miércoles, 6 de noviembre de 2013

Thelma Nava (1932 )

Hoy

Hoy te podría decir que soy un vaso 
de leche tibia para el insomne 
o tal vez que llueve mucho. 
Me pasaría la tarde hablando 
de cosas triviales 
como decir arroz o harina 
o qué bien huelen tus cabellos. 
Si estuvieras aquí 
tal vez, hasta me atrevería 
a decir que te amo. 

(texto tomado del blog "emma gunst")

martes, 5 de noviembre de 2013

Jorge Esquinca (1957 )

El cráneo de Elias

Durante los últimos días la piel de tu cráneo se ha vuelto materia vulnerable. La luz, el aire, el roce de una almohada, las manos que ahora sostienen tu cabeza pueden, a pesar de su inocencia, herirla.

Antier, ayer, hoy miro la sangre seca. Bajo la piel de tu cráneo el tiempo no pasa, es un presente de antes, la nostalgia de lo que vendrá. Las palomas, tras el vidrio que las separa de los vendajes y las sondas, son el único verbo que pronuncias. Bajo el crucero de tus huesos el tiempo es un sustantivo, detenido relámpago. Tú no fuiste relámpago, Elías, sino arrebato: destilada iluminación, aprendizaje. Tomo tu cabeza entre mis manos y no sé los nombres de sus huesos. No sé qué tanto se dice con el tacto. Pero sospecho que en este tiempo, en el que ya no estás, habrá también para mí un carro de policía, de feria, de viento que vendrá, como a ti, a levantarme. Y que no habremos de escuchar la voz de Dios, sino el fuego, Elías, el fuego.


(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible")

lunes, 4 de noviembre de 2013

E. A. Quintero (1969 )

Los pájaros empiezan...

Los pájaros empiezan
a confundirse con las hojas.

La noche está a punto de repetirse,
siempre la he confundido con la soledad,
siempre la he visto
como un lugar para esconder las manos,
como un sitio seguro
donde romperse
o donde restaurar el frío
con el que el hombre crece a solas.
Siempre la he sentido como algo personal.
Y al día de hoy, no sé la diferencia
entre noche y memoria.

Creo que cada persona
se hace pequeña para crecer, se queda a solas
para repasar el camino y repararse:
para pronunciar una palabra por otra
y decir noche
por no decir duele, o mundo
por no decir ahora.

Pero los pájaros comienzan a esconderse
y yo supongo
que esa es otra manera de volar.


(texto tomado del suplemento "confabulario", no. 24, 2a. época, 3 nov. 2013.)

domingo, 3 de noviembre de 2013

ESTADÍSTICAS

Te hablaría de la lluvia
pero eres empresario y no entiendes
más que de pesos y centavos.

Te hablaría de poetas suicidas
pero ya planeas tus vacaciones
en familia en Las Vegas.

Te hablarría de aquella mujer
que metió la cabellera al horno
pero te vas temprano.

Te hablaría de los libros
que pienso leer antes del invierno
pero llevarás los niños al cine.

Te hablaría de las madrugadas
sepultadas en la nieve, de las tardes
envueltas en llamas, de mi vocación.

Pero vives copado por actividades
fuera de mi interés, ajeno
a mis monólogos monocordes.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Andrés Neuman y RB

Bolaño moribundo

Legible como testamento, jocosa y seriamente dedicado a su hepatólogo, el ensayo “Literatura + enfermedad = enfermedad” despliega un zapping ácido por la poesía francesa, la literatura de viajes, las consultas médicas y las ganas de follar (verbo ibérico que a Bolaño le encantaba, acaso por su fricación tan a lo fuck). Estas veinte sobrecogedoras páginas hablan de la escritura como conversación con la muerte, como lucha desde el centro del propio malestar. La conclusión sería que ninguna literatura, incluida la maldita, enferma a nadie. Sino que más bien vive en nuestras enfermedades, síntoma y fruto del afán por sobrevivir. Bolaño vivió durante bastantes años despidiéndose como un moribundo. También trabajó así: con la furia de las últimas oportunidades, con la melancolía vitalista de los enfermos graves. A lo mejor eso es lo que habría que hacer. Escribir siempre como moribundos. Moribundos con salud.

(texto reproducido del blog "microrréplicas") 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Luis Marré (1929/2013 )

En el paseo del Prado



Éramos cuatro jóvenes poetas
descontentos.
En este mismo sitio,
bajo estos mismos álamos,
nos reuníamos.
Uno
tenía vocación de médium
y soñaba con verle aquello a Isis
—su celestina era
Madame Blavatsky.
Otro miraba de manera que
no se notara
su ojo
estrábico.
El tercero no sabía
si su voz era la de una flauta
náhuatl o árabe.
Y el cuarto era yo,
siempre en otra parte
rezagado y pendiente
del ómnibus de medianoche.
Hoy estamos
más o menos contentos.
Uno
ya está muerto,
es decir,
ya goza de la desnudez de Isis
—puro huesito.
Otro lleva espejuelos calobares.
El tercero trastea la bandurria
con gran éxito —hasta canta puntos.
Y el cuarto soy yo.
Me he quedado atrás.
En el mismo lugar
donde hace quince años nos reuníamos
un joven poeta
está leyéndome
sus versos.
Y esta vez he perdido
el ómnibus de medianoche.

(Enero de 1967)

(texto tomado del sitio "la esquina de lilith")

Joseph Woods (1966 )

 Platería familiar

La plata parece
es siempre lo que se va primero.

Entre mesas con chucherías
en San Telmo, cuchillos importantes

con monograma para pescado,
pilas ordenadas de cucharas,

abanicos de tenedores y cucharones
con inmaculados mangos de hueso.

Nuestro regalo de casamiento,
un par de cucharas soperas de plata,

grabadas en Londres 1832,
que sacamos en ocasiones especiales.

Lustradas y devueltas
a su elemento

siguen metiéndose
en las bocas de los muertos.


(texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible", traducción de Jorge Fondebrider.)