Nueva York.-El grupo de piratas informáticos Anonymous dio otro golpe a la propiedad intelectual, al subir a la red la discografía completa de Sony, organizada escrupulosamente por año, artista y orden alfabético.
Los enlaces llevan, en su mayoría, a la página de The Pirat Bay, un motor de búsqueda de ficheros de BitTorrent que permite la descarga del contenido a través del servidor de P2P.
El masivo rechazo por el contenido de la polémica Ley SOPA (Stop Piracy Online Act) y el repentino cierre de Megaupload tras la operación del FBI, el pasado viernes llevó a esta protesta, después de que hace tan solo tres días el grupo publicara en varias redes sociales datos personales del director del FBI, Robert Muller, como parte de su Operación Represalia tras el cierre de Megaupload.
En una misma página, Anonymous enlaza todo el catálogo musical y algunas películas de la multinacional japonesa de los últimos diez años en formado torrent o descarga directa mediante algún servicio de almacenamiento de archivos al estilo de Megaupload.
(nota tomada de Excelsior.)
lunes, 23 de enero de 2012
domingo, 22 de enero de 2012
Sangre queer para Cristina
Si mi sangre contribuyera en algo a su recuperación pronta, sería yo el primero en ofrecerme al picotazo de la jeringa, porque sangre sobra en la enormidad pitufa de mi cuerpo, aunque me nuble la visión verla brotar: es que así somos los fóbicos a lo cortante, por no decir que así somos los cagones. Pero tratándose de usted, quisiera llenar ya un tubo con mi sacrificio, vaya uno a saber si esa nadita de mis venas ayuda a la recuperación de un cuerpo nutricio como el suyo, una biología individual que desde que está en la Casa Rosada se ha transformado en biología comunitaria. Y usted ha enseñado que sobre el concepto de comunidad cabalga lo diverso pero sobre todo, el deseo de igualdad. Sin eso, sólo existirían la fuerza del privilegio y las imposiciones del más fuerte.
En La Cámpora (en la comunicación política, digamos) el lenguaje épico precisa de los lugares comunes, y en los últimos afiches pude leer que la consigna invocada esta vez es “la sangre por Cristina” y —a tono con los carteles de la campaña presidencial— el remate es “la fuerza de la sangre”. Dar sangre el 4 de enero es incorporarse a una gesta poética colectiva cuya metáfora originaria es el cuerpo argentino purificándose a través de una ofrenda simbólica a la Presidenta, que padece cáncer. También se escribe en esos afiches que la solidaridad “es la ternura de los pueblos”. Yo, como todos, soy solidario sólo a partir de la conciencia de mi propia vulnerabilidad. Lo demás —creo— es mera limosna que deja caer aquel que se cree invulnerable. Además, le cuento, dentro de ese todo llamado pueblo pertenezco al conjunto social arbitrariamente denominado minorías sexuales, y ya se sabe que venimos de siglos de oprobio, vidas precarizadas por la opinión mayoritaria, reflejo del supuesto saber de los que mandan. Ni mucho menos hubo ternura de los pueblos que nos arropase cuando desde el Estado nos encarcelaban por esa manía de no ser célibes, y en las escuelas unas maestras sonreían si los compañeros se burlaban de nuestras piernitas de gacela cruzadas. Ni, mucho peor, cuando al comienzo de la epidemia del VIH-sida nos recubrieron de nuevo, como en las pestes medievales, con la retórica del exterminio. Por eso mismo, señora mía, conozco mejor que otros argentinos el valor de ser solidario cuando el cuerpo del prójimo se enferma o se inscribe como abyecto en el catálogo de las ciencias morales y las médicas, que tanto se superponen. Me acuerdo de un cuento de Charles Dickens, “El amigo común”, donde en el espectáculo de su agonía el cuerpo se vuelve de pronto objeto empático incluso para quienes lo aborrecieron y condenaron a muerte. Solidaridad de último momento, para quienes ven partir una vida.
Cuando ayer fui a entregar mi sangre de rarito a la gesta colectiva (porque a pesar de tanta injuria sufrida en nombre del bien común sigo siendo un ciudadano tierno), me encontré otra vez contra el paredón de la ley: no puedo donarle sangre, Cristina, ni a usted que brilla mejor que una drag queen en la constelación de mis afectos políticos, ni a nadie. Es que, en tanto puto, soy un cuerpo riesgoso para los hematólogos de la burocracia. Dentro de la declaración jurada que no tuvo sentido completar en la sala hospitalaria, había un ítem que me condenaba: “Si usted es un hombre que tiene sexo con otros hombres”, o “parejas ocasionales en el último año” no puede donar. O sea, los usos sexuales del recto sin protección, o el afán por beberse el humor blanquecino, en varones o en mujeres, no sería para los hematólogos la causa invocada para la negativa, sino que es la homosexualidad misma (la sangre conceptual de la homosexualidad) la que transporta un veneno imposible de ser aislado. Ni siquiera se aviene a las nuevas tecnologías de testeo que han acortado a muy poco el período ventana. Así, el preservativo deja de ser una funda igualitaria y, parecen decirnos, no da lo mismo que lo utilice un heterosexual que un gay. ¿Será que nuestro semen no reconoce barreras materiales?
En fin, señora, mi intención era cumplir con aquella premisa que acredita que “dar sangre es dar vida”, pero no es mi sangre la vía autorizada. Ya encontrará usted dadores heterosexuales, de todos modos. Que los hay. Quien dice que después del matrimonio igualitario, de la ley de identidad de género, no sobrevenga además la igualdad para poder donar sangre. La sangre del pueblo es solidaria, pero también es variada. Por ahora, me quedo a la espera de tiempos mejores, sin ofrecer los brazos trémulos a las jeringas y con ganas, le cuento, de hacerme un tatuaje en la lola izquierda, pero con jena.
(Yo ni loca daría mi sangre para el cáncer que padecería FCH, AMLO ni mucho menos para Amalia García Medina, exgobernadora de Zacatecas, lo juro con mi lola izquierda sobre la Biblia. Nota "Si mi sangre marica...",tomada tal cual del suplemento ´soy´ de Página/12, autor, Alejandro Modarelli.)
En La Cámpora (en la comunicación política, digamos) el lenguaje épico precisa de los lugares comunes, y en los últimos afiches pude leer que la consigna invocada esta vez es “la sangre por Cristina” y —a tono con los carteles de la campaña presidencial— el remate es “la fuerza de la sangre”. Dar sangre el 4 de enero es incorporarse a una gesta poética colectiva cuya metáfora originaria es el cuerpo argentino purificándose a través de una ofrenda simbólica a la Presidenta, que padece cáncer. También se escribe en esos afiches que la solidaridad “es la ternura de los pueblos”. Yo, como todos, soy solidario sólo a partir de la conciencia de mi propia vulnerabilidad. Lo demás —creo— es mera limosna que deja caer aquel que se cree invulnerable. Además, le cuento, dentro de ese todo llamado pueblo pertenezco al conjunto social arbitrariamente denominado minorías sexuales, y ya se sabe que venimos de siglos de oprobio, vidas precarizadas por la opinión mayoritaria, reflejo del supuesto saber de los que mandan. Ni mucho menos hubo ternura de los pueblos que nos arropase cuando desde el Estado nos encarcelaban por esa manía de no ser célibes, y en las escuelas unas maestras sonreían si los compañeros se burlaban de nuestras piernitas de gacela cruzadas. Ni, mucho peor, cuando al comienzo de la epidemia del VIH-sida nos recubrieron de nuevo, como en las pestes medievales, con la retórica del exterminio. Por eso mismo, señora mía, conozco mejor que otros argentinos el valor de ser solidario cuando el cuerpo del prójimo se enferma o se inscribe como abyecto en el catálogo de las ciencias morales y las médicas, que tanto se superponen. Me acuerdo de un cuento de Charles Dickens, “El amigo común”, donde en el espectáculo de su agonía el cuerpo se vuelve de pronto objeto empático incluso para quienes lo aborrecieron y condenaron a muerte. Solidaridad de último momento, para quienes ven partir una vida.
Cuando ayer fui a entregar mi sangre de rarito a la gesta colectiva (porque a pesar de tanta injuria sufrida en nombre del bien común sigo siendo un ciudadano tierno), me encontré otra vez contra el paredón de la ley: no puedo donarle sangre, Cristina, ni a usted que brilla mejor que una drag queen en la constelación de mis afectos políticos, ni a nadie. Es que, en tanto puto, soy un cuerpo riesgoso para los hematólogos de la burocracia. Dentro de la declaración jurada que no tuvo sentido completar en la sala hospitalaria, había un ítem que me condenaba: “Si usted es un hombre que tiene sexo con otros hombres”, o “parejas ocasionales en el último año” no puede donar. O sea, los usos sexuales del recto sin protección, o el afán por beberse el humor blanquecino, en varones o en mujeres, no sería para los hematólogos la causa invocada para la negativa, sino que es la homosexualidad misma (la sangre conceptual de la homosexualidad) la que transporta un veneno imposible de ser aislado. Ni siquiera se aviene a las nuevas tecnologías de testeo que han acortado a muy poco el período ventana. Así, el preservativo deja de ser una funda igualitaria y, parecen decirnos, no da lo mismo que lo utilice un heterosexual que un gay. ¿Será que nuestro semen no reconoce barreras materiales?
En fin, señora, mi intención era cumplir con aquella premisa que acredita que “dar sangre es dar vida”, pero no es mi sangre la vía autorizada. Ya encontrará usted dadores heterosexuales, de todos modos. Que los hay. Quien dice que después del matrimonio igualitario, de la ley de identidad de género, no sobrevenga además la igualdad para poder donar sangre. La sangre del pueblo es solidaria, pero también es variada. Por ahora, me quedo a la espera de tiempos mejores, sin ofrecer los brazos trémulos a las jeringas y con ganas, le cuento, de hacerme un tatuaje en la lola izquierda, pero con jena.
(Yo ni loca daría mi sangre para el cáncer que padecería FCH, AMLO ni mucho menos para Amalia García Medina, exgobernadora de Zacatecas, lo juro con mi lola izquierda sobre la Biblia. Nota "Si mi sangre marica...",tomada tal cual del suplemento ´soy´ de Página/12, autor, Alejandro Modarelli.)
Sophia de Mello Breyner Andresen (1919- 2004)
No te olvides nunca
No te olvides nunca de Thasos ni de Egina
El pinar la columna la vehemencia divina
El templo el teatro el rodar de una piña
El aire huele a miel y la piedra a resina
En la estatua habitaba tu desnudez marina
Bajo el cielo azul y la vehemencia divina
No olvides nunca Treblinka e Hiroshima
El horror el terror la suprema ignominia
(de Ilhas)
(texto tomado de Marinero sin mar y otros poemas, antología, ed. Universidad Autónoma Azcapotzalco, col. Libros del Laberinto no. 64, edición especial, México, 2004, selección de Bela Sinderalová y M. A. Flores. Trad. Miguel Ángel Flores
No te olvides nunca de Thasos ni de Egina
El pinar la columna la vehemencia divina
El templo el teatro el rodar de una piña
El aire huele a miel y la piedra a resina
En la estatua habitaba tu desnudez marina
Bajo el cielo azul y la vehemencia divina
No olvides nunca Treblinka e Hiroshima
El horror el terror la suprema ignominia
(de Ilhas)
(texto tomado de Marinero sin mar y otros poemas, antología, ed. Universidad Autónoma Azcapotzalco, col. Libros del Laberinto no. 64, edición especial, México, 2004, selección de Bela Sinderalová y M. A. Flores. Trad. Miguel Ángel Flores
sábado, 21 de enero de 2012
Jeff abdica ante el hostigamiento
Los padres de Jeffrey Fehr piensan que su hijo se quitó la vida el día de Año Nuevo debido al acoso homofóbico que había sufrido a lo largo de su vida escolar. Fehr tenía 18 años, era abiertamente gay ante sus amigos y su familia, y había sido capitán del equipo de animadores de su instituto en Granite Bay, California. En la actualidad se encontraba bajo tratamiento por depresión y asistía a un nuevo instituto, pero según sus padres los años de acoso le habían dejado una huella demasiado profunda.
“Siempre nos haremos esa pregunta,” declaró su padre, Steve Fehr, “pero lo que sí sabemos con certeza es que durante años y años hubo gente que lo humilló por ser diferente. Eso lo dejó dañado. Le pesaba. Nunca llegó a creerse lo maravilloso que era, y cuánta gente lo quería”. Fehr fue acosado por ser diferente a partir de los 9 años, lo llamaron “maricón” por primera vez a los 12, y el instituto podía ser descrito como un “auténtico infierno”. “Un acosador puede decir algo y olvidarlo en 10 segundos”, dijo Steve Fehr. “Pero la gente como Jeff nunca olvida esas palabras”.
Hace tan solo unos días tuvimos que dar la triste noticia de Eric James Borges, otro adolescente LGTB californiano, de 19 años, que también se quitó la vida ante el peso del sufrimiento acumulado.
(nota tomada del blog ´dos manzanas´)
“Siempre nos haremos esa pregunta,” declaró su padre, Steve Fehr, “pero lo que sí sabemos con certeza es que durante años y años hubo gente que lo humilló por ser diferente. Eso lo dejó dañado. Le pesaba. Nunca llegó a creerse lo maravilloso que era, y cuánta gente lo quería”. Fehr fue acosado por ser diferente a partir de los 9 años, lo llamaron “maricón” por primera vez a los 12, y el instituto podía ser descrito como un “auténtico infierno”. “Un acosador puede decir algo y olvidarlo en 10 segundos”, dijo Steve Fehr. “Pero la gente como Jeff nunca olvida esas palabras”.
Hace tan solo unos días tuvimos que dar la triste noticia de Eric James Borges, otro adolescente LGTB californiano, de 19 años, que también se quitó la vida ante el peso del sufrimiento acumulado.
(nota tomada del blog ´dos manzanas´)
Poe sin flores ni coñac
La tumba de Edgar Allan Poe en Baltimore amanecía cada 19 de enero con tres rosas y una botella de coñac a medias. Ya no. Después de más cincuenta años perseverante en su tradición, el misterioso personaje que brindaba por Poe, “The Poe Toaster”, dejó de aparecer en 2010 y 2011 y ahora una nueva ausencia prácticamente certifica el fin de algo tan intrigante como las novelas mismas del creador del género negro. Entre ellas, 'Los crímenes de la calle Morgue', 'El barril de amontillado” y “El cuervo”.
Un nutrido grupo de entusiastas del peculiar escritor estadounidense, nacido en Boston el 19 de enero de 1809, se congregaron el miércoles por la noche en el cementerio de la iglesia de Westminster, en el centro de Baltimore, donde Poe murió el 7 de octubre de 1849, para ver si aparecía el autor de ese especial brindis.
Jeff Jerone, responsable de la casa-museo de Poe en Baltimore, asegura haber montado guardia cada año en el cementerio desde 1978 y que habitualmente vio llegar de madrugada a un hombre con abrigo negro, bufanda blanca y un sombrero de ala amplia. Pero el 19 de enero de 2009 fue el último año en que la tumba amaneció sin las tres rosas ni la botella de coñac.
Origen de la tradición
Al parecer, la tradición había comenzado en la década de 1940. Por primera vez fue mencionada en un periódico local en 1950. En 2007, Sam Porpora, un antiguo historiador de la iglesia de Westminster, reivindicó ser el nocturno visitante y declaró haber comenzado la costumbre como medio para dar publicidad a la iglesia con el fin de que esta pudiera recaudar más dinero. Pero algunos detalles dados por Porpora no se correspondían con hechos verificados y su historia no fue confirmada.
Poe fue encontrado en estado delirante en las calles de Baltimore el 3 de octubre de 1949 y llevado al Washington College Hospital, donde murió cuatro días depués. Con la mente en desvarío, Poe no supo explicar qué le había sucedido ni por qué llevaba ropas que no eran las suyas. El examen médico no fue conservado y los periódicos de la época hablaron de “inflamación cerebral”, un común eufemismo para muertes por causas deshonrosas, como el alcoholismo.
Fue enterrado en la tumba de su abuelo en el camposanto de la iglesia de Westminster. En 1875 sus restos fueron colocados en un mejor emplazamiento, en una tumba con ornamento en la que fueron depositados los restos de otros familiares. Diez años después allí también fue trasladada Virginia, su esposa y prima, que había muerto de tuberculosis a los 24 años.
(nota tomada de ABC en línea.)
Un nutrido grupo de entusiastas del peculiar escritor estadounidense, nacido en Boston el 19 de enero de 1809, se congregaron el miércoles por la noche en el cementerio de la iglesia de Westminster, en el centro de Baltimore, donde Poe murió el 7 de octubre de 1849, para ver si aparecía el autor de ese especial brindis.
Jeff Jerone, responsable de la casa-museo de Poe en Baltimore, asegura haber montado guardia cada año en el cementerio desde 1978 y que habitualmente vio llegar de madrugada a un hombre con abrigo negro, bufanda blanca y un sombrero de ala amplia. Pero el 19 de enero de 2009 fue el último año en que la tumba amaneció sin las tres rosas ni la botella de coñac.
Origen de la tradición
Al parecer, la tradición había comenzado en la década de 1940. Por primera vez fue mencionada en un periódico local en 1950. En 2007, Sam Porpora, un antiguo historiador de la iglesia de Westminster, reivindicó ser el nocturno visitante y declaró haber comenzado la costumbre como medio para dar publicidad a la iglesia con el fin de que esta pudiera recaudar más dinero. Pero algunos detalles dados por Porpora no se correspondían con hechos verificados y su historia no fue confirmada.
Poe fue encontrado en estado delirante en las calles de Baltimore el 3 de octubre de 1949 y llevado al Washington College Hospital, donde murió cuatro días depués. Con la mente en desvarío, Poe no supo explicar qué le había sucedido ni por qué llevaba ropas que no eran las suyas. El examen médico no fue conservado y los periódicos de la época hablaron de “inflamación cerebral”, un común eufemismo para muertes por causas deshonrosas, como el alcoholismo.
Fue enterrado en la tumba de su abuelo en el camposanto de la iglesia de Westminster. En 1875 sus restos fueron colocados en un mejor emplazamiento, en una tumba con ornamento en la que fueron depositados los restos de otros familiares. Diez años después allí también fue trasladada Virginia, su esposa y prima, que había muerto de tuberculosis a los 24 años.
(nota tomada de ABC en línea.)
viernes, 20 de enero de 2012
El payaso, el espejo
Distrito Federal– Un comediante apodado “Platanito”, maquillado como payaso y peluca rosa mexicano, incendió las redes sociales con un comentario terriblemente desafortunado sobre la tragedia de la guardería ABC de Hermosillo, donde un incendio en 2009 provocó la muerte de 49 niños. Sus comentarios eran insensibles e insensatos. “Pobre chavitos al pastor”, dijo en su sketch. “Ya no hay guardería. Ahora abrieron un changarrito que llamaron ‘Kentucky Fried Children’.” El “Platanito” fue despedazado.
Las redes sociales hiperventilaron el tema. En Twitter, ese panel que mide las emociones y las pasiones de un grupo de la sociedad informado, activo y beligerante, proyectó lo que piensa el México ilustrado. Hubo quienes exigieron la disculpa pública del comediante, y otros exigieron que la Secretaría de Gobernación suspendiera las funciones del comediante, que días después plantearon los priístas en el Congreso.
Los menos decidieron que las palabras del “Platanito” no eran relevantes, y que lo que debía evitarse era la impunidad, o sea, que metieran a la cárcel a quien fue director del IMSS cuando se entregaron los permisos de las guarderías, Juan Molinar Horcasitas, al actual titular, al entonces gobernador, y a todo aquel funcionario o ciudadano que olieran a guardería ABC.
El “Platanito” mostró el espejo en el que vivimos, la forma como nos relacionamos y, sobretodo, los grados de maduración política en los que nos encontramos. Nos probó que somos una cultura que descree por completo de la ley, de sus tiempos y sus alcances, y nos enseñó que somos tan intolerantes como el “Platanito” fue inconsciente de lo que iba a generar con su sketch. Extrajo un rasgo claro de autoritarismo que se suele disfrazar de libertad de expresión, como cuando el público atacó, precisamente, el ejercicio de libertad que por más desatinado que fuera, realizó el comediante.
Nada de esto borra su mal gusto, e hicieron bien aquellos que le pidieron una disculpa pública, que ya ofreció. Esto es un ejercicio pleno de libertad, donde sin coartar a nadie se le impone un juicio racional y moral sobre sus acciones. Pero tampoco nada de esto debe impedir que la investigación sobre el incendio en la guardería quede debidamente resuelta. Recientemente la Suprema Corte de Justicia determinó que 19 funcionarios estuvieron involucrados, y hace unos días, las propietarias de la guardería –una de ellas familiar de Margarita Zavala, esposa del Presidente–, recibieron sentencia absolutoria al no tener responsabilidad sobre la tragedia.
A muchos no les ha gustado este resultado de la justicia, lo que no significa que no se esté aplicando la justicia y buscando castigar a los responsables. Pero no es la cacería de brujas el camino. La ley, nos guste o no, es lo que tenemos, y si queremos modificarla, habría que presionar al Congreso para ello, como haría una sociedad democrática.
Buscar el ajusticiamiento de el “Platanito, o soslayar lo que dijo y trasladar la leña verde al imaginario colectivo de responsables del incendio en la guardería, es una racional que se inscribe en la polarización de la arena pública en la que debatimos cotidianamente. Hizo bien Gobernación en no meterse en este asunto. No es un tema de que el poder calle a quien no piensa como nosotros, porque llegará el momento que alguien más poderoso que piense distinto a nosotros, nos quiera callar.
Este es un tema claro de libertad de expresión y de su abuso. El “Platanito” no fue peor, por cierto, que muchos que vociferan en las redes sociales sin escarnio público alguno, y es una sociedad madura la que debe presionar públicamente para modular el discurso, no para acallarlo, por más radical o indignante que sea, porque eso sería una regresión a través de las mejores intenciones de quien gatea todavía en la democracia, y tiene aún que aprender y protestar, pero sin linchar.
En este espíritu, gracias “Platanito” por agudizar nuestras contradicciones y demostrar, parafraseando a Tocqueville, que todavía hay una cultura democrática que quiere nacer, y una cultura autoritaria que se niega a morir.
(¿´Qué encierra más violencia, el autoritarismo del Estado presidido por un panista y que exonera a su familia en un incendio, casi provocado por la irresponsabilidad, o un payaso que vuelve la tragedia de 49 infantes indefensos en motivo de escarnio? Editorial de Raymundo Riva Palacio, "Gracias, Platanito", tomado del Diario de Juárez y ejecentral.com).
Las redes sociales hiperventilaron el tema. En Twitter, ese panel que mide las emociones y las pasiones de un grupo de la sociedad informado, activo y beligerante, proyectó lo que piensa el México ilustrado. Hubo quienes exigieron la disculpa pública del comediante, y otros exigieron que la Secretaría de Gobernación suspendiera las funciones del comediante, que días después plantearon los priístas en el Congreso.
Los menos decidieron que las palabras del “Platanito” no eran relevantes, y que lo que debía evitarse era la impunidad, o sea, que metieran a la cárcel a quien fue director del IMSS cuando se entregaron los permisos de las guarderías, Juan Molinar Horcasitas, al actual titular, al entonces gobernador, y a todo aquel funcionario o ciudadano que olieran a guardería ABC.
El “Platanito” mostró el espejo en el que vivimos, la forma como nos relacionamos y, sobretodo, los grados de maduración política en los que nos encontramos. Nos probó que somos una cultura que descree por completo de la ley, de sus tiempos y sus alcances, y nos enseñó que somos tan intolerantes como el “Platanito” fue inconsciente de lo que iba a generar con su sketch. Extrajo un rasgo claro de autoritarismo que se suele disfrazar de libertad de expresión, como cuando el público atacó, precisamente, el ejercicio de libertad que por más desatinado que fuera, realizó el comediante.
Nada de esto borra su mal gusto, e hicieron bien aquellos que le pidieron una disculpa pública, que ya ofreció. Esto es un ejercicio pleno de libertad, donde sin coartar a nadie se le impone un juicio racional y moral sobre sus acciones. Pero tampoco nada de esto debe impedir que la investigación sobre el incendio en la guardería quede debidamente resuelta. Recientemente la Suprema Corte de Justicia determinó que 19 funcionarios estuvieron involucrados, y hace unos días, las propietarias de la guardería –una de ellas familiar de Margarita Zavala, esposa del Presidente–, recibieron sentencia absolutoria al no tener responsabilidad sobre la tragedia.
A muchos no les ha gustado este resultado de la justicia, lo que no significa que no se esté aplicando la justicia y buscando castigar a los responsables. Pero no es la cacería de brujas el camino. La ley, nos guste o no, es lo que tenemos, y si queremos modificarla, habría que presionar al Congreso para ello, como haría una sociedad democrática.
Buscar el ajusticiamiento de el “Platanito, o soslayar lo que dijo y trasladar la leña verde al imaginario colectivo de responsables del incendio en la guardería, es una racional que se inscribe en la polarización de la arena pública en la que debatimos cotidianamente. Hizo bien Gobernación en no meterse en este asunto. No es un tema de que el poder calle a quien no piensa como nosotros, porque llegará el momento que alguien más poderoso que piense distinto a nosotros, nos quiera callar.
Este es un tema claro de libertad de expresión y de su abuso. El “Platanito” no fue peor, por cierto, que muchos que vociferan en las redes sociales sin escarnio público alguno, y es una sociedad madura la que debe presionar públicamente para modular el discurso, no para acallarlo, por más radical o indignante que sea, porque eso sería una regresión a través de las mejores intenciones de quien gatea todavía en la democracia, y tiene aún que aprender y protestar, pero sin linchar.
En este espíritu, gracias “Platanito” por agudizar nuestras contradicciones y demostrar, parafraseando a Tocqueville, que todavía hay una cultura democrática que quiere nacer, y una cultura autoritaria que se niega a morir.
(¿´Qué encierra más violencia, el autoritarismo del Estado presidido por un panista y que exonera a su familia en un incendio, casi provocado por la irresponsabilidad, o un payaso que vuelve la tragedia de 49 infantes indefensos en motivo de escarnio? Editorial de Raymundo Riva Palacio, "Gracias, Platanito", tomado del Diario de Juárez y ejecentral.com).
jueves, 19 de enero de 2012
Megaupload: rudos vs técnicos
México, D.F.- Autoridades estadunidenses cerraron hoy la página web de intercambio de archivos Megaupload y acusaron a sus administradores de violación a la propiedad intelectual, entre otros cargos.
Megaupload Limited, Vestor Limited y siete personas, supuestamente “piratas” informáticos, fueron acusados por el Departamento de Justicia y el FBI de conspiración, violación de derechos de autor, conspirar para lavar dinero y, además, dos cargos por violación criminal de derecho de autor, de acuerdo con un comunicado de prensa de ambas dependencias publicado por el portal noticioso The Guardian.
Estas personas son “responsables” de “piratería masiva en todo el mundo de obras protegidas por derechos de propiedad intelectual”, señalaron el Departamento de Estado y el FBI.
En el texto se precisa que sus actividades delictivas han generado 175 millones de dólares y los daños a los propietarios de las obras protegidas han causado daños por más de 500 millones de dólares.
Las empresas involucradas eran lideradas por Kim Doctom, conocido como Kim Schmitz y Kim Tim Jim Vestor de 37 años; además, están implicados el alemán Finn Batato, de 38 años, jefe de marketing de la compañía; el eslovaco Julius Bencko, de 35 años, diseñador gráfico; el alemán Sven Echternach, de 39 años, jefe de desarrollo de negocios; y Mathias Ortmann, de 40 años, entre otros, según las autoridades estadunidenses.
Dotcom, Batato, Ortmann y Van der Kolk fueron arrestados en Auckland, Nueva Zelandia, a petición de Estados Unidos. Cada uno podría enfrentar sentencias de hasta 50 años de prisión –20 años por crimen organizado, cinco por conspirar en infringir derechos de autor, 20 por participar en prácticas de lavado de dinero y cinco por cargos sustanciales en infringir copyright.
Luego de una investigación de dos años, el FBI descubrió que se distribuían películas, música, programas de televisión, libros electrónicos y software a escala masiva.
Megaupload tenía registrados a más de 150 millones de usuarios, diariamente era visitado por 50 millones de personas y sus servidores recibían el 4% del total del tráfico de Internet, según el FBI.
Las autoridades ejecutaron más de 20 intervenciones de bienes en nueve países, donde se incautaron casi 50 millones de dólares. A su vez, se intervinieron los servidores de la compañía en los estados de Ashburn, Virginia; Washington, Holanda y Canadá. Asimismo, se cerraron también 18 dominios de Internet asociados con las firmas.
Megaupload se creó en 2005 y su funcionamiento permitía subir todo tipo de información a la web para ser descargada en cualquier computadora. Actualmente las páginas de Internet de la empresa y sus filiales se encuentran bloqueados.
En México, el portal ocupaba el lugar número 18 en visitas y a escala mundial, el 72.
Protesta ‘Anonymous’
Activistas informáticos enfurecidos por la legislación SOPA y el arresto de los dueños de Megaupload contraatacaron cerrando los sitios del Departamento de Justicia de Estados Unidos, la disquera Universal Music, y la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, entre otros.
Nombrado por Anonymous como el “El mayor ataque con 5 mil 635 personas confirmadas Utilizando #LOIC para derribar sitios!” las cuentas de Twitter de los hackers presumían el hecho en todo el mundo.
Los ataques a los sitios fueron con el ya conocido modo Distributed denial-of-service (DDOS) que básicamente sobrecargan una página de Internet con visitas hasta bloquearla.
(nota clonada de la agencia Apro.)
Megaupload Limited, Vestor Limited y siete personas, supuestamente “piratas” informáticos, fueron acusados por el Departamento de Justicia y el FBI de conspiración, violación de derechos de autor, conspirar para lavar dinero y, además, dos cargos por violación criminal de derecho de autor, de acuerdo con un comunicado de prensa de ambas dependencias publicado por el portal noticioso The Guardian.
Estas personas son “responsables” de “piratería masiva en todo el mundo de obras protegidas por derechos de propiedad intelectual”, señalaron el Departamento de Estado y el FBI.
En el texto se precisa que sus actividades delictivas han generado 175 millones de dólares y los daños a los propietarios de las obras protegidas han causado daños por más de 500 millones de dólares.
Las empresas involucradas eran lideradas por Kim Doctom, conocido como Kim Schmitz y Kim Tim Jim Vestor de 37 años; además, están implicados el alemán Finn Batato, de 38 años, jefe de marketing de la compañía; el eslovaco Julius Bencko, de 35 años, diseñador gráfico; el alemán Sven Echternach, de 39 años, jefe de desarrollo de negocios; y Mathias Ortmann, de 40 años, entre otros, según las autoridades estadunidenses.
Dotcom, Batato, Ortmann y Van der Kolk fueron arrestados en Auckland, Nueva Zelandia, a petición de Estados Unidos. Cada uno podría enfrentar sentencias de hasta 50 años de prisión –20 años por crimen organizado, cinco por conspirar en infringir derechos de autor, 20 por participar en prácticas de lavado de dinero y cinco por cargos sustanciales en infringir copyright.
Luego de una investigación de dos años, el FBI descubrió que se distribuían películas, música, programas de televisión, libros electrónicos y software a escala masiva.
Megaupload tenía registrados a más de 150 millones de usuarios, diariamente era visitado por 50 millones de personas y sus servidores recibían el 4% del total del tráfico de Internet, según el FBI.
Las autoridades ejecutaron más de 20 intervenciones de bienes en nueve países, donde se incautaron casi 50 millones de dólares. A su vez, se intervinieron los servidores de la compañía en los estados de Ashburn, Virginia; Washington, Holanda y Canadá. Asimismo, se cerraron también 18 dominios de Internet asociados con las firmas.
Megaupload se creó en 2005 y su funcionamiento permitía subir todo tipo de información a la web para ser descargada en cualquier computadora. Actualmente las páginas de Internet de la empresa y sus filiales se encuentran bloqueados.
En México, el portal ocupaba el lugar número 18 en visitas y a escala mundial, el 72.
Protesta ‘Anonymous’
Activistas informáticos enfurecidos por la legislación SOPA y el arresto de los dueños de Megaupload contraatacaron cerrando los sitios del Departamento de Justicia de Estados Unidos, la disquera Universal Music, y la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos, entre otros.
Nombrado por Anonymous como el “El mayor ataque con 5 mil 635 personas confirmadas Utilizando #LOIC para derribar sitios!” las cuentas de Twitter de los hackers presumían el hecho en todo el mundo.
Los ataques a los sitios fueron con el ya conocido modo Distributed denial-of-service (DDOS) que básicamente sobrecargan una página de Internet con visitas hasta bloquearla.
(nota clonada de la agencia Apro.)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)