No os confundáis
Y cuando ya no quede nada
yo siempre tendré
el recuerdo de lo que no se cumplió.
Cuando me miren con áspera piedad
yo siempre tendré
lo que la vida no pudo ofrecerme.
Creedme:
todo lo que pensáis que fue
destrozo y pérdida
no ha sido más que conjetura.
Y cuando ya no quede nada
siempre tendré lo que me fue negado.
No os confundáis:
con lo que nunca tuve
puedo llenar el mundo palmo a palmo.
Tanto miedo tenéis
que no habéis advertido
la riqueza que se oculta en la pérdida.
Desdichados,
poca ganancia es la vuestra
si nunca habéis perdido nada.
Yo sí he perdido:
yo tengo, como el náufrago,
toda la tierra esperándome.
("lifevestunderyourseat")
jueves, 14 de noviembre de 2019
miércoles, 13 de noviembre de 2019
José Gorostiza (1901/1973 )
Nocturno
El silencio por nadie se quebranta,
y nadie lo deplora.
Sólo se canta
la puesta del sol, desde la aurora.
Mas la luna con ser
de luz a nuestro simple parecer,
nos parece sonora
cuando derraman sus manos ligeras
las ágiles sombra de las palmeras.
("antología de la poesía hispanoamericana 1914-1970", josé olivio jiménez, alianza editorial, madrid, 1973).
martes, 12 de noviembre de 2019
Dana Gioia (1950 )
Pentecostés
Tras la muerte de nuestro hijo
Ni los sufrimientos de la tarde —que aguardan en la casa silenciosa—
ni la noche sin dormir traen alivio cuando el recuerdo
repite su acusación.
Tampoco el dolor matutino por la ilusión del sueño ni oración
alguna improvisada para un dios desconocido
pueden extinguir la llama.
No somos lo que fuimos. La muerte ha sido nuestro pentecostés,
y nuestra inocencia, consumida por estas implacables
lenguas de fuego.
Consuélame con piedras. Sacia mi sed con arena.
Te ofrezco esta mano cicatrizada por la culpa
hasta que otros remuevan nuestras cenizas.
Piedras de mar: una elegía
Amor, cómo el tiempo hace que brille la dureza.
Hay de todos colores, puros o desiguales:
basalto verde, jaspe ensangrentado, cuarzo,
granito y feldespato —hasta piezas de vidrio—,
pulidas por el paciente orfebre de las mareas.
Nacidas de volcanes, temblores y glaciares,
talladas y esculpidas por el viento y el calor,
veteadas, manchadas, brillantes en la espuma.
No hay dos que se parezcan. Hijas de tierra firme,
lanzadas por millones a una costa vacía.
Cuán pequeña la muerte en las rocas. Ligera,
como un hueso astillado que entrega la marea,
un destello entre conchas destruidas y abatidas
por las gaviotas, por la sal y el sol desteñidas:
la vajilla rota de las cosas vivas.
Los cormoranes planean por el callado golfo.
Desde el risco, un halcón me observa, indiferente
a los problemas que he cargado hasta aquí.
Es absurdo ir más lejos, entonces me detengo:
hueco como un madero, muerto como una piedra.
("periódico de poesía", traducción gustavo solórzano-alfaro)
Tras la muerte de nuestro hijo
Ni los sufrimientos de la tarde —que aguardan en la casa silenciosa—
ni la noche sin dormir traen alivio cuando el recuerdo
repite su acusación.
Tampoco el dolor matutino por la ilusión del sueño ni oración
alguna improvisada para un dios desconocido
pueden extinguir la llama.
No somos lo que fuimos. La muerte ha sido nuestro pentecostés,
y nuestra inocencia, consumida por estas implacables
lenguas de fuego.
Consuélame con piedras. Sacia mi sed con arena.
Te ofrezco esta mano cicatrizada por la culpa
hasta que otros remuevan nuestras cenizas.
Piedras de mar: una elegía
Amor, cómo el tiempo hace que brille la dureza.
Hay de todos colores, puros o desiguales:
basalto verde, jaspe ensangrentado, cuarzo,
granito y feldespato —hasta piezas de vidrio—,
pulidas por el paciente orfebre de las mareas.
Nacidas de volcanes, temblores y glaciares,
talladas y esculpidas por el viento y el calor,
veteadas, manchadas, brillantes en la espuma.
No hay dos que se parezcan. Hijas de tierra firme,
lanzadas por millones a una costa vacía.
Cuán pequeña la muerte en las rocas. Ligera,
como un hueso astillado que entrega la marea,
un destello entre conchas destruidas y abatidas
por las gaviotas, por la sal y el sol desteñidas:
la vajilla rota de las cosas vivas.
Los cormoranes planean por el callado golfo.
Desde el risco, un halcón me observa, indiferente
a los problemas que he cargado hasta aquí.
Es absurdo ir más lejos, entonces me detengo:
hueco como un madero, muerto como una piedra.
("periódico de poesía", traducción gustavo solórzano-alfaro)
lunes, 11 de noviembre de 2019
Nicolás Guillén (1902/1989 )
Fusilamiento
1
Van a fusilar
a un hombre que tiene los brazos atados;
hay cuatro soldados
para disparar.
Son cuatro soldados
callados,
pero están amarrados,
lo mismo que el hombre amarrado que van a matar.
2
-¿Puedes escapar?
-¡No puedo correr!
-¡Ya van a tirar!
-¡Qué vamos a hacer!
-Quizá los rifles no estén cargados...
-¡Seis balas tienen de fiero plomo!
-¡Quizá no tiren esos soldados!
-¡Eres un tonto de tomo y lomo!
("antología de la poesía hispanoamericana 1914-1970", josé olivio jiménez, alianza editorial, madrid, 1973)
1
Van a fusilar
a un hombre que tiene los brazos atados;
hay cuatro soldados
para disparar.
Son cuatro soldados
callados,
pero están amarrados,
lo mismo que el hombre amarrado que van a matar.
2
-¿Puedes escapar?
-¡No puedo correr!
-¡Ya van a tirar!
-¡Qué vamos a hacer!
-Quizá los rifles no estén cargados...
-¡Seis balas tienen de fiero plomo!
-¡Quizá no tiren esos soldados!
-¡Eres un tonto de tomo y lomo!
("antología de la poesía hispanoamericana 1914-1970", josé olivio jiménez, alianza editorial, madrid, 1973)
domingo, 10 de noviembre de 2019
Alda Merini (1931/2009 )
Me decías
Me decías
que el amor es desnudo y sin nadie.
Se veía, cuando hablabas,
Que gravitabas en torno al universo.
Y yo te seguía,
sabiendo que aun caminado sobre la nada
nunca te habrías caído.
La Nada era el mar
que tú milagrosamente estabas atravesando.
Feliz tú
Feliz tú que esparces las semillas por donde
quieres y eres adicto a tu sueño de coral
como el pescador que llora
en las resacas y lanza redes y despedidas
y parte hacia infinitas tierras.
Feliz tú que piensas que el mundo es inmenso
mientras que sólo es un salvoconducto impuro
por la muerte del día.
("esteros", versión de enrique solinas)
Me decías
que el amor es desnudo y sin nadie.
Se veía, cuando hablabas,
Que gravitabas en torno al universo.
Y yo te seguía,
sabiendo que aun caminado sobre la nada
nunca te habrías caído.
La Nada era el mar
que tú milagrosamente estabas atravesando.
Feliz tú
Feliz tú que esparces las semillas por donde
quieres y eres adicto a tu sueño de coral
como el pescador que llora
en las resacas y lanza redes y despedidas
y parte hacia infinitas tierras.
Feliz tú que piensas que el mundo es inmenso
mientras que sólo es un salvoconducto impuro
por la muerte del día.
("esteros", versión de enrique solinas)
sábado, 9 de noviembre de 2019
Sophia de Mello Breyner Andresen (1919/2004 )
Los errores
La confusión el fraude los errores cometidos
La transparencia perdida: el grito
Que no logró atravesar lo opaco
El umbral y lo lineal perdidos
¿Tendrá todo que pasar a ser pasado
Como proyecto fallido abandonado
Como papel que se tira al cesto
Como abismo fracaso no esperanza
O podremos afrontarlo y superarlo
Recomenzar a partir de la página en blanco
Igual que la escritura de un poema obstinado?
("trianarts", traducción ángel campos pámpano)
La confusión el fraude los errores cometidos
La transparencia perdida: el grito
Que no logró atravesar lo opaco
El umbral y lo lineal perdidos
¿Tendrá todo que pasar a ser pasado
Como proyecto fallido abandonado
Como papel que se tira al cesto
Como abismo fracaso no esperanza
O podremos afrontarlo y superarlo
Recomenzar a partir de la página en blanco
Igual que la escritura de un poema obstinado?
("trianarts", traducción ángel campos pámpano)
viernes, 8 de noviembre de 2019
Jorge Teillier (1935/1996 )
Para hablar con los muertos
Para hablar con los muertos
hay que elegir palabras
que ellos reconozcan tan fácilmente
como sus manos
reconocían el pelaje de sus perros en la oscuridad.
Palabras claras y tranquilas
como el agua del torrente domesticada en la copa
o las sillas ordenadas por la madre
después que se han ido los invitados.
Palabras que la noche acoja
como los pantanos a los fuegos fatuos.
Para hablar con los muertos
hay que saber esperar:
ellos son miedosos
como los primeros pasos de un niño.
Pero si tenemos paciencia
un día nos responderán
con una hoja de álamo atrapada por un espejo roto,
con una llama de súbito reanimada en la chimenea
con un regreso oscuro de pájaros
frente a la mirada de una muchacha
que aguarda inmóvil en un umbral.
("circulodepoesia")
Para hablar con los muertos
hay que elegir palabras
que ellos reconozcan tan fácilmente
como sus manos
reconocían el pelaje de sus perros en la oscuridad.
Palabras claras y tranquilas
como el agua del torrente domesticada en la copa
o las sillas ordenadas por la madre
después que se han ido los invitados.
Palabras que la noche acoja
como los pantanos a los fuegos fatuos.
Para hablar con los muertos
hay que saber esperar:
ellos son miedosos
como los primeros pasos de un niño.
Pero si tenemos paciencia
un día nos responderán
con una hoja de álamo atrapada por un espejo roto,
con una llama de súbito reanimada en la chimenea
con un regreso oscuro de pájaros
frente a la mirada de una muchacha
que aguarda inmóvil en un umbral.
("circulodepoesia")
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