El kimono
Al regresar del callejón de los amantes
mi cabello estaba blanco como la nieve.
Alegría, incomprensión, dolor
habían pasado por mi vida como las estaciones.
De cómo llegué a casa
medio muerto y helado, tal vez lo sepas.
Ocultas una sonrisa y citas un texto:
Los deseos insatisfechos
persisten de una vida a la siguiente.
Hace tiempo nos apartamos de los hogares
que nos acogieron, hace tiempo eran marcas
sobre un plano de “orgullo abrasador”.
Tiempo sin cordura, el brillo de la burbuja
sobre el nivel carbonizado anuncia
la vuelta de abril. Un fulgor repentino…
Sigue hablando mientras me convierto en
el diseño de un arroyo
bordeado por juncos blancos sobre azul.
("rima interna", trad. de janette l. clariond)
martes, 13 de febrero de 2018
lunes, 12 de febrero de 2018
Mayola Cruz Flores (1989)
foto en fb autora
XX
Me quitaste la ropa,
y no conforme,
me quitaste la piel.
Mi piel en tu boca crujía como chocolate congelado.
Me mandaste a mi casa sin piel,
los perros se lamían los bigotes
y me decían perra sin piel, ven aquí.
Uno de ellos me quitó la carne con amor. Y me
mandó en huesos a dormir,
sentí cómo los coyotes se comían mis fémures sin amor,
y me mandaron sin ropa, sin
piel,
sin carne, sin
huesos
otra vez a ti.
("20 cuchillos mal afilados", ed. fragmento celeste, zac., méx., 2017)
XX
Me quitaste la ropa,
y no conforme,
me quitaste la piel.
Mi piel en tu boca crujía como chocolate congelado.
Me mandaste a mi casa sin piel,
los perros se lamían los bigotes
y me decían perra sin piel, ven aquí.
Uno de ellos me quitó la carne con amor. Y me
mandó en huesos a dormir,
sentí cómo los coyotes se comían mis fémures sin amor,
y me mandaron sin ropa, sin
piel,
sin carne, sin
huesos
otra vez a ti.
("20 cuchillos mal afilados", ed. fragmento celeste, zac., méx., 2017)
domingo, 11 de febrero de 2018
Uriel Martínez (1950 )
La quincena
Entré en la tienda de conveniencia, me compré un café y tomé prestado un diario de los que siempre nadie lleva, luego me senté a hojearlo. Rato después llegó un viejo con bastón, una bolsa de trapo y se sentó frente a mí. La mesa es angosta igual que los asientos. El hombre de barba puso una receta médica junto a su bastón atravesado y cerca de mi sombrilla. De la bolsa de trapo, abrió el zipper y vació la morralla que había juntado con el pretexto de la receta. Mientras ordenaba las monedas por denominación: de diez, de cinco, de uno y de valor inferior, acomodé las secciones del diario cogido en préstamo. "Con permiso", le dije al compañero circunstancial. Estaba tan avocado a sus finanzas de fin de quincena y semana, que no vio que, junto con mi sombrilla, me llevaba la receta médica recién expedida. Salí a la calle, me puse un parche portátil que siempre cargo, un bigote de ixtle blanco, me despojé la placa de dientes y me fui a la fila de pasajeros que van al pueblo más cercano, con la receta enarbolada.
dogville, septiembre 2017
Entré en la tienda de conveniencia, me compré un café y tomé prestado un diario de los que siempre nadie lleva, luego me senté a hojearlo. Rato después llegó un viejo con bastón, una bolsa de trapo y se sentó frente a mí. La mesa es angosta igual que los asientos. El hombre de barba puso una receta médica junto a su bastón atravesado y cerca de mi sombrilla. De la bolsa de trapo, abrió el zipper y vació la morralla que había juntado con el pretexto de la receta. Mientras ordenaba las monedas por denominación: de diez, de cinco, de uno y de valor inferior, acomodé las secciones del diario cogido en préstamo. "Con permiso", le dije al compañero circunstancial. Estaba tan avocado a sus finanzas de fin de quincena y semana, que no vio que, junto con mi sombrilla, me llevaba la receta médica recién expedida. Salí a la calle, me puse un parche portátil que siempre cargo, un bigote de ixtle blanco, me despojé la placa de dientes y me fui a la fila de pasajeros que van al pueblo más cercano, con la receta enarbolada.
dogville, septiembre 2017
sábado, 10 de febrero de 2018
Octavio Paz (1914/1998 )
Homenaje y profanaciones
2
Desatado del cuerpo, desatado
del ansia, vuelvo al ansia, vuelvo
a la memoria de tu cuerpo. Vuelvo.
Y arde tu cuerpo en mi memoria,
arde en tu cuerpo mi memoria.
Cuerpo de un Dios que fue cuerpo abrasado,
Dios que fue cuerpo y fue cuerpo endiosado
y es hoy tan sólo la memoria
de un cuerpo desatado de otro cuerpo:
tu cuerpo es la memoria de mis huesos.
("el fuego de cada día", seix barral, 2014)
viernes, 9 de febrero de 2018
Luis Muñoz (1966 )
Fábula del tiempo
Seguramente, si lo piensas,
estos años no van a repetirse.
Vivirás su carencia irremediable,
se llenará de sombras tu mirada,
te habitará el vacío y, con el tiempo,
se destruirá tu imagen del espejo.
Y esperarás cansado, te aseguran,
muchas tardes morir en tu ventana,
buscando en la memoria
ese tiempo feliz, siempre perdido,
esa estación dorada que tuviste
y que debe ser ésta, más o menos.
("no me quites paz")
Seguramente, si lo piensas,
estos años no van a repetirse.
Vivirás su carencia irremediable,
se llenará de sombras tu mirada,
te habitará el vacío y, con el tiempo,
se destruirá tu imagen del espejo.
Y esperarás cansado, te aseguran,
muchas tardes morir en tu ventana,
buscando en la memoria
ese tiempo feliz, siempre perdido,
esa estación dorada que tuviste
y que debe ser ésta, más o menos.
("no me quites paz")
jueves, 8 de febrero de 2018
Octavio Paz (1914/1998 )
La rama
Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.
Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.
El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.
Alza los ojos: no hay nada.
Silencio sobre la rama,
sobre la rama quebrada.
("el fuego de cada día", seix barral, 2014)
Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.
Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.
El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.
Alza los ojos: no hay nada.
Silencio sobre la rama,
sobre la rama quebrada.
("el fuego de cada día", seix barral, 2014)
miércoles, 7 de febrero de 2018
Ana Istarú (1960 )
Ábrete sexo
Ábrete sexo
como una flor que accede,
descorre las aldabas de tu ermita,
deja escapar
al nadador transido,
desiste, no retengas
sus frágiles cabriolas,
ábrete con arrojo,
como un balcón que emerge
y ostenta sobre el aire sus geranios.
Desenfunda,
oh poza de penumbra, tu misterio.
No detengas su viaje al navegante.
No importa que su adiós
te hiera como cierzo,
como rayo de hielo que en la pelvis
aloja sus astillas.
Ábrete sexo,
hazte cascada,
olvida tu tristeza.
Deja partir al niño
que vive en tu entresueño.
Abre gallardamente
tus cálidas compuertas
a este copo de mieles,
a este animal que tiembla
como un jirón de viento,
a este fruto rugoso
que va a hundirse en la luz con arrebato,
a buscar como un ciervo con los ojos cerrados
los pezones del aire, los dos senos del día.
("poemario de mujeres")
Ábrete sexo
como una flor que accede,
descorre las aldabas de tu ermita,
deja escapar
al nadador transido,
desiste, no retengas
sus frágiles cabriolas,
ábrete con arrojo,
como un balcón que emerge
y ostenta sobre el aire sus geranios.
Desenfunda,
oh poza de penumbra, tu misterio.
No detengas su viaje al navegante.
No importa que su adiós
te hiera como cierzo,
como rayo de hielo que en la pelvis
aloja sus astillas.
Ábrete sexo,
hazte cascada,
olvida tu tristeza.
Deja partir al niño
que vive en tu entresueño.
Abre gallardamente
tus cálidas compuertas
a este copo de mieles,
a este animal que tiembla
como un jirón de viento,
a este fruto rugoso
que va a hundirse en la luz con arrebato,
a buscar como un ciervo con los ojos cerrados
los pezones del aire, los dos senos del día.
("poemario de mujeres")
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