lunes, 14 de febrero de 2011

LEOPOLDO LUGONES (1874- 1938)

La lechuza

Evocando tristes cruces,
Y cosas de sepultura,
Prende ante la cueva oscura
Su linterna de dos luces.

Cierra un claro anochecer
Lentos ojos de amatista,
Y ella al caminante chista
O habla con voz de mujer.

Y en aquel falaz remedo
De incomprensible palabra,
Pone su burla macabra
La loca risa del miedo.


(texto tomado de Antología poética,
edición Espalsa -Calpe Argentina, S.A.,
Buenos Aires-México, 1941.)

domingo, 13 de febrero de 2011

¿QUÉ HACEMOS CON ARISTEGUI?

MÉXICO, D.F., 12 de febrero.- Una vez más Carmen Aristegui ha sido arrojada fuera del circuito radiofónico. La coartada que esta vez sirvió para que MVS resolviera separarla partió de un hecho cuyo alcance y significado admite diversas interpretaciones pero que tenía importancia noticiosa: un escándalo en la Cámara de Diputados por un señalamiento de legisladores de la oposición al presidente de la República. La periodista, al presentar el suceso en su emisión del viernes 4 de febrero, situó en un contexto necesario el mensaje de los impugnadores del presidente y concluyó con una pregunta y una petición: ¿Hay problemas con el modo de beber del presidente? Sería sano que Los Pinos lo aclarara.

La Presidencia lo negó el miércoles 9 de febrero, ya tarde. El secretario particular de Felipe Calderón, Roberto Gil Zuarth, dio respuesta a la interrogante de la aguerrida pero sobre todo inteligente periodista. Bastó que describiera la laboriosidad presidencial, lo apretado de su agenda, su diligencia notoria,atestiguada por toda suerte de personas que lo han visto pleno de salud. Lo que pudo decirse el viernes mismo se aplazó hasta cinco días más tarde, cuando ya se habían amontonado los acontecimientos: Carmen Aristegui no condujo su emisión matutina en el 102.5 del cuadrante capitalino de FM; se generó una vastísima, multitudinaria protesta en las calles y en las redes sociales, y la periodista, al sentar su posición, anunció estar dispuesta a retomar el micrófono (ella dijo que el lunes 14, lo que sería simbólico, aunque podría ser otro día próximo) si se lavaba su nombre, ensuciado por la afirmación de que rompió el código de ética al presentar como noticia un rumor.
A pesar de que la dignidad de Carmen Aristegui la condujo a poner muy alta la cota de actitudes a tomar, los protagonistas del suceso respondieron al acicate que resultó de su mensaje. La Presidencia, que había negado tener que ver con el despido de la periodista (pero que cándidamente aceptó que la concesionaria le dio cuenta de lo ocurrido, lo cual sólo es comprensible como si se le ofreciera una satisfacción), produjo el informe sobre la agenda presidencial, de cuyo conocimiento se desprende que Felipe Calderón goza de cabal salud. Y MVS, en vez de rechazar la disposición de su estrella hasta el viernes anterior (que estaba en ascenso, cada vez con más estaciones interesadas en repetir el noticiario), sólo anunció que tomaría decisiones en los próximos días.
En la noche del jueves 10, cuando se escriben estas líneas, esa era la situación. Cabe esperar una rectificación y que Carmen vuelva al aire la próxima semana, no necesariamente el lunes, si su reputación queda a salvo. Parece haber quedado claro que el episodio generó sólo pérdidas para todos, que son remediables con buena voluntad (tener presente la cual no es por fuerza candor pueril).
Pero todos, y no sólo Carmen Aristegui, debemos pensar en qué hacer. Todos, digo, porque el problema laboral de la periodista no es sólo un problema laboral, sino un desgarramiento en el tejido social, tan en mal estado por el amontonamiento de crisis que padece nuestro país, en medio de las cuales es imprescindible la información y el análisis, al mismo tiempo lúcido e independiente que ejerce Carmen Aristegui.
Algunos pasos en la solución que todos debemos generar le corresponden a ella directamente, por supuesto. Si no se concretara el entendimiento sugerido por las posiciones de las partes, queda a la periodista el camino legal para buscar su reinstalación. Ella y MVS firmaron en enero de 2009 un contrato cuyos términos tal vez fueron violados por la empresa. Es que, anexo al contrato, forma parte de la relación profesional el código de ética al que se refirió la concesionaria, pero que incluye un mecanismo que dejó de observarse en la actitud empresarial. Cuando una de las partes juzgue que se ha violado el código, ha de acudir a un árbitro cuya actuación está prevista en los propios documentos, nombrado con la aquiescencia de las partes y cuya labor consiste en determinar si se violó el código y el modo de enmendar su vulneración, que ni por asomo incluye la ruptura laboral. Aunque la ruina de José Gutiérrez Vivó se gestó en amplia medida en la lentitud y lenidad de los tribunales, que bendijeron o fueron incapaces de impedir el abuso del Grupo Radio Centro, una vía a la mano, si no se recapacita, es el ejercicio de acciones legales.
Otra vía a recorrer, de difícil trazo y práctica aún más complicada, consiste en que la sociedad que ahora airada protesta se organice en torno de Carmen para dotarla de los instrumentos propios de su trabajo. Lo propuse cuando en enero de 2008 los grupos Prisa y Televisa la despidieron de XEW. Se trata de aprovechar la movilización que crece a causa de esta nueva arbitrariedad para constituir una sociedad anónima en que miles de accionistas integren un capital suficiente para emprender tareas de comunicación electrónica. Claro que el gobierno que irritado reprime a Carmen no le facilitará un acceso de este género. Pero sin dejar de intentar que la sociedad mercantil imaginada adquiera su propia concesión, es de investigar la posibilidad de tomar en arrendamiento tiempos en emisoras carentes de programación propia que obtienen ganancias vendiendo tiempo a adquirentes responsables de los contenidos. La producción radiofónica así lograda debería encontrar salidas paralelas y simultáneas en internet y otras formas de conexión. No es ciertamente una empresa sencilla, pero otros lances de represión editorial encontraron en esta vía el camino para su construcción. Es muy difícil, pero no imposible.
Pensemos también en que Carmen tenga acceso a canales de difusión públicos, como Radio UNAM. Cuando en 2008 la periodista fue despojada de su micrófono se exploró esa posibilidad, también difícil de concretar porque técnica y financieramente las frecuencias universitarias no están habilitadas para la competencia comercial. Pero si fuera preciso, es posible imaginar fórmulas que con respeto pleno a la legislación universitaria permitan, a través de asociaciones civiles y aun sociedades mercantiles no lucrativas, la presencia de una voz libre como la de Carmen en el espacio universitario.
Fórmulas de la misma naturaleza se pueden poner en práctica en canales de difusión que existen sólo virtualmente ahora y que podrían aprovechar la experiencia y el talante profesional de Carmen. Por sólo aventurar ejemplos, puede pensarse en el canal digital de televisión concesionado por la Cofetel al gobierno de la Ciudad de México o el permiso para operar una radioemisora a la Universidad Autónoma Metropolitana. La estipulación de condiciones claras para una tarea conjunta en que los intereses de las partes queden escrupulosamente protegidos, y los de la periodista a salvo de coyunturas políticas, sería una fórmula que daría sentido desde el principio a esas iniciativas de difusión que no se han echado a andar.
Muchas otras personas tendrán sin duda muchas otras ideas sobre cómo trascender de la cólera civil a la práctica de una comunicación democrática. Lo importante es que el pasmo no nos venza y superemos la etapa de la neurosis contemplativa y la denuncia flamígera.

Algo, mucho, tendremos que hacer.


(La semana que inicia este Día de San Valentín será decisiva para el futuro profesional de Carmen Aristegui, una periodista y comentarista respaldada por un alto índice de popularidad en este México saturado de articulistas al servicio del poderoso en turno. Pocos como ella para destapar las cloacas de la Iglesia Católica, la mierda de los pederastas que gozan de protección oficial y los nexos del crimen organizado con los políticos más la indiferencia de las autoridades por la violencia aplicada contra indígenas e indocumentados. Artículo de Miguel Ángel Granados Chapa reproducido del semanario Proceso.)

GUILLERMO CARNERO (1947)

Árbol de otoño




Eras un haz elástico de brillos,
un girar de gorjeos en la espiral del aire,
aurora y llamarada de Sol verde.
Pero al perder la fe y el horizonte
la gracia de la luz se ha desprendido
de ti; tus frutos penden y se pudren
sin color ni tersura. Los desdeñan los pájaros,
y caen con las hojas
y con las cinco letras de tu nombre
del esqueleto puro de tu idea:
ramas desnudas sobre cielo negro,
sin palabra de luz con que nombrarte.


(texto tomado de El Cultura, del diario El Mundo.)

viernes, 11 de febrero de 2011

Sout Al Horeya صوت الحريه Amir Eid - Hany Adel - Hawary On Guitar & Sher...

DESTILACIÓN EXQUISITA

La estupidez nos gobierna, la idiotez nos rige. Ya se ha dicho hasta el hartazgo, cuando menos en esta columna: idiota es aquel que está encerrado en lo particular. Y el modelo histórico mexicano, compuesto de tres elementos fatalmente inalterables: la desigualdad, la corrupción y la impunidad, ha llevado a los ciudadanos a aislarse en sus pequeños universos de interés, en sus estrechas ínsulas de particularidad, como si socialmente hubiéramos cumplido ya aquel fin último de la modernidad capitalista que profetizó hace varias décadas Marcel Duchamp: “Esta libertad para ser indiferentes”.


Apenas el martes pasado la prensa reportó 30 asesinatos violentos en 10 entidades: dos jóvenes asesinados en Ciudad Obregón, un hombre rafagueado en Guaymas, cinco personas ejecutadas en los municipios duranguenses de Lerdo y Pánuco, un anciano muerto de 60 balazos en Ciudad Juárez, seis sacrificados en Torreón, cinco cadáveres de torturados en Tepetongo, un ataque contra el Cereso estatal en Apodaca, un muerto mutilado de la mano derecha y otro decapitado en San Luis Potosí, tres fallecidos en un enfrentamiento en el puerto de Veracruz, cinco ejecutados ­­—uno de los cuales aparece descuartizado— en Acapulco. La libertad de nuestra indiferencia: tales actos no son más que las estadísticas diarias del horror regular.
Mientras el país se pudre y se degrada, mientras el territorio se pierde y el imperio del derecho se evapora, mientras vivimos un estado de excepción militarizado que no se declara como tal, mientras las extorsiones y los secuestros aumentan, mientras el no futuro de los jóvenes mexicanos se instala como una realidad inmodificable, mientras crecen los suicidios entre niños desde ocho hasta quince años, mientras los melifluos gobernadores usan el dinero de los impuestos para mentir publicitaria y descaradamente, mientras avanza el desmantelamiento y la privatización de los pocos bienes públicos que aún subsisten, mientras la inepta burocracia federal prohíbe llamadas a celulares desde los centros de trabajo como medida de supuesta austeridad, mientras la simulación y la mentira predominan, mientras el desastre nacional avanza en un larguísimo y atroz etcétera, la cadena MVS despide a Carmen Aristegui por la supuesta “falta ética” (sic) de haber abordado en su noticiero la imputación de alcoholismo hecha al presidente Felipe Calderón en la Cámara de Diputados a través de una manta —exhibida, entre otros legisladores de oposición, por uno más de los esperpénticos payasos de la política nacional, Gerardo Fernández Noroña—, y opinar al aire acerca de la necesidad de una toma de posición al respecto por parte de Los Pinos, sin disculparse posteriormente por ello como la empresa afirmó habérselo exigido.
Aristegui no convalidó la imputación, solamente hizo uso del sentido común al abordar el tema y cumplió con su deber informativo ante un rumor que ha sido insistente desde la llegada al poder de Felipe Calderón. Puede pensarse que la especie proviene de los enemigos políticos del régimen para desprestigiar a un mandatario cuestionado a partir del resultado electoral mismo. Sin embargo, el tema se vuelve crucial cuando involucra a un presidente que gobierna durante el momento más grave que ha vivido el país después del proceso revolucionario, y lleva a pensar que el celo persecutorio con el que su régimen ha declarado la guerra contra las drogas —así ahora se niegue haber empleado varias veces tal denominación, no sólo semánticamente imprecisa sino costosamente irresponsable— se origina, además de en una necesidad de legitimación social y política que evidentemente no fue ni será conseguida, en los excesos retóricos y conductuales de una doble moral: las adicciones propias trasladadas a la denuncia punitiva y al castigo de las adicciones ajenas.
El alcohol es la droga dominante por excelencia y el alcoholismo es una obsesión del yo incapaz de resistir el impulso hacia la gratificación inmediata. Y aunque hace que el ego se sienta poderoso en los primeros instantes de su ingesta, después provoca el estrechamiento de la conciencia, disminuye la capacidad de respuesta a las señales externas y obliga al sujeto a una regresión infantil donde se pierde el lenguaje y el control motriz. El alcohol y sus instituciones sociales han creado el enfoque neurótico y violento, represivo y patrilineal, masculino y destructivo propio de la civilización occidental. Autores como Terence McKenna afirman que hasta ahora hemos sido incapaces de percibir que el delicado equilibrio de la época y el Armaguedón nuclear “se creó en la atmósfera de disfrazado sentimentalismo y fanfarronería típica de las personalidades alcohólicas en cualquier lugar”. Se sabe que Churchill, Stalin y Rooselvet se repartieron el mundo moderno en Yalta bebiendo abundantemente. ¿Cuántos otros políticos y hombres de Estado no han decidido tan graves y delicados asuntos públicos intoxicados por el alcohol?
Tenga o no un problema similar el presidente Calderón, su gobierno, sus discursos y sus acciones parecen estar determinados por tales características: un disfrazado sentimentalismo, una fanfarronería habitual. Véase su desafortunada guerra contra el narcotráfico y sus desgraciadas consecuencias. Véase la situación lamentable en que está dejando al país.
La estupidez nos gobierna, la idiotez nos rige, la indiferencia nos carcome. Pero mientras existan miradas lúcidas y voces valientes como las de Carmen Aristegui podremos conservar la legítima esperanza de que alguna vez todo esto cambiará.


(nota tomada del diario online Milenio, autor: Fernando Solana Olivares.)

DENISSE DRESSER A MVS

Estimado Joaquín:


Te escribo desde el desconcierto que me ha producido el despido de Carmen Aristegui, por la supuesta violación del código de ética de MVS. Yo he sido colaboradora de MVS radio desde hace dos años, como participante en la mesa política de los lunes. Siempre he agradecido el espacio, el apoyo y la libertad que durante ese tiempo nos brindaste allí. Siempre he pensado en ti como un hombre dispuesto a tomar riesgos, defender principios, asumir posiciones impopulares y enfrentarte al gobierno cuando ha sido necesario. Por ello me resulta aún más sorpresiva tu decisión, la cual corre en contra de tu biografía, la historia de la empresa y el perfil personal y profesional que has logrado construir. Me parece que has cometido un error grave, gravísimo, como resultado del cual todos pierden: pierde MVS, pierdes tú, pierde la libertad de expresión, pierde la Presidencia, pierde el país. He aquí las razones:
1) Nunca habrá un consenso sobre la decisión de Carmen Aristegui de abordar el tema de la manta en el Congreso —denunciando el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón— como lo hizo. Habrá quienes argumenten que informó sobre un hecho noticioso e hizo las preguntas pertinentes y habrá quienes digan que se excedió. Habrá quienes insistan en que tenía derecho a cuestionar a Felipe Calderón como lo hizo y habrá quienes repliquen que se equivocó. Habrá quienes subrayen que la salud mental de un presidente es un tema de interés público y habrá quienes contesten que es del orden estrictamente privado. Habrá quienes cuestionen a Carmen por darle validez a los planteamientos de Gerardo Fernández Noroña y habrá quienes digan que se volvieron informativamente importantes en el momento que suspendieron las labores del Congreso.
Independientemente de la posición que los lectores, radioescuchas y ciudadanos en general asuman, lo que queda claro es que no se despide a un periodista po hacer preguntas incómodas, airear temas controvertidos o hacer comentarios editoriales que generen escozor. De ser así, ningún periodista mexicano tendría empleo en este momento. Ningún periodista internacional hubiera sobrevivido a esa vara de medición. Rush Limbaugh ya hubiera sido despedido por acusar a Barack Obama de “musulmán”; William Safire hubiera sido despedido por llamar a Hillary Clinton una “mentirosa congenital”; Larry Rohter hubiera sido despedido por escribir acerca de los problemas con el alcohol que tenía Lula; Jorge Ramos hubiera sido despedido por preguntarle a Vicente Fox si usaba Prozac. Pero los despidos no se dan precisamente porque el valor fundacional de la libertad de expresión se protege por encima del interés empresarial o los sentimientos heridos del aludido.
2) Al emitir un comunicado en el cual aseguras que Carmen Aristegui “violó el código de ética” de la empresa, has generado una enorme —y legítima— suspicacia. En primer lugar, te verás obligado a hacer público ese código de ética, incluyendo la prohibición explícita de diseminar rumores como si fueran información, firmado por ella. Y si no lo produces, seguirás alimentando la especulación que te rodea. Que si te llamaron de Los Pinos para exigir una disculpa y por ello se la demandaste a Carmen. Que si querías hacerle un favor al gobierno —entregándole la cabeza de Carmen en bandeja de plata— a cambio de la renovación y la ampliación de tus concesiones. Que en el momento de obtenerlas lo primero que harás será vendérselas a Carlos Slim. Que desde hace un buen tiempo sentías que la presencia de Carmen en MVS era una amenaza a tus intereses empresariales y que, en el fondo, su despido en este momento fue tan sólo un pretexto. Esto es lo que se dice sobre ti de manera reiterada. Esto es lo que sale a colación cada vez que se menciona tu nombre.Con una reacción sobredimensionada y colérica, has logrado empañar de golpe tu reputación y la de tu familia. A partir de hoy serás visto como un censor, un represor, un hombre intolerante. Alguien que no entiende los principios que la democracia —para sobrevivir— necesita resguardar.
Y aunque niegues la presión de la Presidencia, será tu palabra contra la de Carmen Aristegui. Será tu versión de los hechos contra la de ella. Y en esa confrontación llevas todas las de perder, porque había muchas formas de darle una salida a este problema. MVS pudo haber emitido un comunicado de prensa diciendo que la posición expresada por Carmen no constituía la posición oficial de la empresa, punto final. Pero al exigirle a Carmen que leyera una disculpa redactada por ti, cerraste la puerta a una mejor solución para todos los involucrados.
3) Si tu objetivo era congraciarte con Los Pinos, en realidad le has enviado una manzana envenenada. Las protestas por parte de la Presidencia serán vistas como un esfuerzo fallido por negar su involucramiento. Si Felipe Calderón no te pidió una disculpa por parte de Carmen Aristegui, la percepción entre los millones de radioescuchas de MVS en este momento es que así fue. Si Felipe Calderón no tiene un problema de alcoholismo, después de este sainete será aún más difícil convencer a la opinión pública de lo contrario.
Hoy el Presidente se enfrenta a un grave problema de imagen. El que da la impresión de irritarse demasiado, negar demasiado, exigir disculpas y demandar cabezas tan sólo confirma la acusación lanzada en su contra. Y tú, Joaquín, al actuar como lo has hecho, has contribuido a crear esa percepción. Tu comportamiento, efectivamente, ha sido suicida. Y eso, como bien dijo Carmen Aristegui en su conferencia de prensa, no lo merece tu familia, no lo merece MVS, no lo merecen los ciudadanos, no lo merece México. Como colaboradora de MVS, como alguien que ha aplaudido la independencia y el valor civil de la empresa en el pasado, como ciudadana mexicana consciente de sus derechos y dispuesta a pelear para defenderlos, te pido que reconsideres tu postura y pares un proceso que se ha revertido en tu contra.
Como escribió la novelista Pearl Buck, ganadora del Premio Nobel, “cada gran error tiene su punto medio; ese segundo cuando puede ser retractado y quizás remediado”. Ese momento ha llegado para ti, Joaquín. Ojalá apeles a los mejores ángeles de tu naturaleza, en lugar de sucumbir a los peores demonios que te han poseído en los últimos días.


(texto tomado del blog de 'beto buzali'.)

OCTAVIO PAZ (1914- 1998)

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A través de la noche urbana de piedra y sequía
entra el campo a mi cuarto.
Alarga brazos verdes con pulseras de pájaros,
con pulseras de hojas.
Lleva un río de la mano.
El cielo del campo también entra,
con su cesta de joyas acabadas de cortar.
Y el mar se sienta junto a mí,
extendiendo su cola blanquísima en el suelo.
Del silencio brota un árbol.
Del árbol cuelgan palabras hermosas
que brillan, maduran, caen.
En mi frente, cueva que habita un relámpago...
Pero todo se ha poblado de alas.


(texto tomado de Un sol más vivo, antología poética,
sel. Antonio Deltoro, ed. Colegio Nacional/Era, Méx. 2009.)