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domingo, 7 de octubre de 2012

126 periodistas muertos o desaparecidos

Xalapa, Ver.- Todo el mundo del gremio periodístico está preocupado de lo que pasa hoy en día en Veracruz con los asesinatos de colegas, dijo el escritor y periodista norteamericano Jon Lee Anderson, al lanzar una reflexión dentro del Hay Festival 2012.

El autor de Che Guevara, una vida revolucionaria aseguró que reporteros de diversas lenguas y continentes se han mostrado afligidos por la falta de una prensa libre en México, sobre todo en Veracruz.

“Es un tema de gran preocupación, tenemos colegas en otros países que nos han escrito, que se han comunicado, quieren saber qué pasa en torno al tema de seguridad y la prensa libre. La falta de libertad de expresión y el estado de seguridad para Veracruz, para esta entidad en particular”, señaló Lee Anderson.

El periodista nacido en Long Beach California participó en la plática Crónica de Migrantes II, en donde se leyeron fragmentos del libro Sam no es mi tío. Antes de entrar en materia, el autor de El dictador, los demonios y otras crónicas pidió a los asistentes hacer un espacio a la reflexión por los reporteros asesinados en Veracruz.

“Yo quisiera agregar mi voz de preocupación, mi voto de esperanza, para que se esclarezca el porvenir y la suerte de nuestros colegas… sin retraso”, enfatizó.

El periodista del The New Yorker enfatizó que es lamentable el exilio al que se han visto forzado decenas de comunicadores en Veracruz y en el país.

Agregó que en su labor periodística ha tenido que convivir con varios migrantes de diversas profesiones incluyendo mexicanos, razón por la que está consciente de las situaciones precarias a las que se enfrentan en tierra ajena.

“Lo digo en tono solidario, me he pasado la vida viajando junto con exiliados y es una experiencia aniquilante. Esta desigualdad, la migración; nosotros lo que hemos hecho es hacer uso de la palabra, para ventilar esta situación, que no se quede en silencio, menos, aquí en este estado”, afirmó el escritor de La caída de Bagdad.

En dicho panel, el periodista Diego Fonseca, editor de la revista peruana Etiqueta Negra, dijo que a veces el exilio es necesario para poder seguir diciendo la verdad y que nada ni nadie coarte la libertad de prensa, al poner como ejemplo a Lydia Cacho, autora del libro Los demonios del edén, señaló:

“Yo no arriesgaría mi propia vida, si puedo seguir diciendo lo mismo en otro lado. Teniendo el contexto de que hay periodistas que han sido coartados, arrojados en la vía pública, hay que recordar que hay 126 periodistas desaparecidos y muertos en México, aunque todos sepamos que no se mata la verdad, matando periodistas”.

Fonseca expresó al auditorio –varios de ellos reporteros veracruzanos– que un periodista tiene que ser cauto e inteligente, aunque nunca en sacrificio de la verdad o anteponiendo el silencio.

“Yo no creo que Lydia Cacho y otros tengan que quedarse arriesgando la vida, si puede seguir hablando, diciendo las cosas en otro lado, las ideas no se separan”.

Al final de la plática Crónicas de Migrantes II, desarrollada en la Casa del Lago, un grupo de activistas sociales sacó unas pancartas de protesta contra la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Secretaría de Seguridad Pública y el Instituto Nacional de Migración, por la gran cantidad de vejaciones que se cometen contra los migrantes en la zona sur de Veracruz.

“Acayucan, Minatitlán, Cosoleacaque, la ruta de la muerte en Veracruz”, consignaba una de las cartulinas de las activistas.


(nota tomada del sitio Proceso.)

miércoles, 9 de mayo de 2012

El imperio de la Catrina: México

En México hasta los vendedores de flores callejeros viven sujetos a la extorsión y a la amenaza de muerte. Como esa pareja de ancianos que vende rosas, claveles y gladiolos en una carretera del extrarradio del DF y que se ve obligada a pagar 200 pesos semanales a las mafias que tienen atemorizada a una nación entera. Humberto Padgett recuerda a esta pareja para ilustrar la situación de violencia sin límite que vive su país. “La muerte en México es barata porque no tiene ninguna consecuencia. Hay una impunidad total que define el momento delincuencial del país”, denuncia este periodista, galardonado con el Premio Ortega y Gasset al mejor trabajo en la categoría de periodismo impreso.

Los muchachos perdidos, título del trabajo galardonado que se publicó en marzo del año pasado en la revista Emeequis, es un audaz y valiente retrato de los chavos arrinconados por la miseria y la marginación, que encuentran en la violencia una vía de escape. Unos chavos que, a sus 15 o 17 años, ya poseen un récord delictivo de robos, secuestros y asesinatos. Humberto Padgett (México, 1975) les dio voz sin juzgarlos. Visitó junto al fotógrafo Eduardo Loza cinco cárceles para jóvenes, cuatro de hombres y una de mujeres, todas en el distrito federal, y entrevistó a más de 30 jóvenes, siempre con un guardia a una distancia prudente, con historias complejas y estremecedoras. Este trabajo de investigación se ha convertido en un libro, editado por Debate, en el que profundiza en las vidas de una generación entregada al crimen, por sus escasas posibilidades de acceso a la educación y al trabajo formal.
La extorsión es moneda común en México, también la intimidación, las amenazas y los asesinatos, a lo que no escapan los periodistas como Padgett. “Somos resultado de nuestro presente”, advierte este reportero para explicar su afán por dedicarse a la denuncia de los dramas de la sociedad mexicana. “Es este México el que trato de buscar, el dolorido por el crimen organizado y por una sociedad política que no ha estado a la altura de las expectativas de los mexicanos”. El México que retrata uno de los adolescentes entrevistados para el reportaje. “Prefiero morir joven y rico que viejo y jodido... igual que mi papá”.
Padgget huye del término valiente —en México han sido asesinados o han desaparecido un centenar de profesionales del periodismo en los últimos años— y advierte de que los realmente valientes son aquellos colegas que se juegan la vida en pequeñas ciudades, como Ciudad Juárez, Veracruz o Morelia. También es consciente de que algunos profesionales han optado por la autocensura y de que muchos medios de comunicación han dado la espalda al oficio. “Cuando un periódico paga a sus redactores 200 euros al mes, ¿por qué debemos exigir que sean periodistas de alta calidad profesional, comprometidos con el oficio y que pongan en riesgo su vida y la de sus familias?”.


(nota reproducida del diario en línea El País.)

domingo, 16 de octubre de 2011

Miguel Àngel Granados Chapa (1941-2011)

Distrito Federal— Miguel Ángel Granados Chapa, periodista y colaborador del diario Reforma y Proceso, falleció esta tarde a los 70 años de edad.

También fue conductor en Radio UNAM, con su Plaza Pública.
Apenas este viernes anunció su retiro de las actividades periodísticas.
Símbolo del oficio y ejemplo de trabajo ético, Granados Chapa participó activamente en diversas publicaciones, entre ellas, los diarios La Jornada y Reforma y en la revista Proceso. En todas ellas plasmó sus ideas bajo el impecable trazo de la crítica.
Por su papel en la vida social y académica, y por la defensa de la libertad de expresión, recibió en 2008 a la Medalla Belisario Domínguez.
En ese mismo año fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
En su última columna Plaza Pública del diario Reforma, que el maestro Granados Chapa tituló "De coalición a coalición", aprovechó para despedirse de sus lectores y cerrar uno de los ciclos más fructíferos de su vida. "Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós".
Su columna Plaza Pública apareció desde 1977 y se publica en Reforma desde su fundación, el 20 de noviembre de 1993.
Miguel Ángel Granados Chapa siempre dio un espacio especial a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó las carreras de derecho y de periodismo, aunque también realizó estudios de doctorado en historia en la Universidad Iberoamericana
En su carrera vivió distintas responsabilidades, entre éstas, la de subdirector editorial de Excélsior en 1976; director de la revista Proceso, de 1976 a 1977; jefe de los noticieros del canal 11, también 1977; director de Radio Educación, entre 1978 y 1979; director de La Jornada, entre 1988 y 1990, y director de la revista Mira, de 1990 a 1994. También participó con Manuel Becerra Acosta en el proyecto del Unomásuno.
Miguel Ángel Granados Chapa recibió en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo.


(Falleció de cáncer en el estómago, al igual que su colega de un diario capitalino, Germán Dehesa. Antes de su salida de La Jornada, tuvo roces profesionales con el escritor Héctor Aguilar Camín, también fundador del periódico, desencuentro a partir del cual éste renuncia al órgano informativo y remata sus acciones. Nota reproducida del Diario de Juárez.)

sábado, 5 de junio de 2010

SIETE DE JUNIO

Como cada año, éste se conmemorará el día de la Libertad de Expresión, con un número más alto de periodistas desaparecidos, asesinados, levantados y sabrá Dios cuántos exiliados en otros países y continentes. Por lo pronto, el marco de tan magna celebración se labró con el secuestro de un destacado político panista y el silencio, quizá, autoimpuesto por una empresa, Televisa, en torno al suceso que conmovió los cimientos de la casa presidencial y a la clase política.
Mientras la televisora desinforma con su silencio, entran al quite las redes sociales y periodistas independientes como Carmen Aristegui, la revista Proceso y diarios como El Universal y la revista en línea Eje Central, de los contados que mantienen una pluralidad informativa en este país de periodismo hecho por empresarios, no por periodistas como lo subrayó R. Kapuscinski.
Al igual que en años anteriores, se levantarán las voces de aquellos que señalan que no hay nada que celebrar pues desde el asesinato a mansalva del columnista Manuel Buendía, el golpe al diario Excélsior, la intervención de Unomásuno y el conflicto recientemente surgido entre la Unión de Voceadores y los directivos de Proceso, realmente será una "celebración" con una dosis alta de escepticismo y frustración.
En cuanto a la prensa local el tono lo han dado la mediocridad de los candidatos a gobernadores y su ausencia de propuestas, su falta de visión del campo en que el 75 por ciento de las tierras de cultivo son de temporal, aunado esto a la carencia de un proyecto sobre la fuerza de trabajo que tiene un desangrado permanente, una deserción al parecer sin control y sin remedio pese a las ofensivas racistas del vecino del norte.
Así, llegamos una vez más al siete de junio con una prensa maniada por encuestas fantasmas que le dan la delantera al partido en el poder y a su candidato Mejía Haro, sin que esto destierre las caras largas de la Primera Dama y su séquito, cada vez más reducido por las deserciones al PRI. Maniada y confundida también por un debate efectuado a puerta cerrada y sin asistencia y con encabezados en los medios, al otro día, que le dan la delantera al priísta y al perredista a un tiempo, según las "simpatías" presupuestales de uno y otro bandos.
El próximo lunes, como cada año, habrá un desayuno ya en el restaurante de un hotel, ya en los patios y jardines de un museo donde los "periodistas" se recetarán un menú de menudencias de pollo o res, arroz y frijoles y una coca de lata. Antes de eructar y solicitar al mesero más descafeinado, estarán atentos a la rifa de una plancha, una tele, una lap-top, un horno de microondas y, a lo mejor, una lavadora y, si bien les va, un sobre amarillo con un billete de baja denominación. Después se irán con la promesa del boletín donde se sinteticen las palabras de la primera dama ante tan magna celebración.