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jueves, 18 de abril de 2013

El salvador de fiesta

Cuando Superman no era el chico bueno y combatía desahucios
En un día como hoy, es decir, crispado, nació el hombre de acero.

viernes, 11 de enero de 2013

El hombre de acero más deseado

Un tribunal de apelaciones californiano ha dado la razón al estudio Warner Bros. en la batalla legal por los derechos de explotación de Superman frente a los herederos de uno de los creadores de ese icónico personaje, capaz de salvar el mundo en la ficción y generar fortunas en la vida real.
La decisión judicial alcanzada el jueves fue reproducida este viernes por la prensa en Estados Unidos, donde el próximo 14 de junio Warner relanzará las historias de ese superhéroe en la gran pantalla con la cinta Man of Steel, dirigida por Zack Snyder (300) y protagonizada por Henry Cavill.
Es de prever que la nueva aventura de Superman generará cientos de millones de dólares en recaudación en las salas de cine, cantidades que se sumarán a las conseguidas a lo largo de la vida de este héroe que en 2013 cumple 75 años.
Los herederos de Jerome Siegel, coautor de Superman junto con Joseph Shuster, mantenían desde hace décadas un pleito con Warner Bros. por la potestad del uso comercial del rentable personaje.
Un enfrentamiento que en 2008 deparó una sentencia que les fue favorable y por la que un juez en California les otorgaba derechos sobre el copyright de Superman en aspectos que iban desde su indumentaria al origen de su historia.
El fallo del tribunal daba autoridad a los Siegel sobre los futuros proyectos de Superman y se basaba en dar invalidez legal a una carta de acuerdo entre DC Comics (editorial de cómics controlada por Warner Bros.) y los herederos del coautor del hombre de acero fechada en 2001.
La Corte de Apelaciones, sin embargo, consideró que esa misiva, que nunca se llegó a firmar como contrato, sí tenía validez ya que recogía por escrito el acuerdo oral entre las partes y especificaba los términos del mismo de forma detallada.
"La carta del 19 de octubre de 2001 afirma claramente que los herederos aceptan la oferta de DC Comics del 16 de octubre de 2001 respecto a las propiedades de 'Superman' y 'Spectre'", se recoge en la sentencia.
La noticia fue recibida como una victoria en Warner que reafirmó su voluntad de "compensar" a la familia de Siegel con las cantidades negociadas con DC Comics en 2001.
En octubre, otro tribunal negó que los herederos del otro autor de Superman, Joseph Shuster, tuvieran derechos sobre los ingresos del próximo filme Man of Steel en virtud de un pacto firmado por esa familia en 1992 con DC Comics que daba libertad a la editorial para desarrollar proyectos del héroe.
Man of Steel recupera al personaje que inmortalizó el difunto Christopher Reeve aunque con un aire más oscuro y dramático, en sintonía con el tono de la exitosa última saga de Batman dirigida por Christopher Nolan que recaudó más de 2.300 millones de dólares solo en taquilla.


(Ha de ser muy cómodo llegar a los 75 años de edad y ser vulnerable sólo a la kriptonita. Nota tomada del sitio Público.)

jueves, 6 de septiembre de 2012

Los Burrón, familia numerosa

Dedicar un artículo para Paz y Los Simpsons me ganó una reprimenda de carácter nacionalista que intentaré enmendar. Por principio de cuentas, me alegró el día conocer a alguien que me lee. Hasta le pedí un autógrafo. Puso cara de indignado. No insistí. Sumaban dos los agravios que le hacía.
En pocas palabras me dijo que le parecía injusto no darle su lugar a La Familia Burrón, genial historieta sostenida por más de sesenta años por su creador, don Gabriel Vargas, quien sin ínfulas de sociólogo, ofreció con sus monigotes un estudio de la clase media y baja mexicana. Añadió que si la televisión mexicana hubiera sido inteligente, Los Burrón fueran tanto o más influyentes que Los Simpsons. Ni la menor intención de contradecirlo; primero, porque fue una charla de banqueta, con el sádico sol de agosto encima; segundo, porque coincidía en pleno con su apreciación.

Si en la actualidad el índice de lectura per cápita en México anda arañando los tres libros anuales, no quiero ni imaginar lo microscópico que era en 1936, cuando surge Pepín, la primera historieta mexicana, producto de una audacia empresarial de José García Valseca. El Pepín fue adoptado de inmediato como una posibilidad de lectura fácil: monitos con actitudes y expresión, y diálogos con globitos que marcaban en punta al personaje que los decía. Incluso los analfabetas lo adquirían porque, aunque no supieran lo que decían los globitos, construían una historia con lo que les decían los rostros y actitudes de los monitos, como un válido ejercicio de imaginación. Luego buscaban quién se los leyera bien. De esta forma, y con perdón por la ironía, el Pepín de García Valseca logró, muy a su manera, el sueño de José Vasconcelos de convertir a México en un país de lectores.

También, con la fortuna que obtuvo con sus Pepines, García Valseca materializó su propio sueño: consolidar una cadena periodística con gran poderío político, al estilo de su rival gringo, William Randolph Hearts, El Ciudadano Kane.

En Pepín debutarían Los Superlocos y El señor Burrón, de un tal Gabriel Vargas, a decir de los decires una verdadera chucha cuerera a la hora de hacer monitos con ideas. En Los Superlocos el personaje era Jilemón Metralla, un exdiputado trinquetero y malora que vive su retiro explotando a su criada Cuataneta. El Señor Burrón, bajito, honesto y hábil peluquero, propietario de El rizo de oro, pronto sería desplazado por el carisma de una güereja de piernas largas y flacas, buena pa’mover el esqueleto, proveniente de la más alta de las sociedades, devota de San Crispín, tequilera de hueso colorado y fumadora de cigarros de periódico: su esposa, la única, la insuperable, la indómita, la hacedetodo, ¡Borola Tacuche de Burrón! Así, la historieta aplasta a Jilemón Metralla y es rebautizada como La Familia Burrón.

Huéspedes “vitalicios” del Museo del Estanquillo, una de las herencias de Carlos Monsiváis, La Familia Burrón nace en 1948. Son cinco, al igual que Los Simpson, y también coinciden con un perro en la familia: Regino, peluquero, pobre y honrado; Borola, deschavetada, impulsiva y con un mosquetón al lado, por lo que se pudiera ofrecer; Foforito, hijo adoptivo, su padre biológico es Susano Cantarranas, pepenador, beodo; Regino, alias El Tejocote, primogénito, en sus rasgos de personalidad predominan los genes maternos; Macuca, también conocida como La Pecocha, es la única de todos los personajes de la historieta que no tiene nariz de bola, sino respingada. Su personalidad está más inclinada hacia Regino, pues Borola continuamente la avergüenza con sus locuras. Wilson, el perrito de la familia, es como la ONU: una mezcolanza de razas. Su sino es ir y venir con sus amos a El rizo de oro. Todos ellos vivieron durante poco más de sesenta años en el Callejón del Cuajo número chorrocientos chochenta y chocho. Dándose picoretes, cuando el amor apremiaba, o moviendo el bigote, cuando era el hambre la que lo hacía. El 26 de agosto de 2009 se les vio por última vez por ahí.

Compañeros infaltables a la hora de ir a la letrina en la infancia, el mosaico de sus personajes es variado, así como el de Los Simpsons. Aparte de los ya referidos, encontramos a Cristeta Tacuche, la tía multimillonaria de la Borola, que autoriza su matrimonio con el pobretón de Regino. Vive en París, donde pasa noches de francachelas bebiendo champán pa’ricos en cantidades industriales. Por las mañanas lucha en la alberca de su mansión con Pierre y Marcelo, sus cocodrilos del alma. Ruperto Tacuche, hermano de Borola y amante de lo ajeno venido a menos por su desmedido amor platónico por Bella Bellota. Aunque retirado del oficio, Ruperto sufre el acoso de sus viejos colegas que insisten en que regrese a la actividad, y las extorsiones de “los tecos”, que descreen su arrepentimiento. Su rostro siempre está oculto por una bufanda. Y qué decir de Avelino Pilongano, poeta, ganador en alguna ocasión de los Juegos Florales de San Teporingo de las Iguanas, amigo de Octavio Paz, hijo de doña Gamucita Botello Pericocha, viuda de Pilongano, que lava y plancha ajeno para que su hijo adorado se dedique a escribir esos poemas que algún día los sacarán de pobres. El Tractor también es digno de mención. Mozalbete de 14 años que usa su convertible como shorts, es fiel seguidor de las locuras de la Borola y hasta pone dinero para llevarlas a cabo.

En definitiva, el universo de Gabriel Vargas es enorme y su aportación cultural es tal que Juan Villoro afirmó lo siguiente: “Reunir las Obras Completas de Gabriel Vargas enriquecería más nuestra cultura que recuperar el penacho de Moctezuma”.


(nota documentada de José Luis Franco, "El penacho de Moctezuma y la familia Burrón" en el sitio "ríodoce".)