domingo, 8 de enero de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El incendio


en la cervecería de la esquina
conocí a gilberto, ahí donde
ahora es tienda de juguetes
asiáticos

en esa casa de puertas grandes
vivió páez, mi
compañero de escuela
que luego quedó ciego

en aquel punto estuvo
el bar Numancia en donde
era frecuente ver a
julio, muerto en la frontera

¿ves aquella farmacia?
pues ahí fue el bar Ritz,
a donde yo iba
algunas noches.

Sé que esto no te dice nada
pero un buen día llegaron malos
tiempos y todo desapareció,
como un mal presagio.


[Inédito]


4 comentarios:

Ana María Salazar dijo...

Uriel:
Siempre espero los domingos para saber qué te traes entre ceja y oreja. Gracias. Feliz año 2017 y todos sus domingos.

H. Barrero dijo...

Las llamas del olvido arrasan la memoria. Nostálgico poema. Abrazos

Anónimo dijo...

Un abrazo grande desde Perú. Un privilegio acercarme a tus versos.

Guillermo Berrones dijo...

El pasado es tan personal y permanece vivo en el recuerdo. Es encantador tu poema