sábado, 7 de mayo de 2016

Takako Arai (1966 )

Cuando surge la luna



Es el turno de noche en la hilandería abandonada
en la que solo hay una bombilla
y los tornos de hilar giran solos
cachán, era el sonido
de las bobinas cuando las cambiaban
el lugar fue clausurado
hace ya una década
pero el trabajo empieza cuando sale la luna
su extraña automatización
dicen que poco después de la guerra
quedó atrapado en una máquina el cabello
de una obrera que así perdió la vida,
pero este no es trabajo de fantasmas
no,
aunque esas cosas flotan en el aire
aquí en la fábrica
donde hay hábitos peculiares
lo que quiero decir
es que quedan costumbres peculiares
la anciana que aquí hiló cuarenta y cuatro años
se moja aún la punta del índice y enrolla
ni en su lecho de muerte
pudo huir de ese gesto
y así en el otro mundo ha de seguir
pues son tan infinitamente delgados esos hilos
que se introducen en el cuerpo del operario
y lo poseen
y así
desde los dedos de la obrera
el hilo de seda cruda
jalado suavemente
danza luego sin fin
la fábrica es así también
el eje de la rueda cuando hila
recuerda
las moléculas de acero
cuelgan sus cabezas en la
dirección en que hilan
luego son atrapadas
garang,
se echan a andar,
cuando la luz de luna se derrama
no es la pleamar lo único colmado

garang,
               garang
los tornos de hilar giran
los hilos nadan
en la fábrica abandonada



("otra iglesia es imposible", trad. aurelio asiain)

viernes, 6 de mayo de 2016

Cesare Pavese (1908/1950 )

Paternidad



Fantasía de la mujer que baila, y del viejo
que es su padre y una vez la tuvo en la sangre
y la hizo una noche, gozando en un lecho, desnudo.
Ella se apura por llegar a tiempo para desvestirse
y allí hay otros viejos que esperan. Todos
le devoran, cuando ella salta en el baile, la fuerza
de las piernas con los ojos, pero los viejos tiemblan.
Casi desnuda está la chica. Y los jóvenes miran
con sonrisas, y alguno querría estar desnudo.

Se parecen todos a su padre los viejos entusiastas
y son todos, vacilantes, un resto de cuerpo
que ha gozado otros cuerpos. También los jóvenes un día
serán padres, y la mujer es para todos una sola.
Ha ocurrido en silencio. Una alegría profunda
invade la oscuridad delante de la joven viva.
Todos los cuerpos no son más que un cuerpo, uno solo
que se mueve clavando las miradas de todos.

Esta sangre, que recorre los miembros firmes
de la joven, es la que se hiela en los viejos;
y su padre que fuma en silencio, acalorado,
no salta, pero él ha hecho a la hija que baila.
Hay un perfume y un estallido en el cuerpo de ella
que es el mismo en el viejo, y en los viejos. En silencio
fuma el padre y espera que vuelva, vestida.
Todos esperan, jóvenes y viejos, y la miran fijo;
y cada uno, bebiendo solo, volverá a pensar en ella.



("otra iglesia es imposible", versión de j. aulicino)

jueves, 5 de mayo de 2016

Luciana Reif (1990 )

La zafra


La vida durante la zafra
es una dulce y triste refracción del mundo.
Todo comienza en los cañaverales
donde hombres de lugares lejanos
desnudan el campo en un lento y precioso juguetear
con sus dedos, adultos y ásperos por el paso del tiempo
saben más que nadie como tratar a la caña,
hábiles para sacarle todos sus secretos, quedan
exhaustos después de cosecharla; el calor tucumano
se entrevera en forma de gotas que brotan de las manos
ajadas y dolidas de un peón que no ignora que ese fruto vital
concebido con sus fuerzas, será después de todo
azúcar que se derretirá en otra boca.
Peón golondrina conoce más que cualquiera el sabor
agridulce de la tierra, después de despojarla terminada
la zafra partirá a otros suelos a cosechar amargos sabores.
¿Acaso no es esta la verdadera tristeza,
la de un hombre que llega a abrazar la dulzura toda

y se desprende de ella sin apenas saborearla?


("el muchacho de los helados")

miércoles, 4 de mayo de 2016

Louise Glück (1943 )



Santas



En nuestra familia había dos santas,
Mi tía y mi abuela.
Pero sus vidas  fueron distintas.

Mi abuela era tranquila, incluso al final de su vida.
Ella era como una persona andando en aguas  calmadas;
Por alguna razón
El mar no se atrevía a hacerle daño.
Cuando mi tía tomó el mismo camino,
las olas rompieron contra ella, la atacaron,
que es la forma en que El Destino
le responde a quienes tienen una
verdadera naturaleza espiritual.

Mi abuela fue cuidadosa, conservadora:
de ese modo ella evitó el sufrimiento.
Mi tía no escapó de nada:
cada vez que el mar se retiraba,
alguien que ella amaba era arrastrado lejos.

Aún así, ella no experimentó
el mar como algo maligno. Para ella, era lo que era:
tan pronto tocaba la orilla se volvía violento.


("revista ping pong", trad. frank báez)

martes, 3 de mayo de 2016

César Simón (1932 )

Algo secreto


Hay en tu vida algo secreto;
es una noche en una casa,
los balcones abiertos al jardín.
En las habitaciones ya no hay nadie,
y, fuera, sólo luz lunar.
Pero el piano suena quedamente
con una melodía muy antigua,
tan antigua que nunca ha enmudecido.
Un pájaro es quien canta, hay una rosa
y hay una espina, en el balcón.
Tú eres el pájaro que canta.
Tu voz es inmortal, porque no es tuya,

y tu carne es efímera y doliente.


("rua das petras")

lunes, 2 de mayo de 2016

Fernando Pessoa (1888/1935 )

Poema de Ricardo Reis

No tengas nada...


No tengas nada en las manos
Ni un recuerdo en el alma,
Que cuando te pongan
en las manos el óbolo último,
al abrirte las manos
nada te caerá.
¿Qué trono quieren darte
que Átropos no te quite?
¿Qué laureles que no se mustien
en los arbitrios de Minos?
¿Qué horas que no te hagan
de la estatura de la sombra
qué serás cuando estés
en la noche y al final del camino?
Coge las flores pero suéltalas,
de las manos apenas las miraste.
Siéntate al sol. Abdica
y sé rey de ti mismo.


("escomberoides"sin crédito al traductor)

domingo, 1 de mayo de 2016

Jaime Jaramillo Escobar (1932 )


La llaga incurable

                                  El día es infinito
                                  JW Goethe

 

Hay un animal que tiene que estar siempre con el día. Si lo alcanza la noche, muere.

Este animal corre con el sol, para él es siempre medio día y no conoce la oscuridad.

Le da la vuelta a la tierra con el sol; corre, vuela, nada; está hecho así a su necesidad de luz.

Atraviesa las selvas, las montañas, los mares, siempre con el sol.

En las islas es fácil verlo cuando pasa siguiendo al día. Va siempre debajo del sol.

En el último eclipse se precipitó en el mar como un paracaídas del sol. Estuvo a punto de morir.

Asimismo hay otro animal que tiene que estar siempre con la noche. El día no le puede tocar la punta de la cola, porque muere.

Este animal va siguiendo la noche, por continentes, islas y mares; pero no es fácil verlo. Sólo una vez estuvo a punto de ser atrapado sobre el Océano Índico.

No conoce el día, y si por algún acaso se llegara a encontrar con el animal que va siguiendo al día, la pelea de ambos levantaría olas de cien metros en la mar, y trombas capaces de derribar un navío.

Cuando niño, solía yo quedarme despierto toda la noche en el zaguán esperando que pasara este animal para verlo, pero quizás no pasaba por mi aldea.

Yo pensaba que él comería estrellas, pues ¿quién no sabe que las estrellas suben y bajan? Pero tal vez no se alimentara más que de luciérnagas.

Este animal no tiene un nombre fijo porque en cada país lo llaman de un modo distinto.

Nunca quiere salir de las tinieblas, y si el dedo de la luz lo toca en la espalda le abre una llaga incurable.



(blog del autor)