jueves, 31 de diciembre de 2015

Jotamario Arbeláez (1940 )

Antepasados


Mis antepasados entraron a sangre y fuego en América conquistando y arrasando
Mis antepasados se defendieron con los dientes de esta invasión de bárbaros

Mis antepasados buscaban el oro para cuadrar las arcas de sus monarcas y saciar sus
            propias sedes
Mis antepasados ocultaron el oro de sus ritos al sol bajo tierra y bajo las aguas

Mis antepasados nos robaron la tierra
Mis antepasados no pudieron recuperarla

Cómo siento en el alma no haber estado en el cuerpo de mis antepasados


¿De parte de cuál de mis antepasados me pondré contra cuáles?


("festival internacional de poesía de medellín")

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Más sobre la pureza


No me gustaría insistir, pero la belleza de los jóvenes que se aman es melancólica. No saben todavía que el deseo de muerte es más perverso, que sólo una cosa los tornaría puros: robar el fuego e incendiar la ciudad.


("antología de poesía homoerótica", comp. sergio téllez-pon, ed. alforja, méxico, 2004, trad. ángel crespo.)

martes, 29 de diciembre de 2015

Víctor Manuel Iglesias (1985 )

Os he visto...



Os he visto. Sé quiénes sois.

Observáis escaparates, conducís por la derecha,
respetáis los pasos de cebra.

Las tradiciones, el turno, las colas.

Acudís a la cita con el dentista,
pasáis la ITV cuando toca,
y si hay que renovar las ruedas
cada cuarenta o cincuenta mil kiómetros,
se renuevan.

Aproximadamente.

Sé que amáis a vuestros hijos,
a vuestros maridos y mujeres
y acompañásteis, o lo haréis en su momento,
a vuestros padres en el camino hacia la muerte.

Hacéis listas de la compra,
pero os dais algún capricho,
y, cuando toca hacer dieta,
se hace.

Votáis siempre.

Avisáis con antelación,
respetáis los contratos.
Volvéis atrás para comprobar
que están apagados el gas y las luces.

Hace meses que tenéis las vacaciones planeadas.
Reservado el hotel y los billetes,
apalabrado un chófer.

Cerradas las ventanas, bajadas las persianas
(aunque no del todo) y bien echada la llave.

Tres. Cuatro vueltas.

La mejor ruta posible. Una batería de reserva.

Un vecino regará las flores,
alguien se ocupará del perro.
Se acumulará, es cierto, algo de polvo,
pero, salvo por eso,
todo estará perfecto a vuestra vuelta.

Os he visto. Sé quiénes sois
y solo quiero deciros que vosotros,
vosotros también,
suplicaréis clemencia.


("la mirada del lobo")

lunes, 28 de diciembre de 2015

Boris Pasternak (1890/1960 )

Después de la lluvia


Se apiña el follaje en la espesura,
Desde el camino el cielo se ve claro.
Silencio. ¡Como la vez primera!
La conversación es ahora por las buenas.

Al principio todo urgía, la brisa
Saltó la valla para destronar los árboles
El parque por el chubasco pisoteado
Y luego corrió del desván a la terraza.

Pon toda la atención al bosque denso,
A las venas que brotan en el álamo,
Como al aire del huerto, y a la infusión de soda.
Y al árbol amargo y a su espuma.

De los balcones de vidrio, de las espaldas
De las bañistas heladas, la transpiración brota.
La parcela fría centellea fresas
Y se extiende el granizo como si fuera sal.

El rayo de luz al caer se mete
En la ortiga, pero por muy poco tiempo,
Y el corto instante, como del carbón un trozo,
Se calienta en los árboles y crea el arco iris.

                                                                 1915, 1928


("el instante maravilloso, poesía rusa del siglo xx", ed. unam, méxico, 2004, trad. jorge bustamante garcía.)

domingo, 27 de diciembre de 2015

Uriel Martínez (1950 )

El poema de los peros


me regalaron un pantalón deportivo
pero hace tiempo desistí
de alcanzar las nubes

hace días vi en venta un traje
en oferta, incluía camisa y corbata,
pero visto de clown

entre los remates de fin de
temporada encontré un catalejos
la noche posterior a la lluvia
de estrellas

voy por la calle con la vista
corta, el vestuario inapropiado,
el pelo hirsuto, los labios resecos

me detengo en la esquina
donde hubo un semáforo
cualquier noche de luna llena

quisiera aullar como aullaban
los lobos que buscan manada
pero olvidé el timbre

en fin, nada es para siempre.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Antonio Pérez Morte (1960/2013 )

Para Berta 


Para recuperar la infancia, una canica.
Para la adolescencia
un beso,
un verso,
una esperanza.

Para la juventud,
un compromiso
de amor definitivo.

Para la madurez,
quizá la rebeldía,
la eterna,
renovada,
incombustible rebeldía
de aquellos viejos derrotados
que nunca

se dieron por vencidos.


("rua das petras.blogspot")

viernes, 25 de diciembre de 2015

Jotamario Arbeláez (1942 )



Alguien barre la casa



¿Quién estará barriendo el ala norte de la casa
donde vivió mi tía, esta hora
de la noche en que duermen los restos de la familia,
los que vamos quedando con más puesto en la mesa de los recuerdos,
si los vecinos han salido de vacaciones con sus niños y gatos y servidumbre
y el tío Emilio fue de pesca,
esta hora de lobo que espanta las pesadillas
y despierta medio litro de sed en el pozo de la garganta?
No creo que sea la abuela.
Desde su desdichado accidente descendiendo del autoferro
que obligó al fémur de platino y a renunciar a los tamales
que preparaba los domingos para toda su parentela
sabemos que por nada del mundo se atrevería a tomar el palo de escoba
y menos para ir a la medianoche
a barrer los recuerdos de la hija más querida
a quien el corazón le jugó una mala pasada
mientras pintaba la puerta de su cuarto con un sapolín amarillo
dejándonos sin sus cariñosas respiraciones al espejo de los ojos.
¿Será Jorge Girando? Imposible,
si su esposo ha salido de cacería
con los ojos llorosos desde el día de sus funerales
y hasta el sol de hoy que no ha vuelto con un venado.
¿O tal vez es el viento con sus pasos de escobilla de jazz en el eternit?
¿O el comején cenándose el entablado?
Pero el caso es que alguien está barriendo la habitación donde la tía Adelfa aromatizaba,
escuchaba el radioperiódico, pespunteaba en su máquina de coser
tarareando esos aires de la montaña
a los que de vez en cuando pone mi padre la música de un silbido.
Yo no creo en fantasmas y mucho menos en el fantasma de mi tía Adelfa,
quien murió vestida de blanco rodeada por la corte de sus sobrinas
escuchando un pasaje bíblico que mi hermano le susurraba.

Deben ser los ladrones


("círculo de poesía")