miércoles, 30 de noviembre de 2016

Wadih Saadeh (1948 )

Los nombres de los muertos


Abrió la mano y contó con los dedos
los nombres de los muertos,
Luego usó los dedos de la otra mano.
Añadió a la lista los colores que le rodeaban,
las ramas del árbol que estaba frente a su casa,
las plantas del camino y las hojas del bosque.
Y antes de dormirse,

Añadió su propio nombre.


("life vest under your seat", s/c al traductor)

martes, 29 de noviembre de 2016

Jesús Munárriz (1940 )

Fast food


Frente al luciente centro comercial
recién inaugurado,
dos pobres -pobre y pobra-
dispuestos a almorzar:
comida rápida.

Dos bolsas negras llenas de basura
con cuidado escogidas
de las que embuten el contenedor
de una comunidad de propietarios.

Sentados en la acera sin asfaltar aún,
junto a una estaca de árbol de plantación reciente,
su botín escudriñan
y devoran:

huesos poco apurados, mondas de fruta, pan
seco, unos espaguetis, unos tomates pochos,
patatas fritas frías,
un menú equilibrado tal vez, asequible al menos,
que riega rojo el tinto.

Mutuamente se ofrecen con amor
los mejores hallazgos y preseas.
Fast food y todo gratis,
aquí no ahoga Dios, decir parecen,

aquí sólo desecha.


("apología de la luz")

lunes, 28 de noviembre de 2016

Luis García Montero (1958 )

Da vergüenza decirlo




Con los ojos vendados,
para que no pudieses recordar el camino,
intenté conducirte
al refugio sereno donde guardé mi vida.
Da vergüenza decirlo,
pero a veces los años construyen una casa
de medios sentimientos,
de verdades medianas,
de pasiones dormidas como animales viejos,
de cenizas y sueños humillados.
Y el cuerpo se acostumbra,
y las sombras apoyan su cabeza
en un pecho de sombra,
y el corazón se siente en paz o se doblega
a una derrota cómoda sin heridas mortales.

Da vergüenza decirlo.

Con los ojos vendados
para que no pudieses recordar el camino,
intenté conducirte
a mi mundo sereno de verdades a medias.
No me ha sido posible.

Esta noche insegura,
que mueve los relojes con la prisa
de tu pulso más vivo,
me envuelve y me repite:
no te ha sido posible.

Esta noche de viento,
que fue soltando amarras hasta quedarse tuya
como un delirio de melena negra,
me llama y me confirma:
no te ha sido posible.

Esta noche de gente
que pasa por las calles con tus ojos,
con la forma que tienes de vestirte,
con tu sonrisa de país lejano,
esta noche me empuja y me convence:
no te ha sido posible.

Y aquí estoy yo,
que voy soltando amarras hasta quedarme tuyo
y camino hacia el mar
con los ojos cerrados,
como una barca deja su refugio,
una barca feliz que se repite:
no me ha sido posible,
porque nada me importa,
sólo tu piel,
                  la piel de una tormenta.


Da vergüenza decirlo.


("rua das pretas")

sábado, 26 de noviembre de 2016

Eduardo Bechara (1972 )

Llanto


Treinta años pidiendo que
no lloráramos tu muerte.

La primera vez en uno
de esos almuerzos de domingo:
Carolina tenía diez años,
Daniel seis
y yo ocho…

Nos miramos,
un ácido quemó
mi estómago,
te pedimos que no hablaras
de esas cosas.

Mamá en silencio…
sus ojos perdidos
ocultaban su miedo.

Te gustaba traer el tema
cuando estábamos juntos.
Empezaste a sumarle al discurso
tu última voluntad:
lanzar tu cuerpo al mar
para volver a la naturaleza.

Siempre que te escuchaba
regresaba la amargura,
el desencanto,
y el ácido volvía a quemar
la boca de mi estómago.

Un año nuevo en Manhattan
te oí decir que habías llevado una
vida larga,
yo tenía treinta y cinco…

Cada vez que lo decías volvía
el desasosiego
para envolvernos
a mamá y a mí.

Entonces, ya respirabas
con dificultad,
te cansabas,
preferías no salir a caminar…

Hoy tengo treinta y ocho,
ella te susurra
y te veo resistir
conectado a una máquina
que respira por ti.

Lloro,
todos lloran,

tú nos miras en silencio.


("marcelo leites")

viernes, 25 de noviembre de 2016

Pedro S. Sanz (1970 )

Memoria de la tierra


Sólo somos memoria,

quebradizos los huesos,

tomados del primer

cañaveral, muy débil, inexperto,

por el viento batido.

Lo demás sólo barro,

masa informe de donde surge el alma.

La muerte sea quizás

depositar las cañas, más el lodo

gris de nuestras miserias,

ante la puerta cerrada del cielo.

Quizá la muerte sea


perder la memoria de nuestras manos.


("crepusculario siglo 21")

jueves, 24 de noviembre de 2016

Manuel Bandeira (1886/1968 )

Desencanto


Yo hago versos como quien llora
De desaliento… de desencanto…
Cierra mi libro, si por ahora
No tienes motivo alguno de llanto.

Mi verso es sangre. Voluptuosidad ardiente
Tristeza esparcida… remordimiento vano…
Me duele en las venas. Amargo y caliente
Cae, gota a gota, del corazón.

Y en estos versos de angustia ronca
Así de los labios la vida corre,
Dejando un acre sabor en la boca.

–Yo hago versos como quien muere.


("poéticas", trad. helga maria saboia becerra)

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Alda Merini (1931/2009 )

La Tierra Santa


He conocido Jericó.
he tenido también yo mi Palestina,
las murallas del manicomio
eran las murallas de Jericó
y una charca de agua infectada
nos ha bautizado a todos.
Ahí adentro éramos hebreos
y los Fariseos estaban arriba
y allí estaba también el Mesías
confundido en la multitud:
un loco que aullaba al Cielo
todo su amor por Dios.

Todos nosotros, rebaño de ascetas
éramos como los pájaros
y cada tanto una red
oscura nos aprisionaba
pero íbamos a las misas
las misas de nuestro Señor
y Cristo Salvador.

Fuimos lavados y sepultos,
olíamos a incienso.
Y después, cuando amábamos
nos hacían los electroshocks
porque, decían, un loco
no puede amar a nadie.

Pero un día dentro del sepulcro
también yo fui reanimada
y también yo como Jesús
he tenido mi resurrección,
pero no subí a los cielos
descendí al infierno
desde donde vuelvo a mirar atónita
las murallas de la antigua Jericó.



("otra iglesia es imposible", versión j. aulicino)