El aire huele a humo
¿Qué hará con la memoria
de esta noche tan clara
cuando todo termine?
¿Qué hacer si cae la sed
sabiendo que está lejos
la fuente en que bebía?
¿Qué hará de este deseo
de terminar mil veces
por volver a encontrarle?
¿Qué hacer cuando un mal aire
de tristeza la envuelva
igual que un maleficio?
¿Qué hará bajo el otoño
si el aire huele a humo
y a pólvora y a besos?
¿Qué hacer?¿Qué hará? Preguntas
a un azar que ya tiene
las suertes repartidas.
("poesi.as")
jueves, 25 de octubre de 2018
miércoles, 24 de octubre de 2018
W. B. Yeats (1865/1939 )
Recuerda la belleza olvidada
Cuando te estrecho entre mis brazos
arrimo al corazón una belleza
que se extinguió del mundo hace ya mucho;
coronas enjoyadas que al huir sus ejércitos
los reyes arrojaban a lagunas sombrías;
cuentos de amor que damas soñadoras
hilvanaban con seda
en telas que ha mordido la polilla asesina;
rosas que desde siempre
las doncellas prendían a su pelo,
lirios frescos como el rocío
que las damas lucían por pasillos sagrados
donde el incienso alzaba tales nubes
que sólo Dios podía abrir los ojos:
pues aquel pecho pálido y aquella mano persistente
provienen de una tierra más sumida en el sueño,
de un tiempo más sumido en el sueño que el nuestro;
y cuando entre dos besos tú suspiras
escucho suspirar a la blanca Belleza
por la hora en que todo ha de morir como el rocío,
mas llama sobre llama, abismo sobre abismo
y trono sobre trono, sumidos en letargo,
el peso de la espada en sus férreas rodillas,
cavilan sus altivos misterios solitarios.
("perros en la playa", trad. jordi doce)
Cuando te estrecho entre mis brazos
arrimo al corazón una belleza
que se extinguió del mundo hace ya mucho;
coronas enjoyadas que al huir sus ejércitos
los reyes arrojaban a lagunas sombrías;
cuentos de amor que damas soñadoras
hilvanaban con seda
en telas que ha mordido la polilla asesina;
rosas que desde siempre
las doncellas prendían a su pelo,
lirios frescos como el rocío
que las damas lucían por pasillos sagrados
donde el incienso alzaba tales nubes
que sólo Dios podía abrir los ojos:
pues aquel pecho pálido y aquella mano persistente
provienen de una tierra más sumida en el sueño,
de un tiempo más sumido en el sueño que el nuestro;
y cuando entre dos besos tú suspiras
escucho suspirar a la blanca Belleza
por la hora en que todo ha de morir como el rocío,
mas llama sobre llama, abismo sobre abismo
y trono sobre trono, sumidos en letargo,
el peso de la espada en sus férreas rodillas,
cavilan sus altivos misterios solitarios.
("perros en la playa", trad. jordi doce)
martes, 23 de octubre de 2018
José Watanabe (1945/2007 )
La natividad
Esta es tu patria, hijo mío,
un establo donde tu madre
ya duerme
de regreso a nuestra especie:
hasta ahora
ella era un animal mítico: el vientre
avanzado
y habitado
por Ti, entonces voraz nonato,
que le consumías hasta los huesos.
Soy un hombre añoso, he visto
todo. Sin embargo,
me sobrecoge mirarte, mi recién nacido:
a pesar de las madres
todo niño está abandonado
sobre la vastedad de una tierra callada.
Tu madre,
muchacha todavía sorprendida
por Ti, no cantó
una canción de cuna. Mirándote
sólo murmuró inacabablemente:
es espantoso esperar de Él
lo que esperan.
("marcelo leites")
Esta es tu patria, hijo mío,
un establo donde tu madre
ya duerme
de regreso a nuestra especie:
hasta ahora
ella era un animal mítico: el vientre
avanzado
y habitado
por Ti, entonces voraz nonato,
que le consumías hasta los huesos.
Soy un hombre añoso, he visto
todo. Sin embargo,
me sobrecoge mirarte, mi recién nacido:
a pesar de las madres
todo niño está abandonado
sobre la vastedad de una tierra callada.
Tu madre,
muchacha todavía sorprendida
por Ti, no cantó
una canción de cuna. Mirándote
sólo murmuró inacabablemente:
es espantoso esperar de Él
lo que esperan.
("marcelo leites")
lunes, 22 de octubre de 2018
Alfredo Fressia (1948 )
Impudictia
En mi lecho no has sido
el mejor de los amantes, Fabio,
ni has brillado en la guerra
ni en las cacerías.
Pero en el claro de luna
yo lamo el semen de la noche
en tu cuerpo de hombre joven.
Tú te dices poeta
y, aunque no me lo perdones,
Fabio, el poeta soy yo.
("poeta en el edén", la cabra ediciones, méxico, 2012)
domingo, 21 de octubre de 2018
Uriel Martínez (1950 )
La flaca
La flaca de enfrente llega
temprano, de lunes a sábado
pasa la escoba por el porche,
el patio y después recoge las hojas
que el viento desprende de árboles.
La flaca deja temprano a sus chicos
en la escuela, les prepara el lonche
a primera hora de la mañana.
Como es su costumbre los bendice
y besa a cada uno en la mejilla.
Los hijos de la flaca saben
que cada mediodía regresarán
solos a casa, que mamá trabaja
para todos.
Cada mañana la flaca de enfrente
me saluda y me desea un día de ventas
buenas, de relaciones públicas
de primera. Ella no lo sabe
pero llevo una medallita de cobre
en el pecho con su nombre.
Que el Señor la guarde por muchos años,
dice mi amuleto.
[Inédito]
La flaca de enfrente llega
temprano, de lunes a sábado
pasa la escoba por el porche,
el patio y después recoge las hojas
que el viento desprende de árboles.
La flaca deja temprano a sus chicos
en la escuela, les prepara el lonche
a primera hora de la mañana.
Como es su costumbre los bendice
y besa a cada uno en la mejilla.
Los hijos de la flaca saben
que cada mediodía regresarán
solos a casa, que mamá trabaja
para todos.
Cada mañana la flaca de enfrente
me saluda y me desea un día de ventas
buenas, de relaciones públicas
de primera. Ella no lo sabe
pero llevo una medallita de cobre
en el pecho con su nombre.
Que el Señor la guarde por muchos años,
dice mi amuleto.
[Inédito]
sábado, 20 de octubre de 2018
Ramón López Velarde (1881/1921 )
El son del corazón
Una música intima no cesa
porque transida en un abrazo de oro
la Caridad con el Amor se besa.
¿Oyes el diapasón del corazón?
Oye en su nota múltiple el estrépito
de los que fueron y de los que no son.
Mis hermanos de todas las centurias
reconocen en mi su pausa igual,
sus mismas quejas y sus propias furias.
Soy la fronda parlante en que se mece
el pecho germinal del bardo druida
con la selva por diosa y por querida.
Soy la alberca lumínica en que nada,
como perla debajo de una lente,
debajo de las linfas. Scherezada.
Y soy el suspirante cristianismo
al hojear las bienaventuranzas
de la virgen que fue mi catecismo.
Y la nueva delicia, que acomoda
sus hipnotismos de color de tango
al figurín y al precio de la moda.
La redondez de la Creación atrueno
cortejando a las hembras y a las cosas
con un clamor pagano y nazareno.
¡Oh, Psiquis, oh mi alma: suena a son
moderno, a son de selva, a son de orgía
y a son marino, el son del corazón.!
("poetaspoemas")
Una música intima no cesa
porque transida en un abrazo de oro
la Caridad con el Amor se besa.
¿Oyes el diapasón del corazón?
Oye en su nota múltiple el estrépito
de los que fueron y de los que no son.
Mis hermanos de todas las centurias
reconocen en mi su pausa igual,
sus mismas quejas y sus propias furias.
Soy la fronda parlante en que se mece
el pecho germinal del bardo druida
con la selva por diosa y por querida.
Soy la alberca lumínica en que nada,
como perla debajo de una lente,
debajo de las linfas. Scherezada.
Y soy el suspirante cristianismo
al hojear las bienaventuranzas
de la virgen que fue mi catecismo.
Y la nueva delicia, que acomoda
sus hipnotismos de color de tango
al figurín y al precio de la moda.
La redondez de la Creación atrueno
cortejando a las hembras y a las cosas
con un clamor pagano y nazareno.
¡Oh, Psiquis, oh mi alma: suena a son
moderno, a son de selva, a son de orgía
y a son marino, el son del corazón.!
("poetaspoemas")
viernes, 19 de octubre de 2018
Aurelio González Ovies (1956 )
Un vómito de sangre
UN vómito de sangre
mató a mi abuela;
estaba en la cocina, cardando
lana, y cayó como un pájaro.
Mi abuelo navegaba y cuando un día
arribó
se colgó de una viga.
Murió loco de pena, se comentaba.
Dicen los que lo vieron
aquellas tardes
que orinaba en las manos y se reía,
y se arrancaba el pelo y se reía,
y comía las hojas de la higuera.
Y que compró jilgueros y malvises
y gallinas y gallos
y que tapió las puertas y ventanas
y se encerró... y nada,
se colgó de la viga.
Mi abuela era muy joven;
dejó a mi madre
con cuatro años cumplidos
y a su hermano de seis,
Aurelio, como yo,
a quien, hacia los treinta,
le reventó la aorta. No sufrió
apenas.
A mi madre la sangre
le dio siempre también bastante
guerra.
Que nada..., como
suele decirse, en esta
puta vida
una pena se cura con otra
pena
y una herida se cierra
con otra herida.
("poetaspoemas")
UN vómito de sangre
mató a mi abuela;
estaba en la cocina, cardando
lana, y cayó como un pájaro.
Mi abuelo navegaba y cuando un día
arribó
se colgó de una viga.
Murió loco de pena, se comentaba.
Dicen los que lo vieron
aquellas tardes
que orinaba en las manos y se reía,
y se arrancaba el pelo y se reía,
y comía las hojas de la higuera.
Y que compró jilgueros y malvises
y gallinas y gallos
y que tapió las puertas y ventanas
y se encerró... y nada,
se colgó de la viga.
Mi abuela era muy joven;
dejó a mi madre
con cuatro años cumplidos
y a su hermano de seis,
Aurelio, como yo,
a quien, hacia los treinta,
le reventó la aorta. No sufrió
apenas.
A mi madre la sangre
le dio siempre también bastante
guerra.
Que nada..., como
suele decirse, en esta
puta vida
una pena se cura con otra
pena
y una herida se cierra
con otra herida.
("poetaspoemas")
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