"Sangre incomprensible gira."
Tomo este verso del blog literario de Susana Chávez donde la poeta y activista también se presenta brevemente. Dice que participó de modelo en la portada de la película 16 en la lista dedicada a los feminicidios de Juárez. De modelo, pasó a ser víctima. La asesinaron hace unos días.
Asistía regularmente a las manifestaciones contra los asesinatos de mujeres en Juárez. Se dice que ella fue quien acuñó la frase “Ni una más”. Terminó su vida como una más.
El prólogo de su libro de poemas, Canto a una ciudad en el desierto, explica que éste: “representa un grito de fuego desde el corazón de la poesía contra la violencia que adquiere múltiples formas, entre ellas las más inadmisibles: los asesinatos de cientos de mujeres. La frontera del norte mexicano es una vieja cicatriz y no sanará hasta que no haya una muerta más.” De ser la voz de las muertas en sus poemas, Susana Chávez pasó a ser otra silenciada.
Sus huesos no están en el desierto. La encontraron poco después del asesinato a unas cuadras de su casa. A la poeta le cortaron la mano, grotesca referencia al oficio cervantino. La manca de Juárez entra a nuestro panteón literario con su voz-testimonio, encarnando en su vida y muerte el horror de la época.
Cuando las autoridades recuperaron la mano cercenada, la funerario acomodó el miembro en su lugar, y enlazó las dos manos con un rosario, como el que, cuenta la leyenda, se rezó en la Batalla de Lepanto para obtener la victoria sobre los infieles por intervención divina.
Lo rezó entonces el Papa, lo rezó el rey, lo rezaron en muchos conventos, iglesias, pueblos, ciudades. Ahora las autoridades, en cambio, salen con un rosario que parece estar diciendo “eso le pasa por andar paseando sola en la noche, hablando quién sabe con quién”. Eso, señores, no es rezo aceptable. No pueden dejar de enmarcar su asesinato con los otros feminicidios. Están enlazados. Son parte de un mismo horror.
La Batalla de Lepanto dio la victoria a los cristianos. En la muerte de Susana Chávez no hay ninguna victoria. Aquí la poeta murió, no sobrevivió para contar su historia, para hacerlo parte de la literatura. Tampoco hubo intervención divina. La poeta escribió: “en la mano de Dios se retuerce de risa contigo”.
“Los fantasmas sollozan”: otro verso del blog de Susana Chávez. Nació en la ciudad en la que murió, el 4 de noviembre de 1974. Empezó a escribir a los once años. Vivía con su mamá. Había dirigido algunos cortometrajes.
“Hablo del corazón frente a la muerte, / con el árbol de la voz, / con un labio de tierra y otro / de noche”.
No podemos escucharla, leerla, saber de ella, sin enlazar nuestras manos con las de ella, con la mano cercenada, con la que quedó adherida a su lacerado cuerpo.
“Siempre en tu sombra -escribió en un poema a un árbol- / comprendo un poco más a la palabra”.
“Ay, mi árbol de muñones blancos”.
Al momento, la versión de las autoridades es que la asesinaron tres menores de edad, tres ni-nis que no tienen historial criminal. No les hizo falta ningún entrenamiento: simplemente se acogieron a la ética ambiente. Uno de ellos, El Balatas, vivía en un cuarto que le prestaba un maestro jubilado. Él y su familia, al enterarse, sorprendidos por el crimen, conmocionados y conmovidos, fueron a dejar una veladora a la iglesia, por Susana Chávez.
Tienen que hacer justicia, dijo en entrevista la mamá de la poeta muerta. La comprendo y exijo con ella que haya justicia, pero ¿de dónde podemos sacar la confianza? Hace un mes fue asesinada Marisela Escobedo, la mamá de Rubí, por reclamar justicia para el asesino confeso de su hija. Ni una más. Ni una más.
“Qué le puedo decir a los demás / de mi embalsamada palabra si poco sé de ella”. Escribió Susana Chávez. Mucho nos dicen hoy sus poemas. Y nos habla su muerte. No podemos abandonar a la Manca de Juárez. De su blog cito por último dos versos que debiéramos tomar de rosario y de veladora para hacer un reclamo público: “mi boca suspendida / en la fijeza de su fuerza”.
(La poeta Susana Chávez murió el seis de enero víctima de la violencia que priva en Ciudad Juárez, Chihuahua, ¿desde cuándo?, la delincuente llamada La Pelirroja, conocida luego de su muerte infame como La Colgada, murió de asfixia en un puente peatonal de Monterrey, Nuevo León, el 31 de diciembre de 2010, la activista Marisela Escobedo, llamada por mí Madre Coraje -apodo que habría palomeado el poeta Bertolt Brecht-, murió a mansalva a mediados de diciembre en Chihuahua, Chihuahua. ¿Es necesario abrir las entrañas de una salamandra para leer los pronósticos para este maldito 2011 cuando los presagios están a la vista de los que quieren verlos? Nota de Carmen Boullosa, poeta y narradora, reproducida de El Universal.)
jueves, 13 de enero de 2011
RESULTADOS DUDOSOS DE FCH
La guerra contra el crimen organizado provocó el pasado año en México 15.273 muertes, más del doble de las registradas en 2009 y el triple que en 2008. La brutal cifra no es fruto de recuentos oficiosos, sino el resultado de un concienzudo trabajo realizado por el Gobierno de Felipe Calderón junto a un selecto grupo de expertos independientes. A pesar de las cifras, el presidente de la República ha querido hoy resaltar que la lucha emprendida tras su llegada al poder a finales de 2006 "está empezando a dar algunos resultados": 19 de los 37 principales líderes del narcotráfico han sido detenidos o directamente abatidos desde marzo de 2009, y la cantidad de droga y armas decomisadas va en aumento. "Durante los últimos cuatro años", aseguró Calderón, "se ha quitado del mercado droga suficiente para que cada joven mexicano, de entre 15 y 30 años, dispusiera de más de 1.600 dosis".
De vez en cuando, en distintas ciudades del país, el presidente convoca a un puñado de representantes de la sociedad civil bajo el epígrafe de Diálogos por la Seguridad, para escuchar sus opiniones y quejas sobre la marcha del país. El encuentro de hoy se celebró en la ciudad de México y, como novedad, se produjo el anuncio de que a partir de ahora, "en un ejercicio de transparencia sin precedentes", cualquier ciudadano podrá tener acceso en la página web de la presidencia a las cifras de homicidios relacionados con el crimen organizado.
Hasta ahora, los datos dependían de los recuentos oficiosos que iban realizando a duras penas los principales diarios mexicanos. La demostración de que los datos ofrecidos hoy son fiables es que, lejos de maquillar los resultados, el Gobierno de Calderón pone sobre la mesa una realidad todavía más descarnada que la que anunciaban los diarios. Mientras que, según Reforma , el número de muertes fue de 11.583 o, según Milenio , 12.658, la cifra oficial sube hasta los 15.273...
El anuncio de la Base de Datos de Homicidios fue realizado por Alejandro Poiré, que es el portavoz del Gobierno de México para los asuntos de Seguridad Pública. Según la lectura de Poiré, y pese a la contundencia de las cifras, hay motivos para la esperanza: "El número de homicidios descendió un 10% en el último trimestre de 2010 después de cinco trimestres de crecimiento". El alto cargo también puso énfasis en que la violencia no es generalizada, sino que se concentra en algunos Estados: "El 50% de todos los homicidios vinculados con el crimen organizado se concentraron en tan solo tres entidades federativas: Chihuahua (30%), Sinaloa (12%) y Tamaulipas (8%)".
Durante el encuentro de hoy, Calderón dijo que, para ganar al crimen organizado, su Gobierno necesita del "poderoso instrumento" de la sociedad civil. Una sociedad civil que empieza a sublevarse ante la persistencia del clima de violencia y la repercusión negativa que está teniendo en la imagen de México. "Se ha dicho", sostenía el experto Eduardo Guerrero en un estudio reciente publicado en la revista Nexos, "que México ya arrastraba el crimen organizado desde el sexenio anterior. Esto solo es parcialmente cierto: de 2001 a 2007 el número de homicidios vinculados con el crimen organizado se movió en un rango relativamente bajo: entre 1.000 y 2.300 ejecuciones aproximadamente. Por contraste, entre 2008 y 2010 la violencia registró un aumento drástico: 5.207 ejecuciones en 2008; 6.587 en 2009 y quizás unas 11.800 en 2010...". Al final no fueron 11.800, sino 15.273. Y, se miren por dónde se miren, 15.273 muertos en un año son muchos muertos.
(¿Cómo hacer que cuadre la detención de 19 capos con la existencia de 39, si luego de cada aprehensión o ejecución sucede de inmediato el relevo de aquel que fue deportado a Estados Unidos; cómo presumir "algunos resultados" si en la opinión pública priva la idea y el sentimiento de que los protectores de los delincuentes se encuentran dentro del propio gobierno, e incluso que la cara y el envés del delincuente son los propios policías y sus jefes; cómo suponer que se vive una guerra sin cuartel contra la delincuencia si como alguien reflexionó: "la guerra tiene un fin" y el único fin que conoce el ciudadano común y corriente es el fin del sexenio y, por ende, de Calderón Hinojosa? Creo que hay alguien, cada día más solo, que cada vez se enreda más en su comedia (negra) de enredos. Nota tomada de El País.)
De vez en cuando, en distintas ciudades del país, el presidente convoca a un puñado de representantes de la sociedad civil bajo el epígrafe de Diálogos por la Seguridad, para escuchar sus opiniones y quejas sobre la marcha del país. El encuentro de hoy se celebró en la ciudad de México y, como novedad, se produjo el anuncio de que a partir de ahora, "en un ejercicio de transparencia sin precedentes", cualquier ciudadano podrá tener acceso en la página web de la presidencia a las cifras de homicidios relacionados con el crimen organizado.
Hasta ahora, los datos dependían de los recuentos oficiosos que iban realizando a duras penas los principales diarios mexicanos. La demostración de que los datos ofrecidos hoy son fiables es que, lejos de maquillar los resultados, el Gobierno de Calderón pone sobre la mesa una realidad todavía más descarnada que la que anunciaban los diarios. Mientras que, según Reforma , el número de muertes fue de 11.583 o, según Milenio , 12.658, la cifra oficial sube hasta los 15.273...
El anuncio de la Base de Datos de Homicidios fue realizado por Alejandro Poiré, que es el portavoz del Gobierno de México para los asuntos de Seguridad Pública. Según la lectura de Poiré, y pese a la contundencia de las cifras, hay motivos para la esperanza: "El número de homicidios descendió un 10% en el último trimestre de 2010 después de cinco trimestres de crecimiento". El alto cargo también puso énfasis en que la violencia no es generalizada, sino que se concentra en algunos Estados: "El 50% de todos los homicidios vinculados con el crimen organizado se concentraron en tan solo tres entidades federativas: Chihuahua (30%), Sinaloa (12%) y Tamaulipas (8%)".
Durante el encuentro de hoy, Calderón dijo que, para ganar al crimen organizado, su Gobierno necesita del "poderoso instrumento" de la sociedad civil. Una sociedad civil que empieza a sublevarse ante la persistencia del clima de violencia y la repercusión negativa que está teniendo en la imagen de México. "Se ha dicho", sostenía el experto Eduardo Guerrero en un estudio reciente publicado en la revista Nexos, "que México ya arrastraba el crimen organizado desde el sexenio anterior. Esto solo es parcialmente cierto: de 2001 a 2007 el número de homicidios vinculados con el crimen organizado se movió en un rango relativamente bajo: entre 1.000 y 2.300 ejecuciones aproximadamente. Por contraste, entre 2008 y 2010 la violencia registró un aumento drástico: 5.207 ejecuciones en 2008; 6.587 en 2009 y quizás unas 11.800 en 2010...". Al final no fueron 11.800, sino 15.273. Y, se miren por dónde se miren, 15.273 muertos en un año son muchos muertos.
(¿Cómo hacer que cuadre la detención de 19 capos con la existencia de 39, si luego de cada aprehensión o ejecución sucede de inmediato el relevo de aquel que fue deportado a Estados Unidos; cómo presumir "algunos resultados" si en la opinión pública priva la idea y el sentimiento de que los protectores de los delincuentes se encuentran dentro del propio gobierno, e incluso que la cara y el envés del delincuente son los propios policías y sus jefes; cómo suponer que se vive una guerra sin cuartel contra la delincuencia si como alguien reflexionó: "la guerra tiene un fin" y el único fin que conoce el ciudadano común y corriente es el fin del sexenio y, por ende, de Calderón Hinojosa? Creo que hay alguien, cada día más solo, que cada vez se enreda más en su comedia (negra) de enredos. Nota tomada de El País.)
miércoles, 12 de enero de 2011
EL RASERO PANISTA
Hay algo que no me cuadra: en el caso de Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo algunos dicen que el tipo era un criminal pero su obra es buena. Pero en el caso de la Santa Muerte, ante la presunta culpabilidad de quien se pretende su líder, lo que para estas personas procedería es la quema de las imágenes y el arrasamiento de los lugares de dicho culto. El problema aquí es la utilización de un doble rasero: uno que se emplea para la Iglesia católica y otro el que se le aplica a las minorías religiosas. La ley, para que sea justa, debe ser igual para todos. Eso significa que, si hay una persona que cometió un crimen, ésta debe pagar por él, sin importar si es ministro de culto, hermana de la caridad, diputado o Presidente de la República. Y que los actos de una persona no necesariamente condenan a la organización de la cual es parte; dependen del tipo de conexión existente entre el criminal y la institución que fundó, de la cual es parte o que eventualmente lo cobijó. Pero el escándalo se maneja arbitrariamente. Según recuerdo, por ejemplo, Marcial Maciel, conocido pederasta, falsificador de identidades, evasor de impuestos, bígamo y muchas cosas más, murió tranquilamente en su casa de Cotija. La ley de los hombres nunca lo tocó y no he sabido de alguna auditoría por parte de la SHCP a las finanzas de los Legionarios.
En el caso de la mal llamada “Iglesia” de la Santa Muerte hay además otro problema. No se trata de una institución formalmente establecida, sino de un culto popular que se ha extendido a muchos lugares de México e incluso de Estados Unidos, pero que, como suele suceder en este tipo de cultos, no posee una organización centralizada ni institucionalizada. Lo que no impide que algunos intenten aprovechar y canalizar esta forma de religiosidad en una forma organizada y estructurada. Es lo que intentó hacer David Romo, cuando quiso usar el registro que tenía de la asociación religiosa Iglesia católica tradicionalista México-USA y trató de incorporar el culto de la Santa Muerte a la misma, razón por la cual la Secretaría de Gobernación le retiró el registro, ante el beneplácito de la jerarquía católica que había estado pidiendo esa medida. De cualquier manera, un culto popular como el de la Santa Muerte no puede ser contenido con medidas administrativas o legales, precisamente porque no está organizado en una Iglesia. Ni la detención de uno de sus autonombrados sacerdotes ni un eventual arrasamiento de sus lugares de culto acabará con el mismo.
La jerarquía católica no tiene estima al culto de la Santa Muerte por diversas razones. La principal de ellas es que representa una fabulosa competencia a su propia religiosidad popular, controlada y organizada por ella, por ejemplo a través del culto a la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo y muchos otros santos con arraigo popular. En la medida que muchos adoradores de la Santa Muerte son católicos y éste no es un culto controlado ni forma parte de la doctrina oficial, la jerarquía quiere su condena y su eventual desaparición. No es por lo tanto un problema de la liga con el crimen organizado, pues como se ha visto, más de algún sacerdote católico ha aceptado recibir dinero de narcotraficantes y criminales. Tan lo sabe el propio Romo que su defensa actual consiste en decir que únicamente había aceptado recibir dinero para la edificación de un templo. Es decir, lo mismo que han hecho muchos prelados de la Iglesia católica. Más allá de la estratagema defensiva de dicho líder religioso, lo que es cierto es que la Iglesia católica no ha sido, hasta fechas muy recientes, particularmente aséptica en lo que se refiere a la relación de sus sacerdotes con el crimen, tanto el organizado como el difuso. Lo que no le impide al vocero del arzobispado de México pedir, como un nuevo Torquemada, la quema de las imágenes de la Santa Muerte. Contradiciendo de manera flagrante el principio de libertad religiosa que tanto dice defender, quisiera eliminar a la competencia religiosa utilizando al Estado como su brazo armado. Y le pide precisamente a quienes ha acusado de “talibanes laicistas” que cumplan ese papel. Nos podemos imaginar muy bien lo que sucedería si el arzobispo y su vocero contaran con la fuerza pública, como antaño, para eliminar a la competencia indeseable.
La verdad es que, aún si fuera posible, no sería justo que por las acciones de uno de sus líderes el culto a la Santa Muerte fuese erradicado. Pedir la quema de las imágenes sería como si, por los comprobados crímenes de Marcial Maciel, se hubiera pedido la quema de las capillas, los colegios y universidades de los Legionarios. El Estado mexicano, que es laico, no puede convertirse en el brazo armado de una Iglesia para eliminar a sus competidores. Aun si ésta fuese el refugio de todos los criminales del país. A menos que un culto sea peligroso por lo que allí se predica para la vida de los propios creyentes o para el orden público, lo cual no parece ser el caso de la Santa Muerte, aun si muchos criminales rezan en sus templos. Pues si ese fuese el criterio, tendrían que cerrarse todas las iglesias católicas. Por lo demás, si alguna persona infringe la ley, sea o no miembro de una iglesia o practique cualquier culto, debe ser castigada. Lo demás es persecución religiosa.
(David Romo, jerarca supuesto de la Iglesia de la Santa Muerte se dispone a enfocar sus baterías hacia los reos federales alojados en los reclusorios de la capital del país luego de su detención por estar involucrado en delitos de secuestro, privación de la lbertad y extorsión. Se ha entrado así, por parte del gobierno federal y la iglesia católica en una nueva fase de combate y discriminación a las minorías religiosas, mientras que al fundador de los Legionarios de Cristo, con crimenes pavorosos en su curriculum sólo se eliminará su imagen y presencia en los anuarios de la Congregación, por órdenes de Ratzinger, ni más ni menos. Nota de Roberto Blancarte tomada del diario Milenio.)
En el caso de la mal llamada “Iglesia” de la Santa Muerte hay además otro problema. No se trata de una institución formalmente establecida, sino de un culto popular que se ha extendido a muchos lugares de México e incluso de Estados Unidos, pero que, como suele suceder en este tipo de cultos, no posee una organización centralizada ni institucionalizada. Lo que no impide que algunos intenten aprovechar y canalizar esta forma de religiosidad en una forma organizada y estructurada. Es lo que intentó hacer David Romo, cuando quiso usar el registro que tenía de la asociación religiosa Iglesia católica tradicionalista México-USA y trató de incorporar el culto de la Santa Muerte a la misma, razón por la cual la Secretaría de Gobernación le retiró el registro, ante el beneplácito de la jerarquía católica que había estado pidiendo esa medida. De cualquier manera, un culto popular como el de la Santa Muerte no puede ser contenido con medidas administrativas o legales, precisamente porque no está organizado en una Iglesia. Ni la detención de uno de sus autonombrados sacerdotes ni un eventual arrasamiento de sus lugares de culto acabará con el mismo.
La jerarquía católica no tiene estima al culto de la Santa Muerte por diversas razones. La principal de ellas es que representa una fabulosa competencia a su propia religiosidad popular, controlada y organizada por ella, por ejemplo a través del culto a la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo y muchos otros santos con arraigo popular. En la medida que muchos adoradores de la Santa Muerte son católicos y éste no es un culto controlado ni forma parte de la doctrina oficial, la jerarquía quiere su condena y su eventual desaparición. No es por lo tanto un problema de la liga con el crimen organizado, pues como se ha visto, más de algún sacerdote católico ha aceptado recibir dinero de narcotraficantes y criminales. Tan lo sabe el propio Romo que su defensa actual consiste en decir que únicamente había aceptado recibir dinero para la edificación de un templo. Es decir, lo mismo que han hecho muchos prelados de la Iglesia católica. Más allá de la estratagema defensiva de dicho líder religioso, lo que es cierto es que la Iglesia católica no ha sido, hasta fechas muy recientes, particularmente aséptica en lo que se refiere a la relación de sus sacerdotes con el crimen, tanto el organizado como el difuso. Lo que no le impide al vocero del arzobispado de México pedir, como un nuevo Torquemada, la quema de las imágenes de la Santa Muerte. Contradiciendo de manera flagrante el principio de libertad religiosa que tanto dice defender, quisiera eliminar a la competencia religiosa utilizando al Estado como su brazo armado. Y le pide precisamente a quienes ha acusado de “talibanes laicistas” que cumplan ese papel. Nos podemos imaginar muy bien lo que sucedería si el arzobispo y su vocero contaran con la fuerza pública, como antaño, para eliminar a la competencia indeseable.
La verdad es que, aún si fuera posible, no sería justo que por las acciones de uno de sus líderes el culto a la Santa Muerte fuese erradicado. Pedir la quema de las imágenes sería como si, por los comprobados crímenes de Marcial Maciel, se hubiera pedido la quema de las capillas, los colegios y universidades de los Legionarios. El Estado mexicano, que es laico, no puede convertirse en el brazo armado de una Iglesia para eliminar a sus competidores. Aun si ésta fuese el refugio de todos los criminales del país. A menos que un culto sea peligroso por lo que allí se predica para la vida de los propios creyentes o para el orden público, lo cual no parece ser el caso de la Santa Muerte, aun si muchos criminales rezan en sus templos. Pues si ese fuese el criterio, tendrían que cerrarse todas las iglesias católicas. Por lo demás, si alguna persona infringe la ley, sea o no miembro de una iglesia o practique cualquier culto, debe ser castigada. Lo demás es persecución religiosa.
(David Romo, jerarca supuesto de la Iglesia de la Santa Muerte se dispone a enfocar sus baterías hacia los reos federales alojados en los reclusorios de la capital del país luego de su detención por estar involucrado en delitos de secuestro, privación de la lbertad y extorsión. Se ha entrado así, por parte del gobierno federal y la iglesia católica en una nueva fase de combate y discriminación a las minorías religiosas, mientras que al fundador de los Legionarios de Cristo, con crimenes pavorosos en su curriculum sólo se eliminará su imagen y presencia en los anuarios de la Congregación, por órdenes de Ratzinger, ni más ni menos. Nota de Roberto Blancarte tomada del diario Milenio.)
martes, 11 de enero de 2011
EL VAMPIRO NAVIDEÑO
Autor: Alberto Huerta
Desde los primeros días de diciembre la oficina fue adornada con arreglos navideños: arbolito con esferas, moñitos y escarcha, guirnaldas, farolitos de papel, luces de colores, flores de nochebuena…
Esta noche será la posada, el intercambio de regalos y el inicio de unos días de asueto.
“Coquito: Ando con el vampiro… Si preguntan por mí, inventa cualquier cosa. Por fa…
Conchis ”
A Pepetoño (el novio de Conchis) nunca se le quitó la maña de leer los recados ajenos.
Para el novio metiche, la oficina se trasformó en los bosques de Transilvania, hasta pudo escuchar los aullidos de los lobos, largos… larguísimos.
¿El Vampiro? ¿Y ese puto quién es? –se preguntó Pepetoño– Seguro, segurito… un pinche padrote…
Fue entonces que la vio saliendo de baño.
Apareció pálida (¡Qué gacho… Ya se la chupó el culero!), con unas ojeras negras y ribeteadas en morado que se columpiaban en los párpados… la mirada lánguida… opaca…
—Amor, no te vayas a engorilar… Es que traigo unos cólicos bien gachos… Que quieres… traigo el vampiro navideño
28 de diciembre de 2010.
Jerez, Zacatecas
(texto tomado del portal de Ficticia, sección Puerto Libre, 13 concurso de cuento navideño súbito, primer lugar.)
Desde los primeros días de diciembre la oficina fue adornada con arreglos navideños: arbolito con esferas, moñitos y escarcha, guirnaldas, farolitos de papel, luces de colores, flores de nochebuena…
Esta noche será la posada, el intercambio de regalos y el inicio de unos días de asueto.
“Coquito: Ando con el vampiro… Si preguntan por mí, inventa cualquier cosa. Por fa…
Conchis ”
A Pepetoño (el novio de Conchis) nunca se le quitó la maña de leer los recados ajenos.
Para el novio metiche, la oficina se trasformó en los bosques de Transilvania, hasta pudo escuchar los aullidos de los lobos, largos… larguísimos.
¿El Vampiro? ¿Y ese puto quién es? –se preguntó Pepetoño– Seguro, segurito… un pinche padrote…
Fue entonces que la vio saliendo de baño.
Apareció pálida (¡Qué gacho… Ya se la chupó el culero!), con unas ojeras negras y ribeteadas en morado que se columpiaban en los párpados… la mirada lánguida… opaca…
—Amor, no te vayas a engorilar… Es que traigo unos cólicos bien gachos… Que quieres… traigo el vampiro navideño
28 de diciembre de 2010.
Jerez, Zacatecas
(texto tomado del portal de Ficticia, sección Puerto Libre, 13 concurso de cuento navideño súbito, primer lugar.)
lunes, 10 de enero de 2011
CUCURTO EXCEPCIONAL
La dos últimas novelas de Washington Cucurto, El curandero del amor (2006) y La revolución vivida por los negros (2008), recibieron apenas un comentario crítico cada una, en los diarios más grandes. Lo cuenta el mismo Cucurto (nacido Santiago Vega en Quilmes, 1973), más sorprendido que otra cosa. Ahora acaba de publicar Hasta quitarle Panamá a los yankis , un libro que incluye el texto largo que da nombre al volumen, seis cuentos y unas breves viñetas gráficas.
Hasta quitarle … es una sucesión de secuencias independientes, vinculadas por la aparición de algunos personajes. El narrador del relato principal es repositor en el Carrefour de la calle Salguero y de noche deambula por las bailantas de Constitución. Camina la ciudad, se vincula, se divierte, habla como si fuese una mezcla de locutor de radio tropical y presentador del espectáculo de su propia vida. Piensa en la felicidad del deseo y en la tristeza que hay en la cumbia. No hay argumento ni escenas principales y la narración se interrumpe de golpe.
Cucurto es, además, poeta y miembro de la cooperativa editorial Eloísa Cartonera, dedicada a la difusión de la literatura latinoamericana.
En Hasta quitarle … señalás una división social y estética entre “una raza inferior, explotada”, que es el mundo de la cumbia, y los “oligarcas, los gorilas del esteticismo europeo”. ¿Encontrás algo de este enfrentamiento en la literatura argentina que leés? Lo que señalo es una situación social, que seguramente existió siempre, pero que a partir de la crisis, con el surgimiento de los movimientos populares, se acentuó y quedó más al descubierto. Al ser un hecho social, debería suceder también en la literatura. Lo que yo noto, por los libros que edito en Eloísa Cartonera, es que hay un montón de escritores a los que nadie les da bola. Pero tampoco puedo juzgar lo que hacen como una literatura social, porque un poco escriben como escriben los que sí son conocidos.
¿Lo que escribís es crítico con una literatura que no permite que se expresen esas voces “explotadas”? No. En ese sentido lo que escribo no es crítico. Ni siquiera el mundo que refleja mi literatura es tal, en gran medida está inventado. No soy un cronista. Me inspiro en lo real, pero después ficcionalizo. Lo que escribo pasa por lo que miro, pero también por cómo quiero contarlo. Simplemente trato de inventar unos personajes y jugar con eso, como hacen Copi, o Reinaldo Arenas. No me interesa ser crítico.
¿El narrador que construís representa a algún grupo social o cultural particular? No. La mía es una literatura ciudadana, de los barrios, escrita con lenguaje porteño. Mi literatura sólo es representativa del lenguaje. Es un mundo de palabras. Eso es lo que se puede rescatar.
¿No hay, en lo que escribís, una provocación respecto de lo “progre”, a lo “bienpensante”? Lo provocativo muchas veces es molestar a los demás, joderlos o polemizar. En ese sentido, no creo ser provocativo. No ataco a nadie, simplemente propongo otra forma de ver el mundo, sin dramatizar. Mi forma tiene que ver con la acción desmesurada, con la fantasía, con el humor. No intenta ser transgresora, ni ofensiva. Muestra un mundo alocado, porque la vida es alocada. Es una literatura que intenta hacer reír, no provocar.
¿Por qué, entonces, hay resistencia a tu literatura? El círculo cultural esta acostumbrado a ver buenos libros, libros terminados, bien formados. Tiene una sola idea sobre las cosas, con muchos valores respecto de lo que debe ser la literatura. A mí se me mide con la misma vara con que se mide a Alan Pauls, a Martín Kohan o a César Aira. Y no se puede medir todo de la misma manera. Es una cuestión de comprensión. Mis libros son incompletos, no están ni bien ni mal, polarizan algunas cuestiones, el narrador está siempre muy mezclado con el texto. A lo mejor eso molesta, genera rechazo. Pero es un mundo distinto al de ellos. Yo siempre escribo tratando de que los demás entiendan que puede haber otra cosa.
(No has leído gran cosa de Cucurto, sólo poemas sueltos perdidos en la red y los relatos incluidos en "Cosa de negros" (2003), historias donde los personajes son el habla, los giros coloquiales pero sobre todo, ciertas zonas marginales o no, de la ciudad. En todo caso hay criaturas en vías de construcción-conformación sicológica en tanto seres en tránsito: migrantes llegados de puntos circunvecinos como Uruguay, Paraguay o simplemente de otras provincias en donde todo es interior, provincia, donde cada uno aspira a salir de la mediocridad como pasar una tardeada luciendo la ropa, los pasos de la última cumbia de moda o en busca de aquella chica con la que una vez ligó el narrador. Nada del otro mundo, sólo un mundo que recrea o es recreado desde la periferia jodida, pobre, lumpen. Acaso esto es, precisamente, lo que no está de moda en editoriales como Anagrama, Tusquets y Siruela y a lo que se refiere Washington Cucurto sin percatarse... Nota sustraída de Ñ, revista de cultura, Buenos Aires.)
Hasta quitarle … es una sucesión de secuencias independientes, vinculadas por la aparición de algunos personajes. El narrador del relato principal es repositor en el Carrefour de la calle Salguero y de noche deambula por las bailantas de Constitución. Camina la ciudad, se vincula, se divierte, habla como si fuese una mezcla de locutor de radio tropical y presentador del espectáculo de su propia vida. Piensa en la felicidad del deseo y en la tristeza que hay en la cumbia. No hay argumento ni escenas principales y la narración se interrumpe de golpe.
Cucurto es, además, poeta y miembro de la cooperativa editorial Eloísa Cartonera, dedicada a la difusión de la literatura latinoamericana.
En Hasta quitarle … señalás una división social y estética entre “una raza inferior, explotada”, que es el mundo de la cumbia, y los “oligarcas, los gorilas del esteticismo europeo”. ¿Encontrás algo de este enfrentamiento en la literatura argentina que leés? Lo que señalo es una situación social, que seguramente existió siempre, pero que a partir de la crisis, con el surgimiento de los movimientos populares, se acentuó y quedó más al descubierto. Al ser un hecho social, debería suceder también en la literatura. Lo que yo noto, por los libros que edito en Eloísa Cartonera, es que hay un montón de escritores a los que nadie les da bola. Pero tampoco puedo juzgar lo que hacen como una literatura social, porque un poco escriben como escriben los que sí son conocidos.
¿Lo que escribís es crítico con una literatura que no permite que se expresen esas voces “explotadas”? No. En ese sentido lo que escribo no es crítico. Ni siquiera el mundo que refleja mi literatura es tal, en gran medida está inventado. No soy un cronista. Me inspiro en lo real, pero después ficcionalizo. Lo que escribo pasa por lo que miro, pero también por cómo quiero contarlo. Simplemente trato de inventar unos personajes y jugar con eso, como hacen Copi, o Reinaldo Arenas. No me interesa ser crítico.
¿El narrador que construís representa a algún grupo social o cultural particular? No. La mía es una literatura ciudadana, de los barrios, escrita con lenguaje porteño. Mi literatura sólo es representativa del lenguaje. Es un mundo de palabras. Eso es lo que se puede rescatar.
¿No hay, en lo que escribís, una provocación respecto de lo “progre”, a lo “bienpensante”? Lo provocativo muchas veces es molestar a los demás, joderlos o polemizar. En ese sentido, no creo ser provocativo. No ataco a nadie, simplemente propongo otra forma de ver el mundo, sin dramatizar. Mi forma tiene que ver con la acción desmesurada, con la fantasía, con el humor. No intenta ser transgresora, ni ofensiva. Muestra un mundo alocado, porque la vida es alocada. Es una literatura que intenta hacer reír, no provocar.
¿Por qué, entonces, hay resistencia a tu literatura? El círculo cultural esta acostumbrado a ver buenos libros, libros terminados, bien formados. Tiene una sola idea sobre las cosas, con muchos valores respecto de lo que debe ser la literatura. A mí se me mide con la misma vara con que se mide a Alan Pauls, a Martín Kohan o a César Aira. Y no se puede medir todo de la misma manera. Es una cuestión de comprensión. Mis libros son incompletos, no están ni bien ni mal, polarizan algunas cuestiones, el narrador está siempre muy mezclado con el texto. A lo mejor eso molesta, genera rechazo. Pero es un mundo distinto al de ellos. Yo siempre escribo tratando de que los demás entiendan que puede haber otra cosa.
(No has leído gran cosa de Cucurto, sólo poemas sueltos perdidos en la red y los relatos incluidos en "Cosa de negros" (2003), historias donde los personajes son el habla, los giros coloquiales pero sobre todo, ciertas zonas marginales o no, de la ciudad. En todo caso hay criaturas en vías de construcción-conformación sicológica en tanto seres en tránsito: migrantes llegados de puntos circunvecinos como Uruguay, Paraguay o simplemente de otras provincias en donde todo es interior, provincia, donde cada uno aspira a salir de la mediocridad como pasar una tardeada luciendo la ropa, los pasos de la última cumbia de moda o en busca de aquella chica con la que una vez ligó el narrador. Nada del otro mundo, sólo un mundo que recrea o es recreado desde la periferia jodida, pobre, lumpen. Acaso esto es, precisamente, lo que no está de moda en editoriales como Anagrama, Tusquets y Siruela y a lo que se refiere Washington Cucurto sin percatarse... Nota sustraída de Ñ, revista de cultura, Buenos Aires.)
domingo, 9 de enero de 2011
FRANCISCO VILLA, OTRA VEZ
I
“Para los humildes que se debatían bajo el látigo esclavista,Villa era un vengador; para los despojados por el amo, Villa era la justicia; para aquellos cuya sangre hervía aún por el ultraje del 47, Villa era el alma de México frente a Pershing; para quienes especulan con la tierra y con la sangre, Villa era un bandido y un monstruo”, decía un editorial del periódico El Demócrata el 21 de julio de 1923 (citado por Friedrich Katz en “Imágenes de Francisco Villa”; Edit. Era/ICED/Conaculta).
En “El secreto sucio de nuestra cultura” (Proceso, Nº 1783) Sabina Berman nos informa que hoy “el 48% de los mexicanos no se interesa en la cultura. 86% nunca ha pisado un museo. 57% no ha entrado a una librería. 73% no ha leído un libro el último año.“La política cultural no toca las vidas de la mayor parte de los
mexicanos. Sus clientes, durante los últimos 21 años, han sido los artistas y los intelectuales, no la sociedad.
“En la capital del país se concentran más museos, librerías, teatros, cines, casas de cultura, que en varios estados juntos.
En cambio, los nayaritas, -y los duranguenses, agregamos -nosotros- ven mucha TV, poco cine, apenas leen y en su gran mayoría nunca han cruzado el umbral de un espacio cultural, además la densidad de los espacios culturales es casi nula”; en Durango hay 2 teatros, uno construido hace más de 200 años, otro hace más de 100, cuando la ciudad era muy pobre y con muchísimo menos habitantes. Estos teatros han sido usados repetidas veces para informes de gobernadores y presidentes municipales que han destruido infraestructura cultural, como lo fue hace pocos años hasta dos veces sucesivamente la galería de artes plásti cas del Teatro Ricardo Castro.“En algunas partes hay bibliotecas públicas visitadas por 7 personas a la semana”, y directores de éstas que llegan a su trabajo a la una de la tarde y se retiran a “cabildear” en beneficio personal dos horas después. “Hay también auditorios convertidos en salones de mítines para sindicatos”, y galerías-museos convertidas en oficinas de cabildos municipales.
“Ciudadanizar la cultura” o “Hacer llegar el arte y la cultura a la mayoría posible de los mexicanos” han sido eslóganes inútiles del CONACULTA, del INBA, y también del ICED y del IMAC, que privilegian el espectáculo masivo y popular, el “show”, sobre el cultivo artístico e intelectual de la población.
II.
La crisis nacional que se vive actualmente se debe a la pésima educación, misma que ya ni la iglesia católica imparte desde el púlpito, con cardenales viviendo lujosamente, ofendiendo a la población, y coludidos con las clases políticas más corruptas. Villa decía que los curas “podrán enseñar las doctrinas de Cristo, pero eso no quiere decir que porque enseñan lo que es bueno, ellos puedan romper casi todos los mandamientos como me dice mi experiencia que siempre han hecho”. De ahí que el demonio sigue suelto desde la Revolución y que hoy se cometan tantos crímenes, de ahí y de la falta de cultura, educación moral y oportunidades de trabajo para la mayoría de los mexicanos, que están hoy igual o peor que los años previos a la Revolución Mexicana de 1910: Esas son las razones por la que hoy los jóvenes se arman y matan, se ligan a los carteles de la droga y a grupos criminales, ante la falta de líderes sociales verdaderos, aunque tal vez algunos hay que desde una forzada clandestinidad luchan por los de abajo, como los “Misteriosos Desaparecedores” (del abucheado misterioso reaparecido, Diego Fernández de Ceballos) y/o “Red por la Transformación Global”, en cuyos comunicados se deja entrever la mano de algún o algunos intelectuales, como también se ha dejado ver, aunque menos, entre algunos carteles de la droga nacionales, particularmente michoacanos. El día en que carteles y guerrilleros logren la capacidad de acción y pensamiento, intelectual y cultural, del Sub Comandante Marcos, el número de refugiados en USA aumentará exponencialmente, particularmente el de ricos gobernantes y empresarios sátrapas. Hoy, casi igual que en tiempos del joven Villa, las “mentiras difundidas ampliamente por los medios de comunicación forman parte de la violencia cultural que promueve, legitima y justifica la violencia directa que el gobierno sostiene; la violencia del hambre, del desempleo, de la migración, de la delincuencia infantil y juvenil, de la trata de blancas. En fin, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país, los verdaderos delincuentes, los de cuello blanco, que se enriquecen y adquieren la facultad de poner y quitar gobiernos”, como señalan en la primera
parte de sus comunicadosprevios a la liberación del “Jefe Diego”, los “Misteriosos Desaparecedores”. “Lapobreza –continúan señalando más adelante-, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos; la vida es reducida a su condición de supervivencia sin ninguna posibilidad de un desarrollo auténticamente humano. “Así, la violencia cultural es promovida y sustentada por los gobiernos; El gobierno es mafioso porque protege los intereses de los grandes ricos, de los dueños de todo, de los que saquean nuestros recursos naturales y trafican con todo, desde personas hasta armas, drogas e influencias. “Desde allí operan por dentro y por fuera de la ley grandes intereses económicos y políticos, en un entramado múltiple de lazos familiares, de compadrazgo, de arreglos de conveniencia, secretos, pactos, complicidades, bendecidos por la cúpula de poder de la Iglesia católica”.Sin embargo, lo sabemos todos luego de conocer la historia de nuestra Revolución, “la violencia es constructiva cuando es rebeldía frente a la amenaza de muerte, cuando enfrenta a la muerte personificada por quienes nos someten a la miseria. Pero lo violento es presentado como lo antiestatal; la única política permitida es la act-ividad esencialmente no-política, acompañada de la resignación”, agregan en dicho comunicado -que fue considerado por el Presidente Calderón como “puro rollo” de “criminales”-, y siguen: “La violencia cultural es la más sofisticada porque guarda al Estado bajo un marco de ‘aceptabilidad’ y muestra a los enemigos de quienes lo comandan, o sea, a los que luchan contra el mal gobierno, como enemigos de toda la sociedad. El ejercicio de la violencia es para Nosotros un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario”. Luego nos dicen –parte dos de
su comunicado- que a la Iglesia “como aparato aliado de las elites y parte fundamental de és -tas a través de la historia se le permitió acumular (desde Salinas y con ayuda del “Jefe Diego”) bienes materiales heredables, además de la facultad de inte-rvenir en la educación”.
III
El siguiente párrafo del documento citado es apabullante: “Más de 30,000 muertos sin contar a aquellos que deambulan en el anonimato (¿20,000?); más de 200, 000 encarcelados por haber encontrado como opción de vida la delincuencia; casi 8 millones de jóvenes desocupados que bien podrían alimentar los grupos delincuenciales, de esquiroles o la drogodependencia. “La pérdida progresiva de visión de futuro y de perspectiva para los jóvenes que miran como opción de vida el enriquecimiento rápido a través de su inserción dentro del mágico mundo de la ‘cultura de las televisoras’ o dentro de las huestes del narcotráfico. La extinción de fuerzas de trabajo para defender los intereses de Ellos, a través de la privatización de empresas y recursos del país; la pauperización de condiciones de trabajo y de salarios para mantener fuentes de empleo.
La militarización del país, la criminalización de la disidencia política, la paramilitarización de las policías, la extinción de los derechos humanos bajo argucias legales y extralegales, entre éstas la impunidad de los militares bajo el concepto de ‘fuero militar’, el incumplimiento de las garantías individuales ‘plasmadas en la Constitución’ para dar paso a la inconstitucional figura del ‘arraigo’”.
“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
“¿O es mucho soñar con que las riquezas de México (concluyen así, fraternalmente, quienes redactaron en este invierno el comunicado de la “Red por la Transformación Global”, sucintamente citado en este texto, y publicado íntegramente por La Jornada el 29/12/10) sean para la mayoría de los mexicanos? ¿Es ambicioso soñar con un país productivo que pueda dar trabajo y remuneración digna a sus hijos?
¿Es un sueño guajiro pensar que somos los 90 millones de pobres quienes debemos tener la posibilidad real de tomar las decisiones importantes en el modelo económico, político y cultural que deseamos? ¿Es mucho pedir un México para todos los mexicanos?
Yo creo que los sentimientos de las clases populares se expresan hoy en los narcocorridos, como antes se expresaron los sentimientos de estas clases hacia Villa, y que ambos se cantan en todo México (parafraseando a Friedrich Katz). Finalmente: ¿Es mucho pedir ciudadanizar la cultura?
(texto reproducido íntegro de la revista on line "a fondo", de Fernando Andrade Cancino, desde la ciudad de Durango.)
“Para los humildes que se debatían bajo el látigo esclavista,Villa era un vengador; para los despojados por el amo, Villa era la justicia; para aquellos cuya sangre hervía aún por el ultraje del 47, Villa era el alma de México frente a Pershing; para quienes especulan con la tierra y con la sangre, Villa era un bandido y un monstruo”, decía un editorial del periódico El Demócrata el 21 de julio de 1923 (citado por Friedrich Katz en “Imágenes de Francisco Villa”; Edit. Era/ICED/Conaculta).
En “El secreto sucio de nuestra cultura” (Proceso, Nº 1783) Sabina Berman nos informa que hoy “el 48% de los mexicanos no se interesa en la cultura. 86% nunca ha pisado un museo. 57% no ha entrado a una librería. 73% no ha leído un libro el último año.“La política cultural no toca las vidas de la mayor parte de los
mexicanos. Sus clientes, durante los últimos 21 años, han sido los artistas y los intelectuales, no la sociedad.
“En la capital del país se concentran más museos, librerías, teatros, cines, casas de cultura, que en varios estados juntos.
En cambio, los nayaritas, -y los duranguenses, agregamos -nosotros- ven mucha TV, poco cine, apenas leen y en su gran mayoría nunca han cruzado el umbral de un espacio cultural, además la densidad de los espacios culturales es casi nula”; en Durango hay 2 teatros, uno construido hace más de 200 años, otro hace más de 100, cuando la ciudad era muy pobre y con muchísimo menos habitantes. Estos teatros han sido usados repetidas veces para informes de gobernadores y presidentes municipales que han destruido infraestructura cultural, como lo fue hace pocos años hasta dos veces sucesivamente la galería de artes plásti cas del Teatro Ricardo Castro.“En algunas partes hay bibliotecas públicas visitadas por 7 personas a la semana”, y directores de éstas que llegan a su trabajo a la una de la tarde y se retiran a “cabildear” en beneficio personal dos horas después. “Hay también auditorios convertidos en salones de mítines para sindicatos”, y galerías-museos convertidas en oficinas de cabildos municipales.
“Ciudadanizar la cultura” o “Hacer llegar el arte y la cultura a la mayoría posible de los mexicanos” han sido eslóganes inútiles del CONACULTA, del INBA, y también del ICED y del IMAC, que privilegian el espectáculo masivo y popular, el “show”, sobre el cultivo artístico e intelectual de la población.
II.
La crisis nacional que se vive actualmente se debe a la pésima educación, misma que ya ni la iglesia católica imparte desde el púlpito, con cardenales viviendo lujosamente, ofendiendo a la población, y coludidos con las clases políticas más corruptas. Villa decía que los curas “podrán enseñar las doctrinas de Cristo, pero eso no quiere decir que porque enseñan lo que es bueno, ellos puedan romper casi todos los mandamientos como me dice mi experiencia que siempre han hecho”. De ahí que el demonio sigue suelto desde la Revolución y que hoy se cometan tantos crímenes, de ahí y de la falta de cultura, educación moral y oportunidades de trabajo para la mayoría de los mexicanos, que están hoy igual o peor que los años previos a la Revolución Mexicana de 1910: Esas son las razones por la que hoy los jóvenes se arman y matan, se ligan a los carteles de la droga y a grupos criminales, ante la falta de líderes sociales verdaderos, aunque tal vez algunos hay que desde una forzada clandestinidad luchan por los de abajo, como los “Misteriosos Desaparecedores” (del abucheado misterioso reaparecido, Diego Fernández de Ceballos) y/o “Red por la Transformación Global”, en cuyos comunicados se deja entrever la mano de algún o algunos intelectuales, como también se ha dejado ver, aunque menos, entre algunos carteles de la droga nacionales, particularmente michoacanos. El día en que carteles y guerrilleros logren la capacidad de acción y pensamiento, intelectual y cultural, del Sub Comandante Marcos, el número de refugiados en USA aumentará exponencialmente, particularmente el de ricos gobernantes y empresarios sátrapas. Hoy, casi igual que en tiempos del joven Villa, las “mentiras difundidas ampliamente por los medios de comunicación forman parte de la violencia cultural que promueve, legitima y justifica la violencia directa que el gobierno sostiene; la violencia del hambre, del desempleo, de la migración, de la delincuencia infantil y juvenil, de la trata de blancas. En fin, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país, los verdaderos delincuentes, los de cuello blanco, que se enriquecen y adquieren la facultad de poner y quitar gobiernos”, como señalan en la primera
parte de sus comunicadosprevios a la liberación del “Jefe Diego”, los “Misteriosos Desaparecedores”. “Lapobreza –continúan señalando más adelante-, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos; la vida es reducida a su condición de supervivencia sin ninguna posibilidad de un desarrollo auténticamente humano. “Así, la violencia cultural es promovida y sustentada por los gobiernos; El gobierno es mafioso porque protege los intereses de los grandes ricos, de los dueños de todo, de los que saquean nuestros recursos naturales y trafican con todo, desde personas hasta armas, drogas e influencias. “Desde allí operan por dentro y por fuera de la ley grandes intereses económicos y políticos, en un entramado múltiple de lazos familiares, de compadrazgo, de arreglos de conveniencia, secretos, pactos, complicidades, bendecidos por la cúpula de poder de la Iglesia católica”.Sin embargo, lo sabemos todos luego de conocer la historia de nuestra Revolución, “la violencia es constructiva cuando es rebeldía frente a la amenaza de muerte, cuando enfrenta a la muerte personificada por quienes nos someten a la miseria. Pero lo violento es presentado como lo antiestatal; la única política permitida es la act-ividad esencialmente no-política, acompañada de la resignación”, agregan en dicho comunicado -que fue considerado por el Presidente Calderón como “puro rollo” de “criminales”-, y siguen: “La violencia cultural es la más sofisticada porque guarda al Estado bajo un marco de ‘aceptabilidad’ y muestra a los enemigos de quienes lo comandan, o sea, a los que luchan contra el mal gobierno, como enemigos de toda la sociedad. El ejercicio de la violencia es para Nosotros un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario”. Luego nos dicen –parte dos de
su comunicado- que a la Iglesia “como aparato aliado de las elites y parte fundamental de és -tas a través de la historia se le permitió acumular (desde Salinas y con ayuda del “Jefe Diego”) bienes materiales heredables, además de la facultad de inte-rvenir en la educación”.
III
El siguiente párrafo del documento citado es apabullante: “Más de 30,000 muertos sin contar a aquellos que deambulan en el anonimato (¿20,000?); más de 200, 000 encarcelados por haber encontrado como opción de vida la delincuencia; casi 8 millones de jóvenes desocupados que bien podrían alimentar los grupos delincuenciales, de esquiroles o la drogodependencia. “La pérdida progresiva de visión de futuro y de perspectiva para los jóvenes que miran como opción de vida el enriquecimiento rápido a través de su inserción dentro del mágico mundo de la ‘cultura de las televisoras’ o dentro de las huestes del narcotráfico. La extinción de fuerzas de trabajo para defender los intereses de Ellos, a través de la privatización de empresas y recursos del país; la pauperización de condiciones de trabajo y de salarios para mantener fuentes de empleo.
La militarización del país, la criminalización de la disidencia política, la paramilitarización de las policías, la extinción de los derechos humanos bajo argucias legales y extralegales, entre éstas la impunidad de los militares bajo el concepto de ‘fuero militar’, el incumplimiento de las garantías individuales ‘plasmadas en la Constitución’ para dar paso a la inconstitucional figura del ‘arraigo’”.
“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
“¿O es mucho soñar con que las riquezas de México (concluyen así, fraternalmente, quienes redactaron en este invierno el comunicado de la “Red por la Transformación Global”, sucintamente citado en este texto, y publicado íntegramente por La Jornada el 29/12/10) sean para la mayoría de los mexicanos? ¿Es ambicioso soñar con un país productivo que pueda dar trabajo y remuneración digna a sus hijos?
¿Es un sueño guajiro pensar que somos los 90 millones de pobres quienes debemos tener la posibilidad real de tomar las decisiones importantes en el modelo económico, político y cultural que deseamos? ¿Es mucho pedir un México para todos los mexicanos?
Yo creo que los sentimientos de las clases populares se expresan hoy en los narcocorridos, como antes se expresaron los sentimientos de estas clases hacia Villa, y que ambos se cantan en todo México (parafraseando a Friedrich Katz). Finalmente: ¿Es mucho pedir ciudadanizar la cultura?
(texto reproducido íntegro de la revista on line "a fondo", de Fernando Andrade Cancino, desde la ciudad de Durango.)
sábado, 8 de enero de 2011
PATRICIA HIGHSMITH (1921- 1995 )
Si usted ha leído con atención cualquiera de estos libros, Extraños en un tren, Carol, El talento de Mr. Ripley, El cuchillo, El grito de la lechuza, Mar de fondo o Ese dulce mal, ha obtenido la nacionalidad del Territorio Highsmith, afirma Joan Schenkar, autora de Patricia Highsmith. Son las novelas más perturbadoras del siglo XX. "No veía el mundo como lo hacían los demás y desarrolló un mundo alternativo: el Territorio Highsmith", escribe Schenkar. Hay que adentrarse en él para comprender a esta mujer nada convencional y su obra singular.
El Territorio Highsmith empezó a configurarse el mismo día de su nacimiento, el 19 de enero de 1921 en Fort Worth (Tejas), en la casa de huéspedes de su abuela. Hacía nueve días que su madre, Mary Coates, se había divorciado de su padre biológico, Jay Bernard Plangman. Ambos eran ilustradores, como lo fue el segundo marido de Mary, Stanley Highsmith. Plangman presionó a Mary para que abortara. Accedió a regañadientes, bebió trementina y no pasó nada. Decidió dejar al marido y tener al bebé.
Mary Coates convirtió esta historia en una broma para su hija. "Nació fuera del matrimonio", pero "era legítima". O "es curioso que te encante el olor de aguarrás". Patricia no lo soportaba y desarrolló una relación de amor/odio con su madre que duraría toda la vida. Tres semanas después del nacimiento, Mary se fue a Chicago para trabajar. La niña se quedó más de seis años con su abuela. A los tres años y medio, conoció a Stanley Highsmith. Fue odio a primera vista. Los continuos traslados de sus padres, las idas y venidas de Fort Worth, según las circunstancias económicas, no mejoraron las cosas. Tuvo siempre un sentimiento de abandono.
Otro factor que contribuyó al Territorio Highsmith fue su homosexualidad. Escribió que a los 12 años sentía que era un chico en un cuerpo de chica. Pat se sentía culpable de su homosexualidad y tanto a ella como a su madre les parecía algo espantoso, las avergonzaba.
Estudió filología inglesa en el Barnard College, la división femenina de la Universidad de Columbia, donde se licenció en 1942. Su afición al alcohol se inició al final de la adolescencia y se agudizó en la veintena. Bebía desde que se levantaba hasta que se acostaba. Vodka, ginebra y cerveza por la mañana y whisky el resto del día. Bebía, dijo, para canalizar la energía creativa que le fluía con una fuerza aterradora. Nunca tenía resaca.
Leía desde los cuatro años y entre los 10 y los 14 leyó Crimen y castigo, de Dostoievski; Los falsificadores de moneda, de André Gide, y La mente humana, de Karl Augustus Menninger, que fue fundamental en su obra. En Barnard escribió sus primeros relatos, que publicó en la revista del colegio, aunque alguno fue rechazado por ser demasiado perturbador.
La década de los cuarenta fue una locura para Highsmith. Acudía a todas las fiestas, le bullían las ideas, saltaba de amor en amor, le encantaba romper parejas y entre el éxtasis y la depresión era cuando mejor escribía. Era atractiva para los hombres y seductora para las mujeres.
Highsmith dejó un legado de 8.000 páginas en el que destacan sus 38 cuadernos, que son un semillero de ideas para sus novelas y relatos. En los 18 diarios, habla de su vida más personal. Gruesos álbumes con recortes de diarios, una voluminosa correspondencia y una enorme cantidad de textos. Todo, así como sus muebles y objetos, están depositados en los Archivos Suizos de Berna. Schenkar (Seattle, Washington, 1952) los ha consultado exhaustivamente y aporta otro material proporcionado por amigos, familiares, amantes, fotógrafos y cineastas. "El largo testimonio es mucho más revelador que cualquier cosa que haya dicho o escrito".
Highsmith no revela en sus diarios ni en sus cuadernos que durante siete años fue guionista de cómics. Siempre firmó con seudónimo. Se sentía avergonzada. Primero, trabajó para Sengor-Pine, donde colaboró en Terror negro, y luego para Timely Comics (luego Marvel), donde hizo guiones de Matajaponeses Johnson. Sí aparecen sus obsesiones en diarios y cuadernos: sus reflexiones sobre Jesucristo y un tema que aparece recurrentemente son las dudas sobre sí misma. "Me preocupa la sensación de ser varias personas (...) No me sorprendería en absoluto si en mi madurez me volviera esquizofrénica". "Creo que tengo algunas tendencias esquizoides que hay que Observar (sic). Me asusta la locura que tengo dentro, muy cerca de la superficie".
Estos pensamientos, la idea del doble, se reflejan en su obra. Muchos de sus personajes cuando llegan a un punto máximo de tensión cambian de identidad, como Tom Ripley, que asesina a Dickie Greenleaf y adopta su personalidad en El talento de Mr. Ripley o el David Keley de Ese dulce mal, que por amor a una mujer cambia de identidad.
El amor fue siempre para ella una mezcla estimulante de placer y dolor. El paradigma fue Ellen Hill, una inteligente socióloga muy dominante, que conoció en 1951. Vivieron peleas tremendas, Ellen intentó suicidarse dos veces y fue una fuente de inspiración constante. Rompieron a los cuatro años, pero siguieron relacionándose hasta 1988. Pero, quizá el gran amor de su vida fue Caroline Bestermann (seudónimo), que tenía un matrimonio estable y vivía en Londres. La conoció en 1962 y se enamoró ciegamente. "Se derrite en mis brazos como si Vulcano la hubiera fundido expresamente para ello. Puedo pasarme toda la noche haciendo el amor con ella", escribió en su diario. Para estar más cerca de ella, compró una casa en Suffolk. Rompieron en 1966.
También tuvo relaciones con hombres: con el fotógrafo Rolf Tietgens, "una experiencia no del todo exitosa"; con el escritor Arthur Koestler que tampoco funcionó, y con el escritor Marc Brandel, al que conoció en Yaddo, la colonia de artistas de Saratoga Springs (Nueva York), donde Highsmith pasó ocho semanas recomendada por Truman Capote. Brandel le pidió que se casaran y ella se lo tomó tan en serio que acudió a una psicoanalista, para ver si podía "normalizarse sexualmente". La trató como un caso patológico y fue un fracaso.
Highsmith apenas comía, aunque bebía mucha leche (en sus últimos tiempos sólo se alimentaba de cerveza y pasta de cacahuetes), era una fumadora empedernida y anotaba cuidadosamente todos los detalles de sus enfermedades. Murió en el hospital de Locarno (Suiza), en febrero de 1995, a causa de dos enfermedades simultáneas, anemia aplásica y cáncer.
A los 22 años, Highsmith escribió: "No deja de venirme a la cabeza que lo esencial de la novela es el individuo que se siente desplazado en este siglo". Por una razón u otra todos sus personajes son desplazados, que como ella misma, pertenecen al Territorio Highsmith. La lectura de esta biografía, dura y sin concesiones, tiene un efecto positivo: la necesidad urgente de volver a leer las novelas y relatos de Highsmith.
Cuando tenía 26 años escribió un premonitorio brindis de Año Nuevo: "Brindo por todos los demonios, por las lujurias, pasiones, avaricias, envidias, amores, odios, extraños deseos, enemigos reales e irreales, por el ejército de recuerdos contra el que lucho: que nunca me den descanso". Bienvenidos al Territorio Highsmith.
(Este 31 de diciembre escribiste en dos papeles tus deseos más oscuros y tus deseos más luminosos, por separado y por separado los echaste a la chimenea crepitante. Sabes que que no se cumplirán pronto, pero tiemblas de emoción de ver cómo desaparecerán en la coladera de la vida una a una las criaturas que han hecho lo imposible por tus fracasos, tus humillaciones y tus insomnios. Sabes también que no todos tus deseos luminosos llegarán a consumarse a la perfección: pero ayer tuviste noticia de uno de ellos, al verte indispuesto de salud prometió volver pronto, aunque no sabes si lo haga antes de la convalecencia o luego de un posible desenlace feliz. Lo cierto es que has decidido consultar a tu abogada Patricia Higshmith y el libro de cabecera: "El temblor de la falsificación". Nota tomada del suplemento Babelia, de El País.)
El Territorio Highsmith empezó a configurarse el mismo día de su nacimiento, el 19 de enero de 1921 en Fort Worth (Tejas), en la casa de huéspedes de su abuela. Hacía nueve días que su madre, Mary Coates, se había divorciado de su padre biológico, Jay Bernard Plangman. Ambos eran ilustradores, como lo fue el segundo marido de Mary, Stanley Highsmith. Plangman presionó a Mary para que abortara. Accedió a regañadientes, bebió trementina y no pasó nada. Decidió dejar al marido y tener al bebé.
Mary Coates convirtió esta historia en una broma para su hija. "Nació fuera del matrimonio", pero "era legítima". O "es curioso que te encante el olor de aguarrás". Patricia no lo soportaba y desarrolló una relación de amor/odio con su madre que duraría toda la vida. Tres semanas después del nacimiento, Mary se fue a Chicago para trabajar. La niña se quedó más de seis años con su abuela. A los tres años y medio, conoció a Stanley Highsmith. Fue odio a primera vista. Los continuos traslados de sus padres, las idas y venidas de Fort Worth, según las circunstancias económicas, no mejoraron las cosas. Tuvo siempre un sentimiento de abandono.
Otro factor que contribuyó al Territorio Highsmith fue su homosexualidad. Escribió que a los 12 años sentía que era un chico en un cuerpo de chica. Pat se sentía culpable de su homosexualidad y tanto a ella como a su madre les parecía algo espantoso, las avergonzaba.
Estudió filología inglesa en el Barnard College, la división femenina de la Universidad de Columbia, donde se licenció en 1942. Su afición al alcohol se inició al final de la adolescencia y se agudizó en la veintena. Bebía desde que se levantaba hasta que se acostaba. Vodka, ginebra y cerveza por la mañana y whisky el resto del día. Bebía, dijo, para canalizar la energía creativa que le fluía con una fuerza aterradora. Nunca tenía resaca.
Leía desde los cuatro años y entre los 10 y los 14 leyó Crimen y castigo, de Dostoievski; Los falsificadores de moneda, de André Gide, y La mente humana, de Karl Augustus Menninger, que fue fundamental en su obra. En Barnard escribió sus primeros relatos, que publicó en la revista del colegio, aunque alguno fue rechazado por ser demasiado perturbador.
La década de los cuarenta fue una locura para Highsmith. Acudía a todas las fiestas, le bullían las ideas, saltaba de amor en amor, le encantaba romper parejas y entre el éxtasis y la depresión era cuando mejor escribía. Era atractiva para los hombres y seductora para las mujeres.
Highsmith dejó un legado de 8.000 páginas en el que destacan sus 38 cuadernos, que son un semillero de ideas para sus novelas y relatos. En los 18 diarios, habla de su vida más personal. Gruesos álbumes con recortes de diarios, una voluminosa correspondencia y una enorme cantidad de textos. Todo, así como sus muebles y objetos, están depositados en los Archivos Suizos de Berna. Schenkar (Seattle, Washington, 1952) los ha consultado exhaustivamente y aporta otro material proporcionado por amigos, familiares, amantes, fotógrafos y cineastas. "El largo testimonio es mucho más revelador que cualquier cosa que haya dicho o escrito".
Highsmith no revela en sus diarios ni en sus cuadernos que durante siete años fue guionista de cómics. Siempre firmó con seudónimo. Se sentía avergonzada. Primero, trabajó para Sengor-Pine, donde colaboró en Terror negro, y luego para Timely Comics (luego Marvel), donde hizo guiones de Matajaponeses Johnson. Sí aparecen sus obsesiones en diarios y cuadernos: sus reflexiones sobre Jesucristo y un tema que aparece recurrentemente son las dudas sobre sí misma. "Me preocupa la sensación de ser varias personas (...) No me sorprendería en absoluto si en mi madurez me volviera esquizofrénica". "Creo que tengo algunas tendencias esquizoides que hay que Observar (sic). Me asusta la locura que tengo dentro, muy cerca de la superficie".
Estos pensamientos, la idea del doble, se reflejan en su obra. Muchos de sus personajes cuando llegan a un punto máximo de tensión cambian de identidad, como Tom Ripley, que asesina a Dickie Greenleaf y adopta su personalidad en El talento de Mr. Ripley o el David Keley de Ese dulce mal, que por amor a una mujer cambia de identidad.
El amor fue siempre para ella una mezcla estimulante de placer y dolor. El paradigma fue Ellen Hill, una inteligente socióloga muy dominante, que conoció en 1951. Vivieron peleas tremendas, Ellen intentó suicidarse dos veces y fue una fuente de inspiración constante. Rompieron a los cuatro años, pero siguieron relacionándose hasta 1988. Pero, quizá el gran amor de su vida fue Caroline Bestermann (seudónimo), que tenía un matrimonio estable y vivía en Londres. La conoció en 1962 y se enamoró ciegamente. "Se derrite en mis brazos como si Vulcano la hubiera fundido expresamente para ello. Puedo pasarme toda la noche haciendo el amor con ella", escribió en su diario. Para estar más cerca de ella, compró una casa en Suffolk. Rompieron en 1966.
También tuvo relaciones con hombres: con el fotógrafo Rolf Tietgens, "una experiencia no del todo exitosa"; con el escritor Arthur Koestler que tampoco funcionó, y con el escritor Marc Brandel, al que conoció en Yaddo, la colonia de artistas de Saratoga Springs (Nueva York), donde Highsmith pasó ocho semanas recomendada por Truman Capote. Brandel le pidió que se casaran y ella se lo tomó tan en serio que acudió a una psicoanalista, para ver si podía "normalizarse sexualmente". La trató como un caso patológico y fue un fracaso.
Highsmith apenas comía, aunque bebía mucha leche (en sus últimos tiempos sólo se alimentaba de cerveza y pasta de cacahuetes), era una fumadora empedernida y anotaba cuidadosamente todos los detalles de sus enfermedades. Murió en el hospital de Locarno (Suiza), en febrero de 1995, a causa de dos enfermedades simultáneas, anemia aplásica y cáncer.
A los 22 años, Highsmith escribió: "No deja de venirme a la cabeza que lo esencial de la novela es el individuo que se siente desplazado en este siglo". Por una razón u otra todos sus personajes son desplazados, que como ella misma, pertenecen al Territorio Highsmith. La lectura de esta biografía, dura y sin concesiones, tiene un efecto positivo: la necesidad urgente de volver a leer las novelas y relatos de Highsmith.
Cuando tenía 26 años escribió un premonitorio brindis de Año Nuevo: "Brindo por todos los demonios, por las lujurias, pasiones, avaricias, envidias, amores, odios, extraños deseos, enemigos reales e irreales, por el ejército de recuerdos contra el que lucho: que nunca me den descanso". Bienvenidos al Territorio Highsmith.
(Este 31 de diciembre escribiste en dos papeles tus deseos más oscuros y tus deseos más luminosos, por separado y por separado los echaste a la chimenea crepitante. Sabes que que no se cumplirán pronto, pero tiemblas de emoción de ver cómo desaparecerán en la coladera de la vida una a una las criaturas que han hecho lo imposible por tus fracasos, tus humillaciones y tus insomnios. Sabes también que no todos tus deseos luminosos llegarán a consumarse a la perfección: pero ayer tuviste noticia de uno de ellos, al verte indispuesto de salud prometió volver pronto, aunque no sabes si lo haga antes de la convalecencia o luego de un posible desenlace feliz. Lo cierto es que has decidido consultar a tu abogada Patricia Higshmith y el libro de cabecera: "El temblor de la falsificación". Nota tomada del suplemento Babelia, de El País.)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)