domingo, 31 de diciembre de 2017

Uriel Martínez (1950 )


Vermeer


Mientras la leche al fuego suelta
el hervor bato el contenido del trasto
para uniformar las vitaminas y
propiedades alimenticias que contiene.
Mientras las burbujas se multiplican alrededor
del peltre me viene a la memoria
la obra del pintor holandés y su obra
"La lechera".
Junto a esa ventana de Jan Vermeer
la luz matutina se cuela para dibujar
la silueta serena, paciente y sabia
de ella y el pelo recogido.

Estoy de asueto de fin de año
en una ciudad vecina mientras espero
el ascenso de la espuma, sin prisas,
sin miedo, con el móvil callado
como quien espera que el sol trace
un arco lento que me bañe poco a poco
a mí y a los míos que ya van o vienen
en camino.


[Inédito]

sábado, 30 de diciembre de 2017

Rosario Castellanos (1925/1974 )

Ser de río sin peces



Ser de río sin peces, esto he sido.
Y revestida voy de espuma y hielo.
Ahogado y roto llevo todo el cielo
y el árbol se me entrega malherido.

A dos orillas del dolor uncido
va mi caudal a un mar de desconsuelo.
La garza de su estero es alto vuelo
y adiós y breve sol desvanecido.

Para morir sin canto, ciego, avanza
mordido de vacío y de añoranza.
Ay, pero a veces hondo y sosegado
se detiene bajo una sombra pura.
Se detiene y recibe la hermosura
con un leve temblor maravillado.


Falsa elegía


Compartimos sólo un desastre lento
Me veo morir en ti, en otro, en todo
Y todavía bostezo o me distraigo
Como ante el espectáculo aburrido.

Se destejen los días,
Las noches se consumen antes de darnos cuenta;

Así nos acabamos.

Nada es. Nada está.
Entre el alzarse y el caer del párpado.

Pero si alguno va a nacer (su anuncio,
La posibilidad de su inminencia
Y su peso de sílaba en el aire),
Trastorna lo existente,
Puede más que lo real
Y desaloja el cuerpo de los vivos.



("los poetas" y "no me quites pas")

viernes, 29 de diciembre de 2017

Eduardo Chirinos (1960/2016 )

Mi sombra y yo




Mi sombra recorre la calle una y otra
vez sombra le digo ¿no te cansas de
recorrer la misma calle? No, me dice
y mira el sol con sus anteojos oscuros.
A veces mi sombra se adelanta unos
pasos, decide en qué esquina debo doblar,
advierte las ramas puntiagudas
de los árboles, los jardines donde ladran
los perros. Si me ve confundido silba
una canción, si me ve desorientado
me ofrece su mano para cruzar la calle.
Toma esta cuerda y sube, ordena mi
sombra. Yo la obedezco y subo hacia no
sé dónde. Una vez arriba me dice que
espere. Y yo la espero sin saber por qué.



Escena para una película



¿Cómo maneja uno los recuerdos? Yo tengo
varios que se alternan y, para colmo, varían
con el tiempo. No son organizados. Un buen
día aparecen y ¡zas! se instalan sin permiso
reclamando alguna música, si es posible
alguna explicación. Ayer, por ejemplo, tenía
siete años y entré sin llamar al dormitorio
de mi madre. La ventana daba a un amplio
jardín donde jugaba el collie, al fondo
renacía una palmera, un floreciente árbol
de papayas. Mamá se pintaba las uñas
de los pies. Parecía estar muy concentrada
y apenas me hizo caso. «¿Por qué te pintas?»,
pregunté. «Porque hoy llega tu papá», me
dijo. Y eso fue todo. No. Eso no fue todo.
Su vestido colgaba impaciente de una silla
y una cámara filmaba sus piernas (la
izquierda recogida, la derecha ligeramente
levantada). ¿Qué quería de mí ese recuerdo?
No lo sé. Si le pregunto dirá que no había
ningún collie. Que tal vez había soñado.


("no me quites paz" y "vallejo y co.")

jueves, 28 de diciembre de 2017

Jaime Manrique (1949 )

Mi cuerpo



que con mis ojos
abiertos es mi cuerpo
mi cuerpo que con mis ojos
cerrados es perfecto.
Mi cuerpo que cuando lo miran
tus ojos es tu cuerpo.
Mi cuerpo que sólo debió haber
conocido tu cuerpo
que sólo debió haber amado tu cuerpo.
Mi cuerpo que malgasté
en tantos otros cuerpos.
Mi cuerpo sagrado, mi cuerpo
maltratado, mi cuerpo desgastado
y deshecho. Alabado sea el creador
de todos los cuerpos, de mi alabado,
aventurado, dichoso cuerpo.
Mi cuerpo que sólo existe
para tu cuerpo
que ya no es mío
pues ahora es tu cuerpo...


("web oficial")

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Jalal El-Hakmaoui (1965 )

Por qué el poeta lleva a su mujer al McDonald





Tú cruzas las piernas
mientras las olas se postran a tus pies
como un rebaño rabioso de camellos
tú comes por primera vez en tu vida una hamburguesa americana
al mismo tiempo que acaricias el cuello carnoso de tu esposa
disertando sobre la lavadora “Nifari”
la camisa agujereada de “Othomane”
y la mosca rubia americana que tú acabas, sin darte cuenta, de tragarte.
Pero tu esposa te habla de tu coche tan feo como un perro rabioso
que debes cambiar por un asno respetable
si no quieres que tu mujer te cambie a ti y a tus teorías críticas
por no importa qué mueble que serviría para decorar el dormitorio.
Tu esposa se parte de risa llorando con todas sus fuerzas
abriendo a la lengua del viento las plumas de sus piernas
tú querrías atraparla entre los dientes y romperla como una nuez podrida
encerrarla en la caja de cerillas vacía depositada en mesa
pero tú eres un hombre de principios, convencido de estar casado después
                      (de una love story
con una trucha que tiene rasgos de “Manfabuti” y las patas de “Nazic” y a
                      (causa de todo esto
tú te suicidas cotidianamente tragando 100 poemas clásicos
tú no bromeas con los cerdos pero los cerdos tampoco tienen tiempo que
                      (perder para bromear contigo.
Así desde que tú posas tus labios sobre los de la ballena sentada delante de ti
tú te das cuenta que la tierra se puede ahogar en medio vaso de agua helada
y que tú eres un poeta en el colmo de tu felicidad
la muchacha delgada cuya cabeza es tan pequeña como una bola de tenis
está leyendo la revista “Mujer hoy” mirando
a las parejas en la celda McDonald
que se ensanchan de felicidad poniendo sus manos
sobre los últimos de sus niños rubios que gritan: papá, papá, mira
ese hombre se orina sobre nuestro coche.
McDonald retrocede rascándose el rabo
y el poema, el poema es una red de pesca con mallas gigantes
para atrapar el mayor número posible de osos
yo no me fiaría de la esposa del poeta que tiene rasgos de “Manfabuti”
ni de la joven delgada leyendo “Mujer hoy”
y que miraba su reloj dejando al lado su vaso todavía
lleno de Coca-Cola.



La nariz de Al Pacino




He venido a esta tierra oscura
con la nariz de Al Pacino
(el verdadero Al Pacino mira hacia arriba)

para ver danzar a estos niños sobre los ritmos de los jinetes del Apocalipsis
& desgarran sus vestidos para hacer salir salir
recién nacidos fuertes y rudos
& golpean con su manga sobre el vientre del mensaje oriental
ellos toman por asalto los carteles de las salas de cine…
los desgarran en trocitos
& cuelgan en su lugar la foto de un hombre que se llama el suplicio de la
                                 (tumba
(dando un corte de mangas a Bush Jr.)

He venido a esta tierra oscura
con la nariz de Al Pacino
para conducir como un piloto de fórmula 1
el coche de Nicole Kidman
para aplastar a los enanos que suplican el grano negro
para mirar la televisión de los pobres
para sacrificar un cordero virtual
en honor del hombre nuevo

(el Hombre nuevo mira hacia abajo)


["conexos", trad. josé l. reina palazón)




martes, 26 de diciembre de 2017

Elmer Diktonius (1896/1961 )

Niño en luz de estrellas


Hay un niño,
un niño recién nacido -
un sonrosado niño recién nacido.

Y el niño gime -
todos los niños lo hacen.
Y la madre pone el niño al pecho:
entonces se calla.
Así hacen todos los hijos del hombre.

Y el tejado no está demasiado bien ajustado -
no todos los tejados lo están.
Y la estrella mete
su nariz de plata a través de la grieta
y se posa en la cabeza del pequeño:
a las estrellas les gustan los niños.

Y la madre mira a la estrella
y comprende -
todas las madres comprenden.
Y aprieta asustada al niño pequeño
contra su pecho -
pero el niño mama tranquilo a la luz de las estrellas.
Aún no sabe nada de la cruz:

ningún niño lo sabe.



El jaguar

(fragmento)

III

Noche. Despacio caen las cascadas.
El jaguar duerme.
Una hormiga le lame las garras.
¿Quién suspira?
Viene la mañana,
las manchas del sol… ¿danzan?

IV

¡Las manchas del sol danzan!
Para siempre remolinea todo.
De un salto
se lanza el jaguar sobre
los predios del otro –
es en su ascenso la estrella, ¡de allí hacia donde va!

–un rayo en el aire–
como una flecha enterrada en el pecho de la Tierra.




("no me quites paz" y "conexos", versión de aleisa ribalta guzmán)

lunes, 25 de diciembre de 2017

Aleš Šteger (1973 )

Abrigo


¿Te acuerdas del archivista que se suicidó
por una hoja traspapelada?
¿De tres bibliotecarias que jamás volvieron del depósito?

¿Del estudiante de historia que mordió el cuello del
     profesor en el examen
por no poder recordar el precio de la sopa de papas en
     mayo de 1889?
¿Del loro que gritaba sin cesar Stalingrado, revolución
    sexual, independencia?

Sin embargo, está la otra memoria donde no guardas
     nada.
El abrigo que nadie fabricó, que nadie puede poseer.
Pero no puedes pedirlo prestado para sentir calor y poder
     soñar.

Ser huésped en tu propia casa. El arrendatario de la
     segunda persona del singular.
Con la primera memoria intentas acordarte de todo en
     vano.
En la otra, que te está llamando de la nada, piensas pocas
     veces.


("el libro de las cosas y los cuerpos", ed. arlequín, guadalajara, 2014, s/c al traductor)