jueves, 21 de abril de 2016

José Luis García Martín (1950 )

Un poeta menor


Su nombre ahora poco dice a nadie,
pero fue un triunfador. En su provincia
un busto le recuerda y una lápida,
y eruditos en arduos boletines.
Tenía un bello rostro de poeta;
soñadores los ojos y algo triste
la sonrisa. Debió ser muy feliz.
Le amaron, aplaudieron y mimaron.
De sus versos borrosos nada queda,
palabrería de época, hojarasca
que da risa o da sueño. Algún elogio
piadoso aún le otorga la rutina.
Haberlo sido todo y no ser nada...
¿Triste destino? ¡Ojalá fuese el mío!


("donde está el fuego", no.2, col. cuadernos de humo, diez, brooklyn, n.y., 2016, trad. del portugués, xavier zarco)

miércoles, 20 de abril de 2016

Svetozar Gueorguiev-Ghostdog (1976 )

abajo, en la calle, cuando miras hacia la ventana y piensas

por el cristal trepan lagartijas de vaho
tu aliento araña el cristal
tus labios forman un “espérame” sin sonido
me miras te miro sin sonido “me voy por pan”
brilla ahorradora la lámpara detrás de ti
qué pálida
te tiro un beso porque te extraño
y no me ves ya y estás tan pálida
y yo como una abeja cada vez más lejos
tú bésame, voy a comprar el pan
a desaparecer completamente al otro lado del cristal
y de tus labios de tu aliento


("periódico de poesía", trad. de neva micheva)

martes, 19 de abril de 2016

Estela Figueroa (1946 )

Motivos


I

Al mediodía un amigo
me comunicó la muerte de otro amigo.
No reaccioné de inmediato.
Almorcé.
Luego tomé un ansiolítico
y pensé en dormir la siesta
tratando de hacerme a la idea
de que estas cosas suceden
cuando se tiene más
de cincuenta años.

Pero no pude dormir
y me largué a llorar.
El crepúsculo me encontró
en el dormitorio
acomodando un poco los libros
que estaban sobre la mesa de luz.
Cambiando las sábanas.
Sacando diarios viejos.
Colgando en el placard
la ropa que estaba aquí y allá.
Asustada todavía
y todavía lagrimeando
porque me sentía sin fuerzas.
Pero no vaya a ser que la
Indeseada llegue
y encuentre todo hecho un desquicio.


Con el dormitorio ordenado es
más fácil
tenderse en la cama
con un pañuelo mojado en
agua fría sobre los ojos

para no ver tanta destrucción.


("apuntes de osvaldo aguirre")

lunes, 18 de abril de 2016

Jotamario Arbeláez (1940 )

Nalgas


Nalgas de par en par
o pergaminos
para leer antiguos
reclinados
como en las neronianas bacanales.
Burbujas que el amor
infla
en sus ratos más ociosos y gratos.
Cojinetes
de mejillas
y abiertas para el ósculo

del labio y de la lengua enardecida.


(todoismo")

domingo, 17 de abril de 2016

Donald Justice (1925/2004 )

A los cuarenta



A los cuarenta
aprenden a cerrar sin hacer ruido
las puertas de los cuartos
a los que nunca volverán.

Detenidos en el rellano, sienten
que ya se mueve igual que la cubierta
de un barco,
aunque es leve el oleaje.

Y en lo hondo del espejo
vuelven a ver el rostro del muchacho
que en secreto practica el nudo
en la corbata de su padre

y el rostro de ese padre,
que aún cobija el misterio de la espuma.
Son más padres que hijos ya ellos mismos.
Algo los colma, algo

como al ocaso el vasto vocerío
de los grillos que colma el bosque
a los pies de la cuesta a las espaldas
de sus casas hipotecadas.


("aurelio asiain", versión del mismo)

sábado, 16 de abril de 2016

Robert Creeley (1926/2005 )


La puerta 

                                               para Robert Duncan

Es tan difícil dirigirse a la puerta
tan ligeramente tallada en la pared donde
la visión en que resuena la soledad
trae un aroma de flores salvajes del bosque.

Lo que entendí, lo entiendo.
Mi mente es tormentosa en ocasiones,
en ocasiones buena y con ansias de vivir,
y siente la tierra.

Pero veo la puerta,
y conocí la pared, y quise el bosque,
y llegaría allá si pudiera
con mis pies y mis manos y mi mente.

Señora, no me destierre
por digresión. Mi naturaleza
es un cenagal de confesiones
sin resolver. Señora, la sigo.

Caminé lejos de mí mismo,
dejé la habitación, encontré el jardín,
conocí la mujer
ahí dentro, juntos nos acostamos.

La noche muerta recuerda. En Diciembre
cambiamos, en vez de multiplicarnos nos dispersamos,
salimos a hurtadillas de la niñez,
el ritual del desmembramiento.

Magia poderosa es una madre,
en ella existe otra cuestión
de arreglo, formas repetidas, la carrera renovada,
la orden recibida.

El jardín resuena a través de la habitación.
Está colocado en la pared como un espejo
que da a una ventana detrás de ti
y refleja las sombras.

¿Puedo partir ahora?
¿Me es permitido inclinarme
en la ridícula postura de la renovación,
de cuya insistencia yo soy la virtud?
Nada para Ti es impropio.

En el interior Tú también serás alta,
más alta, más hermosa.
Ven hacia mí desde la pared, quiero estar Contigo.
Así que grité a Ti,

quien escucha como el viento, y cambia
continuamente, invariablemente,
cambia en la mente.
Corriendo hacia la puerta, gastado

como un reloj se gasta. Caminé en dirección contraria,
tropecé, me desplomé
en el piso cerca de la pared.
Dónde estabas.

Cuán absurdo, cuán vicioso.
No hay nada que hacer más que levantarse.
Mis rodillas fueron hierros, me oxidé venerándote a Ti.
Por eso uno canta, uno

escribe el poema de la primavera, uno sigue caminando.
La Señora siempre se muda al siguiente pueblo
y tú tropiezas tras ella.
La puerta en la pared conduce al jardín

donde a la luz del sol se sientan
las Gracias en largos atuendos victorianos,
de los cuales mi abuela hablaba.
La Historia canta en sus rostros.

Ellas son jóvenes, asequibles,
y tú las sigues también
en los oficios de Dios y la Verdad.
Pero la Señora no se define,

ella será la puerta en la pared
al jardín bañado en luz.
Hablaré y hablaré eternamente.
Nunca llegaré allá.

Oh Señora, recuérdame
quien en Tú oficio crece más viejo
pero no más sabio, no más que antes.
Cómo puedo morir solo.

¿Dónde estará entonces éste que ahora está solo,
que se queja tan patéticamente
en éste cuarto donde estoy solo?
Iré al jardín.

Seré un romántico. Me venderé a mí
mismo en el infierno,
en el cielo también lo seré.
En mi mente veo la puerta,

ante mí veo la luz del sol a través del piso
hacerme señas como la falda de la Señora
que se mueve ligera al más allá.


("revista ping pong", versión frank báez)

viernes, 15 de abril de 2016

Nuno Júdice (1949 )

Lista


Me paro en la calle para ver la vitrina del almacén

como si analizara a un poema. Chorizos y salchichas

se extienden como versos, costales de bacalao

arreglados como estrofas, botellas de aceite

que dan sabor a la sequedad de las rimas, el pan

que aún guarda la levadura de un ritmo

que se masca en boca – todo

está en su lugar, como si el tendero

supiera que existe una poética

propia para regular las compras. Luego,

entro en la tienda; y cuando me preguntan

lo que quiero se me queda la duda: ¿granadas

o el verso blanco de un paquete

de harina? ¿Un trozo de queso, o

la metáfora envuelta para un consumo

rápido? ¿Castañas al quilo, como si fueran

sílabas, que asar en el horno de la frase? Y acabo

saliendo sin tomar nada, pero con

un poema en la bolsa de las compras.


("vallejo & co.", trad. chiara de luca)