martes, 28 de octubre de 2014

César Fernández Moreno (1919/1985 )

Las palabras


tienen cuerpo las palabras tocan y son tocadas
son caramelos se las puede lamer chupar mamar
hierven como peces en un estanque tropical
tienen tantas formas como las valvas según las rocas a que se adhieran
pero importa mucho más lo que contiene su nacarado seno
la vida deliciosa frágil del ser que las habita
son transparentes para que resplandezca su contenido
son crisálidas clavos ardiendo
granadas que revientan en la mano si no se arrojan a tiempo
sólo viven para morir
son pilotos suicidas
perecen al tocar su objetivo
la poesía es uno de esos objetivos
uno de los nombres del hombre
su respuesta al canto del gallo
toda expresión equívoca que aclara las cosas
la parte en blanco de los formularios
el himno de libertad de un libre o de un esclavo
un balbuceo muy bien impostado
un abuso del lenguaje
cualquier cosa natural para decir después de hacer el amor
un lenguaje siempre tan intenso como una despedida

   (...)


(fuente: "rua das petras")

lunes, 27 de octubre de 2014

Jorge Arturo (1961/2010 )

todo está bien



todo está bien
el girasol es girasol
la calle calle
el cuerpo navega entre miradas
el autobús se tarda

pero te veo
en la repentina ventanilla
que siempre va donde no voy
entonces
el girasol es un mordisco en manos de algún ciego
la calle una lápida sobre mi frente
mi cuerpo un mapa de mí que no conozco
y el autobús un túnel sin regreso


(fuente: blog "la biblioteca de marcelo leites")

domingo, 26 de octubre de 2014

Uriel Martínez (1950 )

No se culpe


No se culpe a nadie
de mi muerte, no se señale
a nadie del silencio.

No se oculte a ninguno
de la sombra que proyecta
la luna algunas noches.

No se diga que nadie
sabía que luego de la luz
llega etcétera.

No se busque culpables
detrás de las puertas,
no hay veneno disuelto.

No hay vaso no hay agua
no hay camino no hay
respuesta es el sueño que acampa.

Es un gas silencioso
que llega se expande
y de día se va se desvanece.

sábado, 25 de octubre de 2014

Zbigniew Herbert (1924/1998 )

Dos gotas


Los bosques ardían–
mas ellos
en sus cuellos enredaban los brazos
como ramos de rosas

la gente corría a los refugios–
él decía que su esposa tenía cabellos
en los que uno podía esconderse

cubiertos con una sola manta
musitaban impúdicas palabras
la letanía de los amantes

Si la cosa se ponía fea
saltaban en los ojos del otro
y los cerraban con fuerza

con tanta fuerza que no sintieron el fuego
que alcanzaba sus pestañas

hasta el final fueron audaces
hasta el final fueron fieles
hasta el final fueron parecidos
como dos gotas
detenidas al borde de la cara


 (fuente: "apología de la luz", sin crédito al traductor)

viernes, 24 de octubre de 2014

Alejo Carpentier y el cine

Chaplin

En los films de Chaplin, hay momentos en que el mimo genial palpa las cuerdas más dolorosas de nuestra sensibilidad. Y siempre lo hace sutilmente, sin recurrir al latiguillo, con delicadeza de cirujano o de poeta. Por ello, ciertas escenas provocan las reacciones más opuestas en los espectadores, haciendo reír estrepitosamente al vulgo, mientras un nudo amargo oprime la garganta de otros, a quienes el mimo sostiene a brazo tendido desde el mundo efímero de las sombras. Puede afirmarse que mientras menos comprensivo es un público, más frecuente son las risas que provocan las cabriolas del actor. En los diez cines de vanguardia que hay actualmente en París, donde se proyectan producciones de Chaplin de todas las épocas, sus obras provocan escasa hilaridad. El público enterado sabe mirarlas como creaciones poéticas.

Carteles. La Habana, 16 de diciembre de 1928



(fuente: El cine, décima musa, editorial Lectorum, México, 2013)

jueves, 23 de octubre de 2014

Emma Barrandéguy (1914/2006 )

El cuerpo


¿Por qué no es posible el amor?,
me preguntas.
Somos viejos, respondo.
Y que pases tu mano
por mi pierna,
me da cierta vergüenza.
Tontería, dice el amigo
y cediendo
me tiendo a su lado como cuando era joven
y lo ignoraba.
Pienso en todos los viejos
que desde un banco al sol
miran transcurrir las muchachas.
En mi padre y sus esquelas victorianas
a las niñas de los mandados.
Pienso en mi madre pulcra
cubriendo sus desnudos en un último gesto.
Pienso que los viejos son como todos
y apetecen sin pausa
si no han sido saciados.
El cuerpo gira ante sus ojos
con el gusto de lo prohibido,
como siempre.
Se los instala en la sabiduría
y no la tienen;
codician como jóvenes,
tienen pequeñas ternuras
como mi amigo,
tienen lascivas preferencias
que no les cuentan a los otros,
tienen derecho al amor
aun a costa del ridículo.
Y si pasan tomados de la mano
o se encierran en su mundo
con las persianas bajas,
tendríamos que mirarlos sin asombro
como a lentos vagabundos
o discretos amantes que renuevan caricias.


(fuente: "otra iglesia es imposible")

miércoles, 22 de octubre de 2014

Francisco Hernández (1946 )

La primera mujer que recorrió mi cuerpo...



La primera mujer que recorrió mi cuerpo 
tenía labios de maga: labios verdes y azules, 
con sabor a fruto silvestre,
con señales indescifrables como la miel o el aire.
Muchas veces incendió mis cabellos con siete granos y
siete aguas, con ensalmos que sonaban a campanillas 
de barro, con nubes de copal que se mezclaban al embrión
que recorría mi frente coronada por ramos de albahaca.
Toda la noche ardía la pócima bajo mi cama.
Al día siguiente, un niño nacido después de mellizos 
la arrojaba al río, de espaldas, para no ver el sitio 
donde caía ni el vuelo repentino de los zopilotes.
Entre tanto, mi madre me contaba 
lo que Colmillo Blanco no sabía de la nieve 

y el recuerdo del mar era un espejismo bajo las sábanas.


(fuente: "el poeta ocasional")