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sábado, 2 de abril de 2011

EL VACÍO INFORMATIVO

MÉXICO, D.F., 1 de abril (apro).- El despliegue de un impresionante operativo en el que participaron aproximadamente 400 elementos de la Policía Federal, en la cabecera municipal de Calera, Zacatecas, causó expectación y pánico entre la población.

A las 09:00 de la mañana, tres helicópteros, 15 camiones blindados conocidos como “rinos” y más de una docena de patrullas iniciaron acciones en la zona sin que se precisara el motivo del despliegue policíaco.
De forma extraoficial, se supo que el objetivo de la movilización era la detención de in “importante narcotraficante” y que los efectivos realizaron cateos en distintos inmuebles.
Se supo que se logró la detención de al menos una persona y el aseguramiento de alrededor de 15 vehículos de lujo, tras catear algunas casas en la colonia Santa Lucía y otras cercanas. Sin embargo, ninguna institución confirmó la versión.
Agentes federales llevaron algunas de las camionetas decomisadas a un campo deportivo, donde también aterrizaron los helicópteros que participaron en el operativo.
La situación generó pánico entre la población, incluso padres de familia que llevaban a sus hijos a la escuela o ya los habían dejado, regresaron a los planteles escolares para recogerlos y llevarlos a casa.
Las acciones policíacas se prolongaron hasta la tarde de este viernes y no se informó si durará más días o se extenderá a otros municipios.
No obstante, se supo que en Fresnillo también se observaron dos camiones blindados “rinos”, una docena de patrullas y dos helicópteros que sobrevolaban la ciudad.


(Como ya es costumbre, Mario y Arturo, dirán: a) fue un operativo imaginado desde Tweeter y Facebook; b) como fue una acción federal, la PGR emitirá un boletín más tarde; c) como en el caso de los ocho cazadores "desaparecidos", nadie se enteró de nada porque llegaron de Guanajuato; d) igual que en el hallazgo de quince tambos "olvidados" por el Pozolero, los huesos eran de animales; e) semejante al "levantón" de un exalcalde en Fresnillo y su chofer, el 2 de febrero, guardarán un silencio de sepulcros; f) como en diciembre pasado, la posada efectuada en un galerón de Fresnillo y otro de Calera, nadie supo nada, fue una nota "volada" (inventada) por Verónica; g) como en el caso de los campos de entrenamiento de Valparaíso, localizados en la sierra, provienen los técnicos de cualquier Estado vecino; h) igual que Felipillo, "no es guerra", es combate, es lucha, es cualquier sinónimo. Más los detalles que el lector quiera añadir. Nota recogida de Proceso on line.)

martes, 15 de febrero de 2011

DURANGO, SANTUARIO VIOLENTO

Distrito Federal— La impunidad es un mal extendido por toda la república. Pero en Durango esa lacra adquiere honduras inadmisibles. El fiscal general del estado, Ramiro Ortiz Aguirre dijo hace poco que en esa entidad “se secuestra hasta por una vaca”. Si lo comentara un ciudadano en una charla de café se comprendería una descripción así de cruda, muestra de una realidad frente a la que nada puede hacerse.
Pero lo dijo el responsable de perseguir el delito, el jefe del ministerio público. Lo dijo como quien ve llover y no se moja.

Practica lo que dice, además. Es decir, no se inmuta ante los secuestros.
El 30 de septiembre pasado, cuando aún era procurador (se convirtió en fiscal general el 15 de octubre siguiente), recibió en su oficina al alcalde y al síndico del municipio de Nuevo Ideal, que acompañaban a Hilda Valenzuela.
Con el apoyo de los funcionarios, ella denunció el secuestro de su hermano, secuestrado una semana antes, el 23 de septiembre. Ella misma y su padre, Leopoldo Valenzuela Escobar, sabían dónde estaba la víctima, por cuyo rescate pedían diez millones de pesos.
“El procurador le dice que no va a arriesgar a sus policías sin antes hacer una investigación. El alcalde y el síndico tratan de convencerlo, pero Ramiro Ortiz los corre: ¿Qué no entienden?, les gritó mientras se retiraba” (Proceso, 13 de febrero).
Minutos después del secuestro, Valenzuela Escobar y su hija pidieron auxilio en el retén de 20 soldados que está a un paso de la refaccionaria de don Polo, como se conoce al padre de la víctima, de igual nombre y llamado Leo.
Los soldados no hicieron caso. Nadie se haría cargo del asunto, ni autoridades locales ni federales. Peor aún: el ministerio público local hizo saber a los secuestradores las diligencias que don Polo realizaba para rescatar a su hijo.
Policías judiciales levantaron a varios de los señalados por el angustiado padre, para extorsionarlos: “Les dijeron que yo los había acusado, incluso les enseñaron el expediente”, dijo don Polo en la redacción de la revista Proceso, en la ciudad de México, el lunes 30 de enero.
Uno de los secuestradores, vecino y conocido de la familia Valenzuela, se quejó: “don Polo nos está echando de cabeza”, y aclaró que se lo habían informado “en la procuraduría”.
En la redacción del semanario, al relatar esta parte, don Polo anticipó: “¿Entienden lo que quieren esos desgraciados? Lo que quieren es que me den en la madre…, que me maten Y muerto, se acaba todo”.
El viernes 4 don Polo fue asesinado. “Venimos por ti, compa’, gritaron los hombres vestidos como soldados mientras con los cuernos de chivo le apuntaban… Él se quiso defender, sacó su pistola, pero los tiros de los AK-47 lo abatieron. Murió minutos después de llegar al hospital.”. Valenzuela Escobar se convirtió así en otro justiciero ejecutado.
Como doña Josefina Reyes y doña Marisela Escobedo, en Chihuahua, era un buscador de justicia al que mataron para frenar la indagación sobre su hijo, de quien no supo más a pesar de que pagó medio millón de pesos, y que hasta la fecha no aparece..
Al fragor de las campañas por la gubernatura duranguense, el año pasado, el candidato de la coalición opositora, José Rosas Aispuro Torres denunció repetidamente la complicidad del gobernador Ismael Hernández Deras con la criminalidad a que le tocaba combatir.
No habló sólo de negligencia o incapacidad para enfrentar a homicidas y secuestradores que proliferaban en el estado, sino directamente de asociación con ellos.
Con base, según dijo, en testimonios de personas secuestradas y dejadas en libertad tras el pago de un rescate, dinero de ese modo obtenido se aplicó a la campaña de Jorge Herrera Caldera, que venció al denunciante y es ahora el gobernador. Hernández Deras se indignó tanto con el señalamiento del candidato opositor que, concluido el proceso electoral lo demandó civilmente por daño moral.
Lo hizo cómodamente, ante la justicia local, para asegurarse un fallo favorable.
Su sucesor y heredero no muestra mayor aptitud ni disposición para contener la violencia criminal en esa entidad.
Al comienzo de este año un comando de sesenta hombres asaltó la comunidad de Tierras Coloradas, en el municipio de El Mezquital.
Los invasores, en represalia porque algunos de ellos fueron perseguidos por los lugareños tras cometer un asesinato allí mismo el 28 de diciembre, incendiaron cuarenta viviendas, veintisiete vehículos y una escuela.
No se sabe nada, hoy mismo, de los delincuentes que obraron de esa brutal manera, a pesar de que el traslado de esa cantidad de personas armadas no debería pasar inadvertido.
Sólo la semana pasada, cuarenta días después de la infame tropelía, el gobernador estuvo en Tierras Coloradas, para anunciar la reconstrucción de las casas destruidas.
Ese es, dijo autocomplacido, “el lado bueno” del suceso atroz.
Herrera Caldera estuvo en El Mezquital sólo unas horas. De haber prolongado su estancia, se hubiera tal vez topado con un tiroteo en la comunidad de San Manuel, apenas a 25 kilómetros de Tierras Coloradas.
Al parecer se trató de un enfrentamiento entre bandas rivales, que causó una gran matazón. Se difundió inicialmente la noticia de que había veinte personas asesinadas.
Pero hasta ahora la cifra se ajustó a la baja. Con imprecisiones, la fiscalía a cargo de Ortiz Aguirre reporta que fueron siete u ocho.
Ha de suponerse que la disminución del número de víctimas hace menos importante el acontecimiento. Los violentos, en ese santuario que es Durango, gozan de impunidad de todas maneras.


(nota tomada del Diario de Juárez, autor: M.A. Granados Chapa.)

CIUDAD JUÁREZ, LA PESAROSA

Vivimos una semana agobiante en todos los sentidos: secuelas del clima invernal que hizo sentir la falta de agua; el accidente de los enfermos del IMSS, el acribillamiento del padre que pagó con la vida defender a su familia, pasando por las inocuas visitas de los secretarios de Estado que vienen con las manos vacías; las extorsiones e incendios de negocios y como cerezas del pastel, otra semana negra en asesinatos… ¿qué nos falta?

Ciudad Juárez ya no siente lo duro sino lo tupido de los embates que la agobian. Es bueno proponerse en serio acabar la racha maldita que desde hace cuatro años la llevan en retroceso a un pasado que tampoco brilló en galanterías pero al menos permitía vivir tranquilos. ¿Cómo empezar a reconstruirnos como sociedad traumada, que de continuar como hasta ahora perderá hasta el sentido de solidaridad que todavía prevalece?
El primer paso es exigir a las autoridades resultados de su trabajo, modificando la forma en que se ha venido planteando solucionar la más extrema de las necesidades sociales. Vemos cómo los funcionarios de todos los niveles se han inmunizados contra las protestas en las que se manifiesta el reclamo de seguridad y justicia.
¿Recordarán su compromiso de llegar al fondo en casos como el de la señora Marisela Escobedo o el de los médicos, que no obstante constituir un gremio imprescindible continúan ejerciendo bajo los mismos riesgos impuestos por criminales que acaban de mostrar por enésima vez su poderío al segar la vida del hombre que defendió a su familia y patrimonio? Pese a las reformas al Código Penal y la buena voluntad de hacer lo mejor externada en discursos y declaraciones, los chihuahuenses no tenemos más esperanza de justicia que la de miles de víctimas de la violencia, cuyas historias se perciben olvidadas y sólo servirán como referencia futura de una etapa merecedora de estudio.
Las visitas de los secretarios del Trabajo y de Economía a la ciudad no se tradujeron en respuestas positivas a las propuestas de zona libre, regularización de autos y otros pendientes que reactivarían la economía. La del secretario de Salud tampoco cumplimenta necesidades del área ¿Qué resultados de cuáles acciones realizadas el año anterior merecen continuar en el análisis si los supuestos logros no son visibles ni aterrizan de lleno en el objetivo de bienestar social? ¿Debe continuar el Programa Todos somos Juárez? La pregunta, al ser meditada, daría una respuesta parecida a la tantas veces formulada sobre el retiro de la Policía Federal que resguarda la ciudad, y es un rotundo no, porque está absorbiendo recursos que pudieran aplicarse a cosas más objetivas y necesarias.
Incursionar en nuevas estrategias que tengan como partida acciones precisas de resistencia civil y explorar la propuesta de ex presidentes latinoamericanos para legalizar las drogas serían los primeros pasos. La resistencia civil como medida extrema a la que el propio gobierno con su inacción empuja a la sociedad, y la legalización, aún a riesgo de un problema de salud pública, como lo ha declarado a medios televisivos Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del DF, dan contexto al debate que debe abrirse de inmediato vigilando que los legisladores no entren en discusiones banales y politizadas.
Todos sabemos que los presupuestos municipales, estatales y de la Federación están siendo absorbidos por la lucha contra el narcotráfico, incomprensible para los que no acabamos de entender por qué tenemos que aportar muertos y dinero para frenar el cruce de drogas al vecino de junto cuando a éste sus millones de drogadictos lo tienen sin cuidado, y en nuestro territorio vencer la resistencia de quienes la usan o son atraídos al consumo.
Ciudad Juárez carece de infraestructura y ahora más que en ningún otro punto de su historia urge a la reactivación económica. Sus representantes de la iniciativa privada no han recibido del gobierno federal las consideraciones necesarias, por eso se califica de inocuas las visitas de los secretarios del Trabajo y de Economía pues sus discursos, desgastados y empobrecidos no encuentran vocabulario convincente para sostener siquiera la esperanza.
Todo redunda en cansancio social acumulado entre una y otra administración local y estatal de estos años pesarosos, que en sus primeros pasos (4 meses de ejercicio) dan pocos indicios de efectividad por pretender que todas las soluciones provengan de la Federación. Nada entonces justifica las vueltas por el camino andado sin llegar a una meta propuesta.
Y ahora que ya sabemos lo que es no tener agua, es de esperarse un mayor cuidado del vital líquido, cuidado que emane de la convicción personal y no de las campañas de la JMAS tratando de concientizar sobre su buen uso.


(¿De espaldas a qué país se gobierna México; será necesario que las fronteras norte se declaren independientes del resto del país; es cierto, como lo afirma un político del sureste, que el país terminará deshilachado, vuelto girones en 2012? El editorial '¿Qué falta?', de la periodista Adela S. González responde a estas cuestiones con otros señalamientos directos. Tomado de El Diario de Juárez.)