sábado, 11 de junio de 2016

Uriel Martínez (1950 )

El desierto


Te dije baba de durazno
para que la boca se hiciese
agua;  y se hizo.
Te dije pencas de maguey
en el pelo; y la cabeza
fue coronada.
Te dije calor de albatros
y el cascarón reventó;
y cayeron.
Te dije sonido de corales
en el bajo profundo, emergió
luego el mástil.
Me dijiste guarda silencio
porque vienen nubes;
y lo hice, sí, lo hice.

Luego el desierto fue.


[Inédito]

1 comentario:

H. Barrero dijo...

El silencio se hizo carne y habitó en el desierto.