domingo, 7 de octubre de 2018
Uriel Martínez (1950 )
Puertas del día
Salí temprano al súper:
la vi de lejos con tres bolsas
de plástico litografiado -de esas
que tardan miles de años en asimilarse
al suelo-, su bolso de dama de ojos hermosos,
la columna subyugada por la gravedad
que da el paso del tiempo.
Se me figuró mi abuelo también
con vértebras vencidas
como quien busca el sitio
en que se abrirá de una bocanada
el piso.
Iba yo en busca de jabones,
de lácteos, de púrpura para mis ojos
cada día más vencidos, doblegados
como los andenes que me claman,
como quien busca tranvías a otra
parte, a zonas y franjas oscuras
del deseo. de la espera.
La vi ascender escalones,
descansaba su carga peldaño
a peldaño, el perfume del pelo,
la fragancia discreta detrás de uno
y otro lóbulo; el bolso negro en que llevaba
cash, chequera, tarjetas de identidad,
quizá una carta de amor manuscrita,
una viñeta, un borrador de un "te amo, loco".
No supe su nombre pero lo imagino
Sophie, Melisa, Rosario y Fermina la hermosa,
la de piel y labios desgastados.
[Inédito]
sábado, 6 de octubre de 2018
Wingston González (1986 )
Vida de parque
Por qué no dormís, Marcial, hoy que suspendieron
todas las licencias y no brotan pasiones escondidas.
Tras aquellos campos de golf que ves rechinan los
dientes de la hermosa policía tres veces de noche.
Despertar y despertar insomne a falta de oficios
tu corazón, a poco aguacero al final de la grama
unge sus piernas en la desnudez salobre de la vida
abecerrada, confuso cubo de basura, sueños coloridos
agencia publicitaria para lagartijas moribundas
entre oscuras fuentes vítreas, desiertos helados
y ropa seca avisando a gritos desde el aeropuerto
que cesó la marea para la gente sola, para la gente
que desde hoy aspira con fuerza a zumbidos de perros
a comedores para momias, funerales y oficinistas
a levantarse con algún pubis exhausto en la cara,
recortes de prensa infantil lanzada del infierno,
telarañas sobre los pechos redondos, los pechos
suaves como serifas, lechosos que muestran impunes
los héroes enfermos en los carros blancos del aire.
Por qué no dormís, Marcial: que tu sueño sea yodo
para la nieve que tiñe una noche de otra noche
más grande aún que el César, la repartición de su
muerte y cielo diurno apagado al calor del laurel
y del rocío hinchado, extenso, como si no acabase
como lengua de caballo roza desprendida del paladar:
Así siempre la vela, parca vela, respetuosa vela.
¿Por qué no te dormís, eh Marcialito? ¿Cuántos
aeroplanos de fuerza necesita la nación romana
para aguantar así tus párpados en la bruma? ¿eh?:
Retírense monstruos, retírense con este año autos
de la Avenida Central; desaparezcan y dejen a solas
el alumbrado público y a los ciudadanos recortados
por leyes agrícolas y piedras más rápidas que la
ansiedad de grabaciones viejas de televisión.
El dominio de la guardia sobre fuegos atónitos
sobre el reflejo propio en el cabello propia, sobre
la heroica distracción de un elefante. Pesan más
que la muerte trágica de adolescentes esos párpados.
Pesan más que la durísima urgencia de prodigios
que la sed eléctrica de la civilización inmóvil
ocupada adentro por desocupados trágicos, por su
hermosa y disolvente vida de parque, frío, mediodía.
Pesan más que las coronas de mujeres valientes que
llorando sobre rocas gritan que harán algo grande
para que la gloria cubra sus cadáveres desvestidos.
Eso es un mártir: Un(a) joven virgen de curiosidad
una ardiente simulación de incertidumbre, una casa
que se derrumba para ser habitada después, Marcial.
¿Ves? tras aquellos campos de golf rechinan los
dientes de la hermosa policía tres veces de noche.
Yo no quiero que retroceda el invierno sobre mí así
y por qué no dormís entonces. Si pronto los cuerpos
arderán por mi causa, se revelará la suerte de los
asteroides que brillarán sobre el ganado, el miedo
el exquisito miedo, la juventud que se desvanece
en la locura completa de la sangre coagulada:
Dejaste caer un dios al jardín vacío para apagar mis
celos lubricados por las llamas de la sumisión.
No soy imbécil, viejo amor mío. No soy imbécil.
("los poetas del 5")
viernes, 5 de octubre de 2018
Alberto José Pérez (1951 )
Viejo
Es verdad,
no es sueño del que sueña,
estoy tan viejo
que se me pierde la Cruz del Sur
en el firmamento.
no lo duden,
es verdad,
estoy viejo,
ya con poca memoria,
casi olvido,
la vida de unos años,
cuando colaba el café de madrugada
y no tenía que recordarla,
lo bebía lentamente,
con los ojos cerrados,
delicioso, delicioso,
como un murmullo,
se le escuchaba decir,
con el pocillo entre sus manos,
desnuda,
sentada en el borde de la cama,
como una diosa,
olorosa a río Apure.
+++
Marzo
en marzo al río lo abraza la muerte
a la intemperie
sus pulmones de arena
van cesando
sin lluvias conque cobijarse
va pálido
el río de mi corazón
con los ojos rojos
incierto en su destino
como todo lo del planeta.
("letralia")
Es verdad,
no es sueño del que sueña,
estoy tan viejo
que se me pierde la Cruz del Sur
en el firmamento.
no lo duden,
es verdad,
estoy viejo,
ya con poca memoria,
casi olvido,
la vida de unos años,
cuando colaba el café de madrugada
y no tenía que recordarla,
lo bebía lentamente,
con los ojos cerrados,
delicioso, delicioso,
como un murmullo,
se le escuchaba decir,
con el pocillo entre sus manos,
desnuda,
sentada en el borde de la cama,
como una diosa,
olorosa a río Apure.
+++
Marzo
en marzo al río lo abraza la muerte
a la intemperie
sus pulmones de arena
van cesando
sin lluvias conque cobijarse
va pálido
el río de mi corazón
con los ojos rojos
incierto en su destino
como todo lo del planeta.
("letralia")
jueves, 4 de octubre de 2018
James Tate (1943/2015 )
La mujer de Waylon
Loretta tenía un gallo que era tan arisco
que ya nadie la podía ir a visitar. Loretta amaba
a ese gallo, y el gallo amaba a Loretta
y pensaba que era su mujer. Así que solamente
veíamos a Loretta cuando bajaba al pueblo.
Nos encontrábamos en Mike’s Westview Café y tomábamos
cerveza con ella toda la noche. El gallo
se llamaba Waylon, y ella se la pasaba hablando de Waylon
toda la noche, y si uno no sabía habría creído
que hablaba de su esposo. Yo sabía,
y aun así creía que hablaba
de su esposo. “Waylon no se sentía del todo
bien esta mañana.” “Waylon estuvo tan dulce conmigo
anoche.” “Waylon es tan hermoso, a veces
no lo puedo dejar de mirar”. Sigue siendo
divertido salir con ella, y a mí me parece totalmente
normal. Cuando cierran el bar, nos despedimos
y yo le doy un beso a Loretta, apenas un piquito, porque
sé que está casada con un pollo, y eso me parece digno
de respeto. Waylon la hace feliz de maneras de las que yo nunca
sería capaz. El cielo estrellado, la policía escondida en los
arbustos, por Dios qué lindo es estar vivo, pienso, y
hago pis detrás de mi auto en la oscuridad de mi propia oscuridad
privada.
("periódico de poesía", trad. ezequiel zaidenwerg)
Loretta tenía un gallo que era tan arisco
que ya nadie la podía ir a visitar. Loretta amaba
a ese gallo, y el gallo amaba a Loretta
y pensaba que era su mujer. Así que solamente
veíamos a Loretta cuando bajaba al pueblo.
Nos encontrábamos en Mike’s Westview Café y tomábamos
cerveza con ella toda la noche. El gallo
se llamaba Waylon, y ella se la pasaba hablando de Waylon
toda la noche, y si uno no sabía habría creído
que hablaba de su esposo. Yo sabía,
y aun así creía que hablaba
de su esposo. “Waylon no se sentía del todo
bien esta mañana.” “Waylon estuvo tan dulce conmigo
anoche.” “Waylon es tan hermoso, a veces
no lo puedo dejar de mirar”. Sigue siendo
divertido salir con ella, y a mí me parece totalmente
normal. Cuando cierran el bar, nos despedimos
y yo le doy un beso a Loretta, apenas un piquito, porque
sé que está casada con un pollo, y eso me parece digno
de respeto. Waylon la hace feliz de maneras de las que yo nunca
sería capaz. El cielo estrellado, la policía escondida en los
arbustos, por Dios qué lindo es estar vivo, pienso, y
hago pis detrás de mi auto en la oscuridad de mi propia oscuridad
privada.
("periódico de poesía", trad. ezequiel zaidenwerg)
miércoles, 3 de octubre de 2018
Alejandra Pizarnik (1936/1972 )
Siempre
Cansada del estruendo mágico de las vocales
Cansada de inquirir con los ojos elevados
Cansada de la espera del yo de paso
Cansada de aquel amor que no sucedió
Cansada de mis pies que sólo saben caminar
Cansada de la insidiosa fuga de preguntas
Cansada de dormir y de no poder mirarme
Cansada de abrir la boca y beber el viento
Cansada de sostener las mismas vísceras
Cansada del mar indiferente a mis angustias
¡Cansada de Dios! ¡Cansada de Dios!
Cansada por fin de las muertes de turno
a la espera de la hermana mayor
la otra la gran muerte
dulce morada para tanto cansancio.
Fiesta en el vacío
Como el viento sin alas encerrado en mis ojos
es la llamada de la muerte.
Sólo un ángel me enlazará al sol.
Dónde el ángel,
dónde su palabra.
Oh perforar con vino la suave necesidad de ser.
("barbas poéticas")
martes, 2 de octubre de 2018
Elvis Guerra (1993 )
Poesía
La poesía es una niña regañada
que camina descalza en un bosque lleno de perros;
es la lluvia que cae en un día soleado.
La poesía es una forma de morir por instantes:
viajar con la abuela en un tren que tiene alas,
viajar desnudo en el lomo
de un cactus que vomita espinas.
La poesía no es más que un amante
esperándome en la noche
pero no para lo que algunos piensan,
sino para empezar una discusión
siempre inacabada.
+++
Diidxaguie'
Diidxaguie' naca ti dxapahuiini' gudindené cabe
ti rizá xieeñee ndaani' ti gui'xhi' guidxi bi'cu';
laani nga nisaguié cayaba neca cá gubidixa.
Diidxagui' zadegaca sica ti guendaguti qui rindaa:
chincu jñaabiida' lu' lu ti maniguiiba' napa xhiaa,
cheu' xieela' du' deche
tu bidxitoope cadxi'ba guiichi.
Diidxaguie' rului' ti jnadxii miati'
cabéza laa lu gueela'
xisi cadi nuu guni ti cani' ique tu,
laa laga ruzulu ti guendaridinde
qui guinni dxi guiluxe.
("declaración de ausencia/ Xtiidxa' ni ze", pinos alados ediciones, mexicali, bc, méx., 2018)
La poesía es una niña regañada
que camina descalza en un bosque lleno de perros;
es la lluvia que cae en un día soleado.
La poesía es una forma de morir por instantes:
viajar con la abuela en un tren que tiene alas,
viajar desnudo en el lomo
de un cactus que vomita espinas.
La poesía no es más que un amante
esperándome en la noche
pero no para lo que algunos piensan,
sino para empezar una discusión
siempre inacabada.
+++
Diidxaguie'
Diidxaguie' naca ti dxapahuiini' gudindené cabe
ti rizá xieeñee ndaani' ti gui'xhi' guidxi bi'cu';
laani nga nisaguié cayaba neca cá gubidixa.
Diidxagui' zadegaca sica ti guendaguti qui rindaa:
chincu jñaabiida' lu' lu ti maniguiiba' napa xhiaa,
cheu' xieela' du' deche
tu bidxitoope cadxi'ba guiichi.
Diidxaguie' rului' ti jnadxii miati'
cabéza laa lu gueela'
xisi cadi nuu guni ti cani' ique tu,
laa laga ruzulu ti guendaridinde
qui guinni dxi guiluxe.
("declaración de ausencia/ Xtiidxa' ni ze", pinos alados ediciones, mexicali, bc, méx., 2018)
lunes, 1 de octubre de 2018
Manuel Bolom Pale (1979 )
Divina señora...
Divina señora, que estás en los cielos;
divina señora, que estás en la tierra;
dueña del firmamento,
dueña del mundo.
Déjame recoger la palabra
en nombre de los ecos
en nombre de los acantilados
en nombre de los pájaros nocturnos,
que se impregne
que se adhiera
en cada rama del árbol de mis huesos,
en cada río de las venas de mi cuerpo
en cada golpe de su sonido,
en cada grito de la palabra,
en cada rumor de voces ocultas
como el sudor de la tierra,
como el deseo de la eternidad,
que descanse en mi vena
en mi cuerpo
en mi rostro
en mis oídos
el gruñido de los jaguares.
(alebrije angélico jiménez)
Ch'ulmetik, oyot ta vinajel;
ch'ulme, oyott ta ch'ul balamil;
yajvalel vinajel,
yajvalel balamil.
Ak'bun ak'o jop ti k'ope
ta sbi xuk'umal k'op
ta sbial xojlejal osil
ta sbi mutetik ta ak'0bal,
ak'o stsak sba
ak'o spak'an sba
ta jujun sk'ob ste'el jbakel,
ta jujun sbe yuk'umal jch'ichel
ta jujun stijob,
ta jujun avanel k'op,
ta jujun vochetel nak'bilal k'op
k'uchel sjobal balamil,
k'uchel sk'anel ta sbatel osil,
ak'o skux ta yav jch'ich'el
ta jbbek'tal
ta yeloval jsat
ta jchikin
li yavanel ti bolome.
("fiesta de la chicharra: un discurso ceremonial para matrimonio/ sk'inal xikitin: k'opojel yu'un nupunel", ed. sría. de cultura, méxico, 2017)
Divina señora, que estás en los cielos;
divina señora, que estás en la tierra;
dueña del firmamento,
dueña del mundo.
Déjame recoger la palabra
en nombre de los ecos
en nombre de los acantilados
en nombre de los pájaros nocturnos,
que se impregne
que se adhiera
en cada rama del árbol de mis huesos,
en cada río de las venas de mi cuerpo
en cada golpe de su sonido,
en cada grito de la palabra,
en cada rumor de voces ocultas
como el sudor de la tierra,
como el deseo de la eternidad,
que descanse en mi vena
en mi cuerpo
en mi rostro
en mis oídos
el gruñido de los jaguares.
(alebrije angélico jiménez)
Ch'ulmetik, oyot ta vinajel;
ch'ulme, oyott ta ch'ul balamil;
yajvalel vinajel,
yajvalel balamil.
Ak'bun ak'o jop ti k'ope
ta sbi xuk'umal k'op
ta sbial xojlejal osil
ta sbi mutetik ta ak'0bal,
ak'o stsak sba
ak'o spak'an sba
ta jujun sk'ob ste'el jbakel,
ta jujun sbe yuk'umal jch'ichel
ta jujun stijob,
ta jujun avanel k'op,
ta jujun vochetel nak'bilal k'op
k'uchel sjobal balamil,
k'uchel sk'anel ta sbatel osil,
ak'o skux ta yav jch'ich'el
ta jbbek'tal
ta yeloval jsat
ta jchikin
li yavanel ti bolome.
("fiesta de la chicharra: un discurso ceremonial para matrimonio/ sk'inal xikitin: k'opojel yu'un nupunel", ed. sría. de cultura, méxico, 2017)
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