lunes, 15 de octubre de 2012

Más agresiones contra periodistas

TIJUANA, B.C.- El cuerpo del periodista Abel López Aguilar fue localizado esta madrugada en Tijuana, Baja California, horas después de haber sido privado de la libertad.

La Procuraduría General de Justicia de la entidad confirmó la muerte del fotoperiodista, quien recibió un disparo de arma de fuego en el cráneo.

Según la dependencia, el domingo en la tarde, López Aguilar –director del portal de noticias Tijuana Informativo– se encontraba en su domicilio cuando fue secuestrado por un grupo armado.

Su cuerpo fue localizado alrededor de las 05:00 horas de este lunes en la calle Lago Balkash de la colonia Torres del Lago, en la delegación Cerro Colorado, con un impacto de bala en la cabeza.

Las autoridades estatales informaron que no cuentan con una pista que los lleve al esclarecimiento de este crimen, pero una de las líneas de investigación está relacionada con el trabajo del periodista.

El asesinato de López Aguilar se suma a las más de 65 muertes de reporteros registradas desde el año 2000, entre ellas la de Regina Martínez, corresponsal de la revista Proceso, ejecutada en abril pasado en Xalapa, Veracruz.

De acuerdo con PEN Club Internacional, desde ese año al menos 67 periodistas, escritores y blogueros han sido asesinados, 12 más están desaparecidos y un sinnúmero son o han sido amenazados y hostigados por presuntos miembros del crimen organizado.

Por otra parte,en Michoacán, la agencia de noticias Apro en línea dio cuenta de los daños que sufrió el coche del fotógrafo de la agencia Cuartosuro, Alán Ortega, mientras cubría un desalojo de normalistas por parte de dos policías que con bastones quebraron los cristales del auto y trataron de golpearlo.


(Como si no bastara la mala fama que le dio al país el asesino FCH, que se va el uno de diciembre, los gobiernos estatales y municipales se esmeran en echarle más combustible al fuego, al fin y al cabo nadie responderá por las bajas en el gremio de periodistas. Nota tomada del sitio Proceso.)

Piedad Bonnett (1951 )



Madre e hijo
 
El poeta
bebe el agua del Tigris y del Eufrates,
se desvela y a veces tiene caspa,
y en los salones tiene reservado su puesto
y los zorros lamen su mano antes de huir espantados
por el bronco sonido de su verso.
De púas, de cuchillos, es la piel del poeta.
Con el despertar de la luz sangra la piel del poeta.
A veces, desalado, silencioso,
desierto de los pies a la cabeza,
anochece de bruces en su cama.
La envidia del poeta es amarilla,
su ilusión es azul como un cielo sin guardas.
A ratos a sí mismo se devora, se corta en pedacitos,
se reparte,
se mira en el espejo, escupe, llora
sobre los baldosines de la infancia.
El poeta envejece, engorda, eructa,
y en ocasiones el poeta muere.
La poesía, que es inmortal, lo mira desde arriba,
ciega de luz y ajena como una estrella antigua.



(texto tomado del sitio "clave, revista de poesía".)

domingo, 14 de octubre de 2012

EL BARRANCO

Dicen que las sirenas están condenadas
a morir sin conocer el mar sediento.

Dicen también que las circes nunca
se alivian de mareos y neuralgias.

Hay quienes afirman que sirenas, medusas
y circes no existen más que en seres desquiciados.

Sostienen también que las escamas
de estos seres fabulosos sangran en luna llena.

Que son criaturas a quienes les cierran puertas
cuando piden abrigo, agua para la sed y fuego en noche oscura.

Tampoco hay quien desmienta que procuran
el barranco como última salida.

sábado, 13 de octubre de 2012

El cielo de todos tan temido


Barranquilla es una pequeña ciudad al norte de Colombia. Un florido laboratorio infernal que ha producido “monstruos bien criados” como Shakira o Sofía Vergara. Fue por estos lados del país por donde entró la modernidad a la nación, debido a la cercanía de Puerto Colombia, lugar donde desembarcaban grandes transatlánticos y buques de carga que traían noticias del mundo moderno. Pero de eso hace mucho tiempo y la que se conoce aún como la puerta de oro de Colombia sigue siendo, a pesar de todo, el esplendoroso pasado, un pueblo chico con monseñor y catedral primada. Por un lado está la elite barranquillera, inmigrantes italianos, judíos, que prestan a sus primogénitas de vez en cuando como reinas de los “Carnavales de Curramba”, como para que los de abajo no digan que no comparten con ellos sus joyas más preciadas. Por el otro lado, el pueblo, el vulgo, hambriento de fútbol y de necesidades, protagonistas a diario en los tabloides más sangrientos de la ciudad. Y en medio de este minado paisaje emerge la comunidad lgbti barranquillera, que hasta hace pocos años poco opinaba y se limitaba a aparecer en las crónicas judiciales poniendo su parte de muertos que nadie reclamaba.
Pero las cosas han cambiado notablemente. Ahora la comunidad tiene voz y voto, aparece en prensa y televisión, denuncia cuanto atropello se produce contra cualquiera de sus miembros y firma pactos de convivencia con la policía. También se abren día a día espacios de encuentro gays, campañas de prevención del sida y otras enfermedades de trasmisión sexual. Proliferan saunas, videobares y discotecas cuyos rimbombantes nombres invitan a los gays de hoy a la sofisticación, como si en verdad estuvieran en el extinto Studio 54 y Steve Rubell aguardara en la puerta el arribo de Cher, Dalí, Truman Capote o Lady Godiva, aunque extrañamente no se vea por ninguno de estos bares a los representantes de la alta sociedad, pero sí a un buen número de emuladores, niños de clase media y media alta que miran de reojo al que dejan plantado en la puerta de la disco porque “se reservan el derecho de admisión”. “Viste qué ropa tan fea llevaba puesta”, murmuran las imberbes ninfas, y rematan su comentario con: “Es que hay mucha cuncia* en esta ciudad, que se vayan a las discos del sur”. A pesar de estos despiadados prejuicios, justo en el norte de Barranquilla emerge uno de los bares gay que ha acogido sin reservas a todo tipo de homosexuales en esta ciudad: desde clásicas travestis que clausuraron con bombos y platillos sus shows de doblete, pasando por clásicos universitarios, actores de teatro, activistas y todo aquel que quiera entrar a sus interiores, porque las puertas del cielo estarán abiertas para todo el que desee entrar.
Sky se llama el lugar. Más que una discoteca, es un centro de la cultura pop donde se encuentran el show travesti, íntimos conciertos de cantantes nacionales e internacionales, teatro, performance y la infaltable rumba que hace delirar a los gays hasta agotar la última gota del vaso. Durante los últimos años Hemel Noreña, el propietario de Sky, ha sido víctima de una implacable persecución por parte de homófobos que ven en su local un centro de perdición. La zona donde la discoteca está ubicada es netamente comercial, así que no altera en nada el orden del sector, ya que no interfiere en ningún lugar residencial. Hasta el momento Hemel ha librado varias batallas para que las puertas del cielo no sean cerradas definitivamente. El es como un padre para un grueso número de miembros lgbti barranquillero, al punto de que en las redes sociales el apellido de más de una transgénero es Noreña, en agradecimiento a su propietario por permitirles el acceso a sus instalaciones.

“Gente nada que ver”

Este es un término muy de moda entre los chicos gay de esta ciudad. Cuando lo dicen, tuercen la boca como si pasara por sus paladares una desagradable cuchara de emulsión de bacalao. A las afueras del Portal del Prado, un famoso centro comercial, epicentro de encuentros homosexuales, me he tomado la molestia de reunirme con varios muchachos que no superan los 22 años y preguntarles qué les atrae a la hora de ir a un bar lgbti.

Francis: “A mí me gusta Sky por la música y por el ambiente. Además es muy tranquilo, casi nunca se forman problemas allí dentro.

Jason: Yo prefiero Studio 54, es que a Sky va mucha travesti, o sea, gente nada que ver.
Mirando con detalle a Jason, veo que tiene una gruesa capa de polvo compacto en su cara, lleva unos lentes de contacto azules, que en su piel tostada le dan un cierto aspecto anfibio, viste un pantalón y una camisa tan ajustados como un guante de goma.

¿Qué pasa con los travestis, Jason, por qué no los toleras?–Es que me dan miedo –responde el muchacho y de inmediato saca un brillo de labios que pasa por su boca.
Resulta lamentable que esta nueva generación vea con recelo a la población transgénero, si fueron ellxs lxs primeros en poner la cara en una sociedad machista como la nuestra, si gracias a ellxs, a sus tradicionales y constantes apariciones en cada carnaval, han logrado que la gente se acostumbre a su presencia, y que hoy no se mire con asco o desagrado a la new generation, con sus nuevos looks andróginos, o las poses amaneradas que hacen raro contraste con sus fisonomías de cuerpos trabajados en el gimnasio o los anabólicos.
Por su parte, Fabián, un muchachito de escasos 18 años, argumenta que a la hora de elegir un sitio donde rumbear prefiere aquellos donde haya gente joven, ya que algunos sitios de ambiente de Barranquilla, en su opinión, son visitados por puros viejos.

¿Qué es ser viejo para ti, Fabián?–Pues alguien así como usted –responde el chico con algo de saña.

Yo tengo 34 años.–Por eso mismo, cuando se es gay, después de los 30, estás literalmente muerto.
Así las cosas, prefiero dejar a los chicos en el portal, me alejo con prudencia y a cierta distancia volteo para mirarlos por última vez. Parecen french puddles de diversos colores olfateándose el trasero los unos a los otros.

Nos vemos en el cielo

Barranquilla cuenta en la actualidad con alrededor de menos de 10 bares en su totalidad. La mayoría de ellos, principalmente los del norte, manejan políticas de exclusión a la hora de dejar entrar a sus clientes. Afortunadamente en Sky no es así, y cada fin de semana abre sus puertas para que ángeles y demonios celebren por la diversidad el poder estar otro día sobre este mundo. Porque para mucha gente gay la discoteca es su paraíso y su infierno, y ya rayando la mañana salen de vuelta a sus vidas, a sus pesares, pero con la esperanza de mirar hacia arriba y saber que por lo menos hay alguien que nunca les negará el azul del cielo.

* Cuncia: gay de bajo estrato.


(texto de John Better, "Pista de sky", tomado del sitio "soy", Clarín, Buenos Aires.)

viernes, 12 de octubre de 2012

Los heterónimos de Olga Orozco

A Olga Orozco la envuelve un halo de hermetismo y rigor: un cierto grado de dificultad para acceder a su poesía, el lenguaje barroco, la preferencia por lo nocturno y lo esotérico. Resulta extraño imaginar fuera de su identidad de poeta oficiante, maestra de ceremonias oscuras, a la autora de “Pavana para una pequeña difunta”, legendaria por sus lecturas, su presencia, su voz hipnótica. Sin embargo, Olga Orozco trabajó como periodista y, dentro de su amplia producción, se destacó su trabajo en la revista Claudia, el mensuario para público femenino fundado por César y Mina Civita en 1957 que cambiaría por completo el concepto de publicación “para mujeres”: sí, Claudia –de más de cien páginas, una revista refinada y cara– tenía una amplísima sección de moda y traía figurines pero también traía notas sobre el Di Tella, la nouvelle vague o Simone de Beauvoir; tenía colaboradores como Raúl Gustavo Aguirre, Pedro Orgambide, Miguel Brascó o Kive Staif; publicaba cuentos de Calvino y Bradbury. No era, en fin, una revista para amas de casa sumisas: era una revista para mujeres sofisticadas, modernas.
Olga Orozco no fue una colaboradora más de Claudia: usaba ocho seudónimos para firmar en la revista y, con frecuencia, era autora de cuatro o más notas, algunas de extensión insólita –diez, doce páginas–. Una pequeña parte de ese trabajo acaba de compilarse en Yo, Claudia con selección y prólogo de la poeta y docente Marisa Negri.
“Conocí a Olga en una charla en el ICI, a mediados de los ’90”, cuenta Negri. “La fui a escuchar y recuerdo que me emocioné mucho, lloré toda la lectura. Después me acerqué a ella y le regalé unas runas. Ella me prestó atención y me dijo ‘usted y yo tenemos que hablar’. Empecé a visitarla, a tomar el té con ella todas las tardes. Y allí me habló de Claudia y sus seudónimos, de cómo le permitían juegos. Cómo, en verdad, esas distintas firmas eran heterónimos.” Escribe Negri en su prólogo: “Fue Valeria Guzmán para el consultorio sentimental con las lectoras; Martín Yanez para sus agudas críticas literarias; Sergio Medina para las notas sobre avances técnicos o sobre estrellas de Hollywood; Richard Reiner para los artículos esotéricos; Elena Prado o Carlota Ezcurra para notas de vida social o puericultura; Valentine Charpentier para escritos biográficos y de viajes y hasta el desafortunado Jorge Videla (ella misma se asombraba de la elección de ese nombre) para algunas notas sobre el tango u otros temas considerados ‘masculinos’”.
 
El rastreo del trabajo periodístico de Olga Orozco en Claudia fue bastante complicado. Recién en 1998 Marisa Negri se topó con una revista Claudia en la vidriera de una tienda de antigüedades; desde entonces fue juntando, con ayuda de amigos y de Mercado Libre. Sucede que no existe ninguna colección importante de la revista en hemerotecas. “En la Biblioteca Nacional hay dos o tres números; tampoco hay en el Congreso. Cuando los Civita fueron obligados a exiliarse y sufrieron un atentado en Editorial Abril, la revista quedó dispersa.” En este momento, Marisa Negri tiene más de cien ejemplares; elegir qué publicar en Yo, Claudia fue complicado pero el resultado es notable.
La gran estrella de Yo, Claudia es Valeria Guzmán, la consultora sentimental. Irónica cuando hace falta, cálida con las adolescentes candorosas, implacable con los machistas, esta Olga/ Valeria es una delicia de humor que se toma a los lectores muy en serio. A una Mirta P. de Capital que quiere cambiarse el color de ojos, le dice: “Es posible cambiar el aspecto cromático de los ojos. Para enrojecimientos transitorios te recomiendo picar cebollas, envolverte en una nube de humo espeso, provocarte intensos dolores físicos o lamentables fracasos sentimentales”. A una Marilú de Capital que encuentra los abrazos de su novio “contrarios a su educación puritana” le dice que “lo importante es saber si va en contra de sus sentimientos”.
La misma mezcla de diversión y seriedad se puede encontrar en sus reseñas bibliográficas, firmadas como Martín Yanez. Con gran despreocupación, por ejemplo, reseña duramente Del otro lado de Paco Urondo (“despliega una poesía fácil, conversada, una actitud ‘espontánea’ enemiga de la pose y el asombro, pero traicionada muchas veces por elementos rebuscados que se acoplan a intrascendencias y a lugares comunes”) y Satori en París de Jack Kerouac. (“Autenticidad o pose, nada de lo que dice para explicar su nuevo estado es trascendente.”) Pero quizá el seudónimo con el trabajo más notable sea Valentine Charpentier –el favorito de Olga, según confesaba–, especialista en perfiles, historias y actualidad. En Yo, Claudia se incluyen extensos artículos sobre Marie Curie, Gala, Lord Byron, Katherine Mansfield, mujeres piratas, mujeres del Renacimiento, mujeres al volante, la melena masculina y hasta Jorge Luis Borges. Son textos muy largos, investigaciones minuciosas, de biblioteca, escritas con espíritu de divulgación y con mucho estilo. Sobre Borges escribe: “Un hombre borroso, un hombre que, a fuerza de negar el destino comúnmente anecdótico de cualquier hombre, parece estar logrando que lo invada una sustancia neblinosa, un laborioso aire que lo esfuma”. Sobre las mujeres del Renacimiento arranca con una frase muy Orozco: “Hay una época en que el cielo de Italia abre sus celajes sobre una larga fiesta de esplendores”.
“Es increíble su erudición en tantos temas distintos”, dice Negri. “Escribe sobre Gardel, y es notable, es un texto que aún hoy es bastante polémico. Escribe sobre Marilyn Monroe y se manda un artículo que parece de novela negra. Cuando escribe sobre mancias, Nostradamus y videncia va de Swedenborg y Kant a los ornitorrincos. Lo cubrió casi todo.”
A Marisa Negri –que en 2009 compiló poesía de Orozco en el libro El jardín posible– le interesa, casi tanto como recuperar el trabajo periodístico de la poeta, que se descubra a esa mujer que ella conoció, tan diferente a la imagen de intelectual distante de lectura ardua en la que está congelada. “Olga era divertidísima. Tuvo un bar, que se llamaba La Fantasma. Era rara y deliciosa. Tenía perspectiva de género, te hacía reír, no hacía nada de taco. Fue mi maestra: rescatar su trabajo, que ella había disfrutado y respetaba mucho, es un compromiso que estoy cumpliendo.”


(Otra cara oculta de la poeta argentina: sus heterónimos masculinos, entre éstos el de un militar despiadado y sanguinario. Nota de Mariana Enríquez tomada del sitio "radar libros" en Página/12, Clarín, Buenos Aires.)

jueves, 11 de octubre de 2012

Una colección de barbies ciegas

Antes de que empiece un nuevo mes, con todas las listas de provisiones, la ropa para la escuela y las planillas de contactos para urgencias, apenas puedo llevar un control de todo lo que tengo que comprar, completar o tirar. El nuevo año lectivo significa que llegarán a nuestro departamento un montón de cosas nuevas –y todavía no resolví qué hacer con lo del año pasado.
Hace poco saqué de un estante un trabajo artístico de gran tamaño en madera que había hecho mi hija de 7 años y traté de decidir qué destino darle. Por un lado, no podía imaginarme tirando a la basura esa reliquia preciosa de su infancia. Por el otro, vivo en Manhattan y necesitaba hacer lugar para sus nuevas creaciones. Paralizada por la indecisión, volví a ponerlo en el estante.
Este es el dilema cultural que sirve de base a una industria del almacenamiento que mueve miles de millones de dólares: amamos nuestras cosas y también soñamos con deshacernos de ellas. Según la Self Storage Association, uno de cada 10 hogares estadounidenses alquila una unidad de depósito. Aun así, nuestros armarios, buhardillas, sótanos y garajes están repletos. El Departamento de Energía estima que 25% de las personas que tienen un garaje para dos autos en Estados Unidos no estacionan en él sus vehículos.
Todo este amontonamiento puede generar niveles altísimos de desesperación. Conozco a un tipo que borró temerariamente todos los correos de su bandeja de entrada para alcanzar el éxtasis de la “bandeja de entrada cero”. Otra conocida celebra el Año Nuevo tirando todo lo que tiene en la heladera. “¿Incluso un frasco de ketchup por la mitad?”, inquirí. “Todo”, me respondió.
Ejercer control sobre las cosas tiene algo que nos hace sentir que controlamos más la vida. Si bien estamos siendo constantemente bombardeados por mensajes de “¡Más!” y “¡Compre ya!”, también se nos ofrece la tentadora promesa de “¡Con menos será más feliz!”.
La simplicidad es complicada, sin embargo. Ni siquiera el filósofo y escritor Henry David Thoreau, en su famosa admonición “¡Simplicidad, simplicidad, simplicidad!” pudo limitarse a una sola “simplicidad”.
Yo afirmaría que, como no queremos considerarnos materialistas o preocupados por adquirir cosas, a menudo negamos la importancia de nuestras posesiones y no dedicamos tiempo suficiente a pensar de qué manera aumentan nuestra felicidad. Las cosas que poseemos ejercen una fuerte influencia en la atmósfera de nuestras casas. Mi enorme biblioteca de literatura para niños, la colección de adornos de porcelana de Maine de mi amiga: también estas cosas contribuyen a nuestro sentimiento de identidad.
Objetos recibidos como regalos conmemoran hitos importantes como bodas, nacimientos y graduaciones. Las fotos nos recuerdan a los seres que amamos. Las posesiones por sí solas no pueden hacernos felices, pero sí pueden desempeñar un papel importante en una vida feliz.
La clave para resolver la contradicción implícita en la posesión –las seducciones encontradas de la acumulación y la eliminación– consiste en cultivar una verdadera simplicidad, en la que estemos rodeados por cosas útiles y queridas y, al mismo tiempo, estemos libres del peso opresivo de las posesiones insignificantes.
Para esto, es útil considerar, primero, el “efecto legado”: cuanto más poseemos un objeto, más lo valoramos. Tal vez no haya querido particularmente ese jarro de cerveza de cerámica con el escudo de una facultad de derecho. Pero ahora que está en mi estantería, me cuesta muchísimo abandonarlo. Y cuanto más tiempo lo tengo, más lo valoro. Por esa razón, resulta muy productivo desconfiar de las cosas heredadas, las ferias americanas y las ofertas promocionales. La baratija de aspecto inocente que elegimos por un capricho podría echar raíces en casa durante años.
La segunda consideración es el encanto de la postergación: el hecho de que sea más fácil conservar la creación artística de mi hija que decidir cuándo deshacerme de ella.
En una oportunidad en que ayudé a una amiga a limpiar sus armarios, descubrimos un montón de trajes de oficina polvorientos guardados de la época en que trabajaba en un banco de inversión. “Um, ¿para qué los guardás?”, le pregunté. “Bueno, tal vez mi hija quiera usarlos algún día –me respondió–. Son lindos trajecitos”. “Estás loca”, le dije amablemente. “Es imposible que tu hija que está en primer grado llegue a usar un traje que ya tiene décadas”.
La tercera consideración es la nostalgia, lo que a mí me gusta llamar “el efecto remera de la universidad”. Es algo que me resulta particularmente fuerte cuando asocio un objeto a la infancia de mis hijas. Justamente por sus asociaciones con la etapa de la dentición, hace poco me costó mucho tirar un tubo de pasta dental Orajel a medio usar. Para lidiar con ese impulso, aprovecho el efecto del poder de la nostalgia cuidando y preservando deliberadamente los recuerdos.
Funciona de la siguiente manera: cuando decido que es ésta la creación artística que verdaderamente vale la pena guardar, la coloco en un lugar destacado en un estante. Y esa acción me da rienda suelta para arrojar a la basura la mayoría de los otros trabajos de mi hija. Puedo querer mucho una creación artística de primer grado, pero no puedo tenerles cariño a todas. Uno de mis secretos es el siguiente: en algún lugar, mantener un estante vacío, y en algún lugar, mantener un cajón de trastos.
Todos necesitamos simplicidad, orden y suficiente espacio para acomodar nuevas posibilidades. También necesitamos, sin embargo, una abundancia exuberante y colecciones de cosas que son valiosas para nosotros.
Decidiendo a conciencia qué incorporar, sabemos qué podemos dejar fuera. Como advirtió el arquitecto Frank Lloyd Wright, “llegar a saber qué se debe abandonar y qué poner, dónde y cuánto, significa estar formado en el conocimiento de la simplicidad”.


(Si hay algo que te contraría es pensar en deshacerte de los recibos pagados de la luz, el teléfono y el agua cada diciembre. Pero no puedes echar al basurero la muñeca que te regaló la vecina de cuatro años del segundo piso, ni del perro de peluche que te dio una amiga -puesto que no puedes tener una mascota en el departamento-. Hace poco, otra conocida te regaló una tv en ¡¡Blanco y negro!!, que en la primera oportunidad obsequiaste a quien la quiso y pasó a recogerla. Pero conservaste dos lámparas y dos cortinas para lavar las que ya estaban sin asearlas como ocho meses; y, al mismo tiempo, una lámpara la llevaste a la basura y otra la donaste. La fiebre te hizo deshacerte de cuatro bolsas de sopa Knorr que llevaban cinco años de haber caducado. Sabes que el próximo diciembre te desharás de algunas agendas viejas sin checar teléfonos ordenados alfabéticamente pues son números de teléfonos fijos, ya que en ese entonces no se conocían los celulares ni los e-mails. ¡Qué viejo es el mundo y sus habitantes! Nota de la escritora Gretchen Rubin para New York Times, "El encanto de la acumulación". Traducción de Cristina Sardoy para el sitio "revistañ", Clarín.)

miércoles, 10 de octubre de 2012

Houdini desaparece al narco

En un estado, Coahuila, donde los presos se fugan por la puerta, como ocurrió con los 131 reclusos de la cárcel de Piedras Negras, y donde a cientos personas se las ha comido la tierra desde que comenzó la guerra contra el narco en 2006 (como denuncia el colectivo Fuerzas Unidas por nuestros desaparecidos de Coahuila), el robo del cadáver del líder de los Zetas, Heriberto Lazcano Lazcano, 'El Lazca', más que sorpresa ha suscitado escepticismo. Y la falta de informaciones claras alimenta tanto las especulaciones como la desconfianza.
 
La noticia de su muerte en un operativo de la Marina mexicana, el cuerpo de más prestigio de las fuerzas armadas del país, saltó casi a media noche del lunes, más de 24 horas después de que fuera abatido el 'narco' a la salida de un partido de beisbol.
Para entonces, según los datos aportados el martes por el procurador de Coahuila, Homero Ramos, el cadáver ya había sido robado de la funeraria y ya se sabía su identidad porque se habían cotejado las huellas dactilares, pero el comunicado oficial no lo confirmaba. Hablaba solo de que había "fuertes indicios" de que el fallecido fuera el líder Zeta, expresión que pronto se convirtió en un irónico 'trending topic' de Twitter.
El presidente Felipe Calderón felicitó a la Marina por el nuevo éxito contra el crimen organizado y se congratuló de haber neutralizado durante su gobierno a 25 de los 37 líderes más buscados. Pero del esperpéntico robo del cadáver, ni una palabra.
Las redes sociales comenzaron a calentarse con el tema, incluso se burlaban de que los datos de EEUU y México no coincidieran en cuestiones tan básicas como la altura del capo. Y la rueda de prensa ofrecida por el procurador de Coahuila solo generó más preguntas. ¿No se custodiaba el cuerpo? ¿Se está buscando al muerto? ¿Por qué no se dio la información completa desde el principio? ¿Está realmente muerto el ex militar que lideró al cártel más sanguinario de México durante los últimos diez años? ¿Es casualidad que en las últimas semanas se estén multiplicando las detenciones de Zetas, a los que se atribuyen algunos de los crímenes que han conmocionado más el país?

Versiones oficiales en duda

"Genera muchas dudas esta situación", dijo el senador del izquierdista PRD Armando Ríos Piter que recordó que los gobiernos del PAN ya han vivido esta especie de telenovelas. De hecho, la que hoy muchos recordaban fue la del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín 'El Chapo' Guzmán, que se escapó en 2001 de una cárcel de máxima seguridad, teóricamente, en un carrito de lavandería y hoy es el narcotraficante más buscado del mundo.
"Lejos de ser el gran golpe del gobierno al crimen organizado y al Cártel de Los Zetas, se queda en una serie de especulaciones", lamentó, por su parte, el presidente de la comisión de Seguridad Pública del Senado, Omar Fayad, del PRI. "Y es más, ya corre una hipótesis de que es un testigo protegido y que por eso el cuerpo desaparece en condiciones tan singulares".
No es la primera vez que los mexicanos dudan de las versiones oficiales vinculadas a grandes 'éxitos' contra el narcotráfico. En agosto de 2010, cuando algunos investigadores apuntaban a la posible vinculación entre el gobierno federal y el Cártel de Sinaloa, se informó de la muerte de Nacho Coronel, la mano derecha de 'El Chapo', lo que para el ejecutivo era una muestra de que se luchaba contra todos los grupos por igual.
Y aunque se mostraron fotos de cadáver algunas informaciones sobre su abatimiento también generaron dudas. A la autora de 'Los señores del narco', Anabel Hernández, le chocó por ejemplo que Coronel estuviera solo (también ahora genera sorpresa que 'El Lazca' no llevara escoltas) y que el ejército optara por matar en lugar de capturar vivo a una de las personas con más información de la principal organización criminal del continente.

Y ahora ¿qué?

Al margen de la polémica sobre el robo del cadáver, los expertos no creen que la muerte del líder de Los Zetas conlleve una reducción de la violencia, al menos en el corto plazo. De hecho, los estados de Nuevo León y Veracruz, donde este cártel es muy fuerte, están en alerta ante un posible rebrote de la violencia.
Según la especialista de la Universidad de Texas Guadalupe, Correa Contreras, que lleva años estudiando a este grupo, Lazcano era un líder "emblemático" pero, a su juicio, su relevo es sencillo en una organización de estructura horizontal, como son los Zetas.
En declaraciones a ELMUNDO.es, Correa explicó que el grupo que transformó no solo la forma de matar en México (cambiaron el tiro en la nuca por la decapitación o el descuartizamiento) sino todo el panorama del 'narco' en el país, es una "organización muy sofisticada que opera con células independientes que no se conocen entre sí". Por eso y por su estructura paramilitar, considera que seguirá funcionando "igual que un ejército se mantiene vivo aunque maten a uno de sus mandos".
Otros expertos creen, sin embargo, que el sistema de control del territorio por medio del terror y desde las bases que implantó 'El Lazca' puede entrar en crisis al caer su promotor y recuerdan que Los Zetas viven ahora una fuerte división entre los que seguían a Lazcano y el ala de Miguel Treviño Morales, el Z-40, lo que está provocando mayor inestabilidad.
No obstante, la empresa de inteligencia Stratfor afirmó a principio de año que este cártel era el que más había crecido en los últimos tiempos y son muchos los que consideran que la diversificación de su negocio criminal (que va desde el tráfico de drogas y personas hasta la piratería de discos) es lo que le da más fuerza no solo en México sino en los diversos países de Centro y Sudamérica en los que está presente.
El presidente Calderón ha apretado el acelerador en su lucha contra el crimen organizado en la recta final de su mandato sobre todo contra el cártel del Golfo (descabezado en los últimos meses) y Los Zetas. De hecho, destacan las numerosas detenciones efectuadas en los últimos días de miembros de este cártel a los que se les atribuye algunos de los crímenes que más han conmocionado a México en los últimos años. Sin embargo, no todos los expertos consideran que hay pruebas suficientes para adjudicárselos a ellos.
En cualquier caso, todos los analistas creen que hay cierta reestructuración de las fuerzas criminales, entre otros motivos, apunta Correa, ante la incertidumbre sobre cuál será la estrategia del próximo presidente, Enrique Peña Nieto, que tomará posesión el 1 de diciembre.
Ahora, con 'El Lazca' fuera de juego solo un hombre se interpone entre Calderón y lo que él consideraría el éxito total de su gobierno a pesar de las numerosas críticas que ha tenido una guerra que se ha cobrado más de 50.000 muerto: 'El Chapo' Guzmán, un criminal al que tanto México como EEUU, según sus gobiernos, siguen los pasos de cerca desde hace tiempo.


(La facilidad para "desaparecer" el cuerpo de un muerto peligroso y por cuya vida se ofrecieron millones de pesos en México y en Estados Unidos, hace sospechar que el mago Mandrake, el gran Houdini o David Copperfield están del lado de los criminales. La verdad, tiene razón la autora de la nota, María Verza, vivimos un "esperpento" del corte de Valle-Inclán, que recuerda en mucho el cuerpo sin vida que nos presentaron hace tiempo de los despojos del narco llamado "El señor de los cielos". Nota tomada del sitio El Mundo.)