martes, 1 de octubre de 2019

Eleonora Finkelstein (1960 )


La hermana



¿Alguien quiere que le cuente de mí,

que le diga mi secreto de sangre y hematomas?

Quiero mostrarles cómo me buscaba el hueso.

Cómo no podía flexionar los codos sin gritar.

Y los colores eran tan reales:

rojo señal, azul y verde silvestre

como un monte de naranjas siciliano.



Era como Electra:

llevaba mi saco de basura con dignidad.

Un cortejo de moscas me seguía.

Benditas sean.

No iba a buscar el fuego como los perros.

Iba a arrojar cenizas a la cara del dios.



Al fin, es cierto, lo que somos

se lo debemos a la muerte.

No es menos verdadero que la deuda

se paga con creces, pero aprendí

a no cultivar tanto mi propia tragedia.



Hermano mío, ahora estoy tan fresca,

tengo los brazos suaves y ondulados, incluso verdes,

artificiales, como un campo de golf.


("omni-bus")

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