El debate sobre si los actores de películas porno deben utilizar o no condón lleva años sobre la mesa. Las autoridades sanitarias están a favor del preservativo mientras que la industria de este tipo de cine se muestra más reacia. Cuando en 2004 se supo que cuatro intérpretes habían contraido el sida durante su trabajo, parecía claro que el profiláctico se iba a imponer. Pero no fue así. Ahora, la última palabra la tendrán los votantes, que decidirán en una votación popular durante las elecciones primarias del mes de junio.
Los Angeles es la meca del cine porno, un negocio que mueve muchos millones de dólares al año. Y es precisamente en esta ciudad donde las autoridades sanitarias han alertado de un importante aumento de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Esté relacionado o no, la AIDS Healthcare Foundation, una famosa organización que lucha contra el sida, ha recopilado más de 71.000 firmas para pedir el uso del preservativo. Más que suficientes para cumplir el trámite de que se someta a votación popular, pues sólo se necesitan 41.000 firmas.
"Hay muchas ETS en esta industria", afirma Michael Weinstein, presidente de la AIDS Healthcare Foundation, "pero las distintas jurisdicciones se pasan el tema, como una patata caliente. Nadie quiere coger el toro por los cuernos y afrontar la situación, porque se trata de sexo, de porno y porque mueve mucho dinero".
Si finalmente se adopta por ley la obligatoriedad de llevar preservativo, Weinstein dice que será una medida de salud pública comparable a otras de gran impacto, como la ley antitabaco, por ejemplo.
El Departamento de Seguridad Laboral de California ha ganado más de 125.000 dolares en los últimos cinco años por multas impuestas a los productores de peliculas porno por incumplir cláusulas de salud. Sin embargo, a pesar de estas multas, las compañías siguen filmando sin preservativos.
"La historia nos ha demostrado que regular el comportamiento sexual consentido entre adultos no funciona", matiza Diane Duke, directora ejecutiva de Free Speech Coalition, una asociación comercial de la industria del entretenimiento adulto.
"Una imposición probablemente perjudicaría a todos, porque las compañías se verían forzadas a rodar fuera, para evitar la norma, o lo que es peor se crearía un circuito ilegal que sería mucho menos seguro para los actores".
(nota tomada del diario El Mundo.)
viernes, 30 de diciembre de 2011
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Martín Adán (1908/ 1985)
Dos fragmentos
Ramón se puso las gafas y quedó más zambo que nunca de faz y piernas. Dijo que sí y se llenó los bolsillos con las manos.Un lucero tembló en el cielo; otro lucero tembló más acá. El cielo estaba azul de noche, con hilachos de día, femenino, costureril. Las tijeras del viento sonaban como en una peluquería y uno no sabía si era el pelo de uno lo que cortaban o la seda china del cielo. Humildemente, Ramón se despojó de esperanza, como si se hubiera despojado de su sombrero. -La vida y el que empezaba a vivir...Había que resignarse, cita Schopenhauer y resolló profundamente, como durmiendo-. Yo preferí Kempis a Schpenhauer. Nietzsche era un farsante. Ramón no había leído a Niezsche, pero sí había oído hablar del Superhombre. Él sabía que Superhombre era un alias de Firpo...
Ya ha principiado el invierno en Barranco; raro invierno, lelo y frágil, que parece que va a hendirse en el cielo y dejar asomar una punta de verano. Nieblecita del pequeño invierno, cosa del alma, soplos del mar, garúas de viaje en bote de un muelle a otro, aleteo sonoro de beatas retardadas, opaco rumor de misas, invierno recién entrado... El desayuno es una bola caliente en el estómago, y una dureza de silla de comedor en las posaderas, y unas ganas solemnes de no ir al colegio en todo el cuerpo...
(pasajes tomados de La casa de cartón, colección Lumía, Serie Narrativa, Textofilia, México, 2009.)
Ramón se puso las gafas y quedó más zambo que nunca de faz y piernas. Dijo que sí y se llenó los bolsillos con las manos.Un lucero tembló en el cielo; otro lucero tembló más acá. El cielo estaba azul de noche, con hilachos de día, femenino, costureril. Las tijeras del viento sonaban como en una peluquería y uno no sabía si era el pelo de uno lo que cortaban o la seda china del cielo. Humildemente, Ramón se despojó de esperanza, como si se hubiera despojado de su sombrero. -La vida y el que empezaba a vivir...Había que resignarse, cita Schopenhauer y resolló profundamente, como durmiendo-. Yo preferí Kempis a Schpenhauer. Nietzsche era un farsante. Ramón no había leído a Niezsche, pero sí había oído hablar del Superhombre. Él sabía que Superhombre era un alias de Firpo...
Ya ha principiado el invierno en Barranco; raro invierno, lelo y frágil, que parece que va a hendirse en el cielo y dejar asomar una punta de verano. Nieblecita del pequeño invierno, cosa del alma, soplos del mar, garúas de viaje en bote de un muelle a otro, aleteo sonoro de beatas retardadas, opaco rumor de misas, invierno recién entrado... El desayuno es una bola caliente en el estómago, y una dureza de silla de comedor en las posaderas, y unas ganas solemnes de no ir al colegio en todo el cuerpo...
(pasajes tomados de La casa de cartón, colección Lumía, Serie Narrativa, Textofilia, México, 2009.)
martes, 27 de diciembre de 2011
Jesús Marín (1973)
Es medianoche
lo único vivo
es el grillo que habita en mi corazón
y murmura su canto de nostalgia
Todavía no lo embriago lo suficiente
para que el cabrón se calle
(texto tomado de Perros de luz, ediciones Duranghetto, Durango, Dgo., México, 2011.)
lunes, 26 de diciembre de 2011
Orlando Guillén (1945)
El viejo del amor
Las doncellas
Caminaban
Desnudas
De los pies
Dejando las piedras amapolas.
No las seguía
La sombra sino las adelantaba
Y las veía texturas retrotráctiles de sueño
En valle de espejos
Empañado por el humo de los aromas
De la sangre
Que plisan la visión
De la belleza en leve bruto. Bajo
Sus cruentas blusas
Temblorosa de hermosura
Batía una oblación
Hermética. Guijarro cardo
Puntiagudo en solitaria
Mata
De la planta de la tierra pie
Abría brecha
Pulsando el corazón
De los talones. Corazón
Que piensa y lame infructuosidades
De alma cual la lengua de la lava
De un volcán que nace
Del mar
Lava con sus aguas
Los pañales del dios que les asiste
De flechas
La mirada.
Las doncellas
Color de la guitarra. Se parecían
Tanto a la poesía
Que la eran sin quererlo
Y la pisaban
Con los pies desnudos
A gritos
Magros y deslumbrantes
Delirios
De plata
Pómez. Más desnudas
Todavía
Que la sangre que quedaba
Inmuerta. Encendida mejilla
Verde en la mejilla
De la sandía roja
Sobre la mesilla del espejo
De naturaleza inmuerta. Las doncellas
Jugaban
Un poco con mi espíritu
Y lo vencían
Rompiéndole el yelmo
La martingala y los quijotes
Con la música de sus muslos
Pero eso es
A veces
El encanto
Por los bordes ebúrneos
Del principio. Triángulo curvilíneo
En el anillo de la cópula. Oye si no
El eco de la cala
Desnuda
Del desnudo de Ginebra
En las praderas de Walpurgis. Calla
El vuelo de las mariposas
Mudo de las alas. No pasa
Nada. Grita el grito sangriento
Del tambor de los áfonos
Pero ni los dedos de los guantes
Saca de la garganta
La mano
Que les tapa la boca. No pasa
Nada. Podrían pasar sin paso
20 años de rejuego al trote.
El tremer del tiempo
Se queda espátula
Pasmado
Al hundirse
En la hembra del pino. ¿Por qué pues
No yo también...? Las codornices.
Cortinas
Densas de así llueve de repente
Las codornices
Alzan el vuelo
Lo bajan a la vista
Y son horizonte de alas
Que las canta el pico.
En la madre mole de todo el horizonte se extiende
Papronto una mujer de chiches
Cimera de cantarata
Dando de mamar a las estrellas y a los
Planetoides sus hijos
Pirinola. Bajan las aguas
De las montañas del cielo
Abanicándose con ventilador
De palmeras que arrastran
Mechones a su vez de paraíso
Y caca sideral. La compuerta
Rompe cualquier todoslosquicios
A balazos de plata
Y deja el vano de las aguas
Sin tope en misterio de piernas abiertas.
El misterio
Crece una vez afuera
Visible ni al viento silvestre.
Cuerpo hirsuto
En camino
Sólo calla
Aquello que no sabe
Su corazón venudo.
Cuando estábanos
Cortando rábanos
La laringe
De la mujer contralto
Entró en su corazón
Y guardose aparente de ser sola
Como una aguja
Que canta
Unos dejábanos
Otros cortábanos. Una paga por todas
Y todas a una
Dicen lo que
Callan
Pero lo dicen tan calladas ellas
Que no las oye el dios
Pie ni la diosa boca se esfuerza
Demasiado porque después de todo
Canta por dentro
Y sabe callar y hasta modular el grito
Que calla. Es el espíritu suelto
De mi dueña y canta adentro
Porque por fuera lo espanta
Mi cuerpo
Que pisa donde tiembla
Y oye música
Apagada por un estertor
De jazmines
Y un fagot
Toreado por clarinetes. Los caballeros
Desmontan a caballo
De Eros
Cuando los tumba
La yegua de la baraja
Y ante la tumba hacen como que se apean
De los 2 remanentes
De la edad
Preñados. No dicen nada
Sin la boca del pensamiento.
Recuerdan.
Y bajo la célula losa del recuerdo
Callan. Humo
De fuegos mojados. «Aflojando
Los arneses empapados
Beberemos
Lumbre de ojos»
Dijo con tanta vehemencia
El rey que la reina y yo
Desnudos todavía nos
Quedamos
Mirándolo
Al espejo encantado
Por los cuervos
Con los ojos saciados.
No dice
Que sí.
Sí
Que no. Si entras a lo negro
Por la rendija de lo blanco
Llegarás a lo negro
Con el misto encendido y el cerillo
Apagado. Bueno. Siquiera que por dentro
Estábamos afuera. Porque
Las picotas
Por dentro
De lo real abstracto
Picoteaban corazones
Contra el escudo de los misiles
Y cuadro lo esculpían
De dolor brillante y sangre de lata
Expansiva. Cuerpo oscuro
Pero negro no.
Gordo de lotería por fuera
Infinita que premia
Con maceta de azucenas
Una nuca que ve brotar de bruces y pa
Pronto enfrente el filo de las estrellas. Volaba
Pájaro de sombra azul llorando
En racimo de tiniebla
Y se llovía.
Volaba
Bruja con el pájaro adentro
De la escoba
De culo a boca. De dolor
No de lo demás
Tenebra
Delata muela
La incertidumbre. La mano
Que se abre
Ahora
Desatinada
La mano del don
En la virtud la
Mano
De destino
En macetón cabrera de destinos
Puño
Desata
La cuerda mansa de labriegas que
A mi muerte
Acude sin ver pero papronto. Hermosas
Cuando se dejan
Las ajorcas
Y cuando no asimismo. Menos ella
Que se llevó
El pie y me dejó la ajorca
Con todo y tobillo en la mano anoche
Todas exprimen el limón
Del minuto que exprime
Aguas menores
Y mayores según el RH
Y las tensiones del requinto. Ella no. Ella
Siempre se seca
La última gota
En un ojo perfecto de acabado
Traidor.
El vuelo de la capa del Viejo del Amor
Mapea sobrevuelo y tapa
Puntos de sutura
De la noche estrellada por la palma
Arremangada puño
En la quijada soñadora
En la sombra de Alí
De la muerte de Frazer. Juez de ring
El día de morir y parte
Dirime el de hoy
A los puntos. El mundo si no otra cosa
Es punto. Empate.
Uno de los mundos
Es el punto y es el mundo. Desempate.
El metal pubis
De la diosa cerrada de los contornos
Se alebresta dentro de la copa
De tierra
Y resuena murmurio
De hojalata negra
Esculpida a punta
Pedernal
En brasa. Revancha.
Aquello se llamaba
Juventud. Escolopendra. Lengua cerval
Lo que se llama
Puerta
Y le dicen
Escorpión
O sueña sobre yelo
O duerme soñando sobre
La cumbre de los astros
Blanca. En
Cima el
Jirón iceberg
Escapa de capa
Al fondo del amar
Donde vive el amor
De mar
De llano y de montaña
Y sopla un viento de tundra
Recio. El paquete
De Caín
Incluía
Manejando mínimos jergón
Do yacer con Eva
Cubrir insuficiencias
Paternas
Y crecer y multiplicarse
Cual hipotecas. En aquel tiempo
De costillas falsas
Y olanes en las olas
La hipótesis del amor humano
Inmersa en jardín de manga larga
Nada sabía del mar en maceta
Pero más de montaña
Y producir recambio. La belleza
En tabla de surf
Vertiginaba
Lejos
Maja intrépida.
Multiplicose pues mutando y
Multiplicando
Mientras crecía y crecía
Inabarcable
En el abrazo catalán
De los edenitas.
La sombra del Viejo
Del Amor
Se lanza
Al fruto en bruto
Del origen picando
En duplicado miedo
Y deseo. Ya me dirás tú
Qué sería
Del llano sin montaña
Dueña Inés
Y de la cumbre
Qué sería
Consuelo. Ya me dirás del viento
Y de la lluvia
Sin el mar. En sus raptos
Transgénicos
Adán
Prefería a Abel. De regreso al origen
Se masturbaba
A pie de ciencia
Bien y mal
Con la lengua de la Ser
Piente
En la mano
Y engendró ministros
A la
Reina Usura elegida
Madre cagando. El mundo
Es esta página. Este punto
No
Lo callo.
No lo niego:
Esta página
De sagrada miente
Porque mentir es humano
Y sagrado registrar
Verdad. Y hasta
Se contradice sin acotar
Yqué. Porque este es el libro
De la generaciones. Porque
Este es el libro
De la verdad. ¿No es verdad
Angel de amor
Que en esta apartada orilla
Más clara la luna brilla
Y se respira el smog...?
«¿Y bien...? La poesía no es
Casuística
También
Si bien...»...
«Nada. Nada. Fantasma de la hora
En la cresta de los siglos. Nada.
Déjate de chingaduras.
Todo bajo el brazo es
Cuerpo enamorado. Mira
El vientre de las estrellas. Abrásame
De poesía
También por los tobillos
Que busco cepo
De la cepa
Verde
Como sapo en rana...»
Dijo
Menstruó la diosa
La púrpura fue diadema
De la cabeza pura
De las nubes
Madrugadoras
Y pasó zumbando la voz de la saeta
Que apuntaba talón
Y se la peló al blindaje
Cuando el amor
Cabalga ya con las patas
Estribaduras de teta espiritual
Venida a orgasmo
Como llamada a desierto
Sobrepoblándolo. La leche de las hordas
Se detiene en seco. Es algo que fuera todo
Y en caliente
Anidó en blandito vuelto
Pájaro exhausto.
Las mieses de la lengua muda
Vienen al grano
Cargando la palabra
Pelambrera
A galope de muchacha. Pero
El viento pega de costado
Que es peor que de cara
Bonita. Si del otro lado
Hubiera espejo
Veríamos las aguas revueltas
Y la mirada
Tierna
De cortar
Bajo la lluvia de menudas trenzas
Racheada. Mejor
No
Que es mejor
Que nunca y se acomoda
Mejor en sí. La tarde atrapa muslo.
El medio día cintura.
Cuando el amor se va
Ya viene
De regreso.
Qué sería de la cumbre
Sin la lamedura bronca por las patas
Del mar decía el diciente
Tirando de cabeza a cuello crines
Y sin freno. El Viejo del Amor
Había abandonado mi cuerpo
En sombra
Para aparear el de ella
Con mi espíritu
Y ella cantaba ya por mí a capela
Pero morir por mí
Todavía no sabía y todo lo más del día
Se la pasaba
Echada sobre la capa del Viejo
Decía el diciente
Y detrás de mi canto se oía a la bella
Gimiente
Y el trasiego de la leche bronca.
La capa
El Viejo y ella
Y yo juntos éramos
Bestia bruta más traviesa
Que el miedo
Para alcanzar el elixir. Al salir
De la Corte
Como quien paga con muerte
El amor
No sabía tampoco hacia dónde tirar
Pero tiraba siempre
Por lo primero que se le pusiera
Delante
Y le era igual porque acertaba
De pura naturaleza
Y si se equivocaba total
Ya estaba dentro
Y la música del privilegio
Sonaba en el pecho
De la bestia como suena
El tiempo de vivir
Cuando los muertos se levantan temprano
Y encuentran desierto el desayuno.
Se quitó la adarga y el cuello
Y los colgó de un gancho
Junto a la lanza
Satinada de plata. La cabeza
Se la llevó puesta
Por un buen rato
Porque pensar mucho
Era negarse
Y necesitaba pensarlo. Entró
En el pecho de la doncella
Con la espada desnuda
Y bebió un buen trago
De oro del chorro
De la belleza por dentro. Entonces
Perdió la cabeza. La buscó
Pero no la encontraba
Ni debajo del brazo
O colgando sangre entre magnolias.
Buscándola la confundía
Con la belleza
Pero la belleza estaba por dentro
Y la cabeza por fuera
Intermitente
Y él sabía que había entrado
Hociqueando y de puntita
Y de tanto saber sufría de canto. La cabeza
También era con ella. Lo comprendió
Sin sorprenderse. Pero
Seguía viéndola por fuera
Sangrar
Sin comprenderse
Sobre la bandeja
Redonda.
Eso era.
Redonda.
La mitad
Era mi pelo
Y lo demás crinera.
Eso era
Todo.
Ella misma.
Todo era ella
Misma como la poesía. En aquel bajo la brisa
Alfiler de absoluto
Delicadísimo se abrieron momentáneos
Los labios
De la cabeza de ella:
Bebían de la mía en su vaso
Sangre de corazón
Y se limpiaban el beso con espejos
Decía el diciente
Belfo a belfo.
Zacate a zacate.
Rienda
Chirrión
Espuelas
Y
Mecate
Mascando las palabras.
Deglutiendo brida.
(texto cedido por el periodista Raúl Silva, original de O. G., inédito.)
domingo, 25 de diciembre de 2011
Martín Adán (1908- 1985)
Mi primer amor
Mi primer amor tenía doce años y las uñas negras. Mi alma rusa de entonces, en aquel pueblecito de once mil almas y cura publicista, amparó la soledad de la muchacha más fea con un amor grave, social, sombrío, que era como una penumbra de sesión de congreso internacional obrero. Mi amor era vasto, oscuro, lento, con barbas, anteojos y carretas, con incidentes súbitos, con doce idiomas, con acecho de la policía; con problemas de muchos lados. Ella me decía, al ponerse en sexo: eres un socialista. Y su almita de educanda de monjas europeas se abría como un devocionario íntimo por la parte que trata del pecado mortal.
Mi primer amor se iba de mí, espantada de mi socialismo y mi tontería. "No vayan a ser todos socialistas..." Y ella prometió darse al primer cristiano viejo que pasara, aunque éste no llegara a los doce años. Solo ya, me aparté de los problemas sumos y me enamoré verdaderamente de mi primer amor. Sentí una necesidad agónica, toxicomaníaca, de inhalar, hasta reventarme los pulmones, el olor de ella; olor de escuelita, de tinta china, de encierro, de sol en el patio, de papel del estado, de anilina, de tocuyo (tela de algodón) vestido a flor de piel -olor de la tinta china, flaco y negro-, casi un tiralíneas de ébano, fantasma de vacaciones... Y esto era mi primer amor.
(texto tomado de La casa de cartón, Colección Lumía, Serie Narrativa, Textofilia, México, 2009.)
Mi primer amor tenía doce años y las uñas negras. Mi alma rusa de entonces, en aquel pueblecito de once mil almas y cura publicista, amparó la soledad de la muchacha más fea con un amor grave, social, sombrío, que era como una penumbra de sesión de congreso internacional obrero. Mi amor era vasto, oscuro, lento, con barbas, anteojos y carretas, con incidentes súbitos, con doce idiomas, con acecho de la policía; con problemas de muchos lados. Ella me decía, al ponerse en sexo: eres un socialista. Y su almita de educanda de monjas europeas se abría como un devocionario íntimo por la parte que trata del pecado mortal.
Mi primer amor se iba de mí, espantada de mi socialismo y mi tontería. "No vayan a ser todos socialistas..." Y ella prometió darse al primer cristiano viejo que pasara, aunque éste no llegara a los doce años. Solo ya, me aparté de los problemas sumos y me enamoré verdaderamente de mi primer amor. Sentí una necesidad agónica, toxicomaníaca, de inhalar, hasta reventarme los pulmones, el olor de ella; olor de escuelita, de tinta china, de encierro, de sol en el patio, de papel del estado, de anilina, de tocuyo (tela de algodón) vestido a flor de piel -olor de la tinta china, flaco y negro-, casi un tiralíneas de ébano, fantasma de vacaciones... Y esto era mi primer amor.
(texto tomado de La casa de cartón, Colección Lumía, Serie Narrativa, Textofilia, México, 2009.)
sábado, 24 de diciembre de 2011
Disidente de la norma católica
Francisco Jiménez dice que la Iglesia le ha "crucificado" solo por ser gay. Este vecino de Huelma (Jaén) no ha podido ser el padrino de una niña, como le había pedido su familia, porque el cura no se lo permitió al estar casado con otro hombre. Según el párroco, ser homosexual lo sitúa "fuera de las normas de la Iglesia".
Los hechos, de los que informó ayer Diario Jaén, ocurrieron el pasado sábado en Huelma. El sacerdote Manuel García preguntó a los padres de la niña si la persona que habían escogido como padrino estaba bautizada y confirmada, a lo que respondieron de forma afirmativa. Después, preguntó si estaba casado y con quién, de modo que al presentarle la documentación pertinente sobre el matrimonio y ver que su pareja era otro hombre les dejó claro que no podía ser padrino. Les dijo taxativamente que esta persona "estaba pecando al estar con otro hombre"
"Yo me siento como si fuera el padrino", decía ayer, entre resignado y desolado, Francisco Jiménez, que durante toda su vida ha estado muy cerca de la Iglesia, como catequista, en el mundo de las cofradías o vinculado a organizaciones como Cáritas. Aunque en un principio la familia de la niña, amigos del homosexual, pensaron en bautizarla en otra parroquia de un pueblo cercano, Bélmez de la Moraleda, finalmente, accedieron al bautizo de la pequeña con otro padrino improvisado.
Mientras, Manuel García guardó silencio y se remitía al cumplimiento de las normas eclesiásticas, el Obispado de Jaén salió al paso con un comunicado en el que apoyaba la decisión del párroco y censuraba cualquier juicio paralelo. En concreto, desde la Vicaría de Comunicación de la Diócesis de Jaén se apuntaba que para ser padrino de bautismo es preciso llevar "una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir". Por tanto, el Obispado negaba que hubiera existido cualquier discriminación en la actuación del párroco de Huelma, mientras destacaba la necesidad de cumplir la "normativa eclesial universal".
(nota tomada de El País.)
Los hechos, de los que informó ayer Diario Jaén, ocurrieron el pasado sábado en Huelma. El sacerdote Manuel García preguntó a los padres de la niña si la persona que habían escogido como padrino estaba bautizada y confirmada, a lo que respondieron de forma afirmativa. Después, preguntó si estaba casado y con quién, de modo que al presentarle la documentación pertinente sobre el matrimonio y ver que su pareja era otro hombre les dejó claro que no podía ser padrino. Les dijo taxativamente que esta persona "estaba pecando al estar con otro hombre"
"Yo me siento como si fuera el padrino", decía ayer, entre resignado y desolado, Francisco Jiménez, que durante toda su vida ha estado muy cerca de la Iglesia, como catequista, en el mundo de las cofradías o vinculado a organizaciones como Cáritas. Aunque en un principio la familia de la niña, amigos del homosexual, pensaron en bautizarla en otra parroquia de un pueblo cercano, Bélmez de la Moraleda, finalmente, accedieron al bautizo de la pequeña con otro padrino improvisado.
Mientras, Manuel García guardó silencio y se remitía al cumplimiento de las normas eclesiásticas, el Obispado de Jaén salió al paso con un comunicado en el que apoyaba la decisión del párroco y censuraba cualquier juicio paralelo. En concreto, desde la Vicaría de Comunicación de la Diócesis de Jaén se apuntaba que para ser padrino de bautismo es preciso llevar "una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir". Por tanto, el Obispado negaba que hubiera existido cualquier discriminación en la actuación del párroco de Huelma, mientras destacaba la necesidad de cumplir la "normativa eclesial universal".
(nota tomada de El País.)
Los desplantes de papá Noel
No casualmente su popularidad comenzó a crecer a finales del siglo XIX, el siglo que clasificó a los seres humanos en función del sexo y de los usos de sus placeres a la vez que asentaba el capitalismo consumista. Los papeles que se encontraron en el que se supone sea el escondite principal de Papá Noel, ubicados en un ático de un lugar del Polo Norte, estaban organizados temática y cronológicamente y clasificados con una burocracia tan eficiente que hubieran inspirado aún más a Max Weber y a Franz Kafka, cada uno con su estilo. Catalogadas en letras rojas como “Queer pendex”, toneladas de cartas dan cuenta de que, desde hace centenares de años, Santa Claus no sólo viene desestimando deseos, sino que en su lugar optó por ahogarlos con regalos que él creyera convenientes y hasta correctivos.
Si tomamos, por ejemplo, el período decimonónico, uno de los primeros niños “con inquietudes” rechazados por Papá Noel fue Thomas Mann. En un momento histórico en que se comenzaba a desconfiar de las “amistades masculinas intensas”, que se suscitaban en los internados, el Nikolaus del pequeño Mann decidió desechar el pedido de portarretrato en donde el niño iba a poner un retrato de su amado compañero de colegio y enviarle en cambio un ángel de porcelana cuya contemplación le inspirara pensamientos más píos. El ángel que el pequeño Thomas recibió tenía un rostro bellísimo, rizos largos y dorados y labios cuya expresión lindaba entre la inocencia y la sensualidad. Thomas nunca jugó con él por miedo a romperlo, pero pasaba horas mirándolo, casi adorando su hermosura.Bajo la clasificación de “errores garrafales”, Santa da cuenta de situaciones en las que no cumplió los deseos de los niños pero más le hubiera valido haberlos cumplido debido a las nefastas consecuencias. Así, a la edad de siete años, el futuro escritor Yukio Mishima pedía “dos cuchillos de cazar, una espada de esgrima y algunos libros de fábulas medievales que contuvieran estampas de bellos príncipes y guerreros”. Con la profunda convicción de que los deseos del niño eran perversos, Papá Noel no les hizo lugar enviándole, en cambio, un libro de cuentos infantiles de Hans Christian Andersen. Lo que el adalid de los niños buenos no pudo prever es que, entre los cuentos de Andersen, había uno que se llamaba “El enano rosa”. En el relato, un apuesto príncipe es apuñalado por un villano con un enorme cuchillo mientras está distraído acariciando una rosa que le había regalado su amada. Mishima adulto siempre se refirió a ese momento como clave para entender el inicio de sus deseos sadomasoquistas, sus enamoramientos y su fascinación por la belleza de los cuerpos jóvenes a punto de morir, por las espaldas y los torsos musculosos y desnudos atravesados por el metal y cubiertos de sangre.
Otro error imperdonable tuvo como protagonista a Alice B. Toklas, la amante de Gertrude Stein durante más de cuarenta años. Alice era una apasionada de los trenes de colección. Le envió una carta a Papá Noel pidiéndole uno. Sin dudar, Barbas Blancas le envió un libro de cocina, regalo que consideró más femenino. A partir de entonces, la cocina se transformó –junto con las mujeres– en la gran pasión de Alice Toklas. Varios años después de la muerte de su amada Gertrude, en 1954, Toklas publicó un libro que mezcla episodios de su vida con recetas titulado El libro de recetas de Alice B. Toklas. La receta más famosa que contiene el libro se llama Fudge de hashish y es una mezcla de frutas, nueces, especias y marihuana. Por décadas y aún hoy, frecuentemente se llama brownie de Alice Toklas a los pastelitos que se hacen mezclando cannabis en los ingredientes.
Tampoco le gustaban los signos de debilidad en la niñez. A Marcel Proust le negó el deseo de que su madre subiera a besarlo todos los días a su habitación antes de dormir y a Gabriela Mistral, que volviera su padre que “escribía versos muy bonitos” y que la abandonó a los tres años.
Caprichosamente, el pequeño Coco Manuel Puig no se molestó en contestarle su pedido de que le trajera más rápidamente en su trineo conducido por Rudolph las fotos autografiadas de Rita Hayworth, Greta Garbo y Bette Davis. A la serena Marguerite Yourcenar le negó tan pronto la reproducción del busto del bello Antínoo como de la sensual Safo. Y se escandalizó cuando un Rock Hudson ya maduro, en plan de bromas e incrédulo de la existencia del barbado, le envió una carta en la que le pedía para las Navidades de 1954 que su piscina se llenara de rubios bronceados.
("Plegarias no atendidas", título tomado de un relato de Truman Capote, tomado a su vez de Teresa de Jesús, poeta mística, es de Adrián Melo, reproducido del suplemento ´soy´del diario argentino Página/12.)
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