poblaciones por los caciques disfrazados de representantes de la autoridad municipal. La entrega es manoseada, asegura Antonio Bustillos, comunero de Guachochi y ex coordinador regional de la Tarahumara.

Esperanza

Antonio Bustillos critica los mecanismos para entregar la ayuda alimentaria. Propone que sea de casa en casa para constatar las carencias de cada familia, pero ante todo anhela que estos repartos lleguen a su fin en el mediano plazo como consecuencia de la productividad y la autosuficiencia de los pueblos indígenas a través del trabajo, no de la dádiva.
Y predica con el ejemplo.
Con su familia, utilizando como ahorro los recursos de programas federales de asistencia social, Antonio Bustillos conformó una microempresa que produce pinole nutricional.
Este pinole lo vende en forma artesanal en varias partes de la Sierra, y hasta Sinaloa.
Por su alto valor nutricional, Antonio recientemente contestó un formulario solicitado por Naciones Unidas, organismo que manifestó interés en comprárselo a gran escala para distribuirlo en África y así mitigar la hambruna y la mortandad infantil con dicho complemento.
El problema de que el Gobierno no se lo compre para combatir la desnutrición infantil en la Sierra Tarahumara, dice que es simplemente por burocracia y de celo político.
Antonio considera que más allá de su producto, en la sierra podrían reemprenderse los proyectos de explotación e industrialización de los recursos forestales, un plan que el Gobierno estatal tiene en mente a gran escala en la Sierra, y que Velázquez Rodríguez informó que ya tiene un plan piloto en la comunidad de San Carlos, en el municipio de Balleza.


(No te extrañe que mañana o pasado se divulgue que la ayuda a los indígenas tarahumaras sólo ha beneficiado, además de los caciques que abundan en los gobiernos priístas y panistas, a sus parientes los narcos que mantienen controlados y atemorizados a los integrantes de la pirámide social, incluido el cura de cada pueblo. Nota de Antonio Rebolledo, Diario de Chihuahua. En Youtube puede verse el testimonio bajo el nombre "Hambruna en la sierra", de 14 minutos 3 segundos.)

jueves, 19 de enero de 2012

Juárez con los tarahumaras

Miles de juarenses acudieron al llamado de todos los medios de comunicación que se unieron para realizar una colecta de víveres, destinada a combatir el hambre que sufren habitantes de la Sierra Tarahumara.

La convocatoria fue lanzada hace un par de días y cerraba hoy a las 5:00 de la tarde, en las instalaciones de Televisa Ciudad Juárez, ubicadas sobre avenida Antonio J. Bermúdez, casi esquina con Fresnel, pero hasta el momento, se sigue recibiendo ayuda, ya que las filas de automovilistas que llevan más alimentos no perecederos, llegan hasta el crucero de la citada arteria con el bulevar Manuel Gómez Morín.
Ante esta afluencia de donantes, elementos de la Dirección General de Tránsito acudieron a prestar auxilio y hacer más ágil la circulación vehicular.
Hasta las 5:45 de la tarde se habían reunido 60 toneladas de víveres y se había llenado un tractocamión, por lo que se procedió a cargar otro con los artículos recibidos.
A las instalaciones de la televisora llegaron unidades de otros medios de comunicación para entregar los alimentos y algunas cobijas que sus audiencias y lectores llevaron para cooperar, entre los que se encuentran El Diario, Periódico Norte, Canal 5, Periódico Hoy, Grupo Radio México, Televisa, TV Azteca, Canal 44, Grupo Nueva Era Radio y Multimedios.
En el lugar se encuentran vecinos de las colonias Valle Verde, Felipe Ángeles y Melchor Ocampo, así como paramédicos de la Cruz Roja, trabajando como voluntarios para recibir, empaquetar y cargar los artículos que los juarenses han donado.
Es importante destacar que también se dieron cita habitantes de la colonia Tarahumara de esta frontera, que colaboraron con alimentos no perecederos para sus hermanos que están en condiciones de pobreza extrema y hambre.


(Gracias a una denuncia pública sobre la pobreza y el hambre que cruza todas las franjas de la Sierra Tarahumara, una parte importante del país, de migrantes radicados al sur de EU y de Ciudad Juárez, atendieron el llamado de alerta y respondieron a la petición de ayuda para los hermanos indígenas. Nota tomada del Diario de Juárez.)

martes, 17 de enero de 2012

Emergencia en la Tarahumara

Otra vez la penetración de las redes sociales creadas a través de la internet puso en boga un tema de por sí doloroso, pero que puesto en circulación a través del, aparentemente, falso anuncio de un suicidio masivo a través del Twitter, desató la solidaridad y los críticos comentarios hacia las políticas oficiales, especialmente a las instrumentadas por el gobierno federal.

Pero si los anuncios y comentarios a favor de la recolección de miles de despensas desataron la solidaridad de decenas de miles de personas en todo el país, las querellas de la clase política local los exhiben penosamente, no sólo por sus enfrentamientos políticos, sino por la grave desatención gubernamental, especialmente la federal, hacia las comunidades más pobres de la geografía nacional, entre ellas, por desgracia, varias chihuahuenses y que desató la controversia entre los diputados locales del PRI y del PAN.
En tanto que César Duarte y el diputado Alex LeBarón se quejaron de la “insensibilidad” del gobierno federal, el líder de los legisladores blanquiazules, Héctor Ortiz, salió en su defensa, llamando al gobernador a dejar de construir puentes y presas para comprar despensas.
Pero lo que ahora se hace estridentemente, meses atrás fue previsto por todas las organizaciones campesinas de la entidad, las mismas que hicieron un llamado a los gobiernos a prevenir lo que ya se preveía como un desastre alimentario, a causa de las heladas de un año atrás y la sequía presentada inmediatamente después. Dejemos las cosas en claro –por lo menos para el escribiente: El gobierno federal sí acusa una increíble insensibilidad social. Y el responsable de ella es el mismísimo Felipe Calderón, quien hace unos días vetó una resolución del Congreso de la Unión en la que le ordenaban destinar, de inmediato, ingentes recursos de todo tipo a fin de enfrentar tan desesperada situación.
La argumentación ofrecida por Calderón es de antología, acusó a los diputados de irresponsables pues no tenía de donde obtener los 10 mil millones de pesos a fin de hacer frente a los requerimientos aprobados por los legisladores.
Las quejas por tan desmesurada actitud motivaron la conformación de una caravana de las organizaciones campesinas hacia la ciudad de México para presentar sus quejas y propuestas a la Cámara de Diputados y al gobierno federal, pero también la construcción de una alentadora oleada de solidaridad nacional hacia los habitantes de la Sierra Tarahumara, lugar en el que si bien no se han presentado los suicidios de manera masiva, como se había rumorado, sí existen condiciones de verdadera emergencia humanitaria pues las comunidades, básicamente las rarámuris, no pudieron sembrar los granos básicos y al ser sus economías de autoconsumo, no hay posibilidad alguna de que puedan obtener maíz y frijol.
¡Ah, pero ya pueden comprar sus alimentos con tarjeta bancaria, como eufóricamente anunció Felipe Calderón, a fines de noviembre pasado, al poner en marcha el programa de bancarización, por pura coincidencia, en Batopilas, uno de los municipios más pobres del país: “Antes las madres de familia se guardaban el dinero en la ropa, debajo del colchón o debajo de piedras para evitar que se los robaran, ahora podrán tener el efectivo en el banco, seguras de que allí lo van a encontrar cuando lo necesiten”, dijo, exultante, Calderón.
Pero tales propósitos se antojan lejos de la realidad de la Sierra Tarahumara en la que priva una gran escasez de agua y alimentos y a la que deberá enfrentarse de inmediato, porque a los recientes casos de desnutrición mortales se les pueden sumar, y no es una frase catastrofista, una creciente cantidad, casi epidémica, pues para que la desnutrición adquiera el rango de mortal, las condiciones de escasez alimentaria deberán ser extremas y ese parece ser el caso de la sierra que tanto presumimos.
De tal modo que la gravedad de la situación debiera obligar a no incluirla en el temario político electoral de este año pues, ante ella, no salen bien libradas las dos fuerzas políticas más importantes en la entidad y el país en su desempeño gubernamental.
Nomás tómese en cuenta que de acuerdo con Martín Solís, dirigente de El Barzón-Chihuahua, se requieren 350 millones de pesos para afrontar el peligro de la hambruna en la Tarahumara. Ante reto, rezagos y olvidos tan grandes ¿Valen la pena las acusaciones que unos y otros se lanzan?


(Editorial de Luis Javier Valero, "Emergencia serrana", reproducida del Diario de Juárez.)

domingo, 15 de enero de 2012

Tarahumaras al barranco

Unos 50 indígenas rarámuris se suicidaron en diciembre de 2011 en la Sierra Tarahumara de México por la desesperación de no poder alimentar a sus hijos, denunció el domingo a la prensa Ramón Gardea, integrante del sindicato Frente Organizado de Campesinos.

"Las mujeres indígenas cuando llevan cuatro o cinco días sin poder darle de comer a sus hijos, se ponen tristes; y es tanta su tristeza que hasta el 10 de diciembre (2011) 50 hombres y mujeres, pensando que no tienen que darle a sus hijos, se arrojaron al barranco", dijo Gardea a una televisora del estado de Chihuahua (norte), donde se ubica la sierra Tarahumara.
Ante la falta de alimentos los indígenas "se avientan al barranco, otros se ahorcan", insistió Gardea.
Chihuahua es uno de los estados más afectados por una prolongada sequía, cuyos efectos se han recrudecido por el invierno boreal en México.
La sequía, considerada por las autoridades como la peor en la historia moderna de México, provocó la pérdida en la Sierra Tarahumara de 20.000 toneladas de maíz para autoconsumo, según datos del gobierno de Chihuahua.
El líder campesino no precisó cuándo se registró el primer suicidio de los indígenas, que tienen como principales actividades económicas la agricultura, la caza, manufactura de cestos y cobijas, además de la explotación forestal.
Una colecta ciudadana de alimentos para los indígenas de la Sierra Tarahumara se desarrolla este domingo en el Zócalo de la Ciudad de México, la plaza principal del país.


(De ser ciertas las medidas desesperadas que han tomado los marginados de los marginados, los índigenas de México, a partir de este lunes 16 de enero los aspirantes a la silla presidencial de todos los partidos y todas las coaliciones, los tomarán como bandera de campañas. Pero nada ni nadie remediará la situación que ha desencadenado la desatención del campo, el abandono ancestral de indios y tierras o la venta de permisos para la instalación de minas de capital español, canadiense y estadunidense. Mucho menos mostrará interés Felipe Calderón Hinojosa, exento de inteligencia y capacidades. Nota de AFP tomada de El Espectador, colombiano on line.)

domingo, 29 de mayo de 2011

WIRIKUTA, LUGAR SAGRADO

Nueva York. Desde tiempos inmemoriales, los wixáritari han cuidado la tierra sagrada de Wirikuta, por lo que representantes de este pueblo indígena viajaron hasta Nueva York y Canadá para cumplir esta encomienda ancestral. El pasado jueves, dos delegados huicholes acudieron al Foro Permanente de Asuntos Indígenas de Naciones Unidas para rechazar las concesiones mineras otorgadas a la empresa canadiense First Majestic Silver en la zona de Wirikuta, situada en el desierto de San Luis Potosí.
El mismo día, otra delegación wixárika logró entrar a la reunión de los accionistas de la empresa en Vancouver, Canadá. Afuera, organizaciones indígenas y activistas realizaron protestas, como parte de la Semana de Justicia Minera. También hubo manifestaciones simultáneas frente a los consulados mexicano y canadiense en Seattle, Washington.
La firma canadiense sólo opera en México y aunque es relativamente pequeña ha experimentado un crecimiento espectacular; acaba de empezar a cotizar en la bolsa de Nueva York, y está posicionada como una de las empresas de plata con mayor crecimiento del mundo.
En el reporte de First Majestic de 2010, su presidente Keith Neumeyer aseguró a los inversionistas que los ingresos brutos de la empresa se incrementaron 85 por ciento con respecto a 2009, a 132 millones de dólares. Durante el primer trimestre de este año sus ingresos son de 55.3 millones de dólares, un incremento de 211 por ciento con respecto al primer trimestre del año pasado.
En su página web, First Majestic anuncia orgullosamente ser la primera y única empresa minera que vende lingotes de plata directamente al público, adquisición que es popular entre seguidores de grupos como los del Tea Party, y otros que predicen la caída inminente del sistema monetario. Se puede hasta comprar monedas impresas con el calendario azteca.
La delegación wixárika llegó a Nueva York el domingo 15 y sus miembros debieron luchar para presentar el caso de Wirikuta formalmente en el foro de la ONU, lo cual resultó un verdadero desafío debido a una agenda apretada de discursos de agencias gubernamentales y diplomáticos. Pero Santos de la Cruz Carrillo, abogado y presidente del Comisariado de Bienes Comunales de Bancos de San Hipólito, Durango, y Felipe Serio Chino, secretario de la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales, lograron su meta el jueves cuando De la Cruz presentó una declaración del Frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Wahaa exigiendo la protección de Wirikuta, lugar donde está nuestro corazón, nuestra vida y nuestros ancestros desde la creación del mundo.
Su intervención contrastó con la del gobierno mexicano, el cual enfatizó los logros de los proyectos gubernamentales en beneficio de los pueblos indígenas, y ni mencionó el caso de Wirikuta. En entrevista con una radio comunitaria, De la Cruz expresó: Quisiéramos que el foro permanente se pronunciara en contra de estas concesiones, sobre todo por la violación de los derechos humanos que está causando el gobierno mexicano. El viernes, los delegados se reunieron con James Anaya, el relator especial de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.
Los delegados Jesús Lara Chivarra y Cilau Candelario Valadez, quienes viajaron a Vancouver junto con Rodolfo Cosío y Juventino Carrillo, llegaron a la reunión de accionistas como representantes legales de inversionistas afines al movimiento, lo que les garantizó la entrada. Sin embargo, la policía, en coordinación con la empresa, los detuvo en la puerta por 45 minutos. Los delegados lucían sus atuendos tradicionales, y Candelario Valadez denunció vía telefónica que por estar vestidos por lo que somos, no nos dejaron entrar.
Por fin ingresaron a la reunión, pero se les informó que sólo tendrían un minuto para hablar, y sin uso de micrófono. Debido a estas condiciones, los delegados decidieron guardar silencio, para no caer en su juego, y entregaron una carta a la empresa. Nos trataron de intimidar, pero el que terminó intimidado fue el presidente de First Majestic, porque cuando empezó a hablar ni siquieran le salían las palabras, afirmó Valadez.
Un día antes, los delegados también habían sido frenados por la policía de Vancouver cuando llegaron a la sede de First Majestic para una reunión con Ramón Dávila, jefe de las operaciones de la minera en México. Al fin, los wixáritari entraron, expresaron su postura y luego se fueron, tras negarse a escuchar la ponencia de los ejecutivos.
La postura de la comunidad wixárika es de no negociar porque estas tierras les pertenecen, aseguró Valadez. En mi opinión, el propósito del viaje es que se den cuenta que hay gente preparada, gente que puede hablar su propia lengua, hay abogados que son de nuestra cultura... Que les quede claro que no van a tener una batalla fácil.
En declaraciones a La Jornada al término de los trabajos en la ONU, Serio Chino habló de lo difícil que es que el mundo occidental entienda la cultura wixárika. Lo que somos nosotros no se puede explicar, porque esto no tiene significado. No se puede explicar así a viva voz. Va más allá de las explicaciones, dijo.
En Wirikuta descansan sus ancestros, brotan los ojos de aguas sagradas. Nosotros lo que peleamos son los manantiales sagrados, porque con ellos hacemos retoñar la vida de los wixáritari, hacemos retoñar toda la naturaleza. Allí hacemos que llueva. Sin ellos no habría cómo retoñar. Por eso decimos que acabarían con el pueblo wixárika, explicó Serio Chino.
La tarde del sábado los delegados pasearon por el Parque Central, mientras seguidores del religioso Harold Camping esperaban el fin del mundo en Times Square.


(crónica de Elizabeth Coll para el diario La Jornada.)