lunes, 14 de septiembre de 2015

Natalia Ginzburg (1916/1991 )

Estaciones

Quien ha olvidado el invierno
No merece la primavera,
Quien ha olvidado el campo
No debe caminar por la ciudad.
La chica salía sola
Y amaba caminar en silencio:
Como no usaba sombrero,
No agradaba a la gente.
Sus hombros curvos y flacos
Decían: no quiero a nadie;
Yo sólo quiero
Caminar por la ciudad.
Quien no reconoce el rostro
De la pasión no debe
No debe existir en el mundo.
La chica que fumaba, tendida
En el sofá, que callaba sola,
No necesita olvidarla:
Si ha terminado su tiempo,
Su cuerpo ha dado hijos,
Como lo hace una mujer.
Quien ha visto el cielo en el ocaso,
No debe olvidar la mañana,
Porque la vida que nos es dada
Es esta: morir y nacer,
Nacer y morir, cada día.
La chica que salía en silencio
No está más, pero quizá sus hijos,
Nacidos de su cuerpo, un día
Querrán salir solos,
En silencio, a desafiar a la gente.

[1941]


("otra iglesia es imposible", versión de jorge aulicino)

domingo, 13 de septiembre de 2015

Uriel Martínez (1950 )

Domicilio conocido


en esta calle de muros
tatuados con manchones
ilegibles, vivió Cabiria

y en la planta alta
de ese edificio de ventanas
apedreadas, murió sola

en aquella glorieta donde
da vuelta el eco,
se quitó la vida de nuevo

y aquí enfrente, donde
estuvo la oficina de correos,
rentó un apartado postal

cada mes y durante un año
estuvo esperando noticias
antes del viaje en tren

fue una espera en balde,
canceló la celda de cartas
y tiempo después se registró el fin.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Los ojos nublados...

28.

Los ojos nublados, los miembros contraídos,
entras en el seno de la enfermedad,
en el fluido amniótico de la no voluntad,
te corre la sangre verde del dolor,
pero mientras puedes hablar, no puedes nacer.

Vuelves a la oscuridad de la no espera,
dependes solamente de la luna,
devienes solitario y sin nombre,
eres casi restituido a la materia,
pero mientras hay palabra no hay vida.

Ciego, no oyes los rumores amortiguados,
eres una masa de sufrimiento desnudo,
un latido te envuelve sin tiempo
entre cortinas negras como para un parto,
pero mientras puedes pensar, no puedes nacer.


("otra iglesia es imposible", versión de jorge aulicino)

viernes, 11 de septiembre de 2015

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

La palmera joven


Como la palmera joven
que Ulises vio en Delos, así

era esbelto el día
en que te encontré;

así era esbelta la noche
en que te desvestí,

y como un potro en la planicie desnuda
en ti penetré.


("cara lusitania, poetas portuguese contemporáneos", trad. francisco cervantes, aldvs, méxico, 2010)

jueves, 10 de septiembre de 2015

Geraldino Brasil (1926/1996 )

De carne y hueso

                                                                           A José Paulo Cavalcanti Jr.
Quiero que Pedro escuche mi poema:
Pedro, que es maquinista, no se saldrá de sus rieles.
Quiero que José escuche mi poema,
mas José con su cartera de cobranzas en la calle del mercado va en busca
            del esquivo deudor de quien vive.
Quiero que Flora escuche mi poema,
pero Flora está leyendo sobre anticonceptivos.
Quiero que Severino escuche mi poema,
y Severino, en la pared que construye montó su radio de pilas.
Quiero que Bety escuche mi poema,
pero Bety se va a casar; salió de compras.
Quiero que Mario escuche mi poema,
pero Mario anda de mal genio, está fastidiado.
Quiero que Teresa escuche mi poema
pero un poema no es marido, no lo sustituye, no sirve.
Quiero que un niño escuche mi poema
mas eso será cuando crezca y en él llore un niño.
Quiero que Jorge escuche mi poema,
pero Jorge se va a morir y está aprendiendo a rezar.
Quiero que los poetas escuchen mi poema
pero los poetas están leyendo en sus estudios a puerta cerrada.
Quiero que la ciudad escuche mi poema
mas –Ay de mí!,- en las casas están cenando o más probablemente
duermen sin cenar.


("apología de la luz", s/c al traductor)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Piedad Bonnett (1951 )

Ofertorio


Como un regalo acepto tu silencio,
con todo
lo que contiene su rigor de roca.
Con todas las preguntas que caben en su círculo,
su arañazo, su lágrima y su vientre
de tambor que golpeo
y donde sólo el golpe me responde.
Como algo que es,
que no puede no ser
acepto tu silencio.
Con todo lo que tiene de respuesta,
de grito figurado, de impotencia,
de palabras cosidas con largos hilos falsos.

Porque todo
lo que un hombre quiere soñar cabe en el puño
cerrado del silencio.

Te ofrezco a cambio
todo el silencio que tu oído pide,
que tu corazón pide,
y de puntillas
salgo de ti.

(Yo, que siempre he creído en las palabras)


("life vest under your seat")

martes, 8 de septiembre de 2015

Óscar Hahn (1938 )

La música


Vivo solo

con mis muebles
mis cuadros
y mis libros

En la pared del living
hay un reloj de péndulo

que da las campanadas
cada hora

Entre medio
transcurre mi vida

Ahora suenan
las nueve campanadas

Después serán las diez
después las once

Ahora son las doce
pero no se oye nada

Mis muebles han desaparecido
también mis cuadros
y mis libros


("la primera oscuridad", fce, santiago de chile, 2011)