jueves, 16 de agosto de 2012

El silencio "culpable" de EPN

Los registros de la semana anterior se resumen en una fría lista de muerte: un cuerpo descuartizado en el Distrito Federal aumentó a 111 los asesinatos en la capital, en lo corrido del año, cuando en 2011 se registraron 57 casos. En el estado de Zacatecas, 12 cuerpos sin vida fueron hallados dentro de una camioneta, en el municipio de Fresnillo. En el poblado Manlio Fabio Altamirano, de Veracruz, una familia de siete miembros —tres de ellos niños— fue degollada, dos días después de que en Michoacán los enfrentamientos entre policías y criminales dejaran cuatro agentes y cinco sospechosos muertos. La nube oscura pasó también por San Luis Potosí, donde en un solo día fueron ejecutados 21 homicidios y el fin de semana fue asesinado el alcalde electo de Matehuala, Édgar Morales Pérez, y uno de sus colaboradores, Juan Francisco Hernández Colunga.
La suma de 43 cadáveres en una semana estuvo matizada además porque la violencia tocó a un gobernante electo: Morales Pérez era militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mismo que a partir de diciembre retomará el control del país con Enrique Peña Nieto.
Las altas dosis de muerte aumentaron la dimensión de un escándalo que envuelve a Peña Nieto. Una fotografía de él fue difundida ampliamente por la prensa mexicana, en la que aparece acompañado de Rafael Humberto Celaya Valenzuela, detenido en Madrid el viernes en compañía de Samuel Zazueta, Jesús Palazuelos y Jesús Gutiérrez Guzmán, primo hermano del jefe del cartel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán. Los cuatro hombres al parecer estaban trabajando en la creación de un enlace de la organización criminal en España, informaron las autoridades.
La atención se volcó sobre Celaya Valenzuela, quien en su cuenta de Facebook aparecía abrazado con Enrique Peña Nieto en un acto de campaña de PRI antes de las elecciones del 1° de julio y en otra imagen estaba acompañado de dos funcionarios del partido. El escándalo fue mayor porque la revista Proceso informó que el sospechoso de ser integrante del cartel de Sinaloa —el más grande y poderoso de México— formaba parte del propio PRI, había sido precandidato a diputado por Sonora y, además, había sido designado por el propio Peña Nieto para ser coordinador de candidatos federales en la región de San Luis Río Colorado.
La fotografía, para los críticos del PRI, ratificó las sospechas sobre el partido que gobernó México por 71 años, dejando una estela de corrupción y autoritarismo. La imagen hasta ahora no ha generado reacciones en Peña Nieto, quien se ha mantenido al margen de la polémica soportando una tormenta de críticas. El PRI emitió un comunicado en el que decía que “durante su campaña por la Presidencia, Enrique Peña Nieto se tomó cientos de miles de fotografías con militantes y simpatizantes, sin que eso implique compromiso o cercanía más allá del momento” y que “Celaya Valenzuela nunca fue coordinador de campaña de candidatos federales en el primer distrito electoral de Sonora”.
Enrique Peña Nieto se posesionará el próximo 1° de diciembre, aunque el representante de la izquierda Andrés Manuel López Obrador esté resuelto a impedirlo. La fotografía con Celaya Valanzuela entrará a su lista de argumentos. López Obrador impugnó las elecciones ante el Tribunal Electoral, al que ya presentó aparentes pruebas de irregularidades y compra de votos. Aún se desconoce la fecha en la que se emitirá el fallo.


(Ojalá el desprestigio de Fresnillo se concretara al hallazgo de esos doce cadáveres que menciona el editorial de El Espectador, diario colombiano. Pero la pésima reputación viene desde el sexenio de Amalia García Medina durante el cual florecieron los hechos de sangre no sólo en ese municipio sino en todo el territorio zacatecano. Violencia que ha ido in crescendo, al grado de que durante el Festival de bandas sinfónicas del pasado fin de semana cancelaron catorce, de 34 confirmadas. La prensa nacional sólo registra una parte de esta escalada infinita de hechos violentos, pero los secuestros, las extorsiones, las desapariciones y ejecuciones están a la orden del día. Basta conversar con taxistas, amas de casa, comerciantes formales e informales para estar al tanto.)

Reino Unido retiene a Assange

Reino Unido no permitirá que el fundador de Wikileaks Julian Assange abandone libremente la embajada ecuatoriana, según una nota publicada por el Ministerio de Exteriores después de una reunión con miembros del gobierno ecuatoriano.
"Debemos ser absolutamente claros sobre el hecho de que si recibimos una petición de salvoconducto para Assange, después de que haya obtenido asilo, esta será rechazada, según nuestras obligaciones legales", indica esta nota.
Al mismo tiempo, los partidarios del líder de Wikileaks se han congregado frente a la embajada ecuatoriana en Londres entonando cánticos en defensa de Assange, y al menos dos de ellos han sido detenidos.
Además, 20 policías hacían guardia frente a la legación. Un poco antes, Reino Unido había manifestado que "era muy pronto para decir cuándo revocaría o si revocaría el estatus diplomático de la embajada de Quito".
Ecuador, en cambio, afirmó que si las autoridades británicas entraban en su legación diplomática lo considerarían un grave ataque a su soberanía nacional.
Londres anunció ayer que las autoridades británicas estaban "determinadas" a extraditar al líder de Wikileaks a Suecia, donde se enfrenta a una acusación de agresión sexual. "Reino Unido tiene la obligación legal de extraditar a Assange", afirmó un portavoz del Ministerio de Exteriores británico.
Assange está desde el 19 de julio refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres a la espera de saber si le será concedido el asilo en Quito.


(nota reproducida de El Mundo en línea.)

El amor entre Adanes

Es una plegaria para preservar las uniones como Dios manda, el amor entre Adán y Eva. Pero también una oración contra los adanes que quieren quebrantar los cimientos de la familia tradicional y, sobre todo, una bala afilada contra el que ha abierto la caja de Pandora y alborotado el rebaño, François Hollande.
La Francia católica está llamada este miércoles, día de la Asunción de la Virgen, a rezar por la familia tradicional, a invocar a María para que los niños "dejen de ser los objetos de los deseos y conflictos entre adultos y puedan beneficiarse plenamente del amor de un padre y una madre", según la plegaria leída en muchas de las parroquias del país.
El mensaje está claro: a la Iglesia gala no le hace gracia la propuesta gubernamental para autorizar las uniones entre personas del mismo sexo. El encargado de llamar al orden a los fieles ha sido el cardenal André Vingt-Trois, que ha transmitido a las diócesis el texto, un "rezo universal por Francia" contra estos matrimonios.
Los púlpitos religiosos reabren el debate que ya lanzó François Hollande hace unas semanas al confirmar que el Gobierno presentará una ley para permitir el matrimonio y la adopción por parte de las parejas homosexuales a principios del año que viene. Francia se sumaría así a la lista de países (España, Portugal, Bélgica o Suecia), donde sí están permitidas estas uniones.La oración ha levantado polvo en un país laico en el que la Iglesia raramente se pronuncia sobre asuntos políticos. Con su polémica plegaria el cardenal Vingt-Trois pretende "sensibilizar a los fieles, incluso a los parlamentarios" y persuadirles para evitar que la normativa prevista salga adelante.
Guerra de pancartas desde las diferentes asociaciones, mientras las cristianas defienden su legítimo rezo, los colectivos gays critican una iniciativa "peligrosa que fomenta la homofobia", según la asociación homosexual cristiana David y Jonathan.
Para el portavoz de la conferencia de obispos de Francia, Bernard Podvin, la oración "sirve para unir", mientras que para Patrick Sanguinetti, presidente de la asociación que agrupa a los gays cristianos, la homilía "amplificará la homofobia" entre los más devotos.
En la Iglesia de Saint Germain de Près -en el exclusivo distrito número 6 de París- la lectura de la plegaria figuraba en el orden del día, mientras que en la de Saint Merri, situada en el barrio de ambiente gay de Le Marais y conocida por su apertura, los asistentes a la misa siguieron textos alternativos.
La asociación David y Jonathan también propuso en su web oraciones neutras para los desobedientes. "La Iglesia está abierta a todos, y también a los que tienen reticencias con respecto a la homosexualidad", señaló el párroco de Saint Merri al diario 'Le Monde'.
La polémica oración no es la única iniciativa contra los planes sociales de François Hollande. El pasado mes de mayo el Instituto Civitas, que reúne a los católicos tradicionales, ya convocó una manifestación contra las "propuestas blasfemas" del presidente galo que "dividen profundamente a los franceses".
Las encuestas no reflejan esta "división profunda": el 65% de los galos está a favor de las uniones homosexuales, según el último sondeo del instituto de opinión Ifop. Un poco menos (el 53%) bendice que estos puedan adoptar niños. De los católicos practicantes, sólo el 45% acepta las uniones, una cifra que se eleva al 61% entre los que no practican la religión en la que creen.


( En el pueblo bicicletero donde vivo, una asociación fantasma de Iglesias ha condenado la Semana Cultural Gay que inicia este 16 de agosto. Nota reproducida del diario El Mundo en línea.)

miércoles, 15 de agosto de 2012

El hombre de la barba tupida

Nadie reconoció al hombre de barba rubia tupida que caminaba entre la multitud. ¿Por qué deberían? Ni sus vaqueros, ni la camisa a cuadros, ni las tejanas, ni el sombrero de ala ancha, llamaban la atención en un lugar donde la mayoría de los hombres vestía así.
Además, lo habían matado hacía tres años. Fue una ráfaga de disparos contra el Lincoln descapotable. Y mientras su cuerpo supuestamente se deshacía bajo tierra, su nombre -su viejo nombre- bautizaba calles, universidades, bibliotecas y hasta un aeropuerto.
Era de noche. Una noche cálida de primavera, y la feria desbordaba de gente.
Las adolescentes se amontonaban alrededor del toro mecánico para alentar a los jinetes con chillidos que las dejaban afónicas. De palabra, apostaban por quién aguantaría más tiempo sin caerse o con cuál de todos les gustaría perder la virginidad.
La vuelta al mundo giraba cargada de chicos que esperaban llegar a la cima para saludar a sus padres que abajo los miraban orgullosos.
El hombre de barba tupida caminaba dando tragos cortos a su cerveza, sin apuro por elegir el juego, sin saber tampoco si esa noche jugaría a algo o no.
Había pasado tanto tiempo encerrado que estar en la feria ya era una bendición. Las voces de su cabeza podían descansar con todo ese barullo de música, gritos y máquinas en movimiento.
Pasó de largo el martillo, la rueda de la fortuna, y se detuvo en el tiro al blanco.
Detrás del tipo que atendía el puesto, se veía una franja de un celeste descolorido que simulaba ser agua y por donde pasaba en línea recta una docena de patos amarillos.
Al llegar al extremo del riel, los patos caían cabeza abajo, arrojándose al vacío, como suicidándose, para reaparecer segundos después en el extremo contrario.
El hombre de barba tupida dejó las monedas sobre el mostrador y agarró el rifle de aire comprimido.
La culata estaba tibia y pegajosa por el sudor de tantas manos.
La calzó contra su hombro, cerró el ojo derecho y el caño empezó a recorrer la escenografía pobretona hasta llegar a la cara del empleado, que por instinto dio un paso al costado.
Tranquilo, jefe, ya le suelto los patos.
El hombre de barba tupida apretaba tan fuerte la culata que el puño se le había puesto blanco de rabia.
Después el rifle le empezó a temblar, la vista se le nublaba.
El puestero insinuó algo sobre los tiradores que cagan más alto que su culo, cuando sonó el primer disparo.
El estallido derribó un pato de 20 puntos. Enseguida sonó el segundo y los siguientes. No erró ninguno.
Cinco tiros. Cinco patos. Cien puntos. Premio mayor.
Un pequeño público aplaudió a la estrella.
El hombre de barba tupida cedió el premio al chico que tenía más cerca y una inesperada sensación de revancha le dibujó una sonrisa que nadie pudo ver.
Seguro que acá no me lloraron, pensó. Y se perdió en la multitud.


(relato de Alejandra Zina, copiado de "revistaeñe", Clarín en línea.)

martes, 14 de agosto de 2012

Chavela se emascula trenzas


Me lo contaron, lo supe de oídas, pero nunca tuve la certeza del cuento. Del origen poco me acuerdo, pero la última versión me la contó una loca que más que confirmar el asunto, lo estalló en la fábula delirante de la crónica oral, donde todo puede ser, donde es posible el “dicen dijeron”. Y la historia es demasiado bella para aplicarle la veracidad objetiva de la investigación periodística. Por eso dejo fluir en estas letras la escritura del hecho donde la protagonista es Chavela Vargas, la gran voz del cancionero latinoamericano, la mujer que nació en Costa Rica, pero ha hecho su vida en México, aunque sigue eterna bolereando la trizadura lésbica de su canto.
Chavela Vargas, toda una institución del México cultural, una artista que le dio al mundo lesbiano el himno de “Macorina”, una canción que pareciera invertir la palabra maricona. “Ponme la mano aquí, Macorina, ponme la mano aquí.” Qué hermosa forma de poetizar el amor entre mujeres.
Hace algún tiempo, Chavela dio un recital en Buenos Aires y la presentó Pedro Almodóvar; entonces muchos pensamos que teniéndola tan cerca era posible que cruzara la Cordillera y se presentara en Chile, pero no pudo ser. El motivo no lo tengo claro, pero tal vez atestigua el mito de su única visita a este país en los años ’60.
Por entonces Chavela era una mujer de mediana edad que lucía como su mayor tesoro dos trenzas oscuras, tan negras y tan indias como sus altivos ojos. También Santiago era otro en el despelote noctámbulo de la bohemia local. Y era habitual asistir a los espectáculos revisteriles que mostraba el teatro Bim Bam Bum, donde las vedettes exhibían su cutis maquillado de rubor.
Según corre el chisme, Chavela vino a cantar en esta sala cuando apenas era conocida por estos suelos sudamericanos. Llegó con su guitarra apretada bajo el brazo, como si llevara una compañera curvilínea y musical. Y así, con su potente voz, levemente enronquecida por unas copas, ella desplegó el pentagrama emotivo de su repertorio. Los aplausos reiterados sacaban más y más canciones que el público escuchaba conmovido. Pero cuando cantó “Mundo raro”, el silencio de la sala era una concha de cristal a punto de quebrarse. Todos siguiendo con el alma la letra de la canción. Y si quieren saber de mi pasado... Todos murmurando bajito. Les diré que llegué de un mundo raro... Todos cantando a corazón desnudo. Que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca he llorado. La ovación fue estruendosa y cuando Chavela salía del escenario, amortiguada por la felpa del cortinaje, escuchó una voz que le dijo: “Yo no he triunfado en el amor”. Y allí, en la sombra de las bambalinas, envuelta en un capullo de plumas verde espanto, vio los bellos ojos de una vedette que, tímida, se atrevía a enfrentarla. “Es sólo una canción; yo tampoco he triunfado en el amor”, le contestó Chavela con fracaso y ternura.
Y de ahí fueron noches y amaneceres que pasó la cantante embriagada de “ese olor a mujer”. Sus días en Santiago se desgranaron en copas y más copas de tinto vino que amorataba el resuello morocho de sus labios. Hasta el alba cantándole al oído a la bailarina que se dejaba querer sin hacer ningún esfuerzo por corresponderla. Con ese enamorado ardor, la vedette se abanicaba, más bien dejaba que la cantante se pasara películas, y muy de vez en cuando le devolvía la pasión lésbica mirándola gatunamente. Pero en tal errado amor el tiempo pasó rápido, y llegó la hora en que Chavela debía partir. Y en el minuto del adiós, en ese andén en que el corazón está a punto de ser derramado en todas sus letras, todo se entrega, todo se ofrece, como si la vida colgara del abismo mezquino de unos segundos.
“¿Qué quieres que te deje de recuerdo?”, le preguntó Chavela a la vedette, con la voz temblando como flama. “Si quieres, te dejo mi sarape. Si quieres, te dejo mi libro de cabecera o mi guitarra, que me acompaña desde siempre.” “No me interesa nada de eso”, dijo la mujer displicente, con una chispa perversa en el fondo de sus pupilas. “En realidad casi nada”, agregó después, acariciando las trenzas que bajaban por la espalda de Chavela como serpientes de ébano. “Si quieres mi pelo... te lo dejo”, musitó la cantante con serena tristeza.
Y cuando Chavela se dio el tijeretazo, sus trenzas vivas gotearon la negra hemorragia del equivocado amor. Luego se fue, sin una caricia, sin un beso, caminando tranquila, serena, sin volver la cabeza, queriendo huir lejos de esta tierra que le arrebató sus trenzas indias con los dedos afranelados de la traición.


(crónica/relato del poeta Pedro Lemebel, "Trenzas del amor", en "radar" de Página 12 en línea.)

domingo, 12 de agosto de 2012

Solalinde: la ruta que nadie sigue

El problema no es si existe Dios. Sino si actúas con la suficiente entereza y te colocas a la altura de los más nobles valores del ser humano como para ganarte todos los cielos, en caso de que existan. Y si no, tu sacrificio será el de los héroes y los santos que enaltecen y hacen avanzar a la mejor parte de la humanidad.
Esta es la posición mayor del agnóstico, aquel que sin ser ateo dice no tener suficientes capacidades como para garantizar la existencia de Dios. Y es acaso la mejor perspectiva para hablar de un religioso muy, pero muy creyente en la palabra y el ejemplo de Jesús, que se entrega con amor a mortales que acaban de perder argumentos para creer en un Dios misericordioso mientras aún se desangran del dolor. Y de un obispo muy, pero muy practicante de los ritos de la Iglesia al que le incomoda un subalterno que es mucho más grande que una catedral.
El sacerdote católico Alejandro Solalinde ha sobrevivido a los Zetas, a corruptos policías federales mexicanos (que los hay, aunque lo duden), a asaltantes, secuestradores de migrantes y pobladores recelosos de su trabajo y de sus visitantes. Ha resistido a todo para mantener su albergue para migrantes en Ixtepec, Oaxaca. Pesan sobre su cabeza varias amenazas de muerte, pero él sigue, con una fe fanática -que no hay otra forma de calificar la alegría con la que ha entregado su vida a los centroamericanos en ruta hacia Estados Unidos-.
Su albergue es ya un santuario. Un lugar de recuperación de migrantes violadas, de migrantes asaltados, de migrantes abusados por las autoridades mexicanas, de migrantes agotados. Venid a mi, ha repetido incansablemente el gran Alejandro Solalinde con la humildad que no caería nada mal a muchos de los obispos en la Iglesia Católica a la que él le da vida. Y esto no es bueno para los conservadores amantes de la Iglesia al servicio de los más bendecidos en la vida terrenal.
Uno de ellos, el obispo de Tehuantepec, le ordenó hace unos días a Solalinde que se dedique a la vida parroquial y no a la pastoral. Que deje de salvar vidas para dedicarse a reclutar almas para el Señor.
Full disclosure: En El Faro, a Alejandro Solalinde le llamamos el Monseñor Romero de los migrantes (y cualquiera que conoce algo de El Salvador y algo de El Faro sabe lo que significa que le llamemos así). Conocemos su trabajo, lo hemos visto arriesgar su vida por seres humanos a los que no conoce; darles de comer; protegerlos; aleccionar a pobladores que culpan a su albergue de los crímenes en comunidades aledañas.
Lo vi hablar con humildad, en un pueblo salvadoreño, a mujeres hartas de una iglesia que les dice que se resignen a tener maridos que no les han llamado en cinco años ni enviado un centavo desde el norte. "La Iglesia no se ha portado bien con ustedes", les dijo, y ellas se echaron a llorar. Después se fue a la iglesia del pueblo y habló con el sacerdote. "La Iglesia son ellas", le dijo. Y luego ellas no lo querían dejar ir.
Hace algunos años, cuando lo conocí, me contó de su encuentro en Ixtepec con otro periodista de El Faro. El periodista le preguntó si no le parecía una locura creer en un Dios que se portaba tan mal con los migrantes y en una iglesia que se había alejado tanto de los más necesitados. Él le preguntó al periodista si creía en Dios. No, le respondió. Con la de barbaridades que veo es difícil creer en Dios. Soy ateo. "Pues hijo, la Iglesia necesita muchos ateos como tú". Me contaba la historia emocionado. Es la emoción de un hombre que ha curtido sus verdades en la experiencia; y que carga una iglesia móvil que solo excluye a los que no practican su amor por los más necesitados.
El periodista, que lo vio llegar a medio operativo policial contra migrantes bajando los rifles de los agentes mientras les decía que no debían apuntar sus armas contra sus hermanos, al menos cree en la congruencia de Solalinde. En la valentía y la fortaleza de un ser humano que profesa verdadero amor por su prójimo en un mundo en el que eso, cuando es acompañado con acciones, le puede costar a uno la vida.
Hasta hace poco, las estadísticas, esas listas frías que solo cuentan números y no historias, indicaban que el 70 por ciento de las mujeres que llegaban al albergue de Solalinde habían sido violadas o abusadas sexualmente en el camino. Y aún estaban en el sur de México.
Solalinde fue ganando visibilidad y se convirtió en un estorbo para los criminales, porque llamaba demasiado la atención sobre los migrantes. Y se convirtió en un estorbo para los obispos, que vieron en él a un vocero independiente al que no controlaban, pero que hablaba más fuerte que todos ellos. Solalinde se hizo famoso.
Desde hace años denuncia secuestros sistemáticos de migrantes; asesinatos; desapariciones; la existencia de redes criminales compuestas por fuerzas de seguridad del Estado y narcotraficantes que han convertido los ataques a migrantes centroamericanos en un negocio. No es el único sacerdote que hace esto. Los miembros de la llamada Pastoral de la Movilidad Humana son varios, y son todos igual de valientes, de humildes, de heroicos. Administran 35 albergues para migrantes en todo el territorio mexicano.
Debido a que los migrantes se encuentran en una situación de extrema debilidad jurídica, el registro de denuncias es bajísimo. Por eso, las organizaciones mexicanas de atención a migrantes o de defensa de derechos humanos se refieren a los albergues de la Pastoral para dimensionar los crímenes contra migrantes. En 2009, por ejemplo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México publicó un informe en el que consignaba el secuestro de casi diez mil migrantes centroamericanos en territorio mexicano en apenas seis meses. La Comisión, sin embargo, aclaró que estos eran apenas los casos que había logrado registrar, pero que seguramente eran muchos más. El informe se hizo con el apoyo de la Pastoral y de los sacerdotes que administran los albergues, desde Tapachula hasta Tijuana. Casi todos con niveles de riesgo similares al de Alejandro Solalinde y su albergue de Ixtepec. Solalinde es solo el más visible de ellos.
Cuando comenzó a recibir amenazas, el gobierno mexicano le asignó seguridad del Estado, que él dejó cuidando el albergue y a los migrantes. Son cosas, estas del prójimo, que aprendió hace muchos años, después de su "conversión". Porque él también, alguna vez, fue un hombre radicalmente conservador, intolerante, nefasto.
Poco antes de que asesinaran a Monseñor Romero (24 de marzo de 1980), Solalinde coincidió con él en un encuentro eclesiástico. Dice que ese encuentro lo marcó para siempre. Yo digo que no solo lo marcó, sino que le inspiró para seguir su ejemplo. Como a Samuel Ruiz, el Tatic, que fuera obispo de San Cristóbal. Como a Sergio Méndez Arceo, que fuera obispo de Cuernavaca. Son todos de la misma estirpe.
Pero estas son experiencias privilegiadas, que probablemente no ha vivido el obispo de Tehuantepec. Ese que hoy le prohibe al padre Solalinde recibir a una violada en su puerta, o a un desesperado. Así respondió Solalinde a su orden: “No me parece muy evangélico. Me dijeron que mi tiempo libre lo dedique a los pobres, pero a los pobres no se les deben dar las sobras. Así que no acepto tomar una parroquia”. El albergue, dice, lo entregará con informes notariales. Pero a la resignación se antepone la denuncia del criminal y la solidaridad y el amor por los más débiles; la compasión; la pasión. Esas, se supone, fueron las enseñanzas de Jesús, el hombre que fundó su Iglesia.
Solalinde no ha estado en su albergue en los últimos dos meses. Recibió amenazas tan serias que el gobierno mexicano le exigió salir de Ixtepec un tiempo porque no podía garantizar su seguridad. Hoy, que escribo esta nota, está hospitalizado por dengue. Que aproveche para descansar, porque bien sabemos que pronto volverá a entrar en acción. Que ni un obispo, ni su propia Iglesia, lo apartarán de su misión, que es más importante. Que es la de salvar vidas.
P.D.: El obispo de Tehuantepec, Óscar Campos Contereras, emitió el fin de semana un comunicado en el que niega haber ordenado a Solalinde entregar el albergue. Se trató, dice, de una "confusión". Oj-Alá.


(La viña del señor ha dado de todo: desde aquellos que aseveran que un día quisieron envenenarlo los priístas, o los que dan la bendición al jodido con un anillo de oro, o los que juran que los homosexuales se ayuntan como los perros, o los que hace años están en las listas de narcolimosnas, o los que superan en fantasías al Divino Marqués, o los que eran cercanos a Juan Pablo II y tenían hijas e hijos en España y en Cotija, Michoacán; hasta aquellos que bendijeron los actividades genocidas de Adolfo Hitler; etcétera. Editorial de Carlos Dada, tomada de su blog "dadaitsmo", en El País online. La expresión árabe con que termina el artículo del hondureño "Oj-Alá" equivale a "Quiera Alá".)

Un lobo estepario llamado Hesse

Quien haya tenido la suerte de leer las novelas de Hermann Hesse en plena adolescencia no necesita ninguna explicación sobre la importancia de este escritor en la vida de tantos lectores. El 9 de agosto se cumplen 50 años de la muerte del autor suizo-alemán, cuya lectura resulta ideal para la etapa de la vida en la que uno comienza a chocarse con el rigor de las leyes y reglas no escritas de la sociedad adulta. En novelas como Demian (1919), El lobo estepario (1927) y Narciso y Goldmundo (1930) los protagonistas, de sensibilidades poéticas y atormentadas, se enfrentan en una lucha espiritual contra el conservadurismo del mundo que pretende domarlos. Tal vez por este mismo motivo –que lo convierte en un novelista tan identificado con los lectores jóvenes- el Premio Nobel de Literatura de 1946 sigue siendo autor subestimado y menospreciado en comparación con otros autores “serios” contemporáneos suyos como Thomas Mann o Stefan Zweig.
De hecho, en Alemania misma, la reputación de Hesse es ambigua. A pesar de tener 140 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, de los cuales sólo una sexta parte corresponde a las ediciones en alemán, es aún "desdeñado o mitificado en su patria", según el semanario alemán Der Spiegel, que dedica su actual edición a quien califica de "perturbador, buscador de sentidos, poeta y anarquista".
Sus títulos han sido traducidos a más de sesenta idiomas, aunque para ello fuera necesario superar varios obstáculos. El Lobo estepario, por ejemplo, fue retirado de las librerías estadounidenses por incitar a perversiones sexuales y al abuso de drogas, y en la extinta República Democrática alemana fue tachado oficialmente de "antisocial".
Educado en la más férrea tradición cristiana, atravesó una juventud turbulenta en la que amenazó incluso con el suicidio, se casó tres veces y trabajó como librero y mecánico de relojería, lo intentó todo aunque en realidad tenía claro cual era su futuro.
"Quiero ser escritor o nada", escribió a los 13 años, sólo tres después de haber dado forma a su primer cuento.
En 1898, publicó su primer libro de poemas, Canciones románticas, y meses más tarde, Una hora después de la medianoche. Ambos fracasaron y fueron pocos, como el poeta alemán Rainer Maria Rilke, los que detectaron su inusual talento.
En 1904 llegó Peter Camenzind (1904), un libro con el que inició su larga serie de "Bildungsroman” (novelas de formación ), en el que manifestaba su oposición a la creciente industrialización y urbanización de la vida.
A principios de siglo visitó Italia y poco después emprendió un viaje a la India en busca de sus raíces. Allí encontró la inspiración espiritual y religiosa que necesitaba para cambiar de estilo. Pero muchos de los rasgos iniciales permanecieron en toda su obra y volvieron a sentirse con fuerza en obras cumbre como El lobo estepario (1927) o Demian (1919).
Thomas Mann ya lo advirtió entonces. Libros como Demian tenían un "efecto electrizante" por la claridad con la que describían la grandes preguntas del ser humano.
Además de las novelas existencialistas, Hesse destacó también por su obra espiritual, con Siddharta (1922) como máximo exponente. Aquel trabajo proporcionaba una "medicina más eficaz que el Nuevo Testamento", según el novelista estadounidense Henry Miller.
Hesse ya era en esa década un referente moral, un abanderado de la lucha de los jóvenes contra las inamovibles estructuras y un defensor de los valores espirituales. Pero su verdadera fama sería póstuma, se haría esperar hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-45), en un momento en el que los jóvenes necesitaban más que nunca reorientación moral y espiritual.
De las novelas de Hesse se pueden extraer un sinfín de citas inspiradoras:
“Cada hombre es más que sí mismo. También representa lo único, el punto especial en el cual los fenómenos del mundo se cruzan, por una vez única, y nunca más.”
“Si odias a una persona, odias a algo en el que es parte de ti mismo. Lo que no es parte de nosotros no nos molesta.”
“Gente con coraje y carácter siempre parecen siniestros a los demás”
“La felicidad es un cómo, no un qué. Un talento, no un objeto.”

Icono de la contra cultura
La devoción por Hesse apareció a finales de los 60, inesperadamente en Estados Unidos, con la guerra de Vietnam. Los jóvenes pacifistas vieron en el escritor un hombre sincero y austero que se había opuesto hasta el final al belicismo y había defendido con garras la identidad personal y los valores humanos en una Europa teñida de sangre.
Y es que Hesse no llegó a luchar en la Primera Guerra Mundial (1914-18) al no ser declarado apto para el combate. Fue enviado a Berna como responsable de la librería de los prisioneros de guerra alemanes.
Y con el escenso de Adolf Hitler al poder en 1933, se opuso como pudo a la temida evolución de Alemania defendiendo a los autores judíos y opositores. Pero ya nadie se atrevía a publicar sus artículos. Desde 1937 su obra sólo podía adquirirse clandestinamente.
De aquella época quedó la novela El juego de los abalorios, impresa en 1943 en Suiza y por la que en buena parte, recibió el Nobel de Literatura.
Tras la guerra, Hesse prefirió callar. Se dedicó sobre todo a pintar, a escribir algunos relatos y poemas, pero sobre todo a responder cartas... A todos, admiradores, artistas, jóvenes talentos, soldados o adolescentes, les daba el mismo consejo, fiel a sus principios: "Escúchese a usted mismo, no siga ningún programa".


(Si no fuera temerario, se diría que Hermann Hesse fue el antecedente inmediato del viaje de The Beatles a la India, donde encontrarían otra "voz" que desembocaría en "My sweet lord" y otras rolas de corte místico, que a su vez influirían en la espiritualidad de más de una generación. Nota de Andrés Hax, agencias Efe y Dpa, tomada de "revistaeñe" en línea.)