1. Para el gûerito.
Porque su partido ha demostrado con creces cómo urdir nuevos impuestos a medicinas y alimentos, porque en los últimos tres años, desde Los Pinos, en la lucha contra el cáncer, han contabilizado en daños colaterales 23 mil almas, entre ellas 49 inocentes de la guardería ABC de Sonora y estudiantes de capacidades excepcionales y otros que iban a recoger su beca de Oportunidades, en Durango, más los que se acumulen esta semana.
Porque mi gûero contrató los servicios de un genio, importado allende el mar, nomás eso faltaba, para su campaña que algunos ingenuos han calificado de "guerra sucia", sólo porque a mí y a usted le han llamado para avisarle que si vota por el priísta éste legalizará los matrimonios entre seres del mismo sexo y la adopción de menores, como ya lo hizo Ebrard Casaubón en el D.F. Ese talento excepcional, a la altura de Paty Chapoy pero sin la elegancia y distinción de ésta y su séquito de cerebros, Antonio Solá, urdió, desde su oficina en el hotel Quinta Real -donde se hospedó el pintor Julio Galán-, la respuesta de profesionistas hijos de "madres solteras" a la acusación de Miguel Alonso (priísta) de "eres hijo de puta" o "padre desconocido", que para el caso son sinónimos.
Porque mi gûerito de nombre prehispánico, Águila que cae, viste en sus promocionales camisa blanca, reloj de nombre francés o suizo y pantalón de tintorería. Porque ya basta del esterotipo del naquito de huarache de correas, camisa de manta y sombrero de siete aguas o alón, propio de vendedores de "huevos de rancho, oiga", de exbracero esquilmado o aguamiel en un pinche jumento que cautiva a las turistas extranjeras, sobre todo, y nacionales.
2. Para el priísta.
Porque el Maik es tan bien parecido que tira a metrosexual o a una especie de narciso como el amigo de la Miss Elba Esther, Lujambio, sobre todo en inteligencia y cultura. Porque mi candidato exhibió su pasado monárquico al presumir que él es hijo de papi y mami, que sus apellidos son de abolengo, que hay una estirpe que lo respalda. Porque ha demostrado su consistencia ideológica al declararse en su momento -hace 12 años- "monrealista" hasta las cachas; que sin rubor alguno pasó del trapecio priísta al perredista; y otra vez al trapecio priísta, luego de emprender la graciosa huida de su "hacedor", que ya andaba en el PT, sí señor.
Porque Alonso señaló con el dedo a Calderón Galván como el hijo de "nadie", el que no terminó ni siquiera la secundaria abierta -aunque ya tiene un certificado y diploma de los Institutos Patrulla, sección Zacatecas-, el que renunció a la alcaldía donde dejó una cauda de gastos injustificados. El que, si llega a gobernador el 4 de Julio, privatizará el servicio de agua potable, limpieza e impondrá impuestos exorbitantes a los vendedores de flores el Dos de Noviembre y el restote de fiestas patrias, navideñas y cuaresmales y durante las fiestas patronales.
Para Toni.
Yo votaré por el veterinario Toni porque es el candidato de mi gobernadora. Porque la línea que me tire ella, la acataré ciegamente, o la que me lance su hija la Corichi, ambas intelectuales orgánicas y asesoras de mi compinche Chucho Ortega Martínez, para más señas, mi pariente en capacidades políticas y en amarres con Los Pinos; y aunque Toni ocupa en todas las encuestas, las "patito" y las de Televisa y TvAzteca, el penúltimo lugar, no pierdo las esperanzas que llegue a la Casa de los Perros pues como dijeron en Primer Plano del Canal 11, los acarreos y las encuestan valen madres, los resultados estarán en las urnas el primer domingo de julio. Por eso yo cruzaré todos los cuadritos ese día; y si me anulan el voto ni modo, ellos se lo pierden. Pero si mis lectores se ponen roñosos doy mi sufragio a Cárdenas Hernández, al cabo en su casa son muy poquitos (y la nómina alcanza hasta consanguíneos, colaterales y entenados.)
domingo, 13 de junio de 2010
YANNIS RITSOS (1909-1990)
Una jovencita sentada
Traducción: Selma Ancira
Una jovencita sentada en el umbral del día aprende a tocar
la mandolina
Pero la luz se enreda en sus pequeños dedos y florecitas
lilas gotean de su rota melodía.
El campo ríe y agita su verde barba.
El sol, borrachito, con la nariz roja, se bambolea entre
los árboles y persigue a los amodorrados becerros.
Y nosotros, detrás del cañaveral, gritamos al sol:
"Tío, tío borrachín, cuídate que puedes tropezar y tu nariz
se romperá y llenarás el campo de amapolas."
Imitaron nuestras voces las cigarras, imitaron las aves nuestras
voces y despertaron a Dios de su sueño de mediodía.
Y Dios se frota los ojos, nos mira y ríe.
(poema tomado de Sueño de un mediodía de verano, FCE,
México, 1986)
Traducción: Selma Ancira
Una jovencita sentada en el umbral del día aprende a tocar
la mandolina
Pero la luz se enreda en sus pequeños dedos y florecitas
lilas gotean de su rota melodía.
El campo ríe y agita su verde barba.
El sol, borrachito, con la nariz roja, se bambolea entre
los árboles y persigue a los amodorrados becerros.
Y nosotros, detrás del cañaveral, gritamos al sol:
"Tío, tío borrachín, cuídate que puedes tropezar y tu nariz
se romperá y llenarás el campo de amapolas."
Imitaron nuestras voces las cigarras, imitaron las aves nuestras
voces y despertaron a Dios de su sueño de mediodía.
Y Dios se frota los ojos, nos mira y ríe.
(poema tomado de Sueño de un mediodía de verano, FCE,
México, 1986)
sábado, 12 de junio de 2010
INTERMITENTE
A veces hace acto de presencia
como la mirada a un tiempo
sabia e inocente de un animal
echado sobre su sombra.
Otras es como la presencia pertinaz
de la lluvia, sobre el lomo
callado de la noche, sobre
la cabellera del silencio insomne.
Pero otras es como un acceso
de tos seca, acaso un fuelle
abandonado entre las viejas
tapias de pleura y pulmones.
De pronto hace acto de entrada
en horas perdidas entre aurora
y noche: no permite la posición
horizontal ni vertical del huésped.
Nunca dice su nombre,
jamás revela el apellido
ni su apodo; sólo se le ve
agazapada, sin movimiento preciso.
como la mirada a un tiempo
sabia e inocente de un animal
echado sobre su sombra.
Otras es como la presencia pertinaz
de la lluvia, sobre el lomo
callado de la noche, sobre
la cabellera del silencio insomne.
Pero otras es como un acceso
de tos seca, acaso un fuelle
abandonado entre las viejas
tapias de pleura y pulmones.
De pronto hace acto de entrada
en horas perdidas entre aurora
y noche: no permite la posición
horizontal ni vertical del huésped.
Nunca dice su nombre,
jamás revela el apellido
ni su apodo; sólo se le ve
agazapada, sin movimiento preciso.
lunes, 7 de junio de 2010
LISA STEPPE
Una mujer llamada Belinda
traducción: UM
Embarcarse en noche oscura, acerada,
el mundo en pocas palabras:
el tren Dublin-Sligo.
Vagones iluminados, tu rostro viejo
de marfil fatigado, tu tejido
de estrellas azules
estrellas blancas juntas
en un mandala.
Tejiendo
estrellas blancas, estrellas azules
juntas, consumes
la tarde toda
en la clínica Blackrock
recitando poemas
a la muerte.
'Escucha', le dices
a tu hermana
comatosa,
'escucha la voz
de la poesía.'
(Poema tomado de When the wheat horses die,
ed. Summer Palace Press, 2001, Irlanda del Norte)
traducción: UM
Embarcarse en noche oscura, acerada,
el mundo en pocas palabras:
el tren Dublin-Sligo.
Vagones iluminados, tu rostro viejo
de marfil fatigado, tu tejido
de estrellas azules
estrellas blancas juntas
en un mandala.
Tejiendo
estrellas blancas, estrellas azules
juntas, consumes
la tarde toda
en la clínica Blackrock
recitando poemas
a la muerte.
'Escucha', le dices
a tu hermana
comatosa,
'escucha la voz
de la poesía.'
(Poema tomado de When the wheat horses die,
ed. Summer Palace Press, 2001, Irlanda del Norte)
domingo, 6 de junio de 2010
ENTRE PERROS Y GATOS
Apenas la semana pasa encontré el nombre para un felino de ojos color gargajo que siete días antes me habían regalado dos amigos que no tienen hijos, le llamé Alejandro de Macedonia a falta de otro nombre más discreto; y ese mismo día el minino se fue del negocio que él me ayudaba a cuidar de noche. Los dueños originales me advirtieron que era un animal callejero que llegó a casa sin previo aviso, con algunas pulgas de más pero que ya estaba bajo tratamiento veterinario y que incluso pronto tendrían cita concertada para aplicarle un talco especial para ese tipo de bichos.
La calle donde está ubicado el negocio de libros, cedés y devedés no es harto concurrida, pero a la hora en que salen los chamacos de la escuela, pasan y ven al animalito que porta un antifaz negro y unos bigotes escandalosamente pretenciosos como los que llevaba Salvador Dalí. Cuando lo veían hacerme compañía se decían los unos a las otras: "Mira, un gatito".
El último día que Alejandro estuvo en La Azotea, así se llama el negocio, llegó un cliente con sus cuatro hijas a saldar una cuenta pendiente y escogió la filmografía del actor cómico Tin-Tán. Mientras estuvieron aquí alcancé a ver que el minino se había echado atento a ver el paisaje, cerca de la entrada pues había agarrado la costumbre de salirse a husmear debajo de los coches estacionados o en el negocio de canceles y ventanas de al lado; o al negocio siguiente en que los maestros trabajan la herrería y el aluminio.
Alejandro de Macedonia me hizo compañía por poco más de una semana. Como sus dueños originales me lo trajeron con una bolsa de arena para sus necesidades y otra con galletas para mascotas, el chico mascaba y tragaba a todas horas y, por lo mismo, a menudo tenía que revisarle el plato del agua, sobre todo en las mañanas pues se quedaba de velador desde la tarde de un día hasta el siguiente.
Llegué a observar que antes de ocultarse el sol, mi animal de compañía se metía detrás de unos libros de la Universidad Veracruzana que tengo en el entrepaño más bajo del librero destinado a esta editorial. Una amiga me dijo que conforme creciese el animal, lo iba a encontrar en distintos libreros, echado, sobre las hileras más altas.
Un día lo regañé porque lo sorprendí encaramado en una maceta. Al verlo creí que estaba echado, pero al acercarme observé que se había trepado a orinar. En otra ocasión salí a ver dónde andaba y observé que estaba tragando restos de comida de un plato desechable que alguien abandonó en la calle.
Ignoro si uno de los escolares que pasan a menudo al salir del colegio, al verlo en la calle, le ofreció algo antes de cargar con él, sin avisarme pues los ladrones no avisan. Lo cierto es que al percatarme de que ya no estaba -primero le llamé en el cuarto donde pasaba la noche, luego lo busqué detrás de la hilera de libros y lo busqué también debajo de los coches estacionados en la cuadra-, le mandé un correo electrónico al cliente que vino con sus cuatro niñas por el libro del pachuco, por si ellos lo tenían, con copia para quien me lo regaló.
Apenas este sábado vinieron mis amigos que me lo osequiaron hace días. Les entregué la bolsa de arena y las whiskas me las dejaron pues les dije que la vecina de al lado me prometió una mascota de una camada de cuatro que tuvo una fina que salió una noche, sin avisar, y se cruzó con un chihuahueño. Gaby, la compañera de Efrén, me ofreció otro felino, pero le dije que espere a que le guarde luto a Alejandro de Macedonia, por lo menos un año. Así decidieron que conservara el alimento (indistinto para canes y mininos, según ella) por si antes del año tengo una nueva.
La idea de adoptar una mascota como la que me prometió Fabiola no me entusiasma demasiado pues si sale juguetona querrá distraerse con los libros que tenga a la mano, o me rasgará los manteles de las mesas de DVD, libros y cedés; y si la subo al departamento donde habito arremeterá contra los cojines y el juego de sala, las bolsas de la basura o lo que encuentre a la garra; y el día menos pensado, si es varón, claro, querrá cruzarse con Luna, la perrita de mis vecinas del segundo piso que algunas noches sube a mi departamento a hacerme fiestas para que le regale galletas Emperador de chocolate y leche Lala, antes de marcharse, agradecida.
La calle donde está ubicado el negocio de libros, cedés y devedés no es harto concurrida, pero a la hora en que salen los chamacos de la escuela, pasan y ven al animalito que porta un antifaz negro y unos bigotes escandalosamente pretenciosos como los que llevaba Salvador Dalí. Cuando lo veían hacerme compañía se decían los unos a las otras: "Mira, un gatito".
El último día que Alejandro estuvo en La Azotea, así se llama el negocio, llegó un cliente con sus cuatro hijas a saldar una cuenta pendiente y escogió la filmografía del actor cómico Tin-Tán. Mientras estuvieron aquí alcancé a ver que el minino se había echado atento a ver el paisaje, cerca de la entrada pues había agarrado la costumbre de salirse a husmear debajo de los coches estacionados o en el negocio de canceles y ventanas de al lado; o al negocio siguiente en que los maestros trabajan la herrería y el aluminio.
Alejandro de Macedonia me hizo compañía por poco más de una semana. Como sus dueños originales me lo trajeron con una bolsa de arena para sus necesidades y otra con galletas para mascotas, el chico mascaba y tragaba a todas horas y, por lo mismo, a menudo tenía que revisarle el plato del agua, sobre todo en las mañanas pues se quedaba de velador desde la tarde de un día hasta el siguiente.
Llegué a observar que antes de ocultarse el sol, mi animal de compañía se metía detrás de unos libros de la Universidad Veracruzana que tengo en el entrepaño más bajo del librero destinado a esta editorial. Una amiga me dijo que conforme creciese el animal, lo iba a encontrar en distintos libreros, echado, sobre las hileras más altas.
Un día lo regañé porque lo sorprendí encaramado en una maceta. Al verlo creí que estaba echado, pero al acercarme observé que se había trepado a orinar. En otra ocasión salí a ver dónde andaba y observé que estaba tragando restos de comida de un plato desechable que alguien abandonó en la calle.
Ignoro si uno de los escolares que pasan a menudo al salir del colegio, al verlo en la calle, le ofreció algo antes de cargar con él, sin avisarme pues los ladrones no avisan. Lo cierto es que al percatarme de que ya no estaba -primero le llamé en el cuarto donde pasaba la noche, luego lo busqué detrás de la hilera de libros y lo busqué también debajo de los coches estacionados en la cuadra-, le mandé un correo electrónico al cliente que vino con sus cuatro niñas por el libro del pachuco, por si ellos lo tenían, con copia para quien me lo regaló.
Apenas este sábado vinieron mis amigos que me lo osequiaron hace días. Les entregué la bolsa de arena y las whiskas me las dejaron pues les dije que la vecina de al lado me prometió una mascota de una camada de cuatro que tuvo una fina que salió una noche, sin avisar, y se cruzó con un chihuahueño. Gaby, la compañera de Efrén, me ofreció otro felino, pero le dije que espere a que le guarde luto a Alejandro de Macedonia, por lo menos un año. Así decidieron que conservara el alimento (indistinto para canes y mininos, según ella) por si antes del año tengo una nueva.
La idea de adoptar una mascota como la que me prometió Fabiola no me entusiasma demasiado pues si sale juguetona querrá distraerse con los libros que tenga a la mano, o me rasgará los manteles de las mesas de DVD, libros y cedés; y si la subo al departamento donde habito arremeterá contra los cojines y el juego de sala, las bolsas de la basura o lo que encuentre a la garra; y el día menos pensado, si es varón, claro, querrá cruzarse con Luna, la perrita de mis vecinas del segundo piso que algunas noches sube a mi departamento a hacerme fiestas para que le regale galletas Emperador de chocolate y leche Lala, antes de marcharse, agradecida.
sábado, 5 de junio de 2010
SIETE DE JUNIO
Como cada año, éste se conmemorará el día de la Libertad de Expresión, con un número más alto de periodistas desaparecidos, asesinados, levantados y sabrá Dios cuántos exiliados en otros países y continentes. Por lo pronto, el marco de tan magna celebración se labró con el secuestro de un destacado político panista y el silencio, quizá, autoimpuesto por una empresa, Televisa, en torno al suceso que conmovió los cimientos de la casa presidencial y a la clase política.
Mientras la televisora desinforma con su silencio, entran al quite las redes sociales y periodistas independientes como Carmen Aristegui, la revista Proceso y diarios como El Universal y la revista en línea Eje Central, de los contados que mantienen una pluralidad informativa en este país de periodismo hecho por empresarios, no por periodistas como lo subrayó R. Kapuscinski.
Al igual que en años anteriores, se levantarán las voces de aquellos que señalan que no hay nada que celebrar pues desde el asesinato a mansalva del columnista Manuel Buendía, el golpe al diario Excélsior, la intervención de Unomásuno y el conflicto recientemente surgido entre la Unión de Voceadores y los directivos de Proceso, realmente será una "celebración" con una dosis alta de escepticismo y frustración.
En cuanto a la prensa local el tono lo han dado la mediocridad de los candidatos a gobernadores y su ausencia de propuestas, su falta de visión del campo en que el 75 por ciento de las tierras de cultivo son de temporal, aunado esto a la carencia de un proyecto sobre la fuerza de trabajo que tiene un desangrado permanente, una deserción al parecer sin control y sin remedio pese a las ofensivas racistas del vecino del norte.
Así, llegamos una vez más al siete de junio con una prensa maniada por encuestas fantasmas que le dan la delantera al partido en el poder y a su candidato Mejía Haro, sin que esto destierre las caras largas de la Primera Dama y su séquito, cada vez más reducido por las deserciones al PRI. Maniada y confundida también por un debate efectuado a puerta cerrada y sin asistencia y con encabezados en los medios, al otro día, que le dan la delantera al priísta y al perredista a un tiempo, según las "simpatías" presupuestales de uno y otro bandos.
El próximo lunes, como cada año, habrá un desayuno ya en el restaurante de un hotel, ya en los patios y jardines de un museo donde los "periodistas" se recetarán un menú de menudencias de pollo o res, arroz y frijoles y una coca de lata. Antes de eructar y solicitar al mesero más descafeinado, estarán atentos a la rifa de una plancha, una tele, una lap-top, un horno de microondas y, a lo mejor, una lavadora y, si bien les va, un sobre amarillo con un billete de baja denominación. Después se irán con la promesa del boletín donde se sinteticen las palabras de la primera dama ante tan magna celebración.
Mientras la televisora desinforma con su silencio, entran al quite las redes sociales y periodistas independientes como Carmen Aristegui, la revista Proceso y diarios como El Universal y la revista en línea Eje Central, de los contados que mantienen una pluralidad informativa en este país de periodismo hecho por empresarios, no por periodistas como lo subrayó R. Kapuscinski.
Al igual que en años anteriores, se levantarán las voces de aquellos que señalan que no hay nada que celebrar pues desde el asesinato a mansalva del columnista Manuel Buendía, el golpe al diario Excélsior, la intervención de Unomásuno y el conflicto recientemente surgido entre la Unión de Voceadores y los directivos de Proceso, realmente será una "celebración" con una dosis alta de escepticismo y frustración.
En cuanto a la prensa local el tono lo han dado la mediocridad de los candidatos a gobernadores y su ausencia de propuestas, su falta de visión del campo en que el 75 por ciento de las tierras de cultivo son de temporal, aunado esto a la carencia de un proyecto sobre la fuerza de trabajo que tiene un desangrado permanente, una deserción al parecer sin control y sin remedio pese a las ofensivas racistas del vecino del norte.
Así, llegamos una vez más al siete de junio con una prensa maniada por encuestas fantasmas que le dan la delantera al partido en el poder y a su candidato Mejía Haro, sin que esto destierre las caras largas de la Primera Dama y su séquito, cada vez más reducido por las deserciones al PRI. Maniada y confundida también por un debate efectuado a puerta cerrada y sin asistencia y con encabezados en los medios, al otro día, que le dan la delantera al priísta y al perredista a un tiempo, según las "simpatías" presupuestales de uno y otro bandos.
El próximo lunes, como cada año, habrá un desayuno ya en el restaurante de un hotel, ya en los patios y jardines de un museo donde los "periodistas" se recetarán un menú de menudencias de pollo o res, arroz y frijoles y una coca de lata. Antes de eructar y solicitar al mesero más descafeinado, estarán atentos a la rifa de una plancha, una tele, una lap-top, un horno de microondas y, a lo mejor, una lavadora y, si bien les va, un sobre amarillo con un billete de baja denominación. Después se irán con la promesa del boletín donde se sinteticen las palabras de la primera dama ante tan magna celebración.
Etiquetas:
libertad de expresión,
periodistas críticos
jueves, 3 de junio de 2010
PADRE E HIJO
Vuelves a la ciudad amada
como cuando regresas de un sueño
sosegado, con la frente clara.
Vuelves al hogar del que nunca
permaneciste ausente porque iba
contigo como tu respiración,
como tú mismo y los otros.
Vuelves a la casa amada
donde el silencio, los tulipanes,
las puertas, los espejos
y los anaqueles.
Vuelves al hogar porque sí,
porque los recuerdos, las calles,
las esquinas, el sol son
y no son los mismos.
Vuelves a la ciudad amada
como vuelven los muertos
sobre su sombra, el empedrado,
el silencio, el vacío del patio.
Vuelves a la casa familiar
como se regresa al mausoleo,
alfombrados de yerba los pies,
callado, sin punto de reposo.
como cuando regresas de un sueño
sosegado, con la frente clara.
Vuelves al hogar del que nunca
permaneciste ausente porque iba
contigo como tu respiración,
como tú mismo y los otros.
Vuelves a la casa amada
donde el silencio, los tulipanes,
las puertas, los espejos
y los anaqueles.
Vuelves al hogar porque sí,
porque los recuerdos, las calles,
las esquinas, el sol son
y no son los mismos.
Vuelves a la ciudad amada
como vuelven los muertos
sobre su sombra, el empedrado,
el silencio, el vacío del patio.
Vuelves a la casa familiar
como se regresa al mausoleo,
alfombrados de yerba los pies,
callado, sin punto de reposo.
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