martes, 21 de mayo de 2019

José Angel Valente (1929/2000 )

Latitud





No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza.

Se disuelve en el aire el llanto roto,
al pie de las estatuas
recupera la hiedra
y tu mano me busca
por la piel de tu vientre
donde duermo extendido.

El pensamiento melancólico
se tiende, cuerpo, a tus orillas,
bajo el temblor del párpado, el delgado
fluir de las arterias,
la duración nocturna del latido,
la luminosa latitud del vientre,
a tu costado, cuerpo, a tus orillas,
como animal que vuelve a sus orígenes.


("marcelo leites")

lunes, 20 de mayo de 2019

Golgona Anghel (1979 )



Poeta en la Plaza de la Alegría:



No soy infeliz. No, no me quiero matar.
Tengo hasta cierta simpatía por esta vida
pasada en los coches de línea
de un lado al otro.
Me gustan mis vacaciones
frente al televisor.
Adoro a esas mujeres de aire banal
que entran en directo en el canal.
Me gustan esos hombres con bigotes y pulseras gruesas.
Creo en los milagros de Fátima
y en el bacalao con broa.
Me gusta toda aquella gente.
Quiero ser uno de ellos.

No, no guardo ningún sentido escondido.
Estas palabras, por cierto, pueden ser encontradas
en todos los números de la revista Caras.
El orden a veces cambia.
No quiero que me hagan ningún análisis del poema.
No, no escriban tesis, por favor.
Esto es apenas un croché
olvidado encima de la nevera.

Gracias por haber venido hasta aquí a besarme el anillo.

Gracias por haber buscado la eternidad de la raza.
Pero la poesía, mes chers, no salva, no brilla, sólo caza.


("eg", trad. anibal cristobo)

domingo, 19 de mayo de 2019

Uriel Martìnez (1950 )


Ordeno la cama 



con el amanecer aún oscuro,
sin prisas y sin nervios en mi entorno,
cuando el sol despunta de la cocina
se desprende un olor familiar: es el café
que avisa "aquí estoy";

temprano recuerdo la visita
del gato silencioso
que apareció en pretiles
en busca del sol
como visita inoportuna;

esta vez no lo amenacé con la chancla
pero prontamente nos tomamos
la medida sin parpadeo de nadie,
sin bufarnos uno al otro;

quiso entrar a casa con ese porte
que lo distingue, con ese gesto
de caballero con el rabo en alto,
silencioso;

silenciosamente condené la puerta,
estampé la espalda en tablas
de antiguas resinas y thiner,
en viejas caricias de brochas
en madera.


(Inèdito)

sábado, 18 de mayo de 2019

Linda Pastan (1932 )



En el jardín





















Le digo a mi perro que se siente
y se sienta,
y le doy una galletita.
Le digo que venga,
viene
y se sienta,
y le doy
otra galletita.
Le digo a mi perro ¡acostado!
y se sienta,
mirándome
desde abajo con fe
y adoración.
Espero.
Le doy
una galletita.
Es el principio
del amor y
la desobediencia.
Nunca tuve la intención
de ser un dios.


("el placard", ver. sandra toro)

viernes, 17 de mayo de 2019

Linda Pastan (1932 )

Voces



Juana oyó voces,
y por ello ardió.
Mientras conduzco en la oscuridad
escribo poemas.
Anoche pensando
en cómo espaciar los versos
me pasé una señal de stop.
Cuando me justifiqué
el policía asintió,
y me puso
una multa.
Un entendido me dijo
que los escritores tienen un plazo de quince años:
luego llega la repetición,
incluso la locura.
Como Midas, supongo que
todo lo que tocamos se convierte
en un poema
cuando el hechizo existe.
Pero piensa en el poeta después de ese plazo
tocando los árboles que
siempre ha tocado,
pero esta vez no ocurre nada.
Imagínatelo yendo de un tronco
a otro, magullándose
las manos con la áspera corteza.
Sólo quedan cinco años.
A veces entierro
mis poemas en el jardín,
reservándolos
para los fríos días venideros.
De todos modos
te quemas por ello.



("poèticas", traducción de rosa lentini y susan schreibman)

jueves, 16 de mayo de 2019

Adrienne Rich (1929/2012 )

Árboles



Desde el interior, los árboles avanzan hacia el bosque,
el bosque que estuvo vacío todos aquellos días,
donde ningún pájaro podía posarse,
ningún insecto esconderse,
y ningún sol podía enterrar su pies en la sombra;
en el bosque vacío de esas noches,
los árboles abundarán por la mañana.

Las raíces se esfuerzan toda la noche
por desprenderse de las grietas
en el suelo de la terraza.
Las hojas se retuercen hacia los vidrios,
pequeños vástagos endurecidos por el esfuerzo
largas y torcidas ramas que se desprenden con dificultad
bajo el techo, como pacientes recién dados de alta,
medio-aturdidos, dirigiéndose
hacia las puertas de la clínica.
Aquí me acomodo. Las puertas se abren hacia la terraza,
escribo extensas cartas
donde apenas menciono el bosque
y su partida de la casa.
La noche está fresca, la luna entera brilla
en un cielo aún abierto.
El aroma de hojas y liquen
llega como una voz a las habitaciones.
Mi mente está plena de susurros
que permanecerán en silencio mañana.
Escucha. Los vidrios se quiebran,
se tambalean los árboles
Hacia la noche. El viento
se apresura a recibirlos.
Como un espejo la luna se ha quebrado
y en la copa del roble más alto
relampaguean ahora sus fragmentos.

1963

("a media voz", versión de myriam díaz-diocaretz)

miércoles, 15 de mayo de 2019

Mikeas Sànchez (1980 )

Còmo ser un buen salvaje



Mi abuelo Simón quiso ser un buen salvaje,

aprendió castilla

y el nombre de todos los santos.

Danzó frente al templo

y recibió el bautismo con una sonrisa.

Mi abuelo tenía la fuerza del Rayo Rojo

y su nagual era un tigre.

Mi abuelo era un poeta

que curaba con las palabras.

Pero él quiso ser un buen salvaje,

aprendió a usar la cuchara,

y admiró la electricidad.

Mi abuelo era un chamán poderoso

que conocía el lenguaje de los dioses.

Pero él quiso ser un buen salvaje,

aunque nunca lo consiguió.


("masdemx")