jueves, 7 de noviembre de 2019

Carlos Montemayor (1947/2010 )

Memoria del silencio



Ahora nadie hay en la casa.
Es noche. Es tan solitariamente noche.
Me demoro escribiendo estas palabras
como si así permaneciera un momento más en el mundo
La casa parece escuchar el paso de los recuerdos,
el roce de la ropa sobre los muebles.
Me levanto y miro tras la ventana mucho tiempo.
Todo está quieto, silencioso,
como si la calle solitaria fuese un secreto,
como si en medio de la calle
mi vida estuviera esperando.



("poesiacuatro")

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Carlos Pellicer (1899/1977 )



Soneto postrero

I

Mi voluntad de ser no tiene cielo;
sólo mira hacia abajo y sin mirada.
¿Luz de la tarde o de la madrugada?
Mi voluntad de ser no tiene cielo.

Ni la penumbra de un hermoso duelo
ennoblece mi carne afortunada.
Vida de estatua, muerte inhabitada
sin la jardinería de un anhelo.

Un dormir sin soñar calla y sombrea
el prodigioso imperio de mis ojos
reducido a los grises de una aldea.

Sin la ausencia presente de un pañuelo
se van los días en pobres manojos.
Mi voluntad de ser no tiene cielo.


("antología de la poesía hispanoamericana 1914-1970", josé olivio jiménez, alianza editorial, madrid, 1973)

martes, 5 de noviembre de 2019

Li-Young Lee (1957 )

Le pido a mi madre que cante



Ella comienza, y mi abuela se une a ella.
Madre e hija cantan como niñas.
Si mi padre estuviera vivo, él tocaría
su acordeón y lo mecería como un barco.

Nunca estuve en Pekín, o en el Palacio de Verano,
ni permanecí en el gran Barco de Piedra para ver
el comienzo de la lluvia en el lago Kuen Ming Lake,
los excursionistas corriendo en la hierba.

Pero me encanta escucharlo cantado;
cómo los lirios acuáticos se llenan de lluvia hasta
volcarse, derramando agua en el agua,
luego vuelven a flotar, y siguen llenándose.

Ambas mujeres han comenzado a llorar.
Pero ninguna detiene su canción.



("tamili", traducción de enrique solinas, tomado del muro fb de éste)

lunes, 4 de noviembre de 2019

Eunice Odio (1919/1974 )

Aprisionada por la espuma



Aprisionada en cárceles de espuma,
en la medida de tu cuerpo,
no veo pasar la noche,
sólo veo el día
que entra por tus axilas transparentes
y te desnuda.

Veo, amor mío,
el lecho donde estamos
y compartimos
las dádivas,
los cielos…
Todo lo que nos negó y afirmó como lo que somos:
mil años de alegría corporal
y materia sin sombra
y palabras
que se dicen diurnamente porque vienen del aire
y hay que oírlas y decirlas
a través de los árboles
y en lo que no se escribe porque aún no se inventa su
nombre;
porque su júbilo
todavía no ha sido descubierto
y las flores de su alrededor
aún no son cosas del viento
(aún no han ido a un invierno ni regresado a la primavera).



("revistaaltazor")

domingo, 3 de noviembre de 2019

Uriel Martínez (1950 )

Poema frutal dos



De un momento a otro llegará al mercado
de frutas la mandarina de este año,
así en cualquier momento se suspenderá
la oferta de lima: el sol
hace su tarea.
Esperaré un año la vuelta de limas
y mandarinas; si aun ando cerca del sol
la tierra el agua y el deseo.

Limas y mandarinas son afines al trópico
ya sea como agua, jugo y té o astringentes;
uno no, uno se extingue, se aplaca,
se marchita a veces lento otras
irreversiblemente pronto,
.
aunque el deseo permanece
agazapado, como fiera amenazada, 
como cuchillo necio.



(Inédito)

sábado, 2 de noviembre de 2019

Raúl Garduño (1945/1980 )

Memoria y comunicado


Del sur vienen los días en señales rotas,
el río que deja en las gentes sus orillas,
la campana del polvo que nos llama
desde la piel que alguna vez vivimos,
el astrolabio de la niñez
en la mañana muerta de las cosas reunidas.

El hombre entonces entra en la casa de flores
rumbo a la ceniza,
la piel retoma memoria de sus perdices,
la voz flaquea entre las paredes, sobre los muros del ojo,
levantando los párpados donde la historia, el aullido
como legión de silencio imperecedero,
doma lomos lentamente desalmados
en manos del combatiente.

Así fallece el corazón
custodiado por su nacimiento,
y toma como manjares o como frutos
la atrocidad de su desamparo
y las pistas inhabitadas
para la inauguración de un escombro:

En la extensión portentosa la cripta avanza
desprendiéndose de un espectro.
El ojo murmura en los ojos como el musgo del mar.
Llueve. ¿Qué lampara de espadas
disuelve el manantial inmóvil
que ha bajado a batir la raíz de sus espejos?
¿Qué granizo entrega el dolor y el luto
de tantas piedras?

Ayer y hoy ya no sabemos nunca.
El caballo lleva un siglo en la crin del sortilegio.
La planicie gris de las agujas
se provee de las águilas funestas
que arrojan al vacío la cabeza degollada.
Nada responde por el tiempo.
Nada responde por la sal de las hormigas
que forman un jinete en la resolana de la impaciencia,
y nada vive el forastero al grabar su renombre
en la columna vertiginosa de la pujanza,
si su amor,
a mansalva tras la presa del infinito,
no silba en los pinos de una aldea contra la muerte,
si su amor no desciende la recóndita cuesta de la noche
donde la luna gira
como la daga de otro canto
y organiza la vara de otros ojos
y rema para nunca en la roca de todo vuelo;
si su amor,
si su palabra y sus témpanos fletados
en el cuerpo de las aves,
en el oscuro remolino de la facinerosa sombra,
no toman el espacio de desgarrarlo todo.


("los danzantes espacios estatuarios", ed. gobierno del estado de chiapas, méxico, 1982)




viernes, 1 de noviembre de 2019

Rodolfo Dada (1952 )

Fotografía en sepia



El niño flaco tiene una cuerda
un anzuelo en la mano
y mira la cabeza de ballena en la roca
Sin camisa, el pelo quemado por un sol incandescente

Nada sabe de la escuela
o de una cancha mojada en plena tarde
ignora que escribirá un poema, este poema
solamente ve la cabeza de ballena

Su tristeza será un tigre derrumbado en el barranco:
una generación con la palabra rota
un niño dislocado en plena tarde
un amor al borde de un acantilado
la muerte tragándose a su padre

El trabajo, un camión cargado de tomates
una langosta enganchada en el cirial del Respingue
un trasmallo repleto de medusas azules
Gaudí sentado bajo un diluvio de ranas
en un edificio blanco

Su alegría será un mar encrespado
en la mitad de un abrazo
un  19 de Julio con la barba crecida
en el mercado Oriental de Managua
una hija con la palabra sostenida en los labios

Pero el niño solamente ve la cabeza de ballena en la roca

esperando un cardumen de jureles


("revistaaltazor")