martes, 14 de agosto de 2018

Alberto Muñoz (1951 )

La vida en las estampas


Una joven japonesa entra en nuestro cuarto. Estamos asustados.
La joven japonesa es de papel, pertenece a una estampa polícroma del siglo XVIII.
Estamos asustados.
Ha escapado de la composición del artista Suzuki Harunoba, dejando a su amado decúbito supino con el falo hinchado y los ojos en blanco.
Estamos asustados.
Parte del papel de su cara está quemado y una de las piernas quedó en la estampa por encima del noble que la penetra: ¿a qué viene esa joven a nuestro cuarto, si somos cristianos acostumbrados a nuestras vírgenes, que no se mueven de su sitio?


Yerbal II



                                                     “ En su pelo, en su piel, hay un nuevo perfume, difícil decir de qué”

                                                                                                                                  Marguerite Duras

Una mujer entra en la peluquería con máscara facial: su marido ha venido de la noche cosido a un traje de otra costurera. La mujer no ha podido dormir si bien, abierta, de su camisa salía en los paseos el oro del pezón y la blancura.
¡Oh, los maridos!, que bajan al aljibe de las contrarias a buscar el agua de las yeguas, inútiles vuelven a sus camas, al apero de las cortinas.
Mi madre trabaja el rostro de las mujeres engañadas.
¿Qué diría Helena Rubinstein si supiera que no es pintura azul el manto de los celos?




("revista el otro")

lunes, 13 de agosto de 2018

Nadia López García (1992 )








Savi



He visto mujeres de ojos negros

y lluvia.


He visto mujeres que lloran y ríen,

mujeres agua y tierra.

Mujeres despojadas y mujeres pájaro,

he visto mujeres palabra, mujeres río,

mujeres cielo.


Rezo por ver mujeres siempre,

mujeres que digan su palabra

en este ancho cielo

como jícaras con mucha agua.


Jícaras que mojan las semillas de la tierra

y florecen en lo sagrado.


("liberoamérica")


domingo, 12 de agosto de 2018

Uriel Martínez (1950 )

Ciudad incierta



Anoche la ciudad era
un congelador abierto:
decidiste entornar la puerta
con una taza de chocolate,
un pan de trigo y los dedos
aferrados al recipiente.

Como pudiste hollaste
con los labios los bordes
de la noche, los meandros
inciertos del viento
y cerraste los ojos ya tarde.

Sin ira, sin rencor,
sin despedidas rodeadas
de silencio, apagaste
los brazos del candelabro,
las bujías de una noche de espera.

Sabes que las bajas temperaturas
serán frecuentes, los aleteos silenciosos
cubrirán las últimas horas
de esta ciudad incierta.


[Inédito]

sábado, 11 de agosto de 2018

Jorge Manzanilla (1986 )



El dolor es un animal que ha muerto en mi pecho



VI

Altar



Esta Santa Muerte pide por el cruce y por la ceguera de la patrulla fronteriza. Vea su destino, mire a la familia que lo espera del otro lado. No hay malla, no hay muro, tampoco está su cuerpo. Su cuerpo está velando a mis muertos. Su cuerpo está orando para evocar a los caídos. Este altar abre los puntos cardinales y ora con mirra, Son las tres de la mañana, son las tres de la mañana. Su cuerpo es un templo y yo soy su misa. Su cuerpo está en derrumbe y voy entrando por el ojo de su mano y por el cruce de El Paso – Juárez. Aquí está su padre, aquí está su noche.

La mesa está puesta.


("liberoamérica")

viernes, 10 de agosto de 2018

Natalia Figueroa (1983 )

Rodas



Vi pastar a un cordero atado de sus cuernos
a una grúa empujar al árbol
castillos, mercaderes, turistas
a un hombre rechazar a la que amaba
demasiadas escaleras
y en este momento a una mujer pasar sus dedos por la arena
(deseo que se acerque a mí)

A un viajero ciego bajarse del bus
antes de estar frente a él
y dejarlo tocar mi cara.

(Ahora ella pasa junto a mí, sonríe.
Me doy cuenta después,

no alcanzo a saludarla).



En el veterinario


Alguien entró con una tortuga.
Cayó del segundo piso
y se partió el caparazón.
Nada se puede hacer
tendrá
una lenta muerte.


Pensé en su dolor
en el caparazón compuesto
gruesas placas óseas
soldadas a sus vértebras, costillas
en su médula espinal convulsa
al efecto del quiebre en cada nervio.


Tuve temor

de dejar mi escondite.


("experimental lunch" y "dos disparos")

jueves, 9 de agosto de 2018

Manuel Bolom Pale (1979 )

                                                         (alebrije de angélico jiménez)

Solicitud de palabras
(primera cermonia)


Divina señora, que estás en el cielo;
divina señora, que estás en la tierra;
dueña del firmamento,
dueña del mundo.
Despierta las palabras
solo así podré empezar la nueva siembra
solo así podré imitar la voz de los pájaros
junto mis manos, así como la tierra
así como ellos juntaron sus cantos
y que nazca la voz de lo profundo de mi ombligo
el consejo profundo que se junta
el consejo profundo que se impregna
en las paredes de mi memoria
todo el dolor
todo el seco llanto
todas las señales
de mi estirpe, de mi linaje, mi raíz
en este barro hundidizo que soy.



CH'ulmetik;
ch'ulme'tik, oyot ta ch'ul balamil;
yajvalel vinajel,
yajvalel, balamil.
Vik'eso sat ti k'opetike
ja' no'ox jech ta jlikes ti ach' ts'unubile
ja' no'ox jech stak'jtak'be sk'op ti mutike
ta jnub ti jk'obe xchi'uk ti ch'ul balamile
ja'jech k'uchel la stsob sk'ejimolik uk
ak'o anuk jk'op ta yut jmixik'
ta yutil tsoblajel j-almantal
ta yutil tsoblajdel ti spak' sba ta xokon snopbenal
ta sjunlej sk'uxul o'ntonal
ta sjunlej takin ya'lel satil
ta sjunlej k'usi chk'ot ta pasel
ta kuts' kalal, ta yibel kuxlejal,
ta k'unil ach'elun.


("fiesta de la chicharra: un discurso ceremonial para matrimonio", ed. bilingüe tzotzil-español, secretaría de cultura y dir. gral. culturas populares, indígenas y urbanas, méx., 2017)

miércoles, 8 de agosto de 2018

Adalber Salas (1987 )

Heredar la tierra


VIII


Al recién nacido hay que darle
de inmediato
un nombre.

Al que ha salido
de la negra violencia del parto,

todavía húmedo
de no existir,

hay que nombrarlo,
para borrar de sus manos y
de su respiración
el susurro de otro océano,

para contener
el barro incierto
de su carne,

hay que conjurar
ese lugar del que ha venido,
la marea brutal
que lo ha abandonado
entre nosotros,

sobre esta tierra que
deberá caminar,
cuyo vientre espeso
está repleto de palabras

que nadie recuerda.


("otro páramo")