lunes, 10 de noviembre de 2014

Gina Saraceni (1966 )

De las batallas...


De las batallas del amor se regresa
con el vientre abierto,

sin paredes,
dando tumbos
por el arduo combate
de la noche.

Se regresa sin armas
con el pulso latiendo
debajo de los párpados
y con los pies arrastrando
la demora del cuerpo
antes del adiós.

Cuerpo a cuerpo es la batalla.

Sólo así se hace una guerra.
Solo así se conoce
cómo tocan las manos
cuando pierden los dedos.

Solo así vale la pena morir:
mirando de frente cómo
se disuelve el rostro
cuando pierde
el control y el alfabeto
cómo se tuerce en un puñado
de ruidos que se hunden
adentro de los ojos
donde solo hay lugar
para perderse.

Lo llaman amor
este combate de brazos y lenguas,
esta cercanía sin intervalos
donde la orilla y la ola
se desangran por el tormento
de volverse a separar;
este tiempo de guerra
que echó raíces
en las venas de junio,
en el estertor de una arteria,
en el corazón herido de muerte.

De las batallas del amor
se regresa con un ejército
de fantasmas en el costado,
con las heridas hundidas
en los dedos
poseídos por esa guerra
que sigue ardiendo
en la línea de combate


(fuente: "emma gunst")

domingo, 9 de noviembre de 2014

Miyó Vestrini (1938/1991 )

Cada vez que oscurece...


Cada vez que oscurece
amor mío,
me sorprende un rostro brumoso en los espejos
y escucho como llueve fuerte,
como llueven los aguaceros.
El recuerdo
la terrible indisposición de los que recuerdan algún lugar,
¿hay álguien en el camino?
No hay nadie en el camino
amor mío y paso distraída
sin ver el balcón donde chillan los azulejos.
Temo recordarte aún en el invierno próximo
y la madrugada ya andando,
hago el último,
furioso intento,
para dormir sin sueños ni claridades.


(fuente: "emma gunst")

sábado, 8 de noviembre de 2014

Francisco Ruiz Udiel (1977/2010 )


Cada cuatro años nace una poeta suicida


A Sexton, Plath y Pizarnik
Nacidas en 1928, 1932 y 1936

Cada cuatro años la muerte
abre la llave del gas de una cocina,
se fuma un cigarrillo en el sofá y espera.

Otras veces enciende el motor de un automóvil
dentro del garaje
y canta Chair in the Sky,
un poco de jazz no despertará
a las muñecas recién maquilladas, piensa.

Cada cuatro años la muerte toma
anfetaminas para adelgazar,
pero se le pasa un poco la mano
y ya no despierta.

No se pone triste ni alegre ni neurótica, no.
pero cada cuatro años
la muerte amanece lúgubre
y observa la tarde roja
desde una ventana.
Alguien trata de invocarme, dice,
y cierra amargamente los ojos.

A mí me da pesar, no sé,
es como si ella quisiera decirnos
o contarnos algo desde su delgado rostro blanco,
como si estuviera cansada de estrangular mujeres.
Yo la conozco muy poco,
pero me consta que aborrece su funéreo oficio.
Últimamente la han visto respirar
cierto aire suicida.

Cada cuatro años a la muerte
se le irritan los ojos,
sabemos que ha llorado, lo sabemos,
pero callamos,
sabemos también que busca algún vientre
y como ella no tiene el privilegio de la carne materna
aferra entonces sus fríos y delgados dedos
en el primer ombligo que encuentra.

Por eso cada cuatro años algunas niñas
ya vienen muertas.


(fuente: "emma gunst")

viernes, 7 de noviembre de 2014

Witold Gombrowicz (1904/1969 )

Un corazón es


Un corazón es un saco que puede almacenar un montón de cosas: el frío corazón del asesino, el corazón del libertino reducido a cenizas, el corazón fiel de la mujer enamorada, un ardiente corazón, un corazón ingrato, un corazón celoso, un corazón vengativo, etcétera.

fuente: La virginidad, 
Tusquets editor,
col. Cuadernos ínfimos/18
Serie Los heterodoxos, no. 4
(dirigida por Sergio Pitol)
Barcelona, 1970

jueves, 6 de noviembre de 2014

Julián Bejarano (1983 )

El hombre y los astros



Acabo de mudarme a este monoambiente.
De espaldas a la cama tengo un ventanal
para espiar las mutaciones del cielo
y los movimientos pausados de las nubes
además de ver cubiertas de automóviles
que la gente abandona sobre los techos de sus viviendas.
Arriba del escritorio tengo desplegado el mapa estelar
correspondiente al mes de agosto
veo que Andrómeda está en dirección a Pegaso
hacia el extremo este
y que Piscis persigue a Acuario con velocidad
escapando de la traición y de la muerte.
Nos peleamos y después nos amamos
debajo de estas cobijas que ahora están desordenadas
hacia la punta de la cama.
Seguramente algo de todos estos fenómenos
que ocurren en el espacio
explican nuestras idas y venidas,
nuestros aciertos y fallidos,

las ganas de estar acompañados o totalmente solos.


(fuente: "rua das petras")

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Czeslaw Milosz (1911/2004 )

A cierta edad


Buscábamos confesar nuestros pecados, pero no había a quién.
Nubes blancas se negaron a aceptarlos, y el viento
Estaba muy ocupado visitando un mar tras otro.
No tuvimos éxito en interesar a los animales.
Los perros, decepcionados, esperaban una orden.
El gato, como siempre inmoral, se fue quedando dormido.
Una persona aparentemente muy cercana
No estaba dispuesta a oír sobre cosas pasadas.
Conversaciones con amigos entre vodka o café
No deberían prolongarse más allá de la primera señal de aburrimiento.
Sería humillante pagar por hora
A un hombre diplomado, sólo por escucharnos.
Iglesias. Tal vez, iglesias. ¿Pero para confesar qué?
Que solíamos vernos hermosos y nobles,
Pero más tarde, en nuestro lugar, un feo sapo
Entreabre su grueso párpado

Y uno ve claramente: “Esto soy yo”.


(fuente: "otra iglesia es imposible", versión del inglés de carmen iriondo y rafael felipe oteriño)

martes, 4 de noviembre de 2014

Eugenio Montejo poeta

Los árboles



Hablan poco los árboles, se sabe.
Pasan la vida entera meditando
y moviendo sus ramas.
Basta mirarlos en otoño
cuando se juntan en los parques:
sólo conversan los más viejos,
los que reparten las nubes y los pájaros,
pero su voz se pierde entre las hojas
y muy poco nos llega, casi nada.
Es difícil llenar un breve libro
con pensamientos de árboles.
Todo en ellos es vago, fragmentario.
Hoy, por ejemplo, al escuchar el grito
de un tordo negro, ya en camino a casa,
grito final de quien no aguarda otro verano,
comprendí que en su voz hablaba un árbol,
uno de tantos,
pero no sé qué hacer con ese grito,

no sé cómo anotarlo.


(fuente: "cómo cantaba mayo en la noche")