Vida después de la muerte
Soy más vieja que mi padre cuando se volvió
de oro y dejó su cuerpo con el hígado usado
en el Hospital Faulkner de Jamaica Plain. Yo no creo
en la vida después de la muerte, no sé dónde estará
su carne ahora que terminó de pudrirse sobre sus huesos
largos en el cementerio judío —debe ser el único
converso abajo de esas filas y filas de lápidas.
Una vez, mientras lavaba los platos en una cocina angosta
lo oí silbándome detrás. Se me heló la nuca.
Desde esa vez nunca me volvió a pasar algo así. Pero esta mañana
íbamos juntos en un avión a Virginia. Yo tenía 17,
estaba embarazada y con miedo. Me esperaba un aborto,
la cama de huéspedes de mi tía empapada de sangre, mi madre
gritaba — y él decía que los chicos se meten en problemas—
ahora lo estoy entendiendo: eso era el perdón.
Creo que si hubiera vivido habría cambiado y crecido
pero qué hubiese hecho con mi aluvión de palabras
después de que, mientras el avión aterrizaba en
Richmond a plena luz del día y la azafata caminaba
entre las filas de asientos con su pollera impecable
y la blusa metida adentro, me dijo en voz baja
Nunca le cuentes esto a nadie.
("revistaaltazor", versión de sandra toro)
miércoles, 11 de marzo de 2020
martes, 10 de marzo de 2020
Carlos Battilana (1964 )
Hay un bosque helado…
Hay un bosque helado
dentro de mi pecho:
se trata
de una tierra
en círculo
que contiene
pequeños abrojos
algas
alguna cosa que parece
tremenda
Hay un bosque helado
dentro de mi pecho,
y nada
resulta
más torpe
que ocultar
sus tejidos
sus hojas amarillas
su agua
("ramitas")
Hay un bosque helado
dentro de mi pecho:
se trata
de una tierra
en círculo
que contiene
pequeños abrojos
algas
alguna cosa que parece
tremenda
Hay un bosque helado
dentro de mi pecho,
y nada
resulta
más torpe
que ocultar
sus tejidos
sus hojas amarillas
su agua
("ramitas")
domingo, 8 de marzo de 2020
Uriel Martínez (1950 )
En el barrio
1
Por mi barrio son frecuentes los asesinatos, la desaparición forzada de mujeres a altas horas del día, los accidentes carreteros que obligan al desvío del río caudaloso de vehículos y transportes colectivos chatarra, de la senda sin abrigo de predicadores, mesías y enviados de Dios.
2
En mi barrio son pan de cada día los descarrilamientos de corridas de trenes de Western Union que llevan piezas de cobre robadas con destino a China, Taiwán y otros puntos de tierras innombradas y desconocidas, también a menudo suceden los redondeos de morralla en las tiendas de conveniencia, los asaltos en despoblado, los acuchillados al calor de las copas, los vientos helados que obligan a la obstrucción de pulmones y al jadeo de la respiración.
3
En mi cuadra y manzana a menudo pasan grupos de monjas que visitan tiendas, panaderías, heladerías y recauderías a pedir por los que menos tienen y no trabajan nada, van y vienen también aquellos ancianos que recogen en carretillas cartón, periódico y muebles abandonados (se brincan los cuerpos descuartizados), ropa en desuso, fetos, botes de aluminio y envases de cerveza, preservativos tirados, carteras vacías, cartas de amor no enviadas, medias de nylon sin piernas, ni brazos ni esmalte.
4
En callejones y calles cerradas viven mujeres solas, hombres que ya mastican sin dientes y en silencio, exprimen naranja, mandarina, limas y limones, extraen raíces de plantas no logradas en pisos de mármol, granito y tierra. Salen y las arrojan a contenedores tristes, bajo nubes de moscas, vuelven y se encierran en celdas como habitaciones, en cárceles como barrotes, con celadores que son ellos mismos. En mi barrio hacemos como que somos felices.
("el son del corazón", no.8, marzo-abrl 2019, zacatecas, méxico)
viernes, 6 de marzo de 2020
Emilio Prados (1899/1962 )
Cantar del dormido en la yerba
La muerte está conmigo;
mas la muerte es jardín
cerrado, espacio, coto,
silencio amurallado
por la piel de mi cuerpo
donde, inmóvil -almendra
viva, virgen,-, mi luz
contempla y da la imagen
redimida del fuego.
Si he de morir, ya es muerte:
la estrella, la avenida,
el silencio, la noche,
el agua y el amor
Lo dice así la fuente
y el suspiro.
También
mi sangre cuando besa.
Si he de morir: mis labios
vencidos de misterio
ya nada buscan: cantan,
pues no ha de ser mi olvido
la tierra ni el silencio…
Y el jazmín no pregunta
desmayado en la sombra :
-¿Adónde irá el lucero
que mi nieve ha perdido?…
Si ha de morir: su aroma
es muerte; su flor muerte,
como la tierra húmeda
del cerrado jardín
de mi alma, es carne
de la muerte, también:
¡Luz! ¡Fúlgida memoria!
¡Eje de un universo
nuevo, que va a nacer
sin niebla, al fin, de olvidos!
Lo dice así la fuente
y el suspiro.
También
mi sangre cuando besa.
("trianarts")
La muerte está conmigo;
mas la muerte es jardín
cerrado, espacio, coto,
silencio amurallado
por la piel de mi cuerpo
donde, inmóvil -almendra
viva, virgen,-, mi luz
contempla y da la imagen
redimida del fuego.
Si he de morir, ya es muerte:
la estrella, la avenida,
el silencio, la noche,
el agua y el amor
Lo dice así la fuente
y el suspiro.
También
mi sangre cuando besa.
Si he de morir: mis labios
vencidos de misterio
ya nada buscan: cantan,
pues no ha de ser mi olvido
la tierra ni el silencio…
Y el jazmín no pregunta
desmayado en la sombra :
-¿Adónde irá el lucero
que mi nieve ha perdido?…
Si ha de morir: su aroma
es muerte; su flor muerte,
como la tierra húmeda
del cerrado jardín
de mi alma, es carne
de la muerte, también:
¡Luz! ¡Fúlgida memoria!
¡Eje de un universo
nuevo, que va a nacer
sin niebla, al fin, de olvidos!
Lo dice así la fuente
y el suspiro.
También
mi sangre cuando besa.
("trianarts")
miércoles, 4 de marzo de 2020
Ernestina Yépiz (1968 )
Volver a ser
Ahí, expuesta a la intemperie,
asentada en sus cuatro patas
sobre la tierra humedecida
por la lluvia de ayer;
en medio de las rosas, las hortensias,
las caléndulas y las delicadas margaritas
que habitan el jardín;
confundida —tal vez— por los cantos
de gorriones, mirlos, cenzontles
y demás pájaros que llegan atraídos
por las migajas de pan y los restos de comida
que después del desayuno suelen
quedarse dispersos alrededor:
la vieja mesa se siente a sus anchas
e incluso sueña con volver a ser árbol;
y en el sueño encuentra las raíces
del robusto pino que alguna vez fue.
(en muro fb de la autora)
Ahí, expuesta a la intemperie,
asentada en sus cuatro patas
sobre la tierra humedecida
por la lluvia de ayer;
en medio de las rosas, las hortensias,
las caléndulas y las delicadas margaritas
que habitan el jardín;
confundida —tal vez— por los cantos
de gorriones, mirlos, cenzontles
y demás pájaros que llegan atraídos
por las migajas de pan y los restos de comida
que después del desayuno suelen
quedarse dispersos alrededor:
la vieja mesa se siente a sus anchas
e incluso sueña con volver a ser árbol;
y en el sueño encuentra las raíces
del robusto pino que alguna vez fue.
(en muro fb de la autora)
lunes, 2 de marzo de 2020
Antonio Manilla (1967 )
Canción de la cigarra
Lo que reunió el verano,
septiembre lo separa:
felicidad y sol,
parientes alejados,
la sed y los arroyos,
tu cuerpo
y mi mirada.
("antoncastroblogia")
Lo que reunió el verano,
septiembre lo separa:
felicidad y sol,
parientes alejados,
la sed y los arroyos,
tu cuerpo
y mi mirada.
("antoncastroblogia")
domingo, 1 de marzo de 2020
María Auxiliadora Álvarez (1956 )
Piedras de reposo
todo lo que quiero decirte hijo Es que atravieses el sufrimiento
Si llegas a su orilla si su orilla te llega Entra en su noche y déjate hundir
que su sorbo te beba que su espuma te agobie Déjate ir déjate ir
Todo lo que quiero decirte hijo Es que del otro lado del sufrimiento Hay otra orilla
Encontrarás allí grandes lajas Una de ellas lleva tu forma tallada
con tu antigua huella labrada Donde cabrás exacto y con anchura
no son tumbas hijo son piedras de reposo Con sus pequeños soles grabados y sus rendijas
("jámpster")
todo lo que quiero decirte hijo Es que atravieses el sufrimiento
Si llegas a su orilla si su orilla te llega Entra en su noche y déjate hundir
que su sorbo te beba que su espuma te agobie Déjate ir déjate ir
Todo lo que quiero decirte hijo Es que del otro lado del sufrimiento Hay otra orilla
Encontrarás allí grandes lajas Una de ellas lleva tu forma tallada
con tu antigua huella labrada Donde cabrás exacto y con anchura
no son tumbas hijo son piedras de reposo Con sus pequeños soles grabados y sus rendijas
("jámpster")
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