lunes, 13 de septiembre de 2010

MARIO SANTIAGO PAPASQUIARO (1953/ 1998)

EL MILAGRO EXIGE

Qué vía imaginaré

para seguir flotando

& remontar la selva siempre creciente del grosero río

El milagro exige

De mis huesos flor

& de mi mente frutos

En este crepúsculo preciso

en que la nuca del sol

se va de hocico

El oro sepulta a la ceniza

la plaga al mar

la magia a toda prisa

(texto tomado de Respiración del laberinto,

ed. La ratona cartonera, Cuernavaca, Mor.,

México, 2009)

domingo, 12 de septiembre de 2010

CARRUSEL GIRONDO

Sábado 11 de agosto 2010


Las vueltas de Girondo
Oliverio Girondo. Foto ArchivoVer mas fotos

Poemas inéditos y dispersos, prosas sueltas, entrevistas y artículos de diversa índole son los escritos de Oliverio Girondo que recoge este volumen, además de una "galería de imágenes", un epistolario y una sección de poemas dedicados a él por Leopoldo Marechal, Enrique Molina, Rafael Alberti, Edgar Bayley, Francisco Madariaga, Pablo Neruda y Raúl Gustavo Aguirre, entre otros. Hace veinte años, cuando se publicó la edición original del Homenaje -ahora aumentada-, los poemas de Girondo eran difíciles de encontrar. Pero a partir de 1994, Losada sacó varias reimpresiones de sus Obras , y en 1999 se publicaron sus Obras completas . ¿Es este Nuevo homenaje un libro inoportuno y sin interés? Por el contrario: estos textos transversales revelan el retrato facetado de uno de los grandes poetas argentinos. En un reportaje que le hace Francisco Urondo para la revista Leoplán , en 1962, convergen varios de los hilos de este volumen. Girondo se dice "hijo de toda la literatura francesa", se refiere a sus orígenes como autor teatral y a su larga amistad con Ramón Gómez de la Serna. Habla con desprecio de Leopoldo Lugones y explica su tendencia a "beber en lo vivo": "uno no puede no tener nada que ver con Joyce... Joyce está dentro de la literatura viviente, como está Beckett". Urondo lo compara con Macedonio Fernández: "M. F. era unos veinte años mayor que Girondo y la gente del periódico Martín Fierro [...] Treinta años después es Girondo quien se vincula a los grupos jóvenes". Esa preferencia por lo actual impulsa una trayectoria poética que asume riesgos estéticos cada vez mayores, hasta llegar a En la masmédula (1956), ese non plus ultra de la poesía en castellano.

Girondo fue el viajero por excelencia no ya de la literatura sino de la buena sociedad argentina; se le atribuye a Ramón Gómez de la Serna esta famosa copla: "A veces rotundo,/ a veces muy hondo,/ se va por el mundo/ girando, Girondo". En 1925, volviendo de Nueva York, dice que el Metropolitan es un ejemplo de museo que Argentina podría imitar: "Diez o quince millonarios lo fundaron y sostienen, cosa que acaso se podría hacer también aquí". Con ese hastío aristocrático con que solía contestar a los periodistas recibe junto con su mujer, Norah Lange, al diario Crítica en 1960: "En París, hasta las modistas hablan de existencialismo", dice Lange. En 1940, en una curiosa monografía acerca de la posición que debe adoptar Argentina ante la guerra mundial, manifiesta un "profundo hartazgo de Europa" y elabora un programa económico y cultural para romper con el Viejo Mundo. Otro texto interesantísimo es una "memoria" de 1949 sobre "El periódico Martín Fierro ".

Buena parte de los poemas dedicados a Girondo son de circunstancias y poco memorables, pero muestran el sistema de afinidades del momento. Es curiosa, por ejemplo, una carta del peruano José Carlos Mariátegui, marxista e indigenista, quien quiere ganar la poesía de Girondo para su ideal de regeneracionismo americano: "es un poeta de recia figura gaucha... en su poesía el bordado es europeo, es urbano, es cosmopolita. Pero la trama es gaucha", le escribe. Schwartz incluye además una breve sección acerca del contacto de Girondo con los vanguardistas brasileños, con poemas de En la masmédula traducidos al portugués por Haroldo y Augusto de Campos.

El espíritu de Girondo sacude con una carcajada la matriz académica que quiere ceñir el libro. Schwartz dice, en el prólogo, que toda obra completa acaba siendo "definitivamente incompleta": en los márgenes de ese cuerpo ceñido y riguroso de poemas que Girondo asumió como su legado poético se cuelan estas páginas, divertidas, estimulantes, ricas de anécdotas y testimonios.

Edgardo Dobry

¿Tiene algo que ver la poesía de Oliverio Girondo con el movimiento Infrarrealista surgido en México en la década de 1970? Creo que sí y mucho, sobre todo por el aliento renovador que estos iconoclastas le inyectaron a la atmósfera predominante en ese entonces, tiempos en que privaba la visión piramidal del grupo de Octavio Paz y que sólo sus recomendados accedían a becas de la fundación Guggenheim, mientras que los andrajosos infras buscaban el contacto con otros marginales que los antecedieron: los Estridentistas y personalidades como Pepe Revueltas, Efraìn Huerta y Enriqueta Ochoa. Ah, y también Beatriz Quiñones, poeta residente en Durango que luego se quitaría la vida, ¿la Cesárea Tinajero de "Los detectives salvajes?"

La figura de Girondo, como tarde o temprano emergerán algunos infras ignorados, resurge ante otras más que consagradas en su país de origen: Jorge Luis Borges, Bioy Casares y José Bianco (a quien antihomenajea Roberto Bolaño en un relato incluido en "El gaucho insufrible".) Por este motivo se rescata una nota aparecida ayer 11 de septiembre en el diario La Nación de Argentina, llamada por su autor "Las vueltas de Girondo". UM

sábado, 11 de septiembre de 2010

TIEMPO DE HIENAS

los caminos de Dios

juan g. bedoya

Hay entre los jerarcas católicos la costumbre de achacar a la falta de fe en Dios la supuesta hecatombe moral de la humanidad. Según esa idea, los creyentes tendrían una infinita superioridad ética sobre los no creyentes, y ni qué decir sobre ateos y demás enemigos de la todopoderosa Iglesia romana. El último alboroto se ha producido contra el astrofísico Stephen Hawking por liberar éste a Dios, si es que existe, de la responsabilidad de haber creado un universo tan abundante en prodigios, miserias y catástrofes. La respuesta del Vaticano fue encumbrar como siempre a su Motor Inmóvil: un Sumo Creador omnisciente, omnipotente e infinitamente misericordioso. Tendría razón Bertrand Russell cuando bromeó que maldades, injusticias y sufrimientos se estarían produciendo porque el Todopoderoso a veces se distrae.

    El obispo san Agustín sostuvo que "los caminos de Dios son ininvestigables". Lo escribió en uno de sus Tratados sobre la Gracia. Eran tiempos de prepotencia, cuando el cristianismo se impuso como heredero del Imperio Romano. Hoy no es posible ni la opacidad, ni la impunidad. Pese a todo, el Vaticano puso el grito en el cielo hace dos meses porque la policía cayó sobre la cúpula de la Iglesia católica belga en busca de pruebas de delitos sexuales, registrando incluso la residencia del legendario cardenal Dannels y la tumba del no menos famoso cardenal Suenens.

    La muy católica Bélgica ha asistido con aprensión a las investigaciones y denuncias. Es lógico. El acoso sexual de clérigos se ha dirigido a las víctimas más fáciles: los hijos de las buenas familias cristianas. Erigidos como líderes morales absolutos, las familias devotas serían las últimas en sospechar de sus reverenciados pastores, pero también las más intimidadas a la hora de desafiar a la Iglesia romana con denuncias internas o externas. Muchas víctimas se acogieron al suicidio. Fue la sacudida final a tanta traición.

    (Nunca falta el que afirma que se viven tiempos de 'desenmascarados' -aquellos que sin estar prevenidos muestran el verdadero rostro-, ejemplos hay muchos pero que hayan estremecido a la opinión pública occidental, en los últimos veinte años, se cuentan los casos de pederastia y de éstos, principalmente el de los Legionarios de Cristo y su lider de líderes, el mexicano Marcial Maciel y su cercanía con el papa Juan Pablo II, que no sólo calló ante las evidencias exhibidas sino que soslayó, mientras pudo, las acusaciones. El último episodio trascendido es el caso de Bélgica donde medio millar de menores, algunos aún siendo niños de brazos, fueron victimados por sus propios mentores escolares en internados, que más tarde -trece de ellos y ellas-, optarían por el suicidio. Por esta razón, se reproduce el artículo de reflexión aparecido hoy en el diario español El País. UM)

    MEDEA QUEMÓ NAVES

    Medea quemó naves un día de fiesta
    y en un susurro que la hizo arrojar sangre
    dejó con su rúbrica una cauda de rubíes
    que calmó la furia de sus deudos.

    Partió a tiempo en el coche solar
    y con la partida quedó exenta
    de fumarolas, desastres y maremotos
    grabados en su especie.

    En su memoria, los suyos
    levantaron piras, erigieron catedrales
    aunque nunca fue suficiente
    el perdón ni la plegaria.

    De una u otra forma pasaron los días;
    como baraja los días se sucedieron;
    cayeron las noche como de golpe
    se baja el metal de la cortina.

    Entonces vino el silencio.


    (texto tomado de Vengan copas,
    ed. Casa Juan Pablos e IMAC Durango,
    México, 2000)

    viernes, 10 de septiembre de 2010

    JESÚS MARÍN (1973 )

    vi

    Se siente gacho
    negar la sed por un abrazo
    el hambre de una mano sobre el rostro
    la urgencia de una oración.

    Y carecer de alas.

    Carecer del tibio aleteo de una mujer.
    No tener un hijo más que de lejitos
    sin carne de tu carne.

    Y medir tu hombría por los centímetros del pito.

    A veces ser hombre es ser ciego.


    (texto tomado de Si quieres te digo cosas
    tiernas, ed. Duranghetto, Durango, Méx., 2007)

    jueves, 9 de septiembre de 2010

    LA GUERRA PERSONAL

    Encobijado


    El 'encobijado' de Sinaloa.  IONSA

    El 'encobijado' de Sinaloa. IONSA



    Madrid


    Actualizado jueves 09/09/2010 12:40 horas



    El protagonista de la historia es un cadáver más. Uno de tantos. Tan insignificante que la noticia de su identificación tan sólo asoma a los diarios locales. Para poder salir de esa categoría y convertirse en noticia nacional, en México, hay que estar acompañado al menos por otros diez o doce cuerpos. Si de llegar a un medio internacional se trata, hace falta reunir varias decenas. Por menos de eso la masacre del narco ya no constituye noticia, y menos en Sinaloa, donde la tragedia es cotidiana.


    Se trata de un 'encobijado', o lo que es lo mismo, un hombre al que después de acribillarlo a tiros lo han envuelto en mantas o cobijas y embalado en ellas con ayuda de cinta aislante como si fuera una alfombra o un fardo de mercancía. Desde fuera, el fardo a duras penas representa ser un ser humano. Las razones para esta diligencia no son otras que favorecer el transporte y prevenir que deje huellas en el portaequipajes de auto o en la trasera de pick-up en el que lo hayan trasladado. Retirar la sangre es engorroso, y es difícil hacerlo de forma que no queden rastros de ADN, aunque la policía mexicana no da abasto para reconocer siquiera a los muertos que se le amontonan en los depósitos cada jornada, y mal puede hacer grandes alardes para cruzar sus perfiles genéticos. En el caso de que quiera hacerlo, que no siempre se produce, y menos cuando el muerto lo hace el clan que tiene a sueldo o amenazado al jefe policial.


    El encobijado muere no se sabe muy bien dónde. Se le envuelve en gruesas mantas, que impiden que sus fluidos salgan al exterior y que absorben los que den en salir. Luego se le echa al vehículo y se le lleva a un lugar alejado de donde se le torturó y se le quitó la vida y allí ya se le puede tirar tranquilamente. Es un lugar normalmente fuera del paso, en el que tardarán en encontrarlo. Para entonces, como ocurre con el protagonista de nuestra historia, se hallará en tan avanzado estado de descomposición que identificarlo será un desafío investigador en toda regla. Se hará preciso echar mano de la copiosa lista de desaparecidos denunciados, y rezar por que no se trate de uno de esos cuya falta no se denuncia. Tampoco hay demasiada urgencia por identificarlo, porque con ello bien poco se va a resolver. Tan sólo sumar un nombre más, una identidad más, a esa nómina interminable. Uno de tantos, que nadie recordará, cuyo epitafio nadie escribirá, cuya muerte pasará sin testigos ni duelo.


    Al cabo de un mes, sin embargo, se le identifica. La noticia de su atribución de identidad, de nuevo, lo es sólo para el diario local. El Noroeste de Sinaloa, que tiene una versión en Internet. Así es como la noticia, por una casualidad, llega a conocimiento de otra persona que vive a miles de kilómetros de allí, en España. Una persona que escribe y que resulta que se llama exactamente igual y que, coincidencias del destino, tiene justamente su misma edad. No es el suyo un nombre común, y aunque la edad si lo sea, no lo es para morir. Al menos, eso es lo que quiere creer la persona que escribe y aún vive, y que de pronto se tropieza con la desgracia de aquel asesinado homónimo.


    Lee despacio la noticia. El muerto presentaba varios impactos de bala. En vida vendía especias y estaba en un centro de rehabilitación. Apareció en un camino, a un kilómetro de la carretera general, envuelto en una manta color café y cubierto 'de lozas de asbesto'. Siente la necesidad de escribir todos estos detalles, porque de pronto ese muerto ya no es uno más. Lorenzo Silva, español, 44 años, compone así el obituario de Lorenzo Silva, mexicano, 44 años. Aunque tampoco sirva para nada.


    Los decapitados, los destazados, los descuartizados, los pozoleados, los arrojados al fondo de una presa, los desbarrancados, los rafagueados, los que resultaron 'daños colaterales' para las autoridades, los cazados por no hacer alto en un retén inexistente, los vetados en tweeter por no comulgar con el tlatoani enano, los arrojados a la fosa común, los que dijeron que iban a la chamba y nunca regresaron, los que pidieron vacaciones o un aumento salarial y fueron disueltos en sus propios aceites, los que recibirían un homenaje póstumo con un nuevo perfume Estèe Lauder y una línea de lencería exclusiva por haber emprendido la graciosa huída en Ciudad Juárez, Chihuahua, México, los que no votaron por los candidatos impuestos por los ovarios de Amalia, los que cruzaron La Línea (The Border) con un iPod con rolas de Intocable y ya no se supo de ellos, por los que se quejaron a Conapred ante la insolencia del clero y aún esperan respuesta, por los que arrojaron la tele contra la pared para no escuchar a Azcárraga Jean abundar sobre las bondades de Iniciativa México y el armatoste siguió funcionando. En fin.

    Nota tomada del diario español El Mundo. UM

    GABRIELA MISTRAL (1889-1957 )

    Íntima

    Tú no oprimas mis manos.
    Llegará el duradero
    tiempo de reposar con mucho polvo
    y sombra los entretejidos dedos.

    Y dirías: -"No puedo
    amarla, porque ya se desgranaron
    como mieses sus dedos."

    Tú no beses mi boca.
    Vendrá el instante lleno
    de luz menguada en que estaré sin labios
    sobre un mojado suelo.

    Y dirías: "la amé, pero no puedo
    amarla más, ahora que no aspira
    el olor de retamas de mi beso."

    Y me angustiaré oyéndote,
    y hablarás loco y ciego,
    que mi mano será sobre tu frente
    cuando rompan mis dedos,
    y bajará sobre tu cara llena
    de ansia mi aliento.

    No me toques, por tanto. Mentiría
    al decir que te entrego
    mi amor en estos brazos extendidos,
    en mi boca, en mi cuello,
    y tú, al creer que lo bebiste todo,
    te engañarías como un niño ciego.

    Porque mi amor no es sólo esta gavilla
    reacia y fatigada de mi cuerpo,
    que tiembla entera al roce del cilicio
    y que me rezaga en todo vuelo.

    Es lo que está en el beso, y no es el labio;
    lo que rompe la voz, y no es el pecho:
    ¡Es un viento de Dios, que pasa hundiéndome
    el gajo de las carnes, volandero!


    (texto tomado de Erótica (poesía amorosa
    en lengua castellana), Carmen Cirici- Ventalló,
    Textos de Humanidades, no.16, UNAM, 1980)



    Qué fuerza del poema Íntima!
    Me llama la atención esa corporeidad castigada
    y marcada por la torpeza, por el cansancio,
    por cierta inadecuación y por la muerte.
    Qué capacidad de la Mistral por definir el amor
    de manera tan abstracta e intensamente evocadora.
    Ahora que la unión amorosa es un derecho para lesbianas
    y homosexuales me pregunto qué senderos tomará el lirismo
    del amor homosexual. ¿Es posible encontrar ese sentimiento
    ilocalizable en el matrimonio?
    ¿Es posible calificar este poema de homoerótico?
    (Antonio Marquet, blog mesterdejoteria)