Hombre y camello
La víspera de mi cuarenta cumpleaños
estaba sentado en el porche fumando
cuando, de forma inesperada,
aparecieron un hombre y un camello.
Al principio, ninguno dejó escapar ningún sonido,
al principio, pero mientras vagaban calle adelante
hacia las afueras de la ciudad empezaron a cantar.
Lo que cantaban, sin embargo, sigue siendo un misterio para mí:
las voces eran confusas y la melodía
era demasiado recargada como para recordarla. Se fueron
al desierto, y al andar las voces
se elevaban al unísono sobre el sonido de criba
de la arena que traía el viento. La maravilla de su canto,
la mezcla imprecisa de hombre y camello, parecía
una imagen ideal de todas las parejas poco comunes.
¿Era ésta la noche que había estado esperando
durante tanto tiempo? Quería creer que sí,
pero, justo cuando desaparecían, el hombre
y el camello dejaron de cantar y regresaron
al galope a la ciudad. Se detuvieron ante el porche,
se me quedaron mirando con sus ojillos brillantes y dijeron:
“Lo has estropeado. Lo has estropeado para siempre”.
(texto tomado del blog "rima interna", de Martín López-Vega, en diario El Mundo, traducción de Dámaso López García.)
martes, 8 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
Ileana Espinel (1933/ 2002 )
Posibles caprichos
Si un día de éstos, por capricho, bebo
cien botellas heladas de cerveza,
no vayas a creer que es por pena.
Es simplemente por capricho, créelo.
Y si otro día, por capricho, el dedo
me aloja un tiro negro en la cabeza,
no vayas a creer que es por tu ausencia.
Es simplemente por capricho, créelo.
(texo tomado de Antología de la poesía ecuatoriana contemporánea, de César Dávila Andrade a nuestros días, selección y presentación de Xavier Oquendo Troncoso, La Cabra ediciones y Casa de la Cultura de Ecuador, col. El Desfiladero, Hecho en México/ Impreso en Ecuador, 2011.)
Si un día de éstos, por capricho, bebo
cien botellas heladas de cerveza,
no vayas a creer que es por pena.
Es simplemente por capricho, créelo.
Y si otro día, por capricho, el dedo
me aloja un tiro negro en la cabeza,
no vayas a creer que es por tu ausencia.
Es simplemente por capricho, créelo.
(texo tomado de Antología de la poesía ecuatoriana contemporánea, de César Dávila Andrade a nuestros días, selección y presentación de Xavier Oquendo Troncoso, La Cabra ediciones y Casa de la Cultura de Ecuador, col. El Desfiladero, Hecho en México/ Impreso en Ecuador, 2011.)
domingo, 6 de mayo de 2012
Rubem Fonseca el cobrador
Apenas se aparece en público, de entrevistas ni hablar. Su biografía conocida es un puñado de pistas que no solucionan el misterio. Cuando en 2003 recibió el Premio Juan Rulfo dio uno de los más cortos discursos de la historia del galardón. Es un reflejo de su estilo seco, afiladísimo, definitivo. Ahí está todo, ha insistido el escritor brasileño Rubem Fonseca. Basta con los libros, dijo. Puede que no sea una excusa azarosa. Por toda la obra del creador del cínico Mandrake hay declaraciones como esta: “El objetivo honrado del escritor es llenar los corazones de miedo, decir lo que no se debe decir, decir lo que nadie quiere decir, decir lo que nadie quiere oír”.
Es una toma de partido. Una bandera. Bajo la fachada del novelista policial, Fonseca lleva casi 50 años hurgando en la basura de la sociedad moderna: asesinatos, corrupción, crímenes, prostitución y violencia que tiñen ciudades nerviosas, hechas para perderse. “Estoy escribiendo sobre personas apiladas en las ciudades, mientras los tecnócratas afilan su alambre de púas”, mandó a decir hace algunos años el autor de El gran arte, hoy un hombre de 87 años, calvo y flaco, que suele esconderse entre las multitudes de Río de Janeiro.
Admirado por Mario Vargas Llosa y Thomas Pynchon, y considerado una pieza fundamental de la literatura brasileña contemporánea, desde hace algunos años la obra de Fonseca ha sido rescatada en Chile por Tajamar Editores. Ahora, por primera vez en español, lanzan uno de sus títulos más particulares, Novela negra y otras historias: una colección de relatos donde las intrigas policiales pasan a segundo plano y adelante aparecen las obsesiones literarias de Fonseca. Quizás más: aparece Fonseca.
No se requiere mucha inteligencia para entender que en el cuento Novela negra Fonseca juega con las leyendas que lo rodean: es la historia de un famoso escritor policial que no da entrevistas, no le gustan las fotografías y evita todo contacto público. “Un sujeto misterioso, que muy poca gente conocía personalmente”, se lee. Justo antes de asistir a un encuentro donde compartirá con James Ellroy y P.D. James, le tienden una trampa.
Vida y literatura
Nacido en 1925, Fonseca estudió leyes y durante los 50 se unió a la policía. Recorrió el lado oscuro de Río de Janeiro con una pistola al cinto. No le fue mal como uniformado, pero intentó otra vida estudiando administrador de empresas en EE.UU. Tampoco. En 1963 publicó Los prisioneros y echó a andar una carrera como escritor, en la que “la violencia es un espejo donde cobran su debida dimensión los hechos”, según Carlos Monsiváis.
Censurado por la dictadura brasileña, por el violento libro de cuentos Feliz año nuevo (1975), Fonseca también ha sido periodista, profesor y guionista. Alcanzó su mayor popularidad cuando, entre 2005 y 2007, HBO exhibió la serie Mandrake, inspirado en su personaje, un abogado de moral dudosa que opera como investigador de crímenes al margen de la policía. Su viaje por el mundo de la prostitución carioca en El gran arte (1983) cazando a un asesino en serie es un vistazo a las deformaciones morales de Brasil.
“El escritor debe ser, esencialmente, un subversivo. Tiene que estar contra la moral y las buenas costumbres”, dijo Fonseca, en voz de uno de sus álter ego, el escritor Gustavo Flavio, en Bufo & Spallanzani (1986). En Novela negra y otras historias, originalmente publicado en 1992, anota: “Escribir es una especie de llaga que nos infligimos a nosotros mismos”.
Hecho de misterios sin muertos y crímenes que nadie persigue, Novela negra es un volumen donde Fonseca explora como pocas veces el oficio del narrador: en El arte de andar por las calles de Río de Janeiro sigue las caminatas de un hombre que trabaja en un libro sobre la ciudad. Tiene una afición particular: contrata prostitutas sólo para enseñarles a leer. El erotismo en este libro no sigue vías obvias: dientes y huesos desatan los deseos.
Un escritor cambia de golpe cuando comienza a comer carne, un asesino cuida a un viejo agónico para esconderse, una mujer espía a un vecino por meses hasta que se convierte en su amante. En Llamaradas en las tinieblas, Fonseca asume un tono borgiano y nos muestra nueve entradas del “diario secreto” de Joseph Conrad. Nueve entradas con la historia de una envidia incombustible: el autor de El corazón de las tinieblas relata el impacto que le produjo conocer la obra de Stephen Crane y el terror a que lo opacara. No hay rastros del Fonseca policial.
Aunque para datos literarios, nada mejor que Novela negra. Historia de la nueva vida del elusivo escritor Peter Winner, también es la excusa para que Fonseca reflexione sobre el género: además de describir a algunos de sus colegas -una anglicana P.D. James, un aullador James Ellroy-, hace un mapa general de la literatura policial en cuatro o cinco párrafos, y del que los franceses quedan excluidos. En el resto del relato hay un Fonseca destilado: encerrado en un hotel, un escritor le confiesa un asesinato a su amante desnuda, mientras beben champán. Es Winner y no lo es. Un Fonseca menos callejero aparece. Menos moralista, más suicida: “Las palabras no son nuestras amigas”, repite y repite.
(Acuérdate cómo Pablo Ullrich te hablaba apasionadamente de aquel escritor brasileño que nunca habías oído mencionar, recuerda la forma en que Humberto se expresaba de Dalton Trumbo otro autor de dimensiones, para ti, insospechadas; no olvides el primer ejemplar que tuviste en tus manos de "Música para camaleones", libro en que encontraste otra forma de elaborar la crónica y la literatura. Pues algunos de los relatos incluidos en alguno de los libros los utilizaste luego para enseñar a escribir a los que no sabían. Nota de Roberto Careaga C. en La Tercera, diario on line.)
Es una toma de partido. Una bandera. Bajo la fachada del novelista policial, Fonseca lleva casi 50 años hurgando en la basura de la sociedad moderna: asesinatos, corrupción, crímenes, prostitución y violencia que tiñen ciudades nerviosas, hechas para perderse. “Estoy escribiendo sobre personas apiladas en las ciudades, mientras los tecnócratas afilan su alambre de púas”, mandó a decir hace algunos años el autor de El gran arte, hoy un hombre de 87 años, calvo y flaco, que suele esconderse entre las multitudes de Río de Janeiro.
Admirado por Mario Vargas Llosa y Thomas Pynchon, y considerado una pieza fundamental de la literatura brasileña contemporánea, desde hace algunos años la obra de Fonseca ha sido rescatada en Chile por Tajamar Editores. Ahora, por primera vez en español, lanzan uno de sus títulos más particulares, Novela negra y otras historias: una colección de relatos donde las intrigas policiales pasan a segundo plano y adelante aparecen las obsesiones literarias de Fonseca. Quizás más: aparece Fonseca.
No se requiere mucha inteligencia para entender que en el cuento Novela negra Fonseca juega con las leyendas que lo rodean: es la historia de un famoso escritor policial que no da entrevistas, no le gustan las fotografías y evita todo contacto público. “Un sujeto misterioso, que muy poca gente conocía personalmente”, se lee. Justo antes de asistir a un encuentro donde compartirá con James Ellroy y P.D. James, le tienden una trampa.
Vida y literatura
Nacido en 1925, Fonseca estudió leyes y durante los 50 se unió a la policía. Recorrió el lado oscuro de Río de Janeiro con una pistola al cinto. No le fue mal como uniformado, pero intentó otra vida estudiando administrador de empresas en EE.UU. Tampoco. En 1963 publicó Los prisioneros y echó a andar una carrera como escritor, en la que “la violencia es un espejo donde cobran su debida dimensión los hechos”, según Carlos Monsiváis.
Censurado por la dictadura brasileña, por el violento libro de cuentos Feliz año nuevo (1975), Fonseca también ha sido periodista, profesor y guionista. Alcanzó su mayor popularidad cuando, entre 2005 y 2007, HBO exhibió la serie Mandrake, inspirado en su personaje, un abogado de moral dudosa que opera como investigador de crímenes al margen de la policía. Su viaje por el mundo de la prostitución carioca en El gran arte (1983) cazando a un asesino en serie es un vistazo a las deformaciones morales de Brasil.
“El escritor debe ser, esencialmente, un subversivo. Tiene que estar contra la moral y las buenas costumbres”, dijo Fonseca, en voz de uno de sus álter ego, el escritor Gustavo Flavio, en Bufo & Spallanzani (1986). En Novela negra y otras historias, originalmente publicado en 1992, anota: “Escribir es una especie de llaga que nos infligimos a nosotros mismos”.
Hecho de misterios sin muertos y crímenes que nadie persigue, Novela negra es un volumen donde Fonseca explora como pocas veces el oficio del narrador: en El arte de andar por las calles de Río de Janeiro sigue las caminatas de un hombre que trabaja en un libro sobre la ciudad. Tiene una afición particular: contrata prostitutas sólo para enseñarles a leer. El erotismo en este libro no sigue vías obvias: dientes y huesos desatan los deseos.
Un escritor cambia de golpe cuando comienza a comer carne, un asesino cuida a un viejo agónico para esconderse, una mujer espía a un vecino por meses hasta que se convierte en su amante. En Llamaradas en las tinieblas, Fonseca asume un tono borgiano y nos muestra nueve entradas del “diario secreto” de Joseph Conrad. Nueve entradas con la historia de una envidia incombustible: el autor de El corazón de las tinieblas relata el impacto que le produjo conocer la obra de Stephen Crane y el terror a que lo opacara. No hay rastros del Fonseca policial.
Aunque para datos literarios, nada mejor que Novela negra. Historia de la nueva vida del elusivo escritor Peter Winner, también es la excusa para que Fonseca reflexione sobre el género: además de describir a algunos de sus colegas -una anglicana P.D. James, un aullador James Ellroy-, hace un mapa general de la literatura policial en cuatro o cinco párrafos, y del que los franceses quedan excluidos. En el resto del relato hay un Fonseca destilado: encerrado en un hotel, un escritor le confiesa un asesinato a su amante desnuda, mientras beben champán. Es Winner y no lo es. Un Fonseca menos callejero aparece. Menos moralista, más suicida: “Las palabras no son nuestras amigas”, repite y repite.
(Acuérdate cómo Pablo Ullrich te hablaba apasionadamente de aquel escritor brasileño que nunca habías oído mencionar, recuerda la forma en que Humberto se expresaba de Dalton Trumbo otro autor de dimensiones, para ti, insospechadas; no olvides el primer ejemplar que tuviste en tus manos de "Música para camaleones", libro en que encontraste otra forma de elaborar la crónica y la literatura. Pues algunos de los relatos incluidos en alguno de los libros los utilizaste luego para enseñar a escribir a los que no sabían. Nota de Roberto Careaga C. en La Tercera, diario on line.)
sábado, 5 de mayo de 2012
Herzog distinguido
Escena de "Las amargas lágrimas de Petra von Kant"
El director de cine alemán Werner Herzog recibió este viernes la Cruz de la Orden del Mérito, única distinción de carácter estatal de Alemania. "Es uno de los representantes más significativos del nuevo cine alemán y está entre las 100 personalidades más influyentes del mundo en este ámbito", destacó la Oficina de la Presidencia en Berlín.
El cineasta de 69 años, responsable de clásicos como 'Nosferatu' o 'Fitzcarraldo', recibió el galardón en Múnich de manos del primer ministro de Baviera, Horst Seehofer.
La Orden del Mérito se concede a ciudadanos alemanes y extranjeros por sus méritos políticos, económicos, sociales e intelectuales, así como por sus logros en el servicio a Alemania en ámbitos como el social, caritativo y humanitario.
La semana que viene llegará a los cines españoles su documental en 3D 'La cueva de los sueños olvidados', en el que muestra insólitas imágenes sobre las pinturas rupestres de la cueva de Chauvet, en el sur de Francia.
(Si se habla del nuevo cine alemán, década de 1970, hay talentos tan diametralmente opuestos como Volker Scholöndorff, Rainer Werner Fassbinder y Werner Herzog, que te dejaron sin aliento luego de ver "El tambor de hojalata", "Las amargas lágrimas de Petra von Kant", "Los enanos también empezaron desde pequeños" y "Nosferatu el vampiro". Nota de Dpa/ Múnich en El País.)
viernes, 4 de mayo de 2012
"Ya no lo vuelvo a hacer": Dania
La prostituta colombiana Dania Londoño, centro del escándalo protagonizado por agentes del servicio secreto de EEUU en Colombia durante la VI Cumbre de las Américas, calificó de "tontos" a los agentes de seguridad del presidente Barack Obama.
"Son unos tontos", declaró Londoño en una entrevista con la emisora La W Radio, de Bogotá, en el primer testimonio de la mujer sobre su experiencia con uno de los agentes estadounidenses implicados en el caso.
En total 12 agentes que se encontraban en Cartagena antes de la llegada de Obama a la ciudad el 13 de abril pasado están implicados en el escándalo y al menos nueve de ellos han sido sancionados por contratar prostitutas.
La prostituta, de 25 años, que admitió llevar una doble vida, dijo que pasó toda una madrugada con uno de esos agentes, con el que aceptó tener relaciones sexuales a cambio de unos 610 euros.
La mujer sostuvo que nunca supo que su acompañante pertenecía a los servicios de seguridad de Obama. "Eran como cualquier otro gringo, de buen físico", dijo Londoño, quien comentó que tras el escándalo pasó unos días en Dubai para huir del asedio de la prensa.
La mujer recordó que los agentes "estaban excesivamente borrachos, pidiendo licor (...), pasándola rico". "Solamente tomaban alcohol y bailaban", insistió.
Polémica a la hora de cobrar
La mujer dijo que el agente, que no se identificó, la llevó al Hotel Caribe, donde estaba alojado junto a otros miembros del servicio de seguridad estadounidense y que estuvo allí hasta las primeras horas del día. Afirmó que antes de irse le pidió el dinero y que el agente la insultó y solo le ofreció 21 euros, por lo que ella pidió la intervención de la policía colombiana.
Entre otros agentes reunieron 190 euros, que fue la suma con la que ella salió del hotel tras casi cuatro horas de escándalo, según declaró a la emisora.
"Sí pasó, así que con mucha más razón él tenía que pagar mi dinero", dijo la prostituta, que es madre de un niño y que en la vida normal trabaja como asistente en congresos en Cartagena.
El escándalo sacó a la luz su doble vida, incluso para su familia, y según dice ahora no sería capaz de rehacer su rutina en Colombia. "Mi vida está por los suelos", indicó. Londoño reconoció que se guarda detalles sobre lo sucedido porque tiene ofertas para contar su historia a cambio de dinero.
Tras la polémica, la mujer declaró que ha decidido dejar la prostitución. "Esto me dejó curada. No lo pienso volver a hacer. Esto murió", aseguró.
(nota en El Mundo en línea.)
"Son unos tontos", declaró Londoño en una entrevista con la emisora La W Radio, de Bogotá, en el primer testimonio de la mujer sobre su experiencia con uno de los agentes estadounidenses implicados en el caso.
En total 12 agentes que se encontraban en Cartagena antes de la llegada de Obama a la ciudad el 13 de abril pasado están implicados en el escándalo y al menos nueve de ellos han sido sancionados por contratar prostitutas.
La prostituta, de 25 años, que admitió llevar una doble vida, dijo que pasó toda una madrugada con uno de esos agentes, con el que aceptó tener relaciones sexuales a cambio de unos 610 euros.
La mujer sostuvo que nunca supo que su acompañante pertenecía a los servicios de seguridad de Obama. "Eran como cualquier otro gringo, de buen físico", dijo Londoño, quien comentó que tras el escándalo pasó unos días en Dubai para huir del asedio de la prensa.
La mujer recordó que los agentes "estaban excesivamente borrachos, pidiendo licor (...), pasándola rico". "Solamente tomaban alcohol y bailaban", insistió.
Polémica a la hora de cobrar
La mujer dijo que el agente, que no se identificó, la llevó al Hotel Caribe, donde estaba alojado junto a otros miembros del servicio de seguridad estadounidense y que estuvo allí hasta las primeras horas del día. Afirmó que antes de irse le pidió el dinero y que el agente la insultó y solo le ofreció 21 euros, por lo que ella pidió la intervención de la policía colombiana.
Entre otros agentes reunieron 190 euros, que fue la suma con la que ella salió del hotel tras casi cuatro horas de escándalo, según declaró a la emisora.
"Sí pasó, así que con mucha más razón él tenía que pagar mi dinero", dijo la prostituta, que es madre de un niño y que en la vida normal trabaja como asistente en congresos en Cartagena.
El escándalo sacó a la luz su doble vida, incluso para su familia, y según dice ahora no sería capaz de rehacer su rutina en Colombia. "Mi vida está por los suelos", indicó. Londoño reconoció que se guarda detalles sobre lo sucedido porque tiene ofertas para contar su historia a cambio de dinero.
Tras la polémica, la mujer declaró que ha decidido dejar la prostitución. "Esto me dejó curada. No lo pienso volver a hacer. Esto murió", aseguró.
(nota en El Mundo en línea.)
Jacinto Santos Verduga (1944 )
En la peluquería
a Agustín Vera Rodríguez
-¿Me hace la barba, maestro?
-Al instante.
Al sentir la navaja
trepándose,
como un beso,
por mi cuello,
cerré los ojos
y rogué a Dios
que este hombre
se quedara loco,
furiosamente loco.
(texto tomado de la Antología ecuatoriana contemporánea, de César Dávila Andrade a nuestros días, selección y presentación Xavier Oquendo Troncoso, ´La Cabra ediciones y Casa de la Cultura Ecuatoriana, Hecho en México/ Impreso en Ecuador, 2011.)
a Agustín Vera Rodríguez
-¿Me hace la barba, maestro?
-Al instante.
Al sentir la navaja
trepándose,
como un beso,
por mi cuello,
cerré los ojos
y rogué a Dios
que este hombre
se quedara loco,
furiosamente loco.
(texto tomado de la Antología ecuatoriana contemporánea, de César Dávila Andrade a nuestros días, selección y presentación Xavier Oquendo Troncoso, ´La Cabra ediciones y Casa de la Cultura Ecuatoriana, Hecho en México/ Impreso en Ecuador, 2011.)
jueves, 3 de mayo de 2012
Veracruz: "nuevo epicentro violento"
El crimen organizado no entiende de libertad de prensa y este jueves se confirmó la muerte tres fotógrafos, Guillermo Luna, Gabriel Huge y Esteban Rodríguez, que trabajaban para distintos medios locales. Sus cuerpos aparecieron tirados y envueltos en bolsas de plástico negras en un canal de aguas.
Junto a ellos apareció el cadáver de la novia de uno de ellos según la Procuraduría General de Justicia del Estado de Veracruz Familiares de los periodistas habían denunciado su desaparición este pasado miércoles pero la confirmación de su muerte llegó precisamente cuando se celebra el Día Mundial de la libertad de Prensa y sólo cinco días después de que fuera asesinada, también en Veracruz, la corresponsal de la revista 'Proceso', Regina Martínez, una quien se une a la macabra lista de ocho periodistas asesinados en menos de un año.
Los periodistas fallecidos trabajaban para medios como 'Veracruznews', 'El Dictámen' o un pequeño periódico de Poza Rica. "Eran periodistas jóvenes y humildes" explica a ELMUNDO.es Alfonso Salces, director del periódico 'Notiver', el más vendido de Veracruz. Precisamente uno de los ejecutados, el fotógrafo Gabriel Huge trabajó a las órdenes de Salces durante varios años, pero el pasado verano decidió dejar el periódico junto a siete compañeros más por miedo, tras el asesinato de los redactores de 'Notiver', Milo Vela y Yolanda Ordaz.
"Estoy abatido, caído, hundido" explica Salces, que ha ido a dos funerales. "Porque al asesinato se suma la impunidad" se lamenta y es que hasta ahora no hay un solo detenido en ninguno de los ocho asesinatos. Reporteros Sin Fronteras (RSF) califica a Veracruz como "el nuevo epicentro del terror".
Según los medios locales, en el último año más de 250 personas han sido ejecutadas en el estado de Veracruz. La versión oficial dice que el cartel de Sinaloa llegó para arrebatarle la plaza al cártel de los Zetas. La guerra abierta entre cárteles que se libra en la región coincidió también con el relevo de gobernador; de Fidel Herrera a su hombre de confianza, Javier Duarte, ambos del PRI.
El caso es que desde 2011, Veracruz se ha visto afectado por asesinatos y tiroteos de todo tipo. Desde 'halcones' (adolescentes que vigilan las calles al servicio de un cártel) a taxistas, agentes aduaneros, policías, periodistas y hasta un turista.
La prensa ha denunciado en distintas ocasiones que policías y autoridades trabajan de forma conjunta con el crimen organizado lo que ha colocado en el disparadero a la prensa. Según el director de 'Notiver', los periódicos se limitan a reproducir comunicados oficiales o a contar únicamente lo que ven. "Que aparece un cadáver, lo contamos. Que aparece otro, lo contamos, pero nadie se atreve a ir más allá", señala a este diario el veterano periodista.
El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) condenó desde Nueva York el asesinato de los tres fotógrafos e instó a las autoridades a actuar para poner fin "al ciclo mortal de la impunidad en los crímenes contra la prensa". "Estamos profundamente preocupados por los informes de estos asesinatos que, dándose en el Día Mundial de la Prensa, ponen de relieve la actual crisis en México", señaló en un comunicado el representante de las Américas, Carlos Lauría. La organización afirmó que en Veracruz "se ha visto una ola de letal de violencia contra la prensa para sembrar el temor generalizado y la autocensura".
(nota de Jacobo G. García en El Mundo en línea.)
Junto a ellos apareció el cadáver de la novia de uno de ellos según la Procuraduría General de Justicia del Estado de Veracruz Familiares de los periodistas habían denunciado su desaparición este pasado miércoles pero la confirmación de su muerte llegó precisamente cuando se celebra el Día Mundial de la libertad de Prensa y sólo cinco días después de que fuera asesinada, también en Veracruz, la corresponsal de la revista 'Proceso', Regina Martínez, una quien se une a la macabra lista de ocho periodistas asesinados en menos de un año.
Los periodistas fallecidos trabajaban para medios como 'Veracruznews', 'El Dictámen' o un pequeño periódico de Poza Rica. "Eran periodistas jóvenes y humildes" explica a ELMUNDO.es Alfonso Salces, director del periódico 'Notiver', el más vendido de Veracruz. Precisamente uno de los ejecutados, el fotógrafo Gabriel Huge trabajó a las órdenes de Salces durante varios años, pero el pasado verano decidió dejar el periódico junto a siete compañeros más por miedo, tras el asesinato de los redactores de 'Notiver', Milo Vela y Yolanda Ordaz.
"Estoy abatido, caído, hundido" explica Salces, que ha ido a dos funerales. "Porque al asesinato se suma la impunidad" se lamenta y es que hasta ahora no hay un solo detenido en ninguno de los ocho asesinatos. Reporteros Sin Fronteras (RSF) califica a Veracruz como "el nuevo epicentro del terror".
Según los medios locales, en el último año más de 250 personas han sido ejecutadas en el estado de Veracruz. La versión oficial dice que el cartel de Sinaloa llegó para arrebatarle la plaza al cártel de los Zetas. La guerra abierta entre cárteles que se libra en la región coincidió también con el relevo de gobernador; de Fidel Herrera a su hombre de confianza, Javier Duarte, ambos del PRI.
El caso es que desde 2011, Veracruz se ha visto afectado por asesinatos y tiroteos de todo tipo. Desde 'halcones' (adolescentes que vigilan las calles al servicio de un cártel) a taxistas, agentes aduaneros, policías, periodistas y hasta un turista.
La prensa ha denunciado en distintas ocasiones que policías y autoridades trabajan de forma conjunta con el crimen organizado lo que ha colocado en el disparadero a la prensa. Según el director de 'Notiver', los periódicos se limitan a reproducir comunicados oficiales o a contar únicamente lo que ven. "Que aparece un cadáver, lo contamos. Que aparece otro, lo contamos, pero nadie se atreve a ir más allá", señala a este diario el veterano periodista.
El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) condenó desde Nueva York el asesinato de los tres fotógrafos e instó a las autoridades a actuar para poner fin "al ciclo mortal de la impunidad en los crímenes contra la prensa". "Estamos profundamente preocupados por los informes de estos asesinatos que, dándose en el Día Mundial de la Prensa, ponen de relieve la actual crisis en México", señaló en un comunicado el representante de las Américas, Carlos Lauría. La organización afirmó que en Veracruz "se ha visto una ola de letal de violencia contra la prensa para sembrar el temor generalizado y la autocensura".
(nota de Jacobo G. García en El Mundo en línea.)
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