El cuervo vuela...
El cuervo vuela como una navaja atravesada en la boca de quien escribe. Viene a posarse en el hombro luminoso del habla. Quien escribe segrega palabras negras, tan negras como sus alas:
—No hubo un solo día en que no estuviese enamorado de ti. En que no haya pensado, en pleno vuelo, deshacerte a picotazos. Tan solo quiero decirte, Alexandre, que llegué a comprender el lenguaje limpio de los pájaros, a leer nuestro futuro en las entrañas de las víctimas, a vencer al miedo, a las serpientes por medio de encantamientos, a evocar las sombras, a excavar la ciudad hasta sus abismos más profundos, a hacer del día noche y de la noche día...
Pero si miras el firmamento, descubrirás una ruta de estrellas. Y verás que una estrella comienza a caer. Debes, entonces, observar atentamente su recorrido y el lugar donde por fin se extinga.
En ese punto de la noche insomne encontrarás Samarcanda.
("frontera d", versión de fernando menéndez)
miércoles, 7 de junio de 2017
martes, 6 de junio de 2017
Rosario Castellanos (1925/1974 )
Los adioses
Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.
Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
Miramos su hermosura
pero no nos quedamos.
Desamor
Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.
Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.
Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.
("life vest under your seat" y "emma gunst")
Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.
Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
Miramos su hermosura
pero no nos quedamos.
Desamor
Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.
Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.
Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.
("life vest under your seat" y "emma gunst")
lunes, 5 de junio de 2017
Jorge Reis-Sá (1977 )
Siéntate aquí
La silla está vacía, un cuerpo ausente no entibia
la madera que le da forma. Y no oigo el mensaje
que me quisiste dar, ni tu voz fuerte que grita
a los niños a la hora de levantarse. Oigo tu abrazo en el
corredor, en Gaia, y los ojos humedecidos por la
inesperada
despedida. El sol huye. Pero el crepúsculo dibuja
la sombra que tengo pegada a los pies. O el espejo,
cubierto con tu cara. Padre: mi sombra eres tú.
("nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed. unam, méxico, 2016; sel., prólogo y notas de nuno júdice; traducción de josé javier villarreal)
La silla está vacía, un cuerpo ausente no entibia
la madera que le da forma. Y no oigo el mensaje
que me quisiste dar, ni tu voz fuerte que grita
a los niños a la hora de levantarse. Oigo tu abrazo en el
corredor, en Gaia, y los ojos humedecidos por la
inesperada
despedida. El sol huye. Pero el crepúsculo dibuja
la sombra que tengo pegada a los pies. O el espejo,
cubierto con tu cara. Padre: mi sombra eres tú.
("nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed. unam, méxico, 2016; sel., prólogo y notas de nuno júdice; traducción de josé javier villarreal)
domingo, 4 de junio de 2017
Uriel Martínez (1950 )
Como ladrón...
como ladrón primerizo el aire
brincó la ventana y cayó
la fotografía en que aparecemos
juntos;
cayó al piso, se estrelló
y fue luego una imagen
en sepia, como nosotros,
ajenos;
corrí luego la ventana,
eché la aldaba, gritó
el pestillo; no había aceite;
barrí los restos de la imagen
como pude y los llevé
al cesto de desechos,
como yo, como tú,
como nadie;
luego el silencio fue.
[Inédito]
como ladrón primerizo el aire
brincó la ventana y cayó
la fotografía en que aparecemos
juntos;
cayó al piso, se estrelló
y fue luego una imagen
en sepia, como nosotros,
ajenos;
corrí luego la ventana,
eché la aldaba, gritó
el pestillo; no había aceite;
barrí los restos de la imagen
como pude y los llevé
al cesto de desechos,
como yo, como tú,
como nadie;
luego el silencio fue.
[Inédito]
sábado, 3 de junio de 2017
Margarida Vale de Gato (1973 )
Anna Karenina
Desconfío, Tolstoi, que no nos estábamos entendiendo:
dejé que me pintases por haber leído en algún lugar
no ser extraño que el artista se vuelva el retratado
pero pronto admito sorprendí en mí tus gestos
que yo era un modelo para tus poses obedecía me
inclinaba
conforme me mirabas me abstraía cuando diluías
tus pupilas en la función de no verme erecta no había
ningún deseo entre nosotros yo simplemente moría
en fin sabías de eso desde el principio yo sin ninguna
calma
debo decirte esperé que cambiases de ideas no conseguí
jugar contigo sería además delicado no me habrías
matado así
como en el inicio pero ibas allá a defraudar tan fáciles
auspicios
previendo hombre cruel de antemano entre todos que
jamás
me escribieron el no elegante desecho de mi cuerpo
de mujer perdida al salto de la locomotora los brazos
acaso
no balanceaban quisiste partirme y ver de qué me hacía
me sacaste un hijo me sacaste dos me diste más que un
hombre
y ni siquiera a cambio te ocupó armarme pase el
obsceno chiste
pensaste que debía perderme pero fue cuando comencé
a cansarte
y todos los apellidos y el espíritu y las relaciones que me
atribuías
fruto de un complejo sistema lingüístico pulida la falsa
intimidada nada de aquello me decía tal como mis ojos
atiende no fueron nunca oscuros y tan poco fulgurantes
que el magnetismo es cosa es cosa animal yo quería
la verdad al paso que tú con criterio juzgabas escogías
el tono pastel que mejor me sentaba y decías son oscuros
mientras yo para variar intentaba verme en tu papel y
claramente
te fijaba costó tanto que no pude desistir y al final
después
de tanto esfuerzo entendí absolutamente nada eras quien
me leías y yo quien no existía y ese enojo
de hembra en que se entera y para otro vuelo es bloqueada
ya entonces
yo definía bajo tu áspera pluma poco fui
capaz atisbando sobre tu hombro de corregirte la mano
bueno sería que estuviéramos parejos sin embargo
todavía no en paz.
["nueve poetas portugueses, antología", ed. unam, méxico, 2016; selección, prólogo y notas de nuno júdice; traducción josé javier villarreal]
Desconfío, Tolstoi, que no nos estábamos entendiendo:
dejé que me pintases por haber leído en algún lugar
no ser extraño que el artista se vuelva el retratado
pero pronto admito sorprendí en mí tus gestos
que yo era un modelo para tus poses obedecía me
inclinaba
conforme me mirabas me abstraía cuando diluías
tus pupilas en la función de no verme erecta no había
ningún deseo entre nosotros yo simplemente moría
en fin sabías de eso desde el principio yo sin ninguna
calma
debo decirte esperé que cambiases de ideas no conseguí
jugar contigo sería además delicado no me habrías
matado así
como en el inicio pero ibas allá a defraudar tan fáciles
auspicios
previendo hombre cruel de antemano entre todos que
jamás
me escribieron el no elegante desecho de mi cuerpo
de mujer perdida al salto de la locomotora los brazos
acaso
no balanceaban quisiste partirme y ver de qué me hacía
me sacaste un hijo me sacaste dos me diste más que un
hombre
y ni siquiera a cambio te ocupó armarme pase el
obsceno chiste
pensaste que debía perderme pero fue cuando comencé
a cansarte
y todos los apellidos y el espíritu y las relaciones que me
atribuías
fruto de un complejo sistema lingüístico pulida la falsa
intimidada nada de aquello me decía tal como mis ojos
atiende no fueron nunca oscuros y tan poco fulgurantes
que el magnetismo es cosa es cosa animal yo quería
la verdad al paso que tú con criterio juzgabas escogías
el tono pastel que mejor me sentaba y decías son oscuros
mientras yo para variar intentaba verme en tu papel y
claramente
te fijaba costó tanto que no pude desistir y al final
después
de tanto esfuerzo entendí absolutamente nada eras quien
me leías y yo quien no existía y ese enojo
de hembra en que se entera y para otro vuelo es bloqueada
ya entonces
yo definía bajo tu áspera pluma poco fui
capaz atisbando sobre tu hombro de corregirte la mano
bueno sería que estuviéramos parejos sin embargo
todavía no en paz.
["nueve poetas portugueses, antología", ed. unam, méxico, 2016; selección, prólogo y notas de nuno júdice; traducción josé javier villarreal]
viernes, 2 de junio de 2017
Maria do Rosário Pedreira (1959 )
Arte poética
En una novela, una taza es sólo
una taza -que puede derramar
café sobre un poema, si el poeta,
entiéndase bien, fuera el personaje.
En un poema, aún manchado
de café, el poema es ciertamente el
cuenco de una mano -por donde yo
bebo el mundo, maravillada, si tú,
entiéndase bien, fueras el poeta.
En nuestra novela, no siempre soy
yo quien lleva las tazas a la mesa
para que nos sentemos por la noche, tomados
de las manos, para comentar que la lata del café llegó
a su fin, que la vida
ya va muy avanzada para todos
los libros que aún pensamos leer.
En mi poema, no necesitamos café
para mantenernos despiertos: mi
boca está siempre en el cuenco de tus manos,
todos los días hay páginas en tus ojos,
la vida se escribe sin nunca envejecer.
["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo (antología), sel., prólgo y notas de nuno júdice, ed. unam, méxico, 2016; traducción josé javier villarreal]
En una novela, una taza es sólo
una taza -que puede derramar
café sobre un poema, si el poeta,
entiéndase bien, fuera el personaje.
En un poema, aún manchado
de café, el poema es ciertamente el
cuenco de una mano -por donde yo
bebo el mundo, maravillada, si tú,
entiéndase bien, fueras el poeta.
En nuestra novela, no siempre soy
yo quien lleva las tazas a la mesa
para que nos sentemos por la noche, tomados
de las manos, para comentar que la lata del café llegó
a su fin, que la vida
ya va muy avanzada para todos
los libros que aún pensamos leer.
En mi poema, no necesitamos café
para mantenernos despiertos: mi
boca está siempre en el cuenco de tus manos,
todos los días hay páginas en tus ojos,
la vida se escribe sin nunca envejecer.
["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo (antología), sel., prólgo y notas de nuno júdice, ed. unam, méxico, 2016; traducción josé javier villarreal]
jueves, 1 de junio de 2017
Ana Luísa Amaral (1956 )
El exceso más perfecto
Quería un poema de respiración tensa
y sin pudor.
Con la redonda elegancia de las mujeres barrocas
y todo lo opuesto del arbusto delgado.
Un poema que Rubens envidiase, al ver,
allá desde el fondo de tres siglos,
su magnífico cuerpo recostado sobre un diván,
y reclinados los brazos desnudos,
sólo con pulseras tan (pero tan) preciosas,
y un angelito encima,
en su pequeño nicho de nubes,
protegiéndolo, dulce.
Un poema así quería.
Mucho más que todas las dignidades griegas
del equilibrio.
Un poema hecho de excesos y dorados,
y todavía mucho más bello en su pujanza oscura y mística.
Ah, cómo quería yo un poema diferente
de la pureza del granito, y de la pureza del blanco,
y de la transparencia de las cosas transparentes.
Un poema exultando en la angustia,
un largo rododendro color sangre.
["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed.unam, méxico, 2016; traductor josé javier villarreal]
Quería un poema de respiración tensa
y sin pudor.
Con la redonda elegancia de las mujeres barrocas
y todo lo opuesto del arbusto delgado.
Un poema que Rubens envidiase, al ver,
allá desde el fondo de tres siglos,
su magnífico cuerpo recostado sobre un diván,
y reclinados los brazos desnudos,
sólo con pulseras tan (pero tan) preciosas,
y un angelito encima,
en su pequeño nicho de nubes,
protegiéndolo, dulce.
Un poema así quería.
Mucho más que todas las dignidades griegas
del equilibrio.
Un poema hecho de excesos y dorados,
y todavía mucho más bello en su pujanza oscura y mística.
Ah, cómo quería yo un poema diferente
de la pureza del granito, y de la pureza del blanco,
y de la transparencia de las cosas transparentes.
Un poema exultando en la angustia,
un largo rododendro color sangre.
["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed.unam, méxico, 2016; traductor josé javier villarreal]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)