martes, 7 de agosto de 2018

Hubert Matiúwàa (1986 )



                                          autor angélico jiménez



El niño



Vinieron a buscarlo al pueblo porque no había para donde darle y atorarle con los contras, se hacía costumbre ver a los zopilotes carroñar en las mojoneras, bajar los ayates de las redilas y esculcar las enaguas, buscando carne.

Él dejó sus canicas en la cuarta del rombo, en la raya con nubarrones de nostalgia, dejó los peces multicolores con los sueños de la noche y dejó entre los cafetales los columpios colgados donde se mece la miseria.

En sus huesos, fue creciendo el llanto de sus amiguitas, las niñas de Marutsíí, que pedían oído al polvo y a las piedras para que no se lo llevaran.

Lo encapucharon con escamas de la tarde y le colgaron un cuerno de chivo, tres rosarios del ojo de venado y se dispuso a cazar hombres y a sentar la muerte en su mesa.

Desde entonces, dicen que los de la Montaña somos buenos para eso y no dejan de venir para llevarse a los niños y sembrarles la muerte en las manos.



Adà

Nìguwá gí’yáà ènè xàbò tsí jùdá ajwàn’ ná xuajñùún numuu rí nìgi’duu xkujndu khamí nangwá ì’gúùn mùtsañuú gajmíí i’wìí xàbò, tsetse ma’ nàwi’ñuú dxá’án tsú’kwè, ikhiin tsí nà’phò xuwi ná ndawaá xuajñàn ló’, ikhiin tsí nùrigú amaà’ ná ajwàn’ xkàradi, ikhiin tsí nùkuxè jnàwùún khamí nònè ngínií ijíín gò’ò ná júbàá.

Xó ma’ ikhaa nìnìñuu xndú tsígun’ ná awùún rómbò ná ikhoo idi rí jàgù tsíngína, khamí nìnìñuu ìgì’ tsí mixtìín ná awùún xnú’ndoo mbro’on, khamí nìnìñuú ná awùún ixè kafé tsímbi ná nàxtráka mìnà’ rí tsíngína ló’.

Xó ma’ ná awùún ìtsuu nì’kà ràgajàà iya idùún ijíín gò’ò Marutsíí tsí nimbáxuún gàjmìí, ijíín gò’ò tsú’kwè nìndxá’wè ná nìtuxuù yujndà’ khamí ìtsí, rí màxá’gá jí’yáà gònè xàbò.

Xàbò tsí judà ajwàn’ nìxùdaa xtá inuu, khamí nìstrákèè mbá xkamídá rí mbijwà ná xpaphòò, atsú tsákuun iduu àñà’ ná ñawúùn, ikànjgó ikhaa nìgí’dúù nìgudiín xàbò mí ni’gií rí tsíngína inuu ixè xaphoo xuajñúùn.


Numuu mbi’i rú’kwè, nakhi rí nìgàji’yaà nuthèèn rí tsàá xàbò júbà ñajwàn xò’, maján ènè xò’ ñajun rú’kwè mé’ numuu rú’kwè tsetse nàguwá xàbò tsí nagòó ju’diín ijíín xuajen. khamí nudii ga’khò ná ñawùún èjèn tsú’kwè


("la realidad.com" blog de alejandro ortega neri)

lunes, 6 de agosto de 2018

Louise Glück (1943 )

Canción de cuna



Mi madre es experta en una cosa:
en mandar a la gente que ama al otro mundo.
Los pequeños, los bebés – a éstos
los acuna susurrándoles o cantándoles suavemente. No puedo decir
qué hizo por mi padre;
sea lo que sea, estoy segura que fue lo correcto.

Lo mismo pasa, en verdad, cuando se prepara a una persona
para que duerma, para que muera. Las canciones de cuna – todas dicen
no tengas miedo, así parafrasean
el latido del corazón de la madre.
De modo que los vivos se calman; son sólo
los que mueren los que no pueden, y se rehúsan.

Los que mueren son como trompos, giroscopios –
giran tan rápido que parecen quietos.
Luego se separan: en los brazos de mi madre,
mi hermana era una nube de átomos, de partículas – ésa es la diferencia.
Cuando un niño se duerme sigue entero.

Mi madre vio la muerte; no habla sobre la integridad del alma.
Tomó a un bebé, a un hombre viejo, como por comparación la oscuridad
se hizo sólida a su alrededor, transformándose finalmente en tierra.
El alma es como cualquier materia:
¿por qué debería permanecer intacta, serle fiel a una sola forma,

cuando podría ser libre?


("hasta donde llega la voz", versión tom maver)

domingo, 5 de agosto de 2018

Enrique Verástegui (1950/2018 )

Salmo



Yo vi caminar por las calles de Lima a hombres y mujeres
carcomidos por la neurosis,
hombres y mujeres de cemento pegados al cemento aletargados
confundidos y riéndose de todo.
Yo vi sufrir a estas pobres gentes con el ruido de los claxons
sapos girasoles sarna asma avisos de neón
noticias de muerte por millares una visión en la Colmena
y cuántos, al momento, imaginaron el suicidio como una ventana
a los senos de la vida
y sin embargo continúan aferrándose entre
marejadas de Válium
y floreciendo en los maceteros de la desesperación.
Esto lo escribo para ti animal de mirada estrechísima.
Son años-tiempo de la generación psicótica,
hemos conocido todas las visiones de Kafka y Gregory Samsa
pasea con Omar recitando silbando fumando mariguana
junto al estanque en el parque de la Exposición – carne
alienada por la máquina y el poder de unos soles
que no alcanzan para leer Alcools de Apollinaire(1).
Recién ahora comprendo mañana reventaré como esos gatos
aplastados contra la yerba
y las cosas que ahora digo porque las digo ahora
en tiempos de Nixon – malísimos para la poesía
- corrupción de los que fueron elegidos como padres – gerentes
controlando el precio de los libros
de la carne y toda una escala de valores que utilizo
para limpiarme el culo.
Yo vi hombres y mujeres vistiendo ropas e ideas vacías
y la tristeza visitándolos en los manicomios.
Y vi también a muchos gritando por más fuego desde los auto-
buses(2)
   y entre tanto afuera
el mundo aún continúa siendo lavado por las lluvias,
por palabras como estas que son una fruta para la sed.
_________________
(1)              Unos soles de más o de menos son unos soles
de más o de menos en las arcas del espanto.
(2)              pero nadie tuvo una luz para aliviar la pesadilla

para aliviar el horror.



("antena horrísona")

sábado, 4 de agosto de 2018

Enriqueta Lunez (1981 )

Te busco,me busco
¿Dónde quedó nuestro camino?
¿Dónde quedaron los juguetes?
¿Dónde quedó tu cuerpo?
Te busco camino al panteón, al bosque, a la cantina.
¿Quién se atrevió a mancillarte?
Te gritaron puta
y aspiras cocaína
te pintas las uñas
hasta callar tu voz.



Ta jsaot, ta sja'jba 
¿Bu'kom jxanebtik, bu' komn kixtoltik?
¿Bu pak'al kom abek'tal?
Ta jsaot ta schoneb pox, ta sbelal mukinal, ta vitstik.
¿Bucho'o la stuch' achi'el?
Yats, jlumaltik la utat
ta anil la jik' ti sakil jchuvajesvaneje
la bon li sni' avich'ak
ja'to k'uxi ch'an xi ave.



("cantos de luna"," sk'eoj jme'tik u", editorial pluralia-conaculta, méxico, 2013)

viernes, 3 de agosto de 2018

Margarito Ledesma (1887/1974 )

Como Julieta con Romero



El corazón humano de la gente

es cual una vejiga que se llena.

Echándole más aire que el prudente,

se va infle e infle hasta que truena.

Y ya que el mío también es de cristiano,

se ve muy atariado y sumergido,

pues si siguen cargándole la mano,

el día menos pensado da el tronido.

Ya ves, tus papás no se convencen

y no me dejan platicar contigo.

Está muy bien, yo no los contradigo;

pero siempre está bueno que lo piensen.

 Pues no pueden hallarse muchas veces

personas, como yo, que sean honradas,

que sepan aguantar sus pesadeces

y no anden con chismes ni asonadas.

Yo procuro granjearlos cuanto puedo

y les doy la banqueta y los saludo

y me echan unos ojos que da miedo.

Y aunque ven que uno sufre y que se afana,

parece que les tiene sin cuidado.

Ya ves, ya remacharon la ventana

y al zaguán le metieron un candado.

De arrimarme a tu balcón no hay modos,

ni pisando quedito y sin botines,

pues sale tu mamá y me avienta orines

y grita cosas para que oigan todos.

La verdad que ya yo me desespero,

si siguen así estos asuntos,

no hay más remedio que enyerbarnos juntos,


como lo hizo Julieta con Romero.


("letras libres")

jueves, 2 de agosto de 2018

Vinicius de Moraes (1913/1980 )

El falso mendigo



Madre, manda a comprar un kilo de papel rayado en el almacén
Quiero hacer una poesía.
Díle a Amelia que prepare un refresco helado
Y me lo traiga sin hacer ruido.
No corran, no hablen, cierren todas las puertas con llave:
Quiero hacer una poesía.
Si me hablan por teléfono, sólo estoy para María
Si fuera el Ministro, sólo recibo mañana
Si fuera una broma, llámame enseguida
Siento un enorme tedio de la vida.
Dile a Amelia que sintonice la Patética en la radio.
Si hubiera un gran desastre corre a contármelo
Si el aneurisma de doña Angela revienta, avísame.
Siento un enorme tedio de la vida.
Háblale a la abuela Nenem, pídele una idea bien inocente
Quiero hacer una gran poesía.
Cuando mi padre llegue tráiganme los diarios de la tarde.
Si me duermo, despiértenme, por amor de Dios.
No quiero perder nada de la vida.
¿Hicieron picos de ruiseñor para mi cena?
¿Pusieron en su lugar mi pipa y mis poetas?
Siento un enorme tedio de la vida.
Madre, tengo muchas ganas de llorar
Estoy con taquicardia, dame un remedio
No, antes déjame morir, quiero morir, la vida
Ya no me dice nada
Siento horror por la vida, quiero hacer la mejor poesía del mundo
Quiero morir inmediatamente.
Ah, piensa algo, madre, para distraer a tu hijo
Tu falso, tu miserable, tu sórdido hijo
Que estalla en fuerza, sacrificio, violencia, devoción
Que podría picar piedras alegremente
Ser negociante cantando
Ser abogado con la sonrisa justa
Si con ello no perdiese lo que por fatalidad de amor
Sabe que es lo mejor, lo más dulce y lo más eterno de tu purísima caricia.
               



("nexos",  trad. juan josé hernández y haydée jofré barroso)

miércoles, 1 de agosto de 2018

Mikeas Sánchez (1980 )


Mokaya


V




Hablo de mi abuela
aquella de manos ávidas para el corte de café
y el cultivo de las gardenias
Mi abuela con su amplia falda florida
siempre fue el lugar predilecto de las mariposas
y los duendes
Ella esperando la canícula
con su huipil de viuda
ella esperando la muerte
con sus pechos desnudos
y olorosos a hierbabuena
Cuando todo se desmorona
y tienes un dolor como de alga
como de roca
ella es el viento del norte que te trae la lluvia
ella es la nota más alta del carrizo
que te trae de nuevo la palabra alegría


V


Ngotzambatzi äj’ dzu’mama
jejne’ suñi’ mujspabäis tyukä kafel’
teserike’ ñibä’ gardenia’jäyä
Äj’ dzu’mama petzibä’tyeksi’jinjäyä’tzäkibä’tyeksijin
jenerena’ xutyajpabä tandan’istam
joyjoye’istam
Teis’ jiokpana’ te’ kanikular
yagbajk’yomos’yasajin
teis’ jiokpana’ te’ kaku’y
nusanwajkubä’ chutzi’jin
yerbabuenajse’ omyajpabä
Mumu tiyä’ yajpak
nä’ ijtuk’ tumä mäja’roya
tzajsebä mij’ dzokokiäjsi
tere’ te’ mambasawa’ ñejnabyabäis te tuj’
tere’ te suskuyis’wyane

yajk’ kasäjpabäis


("lee circe")