jueves, 6 de julio de 2017

Pável Grushkó (1931 )

Juramento


Siendo un liberto de la muerte,
al menos algo voy a hacer
en esta casa de la vida
antes que nuevamente
caiga en la esclavitud
de tierra dura,
antes que nuevamente
vuelva yo a ser el viento-gladiador
que a su hermano-aguacero
ha de embestir.


("tiempo personal", ed. factor, méxico 1989, versión eliseo diego)

miércoles, 5 de julio de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Ya ves qué tontería...


Ya ves qué tontería, 
me gusta escribir tu nombre, 
llenar papeles con tu nombre, 
llenar el aire con tu nombre; 
decir a los niños tu nombre 
escribir a mi padre muerto 
y contarle que te llamas así. 
Me creo que siempre que lo digo me oyes. 
Me creo que da buena suerte: 
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.


("rua das pretas")

martes, 4 de julio de 2017

Nuno Júdice (1949 )

Creación


Cansado, el escultor regresa al trabajo,
y ve erguirse de la piedra la figura que soñó. Un cuerpo
joven, al que dio la desnudez del sol; y un sexo ambiguo,
escondido tras un velo que dudó en rasgar como
si no quisiese determinar si las formas del busto
pertenecían a hombre o mujer. Pero el conjunto
tenía un movimiento que obedecía al soplo del deseo
y él mismo deseaba que el andrógino se revelase
en aquel rostro al que no infundió la expresión
final, pues aún buscaba el modelo. Y, en ese momento,
supo que nunca terminaría la estatua para
que ni él mismo supiese en qué dirección
iba su voluntad, y se entregase al vacío
de aquellos labios, a la indecisión de los párpados, a unos senos
apenas esbozados, como si tuviese ante sí
un espejo, y el espejo devolviese a su espíritu
la duda sobre sí mismo.


Dedicatoria



Para ti, de cuerpo abierto como la taza del
horizonte, donde se derrama el vino fresco
de la madrugada, es el poema que los dioses
olvidaron en una antigua encrucijada. Te leo
con la voz del viento cada una de sus
palabras; y ellas se sueltan del verso, como insectos
luminosos, robando a tus ojos un
escenario de claros y colinas.

En el suelo, donde la toalla del amor se extiende,
nacieron las flores inextinguibles de la mañana. Cuento
sus pétalos en un ejercicio de lenta
matemática, dando color a cada número; y
tus dedos se tiñen de su fulgor,
robando a la tierra los verdes que la primavera
declina, y al cielo los tonos de azul con que
el verano llenó tu sombra.

Sacrifico al rigor de la imagen el perfil
que la transparencia sueña; y saboreo el agua
fresca del riachuelo que corre en tus labios,
cuando me hablas, y todas las aves se juntan
en tu regazo de nube. Después, cae lenta la túnica
de la tarde; y un resto de melancolía envuelve
el gesto que hace madurar el deseo,
como un fruto, cuando los cuerpos caen.

Tú, cuyas manos se liberan del espejo,
diseñando la línea que el sueño atraviesa.



("índigo horizonte", traducción nuria p. serrano)

lunes, 3 de julio de 2017

Carlos Drummond de Andrade (1902/1987 )


Papá Noel al revés 



Papá Noel entró por la puerta del fondo
(en Brasil las chimeneas no son practicables)
entró cauteloso que ni marido después de la juerga.
A tientas en la oscuridad pulsó el interruptor
y la electricidad golpeó las cosas resignadas,
cosas que seguían cosas en el misterio de la Navidad.
Papá Noel exploró la cocina con ojos astutos,
encontró un queso y se lo comió.

Después sacó del bolsillo un cigarro que no quiso encender.
Tuvo miedo tal vez de prender fuego a la barba postiza
(en Brasil todos los papanoeles tienen la cara afeitada)
y avanzó por el pasillo blanco de luz de luna.
Aquel cuarto es el de los niños.
Papá entró convencido.

Los niños dormían soñando con otras navidades mucho más hermosas
pero sus zapatos estaban llenos de juguetes
soldados mujeres elefantes barcos
y un presidente de república de celuloide.

Papá Noel se agachó y recogió todo aquello
en el interminable pañuelo de yerbas rojo.
Cerró el fardo e hizo un nudo, pero lo apretó tanto
que allí dentro mujeres elefantes soldados presidente peleaban por causa de la aglomeración.

Los pequeños seguían durmiendo.
A lo lejos un gallo comunicó el nacimiento de Cristo.
Papá Noel volvió silenciosamente a la cocina,
apagó la luz, salió por la puerta del fondo.
En el huerto, la luz de luna de Navidad bendecía las legumbres.


("rima interna", versión martín lópez-vega)

domingo, 2 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Me dijeron...


Me dijeron de niño No juegues
volibol porque te haces joto;
no te juntes con las niñas
porque serás marica;
no juegues a los trastecitos
ni a las muñecas porque
No eres niña;
ve a misa y te hincas
con los niños, No con niñas;
si juegas a los Encantados
hazlo con ellos; te traes
tus soldaditos, esconde
las muñecas, no te escarbes
los oídos ni las narices,
sécate con la toalla azul;
la playera de Minnie No
es tuya, quítatela; No
hables con desconocidos,
No aceptes dulces ni refrescos,
no toques ese cable, ni te quedes
bobeando al equipo ése;
Cállate la boca, cabrón.

                                             
[Inédito]


Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Misterio


¿por qué estoy vivo
y el vaso lleno de agua
y la puerta cerrada
y el cielo igual que ayer
y los pájaros dorados
y mi lengua mojada
y mis libros en orden?


¿por qué estoy muerto
y el vaso igual que ayer
y la puerta dorada
y el cielo lleno de agua
y los pájaros en orden
y mi lengua cerrada
y mis libros mojados?


Poesía



En mi mesa muerta, candelabros
De oro, platos vacíos, poesía
De mis dientes en ruina, poesía
De la fruta rosada y el vaso
De nadie en la alfombra. Poesía
De mi hermana difunta, amarilla,
Pintada y vacía en su silla;
Poesía del gato sin vida, el reloj
Y el ladrón en el polvo. Poesía
Del viento y la luna que pasa,
Del árbol frondoso o desnudo
Que un fósforo cruza. Poesía
Del polvo en mi mesa de gala,
Orlada de coles, antigua y triste
Cristalería, dedos y tenedores.



("marcelo leites")

sábado, 1 de julio de 2017

Frank Báez (1979 )

Llegó el fin del mundo a mi barrio

8

Perder una pierna
trabajando de operario
en una zona franca
duele menos que cuando
los gringos te donan
una prótesis de plástico
que te pondrás para emborracharte
en los colmados y que apoyarás
con fuerza en la acera al retornar a casa
temeroso de que los perros
puedan morderla y arrancártela.


("llegó el fin del mundo a mi barrio", antología, ed. valparaíso, méxico, 2017)