lunes, 21 de septiembre de 2015

Luis García Montero (1958 )

El silencio y el ruido


Son números dormidos en la agenda.
Nadie quiere borrarlos,
pero ellos mismos pierden la memoria,
se alejan de sus dueños
en un rincón oscuro de los días que pasan.
Son números sin voz, sin cenas, sin preguntas
pálidos y encerrados,
tristes de no salir
después de un imprevisto.

Alguna vez el aire
de una disposición irracional
nos pide que marquemos el teléfono
de los amigos muertos.
Suena larga la nada, se repite
como un corte de luz,
sin nadie que conteste.
Eso es el silencio.

Pero también existe el ruido.
Llega sin estridencias, casi un rumor, no grita,
se parece al vacío más que al daño.
La voz de la otra espera,
en la orilla marcada
de nuestro propio tiempo,
dice que no es aquí:
-Se ha equivocado.

Extraña soledad la que se siente
por no pertenecer a la conversación
y saberse la huella de un antiguo
propietario del mundo.

Los hospitales tienen otoños de papel,
borrosas escaleras amarillas
de nombres y números.


Uno empieza a morir en las agendas.


("rua das petras")

domingo, 20 de septiembre de 2015

Luis Alberto de Cuenca (1950 )

La despedida


Mientras haya ciudades, iglesias y mercados,
y traidores, y leyes injustas, y banderas;
mientras los ríos sigan vertiendo su basura
en el mar y los vientos soplen en las montañas;
mientras caiga la nieve y los pájaros vuelen,
y el sol salga y se ponga, y los hombres se maten;
mientras alguien regrese, derrotado, a su cuarto
y dibuje en el aire la V de la victoria;
mientras vivan el odio, la amistad y el asombro,
y se rompa la tierra para que crezca el trigo;
mientras tú y yo busquemos el medio de encontrarnos
y nuestro encuentro sea poco más que silencio,
yo te estaré queriendo, vida mía, en la sombra,
mientras mi pecho aliente, mientras mi voz alcance
la estela de tu fuga, mientras la despedida
de este amor se prolongue por las calles del tiempo.


("rua das petras")

sábado, 19 de septiembre de 2015

Jorge Fondebrider (1956 )

Pensionista


Me muestra la sala, el baño, la cocina,
también mi dormitorio, donde dejó unas toallas bien dobladas,
la cama ya tendida,
y con orgullo señala la pecera donde nada
detrás de algunas piedras
su único habitante.
Todo el amor, toda la fe que hay en la casa
se concentra en ese pececito que vive entre burbujas.
pendiente del reflejo de la luz
de la vela
que brilla indiferente al lado de su acuario.
Para ella y para mí,
y acaso para todos,

la vida pende de un reflejo.


("otra iglesia es imposible")

viernes, 18 de septiembre de 2015

Cristina Peri Rossi (1941 )

R.I.P.



Ese amor murió
sucumbió
está muerto
aniquilado      fenecido
finiquitado
occiso           perecido
obliterado
muerto
sepultado
entonces,
                   ¿por qué late todavía?


("rua das petras")

jueves, 17 de septiembre de 2015

Zbigniew Herbert (1924/1998 )


Intento de descripción 

Primero me describiré a mí mismo
empezando por mi cabeza
o mejor mi pie
o mi mano
o el meñique en mi mano izquierda

mi meñique
es tibio
un tanto curvado hacia adentro
termina en uña
está hecho de tres segmentos
cerca de mi palma
librado a sus propios medios
sería un gusano de buen tamaño

es un dedo muy especial
el meñique de una mano izquierda
único en todo el mundo
me lo dieron directamente
otros meñiques de una mano izquierda
son una fría abstracción
comparto con el mío
fecha de nacimiento
fecha de muerte
común soledad
sólo la sangre
ocupada en la escansión de oscuras tautologías
une playas distantes
con un hilo de mutuo acuerdo



Leer la mano

Todas las líneas descienden al valle de la palma
hasta un hueco en que burbujea la diminuta fuente del destino
Aquí está la línea de la vida
Mira recorre como una flecha
el horizonte de los cinco dedos iluminados por su corriente
que se levanta venciendo todos los obstáculos
y nada es más hermoso ni más fuerte
que su lucha por seguir adelante

Comparada con ella qué indefensa la línea de la fidelidad
como un grito en la noche un río en el desierto
concebido en la arena y muriente en la arena
Tal vez continúa más abajo de la piel
parte el tejido de los músculos y penetra en las arterias
para que de noche podamos ver a nuestros muertos

allá abajo allá adentro donde la memoria y la sangre fluyen
tiros de minas pozos cámaras
llenos de oscuros nombres

Esta colina no estaba aquí
Después de todo recuerdo
que había un niño de tan redonda ternura como si
una lágrima ardiente de plomo
hubiera caído en mi mano
Después de todo recuerdo el pelo
la sombra de una mejilla
frágiles dedos y el peso de una cabeza durmiente

¿Quién destruyó el nido, quién apiló
el monte de indiferencia que no estaba aquí?
,¿Por qué no pones la palma de tu mano
contra tus ojos?

Nosotros echamos la suerte
Estamos aquí para saber


( fuente: la nube, traductor josé emilio pacheco)

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Constantino Cavafis (1863/1933 )


Velas


Los días de nuestro futuro están ante nosotros
como una fila de pequeñas velas encendidas–
doradas, cálidas y vivaces velitas.

Los días pasados van quedando tras nosotros,
una dolorida línea de velas extintas;
las más cercanas aún humean,
velas frías, derretidas e inclinadas.

No quiero mirarlas; su forma me entristece,
y me entristece recordar su antigua luz.
Miro hacia adelante hacia mis velas encendidas.

No quiero darme vuelta, para no ver y temblar–
cuán rápido la sombría línea se alarga,
cuán rápido las velas extintas se multiplican.


("el poeta ocasional", s/c al traductor)

martes, 15 de septiembre de 2015

Raymond Carver (1939/1988 )

Felicidad


Tan temprano que casi está oscuro todavía.
Me acerco a la ventana con una taza de café
y el atasco de siempre a estas horas de la mañana
en la cabeza.
Veo entonces al chico y a su amigo
calle arriba
repartiendo el periódico.
Llevan gorras y sudaderas,
uno de ellos con una bolsa al hombro.
Son tan felices
que no se dicen nada, estos chicos.
Creo que si pudieran, se cogerían
del brazo.
Es temprano por la mañana
y están haciendo esto juntos.
Se acercan, despacio.
El cielo empieza a cubrirse de luz,
aunque todavía cuelga pálida la luna sobre el agua.
Tanta belleza que, durante un instante
la muerte o la ambición, incluso el amor,
no tienen cabida aquí.
Felicidad. Llega
de forma inesperada. Y sigue su camino, realmente.
Cualquier madrugada te lo dice.


("ars scribendi", s/c al traductor)