sábado, 10 de septiembre de 2011

CERTIFICADO MÉDICO PARA VIH

Hace un mes decidí retomar la actividad física para bajar unos kilos, sobre todo lo que todavía no sé si es una panza cervecera o una panza por efecto de las lipodistrofias. En uno de los gimnasios, no el más económico pero el más cercano y con pileta de natación, me ofrecieron un pase libre por una semana, para lo cual debía presentar un certificado médico. Me dieron dos opciones: llevar uno por mi cuenta o hacerlo en el consultorio del gimnasio por la suma 80 pesos. Para ahorrar, esperé unos días y fui al hospital a pedírselo a mi médico. Cumplimentado el requisito, aproveché el pase libre y evalué las instalaciones, sobre todo la pileta de natación. Esa semana fui a nadar tres veces. El gimnasio me gustó y me inscribí con la modalidad, más económica, de engancharme por 12 meses que serían debitados automáticamente de la tarjeta de crédito: no había vuelta atrás.

Dos días después de la inscripción recibí un llamado telefónico de la empleada del gimnasio con la que había realizado el trámite. “Buen día, Pablo. Tengo una noticia mala y una buena. La mala es que perdimos el certificado médico que nos trajiste; la buena es que te ofrecemos que hagas uno acá, sin cargo.” Entré en un delirio paranoico, pensé que me habían investigado y que habían dado con estas columnas del Soy, donde abiertamente digo que soy portador de VIH y de hepatitis B y C. Ofuscado, busqué mi grabador de periodista para registrar la consulta médica y presentarme con la eventual prueba de discriminación en el Inadi.
“¿Estás tomando alguna medicación?”En estas situaciones no sé mentir, nunca sé cuáles son los alcances del secreto médico, ni si tal secreto me exime de contestar al pie de la letra. “Tomo medicación antirretroviral, soy portador de VIH.” “Entonces te voy a pedir que me traigas los últimos análisis de sangre. ¿Recordás cuál es tu carga viral?” “¿Y qué tiene que ver la carga viral?”, pregunté. “Es que si te lastimaras...” En ese momento me di cuenta de que me había olvidado de encender el grabador. Me levanté, lo busqué y lo encendí, pensando que el médico podía suponer que se trataba de un teléfono celular. No obstante, la maniobra fue evidente. “No, no me acuerdo”, le dije. Antes de irme, mientras me vestía le pregunté si les pedía análisis de sangre a todos . “Por supuesto –dijo–. Te doy un ‘apto físico’ condicional, hasta que me traigas los análisis de sangre.” Enseguida noté en su cara que se había arrepentido: “Pero si me traés el certificado de tu médico, que ya te conoce, con eso alcanza”.


(crónica de Pablo Pérez tomada del suplemento ´Soy´ del diario argentino Página 12.)

viernes, 9 de septiembre de 2011

ANA FRANK PARA CABEZAS RAPADAS

Tiene 16 años y no conocemos su nombre porque la ley alemana protege la identidad de los menores delincuentes. Fue detenida por la policía mientras pintaba con 'spray' negro enormes cruces gamadas sobre carteles de propaganda electoral del partido político 'Die Linke' (La Izquierda). Durante el juicio ha sido probado que, en compañía de otros dos amigos, había marcado al menos 33 carteles electorales con pintadas en las que aparecían, además de la cruz gamada, las runas de las SS nazis, por lo que ha sido declarada culpable del delito de propagación de símbolos anticonstitucionales.

Juicios de este tipo son relativamente frecuentes en Alemania, pero esta sentencia, sin embargo, impone una pena inédita: la condenada deberá comprar de su propio bolsillo un ejemplar del 'Diario de Anna Frank', leerlo y redactar un resumen valorativo que deberá presentar ante el juez en el plazo de 10 días.
Anna Frank tenía la misma edad que esta chica cuando murió, desnutrida y víctima de fiebres tifoideas, en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Allí fue vista por última vez con vida por dos conocidas, Nanette Blitz y Hanneli Pick Goslar, a la que llama 'Lies' en el diario. Posteriormente contarían cómo Anna, cubierta sólo con una manta mugrienta, les explicó que se había deshecho de toda su ropa a causa de los piojos. La describieron calva, demacrada, temblorosa y muy preocupada por Margot, su hermana mayor, que, demasiado débil, permanecía en su litera y que moriría unos días antes que Anna.

Propagación de símbolos anticonstitucionales

El aspecto de la condenada a leer las anotaciones de Anna en su diario tiene un aspecto radicalmente diferente. Tiene un tatuaje y al menos un 'piercing', sufre sobrepeso y luce una larga melena teñida de negro. El juez espera que el libro sirva de agujero de gusano entre dos universos y que conecte a la neonazi con una realidad que desconoce por completo.
"Este tribunal ha determinado, basándose en los testimonios recabados a lo largo del juicio, que la acusada no tiene idea en absoluto de lo que significa realmente la cruz gamada y la condena, por tanto, a enfrentarse con los hechos", dice la sentencia emitida por el Tribunal de Kassel.
El redactor de esta sentencia, el juez Reinhardt Hering, ha reconocido en declaraciones a la emisora de radio 'Berliner Rundfunk' que le ha llevado varios días de zozobra personal y profesional la decisión sobre "qué hacer con una chica como ésta".
En las sesiones del juicio, la joven fue examinada sobre sus conocimientos históricos y no supo responder a cuestiones básicas sobre qué fueron las SS, qué valores representa la cruz gamada o cuáles fueron las consecuencias históricas del nazismo. Un portavoz del Tribunal ha explicado la sentencia recordando que "en el caso del Derecho de Menores, el objeto de la condena no es el castigo, sino la educación y la rehabilitación. Lo importante, darle a la condenada la oportunidad de aprender algo de la lectura de ese libro".
No se librará, de todas formas, de cumplir con 20 horas de servicio comunitario y de 10 meses de libertad condicional a causa de los golpes que propinó a uno de los policías mientras intentaba detenerla. Según las últimas estadísticas oficiales, el número de delitos violentos con trasfondo de extrema derecha alcanzaron los 20.000 en 2009, doblando la cantidad de casos registrados en 2001.


(si tú estuvieras en los zapatos del juez Hering, quizá hubieses impuesto la condena de que la chica leyese ¨La metamorfosis¨, acaso una alegoría de un hombre joven que se descubre proscrito de la raza aria, condenado a los campos de concentración para los diferentes, las minorías, los baldados. Acaso la pena impuesta a la adolescente la salve de terminar sus días como el multiasesino de Oslo, o con las manos y el alma llenas de sangre inocente como terminará FCH. Nota de Rosalía Sánchez, Berlín, tomada del diario El Mundo.)

ESTRELLA DISTANTE CON ARTISTAS

Del cuento “Vagabundo en Francia y Bélgica”, de Roberto Bolaño, se desprende una obra de arte con el mismo nombre, de Carlos Amorales, una de las creaciones de los 27 artistas que participan en Estrella distante, muestra que inaugura la galería Kurimanzutto el 10 de septiembre.
Ni ilustración ni pedagogía ni nostalgia se buscan con esta exposición basada en la obra del chileno, aclara José Kuri, uno de los directores del espacio. Destaca, en cambio, la libertad como premisa de las obras. No todos los artistas hicieron una obra explícitamente alusiva a la literatura del narrador y poeta nacido en Chile en 1953; en algunos casos, incluso, se trata de piezas creadas hace años que, por su temática o por la propuesta que hay atrás, se vincularon ahora a la muestra.
Estrella distante es una propuesta conjunta de las galerías Kurimanzutto y Regen Projects, de Los Ángeles. La iniciativa nace por la coincidencia de que entre los artistas y directivos de ambos espacios se ha seguido de manera especial la obra de Bolaño, que es un poco lo que ha pasado con toda la literatura de este escritor, el latinoamericano más traducido al inglés en la última década, un autor que vivió en México en diversas etapas y que falleció en Barcelona en 2003. A través de los directivos de Regen Projects es como se sumó a la muestra la cantante punk Patti Smith, seguidora de la obra de Bolaño.
De Smith se exhibe la secuencia Roberto Bolaños’chair, fotografías de la silla del escritor que ella captó en un viaje a la casa del autor en Blanes, España.
Para hacer Vagabundo en Francia y Bélgica, Amorales tomó el material que ha guardado de sus obras, llamado Archivo Líquido, utilizó dibujos para “convertirlos” en palabras e hizo una traducción al lenguaje de ese archivo del cuento creado por Bolaño, generando un libro que ahora expone.
Daniel Guzmán, lector de Bolaño desde hace muchos años, a quien considera como un “Julio Cortázar revisitado”, dio vida hace tres años a un video: El secreto del mal, que viene de un cuento de Bolaño sobre la aparición de zombies mexicanos en Los Ángeles. “Retomé la idea, hay dos personajes, un poeta y un revolucionario, que tienen una discusión acerca del cambio social”, detalla Guzmán; en el video de 16 minutos aparecen alrededor de 40 zombies. “Bolaño -cuenta el artista- me habla de cosas como nostalgia, revolución, romanticismo, ser joven y tener ideales, luchar por esos ideales, buscar realizarlos, fracasar pero aun así seguir luchando; es estar haciendo las cosas a pesar de que sientas que está todo con la adversidad encima. Me gusta eso de Bolaño, el intentar cumplir sus propias expectativas, ya no digamos las de una generación sino sus ideales: el amor por la poesía, por la vida, por su hijo”.
Jonathan Hernández creó dos piezas: Vulnerabilia y Nocturno de México (un guiño a Nocturno de Chile), hecha a partir de que se pone en circulación la moneda de $20 con la imagen de Octavio Paz, a quien, explicó Hernández, Bolaño respetaba como poeta pero criticaba como figura pública.
Con La Barbie y JJ, hechas de cocos y cabello humano, Abraham Cruzvillegas remite a los asesinatos descritos en 2666. Carl Andre, Jimmie Durham, Miguel Calderón, Alejandro Cesarco, Dominique Gonzalez-Foerster, Rachel Harrison, Amalia Pica, Alfredo Jaar, Ana Mendieta, Damián Ortega y Carla Rippey también participan en la muestra.
Rippey (Kansas, 1950) vive y trabaja en México desde 1973, tras el golpe de Estado en Chile. Desde esos años fue gran amiga del escritor chileno. En la muestra presenta la pieza Mujeres mirando meteoritos, una obra que no fue hecha específicamente para esta exposición, pero que se seleccionó porque en ella están presentes ciertas constantes de la literatura de Bolaño: la mujer, cierto dramatismo y el azar (que hoy Rippey utiliza a partir de un juego en internet con las palabras mujeres, fuego y objetos peligrosos).
La artista fue quien ilustró el primer libro de poesía de Bolaño, Reinventar el amor, del taller Martín Pescador. Para la muestra, ella prestó un ejemplar de este libro, una carta y otros objetos del escritor. Hoy, Rippey recuerda a Bolaño como un ser con una especial “capacidad de asombro, de inventar situaciones, de tomar lo real y llevarlo al límite, de realzarlo. Era extremadamente entusiasta. Todo lo hacía al 100%.”
Alguna vez Carla Rippey y Roberto Bolaño asistieron juntos a una exposición: “Había un cuadro que le gustó mucho, pero cuando vio el precio se superescandalizó: ‘¡No, Carla! ¿cómo es posible que cobren esto para una obra de arte?’ (Ahora) entonces me quedé pensando: si viniera espero que no vea la lista de precios”.
En el marco de la exposición, el escritor Daniel Hernández publicará cada semana un periódico, Estrella cercana, junto con un blog.


(Roberto Bolaño heredó su aliento a artistas de diversos cauces y expresiones, es tal su fuerza narrativa y el poder de su prosa que a menudo inocula esa veta a teatreros, cineastas, poetas y narradores de la más variada especie. Nota tomada del diario El Universal en línea.)

jueves, 8 de septiembre de 2011

CARTA A FERNANDO VALLEJO

Está muy bien ese premio, ya les tienes garantizado un show canino en Guadalajara. Llegarás con una veintena de canes a recordar que un hombre no vale un solo minuto de dolor de un perro. En parte le hallamos razón a tu cinismo (que viene de ci-ni-kan, κυνικός, de can, del clan de los perros). Esto no se arregla sino volviendo a las cavernas. Y volveremos. Pero entre cosas más aberrantes que el dolor de tus perros se cuenta la fabricación de envases de gaseosa, la extinción de los peces de río y las maquilas de manufactura China. Cada una es a su manera un ensayo general del fin del mundo. Notable avance sociológico el que no sean ya los nazis, ni los marfileros del Congo, ni los cruzados de camándula al pecho, ni las legiones del imperio romano quienes amenazan la vida. Esto me recuerda una historia que debes saber, pero que traigo a colación sólo por usar uno de tus recursos literarios, el anacoluto: Cesar describió en la guerra de las Galias el procedimiento para someter a los pueblos bárbaros: había que sitiar la ciudad hasta que la población acorralada por la sed y el hambre abriera las puertas; luego había que pasar cuchillo a los hombres y a los niños y esclavizar a las mujeres; finalmente, quemar la ciudad y, una vez quemada, esparcir sal sobre las ruinas para que ningún árbol retoñara en ella. Pero aun así había una pena mayor contra los pueblos que no se sometieran al mandato imperial: pasar a cuchillo hasta el último infante que hablara la lengua. Destruyendo la lengua, destruían la memoria y el pasado, y moldearían un pueblo nuevo sobre sus hembras fecundas. Tú has defendido tu lengua materna como sólo lo hace quien sabe que la estamos disolviendo ante un decreto imperial: con el ejemplo del uso. Has hecho una decena de novelas tal vez obscenas, exhibiéndote tú, y exhibiendo a los tuyos, pero no pornográficas, porque la pornografía es la ilustración del sexo explícito y la obscenidad la exposición de imágenes que producen estupor, si hemos de aceptar los términos de Coetzee. Has hecho dos biografías sobre dos dobles tuyos, ambos poetas, ambos desarraigados, y ya anticipaste la tercera sobre otro doble, un gramático. Has escrito sobre la ciencia, y sobre la iglesia católica, en términos despectivos, altisonantes. Dijiste que no escribirías más literatura tras tu último libro, pero aun así esperamos tener tus palabras hasta cuando ya no puedas. Quisiéramos saber cuál es tu opinión sobre los gatos, por ejemplo. ¿No merecen un panegírico por mitigar la soledad de los hombres, tanto o igual que el que amerita un perro? ¿Y qué tal tu definición de la globalización, cuando todo lo que crea el hombre se envejece hoy en un día? Te voy a contar una historia que parece sacada de la novela que te hizo famoso en los años 90s: en Colombia, los ladrones empezaron a matar a la gente para robarles el teléfono celular. Ante tales niveles de atrocidad, las trasnacionales de telefonía han acordado inutilizar los 50 millones de teléfonos robados. La legislación colombiana lo avaló, en la lógica autóctona del “si hay sicarios, prohibiremos las motos”. Sí, matan por robarte el celular, y las trasnacionales de teléfonos proponen bloquearlos para siempre, pero no explican qué hace un celular en el mercado costando un millón de pesos, dos salarios mínimos, no dicen por qué para un pueblo de arrastrados el celular se ha vuelto una huella de distinción y un producto de la canasta familiar. Los ladrones también saben de antropología del mercado. Nadie le preguntó a los sultanes de la telefonía por qué un celular con todas las funciones tecnológicas se promociona en las propagandas de televisión y de radio como un artículo de primera necesidad y distintivo de clase y al mismo tiempo se pone a la venta como un artículo suntuario de precio astrofísico. Esta perversión del mercado que alienta el delito pero luego lo encubre con nobles propósitos, es una de las manifestaciones más asquerosa del capitalismo salvaje. ¿Qué piensas tú de la era del capital? ¿Qué le dices a los vendedores de libros que temen al fin del formato y ponen en venta los dispositivos eléctricos enviados desde Estados Unidos? ¿Has oído el argumento imbécil de Bill Gates, que no sabe usar photoshop, pero aseguró que no descansaría hasta acabar con la tala de bosques? Sí, acabar con la tala de bosques para potenciar la explotación de Coltan, que yace también en los bosques. Acabar con la industria del libro para suplantarla por la industria de los dispositivos electrónicos y su salvaje obsolescencia. La industria editorial se amilanó ante la pujancia electrónica de los Estados Unidos y hoy en las ferias de libro (como en esa en que te darán el premio Juan Rulfo) es usual ver stands cargados solo de Kindle y de e-reader, supuestas bibliotecas electrónicas, que son borrables, que desaperecen si se va la luz o si un frustrado radical pone una bomba en Silicon Valley. Si yo fuera dictador, además de asesinar a quinientos millones de habitantes, mandaría prohibir los Kindle y los e-book. También los blackberry, y los dispositivos electrónicos desechables fabricados por millones. ¿Y tú qué harías de ser dictador, Fernando Vallejo? ¿Sabes acaso lo que es Facebook? ¿Sabes lo que ha hecho internet con la imaginación de los niños y los colegiales y las amas de casa? Ha provocado una concentración disminuida. Los índices de consumo de internet en Colombia son ridículos aun, como para que sean una muestra de la tecnolatrización global, pero aquí también las cifras demuestran que en internet se afianza una clase dominante que conduce los consumos, que sesga la información y censura los contenidos. Y esta clase acaba de firmar una ley para que los usuarios de internet puedan ser judicializados por retransmitir información peligrosa para los gobiernos “legítimos”. Los índices de internet están siendo analizados por el número de usuarios y no por el uso que hacemos de la tecnología. La triste realidad es que mientras los usuarios aumentan por millones, sólo aumentan por cuatro cifras la educación universitaria. Sólo 5 de cada 20 tiene acceso a computador personal, y 10 de cada 100 tiene acceso a banda ancha. Si un millón de colombianos lo único que sabe de internet es encender el computador y conectarse a Facebook, no hay nada qué hacer, seguimos en el tercer mundo. Internet es un monopolio económico que está centralizando todas las otras extensiones mediáticas (tv, cine, libros, prensa, radio). Mientras la información se concentra en Silicon Valley, legislamos para la servidumbre, prohibimos la piratería y la libre circulación del conocimiento, si es eso lo que circula. Cesar y sus legionarios han vuelto con sal y cuchillos. Estamos ante el mayor poder de control de censura y conocimiento que haya existido. Pero insistimos en creer que los dictadores árabes se van del trono con un simple tuiteo. ¿Qué piensas, Vallejo, de la palabra tuiteo, que aceptó la Real Academia como la versión en nuestro idioma de un mensaje enviado a través de la red twitter? ¿Qué piensas de esta expresión que capturé al vuelo hace solo un mes, a la salida de la casa de poesía Silva, la casa de la poesía como la llamas tú, donde acababa de presentarse el poeta Cees Nooteboom: “mándame un feisbukazo” (¿facebookazo?), pronunciada por un alevino de poeta. ¿Qué te dice la poesía actual? ¿Qué te dice este presente donde los premios literarios son una gaveta más del mercado? Me gustaría saberlo para extraer de tu pensamiento una moral y cruzarla con Schopenhauer, Céline y Thomas Bernhard. ¿Qué piensas de paso de estos escritores a cuya obra tanto adeuda la tuya? ¿Lo aceptas? ¿Los leíste? No te cuesta nada decirlo. Si es cierto, en algunos aspectos los superaste. Si es falso, no hay nada de qué avergonzarse, porque hay muchos casos de inspiración simultánea, de sincronicidad junguiana.


Un saludo, de parte de tu lector, Stanislaus Bhor


(el colombianomexicano Vallejo, que vive en unión libre con el escenógrafo David Antón desde hace un tiempo, amante de los perros como yo de mi vecina Luna -una perrita imprudente que me siguió a la parada del camión, donde la lastimaron y estuvo en cuarentena por malcriada y juguetona-, nombre quizá en homenaje a JL Borges, recibió esta cálida misiva, que se tomó del blog ElMagazín del diario El Espectador, de Colombia.)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

NUALA, MUJER TÍPICA

“Yo soy la irlandesa típica: nada extraordinaria, heredera de un largo linaje nada extraordinario, de esos que no dejan huella. De un país católico conservador que tenía miedo de la sexualidad y que me prohibía incluso obtener información sobre mi cuerpo, yo podía esperar -desde mi posición de niña, desde mi posición de mujer- a encontrar dificultades en mi existencia. Pero al menos -era lo que se decía entonces- yo no tendría la enorme responsabilidad de ganar mi vida. Un hombre terminaría por casarse conmigo y por cuidarme. Pero la gente típica no existe”. La voz que habla es la de Nuala O’Faolain (1940-2008), periodista y escritora irlandesa. Mi encuentro con ella fue bastante peculiar. Normalmente entro a las librerías buscando libros de autoras desconocidas o poco publicadas en Colombia y en una de esas visitas me saltó a los ojos el Premio Fémina 2006, “La Historia de Chicago May”. Como hago siempre, leí la reseña de la contracarátula y la breve presentación del libro me cautivó. Estaba ante algo que se salía de todos los esquemas hasta ese momento por mí conocidos. Llegué a casa y me devoré el libro en poco menos de tres días. “La Historia de Chicago May” puede leerse desde diversos ángulos: Desde la sociología, si uno desea conocer al pueblo irlandés de finales del siglo XIX y su éxodo a Estados Unidos; o desde la historia de la prostitución y de los bajos fondos que marcaron esa época; o desde la posición de una mujer a la que la vida le ha negado toda posibilidad de educación y de un trabajo digno. Pero también puede leerse como los apartes autobiográficos de la autora, irlandesa como su protagonista, y conocedora del medio familiar y social de Chicago May. Por sus páginas se deslizan dos vidas paralelas, la de Chicago May, prostituta y ladrona de poca monta, que vivió sus momentos de “gloria” a finales del siglo XIX y comienzos del XX y la de Nuala O’Faolain, periodista exitosa de comienzos del siglo XXI, en las que el hambre, el alcohol y las faltas de oportunidades se hacen eco.
Es un libro que mezcla el trabajo investigativo, con la sociología y con la literatura. El trabajo investigativo bucea en la biografía de una mujer que existió realmente; con la sociología porque trata de entender las causas sociales, económicas e históricas que influyeron en Chicago May; y en la literatura, porque la autora se siente libre para recrear el personaje y poner en su boca palabras que posiblemente nunca dijo ni pensó. Al mismo tiempo que hace crítica literaria, ya que su libro está marcado por autores irlandeses, como Joyce, por ejemplo, al que analiza y reconoce como el principal escritor irlandés. Hace, también, una crítica feroz a la Iglesia católica y a la influencia nefasta que ha tenido en la sociedad irlandesa. Ve en ella una maquinaria de opresión y de avasallamiento contra los más desposeídos y los más vulnerables:
“May se sacudió la fe con tanta brutalidad que se deshizo de las medallas benditas… Pareciera que ella no hubiera estado nunca influenciada por los curas –como muchos irlandeses católicos que abandonan todo una vez cometido el primer pecado, como si el autoritarismo de la Iglesia fuera tan absoluto que ninguna parte de sí mismo pudiera finalmente verse comprometido-.”
Más adelante dice:
“En la época en que May moría, incluso hace medio siglo, Irlanda era víctima del terror institucionalizado hacia las mujeres; es decir, hacia la sexualidad. Un hombre irlandés, entre cincuenta, era sacerdote: las tres cuartas partes de los hombres entre 25 y 34 años eran célibes; las admisiones de hombres en los hospitales siquiátricos se habían multiplicado por cuatro en sólo diez años e Irlanda tenía la tasa de natalidad más baja de Europa. El clero trabajaba de una manera obsesiva con el fin de controlar la sexualidad por imposición y propagando el sentimiento de asco hacia el mismo. Cuando yo era joven… el arzobispo de Dublín prohibía el uso de tampones, para evitar que las niñas se familiarizaran con su cuerpo. Quedar embarazada, por fuera del matrimonio, significaba la desgracia total para las niñas y sus familias. La contracepción estaba prohibida, e incluso se negaba el conocimiento a la misma. Las mujeres debían ir a la iglesia para purificarse después de cada alumbramiento. ”
La crítica a la Iglesia, y a la religión católica, atraviesa toda la obra de Nuala O’Faolain. La autora se revela como una gran anticlerical y es consciente del gran mal que la religión, en este caso la católica, ha hecho entre las masas, a través de todos los tiempos y de todas las sociedades.
Pero, ¿Quién es Nuala O’Faolain?
Esta extraordinaria mujer nace en la Irlanda en 1940 y muere el 9 de mayo de 2008. La Irlanda de su niñez es poco más o menos la misma que describe Frank McCourt (1930). Una infancia dolorosa, traumática, gris, envuelta en una bruma espesa, como su país. Su padre era un mujeriego empedernido y su madre una alcohólica consuetudinaria, que traería al mundo mueve vástagos, sin que llegase nunca a ocuparse de ninguno de ellos. Nuala O’Faolain vivió la pesadilla del alcoholismo por espacio de varios años y uno de sus hermanos, alcohólico como ella, murió por su causa. O’Faolain comienza su carrera profesional como profesora de literatura en la Universidad de Dublín y luego se dedica al ejercicio del periodismo, destacándose por sus columnas mordaces y por su compromiso de género. Y es que a Nuala O’Faolain hay que entenderla básicamente desde su posición feminista; sin esa premisa es difícil acercarse a su obra. Nuala O’Faolain era abiertamente bisexual, tal y como lo habían sido sus predecesoras Georges Sand, Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar o Simone de Beauvoir entre otras. Su llegada a la literatura, más bien su despertar como creadora, tiene sus raíces más en el azar, que en una búsqueda consciente de convertirse en escritora. A mediados de los noventa, un editor norteamericano le sugiere publicar sus artículos en un libro. Ella acepta la sugerencia, pero se pregunta ¿Y quién va a escribir el prólogo? Y acto seguido se responde: “Lo haré yo misma”. De un prólogo para un libro que recogía artículos sobre la condición femenina y sobre la cultura, poco a poco surge una autobiografía que llevó como título “Are you somebody?” (¿Nos hemos visto en alguna parte?). Lo que debería haber sido un prólogo de unas cuantas páginas, se convirtió en un libro de 312 páginas y su publicación fue un éxito en Estados Unidos. De la noche a la mañana Nuala O’Faolain se convertía en un hito editorial. Luego vendrían otras obras:
“My dream of you” (2001), “Almost there” (2003), “The story of Chicago May” (2005). En las que continuaba la saga de su vida. Más tarde publicaría “Quimeras”.
Al final de su vida dirigía un taller de creación literaria en una universidad de Estados Unidos.
El 12 de abril de 2008 reconocía, públicamente, que padecía cáncer de pulmón y que no sólo aceptaba la enfermedad sino que rechazaba todo tratamiento agresivo, como podía ser una quimioterapia. En dicha alocución radial, dijo frases tan bellas como:
“La belleza ya no significa nada para mí. Traté de leer a (Marcel) Proust de nuevo recientemente, pero se ha ido. La magia se ha ido. Me impresionó la rapidez con que mi vida se tornó negra.”
Para una mujer como ella -culta, melómana- al no experimentar placer con las cosas que siempre había amado, era peor que la enfermedad que la aquejaba. Al mismo tiempo reconoció ser atea y por lo tanto no creer en otra vida, por lo que se lamentó que todos sus conocimientos y experiencia adquirida, se fueran con ella a la tumba; e igualmente se lamentó de dejar a los amigos que amaba. Los últimos años los había vivido en Nueva York, así que una vez que se enteró que pronto iba a morir, emprendió un periplo hermoso: Viajó a Berlín para asistir a la Ópera, visitó el Museo del Prado en Madrid y fue a Sicilia, para luego internarse en una clínica para enfermos terminales en Dublín, donde finalmente falleció. Una bella forma de aceptar la partida definitiva y muy diferente a la muerte de millones de personas, como había sido el caso de los muertos en los campos de concentración de Auschwitz o a causa del hambre en Darfur; como ella misma lo reconoció. Nuala O’Faolain murió rodeada de la gente que amaba y en Irlanda, su país, y en su ciudad, Dublín. Murió en el espacio que reconocía como suyo y al que estaba íntimamente unida, tal y como ella lo reconociese en la entrevista anteriormente mencionada.


(entrevista tomada del blog 'el hilo de ariadna´, diario El Mundo.)

martes, 6 de septiembre de 2011

CASINOS: VÍCTIMAS COLATERALES

MÉXICO, D.F. El Comité Ejecutivo Nacional del PAN acordó solicitar al presidente municipal de Monterrey, Fernando Larrazábal Bretón, que pida licencia al cargo.

El PAN también pedirá la licencia del gobernador priista Rodrigo Medina. Fuentes del instituto político confirmaron que esta solicitud se hará oficial por la tarde de este martes.
El CEN sesionó la tarde del lunes y acordó los anteriores puntos en respuesta a las evidencias de corrupción que han evidenciado la relación del hermano de Fernando Larrazábal con cobros a casas de apuesta y casinos.
La semana pasada se publicaron fotografías y videos donde Jonás Larrazábal recibía fajos de billetes en varios casinos de Monterrey. En su defensa, el hermano del alcalde alegó que se trataba de cobros por venta de quesos y lácteos.


(todo empezó en el sexenio de V. Fox con S. Creel Miranda en la Secretaría de Gobernación: contra la opinión del clero, que se opuso a los casinos, los panistas encontraron un medio para el lavado de dinero, la prostitución y una fuente inagotable de financiamineto de campañas. Claro que la corrupción no la inventaron ellos. Los panistas sólo le dieron un giro al tiempo que beneficiaron a Televisa. Nota clonada de Apro.)

¿OTRA ETAPA DE WIKILEAKS?

La decisión de publicar íntegramente los cables diplomáticos de los que dispone Wikileaks corresponde por entero a su fundador, Julian Assange. La colaboración entre su organización y algunos de los principales diarios y semanarios del mundo permitió, en su momento, conocer las claves de trascendentes decisiones políticas que Gobiernos de todo el mundo habían intentado mantener en secreto. Demostrar fehacientemente el doble lenguaje que algunos de ellos habían mantenido en los tratos con EE UU y con sus propios ciudadanos contribuyó a que se pudieran exigir responsabilidades en asuntos en los que, hasta entonces, nadie había querido asumir. Wikileaks se convirtió en un eficaz instrumento para las organizaciones de derechos humanos y para todos aquellos ciudadanos cuyas demandas eran contrarrestadas con el secreto de Estado y la opacidad.

La publicación íntegra de los cables, sin editarlos para proteger a las fuentes que citan, transforman por completo la causa a la que sirve Wikileaks. Bajo la premisa de promover la transparencia para servir a los derechos humanos, la organización de Assange puede convertirse en un peligro adicional para ellos. Las fuentes que aparecen citadas en los cables pasan a ser, de inmediato, víctimas potenciales de los mismos atropellos que se decidieron a denunciar, con lo que Wikileaks deja de ser un instrumento a su favor y se convierte en un arma en su contra.
El error de Wikileaks no consiste en haber renunciado a servir de fuente a algunos de los principales diarios y semanarios del mundo: The Guardian, The New York Times, Der Spiegel, Le Monde y EL PAÍS; consiste en haber abandonado luego la deontología por la que se rige el periodismo con el que están comprometidos esos medios. Al emprender ese camino, Wikileaks abandona el periodismo y se adentra en un terreno desconocido, donde puede servir simultáneamente a la causa de los derechos humanos y a su violación. Nada hubiera impedido que Wikileaks siguiera respetando la deontología periodística aunque cesara en su relación con otros medios. Su opción habría sido inobjetable. Al haber adoptado una opción distinta, y que pone en duda la tarea del periodismo en las sociedades democráticas, la respuesta que merece es la de la condena.
Las esperanzas que despertó Wikileaks podrían quedar en nada por un error, que nunca se puede cometer impunemente desde el periodismo.


(nota editorial del diario El País.)