Ay Frida, ya te volvieron
ungüento contra el dolor
pero olvidaron el iódex.
Te vi en el museo de Coyoacán:
caminabas con dificultad
con dos armas blancas como muletas.
Hay noches que apareces como niebla
en mis sueños, humedeces la cama
con dedos de serpiente.
Me miras y me miras callada,
hasta que tus cejas son gusanos
quemadores estacionados en la corteza.
Eres la fiebre amarilla que aparece
en organismos en reposo, que ensucia
las sábanas muertas de hepatitis.
Ay Frida, ya eres mercancía
calidad de exportación, una franquicia
desmoronada en mi lengua.
domingo, 2 de diciembre de 2012
sábado, 1 de diciembre de 2012
FIL: repudio a la imposición de EPN
Guadalajara, Jal.- Jóvenes encapuchados presuntos integrantes del movimiento #YoSoy132 se manifestaron en las afueras de la Expo-Guadalajara, en el marco de la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto, poniendo en riesgo las actividades de la 26 Edición de la Feria Internacional del Libro y sus visitantes.
El director operativo de la policía de Guadalajara, Francisco Ornelas Morales, informó que como resultado cuatro policías están lesionados, uno de ellos grave, 22 jóvenes fueron detenidos y cinco patrullas dañadas.
Precisó “eran 350 personas que partieron desde la Plaza Juárez y durante el trayecto provocaron daños a comercios y edificios, en una actitud muy agresiva con palos, tubos y piedras, poniendo en riesgo las instalaciones de la FIL”.
“Les hicimos una valla para evitar su arribo y se pusieron aún más agresivos e intentaron romper la barrera de seguridad colocada en el cruce de las Avenidas de Las Rosas y Mariano Otero. No era una simple manifestación, es una actitud de venir a causar desmanes”, señaló.
Los detenidos responderán ante la autoridad competente por los daños causados y las lesiones que ocasionaron a los uniformados, puntualizó.
(nota de la agencia Notimex en el sitio "sin embargo".)
El director operativo de la policía de Guadalajara, Francisco Ornelas Morales, informó que como resultado cuatro policías están lesionados, uno de ellos grave, 22 jóvenes fueron detenidos y cinco patrullas dañadas.
Precisó “eran 350 personas que partieron desde la Plaza Juárez y durante el trayecto provocaron daños a comercios y edificios, en una actitud muy agresiva con palos, tubos y piedras, poniendo en riesgo las instalaciones de la FIL”.
“Les hicimos una valla para evitar su arribo y se pusieron aún más agresivos e intentaron romper la barrera de seguridad colocada en el cruce de las Avenidas de Las Rosas y Mariano Otero. No era una simple manifestación, es una actitud de venir a causar desmanes”, señaló.
Los detenidos responderán ante la autoridad competente por los daños causados y las lesiones que ocasionaron a los uniformados, puntualizó.
(nota de la agencia Notimex en el sitio "sin embargo".)
EPN siembra vientos...
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| Ciudad de México.- Horas antes de la toma de protesta del presidente entrante, Enrique Peña Nito, se registraron disturbios y violencia de grupos de inconformes con la asunción del priísta, que la media noche anterior recibió del panista FCH la banda presidencial. Foto de Reuters tomada del sitio Público, español. |
Muxhe, síntesis del mestizaje
Lukas Avendaño es un performer oriundo de Oaxaca que aplica la antropología a las artes escénicas. Su mirada está puesta especialmente en las muxhes, que traducido toscamente serían aquellas personas que no responden a ninguno de los dos sexos obligatorios. La obra que trajo a Argentina y que se lleva a Bogotá para el Festival Internacional de Danza se llama Requiem para un alcaraván, donde aparecen diversos ritos de la vida femenina desde la novia hasta el paso a mayordoma, a capitana y finalmente una danza tradicional llamada “verlele” –en zapoteco– o “alcaraván”, danza erótica que termina con el orgasmo del ave. El alcaraván es un ave típica de la zona, la gente dice que es domesticable, pero si se lo domestica sin pareja, muere de tristeza. Lukas hace una analogía con el ser de las muxhes: “Muchas veces lxs muxhes mueren solxs, terminan solxs, como el alcaraván”.
Vos investigaste desde la antropología la relación entre símbolos prehispánicos y los modos de ver la sexualidad. ¿Podrías adelantarnos algo de tu trabajo?–Cuando llega la Colonia, es imposible no pensar que había otro modo de ser mujer en la Mesoamérica originaria, como también que había otra forma de ser hombre. Hubo una transformación de esos roles, y eso también modificó la muxheidad. Estuve rastreando palabras en el idioma zapoteco. Cuando alguien que habla castellano quiere decir que una persona es hábil, puede decir que es un tigre; en zapoteco, hermano se dice “biché” y jaguar se dice “be’eche”, encuentro una relación fonética y recuerdo que el ascendente totémico de los hombres es el jaguar, por la importancia que tiene ese felino dentro del pensamiento mesoamericano. “Benda” – es hermana– y “b’enda” –es culebra–. La mujer está ascoiada a la serpiente, que en el pensamiento mesoamericano originario tiene un papel importantísimo, como la fertilidad, el mismo carácter que tiene el Quetzalcóatl, la serpiente emplumada. El proceso de evangelización le adjudicó a la culebra un carácter pagano, maligno, y produce una ruptura de la relación entre la mujer y su ascendente totémico. En el caso de lxs muxhes, me encuentro con un documento que dice que cuando los misioneros se encontraron con la advocación divina del murciélago, dijeron que era un “monstruo nefando”. Para la cultura mesoamericana, el murciélago tiene un carácter sagrado, nefando es la palabra que la Biblia o sus interpretadores usan para la homosexualidad, dice “hombre que se acostara con hombre como con mujer, comete pecado nefando”. Cuando se habla de unx muxhe, se le dice “mariposón”; cuando le pregunto a un anciano cómo se dice en zapoteco la palabra murciélago, me contesta “biguidirivela”, que se traduce como mariposa de carne.Hay un orgullo muy propio de tu región sobre el lugar que ocupan las muxhes comparado con el resto de México. ¿Me equivoco?–Ocurre que lxs muxhes tienen en el Istmo Oaxaqueño una presencia diferente, no hay sanción ni estigma, y esto posiciona simbólicamente a la región.
¿De dónde viene esta diferencia?–Hay que pensarlo desde la etnicidad de los zapotecos del Istmo de Tehuantepec como pueblo originario: el imaginario de México está construido con la iconografía de las tehuanas –mujeres de Oaxaca–, que ya desde 1930 estaban presentes en los billetes de 10 pesos. El mismo José Vasconcelos, luego de un recorrido por el país con el fin de planificar la educación pública, sostuvo que el istmo era la cuna de la gente de bronce, la síntesis del mestizaje. Einsenstein, con su documental Viva México, propone un acercamiento a la iconografía istmeña, el mismo Miguel Covarrubias hace una etnografía del sur de México, Frida Kahlo inmortaliza ya desde su vestimenta a las tehuanas; Tina Modoti también. A partir de esa construcción discursiva y esa acumulación de capital simbólico (político, cultural, educativo, ideológico, iconográfico, cinematográfico, fotográfico, etc.) la muxheidad del istmo aparece protegida por esa red y puede “vivir” sin pedir permiso.
¿Y cómo se ve a esta zona liberada desde resto del país?–Si en México tú dices “me gustan los hombres”, los demás se voltean y dicen: es del istmo. Es como si tuviéramos permiso .
¿Cómo dirías que te asumís vos mismx?
¿Es cierto que hay fiestas tradicionales que festejan en Oaxaca la diversidad?–Hay muchas fiestas: del barrio, de la colonia, patronales, familiares. Hay un calendario de festividades prehispánicas y otras fiestas, llamadas “velas”, que son más contemporáneas. Las velas de Juchitán tienen que ver con la preferencia sexual, la disidencia sexual o la reivindicación sexogenérica. En estas fiestas yo digo que el tiempo se detiene y el espacio se abre para dar pie a un nuevo espacio simbólico que es la manifestación de la muxeidad en todo su esplendor. Estas velas están convocadas por lxs muxhes, lxs protagonistas son lxs muxhes.
¿En qué consisten?–Las velas están compuestas por fases: la primera es la calenda, es el anuncio de las festividades. Se recorre las calles con música, se llega al espacio designado, donde se bebe, se baila, se queman fuegos. Es la anunciación de la fiesta. Al otro día es el llamado “convite de flores”, donde las capitanas de flores recorren las principales calles que se depositan en la iglesia del Santo Patrono. Luego, el “Paseo del estandarte” y la “Tirada” o “Regada”. Ese día vuelven a salir las anfitrionas y sus invitadas. A todas sus invitadas, las anfitrionas, les entregan regalos. El excedente de los regalos es compartido con el resto de pueblo, yo lo llamo “regulación de la acumulación”. Otra fase es el baile de gala. En el caso de la muxheidad, se lleva a cabo la “pasarela de las embajadoras”, con embajadoras que vienen de localidades vecinas, de otras comunidades, de otros países. El espacio, en ese momento de la fiesta, adquiere otra connotación. La construcción de la muxheidad está afincada en torno de la construcción de la feminidad zapoteca, es decir, lxs muxhes traen sus enaguas, sus huipiles bordados, sus resplandores, sus alhajas, sus estandartes, pero en el baile de gala la indumentaria difiere de la de todas las fases anteriores, es más occidental, moda europea. Puedes encontrar desde trajes muy cuidados hasta muy extrovertidos, y se ve un paisaje surrealista cuando estás en la fiesta.
En esa fiesta se visibilizan lxs muxhes pero también los que no lo son.–Lxs muxhes son lxs protagonistas, pero alrededor de ellxs hay otros actores, como el presidente municipal, que se encarga de coronar a la reina. Políticos locales, artistas, gente de la comunidad, que se reconoce como heterosexual pero tiene amigxs muxhes, o compañeros de trabajo. Acceden sin sanción. En esta fiesta se puede ver al muchacho con su novix muxhe, con sus amigxs...
Hay mucha cosa subterránea...–Exacto, es como el escaparate de una gran tienda, y nadie va a la bodega –a no ser que esté dispuesto a pagar los costos– pero, mayoritariamente, la gente se queda enamorada del escaparate.
¿En el istmo es todo color de rosa?–Yo suelo responder que el color es el rojo, porque hay mucha gente que ha dejado el pellejo en ese camino. Dentro del contexto local, hasta cierto punto, somos privilegiadxs: pueden vestirse como quieren, tienen una importancia dentro de sus roles... pero si yo como muxhe, aspiro a tener a mi marido, no puedo. Si pretendemos no repetir el rol de la feminidad como ama de casa y decimos que lx muxhe no espera en su casa al macho, estamos en problemas. Si partimos del hecho de que la monogamia viene dentro del proceso de adoctrinamiento de la evangelización, quizá la poligamia sea una de las características de la muxheidad. Un muxhe con muchos amantes sucede como un secreto a voces. El día en que unx muxhe se muestre con su novio/marido/amante en la calle y nadie se voltee para verlos, diría que estamos en un plan de iguales.
Y ser la primera opción...–Eso mismo. Y no cuando puede o cuando está borracho.
(Entrevista de Juan Tauil, cortada y copiada del sitio "soy", Clarín, Buenos Aires.)
Lee Anderson: Los pesos pesados de México
Guadalajara, Jal. – El periodista estadounidense Jon Lee Anderson, considerado uno de los mayores representantes del género de la crónica, dijo hoy que “Carlos Slim y el Chapo Guzmán son los dos únicos referentes interesantes del México contemporáneo”.
Slim es el hombre más rico del mundo, según la revista Forbes, mientras que Joaquín “El Chapo” Guzmán lidera el cártel de Sinaloa, la organización criminal más poderosa de México.Son “dos magnates contradictorios y complementarios: uno en la luz, el otro en las sombras”, afirmó Anderson.
En un encuentro con la prensa en el mayor encuentro literario del continente, el autor de “El che: una vida revolucionaria” dio su opinión sobre Enrique Peña Nieto, que asumirá mañana como presidente de México, de quien dijo “es todavía una persona muy poco interesante”.
“Ya veremos en unos años qué quiere hacer y qué piensa”, señaló sobre el político de 46 años, miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El periodista nacido en California en 1957 presentará en Guadalajara su libro sobre África “La herencia colonial y otras maldiciones” (Sexto Piso) y participa en el VII Encuentro de periodistas organizado por la Universidad de Guadalajara.
Experto en temas de Medio Oriente y un gran conocedor de los avatares políticos de Latinoamérica, Anderson contó que muchos colegas le preguntan en México por qué no cubre la llamada guerra del narco que transcurre en este país, que ha dejado unos 60.000 muertos en el gobierno de seis años de Felipe Calderón.
“Esta no es una guerra convencional, por tanto no se cubre una manera convencional. No hay nadie en quien se pueda confiar. Se trata de una guerra criminal entre criminales, para la que no ayuda publicar esa especie de tabloidismo periodístico con muertos colgando de los puentes, con torsos desprendidos de sus cuerpos, tirados en el piso”, dijo.
“El único consejo que puedo dar en esta circunstancia a mis colegas periodistas es: escriban, escriban, escriban. Usen tacto, maña y cautela. Y si no pueden publicar para un medio local, traten de hacerlo en uno internacional resguardando la identidad. Si no pueden publicar en un medio extranjero, guarden sus escritos. Al menos quedarán como un documento histórico que ayudará a entender lo que pasó”.
Del tema de su libro reciente, África, dijo Anderson que es “un continente fascinante”, al que ha ido durante toda su vida, al tiempo que recomendó a los latinoamericanos que “no desprecien a África, pues no tienen derecho a sentirse mejores que los africanos. Ahora mismo hay más sangre y descuartizamientos en México que en algún país africano”.
“¿Dónde está la voz latinoamericana en la ONU? ¿Tiene Latinoamérica poder de veto en los grandes cónclaves internacionales? Si África no le importa a nadie, mucho menos importa Latinoamérica o Australia”, remarcó.
A propósito de las nuevas herramientas de la tecnología aplicadas al ejercicio del periodismo, Anderson se mostró convencido de “que el periodismo no ha cambiado esencialmente” y que se necesita “tanto del boletín informativo como del cronista”.
Su forma de trabajar, precisó, “es lenta y larga, con reportajes no más profundos sino más espesos” de los que puede llevar a cabo un periodista de diario.
(nota de Mónica Maristain, Dpa, sitio "sin embargo".)
En un encuentro con la prensa en el mayor encuentro literario del continente, el autor de “El che: una vida revolucionaria” dio su opinión sobre Enrique Peña Nieto, que asumirá mañana como presidente de México, de quien dijo “es todavía una persona muy poco interesante”.
“Ya veremos en unos años qué quiere hacer y qué piensa”, señaló sobre el político de 46 años, miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El periodista nacido en California en 1957 presentará en Guadalajara su libro sobre África “La herencia colonial y otras maldiciones” (Sexto Piso) y participa en el VII Encuentro de periodistas organizado por la Universidad de Guadalajara.
Experto en temas de Medio Oriente y un gran conocedor de los avatares políticos de Latinoamérica, Anderson contó que muchos colegas le preguntan en México por qué no cubre la llamada guerra del narco que transcurre en este país, que ha dejado unos 60.000 muertos en el gobierno de seis años de Felipe Calderón.
“Esta no es una guerra convencional, por tanto no se cubre una manera convencional. No hay nadie en quien se pueda confiar. Se trata de una guerra criminal entre criminales, para la que no ayuda publicar esa especie de tabloidismo periodístico con muertos colgando de los puentes, con torsos desprendidos de sus cuerpos, tirados en el piso”, dijo.
“El único consejo que puedo dar en esta circunstancia a mis colegas periodistas es: escriban, escriban, escriban. Usen tacto, maña y cautela. Y si no pueden publicar para un medio local, traten de hacerlo en uno internacional resguardando la identidad. Si no pueden publicar en un medio extranjero, guarden sus escritos. Al menos quedarán como un documento histórico que ayudará a entender lo que pasó”.
Del tema de su libro reciente, África, dijo Anderson que es “un continente fascinante”, al que ha ido durante toda su vida, al tiempo que recomendó a los latinoamericanos que “no desprecien a África, pues no tienen derecho a sentirse mejores que los africanos. Ahora mismo hay más sangre y descuartizamientos en México que en algún país africano”.
“¿Dónde está la voz latinoamericana en la ONU? ¿Tiene Latinoamérica poder de veto en los grandes cónclaves internacionales? Si África no le importa a nadie, mucho menos importa Latinoamérica o Australia”, remarcó.
A propósito de las nuevas herramientas de la tecnología aplicadas al ejercicio del periodismo, Anderson se mostró convencido de “que el periodismo no ha cambiado esencialmente” y que se necesita “tanto del boletín informativo como del cronista”.
Su forma de trabajar, precisó, “es lenta y larga, con reportajes no más profundos sino más espesos” de los que puede llevar a cabo un periodista de diario.
(nota de Mónica Maristain, Dpa, sitio "sin embargo".)
viernes, 30 de noviembre de 2012
Jorge Cantú de la Garza (1937/1998 )
Nosferatu
Ábrele la puerta al vampiro,
aunque sepas que tú y él fracasarán,
ábrele la puerta.
Mira cómo pliega sus alas,
oculta sus colmillos, lleva
una rosa entre sus labios.
Él es tu lujo con sus ojeras
moradas, los ojos oscuros
y el azul en todo su cuerpo
porque está a punto de morir
de asfixia.
Ábrele la puerta, anda.
Tú ya sabes en qué terminarán
tus encuentros con él al amparo
de frágiles doseles, de quioscos
blancos a cuya sombra las aves
sabrán que tu vampiro es un malévolo,
un fracaso, como tú, de su esplendor.
Pero ábrele la puerta, anda.
Hace tanto que lo esperas
escuchando ese coro de cantantes
de voz estrangulada, negra y grave
porque -aunque ya no se estile-
están llanamente tristes.
Abre la boca y las otras puertas
de tu cuerpo para que entre por ahí
a buscar en tu corazón la almendra
más dulce y luego, rojo de tu sangre,
presida el júbilo de la inconsciencia.
Ábrele la puerta, finalmente,
para que en su última salida
te nuble los ojos perdidos
en la ruleta rusa.
Para qué apostaste. No te quejes,
¿qué no fuiste tú quien le abrió la puerta?
Vamos, amigo, más congruencia.
para Vicente Quirarte
(texto tomado de Poemas en que yo estaba escondido, ed. Universidad Autónoma de Nuevo León, Lecturas Universitarias, col. Nuestros clásicos, Monterrey, N. L., 2008.)
Ábrele la puerta al vampiro,
aunque sepas que tú y él fracasarán,
ábrele la puerta.
Mira cómo pliega sus alas,
oculta sus colmillos, lleva
una rosa entre sus labios.
Él es tu lujo con sus ojeras
moradas, los ojos oscuros
y el azul en todo su cuerpo
porque está a punto de morir
de asfixia.
Ábrele la puerta, anda.
Tú ya sabes en qué terminarán
tus encuentros con él al amparo
de frágiles doseles, de quioscos
blancos a cuya sombra las aves
sabrán que tu vampiro es un malévolo,
un fracaso, como tú, de su esplendor.
Pero ábrele la puerta, anda.
Hace tanto que lo esperas
escuchando ese coro de cantantes
de voz estrangulada, negra y grave
porque -aunque ya no se estile-
están llanamente tristes.
Abre la boca y las otras puertas
de tu cuerpo para que entre por ahí
a buscar en tu corazón la almendra
más dulce y luego, rojo de tu sangre,
presida el júbilo de la inconsciencia.
Ábrele la puerta, finalmente,
para que en su última salida
te nuble los ojos perdidos
en la ruleta rusa.
Para qué apostaste. No te quejes,
¿qué no fuiste tú quien le abrió la puerta?
Vamos, amigo, más congruencia.
para Vicente Quirarte
(texto tomado de Poemas en que yo estaba escondido, ed. Universidad Autónoma de Nuevo León, Lecturas Universitarias, col. Nuestros clásicos, Monterrey, N. L., 2008.)
jueves, 29 de noviembre de 2012
Poetas de Chile
¿Cuándo surge, no la poesía chilena, sino la gran poesía chilena, que no es lo mismo? Afortunadamente existe un consenso preciso: en 1918. Ese es el año en que se publican los dos libros de Vicente Huidobro que inauguran la nueva estética en nuestra lengua: Ecuatorial y Poemas árticos. No estamos olvidando a Gabriela Mistral. Se trata solamente de que su primer libro, Desolación,apareció en 1922. Es Huidobro entonces el adelantado que clava en la cima la bandera de la gran poesía chilena. Este hecho constituye el nacimiento de la vanguardia en lengua española y por lo tanto tiene una proyección internacional. También la tuvo Gabriela Mistral, pero de una manera más limitada, porque su poesía aún estaba siendo regida por la tendencia posmodernista de principios de siglo, y tanto en España como en Latinoamérica ya soplaban vientos de ruptura con el canon anterior.
Los años treinta pueden ser considerados la década de oro de la poesía chilena. En 1931, Vicente Huidobro expande el espacio poético con esa audaz aventura de la palabra que es Altazor, y Pablo Neruda deja una impronta imborrable en 1935 con su obra capital, Residencia en la tierra, que representa un descenso a los laberintos del inconsciente, mediante un lenguaje muchas veces hermético, pero que penetra subliminalmente en el lector. Cierra el decenio Gabriela Mistral con un libro de alto voltaje: Tala, cuyo verbo es como “una socarradura larga que hace aullar”, por usar una expresión suya. Por esos años, sin embargo, el magisterio de Neruda ya estaba ocupando gran parte del territorio poético chileno. En 1950 publica el Canto general, máximo exponente del americanismo social, que por estar dirigido a una audiencia más amplia abandona el hermetismo y se abre hacia la claridad expresiva. Quiere ir de la voz de la soledad a la vocería de las multitudes.
Pero el espacio de la poesía es demasiado grande para que pueda ser llenado por un solo poeta. Y es así como en 1954 irrumpe Nicanor Parra con Poemas y antipoemas. Es la entrada en escena de la antipoesía, que se propone romper con el tono elevado y solemne de la estética nerudiana, realizando una labor desacralizadora, en la que el humor, la irreverencia y el lenguaje coloquial son sus herramientas más eficaces. Paralelamente se va gestando la obra de Gonzalo Rojas. Desde La miseria del hombre (1948) hasta Del relámpago (1981) el erotismo y la muerte confluyen en su poesía. Hay en ella una suerte de erotización del lenguaje y una fisonomía textual que es a la vez expresionista y barroca. Lo que viene después de Rojas es la llamada generación del cincuenta, en la que brilla con luces propias Enrique Lihn. Después de su muerte, Lihn se transforma en autor de culto. En su legado destaca La pieza oscura, que es de 1963.
Lihn ejerce una ácida conciencia crítica sobre los temas que trabaja, sin excluir a la poesía misma, a la que llama “la musiquilla de las pobres esferas”. Pero la poesía chilena no había dicho la última palabra. En 1982 y en plena dictadura militar se imprime Anteparaíso, de Raúl Zurita, un libro que recoge la tradición whitmaniana presente en Huidobro y en Neruda, le da una vuelta de tuerca y la empuja en una nueva dirección.
En poesía las valoraciones entusiastas suelen tener un alto grado de subjetividad, pero en el caso de los autores señalados hay datos objetivos que las avalan. Son poetas reconocidos más allá de las fronteras de Chile; figuran en numerosas antologías internacionales, han obtenido prestigiosos premios que van desde el Casa de las Américas hasta el Reina Sofía, el Cervantes y el Nobel (Gabriela Mistral y Pablo Neruda), y además tienen una vigencia que no parece desfallecer. Sus obras merecen el apelativo de gran poesía, porque mediante un instrumento verbal de sello inconfundible han sido capaces de acceder a estratos profundos de la condición humana y de instalarse con toda propiedad en la historia misma de la poesía.
(nota de Óscar Hahn clonada del sitio El País.)
Los años treinta pueden ser considerados la década de oro de la poesía chilena. En 1931, Vicente Huidobro expande el espacio poético con esa audaz aventura de la palabra que es Altazor, y Pablo Neruda deja una impronta imborrable en 1935 con su obra capital, Residencia en la tierra, que representa un descenso a los laberintos del inconsciente, mediante un lenguaje muchas veces hermético, pero que penetra subliminalmente en el lector. Cierra el decenio Gabriela Mistral con un libro de alto voltaje: Tala, cuyo verbo es como “una socarradura larga que hace aullar”, por usar una expresión suya. Por esos años, sin embargo, el magisterio de Neruda ya estaba ocupando gran parte del territorio poético chileno. En 1950 publica el Canto general, máximo exponente del americanismo social, que por estar dirigido a una audiencia más amplia abandona el hermetismo y se abre hacia la claridad expresiva. Quiere ir de la voz de la soledad a la vocería de las multitudes.
Pero el espacio de la poesía es demasiado grande para que pueda ser llenado por un solo poeta. Y es así como en 1954 irrumpe Nicanor Parra con Poemas y antipoemas. Es la entrada en escena de la antipoesía, que se propone romper con el tono elevado y solemne de la estética nerudiana, realizando una labor desacralizadora, en la que el humor, la irreverencia y el lenguaje coloquial son sus herramientas más eficaces. Paralelamente se va gestando la obra de Gonzalo Rojas. Desde La miseria del hombre (1948) hasta Del relámpago (1981) el erotismo y la muerte confluyen en su poesía. Hay en ella una suerte de erotización del lenguaje y una fisonomía textual que es a la vez expresionista y barroca. Lo que viene después de Rojas es la llamada generación del cincuenta, en la que brilla con luces propias Enrique Lihn. Después de su muerte, Lihn se transforma en autor de culto. En su legado destaca La pieza oscura, que es de 1963.
Lihn ejerce una ácida conciencia crítica sobre los temas que trabaja, sin excluir a la poesía misma, a la que llama “la musiquilla de las pobres esferas”. Pero la poesía chilena no había dicho la última palabra. En 1982 y en plena dictadura militar se imprime Anteparaíso, de Raúl Zurita, un libro que recoge la tradición whitmaniana presente en Huidobro y en Neruda, le da una vuelta de tuerca y la empuja en una nueva dirección.
En poesía las valoraciones entusiastas suelen tener un alto grado de subjetividad, pero en el caso de los autores señalados hay datos objetivos que las avalan. Son poetas reconocidos más allá de las fronteras de Chile; figuran en numerosas antologías internacionales, han obtenido prestigiosos premios que van desde el Casa de las Américas hasta el Reina Sofía, el Cervantes y el Nobel (Gabriela Mistral y Pablo Neruda), y además tienen una vigencia que no parece desfallecer. Sus obras merecen el apelativo de gran poesía, porque mediante un instrumento verbal de sello inconfundible han sido capaces de acceder a estratos profundos de la condición humana y de instalarse con toda propiedad en la historia misma de la poesía.
(nota de Óscar Hahn clonada del sitio El País.)
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