Mi madre me estaba dando el pecho...
Mi madre me estaba dando el pecho
cuando mi padre consiguió un trabajo
del que no se movió en treinta años.
Imaginó, que a cambio de su fidelidad,
la empresa le gratificaría, cerca de su jubilación,
con un reloj de oro, una placa o un viaje a Torremolinos,
pero no, le dieron una patada en el culo
y a base de cambiarse de nombre,
resulto, que después de treinta años
mi padre no había trabajado allí ni treinta días.
Cada mañana, para el control de parados,
nos presentamos juntos en el INEM,
primero le nombran a él
y después me nombran a mí.
Hay gente que se siente satisfecha viendo a sus hijos imitarles,
me pregunto qué opinará él de todo esto.
("apología de la luz")
viernes, 31 de marzo de 2017
jueves, 30 de marzo de 2017
Gemma Gorga (1968 )
Clausura
Estoy encerrada en la cuna, no sé
cuántos años tengo. Estoy encerrada en este
despacho, no sé qué hora es. Encerrada
en un somnífero, ya sin preguntas.
Encerrada en un nombre propio -¿quién me invoca,
quién me convoca?-. Encerrada en un planeta
invisible a la lente del telescopio.
Encerrada en un árbol genealógico,
las raíces podridas por un exceso de agua
en los ojos. Encerrada en las cuarenta y cinco
velas del pastel. Encerrada en un saco,
el oxígeno siempre insuficiente,
escaso como las respuestas con sentido.
Encerrada en una caja de zapatos
-de cuando en cuando, una mano piadosa
deja caer cuatro hojas de morera
para hacerme feliz-. Encerrada en mi propio
encierro, en las piedras con las que levanto
la sombra del muro, en la boca y la saliva
que no doy, en esta voz que rueda
paladar adentro, menguando sin prisa,
concentrada, concéntrica, constante.
Como un universo en regresión.
[]http://www.elcultural.es/blogs/rima-interna]
Estoy encerrada en la cuna, no sé
cuántos años tengo. Estoy encerrada en este
despacho, no sé qué hora es. Encerrada
en un somnífero, ya sin preguntas.
Encerrada en un nombre propio -¿quién me invoca,
quién me convoca?-. Encerrada en un planeta
invisible a la lente del telescopio.
Encerrada en un árbol genealógico,
las raíces podridas por un exceso de agua
en los ojos. Encerrada en las cuarenta y cinco
velas del pastel. Encerrada en un saco,
el oxígeno siempre insuficiente,
escaso como las respuestas con sentido.
Encerrada en una caja de zapatos
-de cuando en cuando, una mano piadosa
deja caer cuatro hojas de morera
para hacerme feliz-. Encerrada en mi propio
encierro, en las piedras con las que levanto
la sombra del muro, en la boca y la saliva
que no doy, en esta voz que rueda
paladar adentro, menguando sin prisa,
concentrada, concéntrica, constante.
Como un universo en regresión.
[]http://www.elcultural.es/blogs/rima-interna]
miércoles, 29 de marzo de 2017
Robert Creeley (1926/2005 )
La lluvia
Toda la noche el sonido había
regresado nuevamente,
y nuevamente cae
esta tranquila, agua persistente.
¿Qué es lo que soy para mí
que debe ser recordado,
en lo que se debe insistir
tantas veces? Es acaso
que nunca la serenidad,
incluso la dureza,
de la lluvia cayendo
habrá de tener para mí
algo distinto de esto,
algo no tan insistente—
habré de ser encerrado en esta
incomodidad final.
Amor, si me amás,
recuéstate a mi lado.
Sé para mí, como la lluvia,
el salirse
del cansancio, de la vanidad, de la semi-
lujuria de la indiferencia intencional.
Permanece mojada
con una decente felicidad.
("al pial de la palabra", vers. esteban moore)
Toda la noche el sonido había
regresado nuevamente,
y nuevamente cae
esta tranquila, agua persistente.
¿Qué es lo que soy para mí
que debe ser recordado,
en lo que se debe insistir
tantas veces? Es acaso
que nunca la serenidad,
incluso la dureza,
de la lluvia cayendo
habrá de tener para mí
algo distinto de esto,
algo no tan insistente—
habré de ser encerrado en esta
incomodidad final.
Amor, si me amás,
recuéstate a mi lado.
Sé para mí, como la lluvia,
el salirse
del cansancio, de la vanidad, de la semi-
lujuria de la indiferencia intencional.
Permanece mojada
con una decente felicidad.
("al pial de la palabra", vers. esteban moore)
martes, 28 de marzo de 2017
Claribel Alegría (1924 )
¿Cómo será el encuentro?
¿Cómo será el encuentro?
Descarnados los dos
sin tu mirada
sin mis labios
posándose en los tuyos.
Partículas de luz quizá seremos
que se atraen
se buscan
se amalgaman.
¿Cómo será el encuentro?
Descarnados los dos
sin tu mirada
sin mis labios
posándose en los tuyos.
Partículas de luz quizá seremos
que se atraen
se buscan
se amalgaman.
("rua das petras")
lunes, 27 de marzo de 2017
Miguel Torga (1907/1995 )
Libro de horas
Aquí, frente a mí mismo
yo, pecador, me confieso
de ser así como soy.
Me confieso lo bueno y lo malo
que va en el timón de la nave
en esta deriva en que voy.
Me confieso
poseso
de virtudes teologales
que son tres,
y de los pecados mortales,
que son siete,
cuando la tierra no repite
que son más.
Me confieso
el dueño de mis horas
de las cuchilladas ciegas y rabiosas
y de las ternuras lúcida y mansas.
Y de ser, de cualquier modo
andanzas
del mismo todo.
Me confieso de ser charco
y luna de charco, la mezcla.
De ser la cuerda del arco
que tira las saetas por arriba
y debajo de mi estatura.
Me confieso de ser todo
lo que pueda nacer de mí.
De tener raíces en el suelo
de mi propia condición.
Me confieso de Abel y de Caín.
Me confieso de ser hombre.
De ser un ángel caído
del cielo que dios gobierna;
de ser un monstruo salido
del hoyo más hondo de la caverna.
Me confieso de ser yo.
¡Yo, tal como vengo
a decir que soy yo
delante de mí!
("círculo de poesía", ver. mijail lamas)
Aquí, frente a mí mismo
yo, pecador, me confieso
de ser así como soy.
Me confieso lo bueno y lo malo
que va en el timón de la nave
en esta deriva en que voy.
Me confieso
poseso
de virtudes teologales
que son tres,
y de los pecados mortales,
que son siete,
cuando la tierra no repite
que son más.
Me confieso
el dueño de mis horas
de las cuchilladas ciegas y rabiosas
y de las ternuras lúcida y mansas.
Y de ser, de cualquier modo
andanzas
del mismo todo.
Me confieso de ser charco
y luna de charco, la mezcla.
De ser la cuerda del arco
que tira las saetas por arriba
y debajo de mi estatura.
Me confieso de ser todo
lo que pueda nacer de mí.
De tener raíces en el suelo
de mi propia condición.
Me confieso de Abel y de Caín.
Me confieso de ser hombre.
De ser un ángel caído
del cielo que dios gobierna;
de ser un monstruo salido
del hoyo más hondo de la caverna.
Me confieso de ser yo.
¡Yo, tal como vengo
a decir que soy yo
delante de mí!
("círculo de poesía", ver. mijail lamas)
domingo, 26 de marzo de 2017
Martín Adán (1908/1985 )
La piedra absoluta
(fragmento)
Poesía se está de fuera:
Poesía es una quimera
Que oye ya a la vez y al dios.
Poesía no dice nada:
Poesía se está callada,
Escuchando a su propia voz
Como se va vida,
O como crece pelo de cadáver,
Estás tú, piedra aviternísima, piedra ilusa,
Entre las cosas reales.
Eternidad haraposa,
Firmeza sin edades,
Y un cordero de debajo que bebe el agua,
Y los cielos infinitos y con hambre...
Todo lo humano lo vi en ti,
Bestia mía y lejana, abiertas las fauces...
Todo de acto cumplido,
Y acezante...
Para cuando te estés muerto todavía,
Yo mismo, eres la muerte.
Eres yo mismo alguna vez
Entre las veces,
Entre las cosas,
Entre los quienes...
Pero tú, piedra enquistada,
¿Quién eres?
¿A quién voy entre los seres?
¿A qué tiempo, a qué futuro
iré con mis míes y mis desdenes
y con mis piedras recónditas,
yo mismo, nube de mí mismo, celeste?
La desesperación es una playa,
Sábelo, recóndita, alta piedra.
La Desesperación está contigo
Como tu piel o la miel de la abeja.
La Desesperación es un cielo
O una hembra o una piedra o una yedra.
La Desesperación no tiene otro
Límite que tu invocarla a ciegas.
La Desesperación está delante
De ti ahora: ahora es nueva,
Con sus monstruos invisibles de siempre
Y sus abiseles de fuera;
Con sus demonios de debajo, verdes,
Y con su cumbre, desierta.
Entre oleaje de roca, a ti llegué,
Muerto y vivo, con mortaja de yerba.
("casa barbieri" blogspot)
(fragmento)
Poesía se está de fuera:
Poesía es una quimera
Que oye ya a la vez y al dios.
Poesía no dice nada:
Poesía se está callada,
Escuchando a su propia voz
Como se va vida,
O como crece pelo de cadáver,
Estás tú, piedra aviternísima, piedra ilusa,
Entre las cosas reales.
Eternidad haraposa,
Firmeza sin edades,
Y un cordero de debajo que bebe el agua,
Y los cielos infinitos y con hambre...
Todo lo humano lo vi en ti,
Bestia mía y lejana, abiertas las fauces...
Todo de acto cumplido,
Y acezante...
Para cuando te estés muerto todavía,
Yo mismo, eres la muerte.
Eres yo mismo alguna vez
Entre las veces,
Entre las cosas,
Entre los quienes...
Pero tú, piedra enquistada,
¿Quién eres?
¿A quién voy entre los seres?
¿A qué tiempo, a qué futuro
iré con mis míes y mis desdenes
y con mis piedras recónditas,
yo mismo, nube de mí mismo, celeste?
La desesperación es una playa,
Sábelo, recóndita, alta piedra.
La Desesperación está contigo
Como tu piel o la miel de la abeja.
La Desesperación es un cielo
O una hembra o una piedra o una yedra.
La Desesperación no tiene otro
Límite que tu invocarla a ciegas.
La Desesperación está delante
De ti ahora: ahora es nueva,
Con sus monstruos invisibles de siempre
Y sus abiseles de fuera;
Con sus demonios de debajo, verdes,
Y con su cumbre, desierta.
Entre oleaje de roca, a ti llegué,
Muerto y vivo, con mortaja de yerba.
("casa barbieri" blogspot)
sábado, 25 de marzo de 2017
Derek Walcott (1930/2017 )
Estrella
Si, real, empalideces a la luz de las cosas,
incluso pálidamente apartada de nosotros,
con apropiada e inamovible distancia,
tú puedes, igual que la luna
abandonó a la noche entre las hojas,
complacer invisiblemente esta casa;
oh, estrella, dos veces compasiva, que llegaste
demasiado pronto para el ocaso, demasiado tarde
para el alba, que tu pálida llama
guíe con la pasión
del pleno día
lo peor que hay en nosotros
a través del caos
("cómo cantaba mayo en la noche",trad. de josé carlos llop),
Si, real, empalideces a la luz de las cosas,
incluso pálidamente apartada de nosotros,
con apropiada e inamovible distancia,
tú puedes, igual que la luna
abandonó a la noche entre las hojas,
complacer invisiblemente esta casa;
oh, estrella, dos veces compasiva, que llegaste
demasiado pronto para el ocaso, demasiado tarde
para el alba, que tu pálida llama
guíe con la pasión
del pleno día
lo peor que hay en nosotros
a través del caos
("cómo cantaba mayo en la noche",trad. de josé carlos llop),
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