miércoles, 21 de junio de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

A mi corazón el domingo


 Gracias te doy, corazón mío,
por no quejarte, por ir y venir
sin premios, sin halagos,
por diligencia innata.

Tienes setenta merecimientos por minuto.
Cada una de tus sístoles
es como empujar una barca
hacia alta mar
en un viaje alrededor del mundo.

Gracias te doy, corazón mío,
porque una y otra vez
me extraes del todo,
y sigo separada hasta en el sueño.

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,
y hasta el extremo de un vuelo
para el que no se necesitan alas.

Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.


("el hacedor de sueños", trad. gerardo beltrán)

martes, 20 de junio de 2017

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

El amor brujo



He robado parte de tu cuerpo y de tu alma
Le he tendido una celada a los recuerdos
que aquí te recuerdo ¿Recuerdas amor?
El cielo de la noche casi azul se asoma
entre tus pestañas Noche vibrátil
Una vez me fui hasta tu regió de monte
enfermo de hongos y tristezas muy tristes
Y aluciné con tu imagen alta y flexible
galopando un caballo de nube Luego
Venías por la tarde desde el Retiro de los Indios
en tu carruaje blanco y yo iba a pie
por la carretera Como un sonámbulo
Sonríes desde lejos como si masticaras
mi corazón entre tus colmillos
Mis palabras le quitan a tu vida muerte
Vives en este libro aunque te tengo miedo
Aunque apenas si hemos hablado
Pero te amo tanto como siempre
Tanto como puedas imaginar
Y estamos lejos
Como el sol del mar.


Si se quiere llegar a...



Si se quiere llegar a ser una buena víctima
es necesario saber de toda la dulzura
que entrelaza al verdugo con la muerte
de la paciencia con que afila su hacha
de la soledad que ilumina su vida
y la de sus inocentes hijos
del esfuerzo que implica portar y levantar el arma
de la sangre que pringa sus pantalones
Todas esas consideraciones deben estar presentes
en el momento de recoger nuestro pelo sobre la nuca
y poner en sus manos el pescuezo.


("vallejo y co.")

lunes, 19 de junio de 2017

Igor Barreto (1952 )

El burdel



Era un recinto de ahilaradas habitaciones
muy cerca de la Imprenta de los Niños Huérfanos.

Al redoble del ángelus llegaban los comensales:
el fogonero de un barco de sal

un general
de negra perilla y voz de órgano:

el mismo que baña en vasos de aguardiente
sus riñones de toro viejo.

Desde los cuartos de las meretrices
se veían las casas de San Fernando

como granos de arroz
en el barro hediondo de los esteros.

En noches de chubasco
y de música de mabil

el sigilo afiló mi mano hasta la Media Morocota,
La Caimana o La Garza

aprisionadas en las verdes sales de cobre
de los alambiques.

Ellas fueron:
sobre breñales la fragancia del nardo

la oscura sabia que cintillea mi vida
y se pierde entre ciénagas.


("la parada poética" blogspot)

domingo, 18 de junio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Perdí el oído...


Perdí el oído derecho hace tiempo,
cuando me tumbó el caballo de Aquiles
por mi falta de pericia
en la equitación;

la pérdida me llevó a desatender
el canto de las sirenas mientras
cruzaba solo el mar encrespado
del siglo;

con ello extravié también el sentido
del equilibrio, la simetría del rostro
al atender a mis interlocutores
con el oído izquierdo;

pasados los años la vista fue
gradualmente nublándose
como nublado fue el siglo en
que nací.

Me maravilla haber vivido
con carencias casi dos décadas
de la nueva era, la XXI, acaso
un día pierda más facultades.

Pero no importa, me basta el silencio
que me envuelve, la oscuridad que
gradualmente comienza a habitarme
para desentenderme de mi entorno.


[Inédito]

sábado, 17 de junio de 2017

Wang Wei (699 d.C/761 d.C. )

El cercado de las magnolias


Las montañas del otoño
acogen la luz postrera,
vuelan los pájaros
en pos de los que partieron.
A rachas destellan
rayos esmeralda,
y la bruma vespertina
no tiene donde quedarse.


("apología de la luz", s/c al traductor)

viernes, 16 de junio de 2017

Luís Quintais (1968 )

Doce

XII

Pensé, insistente,
en el valor de un árbol
cortado, madera acumulada

en el rincón más oscuro de un garaje,
pensé en las presunciones del invierno,
en la domesticidad

sin fecha marcada.
Perseguí la inviolable página
fiera de mis días ya muertos.

Pensé, por protección, en las tiendas de canela
a las que regresaría después del improbable
regreso.

En la insepulta Lisboa
concibiendo un diagrama
de árboles cortados sobre lo acontecido,

y dentro de eso, en el oscuro rincón del garaje,
una figuración de un rostro o una voz,
insignificante morada.

Pensé en mis padres,
y no los vi
en la pantalla de lo espeso eterno.


("nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed.unam, méxico, 2016; traducción de josé javier villarreal)

jueves, 15 de junio de 2017

Josefa Parra (1965 )

Cosas que no tendremos


  Cosas que no tendremos:

Las mañanas de abril largas de amor y sueño.
Las tardes de noviembre con lluvia interminable.
Las noches del verano tercamente estrelladas.
Todas las madrugadas dulcísimas de otoño.

    Cosas que me he perdido:

No sabré del sabor de tu boca dormida.
No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
No me amanecerá tu vientre entre las sábanas.

    Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,

un muestrario completo de páginas en blanco.


Habitación de hotel, 1931 (Edward Hopper)


Si hubiera una promesa
entre tú y yo, una cita
prorrogada, una luz allá a lo lejos
con que poder guiarme;
si quedase esperanza
-aunque fuese una triste
diminuta esperanza-;
si alguna vez tus labios
hubiesen pronunciado
la palabra mortal que yo anhelaba,
o algo que me sonara parecido,
pienso que aún hallaría
razón para aguardarte.

¿Y quién sabe si el trueque de la carne
no fue, de alguna forma, una promesa?


("el hacedor de sueños y "cómo cantaba mayo en la noche")