El diapasón
Se parece a bucear, no tengas miedo.
Al fondo de las olas transparentes
vibrarás en las notas de las aguas
y, como el diapasón de tu minuto,
podrás enumerar cada concepto.
Verás lo que no has hecho y sí deseaste,
verás cuanto ofreciste o te ofrecieron
y todo volverá a dormir despacio
como el mar que te invade y se retira,
como el mar que se mueve y nunca pasa.
Claudia en la biblioteca
Para Rafael Espejo
Rebuscas en los libros
con un extraño afán de jardinera.
Delicada y ansiosa, de perfil me pareces
distinta cuando curvas las rodillas
y se tensan tus muslos
debajo del vaquero. Muerte lenta
contemplar, sin tocado,
el pequeño tatuaje en tu cintura.
Será mejor sufrir que describir los pechos:
¿quién se atreve a cruzar los toboganes
que unen la palabra con su tema?
Así que huyo
y finjo distracción.
Si volvieras la vista a quien te escribe
desaparecerías, y es demasiado pronto.
Sigue leyendo, Claudia.
Haces bien en amarte.
("medium" y "no me quites paz")
martes, 6 de febrero de 2018
lunes, 5 de febrero de 2018
Karmelo C. Iribarren (1959 )
foto: el país
Las sombras del cobarde
De igual forma que mirar hacia otra parte
no hace que desaparezca
eso que preferirías no ver,
el hecho cotidiano de que el sol
se hunda en el horizonte cada tarde
afecta únicamente a la sombra
que proyectas sobre el suelo,
nunca a la que crece en tu interior.
Los pequeños paraísos
Abrí lentamente los ojos
y allí estaba ya el domingo,
arrimado a los cristales.
Me duché, me vestí
y, tras darme el visto bueno
en la luna del armario,
salí silbando a la calle.
En el cielo ni una nube.
El roce tibio del aire
como su piel después del amor.
("círculo de poesía")
Las sombras del cobarde
De igual forma que mirar hacia otra parte
no hace que desaparezca
eso que preferirías no ver,
el hecho cotidiano de que el sol
se hunda en el horizonte cada tarde
afecta únicamente a la sombra
que proyectas sobre el suelo,
nunca a la que crece en tu interior.
Los pequeños paraísos
Abrí lentamente los ojos
y allí estaba ya el domingo,
arrimado a los cristales.
Me duché, me vestí
y, tras darme el visto bueno
en la luna del armario,
salí silbando a la calle.
En el cielo ni una nube.
El roce tibio del aire
como su piel después del amor.
("círculo de poesía")
domingo, 4 de febrero de 2018
Uriel Martínez (1950 )
Vilariño
Con piedra pómez tallé
y tallé el fondo de peltre
sin desprender del todo
los residuos del chocolate
para el frío de noches continuas,
de madrugadas de espanto.
Ni la uña del pulgar fue suficiente,
ahí seguían los residuos negros
de cacao, de azúcar, de canela
añadida para acentuar el sabor
amargo de lengua y saliva.
Hasta que piedra y uña fueron luego
una lija inofensiva, como tu recuerdo,
como nuestra vida.
[Inédito]
Con piedra pómez tallé
y tallé el fondo de peltre
sin desprender del todo
los residuos del chocolate
para el frío de noches continuas,
de madrugadas de espanto.
Ni la uña del pulgar fue suficiente,
ahí seguían los residuos negros
de cacao, de azúcar, de canela
añadida para acentuar el sabor
amargo de lengua y saliva.
Hasta que piedra y uña fueron luego
una lija inofensiva, como tu recuerdo,
como nuestra vida.
[Inédito]
Ruperta Bautista (1975 )
En el canto
Entre multitud de gemidos
y fríos sueños de niños huecos
se confunde con manchas rojas
el canto azul del cielo.
Brisa helada de estáticos hombres,
congelan el espíritu de las montañas,
hiriendo la suave palabra del viento.
Fuego negro apaga los sueños de primogénitos.
("círculo de poesía")
Entre multitud de gemidos
y fríos sueños de niños huecos
se confunde con manchas rojas
el canto azul del cielo.
Brisa helada de estáticos hombres,
congelan el espíritu de las montañas,
hiriendo la suave palabra del viento.
Fuego negro apaga los sueños de primogénitos.
("círculo de poesía")
sábado, 3 de febrero de 2018
Isaac Esau Carrillo Can (1983/2017 )
Sueño-presagio
Cuatro ancianas danzan en la niebla,
en la niebla inquieta de la noche,
sostienen velas,
jícaras de balche’,
bastones de palabras,
de plegarias,
de cantos,
mi abuela,
mi segunda abuela,
mi tercera abuela,
mi cuarta abuela,
exhalan bolas de humo mientras fuman kóokom,
despierto del sueño en el sueño,
ara’ax, ara’ax, desgrano
nueve granos de maíz oscuro,
oscuros como los ojos del silencio,
suenan al caer sobre la mesa,
Poxom, poxom, suenan tambores de guerra.
“Algún día gemirá tu alma en el vientre de la tierra”,
“Algún día se deslizará tu voz hacia el fondo del pozo”
“Algún día te perseguirá la soledad”,
“Algún día se perderá tu calma en lo profundo de la selva”,
kulum, kulum, brincan,
poxom, poxom, hacen música,
despierto del sueño en el sueño,
se acerca mi abuela
mi segunda abuela,
mi tercera abuela,
mi cuarta abuela,
me dan hierbas,
las tomo, las bebo, las fumo,
me regalan una gota de sus nombres
para curarme,
la niebla envuelve los granos de maíz,
los que miran al oriente:
Tristeza,
“Nadie pedirá lluvia para tu cuerpo”,
los que miran hacia el norte:
Soledad,
“Nadie sembrará en la milpa de tu corazón”,
los que miran al poniente:
Muerte,
“Vestirás con el canto de la lechuza”
los que miran al sur
Miedo,
“Un ciervo rojo correrá por los caminos de tu sangre”
me devoro los granos de maíz,
despierto del sueño a la realidad,
un grano oscuro palpita en mis manos,
una gota de noche,
una gota de abuela,
de segunda abuela,
de tercera abuela,
de cuarta abuela.
De manantial de abuela.
("brasiliana")
Cuatro ancianas danzan en la niebla,
en la niebla inquieta de la noche,
sostienen velas,
jícaras de balche’,
bastones de palabras,
de plegarias,
de cantos,
mi abuela,
mi segunda abuela,
mi tercera abuela,
mi cuarta abuela,
exhalan bolas de humo mientras fuman kóokom,
despierto del sueño en el sueño,
ara’ax, ara’ax, desgrano
nueve granos de maíz oscuro,
oscuros como los ojos del silencio,
suenan al caer sobre la mesa,
Poxom, poxom, suenan tambores de guerra.
“Algún día gemirá tu alma en el vientre de la tierra”,
“Algún día se deslizará tu voz hacia el fondo del pozo”
“Algún día te perseguirá la soledad”,
“Algún día se perderá tu calma en lo profundo de la selva”,
kulum, kulum, brincan,
poxom, poxom, hacen música,
despierto del sueño en el sueño,
se acerca mi abuela
mi segunda abuela,
mi tercera abuela,
mi cuarta abuela,
me dan hierbas,
las tomo, las bebo, las fumo,
me regalan una gota de sus nombres
para curarme,
la niebla envuelve los granos de maíz,
los que miran al oriente:
Tristeza,
“Nadie pedirá lluvia para tu cuerpo”,
los que miran hacia el norte:
Soledad,
“Nadie sembrará en la milpa de tu corazón”,
los que miran al poniente:
Muerte,
“Vestirás con el canto de la lechuza”
los que miran al sur
Miedo,
“Un ciervo rojo correrá por los caminos de tu sangre”
me devoro los granos de maíz,
despierto del sueño a la realidad,
un grano oscuro palpita en mis manos,
una gota de noche,
una gota de abuela,
de segunda abuela,
de tercera abuela,
de cuarta abuela.
De manantial de abuela.
("brasiliana")
viernes, 2 de febrero de 2018
Mayola Cruz Flores (1989 )
XVIII
Él me toca sin tocarme,
lava cada tercer día mi alma con Vel Rocita
y la tiende en la azotea para que por lo menos se escurra.
Y yo vuelvo a cortar flores. A
odiar un poco menos.
Hay un hombre que con su poesía me toca donde nadie me ha tocado y toda yo
lluevo.
Hay un hombre que besa la frente de cada uno de mis demonios y juega
a las escondidillas con cada uno de mis adentros.
Hay un hombre
que me hace sentir un dolor rico de mujer y me
vuelvo pan.
Hay un hombre que no sabe si existo,
pero me regala una punzada en forma de esperanza.
Hay un hombre que le gusta que le llame "mi imposible" y toda
yo lluevo.
("20 cuchillos mal afilados", edición fragmento celeste, zacatecas, méx. 2018)
Él me toca sin tocarme,
lava cada tercer día mi alma con Vel Rocita
y la tiende en la azotea para que por lo menos se escurra.
Y yo vuelvo a cortar flores. A
odiar un poco menos.
Hay un hombre que con su poesía me toca donde nadie me ha tocado y toda yo
lluevo.
Hay un hombre que besa la frente de cada uno de mis demonios y juega
a las escondidillas con cada uno de mis adentros.
Hay un hombre
que me hace sentir un dolor rico de mujer y me
vuelvo pan.
Hay un hombre que no sabe si existo,
pero me regala una punzada en forma de esperanza.
Hay un hombre que le gusta que le llame "mi imposible" y toda
yo lluevo.
("20 cuchillos mal afilados", edición fragmento celeste, zacatecas, méx. 2018)
jueves, 1 de febrero de 2018
Jorge Teillier (1935/1996 )
Carta a Mariana
¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.
Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.
No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.
Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.
Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.
Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.
Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:
“Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?”.
("no me quites paz")
¿Qué película te gustaría ver?
¿Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.
Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.
No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.
Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.
Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.
Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.
Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:
“Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?”.
("no me quites paz")
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